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[code] [i] Tú [/i] [/code]
 
 
[code][c=#000066][center]Where is my police? [/center][/c][/code]
 
 
Happy new year.
 
 
[b] Out: [/b] Madre mía, nunca te agradecí por aceptar la solicitud, cuando desees, podemos hilar una entretenida historia de rol o simplemente conversar un rato. Que tengas un buen día.
 
 
A pesar de que adoraba su idioma natal por como parecía música cada vez que hablaba con la precisión de una autentica italiana, el inglés fue una lengua que debió aprender con rapidez para poder comunicarse con sus nuevos padres y con su entorno ya que la central de la Asociación Alois habitaba en Manhattan. Fue complicado por la pronunciación y se había equivocado más de una vez en expresarse pero hubo momentos en los que lo adoraba con todo su corazón. El inglés, como le había explicado Zhar cuando se rehusó a aprenderlo, la abriría muchas puertas y más si se encontraba perdida en un país desconocido puesto que todos la adquirían para llamar a los turistas. En ese preciso momento, realmente lo destetaba. Carteles de cerrado en inglés, japonés, español y otros idiomas le perseguían a cada paso que daba; consiguiendo que su desconcierto aumentara ¡¿Dónde demonios estaba parada?! Quería tocar cada puerta que encontraba para pedir una simple respuesta pero eso se podría interpretar de muchas maneras así que, tragándose sus ganas de hacer la rabieta más grande que el mundo haya podido apreciar, continúo caminando.

El sudor que expulso por la pesadilla ya se había secado y dejado que su vestido azul marino fuera del mismo tono por donde era visto y no con marcas más oscuras por los antebrazos o por el cuello. ― [c=#BF6060]Una buena noticia al menos[/c]. ― Se había tratado de auto convencer. Nadie seria amable con alguien que vistiese de forma descuidada, eso solía decirle su madre antes de ser arrebata de sus brazos para ser acogida en una que le mostraron cariño pero también temor. Por Lilith, que cansada se encontraba pero no era, precisamente, por estar caminando por unos veinte o treinta minutos sino por solo la idea de que, en su regreso, tendría que responder preguntas severas por Zhar y, seguramente, su desaparición había llegado a los oídos de sus mejores amigos que, apostándolo, estaban con una tranquilidad inapropiada para algunos [i]eternos[/i]. Jenna, sabiendo muy bien como era su complemente, no se preocuparía hasta que la marca que las unía mostrara algún inusual comportamiento. Francis, su mejor amigo, no podría hacer nada pues no quisiera que su terrible novia le hiciera una de sus tan conocidos dramas. Los Wolrick y Linden tendrían sus propios deberes. Y Stephan, el único que podría buscarla con eficacia, estaba enojado con ella por su preferencia al domador de serpientes. Si, estaba completamente sola por un par de horas.

Después de tanto tiempo siendo perseguida por los Aeternam, no sabía si eso sería bueno o malo.

Tropezando con una pequeña grieta por pensar en las consecuencias de su visión y no por donde caminaba, se apoyó en una pared cercana y analizo el daño que había recibido su sandalia izquierda. Por eso odiaba usar tacones ya que, por más pequeños que eran, le daban más estatura como incomodidad y, personalmente, los consideraba inútiles. ― [c=#BF6060]Y ahora me dan la razón. [/c]― Susurro, viendo como el tacón se había soltado de la suela y le mostraba una fea abertura que le molestaría al caminar por donde se viera pero esperen… ¡Podía ver muy bien su error! En el transcurso de su caminata, sus ojos se forzaron por la oscuridad de la noche pero ahora podía ver con la normalidad de encontrarse iluminada y, alzando el rostro, pudo reconocer porque: estaba en la entrada de una Comisaria. La luz que emanaba la estación le pareció tan reconfortable en esos momentos que no dudo en quitarse las sandalias, la arruinada como la buena, para ingresar con ojos curiosos en busca de alguien que pudiese responder su pregunta más importante. ― [c=#BF6060]Buenas noches, ¿hay alguien aquí? [/c]― Comunicándose con el inglés que renegó hace unos momentos, paseo sus grises orbes por la habitación. Si, ya no estaba tan pulcramente vestida como antes por encontrarse descalza en un establecimiento público, pero eso le serviría si precisara empezar a correr si las cosas no iban como lo estaba planeando en el momento.
 
 
Suspirando con resignación, obligándose a ser más fuerte que cuando salía de un trance de tal magnitud, trato de ponerse de pie cuando las consecuencias de una trasportación inesperada le llegaron con tal fuerza que tuvo que apoyar las rodillas desnudas al suelo para soportarlo. El revoltijo en el estómago, como si estuvieran amarrando tus entrañas con nudos de marinero, y el bilis en la garganta dispuesto a una expulsión sin reparo le saludaron desde lo cerca pero Emilia era una [i]eterna[/i] cuyas enseñanzas había tomado muy en serio por si algo así llegase a ocurrirle en el futuro. [i][u]Si aún no controlan a su portal con las técnicas que Alois les procura con tanto cuidado, este les llevará a un lugar desconocido en una situación donde cree que su portador está en riesgo; es un método de cuidado aunque no siempre es de ayuda pues el eterno en cuestión podría encontrarse sin pertenencias que le ayuden a retornar a su lugar de origen o, esperemos que nunca sea así, una Bellator podría pisar sus pies así que si llegan a vivir ese terrible momento, sigan estos pasos. Primero, cuenten hasta diez en su idioma natal pero en voz alta, eso ayudará más. Segundo, respiren por la nariz y luego por la boca. Repítanlo mientras continúan contando. Tres, céntrense en algo banal a su lado: una pulsera, sus uñas, unas pecas en los nudillos, cualquier cosa pequeña servirá. Cuarto… [/u][/i]Gracias a su conocido autocontrol, no tuvo que continuar recordando los pasos que su institutriz les había enseñado a los doce años. Poniéndose de pie con cautela, tomando su diario de paso, prosiguió con los actos que debía realizar en momentos así. ― [c=#BF6060]Veamos…[/c] ― Sacando el vuelto de un desayuno de paso en esa mañana, lo contó con desesperanza. ― [c=#BF6060]Quince dólares[/c]. ― Quince miserables, o milagrosos dependiendo de su ubicación, dólares decoraban su mano y sería lo único que la ayudaría mientras Cristal reponía fuerzas para otro viaje. ―[c=#BF6060] Bien, casi dos horas en un país que no reconozco y sin dinero ni identificación… Pero que gran…[/c] ― Mascullando insultos impropios de una dama, guardó el dinero con rapidez para quitarse unos espesos rulos rojizos del rostro y empezar a deambular en esa tierra sin nombre. No sabía si era un feriado o era de noche o madrugada pero cada tienda que lograba ver desde aquel callejón estaba con el típico cartel de cerrado; cerrando así también sus esperanzas de pedir indicaciones. ― [c=#BF6060]Habrá que caminar…[/c] ― Sin animos, empezó a caminar sin saber ni importarle a donde se dirigía.

[i].:. 2/2[/i]
 
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Eᴛʜᴀɴ Vɪʟᴇᴍ | Comments | iOrbix
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