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Ventus Geth has just replied in the topic ¿Tienes adónde ir? [Priv. Ventus & Yui].
Ventus Geth
[med][c=#737373]FÖRSTGARD — Cronum[/c][/med] [c=#808080][code][i]Un tiempo después de la desaparición de Banisari y el éxodo de los cambiaformas...[/i][/code][/c] [center][image=https://webcomicms.net/sites/default/files/clipart/173800/royalty-free-fantasy-art-173800-1979010.jpg] [quote=#ffffff] Miseria. Esa palabra resumía el caos de Cronum [/quote][/center] La ciudad fortaleza no era nada a como la solían describir: artística, exuberante, llena de cultura y vida. No. Todo lo contrario. Oscura, con edificios históricos, sí, pero en decadencia y descuidados, la sobrepoblación se arrastraba como ratas, dejando al descubierto, como un nervio expuesto, un desorden generalizado, la falta de control de las autoridades reemplazadas por las condenas de un nigromante, la perdida de la fe y el horizonte. Si la esperanza fuera un don dado para el mundo, hacía mucho había dejado los límites de los dominios del[i] Juez[/i]. Y con razón: el atolón congelado era objeto de conocimiento popular e inspiración turística; quien hablaba de Förstgard, tarde o temprano mencionaba al Lago Elarciag y la derruída antigua capital de Garnalia del Norte que desapareció en el tiempo, todos la recuerdan por sus tabernas, sus bebidas, su música y baile, la esclavitud servil a disposición de los más acaudalados. Pero ahora, dividida por la situación de asedio que sufría cada día por la migración de los sobrevivientes de la plaga de Garnalia Centro, miles y miles de refugiados cambiaformas invadían los antiguos establecimientos, pidiendo limosna por las calles, tomando control sobre el patrimonio privado, creando un aire de inseguridad que se arrastraba como sarna por los barrios congelado de la ciudad.

Sin embargo, el caos general no detiene la vida del más acaudalado. Con su hogar cerca de la llamada Plaza del Reloj viperino —nombre dado por la escultura de una gran serpiente de piedra entrelazada a un reloj de arena que adorna el lugar—, la vida libertina sigue a pesar de que fuera de los límites de la mansión del nigromante, la ciudad entra en estado de anarquía. Es en estos lugares, barrios que cada vez sufren de la depresión económica por falta de recursos, que poco a poco empezó a llegar la "ayuda" extranjera, con sus suministros de comida y medicamentos. El reto estaba claro: organizar a los extranjeros para que el estado del Nigromante pudiera darles sustento en labores necesarias para fines sociales y militares, respondiendo a los retos que ahora tenían como reino perdido en el tiempo frente a sí mismo, y frente al Dios, señor de las tinieblas.

Ventus había llegado días atrás, junto con Gris. El viejo mayordomo de su mansión poco había envejecido, pues con tantos hechizos de rejuvenecimiento que el nigromante había aplicado en él, cualquiera diría que lo torturaba evitándole la muerte, otros decían que le era necesario, que ese anciano era el único que lograba calmar la cólera del [i]Juez[/i] contra las ratas que poblaban las casas y calles. Aunque el viejo carecía de dotes para la magia, tenía un amplio conocimiento en su memoria; era un adepto en la medicina, la alquimia y la política, distraía al nigromante con sus historias y desde hacía siglos estaba concentrado más en las estrellas que en la tierra, siendo la astrología para él un arte cultivado y por ende, un aspecto que solo él podía entender de Ventus. ¿Cómo podía alguien tan longevo no perder la cordura? Con pocos meses de haber perdido a una pequeña que le causaba calma, y aun las dudas de la existencia en su espalda, el albino se había recluido, quedando el viejo Gris a cargo de la ciudad fortaleza, y de organizar a los nuevos habitantes en Cronum mientras el nigromante se ocupaba de llevar a buen puerto sus pensamientos.

Todos los días desde que llegara, el viejo Gris se había dedicado a la misma rutina: atender a los enfermos cambiaformas, ofreciéndoles donde hospedarse, repartir alimentos en el hospicio de la ciudad y luego, pedía a cambio servir a su señor. Cuando no había tantos enfermos en el lugar, volvía a la mansión donde se entretenía con el huerto que tenían los estudiantes del maestro allí y luego en la azotea, donde había un mirador decorado con un reloj solar de piedra y muchas flores de hielo. Aprendía cada día algo nuevo: la biblioteca de aquel lugar era un santuario en sí mismo, ubicado en el sótano de la estructura. Ese día decidió llevar el parte de refugiados al Lord, debía pensárselo dos veces antes de tocar, no le gustaba acabar congelado por alguna trampa de escarcha sobre la puerta o que su señor lo rejuveneciera tanto que pasaría a ser niño o un bebé que balbucearía sin voz ni voto.

Se acercó a la gran recámara, dando tres suaves toques a la puerta y al cabo de cinco segundos, habló:

  — [b][c=#E57300]Es increíble cómo las rencillas pueden darse entre las razas; diferencias de pensamiento… que nunca falta, pero a la hora de atender las calamidades, sobre todo aquellas venidas por la inquisición, la naturaleza y los mismos dioses, nadie estará solo. Esa es la esperanza de Ethereal, Señor Geth: saber que a pesar de estar dividida, es una y como grupo único tiene un destino y una responsabilidad compartida. De todos. Para todos. ¿Ahora lo ve, mi señor? Que los cambiaformas vengan a nuestra tierra os garantiza prosperidad. Futuros guerreros y buenos comerciantes para que Cronum vuelva a salir a flote, a nivel político, por supuesto.[/c][/b] —Aunque sabía que al albino no le gustaban las bromas, el viejo mayordomo optó por darle un poco de gracia al final de su oración, pues ¿qué más podía flotar toda una ciudad que el mismo nigromante había puesto a levitar?

Pasaron diez segundos exactos y Ventus no respondió. Gris sonrió tras la puerta y se retiró.

[c=#0073E5][big][center]—[b] « ❄ » [/b]—[/center][/big][/c]
Por la tarde, Ventus solía ir a dar un paseo a solas. En ese momento tenía a Gris en casa, algo que provocaba que los paseos se alargaran más de lo que era habitual, ya que no le gustaba tener esa compañía por todo el día, y más si únicamente le sabía hablar de lo mismo siempre. Se había vestido como de costumbre, con la camisa de seda de color blanco, un pantalón ajustado negro y unas botas de cueros impecables, para rematar su vestimenta usaba un largo abrigo de tela negra con detalles plateados y aspecto romanizado que le daba elegancia y porte a su andar. Aquella vez su estoque estaba bajo resguardo en su recámara. No se molestó en peinarse demasiado, pero no consideraba que le hiciera falta. No, ya iba suficientemente arreglado como para dar un paseo de dos o tres horas, realizar una tortura gélida a alguien o tal vez ir a tomar algo si le apetecía. Agradecería algún tipo de compañía, sí, pero una que le resultara interesante, no cualquier persona que quisiera pasear con él, por lo que era excepcional que no estuviera solo. Salió de la mansión sin usar la puerta, materializándose en la entrada, y empezó a caminar por las proximidades de la estructura primero. Se iría alejando poco a poco, seguramente hasta llegar al muelle, pasando por los barrios menos pudientes en el proceso. No solía detenerse demasiado por allí, no le gustaba, sobre todo si su vestimenta y su caminar delataban por completo su posición social. Eso no significaba que de vez en cuando no pudiera hacer alguna buena acción, pequeñas más que nada, para ver el agradecimiento que le daban esas personas a quienes daba una limosna o algo parecido. No le venía de diez o quince coronas sveanas, en realidad, pero no era algo que hiciera siempre ni mucho menos. Ni con todos los que se cruzaba. Es más, más de uno quedaba hecho estatua congelada y formando parte de las numerosas esculturas de hielo que adornan las calles adosadas.

Llegó al puerto —o lo que queda de él—, y se detuvo un momento a observar hacia abajo, el mar. Ese día era ventoso, por lo que sería normal que hubiera olas de tratarse de una ciudad del sur, pero no. Era un mar de costa congelada. No había gente allí, y una figura de tez palidecida, solitaria, plantada en un lugar donde cualquiera se congelaría o que de un empujón se enfrentaría a una gran caída era bastante extraña. Se mantuvo un largo rato observando el glaciar y reflexionando. Cerró los ojos por un momento para sentir el aire frío.

Aquella tierra fría siempre le traía recuerdos, muchos recuerdos de buenos momentos en los que aprendices volaban por los aires y edificios ardían para luego ser cubiertos por una delgada capa de nieve.

Abrió nuevamente los ojos, dando media vuelta. Regresó por un lugar distinto al que había venido, eso sí, para variar su ruta. Caminaba lentamente —sabía que estaba seguro en su capital por lo que no era necesario levitar—, mirando a todo su alrededor, sin que nada suscitara su interés, por lo que llevaba una expresión de bastante aburrimiento. Al menos hasta que algo rompió la monotonía del empedrado levemente congelado por la helada de la mañana. Una capa. Alguien llevaba esa capa puesta, estaba claro, y se trataba de una chica que no aparentaba más de dieciséis años. Ventus la observó durante un minuto, tal vez dos, sin hacer ningún movimiento que pudiera parecer amenazante.

  —[c=#00E5E5][b] ¿Tienes algún lugar al que ir? ¿Te has perdido? [/b][/c]—le preguntó con voz suave. No la había visto nunca, por lo que pensó que a lo mejor era de fuera. Si ella alzaba la vista vería un semblante serio, nada empatico, y unos ojos rasgados de celeste y plateado que la miraban con curiosidad.

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/60/59/21/Ventus-Geth-KkoIMdxUc-b.jpg][/center]
4 months ago · · · Reply »
Yᴜɪ' 〤 · 3 months ago
[center][med][c=#f49e9c]✧ ~ ♡ ~ ✧[/c][/med][/center]
La joven cambiaformas escuchó atentamente la respuesta de Ventus. Se imaginó a si misma brevemente como una soldado, aunque pensaba que para ella el lugar no era el campo de batalla. Pensaba que seguro serviría mejor desde otro lugar. Tampoco es que tuviera de inicio muy buenas experiencias con los guerreros. Sin embargo, apartó esos pensamientos, y continuó prestándole su atención a Ventus. Cuando sacó aquel retrato, Yui lo observó con curiosidad desde su asiento, al llegar el momento de tomarlo inicialmente vaciló un poco por vergüenza, aunque acabó tomando el retrato con cuidado para apreciarlo mejor. Intercambió miradas entre el retrato y Ventus, buscando ciertas similitudes. Antes que pudiera dar un alegre cumplido, escuchó el lamentable destino de ella.

—[c=#f49e9c]¿Desaparecida?[/c] —susurró por lo bajo. El semblante de Yui se oscureció ligeramente mientras se dedicaba a observar el retrato. Le pesaba escuchar sobre otra persona que al igual que ella había perdido a alguien, aquello que quería. Ella conocía ese sentimiento, había perdido todo lo importante para ella, su hogar, su vida...

[i][c=#737373][i]«¡Yui!»[/i][/c][/i] —una voz que había intentado suprimir arribó desde lo más profundo de sus recuerdos—. [i][c=#737373]«Vamos, Yui. Tu madre se va a molestar si llegas tarde a su clase».[/c][/i] —el recuerdo de aquellas personas que lo eran todo para ella.

—[c=#f49e9c]Yui conoce ese sentimiento, ella también perdió todo lo que quería.[/c] —Lentamente los recuerdos fueron llegando a ella, muchos que había intentado ocultar durante aquellos meses que había pasado en la calle—. [c=#f49e9c]Yui no fue capaz de proteger a sus padres.[/c] —Por un momento sintió fuertes ganas de llorar, por todos los recuerdos que pasaban en aquel momento por su mente—. [c=#608FBF][i]«¡Claro! Si sigues los pasos de tu madre, estoy segura que serás una gran persona, Yuu»[/i][/c]. —Sin embargo, tan solo apartó todo aquello de su cabeza, ya había llorado lo suficiente durante aquellos meses, no podía permitirse hacerlo más. Levantó su mirada y regresó el retrato de la chica a Ventus. En cierta forma aquel detalle le había reconfortado, pues ahora sabía que no era la única, ya no se sentía sola. Finalmente había encontrado a alguien que podría entenderle. Mantuvo su postura, mientras que un aire de serenidad la arropaba, acompañándole una sonrisa alegre sonrisa oculta tras su capa. Se encontraba decidida.

Cuando escuchó la respuesta de Ventus a su petición, la promesa a la que se estaba comprometiendo con ella, inicialmente le miró con cierta extrañeza y vaciló al momento de estrecharla la mano. Sin embargo, de un momento a otro aquella duda se despejó, y su pequeña mano diestra se juntó en un apretón con la de aquel hombre. Seguidamente escuchó su única exigencia, esta pareció tomarle por sorpresa, aunque no tardó en un gesto con el que asentía decidida y alegremente.

—[c=#f49e9c]Yui no puede huir dos veces ¿Sabes? [/c]—respondió y se levantó de su mesa. Ya había acabado con todo lo que se le había ofrecido, y se encontraba completamente satisfecha, respecto al hambre y emocionalmente. Continuó mirando a Ventus, esperando que guiara el camino o que indicara el próximo destino. La sonrisa que portaba tan solo se ocultaba bajo el cuello de la capa roja que la caracterizaba—. [c=#f49e9c]¿Nos vamos?[/c]

—[c=#f49e9c]Oh, por cierto[/c] —se detuvo por un segundo, aún dedicándole su mirada a Ventus—[c=#f49e9c].¿Está bien si Yui te llama maestro, o algo así?[/c] —pedía ligeramente emocionada. Realmente le hacía ilusión hacer algo por el estilo, pudiéndose notar en sus brillantes ojos felinos.

Estaba de pie ya, y fue cuando desvió la mirada del aquel albino que se dio de cuenta de los hombros congelados ¿en el tiempo? tras él. Yui sonrió, incrédula,[i][c=#f49e9c] «¿Qué ... qué está pasando? »[/c][/i], se dijo preocupada con la sorpresa en su cara.

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/66/58/50/Y--Ob1iBObWt-b.jpg]
[code][c=#f49e9c][i]« Sometimes, we don't need a reason to love »
[/i]ღ[/c][/code][/center]
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Ventus Geth · 2 months ago
Asintió con la cabeza, y manteniendo el semblante serio, queriendo decirle que no se preocupara. Había sido hacía mucho tiempo, más de unos siglos de hecho, de forma que no podía dolerle ya. Eso si en un principio hubiera hecho daño, claro. No se trataba de algo absolutamente irreparable, y su mayordomo se había encargado mucho de recordárselo. — [c=#00E5E5][b]Hace muchos años de eso ya, a decir verdad. Es imposible olvidarlo, pero al menos deja de doler con el tiempo[/b][/c] —le sonrió, mirándola a los ojos—. [b][c=#00E5E5]Estoy seguro de que acabaréis pasando lo mismo. Es cuestión de tiempo... en unos más y en otros menos, pero os prometo que lo es[/c][/b] —le habló con mucha seriedad, al mismo tiempo que le mantenía la mirada—.[b][c=#00E5E5] Yo también pienso que no fui capaz de protegerla... así fue, en realidad. [/c][/b]—el resto se sobreentendía.

Ver que le encajaba la mano para cerrar el trato hizo que se sintiera satisfecho. Aunque había tenido que pasar mucho tiempo, consideraba que estaba haciendo lo que debía. Tomó el retrato de vuelta, en uno de los bolsillos interiores de su vestimenta. Los llevaba encima casi siempre. Y no, no se los dejaba en uno de sus atuendos si ya no los usaba, sino que una de las primeras cosas que hacía era cambiarlos de lugar. Cuando Yui se levantó, él también lo hizo.

Como había previsto los hombres se le abalanzaron aunque con juguetes parecidos a armas, ya no eran armas, la magia se había encargado de ello. Se giró y con un simple movimiento de mano todos los hombres salieron disparados hacia atrás como revotando contra una pared invisible, sin embargo, no era tan invisible la pared contra la que se estamparon al llegar al fondo, un instante después caían habiendo perdido el conocimiento.

— [c=#00E5E5][b]No querría dejaros sin clientes tabernero [/b][/c] —Sonrió al aterrorizado tabernero que se escondía tras el mostrador rezando por su vida que con suerte Ventus no le viera.

El nigromante se acercó a la barra y tras tocarla casi rozándola esta estalló dejando al tabernero al descubierto.

— [b][c=#00E5E5]No dirijáis vuestras alabanzas a la diosa, no os servirá de nada en Cronum [/c][/b]—No le dañó sin embargo, se dio la vuelta y salió de la taberna—. [b][c=#00E5E5]Vámonos[/c][/b] —asintió con la cabeza. Tomó la dirección contraria al puerto aéreo de la ciudad, en dirección a plaza del reloj, ya que era allí donde vivía. Luego la miró cuando hizo esa mención, y le sacó una sonrisa—. [c=#00E5E5][b]Maestro estará bien, aunque sólo cuando estemos entrenando [/b][/c]—le respondió. Creía que eso era lo justo. No encontraba sentido a que le llamaran de una forma que se aplicaba al ámbito del aprendizaje... fuera de ese ámbito.

La guió por unas calles que poco a poco iban haciéndose más anchas, hasta ser amplias avenidas de piedra flanqueadas por casas imponentes. No tardó en localizar la suya, no muy alejada por suerte, y abrió la puerta metálica que daba paso al jardín—. [c=#00E5E5][b]Aquí vivo yo. La mayoría del tiempo soy el único que vive aquí, aunque a veces me... acompaña mi mayordomo. No os preocupéis por lo que diga de vos.[/b][/c] —le dijo, antes de abrir la puerta principal y entrar en la vivienda.

El recibidor era amplio, bastante luminoso de hecho, y al fondo de éste había una escalinata que llevaba al primer piso. Tenía puertas a ambos lados, abajo, que daban acceso a pasillos. Subió las escaleras, indicándole que lo acompañara—. [b][c=#00E5E5]Hay muchas habitaciones que no tienen ocupante. Puedes escoger la que quieras en este pasillo, menos ésta[/c][/b] —señaló la que estaba al fondo del pasillo, con la puerta casi cubierta de hielo y la perilla congelada— [b][c=#00E5E5]y la de su izquierda. Yo estoy en la del fondo. Aunque creo que lo primero va a ser que os bañéis.[/c][/b] —la miró, sin mostrar emoción alguna y avanzó.
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Yᴜɪ' 〤 · 3 weeks ago
[med][center][c=#f49e9c]✧ ~ ♡ ~ ✧[/c][/center][/med]
Yui observó a Ventus cuando mencionó el largo tiempo que había pasado desde el incidente. Se fijó en él, nunca había tenido mucho contacto con humanos, mucho menos con magos, aunque conocía el hecho de la longevidad que podían alcanzar con su magia. Sin embargo, desconocía realmente cuánto podía vivir un hechicero, Ventus le parecía un hombre joven, no podía asimilar completamente si se refería a cientos o miles de años. Restó algo de importancia a la edad de su acompañante, y se dispuso a pensar en el tiempo que hablaba, aquel que tardaría en superarlo. Yui no quería olvidar a sus padres, ni restarle importancia a sus sentimientos, principalmente por el simple hecho de que ni siquiera sabía si seguían con vida o no. Ensimismada, Yui sacudió levemente su cabeza en negación—. [c=#f49e9c]Yui está segura de que siguen vivos.[/c] —Estaba segura que continuaban con vida, segura de que tarde o temprano lograría reunirse con ellos.

Cuando Ventus se levantó, Yui dirigió su mirada a través de la taberna. Se fijó brevemente en los rostros de otros clientes, acomodó su capa al nivel de su cuello y siguió a Ventus a la salida. En ese momento se dirigió brevemente a él—: [c=#f49e9c]¿No puede causarte problemas que Yui te acompañe?[/c] —preguntó con cierta vergüenza, tras ver lo sucedido con aquellos hombres y el tabernero. Yui no se encontraba en sus mejores condiciones, estaba sucia y descuidada, le preocupaba que su permanencia al lado de Ventus pudiese suponerle una molestia a nivel social—. [c=#f49e9c]La apariencia de Yui ya ha causado problemas antes. A Yui no le gustaría causarte lo mismo a ti. [/c]—Y no mentía. Más de una vez Yui tuvo que tragarse su orgullo y abandonar un establecimiento o un puesto por la amenaza de sus dueños, a fin de no causar más inconvenientes.

Yui asintió cuando Ventus accedió a su petición, a medias—. [c=#f49e9c]¡Muy bien, maestro! [/c]—dijo, acompañándole una pequeña risilla. Mientras caminaban entre las calles, Yui pensaba en las cosas que se dedicaría a aprender—. [c=#f49e9c]Yui quiere esforzarse en aprender y dominar las artes de la lucha física y de la magia. Mamá puso empeño en enseñarle lo que sabía, Yui no quiere defraudarla[/c] —Miraba fijamente sus manos mientras hablaba de aquello, las mismas con que había generado una pequeña llama azul anteriormente—. [c=#f49e9c]¿Qué cosas crees que puedas enseñarle a Yui?[/c] —preguntó con curiosidad y cierto ánimo. En ese momento finalmente había dedicado su mirada a Ventus.

Continuaba siguiendo a Ventus a su destino. Aunque se había memorizado Cronum de memoria, las zonas a las que estaban entrando no eran muy familiares para ella. Suponía que tendría que ser algún barrio rico, o algo por el estilo. Era normal, Yui no tenía nada que ver por esos lares. Los lugares que más resonaban en su cabeza eran las calles al rededor de la destruida estatua de la diosa Svea, las zonas comerciales y aquel pequeño lugar entre los tejados que había usado por un tiempo para tener un lugar dónde dormir. Estar por aquel lugar le trabajo breves recuerdos de su vieja vida en Aleketh, aquella que se había vuelto totalmente cenizas. Al llegar a su destino, apareció con disimulada sorpresa la casa donde Ventus se hospedaba. Tan solo asintió firmemente cuando el hombre mencionó lo de su mayordomo—.[c=#f49e9c] Está bien, Yui está costumbrada.[/c] —Y pasó al interior para dejar de disimular su sorpresa. No había visto un hogar así en mucho tiempo, simplemente se le hacía un lejano recuerdo.

Le acompañó con cautela a través de la casa y subió las escaleras al siguiente piso. Observó la cantidad de habitaciones entre las que tenía para elegir—.[c=#f49e9c] ¿Hay alguna diferencia entre que Yui elija una u otra? [/c]—preguntó. Tomó la iniciativa y dio unos pasos a través del pasillo, observando cada una de las puertas y preocupándose por los detalles. Cuando fue a abrir una de estas, se detuvo al instante para escuchar la orden de Ventus. Yui miró su propio atuendo, se encontraba sucia y había pasado un buen tiempo desde que había tomado un baño caliente. Tan solo asintió alegremente y empezó a moverse a través del pasillo. Se detuvo, confundida, y regresó sobre sus pasos, observando cada una de las puertas. Al darse cuenta que estaba completamente desorientada, se dirigió a Ventus—: [c=#f49e9c]Eeeeh. ¿Dónde está el baño?[/c]

[center][c=#f49e9c][code][i]« In a world without rules, magic would be nonsense »[/i]
ღ[/code][/c][/center]
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