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Apesar de los furiosos aullidos de la tormenta afuera, el chasquido del mechero al prender el cigarro hizo eco por el oscuro tunel que servia de entrada a la abandonada base. Le habia tomado mucho tiempo encontrar lo que quedaba de este sitio. Una vez una mastejuosa montaña en algun momento algo habia causado que se derrumbase desde dentro, inhundando el complejo enjambre artificial de tuneles con piedra y esconmbro.

Pero no todo se habia escondido. No todos habian muerto. Alguien habia sobrevivido. Ese Alguien habia intentado contar su historia, una y otra vez, sus palabras cayendo sobre oidos incredulos, hasta que las bien afinadas orejas elficas de Benem llegaron a el. D'Qorvos habia escuchado cada uno de sus cuentos, regalandole dinero de aquel mundo cada vez que le decia algo util. Quien sabia cuanto tiempo habia pasado desde que alguien habia tomado ese ex-soldado en serio? Probablemente decadas, parecia que habia malgastado el resto de su vida buscando alguien que lo creyese y mas aun, alguien dispuesto a verificar sus palabras. Era asi como, tras mas de un mes siguiendo las pistas de un vagabundo, habia llegado a aquel lugar.

La entrada al tunel habia sido dificil de encontrar ya que el bosque habia decidido retomar su hogar, la tormenta de nieve aportaba aun menos ayuda, pero Benem tenia sus metodos. Ahora que por fin habia hallado su destino caminaba tranquilamente por el tunel, acercandose paso a paso a las escaleras que lo llevarian al subterraneo, y a donde se encontraba tu objetivo real.
 
 
'-'
 
 
Oy oy oy ~ Notice me, Stalin-sempai <3

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PARTY HARD MEIN KAMARADE

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--Puedes llamarme como desees, muchos a lo largo de los milenios me han llamado: Monstruo, demonio, bestia, satán... Jajajajaja ciertamente me encantan todos esos nombres, los que me invocaron por primera vez en este plano de luz me llamaron la desesperación viva.

Noto tu rechazo, señorita Rachmànioff, no te preocupes, no pienso devorar tu alma o apropiarme de esta, ya que tengo muchos juguetes a mi disposición--

Dicho esto el ente demoníaco mostraba una sonrisa algo retorcida, como si estuviese maquinando toda clase de torturas a la figura ante el, era su pasatiempo, torturar y hacer sufrir, era el deleite absoluto de su ser, solo eso podía llevarlo al éxtasis absoluto, aquellas manos antes puntiagudas se habían ocultado dentro de su negra capa y al volver a aparecer del interior tendrían una forma distinta, manos más humanas, su cuerpo a su vez encogía un poco su enorme tamaño, eran dos metros y medio de altura al presentarse y pasaría a solo medir un metro con noventa, su capa incluso se abre, dando cabida a ropajes debajo de esta, una camisa blanca y un chaleco negro, pantalones negros y zapatos negros brillantes, su cabello seguía desaliñado, revuelto y su rostro estaba parcialmente cubierto por este, sin embargo con la diestra aparta dichos mechones ya no emitía ninguna clase de aura y se sienta en una de las sillas que estaban de cerca, miraba fijamente a aquella mujer de agradable aura para su ser, fría y recelosa, aquello llamó su atención y luego posaría sus ojos en aquel piano.

--Me gustaría escuchar una vez más esa agresiva melodía que hiciste con ese piano, me darías el placer de escuchar tan interesante instrumento, si lo consigues, te daré el honor de volver a escuchar mi trino y llenar este aburrido lugar del estridente y agradable sonido de la música que solo estos perfectos instrumentos humanos pueden realizar.. Jmjmjmjmjmj.--
 
 
-Aquellos fieros golpes que dejaron al animal marcado (similar al marcado del ganado producto de una yerra al rojo vivo.) cesaron cuando cayeron al suelo, por el impacto del cuerpo de la gran bestia sobre la superficie, Reina perdio el balance, agilmente respondio a la situacion, dando un giro en la nieve quedando su cuerpo cubierto por pequeños copos que rapidamente se derretian por su temperatura corporal elevada.

Apoyo su roja y adolorida diestra en la nieve, incorporandose, pero no llego a ponerse de pie cuando quedo helada al sentir una extraña presencia detras de ella, acompañada de las reacciones del infernal animal, ¿que le podia causar ese terror a aquel poderoso y terrorifico ser? entendio todo cuando escucho la profunda voz que le hizo tragar saliva, e incluso tener temor de voltear su cabeza y observar que era, exactamente, lo que tenia detras.

Se sentia amenazada de dos lados, pero ya el animal no parecia un problema al mostrar aquella faceta llena de terror, que era todo lo contrario al poderoso y orgulloso ser que se habia encontrado hace pocos minutos. Procedio a incorporarse, levantandose lentamente, una vez que estaba de pie le dio la espalda al oso, para ahora dirigir la mirada a lo que podria ser su potencial nuevo enemigo en aquel territorio hostil. Sus nervios se calmaron un poco cuando vio una figura conocida, una figura humana, pero se desoriento cuando vio aquellos crueles ojos.

No tuvo reaccion, simplemente se quedo mirandola, teniendo el coraje suficiente para posar su amarilla y cuasi felina mirada sobre la ajena, manteniendo una expresion completamente seria en el rostro, no habia comprendido lo que aquella mujer decia, ya que el lenguaje de las heladas tierras le era desconocido, pero podia presentir que no era nada bueno y que la mujer de ojos rojos era una amenaza mil veces mayor que la bestia que habia enfrentado.-

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Off: no te preocupes, yo igual le agregaré cosas, Eli es muy paciente xD

[b][c=#660066]**Aquella forastera, comprendiento a la perfección la naturaleza implacable de aquel lugar, sigue su camino, sin amedrentarse en lo más mínimo, pues, fue creada para soportar cualquier tipo de inclemencias, como si estas fuesen lo más natural de su ser, sin embargo su instinto de cazadora le advierte que aquel lugar es dominio de alguien más y que bajo ningún motivo debe subestimar esa presencia, muy para sus adentro se repite la enseñanza de su honorable maestro, el único ser al que teme y respeta a cuyo puño de hierro sólo sobreviven los más duros guerreros:[/c] [c=#E500E5]"No hay enemigo pequeño, nunca hay que subestimar a ningún ser por más inocuo que parezca"[/c] [c=#660066]**Sin embargo para la joven aquella criatura no es en absoluto inocua, al escuchar la intimidante y espectral voz, sin embargo no evita esbozar una leve sonrisa de euforia, con los labios carmesí que apenas se asoman bajo la negra capucha que deja a la incógnita todo su semblante, pues como una criatura que fue educada en el calor del combate y con el puño de hierro para asesinar sin saber de algo más, le emociona y llena de adrenalina tener encuentros con seres poderosos y dignos de ponerla en peligro, pues la seguridad no es opción para aquella amazona del infierno**[/c][/b]
 
 
--Se lo que eres, pequeña, pero no te reconozco, de entre mis antiguas legiones, ni mis recientes camaradas, sin embargo tu aura, es conocida, la he tenido cerca infinidad de veces, en mi encierro y la batalla, incluso cuando estaba en lo mas profundo de mi hogar entregando dolor y sufrimiento.--

De recordarlo su cuerpo sufría espasmos, tan violentos que se escuchaban los huesos de su cuerpo crujir, concretamente los hombros y sus dedos, dejando el violín por encima del piano, mientras deambulaba alrededor de aquella hostil y congelada energía, fría y familiar y tan rápido como se había manifestado, así había desaparecido aquel hedor y aquella oscuridad se calmaron, dejando únicamente a aquel ser de ojos dorados y brillantes, aun envuelto en sombras, estiraba sus dedos alargados y puntiagudos hacia ella, pero al acercarse demasiado los recogía, no sería capaz de tocarle hasta vislumbrar en sus miles de años en recuerdos quien era esta mujer que ante el, orgullosa y temeraria se atrevió a levantarse ante el, como si esta no fuese presa del miedo, sus manos desaparecieron bajo su capa negra, y cuando volvieron a salir eran manos más humanas, más pálidas, incluso decide con la misma mano visible, bajarse la capucha, era un rostro humano, cabellos negros que cubrían su rostro y no superaban su cuello en longitud, no obstante aquel fulgor de sus ojos se atenuaba pero se veía entre las sombras que ya el mismo museo a esas horas de la noche proporcionaba.

--Como has tocado una hermosa melodía con ese piano, me presentaré ante ti, pequeña. Soy Argosax, el aciago, un placer... Jmjmjmjmjm.--

Aquella apariencia, tan falsa como sus palabras no dejaba de dar pasos a su alrededor, como un lobo estudiando a su presa, esbozaba una sonrisa que parecía amable, pero era a su vez retorcida, el rostro de un ser endemoniado y lleno de oscuridad, las sombras le acariciaban incluso llegaban a arremolinarse suavemente, la podredumbre ya no les rodeaba, incluso el agradable aroma de los instrumentos antiguos se apoderaba del lugar, y mientras se movía a su alrededor no se escuchaban pasos, parecía deslizarse por el suelo ya que la capa se arrastraba por el mismo, no apartaba su mirada de color dorado de ella, estaba embargado por la curiosidad, quería saberlo, era capaz de obsesionarse rápidamente con algo, se relamía de vez en cuando los labios y sus dedos se movían inquietos mientras deambulaba alrededor del piano y de ella.-
 
 
Eldrich Konietzko se encontraba sentado, alto y erguido. Sus ojos verdosos contrastaban con la piel oscura de su capa, bajo la cual resultaban visibles sus brazos desnudos. Los rasgos de su cara se perdían en la sombra. El abrigo marrón se situaba en el respaldo de la silla de madera de aquella sala de espera. Una imagen digna para un cuadro. A pesar de la rabia contenida parecía tranquilo, esperando que la tormenta comenzara a caer fuera, Un cuervo de alas rojizas se colaba por los pasillos para finalmente llegar a donde estaba el Margrave sentado, el ave grazno un par de veces para luego, al igual que como llego, retirarse esperando a no ser detectado por guardias o científicos


[c=#E50000]Solo 20 minutos mas y estaremos perdidos [/c]


Konietzko escupió la palabra con desprecio. Se puso en pie, irguiéndose sobre el encargado de vigilarlo, ya que indudablemente no lo dejarían solo, un haz de un relámpago iluminó desde la ventana la melena del margrave, sus ojos feroces. El trueno retumbó. Entonces se desató la tormenta, cubriendo las montañas con velos de agua, azotando el viento a todo el que no se encontrase a cubierto. El guardia retrocedió un paso de forma instintiva, apartándose de la rabia encendida del margrave. La tormenta había conseguido que se desprendiera el vaho de la figura de Konietzko, pero éste no parecía incómodo.
 
 
Luego mientras se escuchaba aquella hermosa alternancia de notas, la principal y la auxiliar, embelleciendo aquel trino diabólico y perfecto, tal era la destreza que empleaba en tocar el instrumento que no parecía el mismo trino que todos los entendidos conocían, estaba sonando, si, ese mismo trino que solo Giuseppe había escuchado en su sueño, aquel que todo artista querría escuchar una vez, en esta ocasión se lo estaba brindando a la intrusa que dentro se encontraba, al escuchar la contestación de aquella melodía emitida por el piano, no pudo contener su risa, la cual se escucha en todo el lugar, un eco maligno y lúgubre, pero esto no mancillaba el hermoso sonido que seguía escuchándose, la melodía aceleraba, como su el violín fuese una mujer siendo tocada en búsqueda de su clímax máximo de placer, esbozando de sus cuerdas las cuales eran frotadas por las del arco mucho más finas, y finalmente cuando parece haber culminado aquel trino, se hace el silencio unos segundos, para después volver a escuchar un tono diferente, más rápido, era un sonido más violento que acrecentaba más y más, como si fuera la muerte la que cantase con hermosa tonada que se acerca, la oscuridad de donde provenía aquel trino se acercaba a donde estaba ella.

Su voz finalmente se hace escuchar, mientras el trino continuaba. --Ahhh, dulce melodía que acompaña mi pequeña obra maestra, es la primera vez que escucho a alguien capaz de seguir mi trino. Y esa esencia que dejas tras de ti, es tan regocijante y familiar, quiero saber quien eres... Jmjmjmjmjm-- Como si el infierno estuviese cerca, de ella, el olor a azufre envuelve el lugar donde ella estaba, el aire estaba enrarecido, el trino se escuchaba más cerca, clara muestra de que el se estaba moviendo, acercándose lentamente a donde ella se encontraba, embargado por la curiosidad, el demonio no dejaba de tocar el violín, a su vez escuchaba como el piano arremetía con su estridente sonido, preciso y perfecto como su trino, siendo la única pieza capaz de seguirla en ese momento hasta que finalmente por delante de ella, se vislumbra aquella figura encapuchada la cual sostenía el violín, y no dejaba de tocarlo, la oscuridad que le envolvía se retorcía y agitaba cuales tentáculos estimulados por el sonido de la melodía que salía de su instrumento, sus orbes dorados brillaban intensamente y apuntaban hacia la fémina ante el, su aliento era visible, aquel desagradable olor a azufre era más fuerte, el suelo y los tejados parecían pudrirse por la presencia del aciago en el lugar.-
 
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Лидочка Рахма́нинов | Comments | iOrbix
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