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~mirando la hermosa luna, el cabello de la rubia se tornó a rojo, el rojo que tanto amaba, ese rojo que anunciaba tristeza y desamor, ese rojo que anunciaba problemas, muerte y despecho, su ropa linda de inmediato fue sustituida por su típica sudadera larga que cubría hasta un poco arriba de las rodillas, las medias con ligueros, las botas negras con cadenas, de inmediato me puse la capucha del gorro cubriendo mi cabellera

~el olor del cigarro me atrajo de nuevo a la realidad y me alejo de mis pensamientos justo cuando empezaba a aparecer aquella última noche en el hospital antes de que este fuera quemado

~justo cuando la risa del asesino provocó un estruendo en mi cabeza y su mirada perdida y penetranten se fijó con la mia; no había prestas atención a los clubes ni antros, pero si había tenido la sensación de que algo malo pasaría

~al sentir la mano ajena sólo me gire a ver al vampiro con la mirada perdida y sonreí levemente mientras sentía como entrelazada sus dedos con.los míos
 
 
~riendo los ojos al escuchar al vampiro y besa su actitud negativa y poco agradable, terminando de arreglarme el cuello.me limito a soltarlo y en silencio me alejo de el dejando un espacio entre ambos.

~suspiro y el ánimo que poseía se desvaneció, así que simplemente crucé la pierna y mire por la ventanilla, repasando mi típica cancioncita en la mente, era increíble la frialdad de el vampiro

~contemplaba las.luces de la.ciudad y me entretuve viendo la luna, mi astro favorito, por mi cabeza pasaban cosas divertidas y tiernas, me mantendría callada el resto de la velada hablando sólo para lo esencial pensando en las palabras del vampiro

~después de todo Lucifer era como un padre si así se podía llamar por que... Zhanna era un demonio y los demonios son creación de Lucifer no es así?

~mil preguntitas así empezaron a rondar.mi cabeza
 
 
~La rubia estaba más que feliz y encantada así que al salir de la habitación abrazo al mayordomo y lo lleno de besos bailando con él, se aferró a sus brazos y le acomodo la corbata preguntándole lo el vampiro, en cuanto esté le respondió tomo su mano y corrio hasta el auto sumamente divertida

~zhanna era realmente la mujer más rara sobre la faz de la tierra, a hora bien podía estar disfrutando de su cautela, independencia y masoquismo, pero amaba estar tras el vampiro, esto podía ser aburrido para cualquier asesino, pues la poca adrenalina que llevaba no significaba nada, y a lo que zhanna estaba acostumbrada

~esto sería pan comido para ella, pero a la niña le encantaba molestar al vampiro, cuando el mayordomo abrió la puerta zhanna le agradeció con otro beso y de inmediato se le lanzó a los brazos al vampiro.

Cambia esa cara gabito Jajajajajajaja no vamos a un funeral jajaajahajajajajaja


~riendo a carcajadas miro al mayordomo en complicidad riendo con el y le comento


Verdad que don Enojon se ve guapísimo?

~riendo tomo al vampiro por el cuello y lo lleno de besos en todo el rostro


Awww Grcz se que soy hermosamente sexy Jajajajaja me arregle para ti Jajajajaja


~riendo la vampanez le guiño un ojo al chico y lo sigue molestando


O vamos pequeño dragón.... Que tiene de malo querer ir contigo a escupir fuego? Jajajajajajaja
 
 
~Zhanna por tanto estaba de visita en el castillo de su hermana aiko, había pasado la noche en una de las habitaciones luego de dejar a sapphire con rodh y Morgan para que ella pudiera dormir un poco, pues últimamente la bebé la dejaba dormir poco, y al ser madre soltera rodh y Morgan la apoyaban al ser padres adoptivos

~sonriendo se levantó y se daba una ducha tranquilamente, sin complejos ni prisa, mientras tarareba la típica retórica cancioncita que tanto amaba y jugaba con un poco de la sangre que había hecho brotar de la regadera pues hacía mucho que no tenía un tiempo de aventuras nocturnas y extrañaba tanto sentir el precioso elixir carmesi la volvía loca

~No sólo la sangre la mantenía feliz, algo la hacía sonreír emocionada, el hijo mayor de su hermana aiko había aceptado ir de cacería y eso realmente la volvía feliz, pues Gabriel era sin duda alguna su vampiro favorito

-Esto será tan divertido y hermoso!!!!

~aún no sabía cómo había hecho para convencer al hermoso vampiro de algo como esto, pero tmbn sabía que sólo el cumplía todos mis caprichos sin pretexto alguno y eso me hacía sentirme más importante que ninguna otra chica en el mundo, el vampiro se encargaba de darme toda la atención e importancia, de cumplirse todos y cada uno de mis caprichos, átomos y berrinches aunque el se negara a aceptarlo y lo negara ante los demás

~salí de la duché y pensé en que ponerme, era complicado realmente pues poca ropa mía era discreta, toda mi ropa era sumamente llamativa y diminuta, por fin encontré algo discreto y me dispuse a ponérselo, me arregle el cabello rubio en esta ocasión pues sabía que era definitivamente el favorito de mi acompañante y casi al terminar escuché al mayordomo llamar a la puerta

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/55/03/25/Ceridwen-Lenz-V8zbrZ258-b.jpg][/center]


-ya voy cariño (sólo a llamar cariño a la mayoría de las personas)

~minutos más tarde baje y dirigiéndome al auto rei al ver al vampiro que ya llevaba unos minutos esperándome

-jajajajajaja Hola guapo!!! JjajJajaja aburrido?

~subo al auto y al subir muerdo tu mejilla suavemente y luego me abalanzo sobre ti llenándose de besos en todo el rostro
 
 
**Se había quedado en la penumbra de la terraza hasta que lo vio entrar al edificio y luego asomaba de vez en cuando la mirada entre los presentes, para poder admirar de lejos al hombre que le había salvado la vida días atrás.

De pronto, se sorprendió a sí misma cambiando el contexto de lo sucedido.

Días atrás, lo vio como un asesino, una bestia despiadada que mataba a diestra y siniestra, incluso se contentó con la idea de que a ella no le había hecho nada, pensando que solo había sido ignorada o tomada como algo menos que un ratón y ahora, pensaba que de no haber sido por él algo horrible podría haberle pasado en ese lugar a manos de aquel ebrio.

Y ahora estaba él ahí, sentado con los hombres más poderosos de la sociedad británica, bebiendo y fumando como cualquier otro, pero había algo en su expresión.

Giorgiana se cubrió medio rostro con el abanico, dejando solo sus ojos verdes clavados en la cara ajena. parecía aburrido, desinteresado, quizás hasta deprimido.

—Es Gabriel Blunder —Le susurró una dama que estaba de pie junto a Giorgiana y quien notó en seguida que no le quitaba la vista de encima —Es el hijo mayor y heredero de la casa Blunder. —

—Escuché que solo una de sus propiedas, produce más de 30,000 libras al año —cuchicheó otra, Pero Giorgiana comenzó a sentirse contrariada ante el evidente secretismo entre las mujeres y comenzó a alejarse para no llamar la atención.

—¿Uh? ¡Cuidado!—Carraspeó un hombre mayor cuando Giorgiana tropezó con él, haciéndolo soltar el vaso de ginebra que se estrelló contra el piso, provocando que toda la atención se volcara en Giorgiana Brandford, que ahora lucía demasiado avergonzada y contrariada por su error**
 
 
**Giorgiana observaba intrigada a los ocupantes del carruaje, bajando uno a uno del transporte mientras ella los observaba desde el balcón. La primera dama en descender, le pareció tan exquisitamente hermosa, como las damas de las novelas que solía leer a escondidas, las joyas de su cuello y muñecas titilaban al cálido fulgor de las antorchas y las linternas del interior de la finca.

Luego una señorita, igual en belleza y distinción, bajaría del carruaje. Miró hacia arriba, donde Giorgiana observaba a los recién llegados, sorprendiendo a la mujer que retrocedió un poco para ocultarse, sin embargo, al ver salir al varón, sintió un vuelco en el corazón

—Es... él... —Musitó Giorgiana en voz muy baja, sintiendo su cuerpo temblar ante el recuerdo de lo que había ocurrido en el callejón, la adrenalina incluso recorrió todo su ser, ante instinto de supervivencia que le decía a gritos que saliera corriendo de ahí.

Pero no lo hizo.

No lo hizo, por la simple razón de que aunque estaba segura que se trataba del mismo hombre que había partido a la mitad a otro con solo su brazo, no le había hecho daño a ella a pesar de estar justamente ahí, a disposición de ser aplastada como un insecto.

Contuvo el aliento y retrocedió otro paso, alejándose del balcón, pegando la espalda en el frío muro de piedra para recargarse.

Era él... y ahora podría obtener algunas respuestas... tal vez**
 
 
**—¡Oh! ¡Giorgiana! ¡Querida! Cambia esa cara, ¡Es un baile, no un funeral! —La joven Giorgiana se vio forzada a sonreír mientras se abanicaba suavemente a causa del calor y la alta aglomeración de personas en la fiesta. Ojalá hubiera podido eludir la invitación y no es que no le gustaran las fiestas, sino el hecho de sentirse señalada en algún lugar del lujoso salón.

Se escabulló con disimulo entre los presentes. Algunos bebían y reían, otras se secreteaban, ideando planes para el próximo hombre a quien "engancharían" Quizás alguno con la posibilidad de ganar más de 10,000 libras al año o algún funcionario del ministerio.

Giorgiana sabía que ella no tenía posibilidades, su destino ya estaba decidido le gustara o no.

Entre disculpas y alguno que otro saludo, logró llegar al balcón de la terraza. El viento nocturno le sopló al rostro, sintiéndose aliviada de poder respirar aire fresco luego de tanto licor y colonias francesas.

Se recargó en el balcón, soltando un profundo suspiro que liberó de los pulmones mientras observaba la entrada principal de la mansión. No habían más carruajes, al parecer todos los invitados ya habían llegado, o eso pensó hasta que vio un carruaje entrar por la reja. Las linternas solo iluminaban la silueta del chofer, y los detalles dorados de la cabina. Parecían ser de alguien importante.

Se quedó observando la llegada del transporte, curiosa de quién bajaría de este. ¿Quizás alguna duquesa? ¿Una condesa? **
 
 
**—Padre nuestro... que estás... en los cielos... —Rezaba entre dientes, con una voz que apenas si podía escucharse conforme los pasos del desconocido se acercaban a ella.

Se cubría la cabeza con ambos brazos para no tener que ver a su verdugo.

—Que sea rápido... no quiero morir... pero que sea rápido—

Pero el golpe nunca llegó y los pasos se fueron alejando del sitio, mientras resonaban sobre el adoquín del callejón hasta perderse en la lejanía.

Giorgiana se quedó sentada ahí por unos minutos más. Pensó que cualquier movimiento haría volver a aquella amenaza, pero simplemente no sucedió, siendo el canto de un gorrión lo que la sacó de aquel trance de histeria y pánico.

Se dio cuenta que tenía las mejillas húmedas, había llorado y no se había dado cuenta de esto, quizás por el miedo. Se levantó como pudo del suelo, arrastrando el vestido por el charco de sangre, evidencia de lo que había sucedido ahí y salió caminando del lugar en dirección al bosque.

********************

La noticia de que la hija de los Brandford había huido de su propia boda se corrió por la comunidad como un reguero de pólvora. Durante los eventos sociales, las damas de la comunidad cuchicheaban y se lamentaban -con toda la sinceridad que mujeres frívolas podían sentir por su semejantes- por la suerte y reputación de la pobre Giorgiana.

Pero como con todos los chismes y noticias locales solía suceder, se olvidaron pronto de la primicia hasta que la hija de 15 años de los Gellert huyó para casarse con un soldado.


Giorgiana leía con aire distraído, la pequeña invitación que había recibido esa mañana para asistir a la fiesta de gala por la celebración del día de la Reina el próximo sábado en la finca de los Fitzgerald. Giorgiana se había empeñado en no salir de la residencia, pero su padre -tan persuasivo como siempre- obligó a la joven a asistir, sobre todo, para arreglar las relaciones sociales con el viejo gordo con el que se casaría si o sí, sin importar cuantas veces intentara huir de la iglesia para impedirlo.

Los siguientes días para los preparativos se dieron con calma. Giorgiana lucía cansada, pálida, consecuencias de las malas noches que había pasado desde aquel evento en el callejón, soñando a una figura romperse por la mitad sin motivo aparente, omitiendo al varón que se había alejado de ahí con tranquilidad sin la intención de dañarla.

—¿Dónde tienes la cabeza, Niña? —Le espetó la ama de llaves que acompañaba a la joven Giorgianaa comprar los accesorios que usaría para esa noche. Giorgiana se disculpó con una leve cabezada y continuó con las compras, sintiendo el corazón latirle fuerte y la sensación de ser observada desde algún sitio.

Dos días después, el carruaje de los Brandford arribaría a la finca de los Fitzgerald, para mostrar a Giorgiana ya sea como la moneda de cambio para un viejo avaro y la solución de las deudas de su padre, o como la comidilla de la crema y nata de la sociedad británica.**
 
 
**Cuando despertó ese día, pensó que ya era el día más horrible de toda su vida y pensó que no podría ponerse peor.

Cuán equivocada estaba.

De pie, junto a una pila de cartones con botellas vacías en medio de ese callejón maloliente, Giorgiana observaba petrificada, cómo el borracho era partido prácticamente por la mitad con el simple movimiento del brazo del enorme varón que se había aparecido ahí.

Giorgiana sentía que le temblaban las piernas y aunque intentó hablar, sus labios eran incapaces de moverse, además que pareciera que su voz había desaparecido.

No era un hombre, era más como una bestia en forma de hombre, capaz de desgarrar la carne con sus manos sin mayor esfuerzo. La sangre del ebrio salpicó por todas partes, manchando incluso el inmaculado vestido blanco de novia que Giorgiana vestía.


Aterrorizada, se recargó despacio en el muro de ladrillos, deslizándose lentamente sobre este, hasta quedar sentada en el suelo con las piernas flexionadas, y cerró los ojos, esperando por su inminente fin. -**
 
 
Tmbn lo sé mi shikito hermoso! Te amo
~se lo come a besos y mimos
 
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Alυcαяd Ɠƛɓʀɩєլ Dєlαcяσιχ Blυηdєя | Comments | iOrbix
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