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Te adoro
 
 
Muy bien gracias y tu? //
 
 
De acuerdo n.n //
 
 
El gusto es mio n.n //
 
 
Gracias por aceptarme/
 
 
- NO.[c=#608FBF] -Contestó tajante y sin brindar mayor explicación en su escueta respuesta. Firmemente apreció mucho la hospitalidad del joven de rubias cabelleras y amable tacto.-[/c] Gracias por todo, ... te extrañaré [c=#608FBF]-Susurró lo último, porque sabía bien lo que estaba a punto de cometer al colocar dichos químicos en la deliciosa lasagna, misma que ofrecerá a la profesora y verá su último respiro, un desenlace fatal.-

*Entonces se acercó al rubio, estiró su mano, y en modo de despedida, sujetó la ajena para sonreír con levedad. Acto por seguir, retomó su regreso al colegio aledaño a ésa preparatoria, saliendo del laboratorio de Gastronomía, caminando apresuradamente por los largos y engañosos pasillos que se tornan más como un laberinto hasta llegar nuevamente por dónde entró, saliendo y adentrándose de nuevo a su escuela dónde originalmente debe estar.-

*La idea de haber salido a expensas de su propio bien dió buenos frutos, especialmente porque ahora conoció a un buen chico, uno muy amable y distinguible a comparación de la mayoría de niños que ha conocido en esa primaria. Ahora lo importante es envenenar el alimento. Así fué como se encaminó apresuradamente al cuarto de limpieza, dónde justamente se guardan dichos químicos: Raticida, Destapa caños, limpiadores, amoniaco, lejía, ácidos, pinturas de aceite y disolventes. Sonrió al instante cuando vió toda la variedad posible de productos a colocar para envenenar más y más del alimento, optando por las primeras opciones, no sin antes, resguardar la mitad de la lasanga dentro de su mochila, el resto, le colocaría con mucha cautela un poco de todo, mismo hedor de los corrosivos químicos que se disfrazan con el delicioso aroma de la lasagna.*

*Su plan es magnífico, iba a cometer homicidio, pero ¿importa finalizar con la vida de una mujer tóxica? ¡Claro que no! o al menos, así lo pensó ella, quién para entonces, colocó todo en su lugar y nuevamente salió del recinto, caminando ahora con mucha precaución hasta su salón de clases, dónde una vez ahí, le esperaría una escena que jamás olvidará.-

*Demoraría cinco minutos en su llegada, abriendo y cerrando la puerta del salón detrás de ella, y luego, entró la lúgubre profesora, cuyo semblante demacrado y pálido mostraba en su faceta de mujer enloquecida. Vió a la menor sentada en su pupitre, notando una dulce (y fingida) sonrisa en sus tersos labios.Fue entonces que la menor ofreció el alimento envenenado, y por supuesto, la ingrata mujer, comió de aquel sin sospechar, el sabor era delicioso y muy capaz de disfrazar el todo de los productos. No pasarían más de cinco minutos cuando un terrible ardor le quebró en un dolor insoportable, la mujer cayó al piso revolcándose y sacando espuma de la boca, ni siquiera pudo gritar, sólo veía con ira a la menor que le miraba y no movía un sólo músculo para ayudarla, por fin ella había muerto, por fin era libre y cumplió su venganza.- [/c]
 
 
-se sorprende cuando escucha aquella voz ahora ya por detrás de ella y antes de que se gira hacia el chico ya lo nota frente a ella- hmph... ¿Acaso es tu bosque? Por lo que me encuentro aquí no es de tu interes. -al notarlo tan cerca la chica no duda en alejarse un poco de el así que da dos pasos hacia atras apuntandolo nuevamente- No soy una humana de cualquiera. ¿Qué es lo que necesitas de mi? -sigue apuntando al chico con su arma mientras su brazo herido esta bajado junto a su costado-
 
 
[c=#608FBF]*Francamente, el joven posee mucha razón, porque comer a hurtadillas no se puede disfrutar a comparación de cuando ingieres un alimento sin temer a ser descubierta. Silenciosamente se aproximó al rubio de amable esencia y orbes penetrantes, tomando asiento en la silla y quedando a escasa distancia del muchacho, cuyo dulzor no es palpable en la gran mayoría de adultos que conoce en la escuela, porque para Eve todos son malos, nefastos, pueriles y corruptos.-[/c] Gracias. [c=#608FBF]-Mencionó apenas audible, sujetando el tenedor con su diestra y tomando un bocado para acercarlo a su boca.-

*En aquella tarde había llorado desconsoladamente dentro del salón, se notaba en sus ojos rojizos por tanto llorar, así como también el miedo se apoderó de ella al grado de sentir deseo por la muerte, pero tal es el caso que su juiciosa acción de escapar de la primaria y el degustar del delicioso platillo, cambiaron rotundamente su opinión hacia la vida, no todo es tan malo. El hambre que resentía en su organismo paulatinamente fue erradicado, pues no demoró más de cinco minutos para comer con rapidez el alimento, luego vió al muchacho deseando pedir otra porción más, había comido muy rápido que siquiera se tomó la molestia en masticar debidamente. Sin duda alguna, a juzgar por su uniforme, es clara evidencia que se trata de una alumna de la escuela primaria aledaña a la preparatoria, puesto que los rumores sobre los profesores se tornan como un "secreto a voces", pero venga que ¿a quién le importa la situación de aquellos infantes? especialmente aquellos que sufren de algún trastorno en el aprendizaje, tal es el caso de Eve, la menor que ahora sirve como una grata compañía al distinguido alumno.-[/c]

- ¿Conoces a la maestra Sarah? Quisiera llevarle un poco [c=#608FBF]-Preguntó a quemarropa, pensando en llevarle a la docente un poco de la lasagna, y quizá, añadirle aquel veneno guardado en el cuarto de limpieza del colegio, cuya labor es para erradicar ratas, cucarachas o cualquier otra plaga.-

-Su intención es clara, la menor estaba decidida, y por ende, no iría a comentar su plan de llamada venganza.-[/c]
 
 
Off: No pasó nada, aveces suele pasar. No hay prisa.

On: -la mujer apoya su cabeza contra el arbol observando la hermosa puesta de sol mientras suelta un ligero jadeo por la herida qie tiene en su brazo- Deberia apurarme a encontrar un lugar por donde hospedarme o al menos curar mi herida. Rayos, si se va a infectar voy a tener problemas. -de inmediatamente los sonidos de aquellos pasos llegan a sus orejas lo que haga que la chica se aparta de aquel arbol y se voltea para ver quién se encuentra detrás de eso- Muestra tu rostro. Sé que hay alguien acá. -con esas palabras alza su zurda en cual sujeta la pistola apuntando el arbol con la esperanza de que aquel sujeta se muestra-
 
 
[c=#608FBF]*Un delicioso aroma embriagó sus fosas nasales, mismo que proviene de las aulas aledañas a la preparatoria dónde se adentró a hurtadillas, incitando a quién le perciba a seguir su rastro por los diversos y espaciosos pasillos en conjunto con los laboratorios de Biología, Química, Física, Enfermería y Gastronomía. ¡Sí, de ahí proviene ése apetitoso hedor!, pensó la menor cuando notó que el aula de Gastronomía aún sigue en uso pese a la hora de conclusión de las clases normales. Cuando asomó la mirada por la rendija de la puerta principal, ésta es raptada por el delicioso alimento recién horneado que yace en el refractario justamente en el marco de la ventana. El sonido de su pequeño estómago le obliga acercarse y tomar de él, porque precisamente le demanda alimento, o de lo contrario, pasará un incómodo rato con el estómago vacío.- [/c]- Hambre ... [c=#608FBF]-Susurró por lo bajo llevando su pequeña mano a la altura del epigastrio. Y, cómo toda pequeña de su edad, se adentró sin importar los posibles problemas que éso contribuye.-

*Siendo muy pequeña, pudo pasar desapercibida a la vista de cualquiera, y aún mejor, logró llegar hasta la ventana para observar el alimento, después alzó sus pequeñas manos para sujetar el refractario que contiene la lasagna sin percatarse cuán caliente está por la temperatura reciente en la que se encontraba en el horno. No obstante, antes de cometer cualquier acto, escuchó un par de pisadas, y mejor aún, sintió que no estaba sola. ¿Alguién se percató de su indebida instancia?.- [/c]
 
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Syaoran Wyvern | Comments | iOrbix
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