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[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/71/15/00/Sophie-Bach-bApH2SITT-b.jpg][center][/center]

De mi para usted. ♫♪
 
 
Cualquiera diría, que la chica de melena carmesí, habría tenido sus precauciones y anticipado a cualquier eventualidad con el joven que había intentado ayudar salir de los escombros. Sin embargo, se quedó atónita, de pie en su sitio, observando al cazador correr con destreza hacia la amenaza que sorteaba sobre escombros y azoteas, para culminar aquella danza mortal con un limpio corte a la mitad de la cabeza de la criatura.

Por un momento, sintió pena por el anciano que ahora yacía en el suelo, sin vida, pero mutado en una criatura maloliente y con garras filosas, nada afines con su naturaleza humana. Cerró sus propias manos en dos apretados puños, reconociendo que ella no contaba con ese tipo de zarpas, sus dedos eran normales, con unas largas uñas blancas y bien cuidadas.

Si ella era un demonio ¿Por qué su apariencia y actitudes, desentonaban demasiado con la de ellos?

—Se acabó… —Fue lo que creyó cuando el olor a sangre putrefacta llegó a sus narices. Se giró para proseguir con su labor, pero se vio en la necesidad de retroceder asqueada, cuando el desdichado ahora se arrastraba con fuerzas hacia mientras hundía sus garras en la arena.

— ¿Qué? —Vísceras y sangre, marcaban el sendero que aquel torso demoniaco trazaba durante su odisea de alcanzar los pies de la mujer de bermeja melena que no tardó en dejar salir las cuchillas que guardaba en los nudillos para ocasiones “especiales” como esta.

—En verdad lo siento… —Susurró al torso andante —No sabía que esto ocurriría —Algo le sucedía a ella. No era normal que en vez de aniquilar el peligro, esta vez se pusiera a pedir disculpas, al arrepentimiento. Se detuvo de su retroceso, permitiendo que el demonio le tomara del tobillo, siendo su cabeza atravesada de inmediato por las cuatro enormes cuchillas de la mano de Yuki. Sus manos cayeron por sendos lados de su cabeza al tiempo que sus ojos se opacaron cuando la luz de la vida desapareció de ellos.

Sacó las garras de la cabeza ajena de un rápido tirón, trayendo consigo restos de materia encefálica y sangre.

—¿Qué son esas cosas? —Preguntó la pelirroja al cazador, justo para ser interrumpida, por una pequeña horda de cuatro a seis demonios más, que salían de los escombros, con la misma ferocidad que los anteriores en contra de los visitantes.

Al parecer la noche aún era muy joven para terminar.-
 
 
[code][i][b]Con los ojos cerrados y en plena oscuridad, ve que es un espadachín muy bueno a lo que da un giro de 180 grados sobre su propio eje para ejecutar con su espada derecha la cual emana un fuego rojizo mientras que la espada zurda emana un fuego azul que poco a poco va disipando la oscuridad del lugar a lo que va vuelve a usar una fuerte ráfaga de viento cortante contra su oponente, ya que dichas hojas que usa no son espadas normales.

Apresurando el paso aún con los ojos cerrados, solo se guía por el sonido que produce el aire y los que llegue a realizar su adversario por lo que arroja un nuevo golpe acompañada de un espadazo hecho con la mano zurda en busca de partirle o hacerle una cortada en la cabeza, no sin antes querer atacar en un corte de abajo hacía arriba con la mano que diestra.[/b][/i][/code]

[code][b]" [c=#E50000]Este oponente es bueno.[/c] "[/b][/code] [code][i][b]pensó para si misma quién esta muy calmada pese a la situación en la cual se encuentra, feliz por dar con un adversario que es capaz de darle batalla y seguirle el paso. Sin importar que en el proceso la estatua dedicada a Buda se vea maltratada, ya que lo que realmente le interesa es encontrar un adversario del cual desconoce prácticamente todo y así heredar su conocimiento. [/b][/i][/code]

[code][i][b][c=#E50000]Eres buen adversario, solo por ello aprende todo !!!![/c][/b][/i][/code]

[code][i][b]Responde de manera altanera a cada uno de los ataques que da, pero que también ha estado por recibir por parte de buen espadachín. [/b][/i][/code]
 
 
[code][b]— Mi nombre ? eso es lo de menos, veo que eres un buen espadachín.
[/b][/code]
[code][i]Respondió con cierta calma a la vez que cruza sus brazos para tomar sus 2 katanas para desenvainar, manteniendo los pies separados uno del otro, baja un poco la espalda y achica los ojos para verle de cerca y notar que en verdad sabe pelear y aunque no es su intención de momento buscar un combate. Lo va a hacer ya que no rehuye de un duelo, ya que el olor y las manchas de sangre en sus ropas es notable, pero las explicaciones son lo de menos.
[/i][/code]
[code][b]— No pensaba pelear, pero creo que encontré una buena alumna.
[/b][/code]
[code][b]Dijo sin saber, ya que por los rasgos de aquél joven parecen mucho a los de una mujer muy bella, pero dejando de lado eso, toma una bocanada de aire la cual retiene en sus pulmones y en un giro de 180 grados sobre si misma ejecuta el primer ataque con una rafaga de viento cortante, ya que domina en un espacio cerrado el viento. Usando a su vez su mano diestra para lanzar ese primer golpe que si no lo contraresta puede resultar devastador y letal. [/b][/code]
 
 
—¿Qué? —Fue lo que al mujer de melena carmesí logró preguntar, a pesar del nudo en la garganta que se le había atorado a causa de la ira, la frustración. Había hecho lo posible por salvar a un igual, pero nunca se imaginó que sería tan grande su error al creer que protegía a un indefenso, hasta ahora que podía ver toda la destrucción que había causado él solo.

Si lo que su compañero de cacería estaba en lo cierto, tenía que actuar deprisa. Se puso de pie y comenzó a retirar las vigas de madera, paja y rocas del cuerpo agonizante del joven que aún respiraba con dificultad.

—¿Te quedarás ahí parado o me ayudarás? —Preguntó Yuki, lanzándole una mirada de descontento ante la frialdad del varón. Sin embargo ya no esperó respuesta y se dedicó a seguir escarbando entre los restos de la vivienda para liberar el peso.

De pronto, no muy lejos de ellos, un breve gruñido traído por el viento se escuchó no muy lejos de ellos. Se detuvo de su labor de remover la paja, para aguzar el oído y tratar de identificar de dónde provenía.

[i]—A... ayuda... por favor... —[/i]Susurró el joven a sus pies, pero otro gruñido se escuchó un poco más cerca.

—¿Escuchas eso...?—Le preguntó al imperturbable cazador, mientras daba un paso hacia a un costado de la vivienda. Parecía el sonido de un animal herido, tal vez un leopardo o un león ¿Habían leones en la zona? No era experta, pero estaba segura que no habían bestias como tal en aquellos alrededores.

Entonces, como disparado de una grieta de la tierra, saltó al aire un hombre corpulento de unos 40 años de edad. Su cuerpo estaba cubierto de sangre y lodo. Usaba sus garras para trepar por los muros de las chozas para correr por encima de las azoteas a gran velocidad hacia ellos. Sus fauces tenían enormes colmillos y lanzaba gruñidos al aire hacia ellos.


—CARAJO! —Exclamó la pelirroja, volviendo hacia el joven desconocido, que le miraba de la misma forma que el hombre hecho bestia que corría hacia a ellos. Se había convertido en un demonio devorahombres también.-
 
 
[code][i]Las noches frías y tenebrosas son de lo más normal en aquellas tierras de los señores feudales, donde a cada rato era de lo más normal ver conflictos tanto internos como externos. Y asea por rencillas personales o políticas, a lo que en una pequeña aldea no muy lejos de la Provincia de Harima, de donde ella nacío. El Ronin de la espada zurda deambula por toda región en busca de enfrentar a oponentes fuertes con tal de perfeccionar su técnica y hacerla lo más mortal posible. Hasta que llega a lo que parece ser un templo Budista por lo cual decide entrar no sin antes empuñar sus espadas de manera zurda.
[/i][/code]
[code][b]—Konichiwa ? Hay alguien por aquí ?
[/b][/code]
[code][i]Entrando con cierta cautela, ya que por el sendero se ha topado con gente hostil a la cual tuvo que asesinar usando su habilidad de los movimientos de agua y tierra, por lo que avanza a paso lento pero seguro por aquella casona que le recuerda a su hogar, la espadachín de cabello rosa sin miedo a avanzar ve si por lo menos hay alguien en ese lugar donde ve una gran figura dedicada a Buda.
[/i][/code]
 
 
-Hizo desfallecer con disimulo, la sonrisa que le había dedicado al cazador y que fue correspondida con silencio y seriedad. Aspiró el aire hondo y apretó los labios, sintiéndose un poco abrumada.

Si, había cometido un error, pero en serio trataba de remediarlo.

Caminó en silencio, a su lado, cuidando cada uno de sus pasos conforme se acercaban al pueblo. Cada vez el olor a carne chamuscada y humo, se intensificaban, causando incluso una desagradable picazón en las narinas a la mujer de melena escarlata.

La escena le trajo una sensación extraña en el estómago similar a las naúseas. Imágenes de una vida pasada, se pasearon por su mente, sangre, dolor y muerte a su alrededor, mientras una mujer de melena escarlata se burlaba de la suerte de aquellos infelices ¿Acaso era ella misma? No había otra explicación, la mujer era idéntica a ella. Tragó saliva y desvió su andar hacia el lado contrario de su “aliado” temporal, buscando algún indicio, algo, aunque ella ya ni siquiera tuviera idea de qué era.

Con los pies empujaba uno que otro cuerpo, con la intención de tantear si seguía con vida. Hombres, mujeres y niños, incluso animales, todos aniquilados sin piedad.

De pronto, a un par de metros de ella, logró divisar el movimiento de una mano debajo de una pila de escombros. Paja, maderas y algunos ladrillos de adobe, impedían el movimiento del desdichado que intentaba pedir ayuda.

No pensó en nada más, quizás había encontrado una razón para creer que no todo había sido pérdida después de todo. Se apresuró hacia la pila de escombros y tras guardar las garras de ambas manos, se inclinó para darle los dedos a la víctima y darle así un poco esperanza.-

—No te muevas… —Le susurró en voz baja —Veré como puedo sacarte de ahí … —
 
 
-Debía admitir, que internamente sentía culpa por la suerte que aquel pueblo había tenido que sufrir por su propio descuido. Aún era demasiado confiada. teniendo fe ciega en que los demás -como ella hacía- también evitarían traicionar. Se sintió molesta consigo misma, al haberle permitido que la engañara, jurándose internamente que haría pagar a ese embustero su osadía con la misma moneda.

—Bien. Puedo hacer un recorrido aéreo primero... Aunque con el humo, dudo que me permita tener una buena vista del terreno. —Se quedó pensativa. No era una buena idea al final. Estuvo meditando un momento, hasta que finalmente se rindió, al aceptar que no se le ocurría algo diferente al plan original.—En fin... — Extendió las manos, con los dorsos hacia el cielo, de dónde brotaron 8 filosas navajas -cuatro en cada una-.

—Ojalá tuviera una espada... pero la dejé en la posada —Lo dijo a modo de broma, pues hacía mucho que no dormía en una cama, como el cuerpo manda. En realidad no llevaba armas consigo, solo lo que su cuerpo le proporcionaba y su ingenio. Si acaso llegara a necesitar algo más, estaba su fuego que no le fallaba.

Le dio la espalda al cazador, mirando hacia la entrada del pueblo, analizando si habría algo extraño o peligroso a simple vista, luego más allá de las fumarolas y los escombros, a los bosques, por si veía llegar a aquel tramposo.

—Pues entonces... —Se volvió a hacia a él y le sonrió, más que nada para romper la tensión, y en un intento que informarle que era de fiar —Cuando tu digas...—
 
 
-Desde la copa del árbol donde había esperado, aunque no por mucho tiempo, observó con atención la menuda silueta del cazador que había dejado su caja. El sonido hizo eco entre los árboles y ella, con esa expresión seria que había mantenido desde que concretara aquel trato con el cazador, se dejó caer de un salto, cayendo a escasos 5 metros de él, con la gracia de una pequeña liebre.-

—Buenas tardes —Saludó la mujer, haciendo una pronunciada reverencia, costumbres arraigadas de su origen humano. Se irguió casi de inmediato y con un suave suspiro, guió su atención al punto, donde el humo aún se alzaba hacia el cielo.

—Llegué aquí un poco antes, no hay señales de él... ¿de verdad crees que vuelva? —Aunque ella misma había facilitado el primer escape del traidor, desembocando en la matanza de los habitantes de la desolada aldea, no estaba muy segura que volvería. Ya no había nada ahí, solo cadáveres y cenizas. ¿Qué podría haber que le interesara de aquel sitio?

—Como sea... ¿cuál es el plan? — Sin importar, haría lo posible por aniquilarlo con sus propias manos-
 
 
-El viento gélido del atardecer, acariciaba su rostro con la sutileza propia de un amante. Las aves volaban sobre las copas de los árboles, dirigiéndose a sus nidos a resguardarse de la noche. La pelirroja había llegado antes, esperanzada de poder tener un encuentro temprano con aquel demonio que le había engañado la noche anterior, observando su entorno desde la punta de un viejo roble.

Los restos de la aldea frente al bosque, aún humeaban, los carbones se consumían lentamente dando una última exhalación antes de extinguirse lentamente y por complto.

Era una escena triste, desolada.

—Supongo que no queda de otra —Musitó para sí, la mujer demonio mientras sus alas se disolvían al viento como trozos de papel quemado. No le gustaba mucho mostrar sus cualidades demoníacas, razón por la que se había mantenido tanto tiempo en las sombras, pero dada su intervención, no le había quedado opción. Permaneció sobre la copa del árbol y se cruzó de brazos —Queda esperar a ese cazador —
 
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Manahasraddhya ᵒᶠ ᵗʰᵉ ᵉᵃˢᵗ | Comments | iOrbix
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