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El primer comentario del chico no pareció haber causado la reacción quizá esperada, ella se mantuvo seria aunque su cabeza se hizo hacia un lado en señal de confusión ¿Acaso no había entrado como todo ser humano normal? Dejo aquella pregunta a un lado restandole importancia a aquello y solo se centro en la información que pronto se vio regada ante sus ojos.

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Todo aquello le parecía sin duda interesante a los oídos de la mujer, daba toda la imagen de una aventura llena de posibles peligros que no le molestaba intentar vencer. Su mirada se movía entre las imágenes y escritos tomando algunos de los escritos para identificar lo que podrían ser, indicaciones, avistamientos, información ya recopilada.

-Parecen seres de las sombras...o eso asemejan

Sus visiones de las especies de bestias que había tenido que vencer podían ser casi incontables, aunque parecían una mezcla de luz y obscuridad, quizá había algo que nadie había obtenido aun.

-¿Disculpa? ¿Alguna vez escuchaste que me negase a una batalla?
 
 
Los días habían pasado, uno tras otro mientras la mujer acondicionaba su cuerpo para una aventura, había pasado un largo tiempo en el que había dejado aquellas aventuras por intentar acoplarse en una vida normal...pero esa no era ella, ella no podía esperar por nadie en un hogar.

Sus sentidos finalmente habían traído una sensación agradable y no estaba mal, el ave llego a ella como e le habría ordenado y sus ojos se pasearían por las letras de la nota recordando cada pequeño detalle. Estaría fuera por un considerable periodo de tiempo así que solo dejo tras de si una nota, la cual no sabia si llegaría a ser leída.

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Las habilidades que había obtenido con los años le ayudaron a encontrar el lugar de encuentro, podía notar la clase de lugar al que se adentraría y mantener un perfil bajo hasta cierto punto era mejor, hizo una casi imperceptible mueca de disgusto y abrió la puerta casi al momento captando la atención de todos ahí "Quiza entrar como un humano normal no es suficientemente discreto" pensó para si misma.

Camino entre los hombres tranquilamente sin tomarle mucho tiempo encontrar a su ahora compañero en esa aventura y tomar asiento frente a el en la mesa sin importarle las miradas que se posaban sobre ambos.

-Me haz llamado, pensé que habrías de retractarte de tus palabras
 
 
— Claro, amo esa parte de ti, amor mío. Es tan dulce, tan tierna, tan... ¡Te amo!

Da un saltito, brindando a los brazos de su amado, dejando que sus colas se unieran a las de él, como si estas se abrazaran entre si. Dio varios besos a la mejilla de su esposo y en seguida un suave y pequeñito beso a sus labios.
 
 
— ¿Por qué? Porque estas agarrándome una nalga en público y de una forma tan... — Se sonroja y se agarra las mejillas, moviendo sus colas de lado a lado. —  Pervertido ~
 
 
— I-Itaaaai. — Da un brinquito al recibir la nalgada, sintiendo el agarre de su amado, a su glúteo. — Eres un pervertido, Roy Okasaki.
 
 
Nalguea. — Vuelve a casa, tus hijas te extrañan. — Ella es la que siempre está fuera de casa {?}
 
 
— Fuimos testigos de una enorme bestia que destrozaba animales con sus patas y comía las vísceras que encontraba entre los restos. ¡Es cierto lo que le digo, señorita Urd! En mis viajes jamás vi tal cosa.

— ¿Y dónde se encuentra?

— En el bosque al sur de la montaña de tres pocos… ¡Espera! No me digas que iras a buscarla.

— Claro, sería peligroso si llegara a algún pueblo.


Las botas de piel que le habían sido confeccionadas a la fémina se hundían en la capa de nieve que cubría lo que en primavera era una tierra verde y hermosa; no llevaba consigo más que una capa para el frío, su cuchilla escondida bajo una muñequera y un saco con dos pedazos de pan junto con una bolsa de agua. Quizá se había confiado pero ese [i]algo[/i] en su interior le advertía que no tardaría mucho en encontrar a la bestia descrita por Bjørn, el comerciante del pueblo donde se hospedaba Urd. Aquello, más que ser un simple acto de buena fe de su parte, era una acción egoísta que había nacido tras el recuerdo de su propio pueblo reducido a cenizas por culpa de un hechicero poderoso. Ella estaba totalmente en contra de permitirle a los más fuertes hacerse con los débiles como les viniera en gana, y aunque la misión auto impuesta le quitaba tiempo para concretar su venganza, la verdad era que lo valía. No iba a dejar pasar la oportunidad de mejorarle la vida a alguna chiquilla tonta y feliz con su gente, similar a ella en sus días antes de ser adoptada.

No podía verse casi nada alrededor y en más de una ocasión se tuvo que detener para asegurarse de que no había pasado por ahí antes. Las huellas que iba dejando ciertamente ayudaban un poco a su orientación aunque debido a la fuerte corriente de aire estas se desvanecían con un poco de rápidez. Para suerte de la chica se escuchó un ruido no muy lejos de ahí, si se apresuraba quizá volvería a tiempo para asegurar un plato de estofado caliente antes de que este se agotara - había que admitirlo, Astrid era buena cocinera -, así que comenzó a trotar en dirección al sonido, calentando su cuerpo un poco para entrar en batalla.

El aire tibio salía por su boca en forma de humo cada vez que exhalaba, era difícil mantener el paso rápido cuando respirar en esas condiciones climáticas quemaba un poco la nariz, aún así - acostumbrada al dolor - siguió trotando hasta aumentar poco a poco el ritmo y empezar a correr. Cuando estuvo lo suficientemente cerca se aseguró de cubrir su figura tras los árboles, pasando de uno a otro tronco con sigilo ya que deseaba evitar un combate aparatoso y tardado; fue entonces cuando pudo ver de cerca una figura masculina, ¿sería él aquel monstruo del que hablaban? Sus años fuera del reino le habían advertido que nada era lo que parecía, así que no tenía por qué confiarse.

Mordisqueo su inferior como signo de ansiedad ante la duda. ¿Qué debía hacer? Fue entonces cuando un gruñido extraño, ronco y algo aterrador se hizo presente a la lejanía. Urd saltó de inmediato en ese rumbo, con la duda del hombre ahí despejada en su mente
Ni siquiera le preocupó que él fuera capaz de verla, ella temía por él poblado cercano que - esperaba fuera simple casualidad - se encontraba también en esa dirección.
 
 
Papá ~
 
 
No me andes amenazando, mendigo esponjoso >:c
 
 
|| Probando, probando. (?)
 
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Roy Okasaki | Comments | iOrbix
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