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❤️
 
 
Mima a la chica más PRECIOSA
 
 
—[i][b]Bastante en serio, eh. [/b][/i]

Mientras el lugar era despachado, Jenna se acercó hacia el mostrador donde podía ver todos los sabores. Sostuvo una de las cucharas de helado y formó una bolita de fresa que, contra todo pronóstico, se comió de un solo bocado. Mala decisión:— [b]Ay, eso estaba demasiado fresco[/b] —se quejó en su lugar mientras que sus ojos se colocaban en blanco por esa repentina sensación gélida. Casi y llegó a su cerebro para congelárselo. Sacudió sus hombros casi en una gracioso meneo como un reflejo de los escalofríos y una vez que terminó su pequeño espectáculo, levantó la mirada para comprobar que hubiera hecho un buen trabajo. Ningún alma quedaba allí. ¡Ninguna! ¡Pues claro! ¿Quién se iba a quedar si veías a alguien con restos de sangre por todos lados y un arma colgando de la cintura?

Solo quedaba la música de acompañante y un carrusel que, si es que no estuviera a punto de cercenar a más demonios, no hubiera perdido oportunidad en el cual subirse. Jenna se volteó y se congeló en su lugar. Luego se dio otra media vuelta. ¿A quién había respondido unos segundos atrás? ¿Y en qué idioma?

Si tan solo Emilia estuviera ahí, seguro que le daba un lapo en la cabeza por ser tan distraída al punto de solo responder de manera automática sin percatarse en qué idioma estaba hablando. Los problemas de que te hubieran metido desde una temprana edad cuantos idiomas pudieran caber en tu maraña de pelo solo por si terminaba perdida en alguna parte del mapa y necesitara comunicarse.

—[b]¿Hola?[/b] —esta vez preguntó en inglés. Porque claro que el inglés era su herramienta de auxilio cada vez que no supiera qué idioma utilizar. Jenna estaba teniendo una especie de crisis mientras que en las cocinas unos demonios iban aglomerándose. Estos ya habían dejado atrás el miedo de cruzar por el portal aún abierto. Una vez que uno saltó, el resto le había seguido. Solo escuchar los gruñidos provenientes de la cocina fueron suficientes para que Bane colocara los ojos en blanco:—[b] ¡En un segundito, que estoy intentando ver dónde estoy y si tengo a una suicida por acá! [/b]—vociferó como una mamá a sus hijos… que lo eran, de cierta extraña manera. Jenna regresó su mirada al frente y su rostro se ladeó hacia la derecha conforme el carrusel terminaba de dar otra vuelta y... la figura de una mujer salía a flote, cómodamente sentada en uno de los caballitos. La rizada enarcó una ceja y una pequeña sonrisa se mostró en su rostro:—[i][b] ¿Te gusta? [/b][/i]—como la vida era una bonita secuencia de apuestas, Jenna realizó una cuando la pregunta se deslizó en un coreano un poco rústico producto de sus pocas visitas a esos lugares asiáticos.

La pregunta era retórica, se respondía por sí sola. A esa bonita muchacha le gustaba el carrusel lo suficiente como para prestarle poco o nada de atención a una tipa que solo prometía problemas. Jenna chasqueó los dedos y la señaló con el índice:—[i] [b]Cuando termine con esto, es mi turno, avisada quedas[/b][/i] — ¡Cielos! ¡Tenía que mejorar su acento! Más hablaba en coreano, más rústico le parecía. Antes de voltearse —y esta vez hacia el verdadero problema—, Bane creyó sentir en la punta de sus dedos un hormigueo como una lejana protesta. Tan acostumbrada a la idea de tener a tantas identidades en su espalda, la rizada frunció el ceño. El tema con la gente que conocía siendo tal o tal era que, cuando regresaba, todas esas caras conocidas ya estaban metros bajo tierra, así que la posibilidad de que aquella desconocida despertara algo en la propia le sonaba tan extraño como intrigante.

Otro gruñido.

—[b]Ya voy, ya voy [/b]—qué ganas de que los devolviera de un par de cortes hacia el Inframundo. Jenna abrió de una patada, movimiento para más extra y grácil, la puerta de la cocina y se perdió de la vista de la desconocida. Del lado de la cocina salían siseos, protestas metálicas de los estantes cuando colisionaban contra el suelo y los gritos de la misma muchacha que terminó siendo despachada de ese espacio de un golpe contundente. Ojalá haber salido por la puerta, así esto no le hubiera dolido demasiado; sin embargo, Jenna terminó traspasando una de las paredes de concreto. Su espalda encontró una especie de relajante cuando cayó encima de todo el helado, aliviando un poco el dolor. Su campo de visión volvía a componerse de puntitos blancos y a pesar de que le hubiera gustado volverse sorda y ahorrarse la sinfonía de chillidos, esto era imposible porque le estaban perforando los malditos tímpanos. Se había deshecho de cinco demonios. Los había reducido a partículas. Solo le quedaban tres.

Uno de estos se asomó por la nueva abertura en la pared: de garras oscuras, ojos inyectados en sangre y una piel que se debatía entre la solidez y lo líquido, oscura y pegajosa. Caminaba sobre sus cuatro patas como un animal acechando a su presa. Jenna extendió su brazo hacia la cadena y tiró, pero el esfuerzo no fue suficiente, porque apenas y pudo mover su arma.
 
 
[b]─────Family friendly heladería, tarde/noche. [/b]

Estar en apuros era quedarse corto.

Jenna estaba en verdaderos problemas y lo supo cuando dos demonios la mandaron contra el suelo, logrando que espalda y cabeza se golpearan contra el pavimento sin consideración alguna. Por un segundo, todo lo que pudo ver entre fauces sangrientas y garras fueron puntitos blancos. Se quedó aturdida por dos esenciales segundos que le sirvieron a uno de los demonios como la oportunidad perfecta para alzar sus garras resplandecientes y buscar hundirse en la carne de la reencarnada que vio eso y más pasar en cámara lenta. Su adrenalina removió su interior, liberando una onda de energía que el portal que colgaba de su cuello absorbió para abrir una brecha en el espacio, permitiendo así que el salto se diera. En un momento estaba en el suelo de un callejón y al siguiente caía en toda su gloria a una mesa de metal, con un demonio todavía encima.

El cambio de escenario pareció infundir en ella una patada de confianza que acomodó todas sus ideas. La primera fue sacarse al bicho de encima. Utilizó el mango de su arma para empujar el cuello del bicho. Utilizó su propia arma de palanca y después alzó la rodilla, propinando con esta un golpe que mandó al demonio a trastabillar hacia atrás. De un salto, Jenna se paró sobre la mesa de metal. Su pecho subía y bajaba violenta e irregularmente. Con rapidez, trató de ubicarse en el espacio y tiempo. Todo lo que la rodeaba tenía la pinta de una cocina y, por maldita suerte, no tenía audiencia en ese lugar. Lo que no significaba que estaba sola, porque la música de fondo y las voces del otro lado de la pared le indicaban que había llegado en el momento menos indicado. Jenna colocó los ojos en blanco. Seguro que aquello aparecía en las noticias y el carcelero encontraba una nueva razón por la cual reñir a Emilia. Ya hasta podía escucharlo.

De otro salto, aterrizó en el suelo. Sus prioridades estaban ya puestas. Todo empezaba con colocar el seguro a la puerta de ese lugar mientras que se encargaba de su problema actual. El «click» dio esa tarea por finalizada. Jenna apenas alcanzó a voltearse cuando el borrón oscuro se abalanzó hacia ella. Esta vez ella fue más rápida cuando rodó por el suelo y contraatacó desde allí barriendo el suelo con sus pies, mandando al monstruo hacia el suelo. Tomó la delantera cuando hundió el mango del arma en el centro del pecho del monstruo. Los gruñidos no se hicieron esperar y la reencarnada apostó que eso llegó a todos los comensales. No más canciones animadas y adecuadas para niños. La muchacha apretó los labios y dio media vuelta a su arma, dejando que el filo de la guadaña separara el cuerpo oscuro de la cabeza silenciando así cualquier otra protesta—. [b]Eso corre por mi [/b]—se disculpó en adelantado con la Jenna del futuro que ya estaba en problemas por no haber finalizado esa matanza más rápido y siendo, bueno, menos ruidosa. La bota se quedó paralizando el cuerpo del monstruo que sufrió unos espasmos en su lugar. La sangre negra empezaba a adornar ese pulcro suelo y solo cuando la rizada levantó la mirada, entendió en los problemas que se encontraba.

El maldito portal no se había cerrado.

Allí en el techo continuaba la brecha del espacio abierta. Jenna podía ver a los demonios aglomerándose alrededor de esta, curiosos de la oportunidad que se les presentaba. Solo necesitaban cruzarlo para llegar donde ella y el resto de civiles. El recipiente de Samael maldijo y sin tener tiempo para darle unos golpecitos al artilugio que colgaba de su cuello, en esa vana esperanza para que estos funcionaran y cerraran la brecha, Jenna decidió improvisar. Total, ya estaba en problemas. Meterse en más o menos no iría a hacer una gran diferencia. Se precipitó hacia la puerta y cuando la abrió de par en par, el olor dulzón e inconfundible de helados lograron que una sonrisa se plasmara en su rostro. Lo cual ayudaba a su apariencia: una muchacha con manchas de sangre oscura salpicadas de derecha a izquierda, para arriba y para abajo, mientras que en su cintura tenía enrollada una cadena que caía hasta el suelo y cuyo fin estaba decorado por una hoja resplandeciente. El silencio se expandió por todo el lugar, las miradas tomaron diferentes matices. Sorpresa. Miedo. Horror. Y la muchacha completó la imagen completa con tres palabras:— [b]Esto es un asalto[/b] —la musiquita animada que resonaba en cada pared, por los siguientes instantes, quedó amortiguada bajo los sonidos de las personas abalanzándose hacia la salida, entre empujones, gritos y, bueno, el caos.

¿Evacuación de los civiles? ¡Lista! Ojalá que ningún alma desdichada decidiera quedarse detrás, porque Jenna solo iba a velar por su propia espalda. Ya había hecho suficiente acto caritativo por un día. No podían pedirle más.
 
 
[center][image=https://i.pinimg.com/originals/7c/96/50/7c96508a0caf5a7a61d27a01c0ab067a.gif][/center]


[i][center][code]When does it get quiet?
Time was supposed to extinguish the desire
But the embers won't snuff out

Haunted by your smiles
The mask keeps getting heavier
One step forward, two steps back

There's a noose round my neck and the further I get
It's harder & harder to breathe
Can I find a way to cut the rope?

I've been waiting for dawn
But the light is all gone
Don't know if I'm already blind
Can I leave it all behind?

What's it really for if it's not yours and it's not mine?
This victory is not what I hoped for
How was I to know that everything would end up like this?
Survival of the fittest, of sorts

So I've become the bringer of death
A lover of life
The one who guards from the dark of the night
I'll be the hammer of war
Vengeance & mercy don't live side by side
So in retribution I abide
I'll tip the scales to justice's end but can it make amends?

Kill or be killed, what a way to live & die
I just can't see this cycle ever ending
How can I correct the damage done
When I can't feel the consequences of my recourse

So I've become the bringer of death
A lover of life
The one who guards from the dark of the night
I'll be the hammer of war
I've been waiting for dawn
But the light is all gone
Don't know if I'm already blind
Can I leave it all behind?[/code][/center][/i]




[code][center]۰ ♰ ۰ 배누리 ۰ ♰ ۰[/center][/code]
 
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