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No se fue, por el contrario, la expresión de total indignación por la forma en cómo la alejaba, se dibujó en el tierno rostro de la pelirroja. Aleteó un par de veces para descender al suelo y decidirse a caminar hacia a él, aún tenía mucho por explicar sobre todo por aquellos demonios, el ente alado y la torre Eiffel destruida. ¿Quién era este tipo? Ni siquiera su nombre conocía, pero entonces le vio meter las manos en los bolsillos y creyó que quizás la atacaría por lo que se detuvo, atenta a cualquier movimiento, siendo solo una piedra lo que sacara del bolsillo y lanzara al suelo. Desconcertada, se quedó mirando la piedra que rodó prácticamente a sus pies para luego percatarse que el pelinegro había desaparecido. Se inclinó a levantar la extraña piedra, un tanto peculiar, que examinó dando un par de vueltas sobre su mano y que terminó por guardarse en la bolsita frontal de la pijama de pandas. —vaya… gente rara… —y sin más, como un chiste a su propio comentario, dejó extendió amplias las imponentes alas tras la espalda para emprender el vuelo y volver a casa. “Las cosas definitivamente se tornan más raras cada vez” pensaba ella mientras volaba a la seguridad de su departamento. Solo creía que entre extraños sueños y demonios rebeldes, tendría que olvidarse quizás, de su plan de largas y relajantes vacaciones.


FIN
 
 
La impertinente actitud del pelinegro la molestó, sin embargo, recargó el bastón de la guadaña en el hombro izquierdo y mirándole con desaprobación la chica simplemente negó con la cabeza

—que pasó con que iba a morir? ya sabes... "Demonio visto, demonio muerto "—

Agitó un poco las alas, no con la intención de elevarse, sino para alejar el molesto humo del cigarrillo del pelinegro mientras que al no detectar mayor peligro, hizo desvanecerse la guadaña quedándose totalmente desarmada y con una maltrecha y sucia pijama de pandas.
 
 
El ceño de la mujer se arrugó ante la respuesta del pelinegro con evidente disgusto. No digo nada, solo se posicionó en guardia con la intención de enfrentar al demonio, pero entonces la intervención del pelinegro la hizo guiar la mirada hacia a él. No entendía que quería decir con "intentarlo" pero cuando le vio alzar la mano en contra de él y expresas aquellas palabras, comprendió.

Un potente y luminoso rayo que iluminó el campo marte en plena noche,, atravesó la plaza y se dirigió a toda velocidad contra el alado demonio haciéndolo cenizas. Se quedó de pie, helada ante la muestra de increíble poder del pelinegro. sostuvo la guadaña con ambas manos y al verle guardar las maños en el bolsillo, la chica se quedó confundida ¿No la atacará? o quizás solo era una treta para tomarla desprevenida.
 
 
—Eres horrible... —Le espetó la chica al ver la verdadera forma de aquel alado ser que ahora se dirigía a ella con toda la intención de atacarla. ¿En verdad esperaría se quedara ahí de pie mientras el esquelético demonio ejecutaba todo ese ataque? Extendió las alas y se deslizó en el aire hacia su izquierda aun con la guadaña en las manos. Evadiría aquellas esferas y esta vez, consciente del riesgo que sería intentar cortarlas con su arma, lanzó de nuevo las garras de su diestra en contra de estas esperando se encontrasen en el camino y hacerlas estallar antes de llegar hasta ella. Mientras tanto, continuó con la acumulación de energía, debía estar preparada para protegerse pero esta vez, lejos de decidir dirigirse en contra del demonio, descendió hacia el pelinegro que le había advertido del peligro. —Creo que ahora estamos juntos en esto! —Le gritó ella mientras se giraba para darle la espalda a él y de frente al demonio.
 
 
Y era más que obvio, al ver como el pelinegro ahora estaba en el suelo, luego de haber mostrado entereza, una gallardía y seguridad cuando la atacó, que ahora verle en ese estado debilitado, le hizo darse cuenta prematuramente lo que ocurriría. Seguramente por esa razón era tan poderoso y luminoso. Entonces decidió retroceder, debía encontrar el modo de atacarle sin tocarlo o proveerle de más energía ¿Cómo? Entonces pensó en sus garras, pero serían inútiles si volvía a desviarla con sus alas y usar las espadas de sus brazos era otra mala idea si lo que tenía que hacer era evitarlo. Entonces aquel alado ser de luz se plantó frente a ella con sus garras y ella, asió con fuerza el mango de su guadaña a la vez que de sus manos, brotó ese fuego que ganara en esa lejana montaña, envolviendo a Balrog con ella.—muy bonitas… —Musitó la chica con sarcasmo, refiriéndose a las garras —pero tengo algo mucho mejor…! —y sin más, lanzó un corte transversal de derecha a izquierda, lanzando el fuego acumulado en la hoja en contra del demonio.
 
 
—¿Pero qué…? —musitó con evidente indignación al ver la facilidad con la que aquel extraño ser deshizo su ataque como si de hojas de papel se trataran y ahora, como si la considerara poca cosa, la ignoraba titánicamente para dirigir toda su atención al pelinegro. Dejó salir otro juego de garras y permitió que la energía aún siguiera acumulándose en su ser. Quizás en otras circunstancias y si se tratara de alguien menos orgulloso, habría huido del sitio dejando a ambos peleando a uno contra el otro aprovechando pasar desapercibida, pero no, se trataba de Yuki “Ego” Prakliaty quien molesta por la falta de interés en ella, lanzó nuevamente otro juego de garras a su cara —¡EY! —Gritó ella, intentando llamar la atención del alado, para luego sujetar firmemente su guadaña con ambas manos llevando el filo por encima de su cabeza—¿CÓMO TE ATREVES A IGNORARME! — Y batiendo fuertemente las alas, descendió en picada en contra de aquel ser que ahora mantenía sujeto al pelinegro, y con todas sus fuerzas, lanzó la guadaña al frente, dispuesta a clavar la punta de esta en la cabeza de aquel poderoso enemigo.
 
 
Sin duda tenía que salir de ahí y así mismo hizo cuando vio el rayo dirigirse a una estrepitosa velocidad contra ella. Desplegó las alas lo más que pudo y golpeó el suelo para dar un salto a la vez que usa la fuerza de sus propias alas para elevarse al cielo y evitar el peligroso ataque que pasa de largo en contra de más edificios y casas colindantes con aquella plaza.

—¿Qué demonios está pasando? —

gritó la chica con histeria contenida a la vez que una gran explosión anunció que por fin el rayo había impactado, haciendo cimbrar la tierra y caer más escombros de lo que antes conformara la imponente torre Eiffel. La energía seguía fluctuando en su ser y se concentró para acumular más en caso de ser necesario y dejando salir las garras de la mano zurda apuntó contra la criatura de luz, resentida y vengativa, lanzándoselas como veloces proyectiles en dirección a su cabeza.
 
 
Encendió su propia energía y sostuvo la guadaña con fuerza al tiempo que desvió la mirada hacia al pelinegro que parecía poco contento de verla ahí y esto de alguna manera, le llenó de satisfacción que supiera que no había podido exterminarla como esperaba, sin embargo su pregunta le confundió un poco ¿Estar del otro lado? ¿Acaso no era uno de los suyos? Lo vio retroceder y ella igualmente se deslizó hacia la izquierda, ampliando su campo de visión, siendo ahora una triada la que se formara en esa plaza. A su derecha, el pelinegro desconocido, a la izquierda, ese extraño ser de luz y ambos, parecían ser sus enemigos. —Yo debería estar en casa comiendo fresas con chocolate, pero no... ahora tengo que estar en Campo Marte, en pijama, con un brazo sangrante junto con un imbécil engreído y su lámpara mascota —estaba enojada, ansiosa, era la primera vez que se enfrentaba a algo así ¿Ahora cómo iba a salir de aquello?
 
 
Logró salir ilesa, aleteando por encima de los escombros y hierros retorcidos sobre el Campo Marte. Buscaba con la mirada a su enemigo a la vez que lentamente iba recuperando el control de su brazo que aún sangraba pero las heridas se iban cerrando, aunque lentas. —Dónde estás hijo de perra... —susurró ella con los dientes apretados totalmente molesta por lo que acababa de ocurrir. Entre toda la polvareda y la histeria colectiva la chica intentó encontrarlo y ante la precipitada decisión de darse por vencida lo pudo encontrar, cuando una enorme explosión que arrasó con media plaza y decenas de casas casi hasta el Sena iluminó la noche.. —Te encontré! —Pensó ella dirigiéndose a toda velocidad hacia el punto de origen de aquel potente rayo encontrándose con un ente de luz totalmente desconcertante. —Que es eso? —Preguntó con remarcada histeria, sin darse cuenta que se había detenido justo junto al desconocido pelinegro que le había atacado, al mismo tiempo que dejaba salir de nuevo la guadaña de la mano diestra, dispuesta a enfrentar aquel nuevo peligro.
 
 
Simplemente no se lo esperó y se notó totalmente en su cara cuando a pesar del dolor y la sangre en la zona izquierda de su cuerpo, esta se movía sin que ella misma pudiera influir en cada uno de aquellos movimientos. Intentó inútilmente recuperar el control de su brazo, aletear, ¡ALGO! pero fue en vano y en su lugar, las enormes garras de 20 cms brotaron de sus dedos involuntariamente. Soltó la guadaña que se desvaneció al instante en cuanto tocó el suelo y usando la mano diestra, intentó detenerse a si misma tomándose de la muñeca pero la fuerza sacada de quien sabe donde, era superior al grado de incluso dirigirse a toda velocidad contra su propio pecho sin poderlo detener.

—Es mi fin... — Pensó en sus adentros a la vez que cerró los ojos preparándose para lo peor pero la exclamación de su enemigo la hizo abrir los ojos, tan solo para encontrarse con otra situación igual de mala o peor que la anterior. La pesada torre de toneladas de acero, caía horizontalmente con ellos aún ahí, y el muy cobarde se alejaba por una de las ventanas dejándola en ese sitio. —Hijo de p... —pero entonces reaccionó. necesitaba volar pero su ala izquierda estaba inutilizada, y aún así, emprendió una rápida carrera, siguiendo la trayectoria de aquel individuo y sin esperar más, dejó que ambas alas se desvanecieran en el aire como un papel hecho cenizas durante su carrera, antes de decidir sacar otro par, gruesas, húmedas, membranosas y totalmente nuevas , las que agitó fuertemente para salir de la torre atravesando otra de las ventanas y elevarse en al aire para evitar caer al suelo con todo y la monstruosa construcción.
 
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Cρти Tιdυѕ Izgнαя | Comments (Page 4) | iOrbix
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