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El golpe le enrojeció la piel y lo jaló a tierra firme con extrema violencia. Estaba aprendiendo de su aferrada visión de la vida y que la había insultado. Suspiró pesadamente y se levantó caminando hacia ella, deteniéndose en la puerta para mirarla.

-Lo lamento, Tashigi-ya. -

Salió de la habitación a paso firme y se dirigió a su camarote, con el ego herido y la mejilla marcada no solo por el dolor sino por su desprecio. Tenía que ser más inteligente a la hora de hablar con ella, no sería una conquista fácil como solían ser. Se sorprendió al darse cuenta que había pensado en ella como "conquista", quizá solo le atraía fisicamente pero tambien quería conocerla, incluso se había atrevido a invitarla a su tripulación. Había perdido la cabeza por completo.
 
 
Ella parecía estar pensando en muchas cosas. Había notado que la mujer pensaba mucho, demasiado. No era de las que vivían el momento, se preocupaba por todo y sobre todo sabiendo que su creciente torpeza la ponía en peligro constante.
Sentía algo extraño en su pecho cada que la veía a lo lejos dar ordenes a diestra y siniestra, con una gallardez que no le iba a esa belleza tímida. Mientras ella miraba todo menos a él, él se dedicó a grabar en su memoria la dulce expresión del nerviosismo de una mujer tan hermosa como lo era Tashigi. Law podía presumir de conocer a mujeres de muchos lugares del mundo, sin embargo, Tashigi tenía algo muy particular que a la vista de Trafalgar era maravilloso. Y no sabía qué era. Quizá su tierna torpeza que la hacía merecedora de cualquier protección habida y por haber, o quizá esa valentía y voluntad de fuego que era suficiente para protegerse a sí misma. Pero no era así, ella no era capaz de protegerse, Smoker era quien la protegía de todo. Pensar en Smoker lo enfermaba, verlo tan cercano a la delicada flor que era Tashigi, siendo un cerdo asqueroso que no la respetaba en lo más mínimo. Aunque, no es como que Law fuera un caballero o algo parecido, no podía presumir de que respetaba a cada mujer del mundo, simplemente a quien le daba la gana. Pensó que antes a Tashigi no la había respetado en lo más mínimo, y parecía que ella le guardaba rencor por su trágico pasado juntos.

Los pensamientos fueron interrumpidos por su respuesta y él sonrió. La miró fijamente, con una mirada más gentil y una expresión mucho más suave incluso sonriendo ligeramente, le gustaba esa firmeza en sus palabras a pesar de su claro nerviosismo. Law se mojó los labios rápidamente y se acercó a ella dando un pequeño salto en el colchón.
-Sé parte de mi tripulación, ven conmigo y ayúdame a conquistar los mares.-
 
 
gracias niña hermosa.
 
 
Agradezco el cariño y abrazos de ultimamente Tashigi, retribuidos con todo el gusto.
 
 
-Solo saluda.-
 
 
Guardó al espécimen para revisarlo más tarde y descartar alguna enfermedad venidera que pudiera afectar a la mujer. Volvió a tenerle la atención completa cuando la escuchó agradecer y sonrió sin pensarlo. Se sentó en la cama frente a ella y le miró a los ojos.
-Por nada. Parece que estaba alimentándose de ti. Le haré un estudio para descartar cualquier cosa. Dime Tashigi ya, ¿Por qué sigues en la marina? -
Era una pregunta repentina, pero por supuesto que tenía curiosidad, era una respuesta que marcaría el curso de su conversación, estaba curioso, muy curioso de esa mujer.
 
 
No esperaba más y se adelanto dando media vuelta para salir de la cabina de mando. Un salto largo desde desde la proa hasta que sus pies tocaban la humedad de la arena de esa playa, las gaviotas vuelan sobre ellos en un abrazador calor. Miró en todas las direcciones, su sharingan no avisa de ningún peligro latente, al menos no por ahora. Nuevamente tomaba una firme y rígida postura para voltear a mirar si la capitana ya había llegado ante él. Cargaba en su espalda su viejo Gunbai (abanico), el mar parecía cada vez más rebelde y esperaba que el navío pueda soporta con su ancla y no naufragar, era un prototipo considerable en tamaño pero detestaría la idea, aunque sea ilógica, de que su medio de transporte se eche a perder por algún azar del destino.

[b][c=#660000]━ [u]N[/u]o te quedes atrás y memoriza cada metro que avancemos. ━
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Sus ojos vuelven a ese color negro natural, no necesitaba por el momento su dojutsu, mucho menos su versión avanzada como el mangekyo o el rinnegan. Un paso tras otro dejando huella en la orilla de la playa hasta empezar a pisar arenas menos húmedas donde el viento borra sus pasos; atrás cada ola que impacta también quitaba dichas huellas. Al fondo veía un ecosistema más tropical, lejos de los bosques y valles en los que solía vivir, ante sus ojos había un sin fin de palmeras y vegetación menos frecuente, con colores vivos y que de seguro en sus profundidades encontraría aquellas frutas de las que solía hablar la mujer que le sigue.

[b][c=#660000]━ [u]E[/u]spero algo aquí valga la suficiente pena para que mi sangre hierva y pueda "bailar" un poco. ━[/c][/b] Dijo pues aquel par de días en alta mar habían sido demasiado tranquilos para su gusto. Su cuerpo revivido debía ser puesto a prueba.
 
 
[center][code][b][big]CAPÍTULO II: Más allá de las aguas misteriosas hacia la tierra de frutas del diablo.[/big][/b][/code]
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[sep]


Han transcurrido un par de días desde que aquella embarcación zarpó siendo liderada por el longevo Uchiha y la mujer que decidió traicionar a su institución por seguir la senda histórica que comenzó al shinobi. La leyenda de Madara trascendió el tiempo como para impactar en las ideologías de las nuevas generaciones quienes como Tashigi han decidido verle como una figura a seguir. Sin embargo la iniciación de la fémina no estaba completa, aquel de prendas clásicas previas a la fundación de Konoha sabía bien que debía infundir odio en el corazón de la capitana, se encargaría en su cotidianidad de convertirle en una adepta más apta para su servicio y planes venideros de construir un mundo sin la cadena de rencor y odio.

Tres noches han pasado desde que la bruma los esconde cual navío fantasma en medio del océano dirigiéndose a una ruta inexplorada, aguas habitadas por criaturas de mitos y leyendas, Madara no solía dejar la cabina del capitán permaneciendo de brazos cruzados alerta a cualquier amenaza de buques que seguramente les estaban cazando. Dejaba el manejo del timón a la joven de anteojos, a quien delegó como capitana para conducir aquella embarcación y quien aún no se convencía de atacar flotas, eran puntos que moldearía en ella prontamente.

Finalmente al amanecer de la cuarto día aquella mirada escarlata con aspas divisan a lo lejos lo que parece ser una península: ¡tierra a la vista! después de una noche de oleaje violento en medio de una tempestad. el Uchiha quien estaba a la derecha de la capitana informó con aquella voz fuerte mientras estaba gruzado de brazos, mirándola de reojo.

[b][i][c=#660000]━ ¿[u]T[/u]us cartas y mapas te dicen algo, Tashigi? ━[/c] [/i][/b]

Las gaviotas y delfines eran la señal final, por lo que de ser ciertos sus pensamiento podrían bien haber llegado a un territorio plagado de misterios y elementos de los que se pueda beneficiar.
 
 
Sus ásperas manos se deslizaron por todo el contorno femenino, deseaba grabar en las palmas de sus manos el mapa de aquellas curvas tan exquisitas. Le recorría desde la cadera, la cintura, la espalda, los hombros, volvía a bajar para apretarle las nalgas y una vez más embestía contra ella. Era adictiva, deliciosa, dulce y salvaje. La amaba, realmente la amaba.

━ Tashigi

Se atrevió a gemir de forma ronca su nombre en cuanto sintió el suave cosquilleo despertar en su miembro y es que el interior de ella se sentía tan bien, era tan cálido, tan húmedo, tan apretado. La sostuvo nuevamente de las nalgas y esta vez no dudó en moverse hacia ella con mucha más brusquedad que antes, buscaba una fricción continua, rápida, profunda. Sus movimientos se volvieron más certeros, golpeaba tan dentro de ella como sus limitadas posiciones le permitían.

Le besaba el cuello, se lo mordía, dejaba marcas moteadas sobre la blanca piel, poco le importó las explicaciones que ella debía dar al día siguiente, esa noche era suya, completamente suya y pensaba marcarla como su mujer.

Sentía el clímax acercarse así que incrementó la velocidad en las embestidas, le mordió el hombro al rodearla de la cintura y empujarla hacia abajo para él ir contra ella, tan profundo. Pausó de golpe sus movimientos, jadeó pesado y descargó dentro de ella la calidez de su semen. Su miembro se hinchó, palpitó en el interior soltando una gran cantidad del espeso líquido, se le tensaron los músculos haciendo temblar un poco su cuerpo. Beso el lugar que mordió y deslizó su lengua hasta el cuello de la marin para volverla a besar, subió sus labios hasta los ajenos y comenzó a besarla de forma tan apasionada casi desesperada como le fue posible.
 
 
El azabache se fijaba bien en las reacciones que la menor pudiera llegar a tener cada que estaban cerca. Podía presentir que en efecto ella sentía algo más que desprecio, curiosidad pudiera ser. Una vez que le dio el permiso de continuar, Law hizo lo suyo.
-Room.
Una palabra y un movimiento de manos abrieron un espacio derivado de su poder, pequeño, que abarcaba la habitación de la contraria. Aquello le daría el control absoluto en la situación. Hizo una incisión al hombro que probablemente le haría doler y actuó rápido sacando una especie de gusano brillante el cual mantuvo flotando a un lado. Se dedicó a cerrar la herida a modo de evitar una cicatriz muy vista y cuando finalmente acabó dio un paso atrás para mirar su trabajo.
-¿Ya dejó de dolerte?
Quería saber pues aquella técnica era nueva. Tomó al gusano con dos dedos y lo examinó.
-¿Estuviste en alguna isla muy tropical?
 
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Tashigi たし ぎ | Comments | iOrbix
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