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Ventus Geth has just replied in the topic Revelaciones sobre roca [Priv. Banisari].
Ventus Geth
[code]TIERRAS MUERTAS — MÁS ALLÁ DEL MURO — FORSTGÄRD[/code]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/41/29/25/Ventus-Geth-TQ3qaSydJ-b.jpg][/center]
Las llamas azules, invocadas por el nigromante, le seguían con precisión a través de la oscura gruta subterránea iluminando los pasadizos y recovecos a su paso. El frío en aquellas galerías profundas era cruel y telúrico como una piedra afilada y escarchada, y una fina capa de hielo cubría todas las paredes de la cueva de forma constante y perpetua. Hasta hacía relativamente poco, aquella cueva se había encontrado largo tiempo cubierta por una gran capa de hielo y nieve. El albino se había abierto paso a través de los mantos blancos que el invierno eterno de las Tierras Muertas había colocado, sus pasos a través de la cueva eran serenos y prodigiosamente certeros, midiendo constantemente para pisar sobre seguro a través del hielo, era algo a lo que se había acostumbrado con el paso de los años, no era aquella la primera vez que se adentraba en un lugar así, ni sería la última.

La azulada luz de los fuegos conjurados provocaba la aparición de numerosas sombras al paso de la oscura capa que portaba el mago como abrigo. El escarpado pasadizo comenzaba a bajar de forma retorcida y complicada, y hasta donde la luz alcanzaba, el túnel era largo y profundo. El suelo, se convertía en algunos tramos en series de peligrosas escaleras naturales de rocas negruzcas y resbaladizas. Conforme la bajada se iba acentuando, el oscuro brujo comenzó a oír esporádicamente susurros gélidos a sus espaldas, lejos de él, pero cerca de sus oídos. Las palabras pronunciadas eran frías y viejas, indescifrables para él en aquella circunstancia. [i][c=#00E5E5]«Espíritus antiguos ligados a estas caverna»[/c][/i], pensaba el albino nigromante mientras bajaba; aquello le parecía una buena señal.

El tortuoso pasadizo desembocó en una sala grande que trasmitía una sensación de vacío pleno. El mago pronunció el encantamiento para que los fuegos voladores se hicieran mas grandes y alumbraran casi toda la sala, y dio un par de vueltas supervisando la galería pero no halló nada más que vacío. Se paró en el centro de la sala con gesto suspicaz y pensó durante unos segundos. Se negaba a aceptar que su deducción fuera errática. De nuevo, los susurros fríos y volátiles se arremolinaban en su entorno y se afianzaban en el eco de la sala.

[center][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3946695892.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/237632518.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/2243440485.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/1202895214.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3688815950.png] [image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/4198758873.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3933229651.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/2137914713.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/586004646.png] [image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/2687998553.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/4256685990.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/1902634172.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3933229651.png][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3688815950.png]
[code][i][c=#00E5E5]« DEGOR VALI LUZAR »[/c][/i][/code][/center]
Los ojos del nigromante brillaron por unos instantes. Había decidido que no estaba equivocado, y por lo tanto, encontró una manera de hallar lo que buscaba. Tenía la sospecha de que la cueva podría tener algún tipo de residuo mágico muy antiguo, sospecha que se había visto acentuada por la presencia de lo que parecían espíritus encerrados en ella, espíritus de la magia. Utilizó un «conjuro desvelador», con el cuál podría sacar a la luz aquello que los restos de magia impregnados en la cueva ocultaban. Se esforzó en que el hechizo fuera lo más potente posible, y tras pronunciar el encantamiento emergió de sus manos un resplandor efímero, pero que movía una cantidad de energía considerable.

—[c=#00E5E5]Por fin[/c] —pronunció el mago en voz baja. Ante él se revelaron unos extraños dibujos que decoraban las gélidas paredes de roca, que se encontraban cristalizadas por el hielo, o al menos, eso pensaba Ventus. Los dibujos parecían arcaicos, y representaban extrañísimas y oscuras escenas difíciles de recordar o asimilar. Ventus recorrió la sala con detenimiento y fascinación, contemplando cada escena representada con ojos de ambición y descubrimiento. El interior del hielo parecía tener vida propia, un cosmos atrapado dentro del glaciar.

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/31/36/89/Ventus-Geth-XzBb40oSU-b.jpg][/center]
Finalmente se detuvo en un lugar y admiró una escena concreta: un árbol sin hojas de aspecto colosal donde permanecía colgado lo que parecía una figura humana e inerte, y a su alrededor varias esferas flotantes. Debajo de la figura humana se encontraba una fuente que tenía una inscripción rúnica que el nigromante, sin dudarlo, escribió en un cuaderno personal de portada negra. El albino permanecería allí más tiempo, estudiando cada figura representada con ahínco, hasta que considera que había sido suficiente.

Parecía que había encontrado lo que buscaba.
6 months ago · · · Reply »
Ventus Geth · 4 months ago
Profundamente distraído por la plática con su maestro, el nigromante no se percató en ningún momento que la pequeña de flamante cabello y hermosos ojos había escapado de la alcoba en la que la había confinado, éste cerró su artefacto mágico de comunicación y volvió la vista al frente para hallar una cama vacía, únicamente con la dulce silueta de la pequeña adornando las sábanas y hermosos prismas iluminando las almohadas. Frunció el entrecejo en ese instante, le recordó a la pequeña que alegre bailaba en aquella noche de luna escasa, en medio de la nada, acompañada por las estrellas que el en lago se reflejaban. Recordó entonces a ese radiante ser que observó una vez en Wölfkrone, aquella que se burló de él de formas inaceptables e imperdonables, aquella que le atraía por todo el eterno poder que contenía.

Chasqueó los dedos y activó sin titubeo un hechizo que lo separó del suelo, se concentró en su interior, ahí donde una vez hubo un cálido corazón, rastreando la esencia de la joven princesa que había capturado de forma discreta. Levitó hasta el umbral y ahí observó a varios guardias oscuros gritar, ¿Qué podía hacer tal bochorno en el palacio de un hombre que vive solo?

No era de esperarse la sorpresa que descubrirían sus argénteos ojos; una pequeña de aspecto dulce e infantil, jugando con el alma de un cadáver, ¿pero qué sabía ella de los actos que acontecían? La inocencia no se perdía en los tiernos actos de la menor que miraba con admiración la pequeña esencia que entre sus pequeñas manitas llevaba sujeta. Pero esa acción no perturbó el semblante del albino que se acercó sin completo delirio, contrario a los guardias que parecían alucinar por tan increíble acción que la pequeña acaba de lograr.

—[c=#00E5E5]Es hermosa [/c]—sus palabras sonaron frías como un carámbano, y es que no tenía otro tono, no tenía nada que le calentara y reconfortara—, [c=#00E5E5]¿Me la prestas? [/c]—Ventus sintió un gran interés por la brillante esencia, más que nada por esa luminiscencia, pues era —supuestamente— que se trataba de un alma que servía al Dios con lealtad y abnegación, debía ser negra como la más oscuras de las noches, no brillante como la luz del día. El varón llevó sus pensamientos a aquel libro que en un momento había leído, aquel del que sus páginas no se figuraban por ninguna parte, pues databa de épocas antiguas y experimentos fallidos, uno en específico donde se comentaba del trasplante de almas, y la pureza de las mismas.

[i][c=#00E5E5]«He tenido traidores entre mis filas...»[/c][/i], pensó el impasible varón. Aquella alma no era de servidor del Dios, sino de un espía de la Diosa, un ladrón como aquel mató, un peón que estaba destinado a morir. Respiró profundo y se pasó la mano por el cabello, hundiendo sus falanges por su sedoso y argénteo cabello mientras trataba de pensar con claridad, adoptando a su vez, un semblante amable que haría sus preguntas difíciles de no responder.

—[c=#00E5E5]No has hecho nada malo... [/c]—Su diestra, enguantada hasta el codo, acarició el cabello carmesí de la pequeña en busca de confortarla. —[c=#00E5E5]De hecho, me has ayudado.[/c] —Sonrió cómplice—[c=#00E5E5] Por ello ... ¿Quieres dar un paseo? Puedes llevarte a tu nuevo amigo.[/c]
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Banisari 希望 Reiter · 4 months ago
- la pequeña pelirroja no sabia que deberia pensar pues toda aquella situacion le llenaba de intriga aquella reaccion...ella..causo eso..miraba el cuerpo...goteante...de sangre...empalado por esos cristales que brillaban de un intenso celeste esto le intrigo a la pequeña que luego preguntaria a detalle que ocasiono ella..y como lo hizo-

-sus ojos se mantenian siguiendo al mayor agarrandole de la mano al mayor, de rasgos albinos, si bien su mentalidad era inocente en todo el aspecto de la palabra su corazon y su ser era puro, aunque el alma seguia a la pequeña de cabellos rojos algo extraño paso la pequeña empezo a flotar por influencia de la diosa, esta pataleaba tratando de dejar de flotsr cuando de pronto y por arte de magia ella desaparecio, junto al alma pero tal pareciaque ella no quiso desaparecer pues chillo antes de ello abrazandose a la mano del nigromante en un grito mientras se entendio lo que dijo-

__ [b][c=#00E5E5]papa[/c][/c][/b]__

-desvanecio pero de donde desaparecio una runa con un dibujo de un cristal un rombo se plasmo en el suelo con un brillo intenso, atando piezas...era obra de la diosa..no de un archimago-

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/44/89/26/Banisari--trrRGYwOA-b.jpg]
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Ventus Geth · 2 months ago
Este tipo de situaciones, le resultaban un poco extrañas aún. Seguían ocurriendo cosas que lograban cambiar poco a poco la rutina que tenía. Resultaba ser curioso también, pues era lo que normalmente estaba ocurriendo. ¿Quizás se veía también rutinario el experimentar cambios constantemente? No sabía una respuesta para dicha pregunta pero quizás la formularía más adelante. En estos instantes eso carecía de relevancia. Solo debía prepararse para el momento señalado, solo... no esperó que fuese ese mismo instante.

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/54/55/36/Ventus-Geth-A2vBosQzA-b.jpg][/center]
El inerte cuerpo del soldado empalado ahora conformaba una de las tantas esculturas un tanto macabras que adornaban los pasillos de la mansión, de hecho el mismo Ventus se encargaría de hacerle mención especial a aquella majestuosa muerte, y como era esperar de un nigromante, no mostró remordimiento alguno al hacer caer del cielo otros virotes helados con tal de ahuyentar de manera poco cortés a los pocos soldados que quedaban. Obviamente no quería espectadores y malos ojos sobre la pequeña.

—[c=#00E5E5]Oh, niña... hay muchas cosas que aún carecen de un sentido...[/c] —acarició su rostro con suavidad, deseando que aquel momento durara solo un minuto más. Y sin embargo, no fue así.

Una singularidad inesperada hizo aparición repentina para devorar entre sus vórtices de energía arcana a una pequeña que compartía la misma composición; una ser de energía que no podía resistirse a ser atraída a la vorágine de poder que del epicentro se creaba. El nigromante mismo necesitó alrededor de un segundo para analizar la situación e ingeniar un plan. Si la muchacha planeaba otra vez escapar, no lo lograría. Por lo que haciendo gala de su habilidad en la magia temporal, creó una zona cero que detuvo el tiempo a su alrededor, paralizando todo aquellos que estuviese en su margen de activación.

Para su sorpresa y desgracia, la zona cero no afectó a la pequeña ni al "portal" que la succionaba, por lo que solo pensó que una fuerza, superior a la de él, lo creaba. En ese instante, que duraría apenas unos cinco segundos siendo generosos, el albino optó por otro plan. Pues sentía como un extraño sentimiento desaparecía de su ser a la vez que la niña se volvía etérea e intangible. Era hora de activar la marca que había colocado a la pequeña en su habitación.

[center][image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/1838552279.png] [image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3933229651.png] [image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3328225761.png] [image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/586004646.png] [image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3115665790.png] [image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3933229651.png] [image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/3688815950.png] [image=https://7img.net/users/1114/18/04/46/smiles/586004646.png] [/center]
El suelo templó por un instante, y de la superficie rocosa brotaron cinco cadenas, rompiendo el lustroso mármol que reflejaba a todo aquel que lo pisaba; volaron violentamente hasta incrustarse en cada extremidad de la pequeña: Dos en sus manos, dos en sus pies, y una, la más especial, en su cuello. Las cadenas, etéreas como la muchacha, tiraban de ella y evitaban su partida.

—[c=#00E5E5]No te irás... no escaparás esta vez de tu destino, ni de mí.[/c] —El nigromante chasqueó de los dedos y su estoque voló de su habitación hasta su mano—.[i][c=#00E5E5] Ash, Shaëd, Hirùl[/c][/i] —una runa se activó en el grillete mayor de la pequeña, aquel que adornaba su tierno e inocente cuello.

Sin embargo, aquellas ataduras no fueron suficiente, y pese a ser un hechizo sencillo, era inquebrantable... hasta ese momento. Una a una las cadenas fueron rompiéndose hasta quedar solo sosteniendo a la pequeña. Éste se quebró al poco tiempo y ventus la atrapó, evitando la huida de la pequeña. —[c=#00E5E5]No puedes dejarme, no ahora. [/c]—expresó, furioso, y con vanos esfuerzos, la niña desapareció.

Ventus una vez más había sentido que algo dentro de él había muerto otra vez, ¿Qué tenía de especial aquella niña?, que con su aura de melancolía animaba el viejo corazón del nigromante. Era un misterio para él mismo las emociones que sentía, aquella mezcla inexplicable para él que no percibía o no tenía memoria de haberlo hecho. —[c=#00E5E5]Te encontraré... [/c]—dijo con el rostro ensombrecido, aún con los restos de la cadena en su mano. Al menos sabría donde ella podía llegar a estar, podía sentirlo con la runa que había dejad en ella.

Envainó su espada, y con un simple hechizo temporal deshizo los daños a su propiedad, y aunque no podía devolver la vida a su guardia, pensó que sería un nuevo adorno para aquellos que osasen desafiarlo. Otra vez volvía a ser el mismo Ventus de siempre; frío e inexpresivo. Sin embargo, mientras se dirigía levitando hasta sus aposentos vagos recuerdos invadieron su mente, sobretodo aquel de un mural del templo de Svea, donde una imagen imponente de lo que parecía ser la Diosa inspiraba los corazones de sus soldados más valientes. Ventus no sabía por qué, pero intuyó que debía buscar respuestas.


[center][c=#00E5E5]—Fin del Tema—[/c][/center]
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