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—Patrañas. — desobediente como él solo sonrió con una clara aura negra tras sus irises rubí. —Las ideas que tengo de ti, nunca. —al guiñar el ojo a su hermana, demostráis un gesto coqueto.
 
 
—Ellos son seres inferiores, la que vale aquí eres tú. Ghrian mo ghràidh ~
 
 
—Sol....¿Algún día obtendré tu perdón?
 
 
El fuerte e insistente llamado a sus puertas había sobresaltado a la Soberana ¿qué sería tan urgente cómo para buscarla de esa manera?
Y apenas escuchó la razón, sus cejas se tensaron por mera extrañeza ¿una chica, decía? No dio tregua al tiempo para meditar sobre ello, sino que salió enseguida para ir al palacio, dejando todo lo que hacía antes de lado.

─ [c=#E50000]Mantengan a Khaled en sus aposentos, que no se entere de nada o será imposible mantenerlo ahí, no sabemos si ésta visita es hostil, no quiero que salga por ningún motivo, su prioridad será el príncipe[/c] ─ordenó

─ [c=#003366]¡Sí mi señora! [/c]

Un par de guardias corrieron enseguida hacía los aposentos del pequeño príncipe, y el resto escoltó a su Reina a pasos apresurados, resonando en cada paso el acero de sus armaduras. Y ni bien llegó hasta el salón, Magda, su dama de compañía solicitó un momento para hablar con ella antes de que abrieran las puertas.

─ [c=#562D80]Reina mía, hay algo que debe saber antes de entrar... [/c]

Odessa no podía estar más confundida, sus hombres lucían descolocados y Magda tenía el rostro lleno de preocupación; era imposible mantener la calma, pero, hizo todo lo que estaba en ella para no ceder a la tensión con un respiro profundo, que aunque entrecortado, llegó a traer un atisbo de tenacidad. Su rostro lucía firme, tratando así de contagiar a su gente con ello.

─ [c=#E50000]Dime lo que sea, pero dímelo de una vez, Magda[/c]─. Demandó, acercándose a la joven mestiza para tomarle de los hombros con gentileza, dándole seguridad a su dama.

─[c=#562D80] La joven que ha llegado... Sólo apareció aquí, no sabemos como, no ha dicho de donde viene o bajo que órdenes pero luce mal, está herida y... [/c]─ Magda trastabilló, pasando saliva con dificultad; sus ojos vacilaron unos segundos y luego se prendieron fijamente a los de Odessa, buscando las manos de ésta para sujetarlas, como si quisiera prepararla para algo mayor─, [c=#562D80]la joven parece ser una Aldhar, una mestiza al igual que el príncipe Khaled.[/c]

En ese momento el pecho de Odessa sintió un agudo punzón que descendió hasta la boca del estómago ¿cómo podría ser eso posible? El único vástago que tenía era Khaled, no podía ser algo así, era inverosímil siquiera imaginarlo. Por ello, se soltó abruptamente y avanzó hacía las puertas que fueron abiertas enseguida por sus guardias; y lo que encontró ahí le paralizó de inmediato, sintiendo un escalofrío que le recorrió hasta la médula... Y pudo ver a la joven, vio esos cabellos rubios seguirle en su caída al desfallecer, siendo sostenida por los asistentes médicos.

Enseguida el personal médico comenzó a atender a la muchacha, tratando de reanimarla y atender sus heridas rapidamente, al menos mientras era llevada a una cama donde reposar, no querían moverla sino hasta que la Reina diera tal demanda.

Odessa había quedado enmudecida, sólo podía sentir el latir de su corazón acelerando cada vez más, algo dentro de si misma había colisionado, recordaba... En ese momento recordaba las palabras del oráculo con tanta lucidez que juraba estar en ese momento una vez más; no lo había comprendido en aquel instante, pero... ¿tendría algo que ver con eso la aparición de esa joven?

[center][i]❝ Cuando el atardecer más rojo sobre Nashdag caiga y los vientos murmuren entre sus paredes, el futuro tocará a tu puerta. ❞[/i][/center]

─ [c=#562D80]Mi señora...[/c]─ dijo Magda, buscando aterrizar a su Reina.

La albina miró a Magda, pero salió enseguida en busca de la chica, acercándose hasta colocarse de cuclillas, sujetando la mano de ésta aún cálida antes de verla perder totalmente la conciencia.

{...}

Habían pasado entonces un par de horas, ya no se encontraba en el salón, ahora estaba en una habitación bastante amplia, sentada justo al lado de la cama donde reposaba la joven rubia dormida, ya aseada, cambiada y atendida de sus heridas, con vendajes y medicina. La estuvo observando por largo rato, su nariz respingada y sus cejas delineadas, su rostro le era familiar y su esencia y presencia despedía una energía férrea y determinada, así como casi divina: Era una jovencita hermosa, y a simple vista resaltaba su sangre guerrera; su voz era tersa, ya había podido escucharla en sus pequeños lapsos de conciencia donde emitía palabras poco entendibles. Sentía en su pecho un remanso inexplicable al verla, al detallar su respiración apaciguada, aunque también se alarmaba cuando la veía tensar las cejas de dolor por las heridas.

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/05/71/58/Odss--kKarJxm0u-b.jpg][/center]

─ [c=#E50000]¿Quién eres? [/c]─preguntó al aire; esperaría ahí hasta que ella despertara, necesitaba saberlo, y sobre todo, despejar porqué esa joven lucía tan familiar.
 
 
—: [b]¿Umh? [/b]—Extrañado; evidente en su ademán, observó a la mujer cuyo matiz en sus ojos se le hacían bastante familiar. Enarcó una ceja, abstraído, en búsqueda de comprender lo que buscaba antes de que pudiese decirlo; empero, no concebía idea concreta de ello. Fijando la atención en su interlocutora.—: [b]Si nombrara tantas cosas que debería saber... aún así ¿Qué podría ser? (?) [/b]
 
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Sólvєig Ásarsdóttir | Comments | iOrbix
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