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iOrbix Profile of Kᴀᴇʏᴀ Aʟʙᴇʀɪᴄʜ

Cᴀᴠᴀʟʀʏ Cᴀᴘᴛᴀɪɴ - Kɴɪɢʜᴛs ᴏғ Fᴀᴠᴏɴɪᴜs​ - UID 617308024
Basic
Gender: Male
Birthday: Nov 30
Status: Single
Contact
Location: Mondstadt, Teyvat
Social
Sexual Orientation: Bisexual
Appearance
About Me
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[big][c=#BFBF60][b]「[/b][/c] [c=#608FBF]K[/c]ᴀᴇʏᴀ [c=#608FBF]A[/c]ʟʙᴇʀɪᴄʜ [c=#BFBF60][b]」[/b][/c][/big][med][c=#BFBF60]«[/c]Cᴀᴠᴀʟʀʏ Cᴀᴘᴛᴀɪɴ - Kɴɪɢʜᴛs ᴏғ Fᴀᴠᴏɴɪᴜs​[c=#BFBF60]»[/c][/med]
[image=https://i.imgur.com/bhfqrpx.png]
[med]
[c=#BFBF60][b]「[/b][/c] [c=#608FBF]D[/c]ᴀᴛᴏs [c=#608FBF]B[/c]ᴀ́sɪᴄᴏs [c=#BFBF60][b]」[/b][/c][/med]
[c=#608FBF][b]Arma:[/b][/c] Espada.
[c=#608FBF][b]Visión:[/b][/c] Cryo.
[c=#608FBF][b]Constelación:[/b][/c] Pavo Ocellus.
[c=#608FBF][b]Región:[/b][/c] Mondstadt.
[c=#608FBF][b]Origen:[/b][/c] Khaenri'ah.
[c=#608FBF][b]Cumpleaños:[/b][/c] Noviembre 30.
[c=#608FBF][b]UID Juego:[/b][/c] 617308024


[big][big][c=#60BFBF]❅[/c][/big]
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[med] [c=#BFBF60][b]「[/b][/c] [c=#608FBF]P[/c]ᴇʀsᴏɴᴀʟɪᴅᴀᴅ[c=#BFBF60][b]」[/b][/c][/med][quote=#FFFFFF][b]❝ [/b]Todos tienen un secreto,
pero no todos saben qué hacer con él. [b]❞[/b][/quote]

[i][u]Extravagante.[/u][/i] Esa es la palabra que probablemente lo define mejor, tanto en su vestimenta como en su personalidad. Kaeya tiene un encanto que, en cada oportunidad, sabe aprovechar correctamente según lo ameriten sus intenciones. Se le considera dramático, quizá demasiado o apelando a lo exagerado, pero a veces siempre resulta parte de sus planes para conocer las verdaderas intenciones de los demás o explorar las dudas que, sobre alguien o algo, en su momento le llegaron a asaltar.

Es un mentiroso innato, sabe desviar perfectamente la atención de los temas de interés de los demás hacia los suyos, siempre guiando a su espectador por un escenario que él mismo se ha encargado de maquinar y construir, incluso sobre el proceso, para conocer la verdad detrás de los demás; no importa cuán alerta su presa esté, siempre encontrará el momento adecuado para hacerlo flaquear. No le molesta mentir, mucho menos que los demás descubran sus mentiras pues siempre tendrá una excusa, lógica y razonable a su criterio, para lograrse zafar de posibles problemas.

Y esta capacidad de mentir tan fácilmente, sin siquiera dudar o dar paso a que su expresión refleje inseguridad, lo que le ha permitido obtener diversos informes o secretos, incluso confesiones, de aquellos cazadores o bandidos que se reúnen a beber en las tabernas de la Capital de La Libertad o en sus alrededores; porque si hay algo que Kaeya ama, es el buen vino. Especialmente un buen trago de Muerte después del mediodía, una bebida que, según algunos, se adapta perfectamente a la personalidad del Capitán de Caballería.

Otra de las virtudes, o quizá defectos de Kaeya, es que tiende a arriesgarse demasiado para lograr sus ideales; es la clase de personas a la que no le interesan los medios para llegar al resultado esperado, pues estará dispuesto incluso en arriesgar a sus propios compañeros con tal de obtener el éxito de alguna misión o la información que necesita. Podría decirse que es arrogante y tiende a la improvisación sobre la marcha, porque los cálculos podrían fracasar, extrañamente, en cualquier momento. Quizá lo hace por la adrenalina, por la oportunidad de demostrar sus habilidades como [i]Cerebro[/i] entre los Caballeros de Favonius; o quizá sea el hecho de que pone a prueba la confianza de aquellos hombres y mujeres que están a su cargo para ver qué tan dispuestos están de proteger sus ideales.

En cuanto a su pasado, es muy reservado, pues generalmente suele evadir el tema o responder con la misma excusa de siempre sin dejar que el peso de ello le atormente. Al menos ante los ojos de los demás parece alguien que ha lidiado perfectamente con el abandono de su padre biológico, con la muerte de su padre adoptivo y con el distanciamiento que ha tenido de su hermano adoptivo. Con éste último no parece llevarse bien, sin embargo, no tiende a dar demasiadas explicaciones de las razones que lo orillan a ello.

Kaeya es amado por los ciudadanos de Mondstadt, especialmente por los ancianos que, en su mayoría, han llegado a catalogarlo como el “nieto ejemplar que cualquier abuelo desearía tener”. Es servicial, siempre dispuesto a ayudar, pero, también, a evadir su responsabilidad para atender otra clase de asuntos, dentro de la misma legión, que tienen no solo su prioridad sino totalmente su atención.



[big][big][c=#60BFBF]❅[/c][/big]
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[med] [c=#BFBF60][b]「[/b][/c] [c=#608FBF]H[/c]ɪsᴛᴏʀɪᴀ[c=#BFBF60][b]」[/b][/c][/med][quote=#FFFFFF][b]❝ [/b]Si el Maestro Crepus no me hubiera acogido,
probablemente no habría salido vivo de la tormenta de aquella noche[b]❞[/b][/quote]
Kaeya fue abandonado por su padre, cuando pequeño, en los alrededores del Viñedo del Amanecer; fue allí donde Crepus Ragnvindr lo tomó bajo su tutela. Desde entonces, tanto Crepus como su hijo, Diluc, se convirtieron en la nueva familia de aquel chiquillo.

No se sabe mucho de su pasado antes de ser encontrado por el maestro Crepus, es algo de lo que Kaeya rara vez, sino es que nunca, ha llegado hablar. La única ocasión en que lo hizo, por solicitud del gran Maestro, inventó que su padre le había abandonado al ir en búsqueda de un poco de jugo para poder continuar con su viaje pero que jamás regresó. Una historia creíble, de la que nadie llega a dudar pero que esconde un trasfondo increíble: Kaeya fue abandonado por su padre, otorgándole una misión en concreto; servir como agente oculto a los intereses que Khaenri'ah tenía.

Sin embargo, aún con un pasado incomprensible, Kaeya fue creciendo con una personalidad animada, similar pero a la vez distante de la que ahora posee. Para él, no existía mayor ni mejor compañía que Diluc, su hermano, para aprender de las costumbres que Mondstadt tenía, además de protegerla junto a él de todo mal que pudiera acechar la ciudad. Pero, durante mucho tiempo, hubo algo que siempre se encargó de perturbar la mente así como el corazón de Kaeya: Si algún día Mondstadt y Khaenri'ah llegaban a entrar en algún conflicto, ¿a qué nación debía servir? A veces pensaba que debía estar con su gente, con su sangre, responder al llamado de su padre biológico dándole la espalda totalmente a Mondstadt, a esa tierra que le había abierto los brazos; pero, a veces también pensaba que debía estar del lado de Mondstadt o, al menos, de aquel que su padre adoptivo eligiera durante el conflicto. El pesar siempre estaba ahí, causándole conflictos confusos y enmarañados para alguien que no lograba encontrar la respuesta que deseaba: ¿Luchar del lado de su verdadera familia o con aquellos que se habían vuelto su familia?

Con el paso del tiempo, Kaeya creció y se unió a los Caballeros de Favonius, donde actualmente posee el rango de Capitán de Caballería siendo casi la mano derecha de la Gran Maestra Jean; sin embargo, durante su crecimiento, la única ocasión que se tiene registrada, hasta ahora, de sus fallos, fue esa ocasión donde la caravana donde viajaba su padre, escoltada por su hermano y en parte los caballeros de Favonius, terminó siendo atacada por un monstruo. Desafortunadamente, Crepus perdió la vida en aquel "atentado", pero aquello no fue lo único que se perdió, pues el vínculo que Kaeya había llegado a forjar con Diluc, su hermano adoptivo, comenzaba a hacerse en inmensos pedazos que los harían tomar caminos distintos.

Sin embargo, su pasado antes de llegar a Mondstadt no es lo único de lo cual no habla; existe un evento en su pasado, entre el recibimiento del maestro Crepus así como su muerte, que ha preferido conservar en secreto llevándose todo lo sucedido al silencio junto con el otro involucrado que conoce su verdad: Diluc. La obtención de su Visión, Cryo, es algo de lo que tampoco habla, jamás, pero es un evento que marcó un cambio enorme en la personalidad de Kaeya, en su manera de pensar y que, tras analizar, le incentivó a continuar viviendo una vida llena de mentiras cargando con las responsabilidades y consecuencias que podían traer las mismas.


[image=https://i.imgur.com/hsergrN.png]
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Interests
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[big][c=#BFBF60][b]「[/b][/c] [c=#608FBF]K[/c]ᴀᴇʏᴀ [c=#608FBF]A[/c]ʟʙᴇʀɪᴄʜ [c=#BFBF60][b]」[/b][/c][/big]

Fue en una tarde, muy cerca del final del verano, cuando todo sucedió. Fue un largo viaje, uno incluso agotador del que no comprendí demasiadas cosas; había muchas dudas, pero solo callé. Una parte de mí sabía que ese sería el último día, quizá, en que le volvería a ver; y a pesar de ello no pude hablar, apenas podía asentir porque las fuerzas faltaban, porque el tiempo volaba, porque cada segundo que pasaba contaba. Porque sentía que me ahogaba, que me asfixiaba; aquel no es el mejor de los recuerdos que pueda tener, ni uno de los que me guste evocar cada que tengo la oportunidad o la bebida, en exceso, me obliga a rememorar y analizar cada segundo de ese día. De ese horrendo día una tarde de verano, de hace más de diez años, en la que llovía; siempre creí que llovía, porque tenía el cuerpo empapado y temblando de frío. Pero quizá nunca hubo una sola gota de agua que cayera del cielo en Mondstadt ese día, quizá solo lo recuerdo así porque eran mis lágrimas infantiles quienes empañaban mi pobre visión.

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/91/85/53/K-A-ONdCnHJnG-b.jpg]

Sabía que desde ese día todo cambiaría. Mi hogar, mi familia, mi vida. Todo. Absolutamente todo. Y tuve la certeza de ello cuando escuché la voz de mi padre hablar con firmeza pese al fuerte sonido de aquel torrente.

[i][b]❝ [/b]Eres [c=#608FBF]nuestra[/c] única [c=#BFBF60]esperanza[/c].[b]❞[/b][/i]

Fue lo último que recuerdo dijo antes de desaparecer entre esa inmensa plantación de vides. Quizás él sabía, quizá no, que allí podría cumplir con esa misión que se me otorgó. Demasiado peso para hombros tan pequeños, tan frágiles y tan delgados. Él se marchó, pero no recuerdo que sus ojos mostraran cariño, tristeza o compasión. No. Nunca hubo nada de eso en su mirada, solo había anhelo, esperanza y al mismo tiempo odio; uno que no comprendí. Tal vez se debió a que no existía otra opción, a que estaba arriesgando todo en este extremo plan. ¿Qué iba a suceder si todo lo que dejaba atrás regresaba? ¿Si de nuevo me buscaba? Dudé, pero no había manera de volver, no ahora que la decisión fuese tomada.

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/91/85/52/K-A-tJ8o75oxd-b.jpg]

Esperé. Quizás algo bueno podía suceder. Quizá no sentiría más frío, quizá no temblaría por la temperatura, por la ansiedad o por la inseguridad, honestamente ya ni lo recuerdo bien. Solo sé, que en un momento él apareció y me acogió sin, creo yo, dudarlo. En un momento pensé que sería un empleado más, quizás algo más bajo que eso o un poco más alto, pero lo que recibí fue algo que nunca esperé. ¿Esa era la senda que me llevaría a devolver la esperanza a Khaenri'ah? Probablemente, el plan incomprensible de ese hombre comenzaba a tener sentido. Y también un extraño calor que recuerdo algunas veces sentir; la incertidumbre se transformó, a momentos desapareció y en otros, salvaje, volvió. Ahora vivía en Mondstadt, bajo la tutela de Crepus Ragnvindr y en compañía de su hijo Diluc; mi… hermano adoptivo, aunque ha pasado el tiempo desde la última vez que le llamé así sin afán de hacerlo enfadar.

Nunca me ha gustado hablar del pasado. Nunca. Prefiero encontrar una explicación menos lógica a las preguntas de los demás que la verdad; tengo derecho a tener mis propios secretos, ¿no? La información es poderosa, demasiado, más cuando es adquirida por aquellos que son tan astutos para usarla en tu contra o tan distraídos para hablar sin cuidado de ello. El viento nos guía en Mondstadt, pero también guía las palabras, y las palabras guían problemas; por ello prefiero siempre tener una versión diferente, refrescante. ¿Quién creería esa historia de que un niño abandonado de otra región tiene en sus hombros el futuro de toda su nación? Me gusta más la historia del desamparado, del huérfano que fue abandonado por su padre cuando fue a buscar un poco de jugo y así continuar con su viaje. Debo admitir que, la idea de un niño crédulo e inocente, siempre logra ayudarme a ganar un par de colegas, de trago, por compasión o por lástima de lo que fui; creo que, a estas alturas, mi pasado verdadero siquiera sería cercanamente creíble. Quizá porque gran parte de mi vida he mentido. Incluso esto que escribo o mi vida misma, podrían ser una enorme mentira.

Lo único en que no he mentido, es en el gusto por el vino. Debo admitir que el vino procedente del Viñedo del Amanecer es exquisito, a veces es una lástima que el tabernero del Obsequio del Ángel sea tan… Amargado. Una desgracia que solo puede perdonarse con un buen trago de Muerte después del Mediodía. Y no, no es que mi relación con Diluc sea tan mala como lo he dejado ver, no, tengo mis modos de tratar con él, pero digamos que, como todo, tengo mis métodos para tratar con él. No. No lo odio, tampoco lo aborrezco, simplemente tenemos diferencias de las que es mejor no hablar y dejar atrás. Como todo. ¿Cuándo dejaré que algo siga avanzando conmigo en lugar de solo aparentar que no sucedió? Quizá nunca, y es divertido, me gusta confundir a las personas creando tantas verdades que incluso la real sea la peor de mis mentiras.[/center]
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