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Un amigo de la infancia de su padre se había erradicado en Estados Unidos luego de haber conocido a una jovencita americana mientras trabajaba en la embajada británica de Nueva York. Emma luego de un desempeño impecable en su año escolar y en su creciente carrera de cazadora, había logrado obtener como premio la palabra de sus padres de cuando lo visitaran, la llevarían con ellos. ¿Cuando fue la última vez que habían compartido algo "en familia"? No lo recordaba.

[b]Maybe I'm meant to be in new york.
[/b]

El arte y moda potenciada en la calle, las escandalosas costumbres y excéntricos estilos de vida de algunos habitantes, eran devorados por sus ojos insaciables de nuevas visuales. Un clima distinto a su lluviosa Inglaterra, la hizo revalorizar la importancia del sol en su vida e imaginarse lo distintos que serían los partidos de quidditch por esos lares. Recorrió todas las tiendas que tenían en display objetos/libros/elementos del deporte que tanto disfrutaba, llevándose consigo varias cosas para su colección a pesar de las expresiones incrédulas de su madre que solo le causaron gracia. Cuando comenzó a caer el sol, volvieron a su alojamiento con la intención de arreglarse para la cena y reunirse con su padre. Ya habían transcurrido cuatro días desde su llegada y la rubia no había estado autorizada a alejarse demasiado de la supervisión parental, después de todo era la única heredera y dependían de ella para que el apellido continuara vivo. A pesar de la gran carga que tenía encima, casi siempre lograba salirse con la suya y consiguió que la dejasen cenar sola en el restaurante vecino, lleno de personas de su edad. Después de todo no estaría tan lejos.
[i]
—Nos vemos a las once en punto; si no estás en el lugar acordado, iremos por ti. —[/i]Recordó con un tono severo el señor Vanity, palabras que se las llevó el remolino que generaba Emma cuando despedía ceremonialmente a sus padres y daba media vuelta para alejarse lo más rápido de ellos, sumergiéndose en la aventura.

Entrando a aquel pintoresco bar, se sorprendió al darse cuenta que no había ni un lugar disponible. Esperó junto a la puerta que algún mesero se acercara a indicarle cuanto debía esperar o brindarle una atención mientras tanto, pero nadie lo hizo. ¿Sentarse sola en la barra sería mala idea? No le gustaba mucho la idea de no poder controlar quien se acercaría a ella, pero después de todo a eso había venido, a interactuar. Se sentó entre dos personas, una se levantó y a su derecha quedó una muchacha pelirroja que presumía tener su misma edad, con un recorte de diario en sus manos. A simple vista, no tenía muy buen aspecto lo que sea que ese artículo relataba; pero no quiso mirar demasiado ya que espiar era de mala educación. Aunque unas palabras volvían a atraer sus ojos hacía el papel, [i][b]"destrucción, [...] causa desonocida, [..] ... muerte. "[/b][/i] ¿De que se trataría aquello? Comenzó a hipotetizar en su cabeza luego de pensar en que podría pedir para cenar.

[i]—Buenas noches, soy Emma. —[/i]Se presentó elevando un poco la voz sobre el bullicio general dentro de aquel local, intentando llamar la atención de la pelirroja. La curiosidad se había adueñado de ella y tal vez podría resolver ese misterio de tinta de una forma más directa. [i]—¿Cuál dices que es la comida más Newyorkina que existe? [/i] —Las personas solían bajar la guardia cuando alguien les preguntaba sobre asuntos banales, además encuadraba perfecto con el papel de turista inocente, ¿y quién no le tenía simpatía a alguien así?
 
 
Como estas?
 
 
Jazzy
 
 
-Tenía el brazo derecho extendido, haciéndole señas para que se detuviera, agradecido cuando la chica escuchó sus gritos y pausó su andar. Llegó corriendo hasta ella, agitado y un poco sudado.- Gracias... -Tomó una bocanada de aire y se enderezó.- ¿Sabes qué zona de la ciudad es esta? -Sonrió un poco incómodo, era vergonzoso para él cada vez que se perdía.- Es que no ubico donde estoy. -Juntó las manos a modo de súplica.- ¡Necesito regresar a la zona residencial!
 
 
-Hoy era su día de descanso, por lo que decidió ponerse la mochila y salir a dar una vuelta a la ciudad, era peligroso para él salir solo porque tendía a perderse, pero tomó el riesgo.

Estuvo un par de minutos de un lado a otro, tomando fotos como si fuera un turista cualquiera, le encantaba la arquitectura entre moderna y clásica de los edificios, sin embargo, no se dio cuenta y entre calle y calle, terminó por alejarse de la zona que conocía.

Rayos... -Echó un vistazo rápido a la zona y buscó encontrar un rostro amigable a quien preguntarle en dónde rayos estaba. Del otro lado de la acera vislumbro a una chica que parecía amistosa, así que corrió a su dirección.- ¡Oye, disculpa, ey!
 
 
Aquí se respira más amor que oxígeno. ~

<heart
 
 
https://youtu.be/aGoGyGSnVuA
 
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ᴄʜᴀʀʟᴏᴛᴛᴇ ɢʀᴀɪɴɴᴇ | Comments | iOrbix
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