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Ventus Geth has just replied in the topic ☠️ Zoldush | La Senda del Silencio [EVENTO].
Riak ᴺᵉᶜʳᵒᵐᵃᶰᶜᵉʳ
[center][image=https://i.ibb.co/qW8cxSV/evento-zoldush.png] [/center]
4 months ago · · · Reply »
Ventus Geth · 2 months ago
—[b][c=#00E5E5] De nada[/c][/b] —respondió tras observar al nigromante tomar de aquella botella como si no tuviese nada mejor que hacer— [c=#00E5E5][b]Iremos a por algo de beber.[/b][/c] —Se despidió con otra reverencia. Cuando se alejaba, vio a Lieh Wang acercándose con su mujer— [b][c=#00E5E5]Veo que también os gustan las fiestas… [/c][/b]—se volvió a quien lo acompañaba—[b] [c=#00E5E5]Señorita Gwerland…[/c][/b]—Inclinó la cabeza para saludar.

Se disponía a marchar junto a su mayordomo hacia el puesto más cercano cuando el ambiente festivo se vio interrumpido por una serie de gritos. La gente comenzaba a empujar hacia sus posiciones, buscaban el respaldo de los tenebris, pero no sabían que estaba pasando hasta que vieron a las criaturas devorar a sus victimas. Rápidamente el Juez tomó posición, desenvainó su espada y se puso en guardia. — [c=#00E5E5][b]Gris, detrás de mí. [/b][/c]—Ordenó, poniéndose delante del anciano empuñando su arma. Criaturas que parecían salir de pesadilla invaden las calles, atacando sin piedad a civiles y militares. Devorando y desgarrando a todo aquel que se interpusiera a su paso.

Varias de ellas se abalanzaron sobre el grupo de Cronum, los dos ejecutores que acompañaban al nigromante y al mayordomo, fueron las primeras victimas de esos seres. ¿De donde habían salido? ¿Y todo ese poder? Derrotar a un ejecutor no era tarea sencilla. Ventus rápido se puso entre el anciano y los oponentes, ejecutando una defensa gélida que logró separar a las criaturas de los civiles, un muro de hielo de no más de un metro de grosos y dos de altura—. [b][c=#00E5E5]Debemos acabar con ellos. Atacad con lo que tengáis. No dudéis o esto acabará en masacre. [/c][/b]—No perdió la oportunidad de tomar el liderazgo, el nigromante odiaba recibir órdenes por lo que se adelantaba a darlas él de primera mano. Se giró para ver el estado de su acompañante, vio que Gris estaba sin ningún rasguño—[b][c=#00E5E5] ¿Crees en tus dioses, anciano? [/c][/b]—Preguntó al mayordomo acercándose a él—. [c=#00E5E5][b]Será mejor que empieces a rezar... [/b][/c]—Tras esas breves palabras de, se abalanzó de nuevo hacia los enemigos, concentrando energía temporal que canalizaba y liberaba de su estoque. Ejecutando con esta una sucesión de golpes que cortaron el tiempo, escuchándose el sonido de un segundero a medida que creaba tajos en el aire. Cualquiera que lo ve a simple vista optaría por creer que el nigromante no hace más que jugar con su arma, sin embargo, pasados unos segundos los golpes son dirigidos sobre varias de las criaturas que reptaban por tierra, con el objetivo de cortar sus extremidades.
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El Dios · 2 months ago
[center][code][c=#562D80]MULTI-NPC ROL:
[image=https://i.ibb.co/Sx60kY3/Nigros.png]
NIGROMANTES DE LA NECRAVIA[/c][/code][/center]
Una de las mayores ilusiones que había tenido [c=#E50073]Dahienna [/c]desde siempre —si, ella también tenía ilusiones aunque pudiese no parecerlo a simple vista— había sido el poder asistir al Día de la Muerte de Vinardorl, al Zoldush, como se decía en el antiguo Hik Matul, no le costaba mucho —salvo lo normal— hablar sobre lo que sabía de la festividad aunque no había podido asistir nunca. Es por ello que, de una forma imperceptible al ojo ajeno, la sureña se emocionó mucho de saber que estarían presentes los demás nigromantes de la Necravia. Si no fuese porque estaba muerta y no dormía se creería que estaba viviendo un sueño, el caso es que en cuanto el Sultán abandonó la habitación de la fallecida ésta no tardó en prepararse, quizás demasiado rápido porque luego tendría que esperar de todas formas, sin embargo eso no le importaba, estaba acostumbrada a solo ver el tiempo pasar. Además de su nuevo atuendo que le ayudaba a evitar el sol y el contacto accidental con la gente de su alrededor, quiso lleva también una máscara para acercarse un poco más a las tradiciones de la cueva, de dónde la sacó es un misterio y lo cierto es que le daba igual, pensaba llevarla. También se puso un par de guantes para evitar contagiar con su maldición al saludar o tocar algo sin querer, por lo que en ese instante a duras penas se veía un resquicio de su piel en el cuello y poco más.

Una vez pasó el tiempo y estuvo preparada salió de la habitación para encontrarse con el Sultán donde partirían en dirección a Vinardorl, manteniéndose en silencio todo el tiempo hasta que el imponente hombre la presentó correctamente.. Luego de ello se subió al wyvern que al parecer sería su transporte y se alegró de estar tan bien cubierta de no poder hacerle daño sin querer, esperando llegar a la nación de la oscuridad lo antes posible.

Ya hacia tiempo que había empezado el festival, [c=#E57300]Arthenos [/c]llegaba tarde y no solo eso, veía personas disfrazadas de la muerte por las calles, incluso por un momento le recordó a la aventura que tuvo días atrás con una joven rubia en las cordilleras de la muerte, en Ekhleer. Aquellos espectros fueron duros de roer.

En un principio no tenia pensado ir, de echo ni sabia de cuando se celebraba ese festival, solo por su ultima compañera de aventura fue por la que decidió venir, o mas bien, fue él quien se lo propuso cuando se entero de que tal vez venia, como dejar a una dama sola y con la que había disfrutado tanto, no hacia falta decir que iba a estar segura, eso lo daba por echo después de ver como se desenvolvió en la caza, allí observo que era toda una profesional. Tampoco sabia que había que venir disfrazado, de echo agradecía haber traído aquella chaqueta larga y negra con capucha, ni de lejos se aparentaría a otras como las que llevaba la gente, muchos otros iban con túnicas tradicionales de la época, había infinidad de gustos donde elegir, con su chaqueta al menos tampoco destacaba demasiado, e incluso intentando corregir ese detalle se acerco a un pequeño stan para comprar una máscara, opto por una que solo ocultaba la parte inferior de su rostro, no es que fuera un problema para la vista, pero llevando solo un ojo descubierto por su cabello y quería estar mas preparado si algo ocurría, no había gran variedad de cosas y la mayoría eran lúgubres por la clara festividad a los muertos.

Ahora que se encontraba dentro de todo el festival se dio cuenta de que no habían concordado en verse a una hora fija, —[c=#E57300]Vaya fallo mas tonto,[/c] —se dijo para si mismo algo molesto, incluso el regalo que tenia preparado para ella resultaría fastidiado si tardaba demasiado en verla, si es que la veía entre tanta multitud. Parado en mitad de la avenida y siempre sin estorbar al resto comenzó a pensar en alguna posible forma de dar con ella. Era pelirroja y aunque mucho llevaban colores oscuros y algunos otros llamativos el cabello era notable en todos ellos, lo que dejaba al margen a muy pocos lugares donde fijarse, así que tendría que buscar un lugar elevado para dar con ella, una vez ubicado allí permaneció hasta que algo ocurriera, protegiendo con afán el único bien de mas valor que llevaba ahora mismo encima, aquel regalo para ... ¿su chica?, era lo que pensaba, aun así la verdad estaba oculta tras muchas dudas.

Había resultado la estrategia de [c=#0073E5]Tahros[/c], pues no parecía que la contraria estuviese siquiera sospechando de él por muy extraños que hubiesen sido los ataques de los cuervos hacia aquellos tres hombres, de hecho algunos de los cuervos amagaron atacar a la mujer para disimular mejor, cosa que luego tendría que agradecerle a Kange, para que digan que no son tan listos los cuervos. Se detuvo nuevamente para echar un vistazo a la contraria por si le había sucedido algo durante el ataque de aquellos hombres, no parecía que les hubiese dado tiempo a nada mas prefería asegurarse por si acaso, que en esas situaciones nunca se sabe y se veía a la pelirroja bastante asustada, y eso que no había llegado a suceder nada realmente—[c=#0073E5] Será mejor que vuelva por donde vino, señorita[/c] —Dijo mientras andaba en dirección al punto d encuentro para nigromantes aunque sin separarse mucho de la mujer, visto lo visto temía que le fuese a suceder lo mismo o algo similar y es que en realidad no comprendía el por qué de tanta hostilidad hacia ella simplemente por ser de una nación ajena, puestos a atacar a gente nativa de otras naciones mejor hacerlo con los de Centrogarnalia, que los temas de frontera siempre traen dolores de cabeza.

En ese momento arribó un joven albino, con una esencia distinta a la humana. Tahros se sorprendió —y no es que ocurra muy seguido— el anciano elfo de una considerable altura tuvo que encorvar su espalda para observar muy bien al varón. — [c=#0073E5]Veo que os habéis informado bien[/c] —sonrió sutilmente— [c=#0073E5]Vos debéis de ser el joven dragón, Yandrack... Acompáñenme[/c] —Un cuervo sobrevoló por encima de los tres, y Tahros afiló la mirada. Algo no iba bien.

Lieh se dio la vuelta al escuchar una voz conocida. Soltó la mano de Lucy y sonrió ámpliamente al ver a Chaos. —[c=#7300E5] ¡Tú si que sabes hacer entradas, hermano! [/c]—exclamó. No eran su hermano realmente, pero él lo veía como tal. Le fue a dar un abrazo enorme al oscuro pero se vio limitado a traspasar el etéreo cuerpo que éste portaba con ambos brazos— [c=#7300E5]¡Clásico de ti! Ella es Lucy, mi pareja. [/c]

Chaos desapareció unos minutos, al parecer. Mientras evitaba ser abrazado por Lieh, observó a lo lejos a alguien que le resultó familiar. ¿Podría ser la Arthenos? En ese preciso instante, gritos irrumpieron en el festival. La gente huía despavorida y el incorpóreo no entendía por qué hasta que vio aparecer a una serie de monstruos que atacaban sin piedad a todos los que estaban allí. Miró a Riak, a la Dama Rojas… y después divisó a quien creía que podría ser Ventus en el frente. Suspiró como el último sonido que hace un muerto y se cruzó de brazos. —[c=#660033][i] ¿Otra vez están jugando a ser el Dios? [/i][/c]—murmuró. Lieh se despidió con un rápido gesto cariñoso de Lucy antes de salir corriendo hacia el albino. Sabía que Lucy podría con todos los enemigos que se le presentasen por delante… por lo que no se sentía con miedo al dejarle a cargo de proteger a los demás.

Contempló horrorizado cómo unos monstruos estaban a punto de abalanzarse sobre un grupo de aprendices que parecían haber tomado demasiado. —[c=#7300E5] ¡APÁRTENSE![/c] —gritó a la vez que consiguió interponerse entre las criaturas y los aprendices. No le dio tiempo a posicionarse, por no decir que no llevaba su arma encima, su preciada arma de sed insaciable. Un traspiés hizo que no mantuviera el equilibrio cuando las bestias se le echaron encima y comenzaron a morderle y golpearle, tapando por completo su visión. —[c=#7300E5] ¡Huyan! Estaré bien… [/c]—murmuraba, tratando de parecer valiente.

La fiesta estaba transcurriendo con tranquilidad para la [c=#E50000]Dama Roja[/c], los nigromantes allí reunidos inspiran un aire de autoridad que aliviaba a los habitantes de la cueva, la verdad es que hubiera sido el momento perfecto para tener la vista y observar el momento. Se centró sobretodo en no molestar más de la cuenta a los demás puesto que disfrutaba escuchándolos hablar.

Pronto extrañas esencias desconocidas invadieron la mente de la sacerdotisa. Paralizada por lo que ocurría a su alrededor visualizaba en su mente como los monstruos atacaban a los inocentes, parándose a devorar incluso sus cuerpos. — [c=#E50000]¿Quién se atreve a interrumpir la festividad de mi Señor? [/c] —Parecía molesta, aunque no pasó mucho para que su imagen se viera perturbada por una esencia aún más siniestra. Su cuerpo se torció, y con sus brazos se abrazó. La espalda se curvó hacia atrás y hacia adelante, parecía agonizar mientras era poseída— [i][b][c=#660000]Nigromantes, vuestra profana intervención en este mundo llegará a su fin, el regente de las sombras reclama lo que le pertenece, vuestro absordo dios bastardo pagará por usurpar el trono de la oscuridad.[/c][/b][/i] —la voz parecía perifoneada desde las cuerdas vocales de la sacerdotisa, siendo escuchada por el ancho y largo de la cueva. La mujer cayó al suelo desmayada tras terminar su número.

— [c=#BF8F60]¡Sacerdotisa![/c] —exclamó la economista, [c=#BF8F60][i]«procura que esos bichos no toquen a los civiles, debemos darle tiempo a los Tenebris para evacuarlos» [/i][/c], dijo mentalmente a la Bestia. Que poderosos guerreros se reunieron para luchar contra misteriosas criaturas significaba una peligrosa batalla. Tras hacerle aquella petición a su pareja corrió hacia una de las criaturas de enormes brazos, saltando contra ella mientras transformaba en el aire hasta golpearle en la cabeza. La criatura se tambaleó casi cayendo al suelo, pero apoyando el brazo en el suelo se sostuvo. La mujer poseía un aspecto escamado, deslizándose por el suelo con una cola serpiente en lugar de piernas—: [c=#BF8F60]Pagarás... [/c]

[c=#E5E500]Angélica[/c], en el fondo de su corazón se había lanzado a la boca del lobo apropósito para estar en una situación comprometedora, pero en parte ya estaba mentalizado para recibir uno que otro comentario por andar buscándole conversación al guerrero de las tinieblas. El grito de una niña le hizo despertar, buscando de primeras a su padre temiendo que le hubiese pasado algo por lo mucho que se preocupaba por ella. Al verlo tranquilo al lado de dos aprendices continuó buscando, desviando la mirada en un intento de buscar la fuente de los gritos; divisando una niña correr por en medio de la multitud y de aquel temor que apareció de la nada, quedó en silencio cuando vio a uno de esos seres, [i][c=#E5E500]«Maldición, cuando mi cita con Ash estaba saliendo tan bien».[/c][/i] Así de pronto todo explotó es caos, la gente huyendo y atacando. Temió que se tratara de opositores del bando de la Luz pero al ver las enormes criaturas irrumpir en la fiesta le resultaba imposible que fueran ellos. —[c=#E5E500] ¿Cómo tenéis el descaro de estropear esta fiesta? ¡Después de lo mucho que Riak se esforzó! [/c]—Exclamó enfurecida, con un enojo infantil que incendió sus mejillas, despidiéndose del guerrero de las tinieblas y dando unos pasos hacia una de las criaturas que se arrastraba—. [c=#E5E500]Veamos que puedes hacer, monstruito. [/c]—La criatura tomó impulso para saltar contra ella, pero antes de alcanzarla fue atrapado por un tornado que había creado con la intención de contenerlo en su interior—. [c=#E5E500]No haces más que molestar, insecto.[/c] —Hizo desaparecer el tornado provocando que aquel ser saliera disparado, chocando contra uno de los puestos destrozados, siendo atravesado por la madera.

[center][image=https://i.ibb.co/RP09g9X/Firma-dios.png]
[c=#0073E5]Tahros[/c] —[c=#E5E500] Angélica Skoróv [/c]— [c=#E50000]La Dama Roja[/c] — [c=#7300E5]Lieh Wang[/c] — [c=#BF8F60]Lucy Gwerland[/c] —[i] [c=#660033]Chaos Uhaikos[/c][/i] — [c=#E50073]Dahienna [/c]— [c=#E57300]Arthenos[/c][/center]
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Ash Crimson · 2 months ago
-[ Un grito perturbó todo, un grito infantil inesperado.

Mucho antes de que esto ocurriera, el rubio estaba tomando un sorbo de su bebida fermentada. Un dulce amargor de la uva mezclado con especias que le daba cierto gusto profundo y un cosquilleo en la lengua. A diferencia de sus compañeros, el no era quisquilloso con las cosas. Mucha gente en Vinadorl y lugares aledaños que visitaba, ya le conocía y en ocasiones solían ofrecerle bebidas y diversos tipos de comida. Quizá por su tipo de paladar o porque en ocasiones se ponía amablemente a conversar con los demás, es que mucha gente en el pueblo ya le tenía confianza. Inclusive solían contarle demasiados secretos que en ocasiones, aceptaba y en otros, prefería ignorar. Como fuera, nadie hasta el momento, ni siquiera el continente élfico, sabía realmente quien era este "amable y educado" caballero para unos y "burlón, endemoniado asesino" para otros. Simplemente, se le consideraba una persona que jugaba a ser el héroe o el villano, pero que pronto caería en sus manos.

Y tal era su capacidad para fingir, que nadie podría creer que, quien en ese momento se encontraba bebiendo y charlando, jugando incluso con los niños, era uno de los temidos miembros de la Necravia. No, ni siquiera lo parecía.

Un grupo de niños se había acercado a saludarlo, retándole a jugar con una pelota, pero el por esta vez decidió negarse. Hubo una niña que llegó a regalarle un pequeño ramo de flores blancas y una joven que pasaba, le obsequió gratuitamente un antifaz negro de delicados bordes en tono plata y leves trazos de plumas. Sencillo, pero elegante, cuya sujeción permitía adherirse a la piel sin necesidad de cuerdas y sin temor a que este cayera. El lo aceptó gustoso pues el diseño le parecía interesante. Se abstuvo al tener dos personas a su lado, de lo contrario, se hubiese puesto a jugar.

Fingir... Engañar... Manipular... De repente esas palabras habían cobrado sentido en su vida. Extraño ¿Cierto? De igual manera, nadie conocía al verdadero Ash ni lo que se proponía.

Se colocó la máscara, ignorante de la mirada de los otros, quedando su rostro cubierto a medias, dejando los labios libres asi como parte de la nariz y la barbilla. Con esas ropas, mas el adorno extra, se veía algo misterioso, sin saber que en ese instante despertaba suspiros en dos doncellas que le contemplaban a la distancia, una de las cuales, le había dado dicho objeto. Estuvo pensando. Si, Fye era un buen elemento. Hablaría además con su Dios para que le otorgara la gracia de tomar a Yue en sus filas. Interesantes planes tenía para sus piezas. Yandrack progresaba rápidamente y si todo marchaba bien, también lo agregaría, completando asi lo que planeaba.

Bebió un sorbo de nuevo. El amargor corrió por su garganta. ¿Era idea suya o... Mademoiselle Angélica se estaba portando mas atenta de lo usual? De acuerdo, ese nuevo comportamiento era extraño. Seguramente en Tahros pronto despertaría alarmas de padre sobreprotector... Y hablando de el, aún le debía una visita.

Un grito. El grito que lo inició todo. Y seguido a esto, sintió un intenso escalofrío en su espalda. Un sentimiento de inquietud le recorrió la columna, el mismo sentimiento que experimentaba cuando había un inminente peligro cerca.

Inmediatamente se puso de pie para observar lo que estaba pasando, pero no esperó por mucho, tres sombras cayeron de arriba frente a el y se arrodillaron al instante. El rubio los observó con frialdad y no necesitó decir nada. En ese momento retomaba su papel como líder de la Orden y estaba claro, que la comunicación entre ellos se regía por códigos. Los tres sujetos frente a el vestían aparte de sus trajes de fiesta, capas de distinto color: verde, rojo y azul, sobre las cuales estaba bordado un dragón alado. Capuchas cosidas a estas cubrían sus cabezas, por lo que en esa posición, era imposible reconocer sus caras. Estos, semi arrodillados en el suelo frente al rubio hablaron sincronizados:

- [c=#006600][i]60 en la entrada. No son los únicos. Usaron los túneles secretos.[/i][/c]

- [c=#E50000][i]De movilidad lenta. Dos clases hasta ahora identificadas. Golpes giratorios y garras son sus mayores armas.[/i][/c]

- [c=#0000E5][i]No vienen al descuido. Un sujeto desconocido los lidera.[/i][/c]

El rubio frunció el ceño ante esto último ¿Una invasión imprevista quizá de los ducados? Recordó el demonio que Marie du Ciel invocó en una de sus peleas donde atrapó al Genus, asi que no era imposible que los elfos pudiesen manipular ciertos elementos para lanzarlos en su contra pero ¿Cómo habían entrado? ¿Acaso lo habían seguido sin que se diese cuenta? Imposible. La gente corría atemorizada de un sitio a otro buscando salvarse. El pánico había iniciado. Tenía dos dudas que necesitaba aclarar antes de poder hacer algo, no podían permitirse actuar a ciegas. Asi que lo planteó al instante sin importar que los otros dos le escucharan:

[center][c=#E50000]Estigmas. [/c][/center]

- [c=#0000E5][i]70 caídos, 30 heridos, 600 activos.[/i][/c]

¡Maldición! A este paso si no los detenían, habría una gran masacre. Debían actuar de inmediato. Angélica por su parte no esperó para atacar. Un poco precipitado quizá, pero nada diría, la ocasión no estaba para perder el tiempo, asi que dio instrucciones precisas.

[center][c=#E50000]Green Jewel, sur. Red Jewel, sureste. Blue Jewel, síganme. [/c][/center]

- [c=#006600][i]¡Oui Master![/i][/c]

- [c=#E50000][i]¡Oui Master![/i][/c]

- [c=#0000E5][i]¡Oui Master![/i][/c]

Dos de los tres sujetos desaparecieron, pero apenas los primeros dos líderes de sus escuadrones habían salido a cumplir sus órdenes, una voz gutural y muy clara llegó a sus oídos, enviándoles directamente un saludo de advertencia:

[b][quote][i]— Nigromantes, vuestra profana intervención en este mundo llegará a su fin, el regente de las sombras reclama lo que le pertenece, vuestro absordo dios bastardo pagará por usurpar el trono de la oscuridad. —[/i]
[/quote][/b]
¡Uhlalá! ¿Así que quien lideraba tremenda molestia, podía pensar y hablar como una persona racional? Interesante ¡Sumamente interesante! La copa que sostenía en su mano se hizo añicos bañando sus dedos con el resto del líquido. Sus puños temblaban ligeramente, esto era una ofensa ¡Un insulto! Basta de palabrerías innecesarias. Su poder se reveló en forma de una repentina llamarada verdosa que rodeó su cuerpo, manteniendo un ritmo siseante, pero aquellas llamas oscilantes pasaban del verde vivo al azulado oscuro y pronto al negro mas intenso, luego volvían al verde, continuando el ciclo en respuesta al enojo que pululaba en el corazón del rubio ¿El regente de las sombras? ¿Cuál regente? Solo había uno que el perfectamente conocía y cuyos silenciosos consejos latían en su mente, advirtiéndole que no se contuviera.

Empezó a caminar hacia la horda que se venía, muchos de los habitantes que estaban con el estaban siendo evacuados, las bestias luchaban contra los Tenebris y el... El no se quedaría atrás. Corrió. El deseo de verter sangre ya invadía lentamente sus sentidos.

Uno tras otros varias sombras vestidas de capa azul se unieron al rubio creciendo mas y mas el grupo. Magos, guerreros e incluso aprendices que no tenían mucho nivel aún le siguieron empezando a revelar sus poderes. Ochenta personas en total conformaron el grupo. Fue cosa de instantes en que enormes lanzas de hielo, cuchillas de viento y grandes estalactitas, se elevaron por sobre las cabezas del grupo, para ser lanzadas con fuerza hacia los invasores. En cuestión de segundos empezó el brutal enfrentamiento. Las capas de dragón azules se veían junto a los Tenebris, dando apoyo y peleando con denuedo, magos, guerreros y soldados de todos los elementos, atacando por igual. Sangre y gritos se escucharon por todas partes, parecía que a esos guerreros, tan tranquilos antes, se les había inyectado cierta dosis de sadismo y placer por arrancarle los brazos a los enemigos. Hábilmente esquivaban los ataques, evitaban los golpes, atacaban. La información de los líderes de cada escuadrón había sido repartida rápidamente por cada grupo y con esa información, todos se prepararon para evitar caer en la lucha. El grupo de las capas verdes, que eran un total también de ochenta, reunían aprisa a los habitantes, llevándolos a una zona aislada. Niños, jóvenes y adultos, incluso los ancianos fueron puestos a salvo y una vez hecho esto, gigantescas formaciones mágicas protectoras los rodearon, formando el muro perimetral de dichas invocaciones aquel singular grupo, que tomó entre ellos cierta distancia para resistir en caso de un posible ataque. Por otro lado, los de capa roja se dirigieron rápidamente a los túneles por donde terminaba de entrar la horda, evitando ágilmente sus ataques al correr incluso por los techos, saltando entre las estalactitas y formaciones rocosas hasta llegar a las entradas. No hubo palabras. Enormes pedazos de roca se desprendieron del techo agrietado y cayeron sobre los últimos, mientras las entradas se derrumbaba con estrépito para evitar que el número de invasores por ahora los superara. No temían, no sentían siquiera ansiedad, estaban entrenados para ello y una vez que los túneles fueron sellados, no perdieron el tiempo, atacando a la horda por detrás.

Entre todo el caos, Ash ni siquiera esperó alguna orden o acuerdo del grupo principal. Aun siendo miembro de la Necravia y consciente de que tendría que hacer algo, atacó sin demora. Las bestias que vio eran extrañas, no recordaba habérselas encontrado en ningún lado. Una de las especies giraba y sus golpes pesados llevaban cierta fuerza adicional cargada de una extraña y familiar energía oscura. Solía evadirlos con saltos hacia los lados o por encima de ellos. Disfrutaba en sobremanera caerles sobre la cabeza y atravesar sus huecos cráneos con una patada directa, arrancarles los brazos o volverlos cenizas A muchos los usó como bombas humanas. Uno tras otro caían a pesar de verse rodeado de esas horribles criaturas. Incentivado por la fogosidad del combate, sus llamas se avivaron y cuando una de las criaturas que se arrastraban, saltó sobre el intentando herirlo con sus garras, corrió hacia adelante y saltó girando sobre si mismo con los pies incendiados en verde. En el primer giro, su talón izquierdo se clavó sobre el pecho de la criatura, en el segundo giro, su talón derecho golpeó su vientre y el tercer giro lo remató con ambas piernas, arrancándole la cabeza, convirtiendo su cuerpo instantáneamente en cenizas, para aterrizar de inmediato sobre otra criatura de brazos regordetos, atravesándola con su botín derecho, dejando un desastre de sangre y carnes quemándose en el suelo. No conforme con eso, apenas sus pies tocaron el suelo, se lanzó de nuevo hacia adelante, impulsándose con las llamas de sus manos, desapareció por tres segundos, apareciendo mas adelante entre las criaturas. Doce de ellas se congelaron en su sitio, elevaron repentinos gritos de furia y cayeron al suelo incendiados en llamas verdes que lentamente los consumían.

El infierno se desató alrededor de Ash, quien caminaba elegantemente entre los cadáveres que aún eran consumidos por cetrinas llamas. Las bestias, presintiendo un peligro inminente, le gruñían comenzando a retroceder, pero el solo sonreía de lado con la diestra alzada, mientras una verde bolita de llamas se agitaba con inquietud. No pasó mucho para que aquella mano se cerrara bruscamente y en el momento en que lo hizo, un enorme mar de llamas verdes apareció desde el suelo. El calor en ese lugar se elevó a mas de 125,000 grados farenheit causando un estruendoso grito de todas las criaturas que quedaron encerradas dentro de ese infierno. Las rocas incluso comenzaron a derretirse, pero el rubio no se quedó quieto, ya no corría, tan solo caminaba. Se dirigía exactamente hacia el silencioso líder de toda esa locura ¿Sus planes? Enfrentarlo directamente. Quería obtener información de quién era con exactitud el dichoso sujeto que se autoproclamaba regente de las Tinieblas ¿Qué papel jugaba? ¿Exactamente porqué venía contra los nigromantes? Principalmente ¿Porqué aparecía ahora? ¿Qué significaba? Concluyendo, si se supone que el tipo y ellos eran del mismo bando, no necesitaban atacarse. Caso contrario, esto era una manipulación para desestabilizar el verdadero poder del Dios o quizá... Había algo mas que hasta el momento, ellos aún no conocían. Pudo verlo en medio de aquel caos y se detuvo a pocos pasos de este tras abrirse paso.

[c=#E50000]Uhlalá cherié! ¿Quién eres? Me presento. Soy uno de los Guerreros de Las Tinieblas, Servidor del Dios, Ash Crimson. Dices ser un "Regente" asi que, teóricamente estamos en el mismo bando, entonces ¿Porqué nos atacas? ¿Qué es lo que quieres exactamente? Habla, quizá pueda apoyarte. [/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/99/34/31/Ash-Crimson-QAFduNeJj-b.jpg][/center]

Una pequeña sonrisa tranquila dibujaba sus facciones. Su poder se había apagado completamente al llegar frente a este, jugueteando coquetamente con un mechón de su flequillo, su cadera ligeramente inclinada hacia la izquierda. Mientras esperaba una respuesta, notó la densa oscuridad que rodeaba al misterioso sujeto, una oscuridadd vagamente familiar. Sintió algo de dudas ¿Poder de Thalos? No, no era posible. La esencia de Thalos era peor en todo sentido, el podía dar fe de ello al experimentarlo en su propio cuerpo. Aquí se escondía un enigma y debía saberlo. Ninguno de los del bando oscuro se atacaban entre si a ese ritmo a menos que hubiera poderosas razones ¿Qué habría pasado entonces entre la Necravia y este personaje, para que viniese fieramente a atacarles? ¿Qué había hecho Riak de entre todas sus atrocidades, para tener tal enemigo? A la vez tenía un muy mal presentimiento. Sentía que esto realmente no había acabado de todo. ]-
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