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[center]Todo había marchó según lo planeado había podido terminar algunas misiones en el tiempo estimado por lo tanto ella no creía que sería desagradable regresar a su hogar, el tiempo había pasado sin dudarlo y posiblemente no pasó en balde. La tarde estaba cayendo sin duda alguna y se aproximaba la noche por lo que ella misma simplemente se adentraba a los dominios de su hogar.

Era un hermoso sitio sin duda alguna dónde se habían formado los mejores guerreros y ese era su hogar actualmente la entrada estaba llena de lo que parecían ser unos bambús altos y finalmente lograba ver la enorme entrada de madera tallada. Al adentrarse estaba cubierto el camino hasta la casa principal de un hermoso camino de flores carmesí. Los pastizales que eran verdes por los cuidados que la servidumbres. Pero aún que era un poco solitario no dejaba de ser su hogar, quería ver a su padre y eso era lo que planeaba hacer.

— [i]Siempre silencioso… es muy grato regresar…[/i] —

Fue lo único que dijo la chica al comenzar su caminar y simplemente ella adoraba la tranquilidad que emanaba el lugar, finalmente la chica logró ver a lo lejos la casa principal en la que posiblemente se encontraba su padre, subiría una hermosas escaleras de madera las cuales conducían a la entrada principal y finalmente una joven chica de escasos 16 años recibían a la señorita con una pequeña reverencia, parecía indicarle en qué lugar se encontraba su padre pero ella solo indico con su mano que no es necesario que la acompañaba. Seguramente su padre se encontraba arreglando algunos asuntos internos o posiblemente externos con las fronteras de nuestros territorios.

Caminaba aquella chica de manera lenta y mantenía su mano diestra sobre lo que parecía ser una katana con una funda delgada y en su cintura aquel cinturón que la sostendría. Sus pasos eran guiados por aquel caminar hasta llegar a la entrada de dicho despacho. Solamente respiro algo profundo y nunca se había puesto tan nerviosa como esa ve. Posiblemente era algo que cambiaría, a pesar de tener las mismas habilidades que su padre la manera en la que daría aquella noticia sería algo un poco fuera de lugar.

— [i]Padre. Puedo pasar…[/i] —

Dijo finalmente la chica de modo que ella simplemente deslizó aquella puerta para poder así adentrar su cuerpo y con su mano izquierda tono de nuevo la puerta para ayudarse de esta para cerrar la misma. Esperaba saber que el tendría algún tiempo de tiempo para ella por lo que necesitaba decirle aquello ya que hacía pocos días se habría percatado de dicho acontecimiento, era algo importante por lo que no pudo evitarlo y simplemente se aproximo para sentarse frente a él. Cruzaba sus piernas y ambos brazos tratando de imponer su actitud pero posiblemente por cómo la vería el, ella era una chica berrinchuda con posiblemente otro capricho y la necesidad de derramar sangre innecesariamente.

—[i] Si sabes muy bien que esto no es algo que se pueda tratar con delicadeza, el linaje posiblemente es algo que necesitamos defender, tengo que mencionaré una cosa y esta es posiblemente lo que no pensaste a escuchar tan pronto. Quiero que sepas que apenas me he percatado pero eso no deja que no sea importante… Serás abuelo. [/i]—

Lo había dicho con toda la naturalidad del mundo posiblemente era la forma más simple de hacerlo para evitar la confusión o posiblemente un mal entendido, mantenía sus brazos cruzados y quería ella estar completamente segura de las palabras que vendrían de él serían la seguridad que buscaba para un descendiente directo de su clan.

— [i]Simplemente puedo decirte que es un fiero guerrero y sus virtudes están arraigadas a su código.[/i] —



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[/center]
 
 
Cómo me aburro cuando no estás, amor mío...
 
 
|| Como cuando tu bello padré te pone en sus principales~ Mira que bella criatura soy (?)
 
 
No se fue, por el contrario, la expresión de total indignación por la forma en cómo la alejaba, se dibujó en el tierno rostro de la pelirroja. Aleteó un par de veces para descender al suelo y decidirse a caminar hacia a él, aún tenía mucho por explicar sobre todo por aquellos demonios, el ente alado y la torre Eiffel destruida. ¿Quién era este tipo? Ni siquiera su nombre conocía, pero entonces le vio meter las manos en los bolsillos y creyó que quizás la atacaría por lo que se detuvo, atenta a cualquier movimiento, siendo solo una piedra lo que sacara del bolsillo y lanzara al suelo. Desconcertada, se quedó mirando la piedra que rodó prácticamente a sus pies para luego percatarse que el pelinegro había desaparecido. Se inclinó a levantar la extraña piedra, un tanto peculiar, que examinó dando un par de vueltas sobre su mano y que terminó por guardarse en la bolsita frontal de la pijama de pandas. —vaya… gente rara… —y sin más, como un chiste a su propio comentario, dejó extendió amplias las imponentes alas tras la espalda para emprender el vuelo y volver a casa. “Las cosas definitivamente se tornan más raras cada vez” pensaba ella mientras volaba a la seguridad de su departamento. Solo creía que entre extraños sueños y demonios rebeldes, tendría que olvidarse quizás, de su plan de largas y relajantes vacaciones.


FIN
 
 
La impertinente actitud del pelinegro la molestó, sin embargo, recargó el bastón de la guadaña en el hombro izquierdo y mirándole con desaprobación la chica simplemente negó con la cabeza

—que pasó con que iba a morir? ya sabes... "Demonio visto, demonio muerto "—

Agitó un poco las alas, no con la intención de elevarse, sino para alejar el molesto humo del cigarrillo del pelinegro mientras que al no detectar mayor peligro, hizo desvanecerse la guadaña quedándose totalmente desarmada y con una maltrecha y sucia pijama de pandas.
 
 
El ceño de la mujer se arrugó ante la respuesta del pelinegro con evidente disgusto. No digo nada, solo se posicionó en guardia con la intención de enfrentar al demonio, pero entonces la intervención del pelinegro la hizo guiar la mirada hacia a él. No entendía que quería decir con "intentarlo" pero cuando le vio alzar la mano en contra de él y expresas aquellas palabras, comprendió.

Un potente y luminoso rayo que iluminó el campo marte en plena noche,, atravesó la plaza y se dirigió a toda velocidad contra el alado demonio haciéndolo cenizas. Se quedó de pie, helada ante la muestra de increíble poder del pelinegro. sostuvo la guadaña con ambas manos y al verle guardar las maños en el bolsillo, la chica se quedó confundida ¿No la atacará? o quizás solo era una treta para tomarla desprevenida.
 
 
—Eres horrible... —Le espetó la chica al ver la verdadera forma de aquel alado ser que ahora se dirigía a ella con toda la intención de atacarla. ¿En verdad esperaría se quedara ahí de pie mientras el esquelético demonio ejecutaba todo ese ataque? Extendió las alas y se deslizó en el aire hacia su izquierda aun con la guadaña en las manos. Evadiría aquellas esferas y esta vez, consciente del riesgo que sería intentar cortarlas con su arma, lanzó de nuevo las garras de su diestra en contra de estas esperando se encontrasen en el camino y hacerlas estallar antes de llegar hasta ella. Mientras tanto, continuó con la acumulación de energía, debía estar preparada para protegerse pero esta vez, lejos de decidir dirigirse en contra del demonio, descendió hacia el pelinegro que le había advertido del peligro. —Creo que ahora estamos juntos en esto! —Le gritó ella mientras se giraba para darle la espalda a él y de frente al demonio.
 
 
Y era más que obvio, al ver como el pelinegro ahora estaba en el suelo, luego de haber mostrado entereza, una gallardía y seguridad cuando la atacó, que ahora verle en ese estado debilitado, le hizo darse cuenta prematuramente lo que ocurriría. Seguramente por esa razón era tan poderoso y luminoso. Entonces decidió retroceder, debía encontrar el modo de atacarle sin tocarlo o proveerle de más energía ¿Cómo? Entonces pensó en sus garras, pero serían inútiles si volvía a desviarla con sus alas y usar las espadas de sus brazos era otra mala idea si lo que tenía que hacer era evitarlo. Entonces aquel alado ser de luz se plantó frente a ella con sus garras y ella, asió con fuerza el mango de su guadaña a la vez que de sus manos, brotó ese fuego que ganara en esa lejana montaña, envolviendo a Balrog con ella.—muy bonitas… —Musitó la chica con sarcasmo, refiriéndose a las garras —pero tengo algo mucho mejor…! —y sin más, lanzó un corte transversal de derecha a izquierda, lanzando el fuego acumulado en la hoja en contra del demonio.
 
 
—¿Pero qué…? —musitó con evidente indignación al ver la facilidad con la que aquel extraño ser deshizo su ataque como si de hojas de papel se trataran y ahora, como si la considerara poca cosa, la ignoraba titánicamente para dirigir toda su atención al pelinegro. Dejó salir otro juego de garras y permitió que la energía aún siguiera acumulándose en su ser. Quizás en otras circunstancias y si se tratara de alguien menos orgulloso, habría huido del sitio dejando a ambos peleando a uno contra el otro aprovechando pasar desapercibida, pero no, se trataba de Yuki “Ego” Prakliaty quien molesta por la falta de interés en ella, lanzó nuevamente otro juego de garras a su cara —¡EY! —Gritó ella, intentando llamar la atención del alado, para luego sujetar firmemente su guadaña con ambas manos llevando el filo por encima de su cabeza—¿CÓMO TE ATREVES A IGNORARME! — Y batiendo fuertemente las alas, descendió en picada en contra de aquel ser que ahora mantenía sujeto al pelinegro, y con todas sus fuerzas, lanzó la guadaña al frente, dispuesta a clavar la punta de esta en la cabeza de aquel poderoso enemigo.
 
 
Sin duda tenía que salir de ahí y así mismo hizo cuando vio el rayo dirigirse a una estrepitosa velocidad contra ella. Desplegó las alas lo más que pudo y golpeó el suelo para dar un salto a la vez que usa la fuerza de sus propias alas para elevarse al cielo y evitar el peligroso ataque que pasa de largo en contra de más edificios y casas colindantes con aquella plaza.

—¿Qué demonios está pasando? —

gritó la chica con histeria contenida a la vez que una gran explosión anunció que por fin el rayo había impactado, haciendo cimbrar la tierra y caer más escombros de lo que antes conformara la imponente torre Eiffel. La energía seguía fluctuando en su ser y se concentró para acumular más en caso de ser necesario y dejando salir las garras de la mano zurda apuntó contra la criatura de luz, resentida y vengativa, lanzándoselas como veloces proyectiles en dirección a su cabeza.
 
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デッド Aмaĸυѕa Froѕт | Comments (Page 3) | iOrbix
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