iOrbix
Email
Password
Comments
 
Send Comment
31-40 of 155
 
Encendió su propia energía y sostuvo la guadaña con fuerza al tiempo que desvió la mirada hacia al pelinegro que parecía poco contento de verla ahí y esto de alguna manera, le llenó de satisfacción que supiera que no había podido exterminarla como esperaba, sin embargo su pregunta le confundió un poco ¿Estar del otro lado? ¿Acaso no era uno de los suyos? Lo vio retroceder y ella igualmente se deslizó hacia la izquierda, ampliando su campo de visión, siendo ahora una triada la que se formara en esa plaza. A su derecha, el pelinegro desconocido, a la izquierda, ese extraño ser de luz y ambos, parecían ser sus enemigos. —Yo debería estar en casa comiendo fresas con chocolate, pero no... ahora tengo que estar en Campo Marte, en pijama, con un brazo sangrante junto con un imbécil engreído y su lámpara mascota —estaba enojada, ansiosa, era la primera vez que se enfrentaba a algo así ¿Ahora cómo iba a salir de aquello?
 
 
Logró salir ilesa, aleteando por encima de los escombros y hierros retorcidos sobre el Campo Marte. Buscaba con la mirada a su enemigo a la vez que lentamente iba recuperando el control de su brazo que aún sangraba pero las heridas se iban cerrando, aunque lentas. —Dónde estás hijo de perra... —susurró ella con los dientes apretados totalmente molesta por lo que acababa de ocurrir. Entre toda la polvareda y la histeria colectiva la chica intentó encontrarlo y ante la precipitada decisión de darse por vencida lo pudo encontrar, cuando una enorme explosión que arrasó con media plaza y decenas de casas casi hasta el Sena iluminó la noche.. —Te encontré! —Pensó ella dirigiéndose a toda velocidad hacia el punto de origen de aquel potente rayo encontrándose con un ente de luz totalmente desconcertante. —Que es eso? —Preguntó con remarcada histeria, sin darse cuenta que se había detenido justo junto al desconocido pelinegro que le había atacado, al mismo tiempo que dejaba salir de nuevo la guadaña de la mano diestra, dispuesta a enfrentar aquel nuevo peligro.
 
 
Simplemente no se lo esperó y se notó totalmente en su cara cuando a pesar del dolor y la sangre en la zona izquierda de su cuerpo, esta se movía sin que ella misma pudiera influir en cada uno de aquellos movimientos. Intentó inútilmente recuperar el control de su brazo, aletear, ¡ALGO! pero fue en vano y en su lugar, las enormes garras de 20 cms brotaron de sus dedos involuntariamente. Soltó la guadaña que se desvaneció al instante en cuanto tocó el suelo y usando la mano diestra, intentó detenerse a si misma tomándose de la muñeca pero la fuerza sacada de quien sabe donde, era superior al grado de incluso dirigirse a toda velocidad contra su propio pecho sin poderlo detener.

—Es mi fin... — Pensó en sus adentros a la vez que cerró los ojos preparándose para lo peor pero la exclamación de su enemigo la hizo abrir los ojos, tan solo para encontrarse con otra situación igual de mala o peor que la anterior. La pesada torre de toneladas de acero, caía horizontalmente con ellos aún ahí, y el muy cobarde se alejaba por una de las ventanas dejándola en ese sitio. —Hijo de p... —pero entonces reaccionó. necesitaba volar pero su ala izquierda estaba inutilizada, y aún así, emprendió una rápida carrera, siguiendo la trayectoria de aquel individuo y sin esperar más, dejó que ambas alas se desvanecieran en el aire como un papel hecho cenizas durante su carrera, antes de decidir sacar otro par, gruesas, húmedas, membranosas y totalmente nuevas , las que agitó fuertemente para salir de la torre atravesando otra de las ventanas y elevarse en al aire para evitar caer al suelo con todo y la monstruosa construcción.
 
 
La sorpresa se dibujó en su rostro al ver el grave error que había cometido al golpear la esfera con la guadaña. No hubo tiempo de pensar, ni de reaccionar con algo más elaborado, que solo agazaparse e interponer el ala izquierda para protegerse. Sintiendo como algunas de estas agujas se incrustaban y atravesaban la membrana de su extremidad incrustándose en el brazo y en el costado izquierdo.

Con el dolor marcado en su rostro y en un desesperado intento por detener aquellos ataques ignorante de lo que se aproxima con esas otras cuatro esferas, la chica hizo estallar el resto de su energía acumulada, incendiándose a su alrededor como una antorcha, esperando que las agujas que aún caían en su contra se calcinaran como meteoritos desmoronándose al cruzar la capa de ozono.
 
 
—Carajo... —susurró al ver la primera esfera dirigirse a ella a toda velocidad. Tenía una magnífica guadaña y energía que se aviva a cada momento, pero aún no se sentía segura de hacer uso de esta última, sin embargo esta vez, lejos de eludir o seguir huyendo, sostuvo con fuerza el mango de su arma y lo inclinó un poco hacia su derecha como si de un bate de baseball se tratase, dejó que una parte de la energía acumulada se concentrara en el la hoja y giró sobre sus propios talones, dispuesta a golpear la esfera con todas sus fuerzas para repelerla, y así mismo, aprovechando el impulso de su golpe, la blanca luz en el arma salió disparada del filo de la guadaña, cortando el aire a su paso, en dirección al torso de su enemigo, esperando poder causarle el mayor daño o por lo menos, cortarle un poco de piel y músculos a su paso.
 
 
Continuó al vuelo unos metros más hasta detenerse lentamente, al sentirse segura de haber eludido el ataque de su enemigo. Descendió luego unos metros y alejándose otros tantos más, manteniendo la guadaña en posición defensiva de manera sesgada con el filo hacia arriba sobre el hombro derecho y el báculo junto a la pierna izquierda.

—¿B-Bicho? — ¿De verdad la llamó bicho? Arrugó el entrecejo, disgustada por el apelativo pero aún así guardó silencio y no protestó. Continuó acumulando la energía alrededor de su cuerpo, haciéndose más notoria y más brillante. Pareciera que se agitaba y avivaba al son de las emociones de la pelirroja pues ante la pregunta que hiciera aquel varón, las emanaciones se hicieron agresivas y más brillantes alzándose varios centímetros más por encima de su cabeza —Claro que no! —respondió la chica con remarcado disgusto —¿acaso parezco... —batió las alas un par de veces—... un fenómeno? —
 
 
Lo sabía, desde que formó la barrera, sabía correría el riesgo de encerrarlo con ella dada la cercanía que mantenían, pero en ese momento, solo buscaba detener el ataque de fuego con éxito.

Se concentró de nuevo en reunir energía, y al mismo tiempo que su enemigo evadía el ataque que la pelirroja había lanzado contra sus piernas usando el filo de su guadaña, la barrera se desvaneció, concentrándose la luz en las manos de la pelirroja como si esta hubiese reciclado dicha energía y justo a tiempo al parecer , pues ante el inminente ataque de las oscuras agujas que ascendían, desplegó rápidamente las alas y con toda la fuerza que pudo reunir y las agitó tan rápido como pudo para ascender al cielo nocturno, esperando que la misma fuerza eólica creada con el batir de las mismas, disminuya la velocidad de los filosos misiles que se dirigen en su contra.
 
 
Abrió los ojos grandes por la sorpresa al saberse vulnerable frente a aquel que le había atrapado de esa forma tan sencilla y que ahora ahora hacía uso del ataque que había dejado pasar por alto al decidir esquivar. Antes de poder hacer algo más y sabiendo que tendría que desperdiciar tiempo y esfuerzo en un inútil intento por destrabar su arma de la contraria, concentró rápidamente toda la energía en el báculo de la guadaña, alzando un muro de brillante luz blanca que envolvió a la chica en una esfera de unos 5 metros de diámetro, protegiéndola a ella y a su enemigo del impacto del ataque de fuego. Distorsionó el angelical rostro en una mueca de remarcado disgusto e indignación logrando por fin mover su guadaña hacia la izquierda y luego hacia abajo, logrando destrabarla de la contraria —Molestia...? —susurró con indignación —te enseñaré cómo hablarle a una dama! — y sosteniendo con fuerza el bastón de su arma, decidió lanzar otro golpe, esta vez con la hoja aún abajo, con toda la intención de cortarle ambas piernas de ser posible.

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/23/83/37/Yuki---vKUiPdBLh-b.jpg]
 
 
Arrugó el entrecejo, disgustada por el apelativo que le dedicara aquel desconocido. La aparición de su arma la alertó, pero solo afianzó con fuerza el agarre sobre la propia, tensando los músculos de los brazos, preparándose para lanzar un corte si es que fuera necesario —no es de tu incumbencia! —Respondió la chica a su pregunta sobre como había obtenido dicha guadaña, pero entonces algo inesperado sucedió. Lejos de usar su propia arma, el varón extendió su mano para lanzar un ataque que ella de inmediato decidió esquivar alzando el vuelo unos metros más arriba, dando un giro hacia al frente para buscar colocarse por un lado del pelinegro, manteniendo una distancia prudencial de unos 5 metros y haciendo uso de su poderosa Balrog, cargando en este la energía que había logrado acumular, lanzó un corte transversal desde atrás con todas sus fuerzas al frente cortando el aire a su paso, dispuesta a cortar por lo menos el brazo que sostiene la guadaña e inhabilitar al misterioso enemigo.
 
 
El raudo vuelo le llevó tan alto y justo a tiempo -o quizás no- para ver aquel ataque en contra de un ente desconocido que identificó de inmediato como un demonio, aunque poco convencida de que fuera uno de los suyos. Se hizo a un lado para evitar el fuego oscuro que desvaneció de la faz de la tierra a ese pobre miserable y sujetando con fuerza el mango de su guadaña con ambas manos y manteniendo el vuelo a una distancia de 3 metros de aquel individuo, la chica le habló —¿Qué estás haciendo? —Cuestionó la chica. Era obvio, claro, pero a final de cuentas desconocía a ese hombre y ahora ella se había involucrado sin querer, en ese asunto. —¿Qué haces aquí? ¡Contesta! —de las manos, una cálida de manifestación de energía se hizo presente, envolviendo a la chica y su guadaña, amenazante y preparándose para la respuesta del encapuchado, que en caso de ser hostil, no dudaría en dar el golpe para eliminarlo.
 
31-40 of 155
デッド Aмaĸυѕa Froѕт | Comments (Page 4) | iOrbix
JavaScript is disabled on your browser.
iOrbix won't work properly if your browser doesn't have JavaScript enabled.
Please enable JavaScript, or alternatively, access iOrbix Mobile.