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[c=#802D80][b]—[/b][b][code]Cuando la traiga, sería todo un gusto... ¿Rhage?[/code][/b] [b]—[/b][/c]Dubitó al final, vacilante en el nombre con el que relacionaría las facciones contrarias, pues sería uno que probablemente no olvidaría.

Al escucharle profirió fulgurante sus comisuras en un atinado esfuerzo por dejar aflorar aquel sentimiento reparador que le invadía al conocer a un ser que no fuese humano, a pesar de que había conocido otros de distintas variedades, jamás había llegado a relacionarse con un ser que se le asemejara a su contrario; sin duda ésto hacia aumentar más su curiosidad, pero la sencillez con la que éste hablaba le propiciaba tranquilidad y confianza, alguien con quien puedes conversar de cualquier cosa sin temor a desvariar.

Estrechó su diestra hacia la del rubio y con firmeza selló su presentación. [c=#802D80][b]—[/b] [b][code]Mi nombre es Corina, aunque antes era llamada Astra.[/code][/b] [b]—[/b][/c] Pronunció con nostalgia y se tomó un instante para exhalar con pesadez, dirigió su mirar purpúreo hacia él y formuló en su abrumado semblante una expresión más cálida que la primera vez que le vio. [c=#802D80][b]—[/b][b][code]Pero puede llamarme como quiera, tengo un sobrenombre que no le gustaría escuchar.[/code][/b] [b]—[/b][/c] Aligerando su tono observó intranquila lo que su acompañante le describía. Reflexionó la invitación, sabía que no era lo más sensato aceptar invitaciones de cualquier tipo, pero el semblante recio que se presentaba ante ella no parecía indicativo de trampa alguna, a lo cual desenvainó el arma con un movimiento diestro y la colocó sobre su hombro, se inclinó para tomar con su zurda el desgastado saco y lo colocó en su espalda, intentando no atrapar con éste alguno de sus cabellos.

[c=#802D80][b]—[/b] [code][b]Una oferta muy amable de su parte.[/b][/code] [b]—[/b][/c] Siseó, pero al instante restauró en su rostro una afable mueca hacia él. [c=#802D56][b]—[/b] [code][b]Supongo que tendrá que soportarme otro rato más,
señor Razador.[/b][/code][b]—[/b][/c] Un tono más agradecido se hizo presente, se acercó a él con premura, arqueando su ceja, inquiriendo con gracia a cada paso que daba y con decoro al hablar con su semejante. [c=#802D56][b]—[/b] [b][code]Entonces lo sigo.[/code][/b][b]—[/b][/c] Finalizó con una tenue sonrisa que emergía aventuradamente de sus labios, dejando ver como la curiosidad por conocer más de él se desbordaba.
 
 
[c=#0073E5]Rol out: Hola y muchas gracias por aceptarme,espero llevar bien con tu personaje.Mi personaje es un chico lindo cual es timido,inteligente y le gusta leer mucho.Me gustaria saber como es tu personaje para saber como adaptar a tu rol.[/c]

[c=#0073E5]Rol in:[/c]
[c=#0073E5]+-sobre la calle de Japón/Osaka esta caminando el chico de cabellos azules y con ojos grises claro,vestido en su uniforme escolar+-
[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/11/66/67/Yuki-Kioshi-1w59Cq3tz-b.jpg][/center]
+-su edad no es mas que 17 años, mide 1,74 y pesa 59 kg, es un chico tranquilo y inteligente cual vive solo, lejos de sus padres y parecer que lleva la vida fácilmente+-
+-de esta vez esta regresando de su escuela mientras en su mano lleva un libro bastante interesante para él y lo esta leyendo atentamente+-[/c]
 
 
[code]O f f: Agradezco que me aceptará. [/code]
 
 
Sus ojos se abrieron lo máximo que le permitían las cuencas cuando escuchaba el algarabía desenfundada por los estallidos humanos, era un territorio lleno de terror para muchos, sin embargo intentaba ser indiferente ante el problema; su deber no incluía resolverlos. Apretó los labios hasta formar una delgada línea, se prometió desde hace siglos no intervenir nuevamente.
Corrió en sentido contrario subiendo un pequeño declive apenas notorio aquél desnivel pero le ayudó a obtener una mejor visión panorámica del sitio la cual no era nada agradable. Sintió una oleada de preocupación pero en lugar de acercarse más, su cuerpo se movió en la dirección contraria.

—[c=#56802D]No llegué en buen momento, debo dejar que ellos terminen sus problemas y después regresar. No ahora [/c]—Sentenció para sí con tono brusco y tajante. Dando la espalda al escenario infausto que alguien ajeno a ella había provocado.
《[i]—Esta no es mi pelea —, se repetía pero no parecía funcionar.[/i]》Apretó en contra de su pecho el cetro que años atrás le había sido regalado por su pueblo honorificándola como la Reina. En su andar observó un pequeño humano que yacía en el suelo tosiendo desenfrenadamente su complexión era tan delgada que, debajo de la piel podía observar las costillas. Apartó la mirada cómo si hubiese observado lo más repugnante de todo el Universo pero de nada le sirvió ya que el niño se arrastró por la arena hasta coger su largo vestido.

—[b]Onee-san por favor. ¡Ayúdenos! M-Mi hermana tiene una fiebre terrible. ¡Por favor![/b] —Imploró con voz tan decaída como su rostro demacrado y sucio. Sin poder evitarlo se detuvo cuando tosió nuevamente, parecía que el alarido iba a arrancarle los pulmones.

El pequeño no tenía idea de quién era ella, pero parecía tenerle confianza con tan solo observarla. La fémina era un ser agraciado por la energía de la naturaleza del planeta Tierra (y de cualquier planeta), aún parecía percibirse su gracia a través de los demás como si emanara un oxígeno más puro para todos los seres habitantes. Eso le habían dicho anteriormente, y lo creía aún más conforme pasaban los días.

《[i]Esta no es mi pelea[/i]》Cada vez la voz se hacía más queda, pero seguía existente. La pequeña criatura le estrujaba el corazón 《[i]No puedo dejarlo. ¿Qué clase de persona sería? ¿Qué clase de reina sería?... Pero el juramento... [/i]》

《[i]Esta no es tu pelea[/i]》

En lugar de seguir adelante como debería haber sido desde que pisó ese lugar, se escuchó decir:
—[c=#56802D]Llévame con ella. [/c]
 
 
Rol: ~en un dia cuando cada persona esta ocupado con sus trabajos, un joven de cabellos negros y ojos azulinos se encuentra sentado en el chesped en la sombra de un arbol mientras a su lado se encuentra una gran espada cual siempre salva su vida, el joven se encuentra vestido en negro como un luchador pero por esta vez se encuentra algo distraido mirando hacia el cielo perdido en sus pensamientos~
[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/37/42/99/Zack-Fair-pmusWByZ3-b.jpg]
[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/37/42/88/Zack-Fair-pnf5LdDYE-b.jpg]
 
 
[center][med]¡Gracias por añadir al Gran Dio! Espero y llevemos algo de interesante rol.[/med][/center]

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/40/03/31/Dio-Brando-k21rBLSJm-b.jpg]
 
 
[center][quote]Preludio: [i][c=#56802D]El despertar del [b]mal[/b][/c][/i]. [/quote][/center]
Susurros en el aire, los vientos llevaban mensajes de los altos advirtiendo que aquello que dormía en las sombras despertaba, algo mas antiguo que el rey impostor y que llevo una vez la oscuridad a la tierra media, peligroso seria si ello se alzara una vez mas en un mundo donde el poder del humano era inminente y las razas de antaño menguaban con el alba.

Pequeñas luces que caían al lago, eran los pétalos de flores del gran árbol, corazón del bosque negro que volvía a florecer. La vida estaba regresando a lo que una vez fue nombrado como el oscuro bosque, señalado como las pesadillas de los viajeros o el laberinto de los elfos, aquel lugar que con su magia oscura hacia que los valientes se perdiesen y encontraran una muerte segura, era el[b] Mirkwood[/b] de [u]antaño[/u].

Los débiles y cálidos eran los ases de luz que se filtraban entre medio de las robustas capas de hojas que formaban aquellos arboles que conformaban el bosque, el color miel que de ellas se reflejaba era similar a los bosques de la señora virgen, y llegaban a una joven que miraba a través del agua su imagen, su cabello brillaba con su luz mostrando el color dorado de estos, vistiendo como un explorador de ropa ligera y acompañada de su arco y una espada desgastada se levantaba para observar mas alla.

—[i][c=#336600] Algo se acerca...[/c][/i] — Murmuro, sus ojos verdosos se fijaron en el horizonte, y llego, el silencio perturbador de algo extraño se apodero, aquello que el viento susurraba lo hizo callar, los animales mantuvieron una calma, temían por ellos. Aquel silencio, tan incomodo como si alguien los observara, así como llego se termino y los animales corrieron a direcciones distintas, huyendo del peligro, lo olían. —[i][c=#336600]...~ Sïmirya.[/c][/i] —

Silbo y seguido menciono el nombre de su corcel, un hermoso caballo gris, regalo de la compañía de hombres libres del norte por haber cumplido con su misión en [b]Angmar[/b], —[i][c=#336600]Pequeña, hemos de seguir la maldad ¿No temerás verdad?.[/c][/i]— Sonrió, el animal era muy obediente y la seguiría hasta el fin del mundo si ella se lo pidiese, la nobleza de ellos no dejaba de sorprenderle, era algo que carecían ciertas especies, en especial el humano.

Subió al animal, sin riendas ni nada que lo atase a la esclavitud lo monto y empezó si viaje, atravesando el bosque y esquivando las ramas que una vez fueron el hogar de criaturas tan viles como las arañas y orcos, hace tiempo que esas pestes habían huido de sus tierras, pero el daño aun persistía, la tierra demoraría en sanar. —[i][c=#336600]No temas, sigue hacia adelante.[/c][/i]—
 
 
Un melifluo tan dulce y adictivo salía de sus labios carnosos al silbar, era un beatífico momento y parecía palpar el sosiego.
—[i]No se mueva tanto Lady Tawny—[/i]. Decía una de sus doncellas con el ceño fruncido, mientras intentaba trenzarle la larga cabellera glauca. La cuál al parecer tenía demasiada paciencia puesto que, la cabeza de la mujer se movía constante al ritmo de su melodía creada.

—[c=#2D802D]Lo siento, intentaré no moverme tanto[/c]—. Ya era la cuarta o quinta vez que lo decía pero inocentemente no llevaba la cuenta. Las pequeñas damitas eran en realidad trolls hechos de roca granito pulida y se mecían con cierto garbo cuando andaban. Su “dama” descansaba en su placida alcoba entre las plumas de sus almohadas cuando por la puerta ingresó uno de los comandantes humanos que se encargaba de vigilar su ciudad; era demasiado alto y de piel morena, fornido y de hombros anchos, imponente ante todos. Era de personalidad amable, con el que solía pasar más tiempo Tawny, a diferencia de la criatura que escoltaba ese día cuya apariencia era atávica con el cabello blanco y largo para su estatura. Aún así todos le respetaban: era el primer Troll que la joven había creado, con nariz ancha y plana, además de un pequeño cuerpo arrugado bajo las costras de roca. A su edad solía estar más receloso que feliz, aún así la joven adoraba su compañía. Éste renqueaba, sempiterno.

—[c=#2D802D] ¡Ah! ¡Roone! ¡Abuelito!, piensas que se me verá mejor estos… O… Estos[/c]—dijo con una sonrisa en sus labios mientras se acercaba los aretes de oro a los lóbulos pero la seriedad bajo las cejas crispadas del anciano, le provocaron un vuelco en el estómago. Con un ademán pidió a las doncellas que se retirasen sin terminar el acicalado del peinado, de inmediato se puso de pie y se acercó raudamente hacia su consejero para ayudarle a apretar el paso hasta los cómodos sillones. —[c=#2D802D]¿Qué ha pasado? No me he percatado de nada. ¡Demonios! ¿No me digas que... se extinguió una especie? Lo sabía, no está bien relajarse yo…[/c]

—[i] ¡Alteza cálmese![/i]—Farfulló lo más rápido que le permitían los labios resecos. Se sentó con lentitud pero se apresuró en agregar—: [i]No es tan grave, al parecer un cambio climático en un planeta y la tierra árida está perdiendo sus propiedades, probablemente colapse a cualquier contacto con el agua. Por ello… [/i]
—[c=#2D802D]Tendré que ir[/c]—. Dijo tajante, aunque sus músculos dejaron de tensarse seguía con inseguridad. — [c=#2D802D]De acuerdo, prepararé todo. ¿Dónde es[/c]?—Cuando creyó que tendría que repetir la pregunta, su compañero despertó de sus elucubraciones.
—[i]Es en la Tierra.[/i]
—[c=#2D802D]Oh, no. Ese planeta siempre tan fastidioso.[/c]—resopló, le encantaba ir, sí. Pero siempre era un problema grande, a veces se preguntaba si el nacimiento de la vida humana realmente era una bendición.

Sin más preámbulos se dirigió a su pechero y cogió un largo cetro que estaba ensamblado, le sobrepasaba de su altura; tal vez un metro ochenta de longitud. El pedestal era sencillo, pulido abrillantado de oro con incrustaciones de esmeraldas pero en el cabezal estaba una joya imponente cuyo material era desconocido incluso para ella, pero el color era similar a la turquesa con vetas purpuras. Comenzó a destellar cuando la mujer empezó las plegarias en el idioma que su creador le había enseñado.

Mientras todos observaban conscientes y acostumbrados a lo que pasaría, la mujer tomaba algunas propiedades que tal vez le harían falta. La habitación parecía rasgarse de un costado abriendo un hueco del tamaño de una puerta de una casa cualquiera pero lo que se veía del otro lado no era un cambio de habitación sino estrellas y grandes meteoros, entre otros elementos que conformaban la galaxia.

Ingresó al portal, no sin antes dejar en claro quién quedaba a cargo (como todas las veces que se retiraba). Y en menos de un parpadeo apareció en el lugar, sintiendo la abrasadora presión en su delgado cuerpo como un aliento de Dragón.
Sus ojos se entrecerraron para ver el rededor contemplándolo vacío.
—[c=#2D802D]¿Qué…? ¿Qué ha pasado?[/c]—Musitó horrorizada.
 
 
Observó maravillada la magnifica arma que se revelaba frente a ella, a su ver era una obra de arte con distinguidos detalles que captaban la atención de quienquiera que se tomase el tiempo de apreciarla; al complementarlo con la aseveración que le era proferida miró con desdén hacia el desgastado fragmento de metal con el que había planeado protegerse unos minutos atrás.
Tomó una prolongada bocanada de aire, éste se encontraba tan seco como el panorama que les rodeaba; ocluyó sus párpados para así exhalar con brío en un intento por aclarar su mente antes de proseguir con el mutuo interrogatorio.
Esperó unos instantes, se mantuvo estoica, aún soportando su peso en su diestra casi al instante en que llevaba la zurda a su cintura, expandiendo la palma sobre ésta, ávida en sus movimientos intermitentes.

[c=#802D56][b]—[/b] Oh bueno... en realidad no son mías. [b]—[/b][/c] Aclaró indicando en un ademán con su cabeza el saco que yacía disperso sobre el terreno; de la abertura emergían un par de dientes metálicos propios de armamentos que habían sido desvalijados casi en su totalidad; posteriormente entornó lentamente su ojo y se incorporó con melancolía a la plática. [c=#802D56][b]—[/b] Deberías ver mi espada, su nombre es Airlia, hecha de un metal casi indestructible. [b]—[/b][/c] Mencionó, consciente de que no la portaba en ese momento pues la había dejado resguardada, a sabiendas de que pronto retornaría o al menos eso era lo que había pretendido durante su jornada antes de ser desviada hacia el siguiente frente.
Enarcó ambas cejas en un gesto casi espontáneo y sarcástico, la sonrisa que portaba instantes atrás se hizo aún más notoria que antes, incluso al punto de develar su perfecta dentición en esta. [c=#802D56][b]—[/b] Aunque he de admitir que no con cualidades tan interesantes como la tuya. [b]—[/b][/c] A pesar de que la combinación entre el enunciado halago y su tonalidad sarcástica no parecían del todo fiables, lo manifestaba sinceramente, pues se encontraba intrigada por todas las sorpresas que éste llevase consigo.
[c=#802D56][b]—[/b] Bueno, te diré que en eso no te hallas totalmente errado como esperaría.[b]—[/b][/c] Afirmó vagamente a su interrogativa, mantenía aquella vanidosa sonrisa sobre sus labios, a pesar de pronunciar palabra ésta no se modificaba al terminar. [c=#802D56][b]—[/b] En efecto, no soy humana. [b]—[/b][/c] Enunció mientras acompañaba su afirmativa asintiendo con la cabeza un par de veces, casi rítmicamente, posteriormente inquirió impetuosa. [c=#802D56][b]—[/b]¿Y tú?, ¿A caso eres un humano?.[b]—[/b][/c] Frunció el ceño un momento, intentando aplacar sus ansias de interrogar aún más cosas, a pesar de que no estuviesen totalmente instauradas los cuestionamientos dentro de su cabeza.
 
 
Conforme el desconocido acortaba la distancia su oído captaba con mayor claridad las palabras que le dirigían, a lo cual terminó irritada y frustrada por la palabrería tan descarada que pregonaba el enigmático hombre.
Al develar éste por fin su aspecto ante la fémina le provocó un sosiego casi inmediato que no lograba explicar; la placidez la alcanzó hasta tal grado que con un ápice de vigor clavó con fiereza el inservible arma en el árido terreno que se encontraba debajo de ellos en gesto de una paz transitoria; colocó su brazo diestro sobre la empuñadura de la espada mientras descargaba todo su peso en el hemicuerpo derecho, el cual se encontraba apoyado en ésta; su ojo color violáceo se dilató ante la prominente oscuridad que se avecinaba, expresó una gesticulación incrédula ladeando ambos labios y arqueando una ceja de manera inquisitiva, siguiendo con cautela cada paso del ojiazul.

[c=#802D56][b]—[/b] Imagino que esa fue tu disculpa, ¿no?. [b]—[/b][/c] Un tono sarcástico invadió cada sílaba que salió por sus labios, mantuvo la compostura al notarle a escasos dos metros de ella, exhaló con desidia mientras escudriñaba al arquero con prudencia, desde sus pies hasta llegar a aquella definida cabellera; a lo cual expresó una casi imperceptible sonrisa de medio labio entrecerrando sus párpados de manera incitante. [c=#802D56][b]—[/b] Con ese aspecto, el que parece un oso eres tú. [b]—[/b][/c] La tonalidad jocosa se hacía presente en su aclaración y mientras esperaba respuesta, aquella sonrisa se dibujó de nuevo en su rostro.
 
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Ásarr Rhage | Comments (Page 9) | iOrbix
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