iOrbix
Email
Password
Comments
 
Send Comment
11-20 of 224
 
— Anker y Enid. Me gusta. —Dejó al cachorro sobre el pecho de su novio, apoyado con la zurda sobre la cama y con diestra acariciando el cabello de su novio. — Felicidades, Hades, acabamos de convertirnos en padres.

Era una broma, quizás de mal gusto. Se inclinó para poder besar los labios de su novio con dulzura, aprovechando para acomodar su cabello tras su oreja.

— Te amo, roba gatos.
 
 
Soltó una pequeña risa entre dientes cuando recibió esa orden tan sutil. De todos modos le habría dado el mismo trato, pero le resultó adorable que se lo pidiera. El gatito que tomó en manos era el pelaje más empojoso de ambos, completamente gris y de ojos más oscuros. Mientras de sus manos volvía a surgir ese pequeño soplo de vida, el monarca lo alzó y inspeccionó.

— Éste se llamará Anker. Tiene cara de ser líder. —El gatito maulló y eso para el rey, fue una señal de aprobación sobre su nombre. No pudo evitar besar también su nariz, después de que su pequeño don le fuera brindado— Esperemos que crezcan más para darles ambrosía. Te toca a ti ponerle nombre al otro.
 
 
Tomó al otro gatito entre sus manos, jugueteando con sus patitas mientras lo escuchaba. Alzó su mirada hacia su pareja con sorpresa, antes de asentir y alzar al felino.

— Los mortales son idiotas y crueles, ¿eh? ... Pequeños divinos... —Susurró para el pequeño cachorro, acercándose al felino al rostro para dejar un pequeño beso sobre su nariz. — Quizás, un poco de ambrosía no les vendrá mal. —Numerosos mitos señalaban a Zeus como el Dios que brindaba el don de la inmortalidad, quizás por aquellos mininos pudiera hacer algo. Era verdad que estaban débiles y delgados como palillos. Mientras su nariz se frotaba contra el pequeño morro del gatito, una brillo dorado muy tenue irradió del centro de sus manos, envolviendo al pequeño felino. No fue un cambio demasiado grande, apenas y el pelaje cambió, pero bastó para que el gatito tuviera un nuevo respiro. — ¿Ya pensaste en nombres, amor?
 
 
De inmediato lo sostuvo entre brazos, dejando varios besos por su cabello y frente. Le gustaba como a pesar de las edades, él fuera más alto. Se había comprometido a protegerlo y que quedara tan bien entre sus brazos le ayudaba a cumplir esa promesa. Lo siguió, curioso por los maullidos débiles.

— ¿Los robaste? —Su sonrisa le hizo entender que aquellos bichos eran importantes, le dio una ternura infinita verlo así. Miró a los felinos curioso, nunca había tenido un encuentro con cachorros. Se sentó pronto en la cama, acercando una mano para poder acariciarlos— Están muy delgados, Hades. ¿Y su madre? Si te los robaste, debiste traer a la madre también. ¿Qué comerán? ...
 
 
Sentía la cabeza explotar. Llevaba horas sentado entre un grupo de Dioses que apenas y sabían nada sobre como dirigir un ejército. Campesinos, doncellas y algunos bufones eran los que en ese momento estaban frente a él. Acostumbrado a soportar ese tipo de reuniones, le sorprendía que estuviera tan pronto hastiado y con mal humor.

Después de más de medio día metido en la cámara, se dirigió a sus aposentos. Hades no estaba, rara vez él le acompañaba en los deberes del Olimpo, odiaba tener que estar en esas cosas solo, pero tampoco podía obligar a su hermano a semejante tortura. No le sorprendió el que no estuviera en su habitación, le gustaba muy poco estar en el Olimpo, siempre que tenía la oportunidad se escapaba.

Suspiró pesadamente, quitándose las estorbosas prendas con las que recibía a sus súbditos, arrojó a la cama su corona y la espada y desnudo, se dirigió a su bañera. Necesitaba relajarse. Últimamente le costaba demasiado asumir las responsabilidades del Olimpo, el reino que había reclamado, cada ves se volvía más una carga, ya no disfrutaba ni se entusiasmaba con su labor. Incluso el exigir atención a los demás Dioses se había vuelto aburrido. Algunos de sus colegas ya se lo habían mencionado, aunque nunca había experimentado algo igual, quizás comprendía ahora la envidia que le tenían a los mortales.

Escuchó a Hades llegar y automáticamente, su humor mejoró. Una sonrisa ladina se dibujó sobre sus labios, tan común ya en él cuando se trataba de su hermano. ¿Una sorpresa? Hades no era precisamente detallista, ninguno de los dos, en realidad.

— ¡Voy! Estoy en la bañera —Había pasado un buen tiempo en el agua, sus músculos estaba relajados. Salió escurriendo agua por el baño, en busca de una toalla. La sorpresa no sabía que era, de modo que no quiso arriesgarse a salir desnudo y terminar con un montón de gente viendolo. Con una toalla amarrada a la cintura y el cabello aún goteando, volvió a entrar a la habitación. — Debiste de ir a bañarte conmigo, te extrañé hoy.
 
 
— Es verdad, me hace falta el aroma de tu cuerpo. No me acostumbro a no tenerte sobre mi, ¿sabes? No ha pasado tanto y creo que me he vuelto adicto a ti. Hades, ¿te casaría conmigo?
 
 
— Hades. Eres la persona más molesta y desagradecida que he conocido. No entiendo por qué me tienes tan enamorado, tan enganchado. Despierto y si no estás a mi lado siento que el día no puede empezar. Y si estás, solo quiero quedarme ahí junto a ti y no moverme. Por tu culpa ahora sonrío por todos lados y trato bien a aquellos que ni siquiera merecen un poco de mi atención. Te odio y te amo, es una mezcla demasiado rara. ¿Por qué aun no te has casado conmigo? Maldita sea, no es normal.
 
 
[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/63/52/94/Is--qBbCKEMxx-b.jpg][/center]
 
 
— Y no sólo en la cama. Ven y bésame, que ya me haces falta.
 
 
— Te voy a quemar toda la ropa para que andes listo para cuando te necesite.
 
11-20 of 224
Hades ࿐ | Comments (Page 2) | iOrbix
JavaScript is disabled on your browser.
iOrbix won't work properly if your browser doesn't have JavaScript enabled.
Please enable JavaScript, or alternatively, access iOrbix Mobile.