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La capacidad que tenía su reina para hacer amigos era, en algunas ocasiones, tan frustrante para aquel que ostentaba el título de su mejor amigo, entre otros más, no era que dudase del juicio de Odessa, al contrario, sabía que con el paso del tiempo y de todas sus vivencias ella ya no era tan confiada, pero eso no evitaba que atrajera a personas... peculiares, por decirlo de alguna manera educada.

El nuevo dolor de cabeza para el general era, sin duda alguna, aquella mujer que venía de las lejanas tierras del norte, de una tribu a la que no podía catalogar como otra cosa: Salvajes. Yitien parecía estar compuesta de pies a cabeza de todo aquello que al mestizo le irritaba y no se refería a su físico, mismo que era por demás llamativo y exótico, no, se trataba de su comportamiento, sus costumbres... lo que la conformaba como individuo lo que más le molestaba. Muchas veces se había mordido la lengua al presenciar actos de barbarie, por respeto a la reina más que por otra cosa, pero llegado a un punto le fue imposible y lo que empezó con intercambios poco amistosos de palabra se convirtieron en una rutina de enfrentamientos que ya no solo se limitaban a lo verbal.

Y tal parecía que aquella vez no sería la excepción, mientras Odessa trataba temas importantes con él y sus demás generales, un fuerte ruido hizo que la mirada del Aldhar mestizo buscase la fuente enseguida, solo para encontrarse con aquella de tez oscura [i][c=#2D5680]-¿Es que no puedes comportarte como es debido, Yitien?-[/c][/i] Cuestionó frunciendo el ceño, olvidándo por un momento de la reunión que tenía con su reina, misma que, a sabiendas de lo que venía prefirió alejarse un poco de aquellos dos, dejarlos "congeniar" sin interrupciones era su manera de intentar que ellos se llevasen bien [i][c=#2D5680]-Ya te dije que no andes por ahí con todo un campamento encima, se supone que has venido a Nashdag por tiempo indefinido, deberías empezar a establecerte y aprender algo, tal vez así dejes de ser tan salvaje-[/c][/i]
 
 
[code]Aún recordaba con cariño aquellos tiempos en Iralnor; Yitien era más joven e indomable, ahora parecía ser más prudente, pero no por ello dejaba de ser letal, de eso podía estar segura. Era como una exótica joya paseándose por el pulcro y pálido lienzo que suponía el territorio de Nashdag, siempre predominando el color blanco en sus construcciones, altas torres que rodeaban el inmenso palacio, demasiado ostentoso como para pasar desapercibido.
Pronto se vio obligada a soltar la mano de su tan querida amiga, pues se adelantó—. [c=#802D56]Dame un momento[/c]— pidió, a lo que una de sus mujeres de compañía: Magda, se acercó a la Soberana, recibiendo indicaciones que acató ipso facto al salir de ahí.

— [c=#802D56]Bebamos algo; me gustaría saber como están el resto.[/c]— dirigió a Yitien, desplazándose con soltura y distinción por el largo corredor que dirigía a uno de los salones del palacio. Sus atuendos eran distintos que en Iralnor, pues en Nashdag el frío no era crudo con en las tierras del norte; ésta vez lucía un vestido largo a hombros ligeramente descubiertos, de tela suave y clara, haciendo juego con sus largas y albugíneas hebras, ahora más largas que cuando vivió con los salvajes de hielo—. [c=#802D56]¿Fue un buen viaje para ti, Yitien? [/c]—cuestionó una vez la mujer se emparejara a su costado, bajo la mirada de los soldados desplegados a lo largo del corredor. Para todo Nashdag era novedoso recibir una visita así, después de todo los Salvajes de hielo tenían una fama que los volvía temibles, pero también, leales, tanto como para haber sido pieza clave en el retorno de Odessa al trono. [/code]
 
 
[code]A Odessa no le era desconocida la actitud férrea y hosca en la Ulthorr; pues era, de hecho una digna representante de los salvajes de hielo en cualquier tierra en la que pusiera sus pies. Y ella misma conocía perfectamente el código de estos al haber pasado largos años en Iralnor.
Por ello, sonrió con aires tersos y amables, siempre atenta a las palabras de Yitien, e incluso, cuando el contacto de su mano a su mejilla llegó, ladeó un tanto el rostro, aceptando de buen agrado el desliz—. [c=#802D56]Todas las carencias y temores valieron la pena, y fueron aminorados gracias a la bravura de mi querida amiga y todos los Ulthorr; ahora Nashdag recuperó su luz y la paz, no puedo ser más dichosa.[/c] —y tras ello se aventuró a tomar la mano de Yitien, la misma que le consentía la mejilla momentos antes, para así, llevarla consigo al palacio, luego de que su guardia la hubiera llevado hasta ahí como visitante de Nashdag—. [c=#802D56]¿Todos están bien? Desearía tanto visitar Iralnor, los echo de menos. [/c] [/code]
 
 
[code]— [c=#802D56]No sería capaz de iluminar tu camino, de no haber sido por tu compañía en aquel tiempo [/c]— expresó con gratitud en sus palabras y en el dulce gesto de su rostro al buscar las manos ajenas para sostenerlas con las propias—. [c=#802D56]Este es también tu hogar, tal cual en su momento tú y el resto me ofrecieron el suyo en Iralnor.[/c][/code]
 
 
[code]— [c=#802D56]Bienvenida, mi querida Yitien[/c] —es sumamente feliz de verla de nuevo. [/code]


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Yitien I Ulthorr | Comments | iOrbix
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