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La sorpresa se dibujó en su rostro al ver el grave error que había cometido al golpear la esfera con la guadaña. No hubo tiempo de pensar, ni de reaccionar con algo más elaborado, que solo agazaparse e interponer el ala izquierda para protegerse. Sintiendo como algunas de estas agujas se incrustaban y atravesaban la membrana de su extremidad incrustándose en el brazo y en el costado izquierdo.

Con el dolor marcado en su rostro y en un desesperado intento por detener aquellos ataques ignorante de lo que se aproxima con esas otras cuatro esferas, la chica hizo estallar el resto de su energía acumulada, incendiándose a su alrededor como una antorcha, esperando que las agujas que aún caían en su contra se calcinaran como meteoritos desmoronándose al cruzar la capa de ozono.
 
 
—Carajo... —susurró al ver la primera esfera dirigirse a ella a toda velocidad. Tenía una magnífica guadaña y energía que se aviva a cada momento, pero aún no se sentía segura de hacer uso de esta última, sin embargo esta vez, lejos de eludir o seguir huyendo, sostuvo con fuerza el mango de su arma y lo inclinó un poco hacia su derecha como si de un bate de baseball se tratase, dejó que una parte de la energía acumulada se concentrara en el la hoja y giró sobre sus propios talones, dispuesta a golpear la esfera con todas sus fuerzas para repelerla, y así mismo, aprovechando el impulso de su golpe, la blanca luz en el arma salió disparada del filo de la guadaña, cortando el aire a su paso, en dirección al torso de su enemigo, esperando poder causarle el mayor daño o por lo menos, cortarle un poco de piel y músculos a su paso.
 
 
Continuó al vuelo unos metros más hasta detenerse lentamente, al sentirse segura de haber eludido el ataque de su enemigo. Descendió luego unos metros y alejándose otros tantos más, manteniendo la guadaña en posición defensiva de manera sesgada con el filo hacia arriba sobre el hombro derecho y el báculo junto a la pierna izquierda.

—¿B-Bicho? — ¿De verdad la llamó bicho? Arrugó el entrecejo, disgustada por el apelativo pero aún así guardó silencio y no protestó. Continuó acumulando la energía alrededor de su cuerpo, haciéndose más notoria y más brillante. Pareciera que se agitaba y avivaba al son de las emociones de la pelirroja pues ante la pregunta que hiciera aquel varón, las emanaciones se hicieron agresivas y más brillantes alzándose varios centímetros más por encima de su cabeza —Claro que no! —respondió la chica con remarcado disgusto —¿acaso parezco... —batió las alas un par de veces—... un fenómeno? —
 
 
Lo sabía, desde que formó la barrera, sabía correría el riesgo de encerrarlo con ella dada la cercanía que mantenían, pero en ese momento, solo buscaba detener el ataque de fuego con éxito.

Se concentró de nuevo en reunir energía, y al mismo tiempo que su enemigo evadía el ataque que la pelirroja había lanzado contra sus piernas usando el filo de su guadaña, la barrera se desvaneció, concentrándose la luz en las manos de la pelirroja como si esta hubiese reciclado dicha energía y justo a tiempo al parecer , pues ante el inminente ataque de las oscuras agujas que ascendían, desplegó rápidamente las alas y con toda la fuerza que pudo reunir y las agitó tan rápido como pudo para ascender al cielo nocturno, esperando que la misma fuerza eólica creada con el batir de las mismas, disminuya la velocidad de los filosos misiles que se dirigen en su contra.
 
 
Abrió los ojos grandes por la sorpresa al saberse vulnerable frente a aquel que le había atrapado de esa forma tan sencilla y que ahora ahora hacía uso del ataque que había dejado pasar por alto al decidir esquivar. Antes de poder hacer algo más y sabiendo que tendría que desperdiciar tiempo y esfuerzo en un inútil intento por destrabar su arma de la contraria, concentró rápidamente toda la energía en el báculo de la guadaña, alzando un muro de brillante luz blanca que envolvió a la chica en una esfera de unos 5 metros de diámetro, protegiéndola a ella y a su enemigo del impacto del ataque de fuego. Distorsionó el angelical rostro en una mueca de remarcado disgusto e indignación logrando por fin mover su guadaña hacia la izquierda y luego hacia abajo, logrando destrabarla de la contraria —Molestia...? —susurró con indignación —te enseñaré cómo hablarle a una dama! — y sosteniendo con fuerza el bastón de su arma, decidió lanzar otro golpe, esta vez con la hoja aún abajo, con toda la intención de cortarle ambas piernas de ser posible.

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/23/83/37/Yuki---vKUiPdBLh-b.jpg]
 
 
Arrugó el entrecejo, disgustada por el apelativo que le dedicara aquel desconocido. La aparición de su arma la alertó, pero solo afianzó con fuerza el agarre sobre la propia, tensando los músculos de los brazos, preparándose para lanzar un corte si es que fuera necesario —no es de tu incumbencia! —Respondió la chica a su pregunta sobre como había obtenido dicha guadaña, pero entonces algo inesperado sucedió. Lejos de usar su propia arma, el varón extendió su mano para lanzar un ataque que ella de inmediato decidió esquivar alzando el vuelo unos metros más arriba, dando un giro hacia al frente para buscar colocarse por un lado del pelinegro, manteniendo una distancia prudencial de unos 5 metros y haciendo uso de su poderosa Balrog, cargando en este la energía que había logrado acumular, lanzó un corte transversal desde atrás con todas sus fuerzas al frente cortando el aire a su paso, dispuesta a cortar por lo menos el brazo que sostiene la guadaña e inhabilitar al misterioso enemigo.
 
 
El raudo vuelo le llevó tan alto y justo a tiempo -o quizás no- para ver aquel ataque en contra de un ente desconocido que identificó de inmediato como un demonio, aunque poco convencida de que fuera uno de los suyos. Se hizo a un lado para evitar el fuego oscuro que desvaneció de la faz de la tierra a ese pobre miserable y sujetando con fuerza el mango de su guadaña con ambas manos y manteniendo el vuelo a una distancia de 3 metros de aquel individuo, la chica le habló —¿Qué estás haciendo? —Cuestionó la chica. Era obvio, claro, pero a final de cuentas desconocía a ese hombre y ahora ella se había involucrado sin querer, en ese asunto. —¿Qué haces aquí? ¡Contesta! —de las manos, una cálida de manifestación de energía se hizo presente, envolviendo a la chica y su guadaña, amenazante y preparándose para la respuesta del encapuchado, que en caso de ser hostil, no dudaría en dar el golpe para eliminarlo.
 
 
Se quedó pasmada en su sitio, aleteando y mirando el entorno con desconcierto ¿Quién sería capaz de algo así en una zona tan concurrida como el Campo Marte, un punto turístico como la Torre Eiffel? Ante el intenso cosquilleo de su diestra, extendió la mano para recibir a quien sabía anunciaba su aparición: Balrog, la poderosa guadaña que le fuera entregada por Ifrit en una lejana y peligrosa montaña al otro lado del mundo. Descendió un poco, buscando entre los fierros de la inclinada torre algún indicio, algo que pudiera explicarle a la chica lo que sucedía, pero un grito desgarrador, proveniente desde la cima de la torre la obligó a retroceder de inmediato ante el inminente peligro de que un cadáver pudiera caerle encima —¿QUÉ RAYOS? —exclamó Yuki ante el asco y la sorpresa ¿Por qué tenían que suceder este tipo de cosas en su descanso? Esto de inmediato le pareció ridículo, se vio a si misma como un oficial de policía cuidando por la seguridad publica.[i] "Claro..." [/i]Dirigió la mirada hacia el mirador y llevando el filo de la guadaña tras la espalda, agitó con fuerza las alas para ascender a toda velocidad, prestando atención a su entorno para prevenir cualquier peligro y evitar riesgos fuera lo que fuera, no la encontraría desprevenida y se encontraría con el filo de su nuevo juguete. Ya luego volvería a casa a continuar con sus "vacaciones"
 
 
Un delicioso baño en la tina, luego vino frente al fuego y fresas con chocolate ¿Qué más podía pedir? Hacía pocos días que había emprendido un peligroso viaje, guiada por un extraño y alocado sueño que terminó en una mortal prueba que pudo superar. ¡Por suerte! no dejaba de de repetirse Yuki cada que podía. Contemplaba su reflejo en el ventanal de aquel lujoso piso en el edificio de departamentos que había adquirido hacía ya mucho tiempo en París. Ahora, sólo se dedicaría a descansar, vivir la vida relajada si es que fuera posible, quizás conseguir el modo de adaptarse a esta nueva vida y entonces...

todos estos pensamientos se vieron interrumpidos por un fuerte estruendo que hizo cimbrar la tierra. Las paredes crujieron suavemente y del techo, el elegante candelabro de cristal se mecía con un suave vaivén de izquierda a derecha, anunciando que no hacía poco había ocurrido un sismo —¿O una explosión? —Se levantó rápidamente de su asiento, mientras se lame los dedos con chocolate para caminar hacia el ventanal. Lo abrió de golpe y salió al balcón, notando como la iluminada torre Eiffel se inclinaba hacia un lado, víctima de la gravedad. —¿Qué rayos está pasando...? —Se preguntó ella. Habría adjudicado el suceso a una situación ajena a ella, quizás una reparación que salió mal, un atentado. Se quedó de pie por unos instantes más en el balcón. Bajo la bata de baño, vestía ya su pijama de franela con detalles de pandas por todo el estampado, pero sin importarle en absoluto la facha, se subió al borde de piedra del balcón y se lanzó al vacío hacia la calle, dejando salir un par de imponentes, gruesas y membranosas alas de la espalda y aleteando con fuerza, se aventuró a investigar aquel extraño suceso en el Campo Marte.
 
 
|| Mil gracias, pero por ahora, creo que será todo x) volveré al averno y de ahí no saldré en unos siglos más(?) jaja
 
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Cρти Tιdυѕ Izgнαя | Comments (Page 5) | iOrbix
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