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¿Que pasa? °.°
 
 
Chen!!!
 
 
¿Papá?
 
 
— Y también podre cocinar!? al menos como agradecimiento. Eres un zorro bueno.
 
 
— Lo cierto es que soy fiel a quien sirvo, no puedo abandonar a mi Master!
 
 
— tú
 
 
— Idiota(?)
 
 
— Torpe.
 
 
[c=#BF608F]Uno de sus ojos se cerró por acto reflejo en cuanto sintió el corte en su dedo. Apretando los labios reprimió la pequeña lagrimita que había asomado a uno de sus ojos. No había sido la gran cosa, pero no lo había visto venir.

Sin vacilar, sin pedir mayores explicaciones, ella siguió su segunda orden a ciegas. Apoyó el dedo sobre el primer pergamino y con un trazo metódico acabó plasmando su nombre en carmín. Por un instante tuvo la extraña sensación de que la sangre se adhería al papel de una forma singular, como si estuviese sellándolo con una tinta permanente. Parpadeó un par de veces, tan maravillada como expectante, antes de volver a repetir el ritual con el segundo pergamino. Y al acabar sus ojos volvieron a buscar los de su mentor como si aguardara en silencio por su aprobación, esperando su guía. No había hecho ninguna pregunta, no había puesto ninguna queja. Nanami a menudo tenía aquella actitud peligrosamente aventurada; siempre tan expuesta a todo tipo de engaño o peligro... Y sin embargo, la corazonada que había sonado la primera vez que conoció a Kurama seguía intacta: podía confiar en él. Lo sabía. No podía explicar cómo, pero algo en él despertaba su confianza.

—Biju-san... —Pronunció su nombre como una antesala a lo que serían sus próximas palabras—: ¿Qué sucederá si no lo consigo? [/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/01/87/98/20/Nanami-Momozono-7cpypULka-b.jpg][/center]
 
 
[c=#BF608F]"Mocosa", se había convertido en su apodo no oficial. Biju-san la llamaba así desde que tenía memoria, desde que se habían conocido; y lejos de ser una ofensa, a ella en verdad no le molestaba, simplemente comprendía que aquella era parte de la personalidad del zorro.

Oyó detenidamente cada orden que le era dada, a cada una asintió con convicción y una seriedad pocas veces vista en ella. Era esa clase de actitud que reservaba para ocasiones como aquellas, cuando su deber como Diosa de La Tierra llamaba.

Extendió así ambos pergaminos a la vez, dejando sus manos desplegadas justo frente al kitsune, tal como lo demandaba.

—Listo. —Le indicó, esperando recibir el siguiente paso.[/c]
 
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Kurama Bijū | Comments (Page 4) | iOrbix
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