iOrbix
Email
Password
Comments
You don't have permission to comment on this profile.
41-50 of 468
 
[c=#BF608F]Observó el despliegue de los pergaminos, esta vez con la curiosidad renovada. El sueño poco a poco comenzaba a amainar y sus ánimos a emerger.

—Entonces de esto se trata, eh... —Dio unos cortos pasos hasta alcanzar las 12 escrituras en papel. Una por una las fue escudriñando— A Mikage-san no le gustan los perros, les teme. —Sería mejor no elegir algo que perjudicara al dueño originario del Templo—, por otro lado... creo que los dragones son lindos. —Pero entonces su mirada se detuvo en seco sobre aquel pergamino del zorro... Una sonrisita que fue incapaz de ocultar apareció en sus labios; aquella inscripción le recordaba a Tomoe, de alguna forma sentía un vínculo especial hacia los kitsune. Después de todo, Kurama, su mentor en aquella tarea de invocación también era uno. De ese modo, no demoró en extender su mano y tomar aquel pergamino.— No creo que deba empezar por las invocaciones avanzadas... —Dijo entonces, resolviendo tomar como segunda opción el pergamino del dragón.

Estaba lista. Deseaba iniciar.[/c]
 
 
[c=#BF608F]—¡Kyaah! —Salió volando sin más al jardín. No vio venir eso. [?]— ¿Cuáles son mis opciones?... —Preguntó con resignación, con el cabello deshecho y el pijama hecho jirones. [?][/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/09/67/18/Nanami-Momozono-Y5W7q3Py7-b.jpg][/center]
 
 
[c=#BF608F]—¿Con...trato? —La voz lejana del kitsune logró despertarla. De inmediato asomó su cabecita por encima de las sábanas de su futón, entre un parpadeo y otro, y una mirada más que somnolienta.— Biju-san... Es domingo. Domingo en la mañana... —Y se volvió a desplomar. [?][/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/05/70/81/Nanami-Momozono-agHIB7Mzn-b.jpg][/center]
 
 
[c=#BF608F]Ver el suelo brillar nuevamente y libre ya de todo resto de sangre le arrancó una sonrisa de realización. Pudo haber hecho aquello desde el inicio, pero lo cierto era que aún era complicado desprenderse del todo de su antigua vida de ser humana, una muy común y muy corriente; ella en verdad a veces olvidaba el verdadero alcance de su poder.

—No es lástima. —La sonrisa permaneció intacta en su rostro; sin embargo, algo más podía entreverse debajo de ésta: una madurez ajena a su edad, una sabiduría que no provenía del tiempo sino de sus propios sentimientos, de su afán por empatizar—: Es simpatía. Eres un buen zorro, Biju-san; puedo verlo, es lo que siempre has demostrado. —Dijo, con completa honestidad y sin ningún tipo de filtro— Y yo también quiero aprender. Si protejo a otros familiares, podré aprender de ellos, podré aprender de ti y de ese modo también yo me convertiría en una mejor diosa para este Templo. Es ese el deber de un amo, ¿no lo crees? Cuidar de los suyos. Es por eso que pienso que aquella Youkai a la que tanto has cuidado regresará por ti.[/c]

[c=#BF608F][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/01/80/16/41/Nanami-Momozono-eeop5Sika-b.jpg][/c]
 
 
[c=#BF608F]—Es esa la naturaleza de un familiar... ¿no es así? —Sus manos seguían su labor. Mojaba el suelo que luego escurriría con un trapo, trapo que luego exprimiría en una de las cubetas dispuestas a un costado del desastre para posteriormente ser arrojada al alcantarillado.

700 años, él había dicho, llevándola a reflexionar internamente acerca de eso. Una imagen de Mikage, el dueño del Templo que llevaba su nombre y el cual ella custodiaba, apareció en sus recuerdos. Mikage, su partida, todos aquellos años que Tomoe había pasado esperando por él... Sus manos se cerraron en un puño sobre el paño que sostenía sin poder evitar sentir nuevamente aquel sentimiento que creyó haber olvidado hace tiempo: Tomoe... ¿sería ella suficiente para él? ¿Sería alguna vez una diosa digna de su respeto? ¿Lo era ya?... No, seguro que no; ella aún era una inexperta, una niña.

—La lealtad de un familiar, eh... —Dijo, en un susurro que más bien pretendía exteriorizar sus pensamientos que ser oído— Esperar nunca es agradable —Elevó la voz esta vez en dirección a Kurama, pero sin apartar la mirada de sus propias manos—, mucho menos lo es esperar solo. Por eso, no tienes que agradecerme, Biju-san... Puedes permanecer aquí hasta que esa Youkai vuelva por ti. Seguro lo hará. —Sus manos dejaron caer de pronto los artículos de limpieza, dando paso a una nueva idea: del bolsillo de su uniforme escolar extrajo un trozo de papel en blanco (un talismán) y una pluma; no demoró en garabatear unas cuentas letras en él para luego dejarlo caer sobre el charco de sangre que impregnaba la madera. Las palabras "Limpieza inmediata" brillaron sobre el papel con un peculiar fulgor antes de que el suelo bajo sus rodillas volviera a relucir.

No era mucho. No era la gran cosa. Pero era algo que podía hacer.[/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/09/75/94/Nanami-Momozono-GXaqf6j07-b.jpg][/center]
 
 
[c=#BF608F]Podía oír, incluso de espaldas a él, el sonido de la carne crujiendo, de la sangre escurriendo... Eso no estaba ayudando, aún sin su vista puesta en él, su imaginación se encargaba de hacer el trabajo.

Tomó aire. Y haciendo acoplo de todas sus fuerzas, se volvió hacia él con tres cubetas (una dentro de la otra), un trapeador y una pequeña manguera que había unido al grifo en uno de sus extremos.

—¿También has sido un familiar? —Preguntó con cuidado, con delicadeza infinita en cada uno de sus gestos, de sus palabras— Mizuki también... Ha pasado tiempo, un largo tiempo solo hasta que llegó aquí.—Le dejó saber, con una leve sonrisa dulce. Luego se puso de rodillas, comenzando a asear el suelo con la misma paciencia que se le tiene a un niño— Incluso Tomoe ha tenido que esperar. —A mitad de su trabajo había decidido utilizar guantes de látex, sería mejor que usar solo las manos al descubierto— Si alguna vez te sientes solo, puedes venir aquí. —Ofreció— Sólo... ¡no más venados!, ¿de acuerdo?[/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/01/86/63/67/Nanami-Momozono-RxUUGUH6q-b.jpg][/center]
 
 
[c=#BF608F]Retrocedió por inercia hasta que su espalda acabó dando de lleno con la mesada que había detrás. Observó cada movimiento que Kurama iba ejecutando; con el rostro pálido, notablemente descompuesto.

—Ah... B-Biju-san... —Tartamudeó, tratando de hallar las palabras para razonar con él. ¿Cómo explicarle que ese tipo de cosas no eran necesarias para la vida cotidiana de una estudiante de preparatoria? Ser más independiente y fuerte estaba dentro de sus metas próximas, la caza... definitivamente no.— No creo que sea necesario... —Continuó, cuando de pronto el zorro comenzó a destajar frente a sus ojos los restos del venado, haciendo de su cocina un reguero de sangre y vísceras de animal. Tragó saliva con una media sonrisa forzada y bastante afectada. No se atrevía a desacreditar sus costumbres, pero aquello... ¡Aquello era demasiado!

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/41/42/45/Nanami-Momozono-MfE3KTU75-b.jpg][/center]

—Sólo dos familiares... sí. —Respondió a su última interrogante, poniendo prisa en dar su espalda a la escena; revolviendo en el closet más cercano, esperando hallar una cubeta... algo que le ayudara a acabar con el matadero en el que se había convertido su cocina—. ¿Por qué lo preguntas...?[/c]
 
 
[c=#BF608F]—Lo detesto. —Admitió, dejando salir un suspiro que pronto sería reemplazado por una nueva sonrisa— Tiene sentido. —Dijo, con una pequeña risita apenada. Si bien estaba acostumbrada a aquello, a "un zorro", realmente no estaba habituada a sus hábitos alimenticios— Tomoe no come mucho... dice que no lo necesita. —Excusó su ignorancia, para luego volver a decir—: Tal vez ustedes puedan entenderse, me gustaría que se conocieran. —Se aventuró. Comenzaba a recrear la escena en su mente; sin embargo, una vez instalada en su imaginación ésta no pareció tan buena como lo había pensado al inicio...

Bastó ese momento de distracción para notar que su acompañante había dejado el Templo. Parpadeó confundida, haciéndose luego a la idea de que regresaría. Y así sería...

No tuvo que esperar demasiado para volver a verlo. Entre ollas y especias dispersas había visto entrar al zorro con su presa. Quedó pasmada...

—¡¿C-cómo se supone que vaya a cocinar eso?! —Vale. Era carne, sí. Pero Nanami estaba acostumbrada a la comida de supermercado, a las comodidades de la gran ciudad y no a un animal muerto sobre la mesa de su cocina...[/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/01/85/84/52/Nanami-Momozono-D8V7Cwxjs-b.gif][/center]
 
 
[c=#BF608F]—Mizuki ha estado un tiempo ausente; pero Tomoe prometió regresar pronto. Debe estar en camino. —Comentó al mismo tiempo que comenzaba a hurgar en las alacenas de su cocina en busca de algo que valiera la pena—, sólo espero que no traiga shiitake... —Hizo una mueca de desagrado con tan solo recordar el sabor de la seta—. Dime, ¿qué tipo de comida prefieres? —Quiso saber, tan casual y despreocupada como acostumbraba ser— Hay algunas cajas de arroz, verduras secas, caldos... Debí salir a comprar algo más en la tarde. —Murmuró para sí aquella última frase.[/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/06/08/96/Nanami-Momozono-WBYZh6emv-b.jpg][/center]
 
 
[c=#BF608F]—¿Quieres quedarte a cenar? —Ofreció, dedicándole una sonrisa cálida, llena de cordialidad—. Mis familiares no han regresado con las compras —Explicó—, pero podría improvisar algo con lo que hay.[/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/11/31/35/Nanami-Momozono-DSBP6RsOR-b.jpg][/center]
 
41-50 of 468
Kurama Bijū | Comments (Page 5) | iOrbix
JavaScript is disabled on your browser.
iOrbix won't work properly if your browser doesn't have JavaScript enabled.
Please enable JavaScript, or alternatively, access iOrbix Mobile.