iOrbix
Email
Password
Comments
You don't have permission to comment on this profile.
1-10 of 56
 
[b]R. Out:[/b] ¡Descuide! No hay apuro, conteste cuando tenga tiempo, animo, ganas... No me agrada presionar a las personas, entiendo que a veces no pueden. Tómelo con calma.
¡Saludos!
 
 
Era increíble, no podía entender por qué simplemente no se iba y la dejaba ahí, sola. Dando un gran respiro cerró los ojos por un momento, dejó de trazar símbolos en la fría madera, la rabia imperó en aquella mujer. Luego de oírlo frunció el entrecejo, ¿acaso era una amenaza? ¿Una advertencia? ¿Quién demonios se creía para hablarle así? Exasperada dio un fuerte golpe en la superficie con el puño cerrado erradicando el breve silencio que se instaló tras la insistencia del varón— [i][c=#330066]¡Basta! [/c][/i]—Exclamó, en ese mismo instante titilaron las candelas que iluminaban la estancia, lentamente la nigromante se levantó— [i][c=#330066]Me largo... [/c][/i]—Dio media vuelta, lo miró antes de desviar los ojos con una expresión de desdén en el rostro. No trabajaría con alguien a sus espaldas cuyas intenciones la hacían dudar, en especial no perdería el tiempo en tonterías. No sucumbía ante la ira, prefería tomar distancia, meditar, tampoco dejaría que la situación se le fuera de las manos, pese mostrar una de sus cualidades; descubrir sus demás dotes sería... Descuidado.

Caminó tranquilamente hacía la puerta, pasó a un costado del contrario aún con semblante irritado mas no volteo a mirarlo, una vez llegó a la puerta giró la perilla y salió dejando la entrada abierta.

Las velas se apagaron.
 
 
La sonrisa en la boca de la mujer desapareció conforme las palabras del contrario brotaron. Fastidiada por la situación descendió la mano, inexpresiva entrecerró los ojos, en cuanto fue su turno para hablar, procedió a citar—[i][c=#330066] Ya, ya, la curiosidad lo trajo aquí, sin embargo, no entiendo para qué demonios desea conocer la esencia de esta magia puesto que al final va a evitarla. [/c][/i]—Arqueó la ceja, le resultó estúpido lo que dijo—[i][c=#330066] Para que no pierda el tiempo... Le diré, en esta cabaña suelo realizar rituales, aquí fabrico pociones, la energía que emana de este sitio es y será la misma que proviene de mí.[/c][/i] —Inclinó la cabeza a un costado, mirándolo con la vista altiva depositó la diestra en la cintura, ya había perdido mucho tiempo en algo tan... Irrelevante— [i][c=#330066]Le agradecería que dejara de interrumpirme, ¿por qué no actúa como el perro faldero que es y se larga a buscar a su dueño?[/c][/i] —Bufó dándole la espalda, la mujer de oscuros cabellos tomó asiento al estilo seiza, con las manos sobre la fría madera enunció unas cuantas palabras, susurros que pronto fueron acompañados por los delicados movimientos de sus dedos sobre el polvo, comenzó a trazar símbolos... Las páginas del grimorio que aún resguardaba en el bolsillo del pantalón tendrían que esperar, por ahora continuaría con los rituales habituales que hacía en dicho lugar.
 
 
Escuchó silente, atenta, la mujer de oscuros cabellos suspiró desviando la mirada tras instalarse un breve silencio en la estancia, silencio que rompería un segundo más tarde con el tono flojo de su voz—[i][c=#330066] Me he dado cuenta... La energía que emana de usted es diferente. [/c][/i]—Se llevó el índice al labio inferior tan sólo para empujarlo con delicadeza y poder mordérselo, algo habitual en ella cuando reflexiona, lentamente desciende el brazo que le rodea la cintura— [i][c=#330066]Ohh, vaya, que cliché, sólo de imaginarlo me provoca... Tedio. Aunque debo suponer que es típico para un caballero... Y hablando de eso, que nombre tan curioso... Creo haber leído en mis clases de literatura ese nombre... [/c][/i]—Esbozó una amena sonrisa en los labios, entretanto, retiró el dedo de la boca, esto último lo mencionó de forma socarrona.

—[i][c=#330066] Y bien, ¿para qué desea interpretar esta magia? Si es acorde a lo que usted considera "amenazante", ¿qué hará al respecto?[/c][/i] —Sin dejar de sonreír volvió a llevarse la mano al rostro, colocó la yema del pulgar por debajo del mentón y acarició con el dedo índice y corazón la suave piel de su mejilla, expectante, por la respuesta del varón.
 
 
Aún reflexiva rodeó con el ante brazo su cintura, apoyó entonces el codo siniestro sobre el dorso de la mano utilizándolo como apoyo, continuó mordiéndose la punta de la uña hasta que observó al contrario moverse y darle la espalda. En silencio la fémina bajó la mano e inclinó la cabeza a un costado con cierta intriga, ¿se marcharía? Parpadeó escuchando con atención el consejo que le dio, sin embargo, se preguntó... ¿Qué clase de peligros inesperados podían ocurrir? Sin poderlo evita rió entre dientes, entornando los ojos sonrió de oreja a oreja— [i][c=#330066]Ya veo... [/c][/i]—Susurró, hizo una breve pausa dejando que las palabras quedaran suspendidas en sus labios...

— [i][c=#330066]Conozco historias, no estoy informada por completo del tema, pero debo decir que conocí a uno hace mucho, mucho tiempo... Era un hombre honorable, valeroso... Destacó en batalla no sólo por su gran fuerza y agilidad, también por la armadura que portaba en combate, una armadura tan negra como la noche. [/c][/i]—Lentamente la mujer comenzó a caminar en dirección al caballero, inexpresiva elevó la diestra a la altura del pecho y con un ligero movimiento del dedo índice y corazón, movió la puerta de la cabaña que protestó chirriando para finalmente ser cerrada, una ráfaga de viento entró al oírse el portazo. Mostró entonces una de sus habilidades: la telekinesis. Deteniéndose en medio de la estancia cruzó los brazos, contempló taciturna al contrario— [i][c=#330066]Y usted... ¿Conoció a los caballeros del medioevo? Imagino que sí.[/c][/i] —Cuestionó cansada de continuar con aquella actuación de ignorancia e ingenuidad.
 
 
— [i][c=#330066]Entonces no es un disfraz... Mm, curioso e inusual. [/c][/i]—Cruzándose de brazos la fémina hizo un gesto con la boca, ¿magia, decía? Sí... Que intrigante— [i][c=#330066]Así es. [/c][/i]—Agregó y asintió con la cabeza al mismo tiempo— [i][c=#330066]Me gusta el sosiego que emana del bosque, el canto de las cigarras, el aleteó de las rapaces nocturnas. Esa debe ser la "magia" a la cual te refieres... [/c][/i]—Esta vez mostró una sonrisa amable, simpática, ¿quería que le siguiera el juego? Para ella era más divertido pretender inocencia e ignorancia.

— [i][c=#330066]Disculpa si soy irrespetuosa pero... ¿A qué se debe la armadura? Me recuerda a un caballero del medievo. Si no se dirige a un fiesta, entonces... Podría ser... [/c][/i]—Desvió la mirada, apenas tocó con la yema del índice su labio inferior, entretanto guardó silencio, permaneció reflexiva por un momento— [i][c=#330066]¿Una nueva moda?[/c][/i] —Se tocó el labio unas cuantas veces más para enseguida morderse la punta de la uña con suavidad— [i][c=#330066]Mm...[/c][/i]
 
 
[code]Tras contemplar con atención la extraña presencia, parpadeó, la brillante armadura de lo que parecía ser un caballero la desconcertó, ¿acaso había perdido el camino a una fiesta de disfraces? Arqueando la ceja escuchó lo que éste mencionó, su tacto al hablar la hizo abandonar toda amenaza, por ahora... Irguiéndose guardó la daga con un ágil movimiento en el cinturón, tenía unos cuantos compartimentos en donde también llevaba pequeños frascos, acto seguido, elevó el rostro, permaneció en silencio con los ojos bien fijos en él, observó el rostro del contrario con la intención de guardar en la memoria sus facciones. Después de varios segundos finalmente separó los labios para hablar...

— [i][c=#330066]No vivo aquí.[/c][/i] —Agregó paseando la vista por el lugar— [i][c=#330066]Aunque esta morada es de mi agrado, está demasiado apartada de la ciudad... La cabaña lleva abandonada más de diez años. [/c][/i]—Inclinó apenas la cabeza, entornando los ojos y lanzándole una mirada llena de intriga, continuó— [i][c=#330066]¿Energía extraña? Me resulta más inusual ver a otro individuo vagar por el bosque... ¿Se dirigía a una fiesta de disfraces? [/c][/i]—Preguntó esbozando una leve sonrisa amena.[/code]
 
 
[b]R. Out:[/b] No se preocupe, responda cuando guste. No me agrada presionar a las personas ni nada parecido, entiendo que tienen otros asuntos que atender o que simplemente no tienen las palabras para responder.
 
 
[code]La oscura cabaña cobró vida tan pronto la entrada se abrió. Los cirios colocados en cada rincón del inhabitado lugar fueron encendidos con sólo un ademán de la muñeca; cruzando el umbral, cerró tras de sí la tétrica y vieja puerta de madera, ésta protestó crujiendo y chirriando. En el interior, la mujer de oscuros cabellos tomó asiento justo en el centro de la estancia, con un profundo suspiro sacó del bolso trasero del pantalón unas cuantas hojas desgastadas y apenas legibles, las páginas pertenecían a un libro antiguo, un grimorio que preserva maleficios y conjuros escritos en lenguas muertas. Decadencia, malicia y depravación... Los labios rojizos de la enigmática mujer se movieron sin emitir palabra alguna, con los ojos fijos en la lectura trató de memorizar los encantamientos impregnados en las páginas. El libro del cual arrancó las hojas yacía en un lugar remoto, oculto a la vista de los curiosos y aquellos que desearan poner sus manos en él, no podía compartir el conocimiento que éste y otros antiguos libros de hechicería poseían... Pero, ¿qué clase de encantamiento deseaba aprender? ¿Qué hallaría después de descifrar los versos que, con tanta vehemencia leía? Aquel libro no era común, los símbolos y sellos que contenía no los conocía, ¡jamás los había visto! Eran totalmente diferentes a los de aquellos espíritus del bajo astral que hasta entonces le habían servido, no, estas entidades, eran completamente diferentes, pero... ¿Por qué?

— [i][c=#330066]Esta parte... No la entiendo... [/c][/i]—Susurró mordiéndose el labio inferior, qué palabra era... —[i][c=#330066] ¿Objeto? Cuerpo... Pieza...[/c][/i] —Movió apenas la cabeza, negando, ¡qué dolor de cabeza! Después de un rato leyendo la mujer resopló molesta, dobló las hojas y las guardó en el bolsillo trasero del pantalón con la intención de sosegarse y volver a intentarlo más tarde. Tras levantarse y caminar hacía una de las ventanas, observó con recelo la noche, algo, alguien... Se aproximó a la cabaña, la energía que percibió del otro lado de los muros... Le resultó inesperada, inquietante, ¿quién se atrevía a importunarla? Sin titubear, la fémina sacó la única arma que tenía, una daga que hasta entonces yacía oculta en su bota derecha. Lentamente caminó hacía la puerta... Con una mirada apática y un ademan de la cabeza optó por enfrentarse a la entidad que la asechaba, ese ligero movimiento abrió la puerta con un golpe estrepitoso, una ráfaga de viento entró despeinando su cabello y advirtiendo el siguiente movimiento, atenta observó, expectante e impasible... Era claro que la extraña presencia tomaría aquel acto como una amenaza, por lo que, de inmediato la mujer se colocó en una posición en la cual pudiese defenderse.[/code]
 
 
[code]{La gélida noche cayó acompañada por el fúnebre y trágico lamento de las ánimas cautivas en el bosque, cual primoroso vals, la corriente meció las hojas de los árboles, el silencio que hasta entonces reinó en aquel escenario fue quebrado por el canto de las cigarras, las hojas secas y ramas al caer sobre la tierra... En lo más profundo del monte, la figura de un ente se vislumbró. La sombra se adentró a través de los grandes robles en una marcha mortuoria hasta las cercanías de un río en donde la luz de luna alumbró. El hermoso espectáculo de luces no terminó ahí, pequeñas luciérnagas revolotearon en la orilla del río, apenas el audible sonido de la cascada que fluía en la distancia atrajo el ceremonioso ulular de los búhos. Aquel bosque repleto de secretos, de enigma y belleza, ¿cómo podría ser hito de infortunios relatos? Pocos metros bastaron para que el extraño ente diera con una antigua cabaña de madera, ya corroída, pero de cimientos fuertes, la fachada parecía acogedora, pese el típico carillón de viento de bambú decorado con piedras y cuentas, así como varias macetas de pequeño tamaño con plantas secas, un tapete con la palabra “bienvenido” yacía en la entrada. Los cristales en las ventanas se veían sucios y fracturados por el tiempo.

Las hojas crujieron con fuerza, la madera de las escaleras rechinó cuando, con pasos firmes, la silueta de lo que parecía ser un individuo subió para encender la pequeña vela oculta en el farol de pared ubicado a lado de la puerta. Tras encender un fósforo y dar vida al farol, la pequeña llama alumbró descubriendo así al misterioso ente que hasta entonces deambuló en el bosque. Se trataba de una hermosa mujer de finos rasgos y largo cabello oscuro, su indumentaria casual de pantalón ceñido, botas de plataforma estilo militar y blusa a la cintura con manga corta dio una apariencia juvenil.

No era la primera vez que visitaba la cabaña, conocía el lugar desde hace tiempo, cuando en uno de sus tantos paseos por el bosque dio con el lugar decidió hacerse con ésta como si de un salón de juegos se tratase.}[/code]
 
1-10 of 56
Tʜᴇ Kɪɴɢ ᴏꜰ Bʀɪᴛᴀɴɴɪᴀ ˢᵃᵇᵉʳ | Comments | iOrbix
JavaScript is disabled on your browser.
iOrbix won't work properly if your browser doesn't have JavaScript enabled.
Please enable JavaScript, or alternatively, access iOrbix Mobile.