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R. Out: no se supone que estas en clase?
 
 
R. Out: hahahaha xD ya comprare una, un play 4 o Xbox, que preferirías? Y no se porque dices que parezco un niño haciendo berrinche. Pues deberías hacerlo, tienes clases mañana y por quedarte despierta hasta tarde siempre se te hace tarde, así que ya veté a dormir.
 
 
R. Out: más respetó a tus mayores niña o estarás castigada un mes sin videojuegos xD hahaha. Ya te comprare una computadora. Lo que mi princesa quiera, mándame el que quieras por line, salgo en media hora. Pero tu ya vete a dormir.
 
 
R. out: bueno mocosa querias hacer rol de la tierra media basado en el mundo J.R.R Tolkien pues tu deseo esta cumplido pero tu tendras que dar el inicio. Te veo por la noche.
 
 
Off:tan linda mi cuñis n.n ... Eso sonó super adorable
 
 
La blanca luz espanta las sombras que ocultan sus facciones dentro de la capucha, y sus ojos calma hasta regresar a un pacífico dorado.

La piel morena se extiende hasta el cuello, formando las facciones de un hombre humano de una treintena de años. Su rostro manchado por una barba rala castaña, termina por conformar la dureza que transmite. Y en sus ojos se mezcla el poder y el dolor del pasado. Aquel paraje de muerte y destrucción, le dolía, y sus palabras eran sal sobre las heridas.

Giró, caminando hasta el extremo opuesto del piso sin techo. Bajo uno de los cuerpos de los orcos, recoge una hecha negra, de filo desgastado pero útil; sus flechas del mismo color, recuerdo de su época de corrupción.

- ¿Un ser como yo? -Le pregunta dándole la espalda mientras rebusca entre los cuerpos de los orcos en búsqueda de algo...- Dime, ¿Qué es un ser como yo?
 
 
Off: un placer al fin poder conocer a dueña del corazón ese mi hermano adorado... Un dia de estos tenemos que hablar largo y tendido de como lograste eso cuñada... Soy tu fan. (?)
 
 
Rol off : Hola gracias por aceptar mi solicitud cuñada n.n
 
 
Sostenía a un orco, de grisácea piel, por el cuello. El rostro de la criatura, que por herencia es una máscara que inspire horror, despedía humo y sangre. Ahora, el horror estaba en sus ojos amarillos.

La tortura había tomado mucho tiempo, más de lo que Megil había planeado. Le había quebrado los huesos de las extremidades, una práctica que realizaba lentamente, para conseguir las respuestas de inmediato, pero este orco era especialmente resistente. Luego de pelea y derrota del gran enemigo: Morgoth. Sus huestes, desmanteladas, huyeron en diferentes direcciones, algunas se atrincheraron en viejas fortalezas, pero otras, osadas, asaltaron las de hombres y elfos, quienes habían concentrado sus fuerzas en la batalla decisiva, dejando un numero reducido a cuidado de aquellas edificaciones que creyeron a salvo. Este grupo en particular, había arrasado pequeños pueblos de hombres, robando todo lo que podían llevar en manos. Dejaron fuego y muerte tras de ellos, sabiendo que sus vidas serian cortas, y aún más luego de su derrota. Quizá fue odio lo que los llevó a asaltar la fortaleza de elfos, en medio del bosque colindante al saqueado pueblo humano. Un iracundo odio que los llevó a cargar y descargar la crueldad de su derrotados amos sobre los elfos. La batalla fue brutal, una masacre. A la llegada de Megil, los cadáveres de los elfos estaban regados en la entrada. En las escaleras, como adorno macabro, habían dejado rodar las cabezas de quienes opusieron resistencia. Miradas de horror. Expresiones de dolor, le habían recibido antes de subir un peldaño. Pero la pelea se escuchaba en la última planta. Se había apurado. Envuelto en cuero, en brazos, piernas y pecho; cubierto por una capa negra y capucha que esconde su rostro: una sombra negra de la cual una nariz de morena piel se asoma. De un hombro se asoman las plumas de las flechas, al lado un arco negro. Subió tan raudo pudo, pero al llegar al último piso, con techo de estrellas, el frío aire se la noche, llegó a sus oídos con un ahogado grito por sangre de la última resistencia ofrecida.

El cuerpo del elfo caía, y él tomaba la primera flecha, el arco con la otra mano. Y en cuestión de segundos, con un silbido, una flecha de incandescente punta metálica, atravesó a dos orcos. Las flechas volaron, bramidos de ataque y dolor se mezclaron con los rugidos de Megil, que abatió a los últimos cinco orcos vivos. Al final de la batalla, pudo contemplar la escena. Cuerpos de elfos y orcos alfombraban el frío de la piedra. Él sólo había acabado con una décima parte del enemigo que los elfos, valientemente, habían aplastado. Pero uno respiraba.

La violencia. La apestosa existencia de los orcos, y la lengua negra que usó para interrogar al único superviviente, le recordaron a los días de la villana seducción a la que sucumbió, y lo llevó a enfrentarse contra hombres, enanos y elfos, codo a codo con Gothmog. Remembranzas de un pasado que lo llevaron a desencadenar una crueldad digna de la escena.

Como el último suspiro de su existencia, reveló al fin aquello que Megil buscaba. Debía salir, dejar el lugar para continuar su búsqueda, pero el sabor a sangre y fuego, palpitaba en su cabeza, le recordaba qué es, qué era... El dolor que enamorado por el mal, antes ocasionó, hoy le dolía al ver la masacre.

Las dos presencias lo arrancan de su sopor. Iba a tomar una flecha, cuya pluma acaricia, pero al notar que uno era un caballo, se detuvo y esperó, con una visión incandescente que le permite ver el calor, por que se presente el amigo o enemigo.
 
 
-iba yo caminando tranquilamente por las calles y noto una precensia poderosa, sin inmutarme sigo caminando, veo a un grupo de gente en ese sitio, ignorandolos sigo mi camino pero veo que alguien rapidamente se acerca a mi y no entiendo que pasa- ¿que rayos es eso?
 
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Chise Hatori | Comments (Page 7) | iOrbix
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