iOrbix
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Una suave brisa golpeó suavemente su rostro meneando grácil un par de mechones de su morena cabellera. Posee en la mira a un par de seres hostiles, pero no tenía la más mínima intención de intervenir, al menos no tan prontamente. Oír su invitación a pelear al menos de la forma en la que lo hizo, se le hacía por mucho inapropiada, aunque se encontró con cierta admiración en la irreverencia de la joven e indefensa muchacha.

Devolvió con sutileza su mirada hacía atrás, para visualizar a la joven y considerar lo desnivelada o no de su situación… Para su sorpresa, no era tan indefensa. Reconoció el valor de su fuerza y sintió el ardor de una sensación que parecía haberse adormecido durante muchísimas vidas atrás; pero no tenía tiempo para continuar pasmada, pues, en medio de su asombro, un descomunal monstruo que a lo sumo le doblaba la estatura se abalanzaba rápidamente hacía ella, a puño desnudo y muy torpemente arqueaba con fuerza su poderosa y taladreaba diestra de la cual vertía fétida sangre, con la simple intención de asestar un golpe directo sobre el rostro de la muchacha, cuya mirada colérica pareció arrasar tajantemente con aquella entidad mientras su cuerpo parecía emanar un atisbo de su inconmensurable energía.

En un centelleo un aura purpúrea se acogió en su palma y entre su mano diestra, donde hace unos instantes retenía con recelo un “alfiler” ha aparecido en su lugar una espada negra de prolongado filo que no dudaría en usar: con la postura erguida, inamovible y ahora con un semblante un poco más frío, realizó un corte de abajo hacía arriba para arremeter en contra del demonio una poderosa estocada que detuvo de lleno su potente golpe. A diferencia de otras mujeres, Valkyrie no era una mujer débil en términos de fuerza, aún así el contacto directo entre su espada y el puño limpio del monstruo logró desequilibrarla por un instante obligándola a retroceder un paso hacia atrás con ambas piernas ligeramente flexionadas. – [c=#0073E5]Interesante… [/c]– Tal fue la fuerza de impacto, que la misma tuvo que tensar sus propias piernas para no seguir siendo arrastrada, pues el insistente demonio continuaba forzándose hacía ella. –[c=#0073E5]Vamos… [/c]– Su mirada se tornaba llameante a medida que su espada iba abriéndose camino cada vez más hondo por el brazo de su víctima como si una chispa hubiera hecho mecha dentro suyo y la consumiera desde muy dentro.–[c=#0073E5]… Dame más[/c] – La bestia lanzaba bramidos de dolor mientras su sangre se escurría con mayor rapidez desde el vértice entre su espada y su puño que se abría lentamente, podía incluso oírse el crujir de sus poderosos huesos siendo cortados a medida que incrustaba más y más su espada y cada instante lo disfrutaba de una forma morbosa e insana.

El demonio en un intento desesperado por zafarse de su espada ocupó lanzar nuevamente otro golpe, aunque esta vez con su contraria, con suerte y con la fuerza de éste, lograría liberarse de Saell; aunque fue todo lo contrario. Sirviéndose de la flexión y fuerza que había aplicado a sus piernas, se impulsó hacia delante y viró su propio cuerpo justo por detrás del brazo diestro de la bestia. Allí liberó de un movimiento brusco su espada de su presa con un corte tan preciso, veloz y coordinado que en el proceso cortó con suma facilidad gran parte del antebrazo izquierdo del demonio y en su recorrido devolvería el filo de su espada justo para terminar cortándolo por la mitad, justo a la altura de su cintura. La bestia, lejos de morir por el sangrado parecía estar enceguecido por la cólera, aunque imposibilitado a realizar algún movimiento que le pusiera en riesgo o al menos eso evidenciaba al haberse quedado desmembrado.

–[c=#0073E5]¿¡Podrías explicarme qué esta pasando y qué se supone que son estas criaturas!? [/c]– Alzó un poco el tono de su voz, buscando respuestas por parte de la mujer a sus espaldas. En ese momento, yacía rodeada de dos extraños monstruos de apariencia aun más mórbida que el anterior, pero parecía restarles importancia. Su concentración actualmente se enfocaba en deslizar con delicadeza su espada en medio del charco de sangre que emergía de la bestia desmembrada a su lado y aquél vivido cobrizo parecía humectar y reaccionar con la profunda oscuridad de la hoja de su hierro, pues esta parecía enraizarse de ésta en sus bordes.

[center][image=https://pbs.twimg.com/media/EnxK8k4UUAQXhH4?format=jpg&name=large][/center]
 
 
Arqueo sus cejas cuando escucho sus primeras palabras. Era como si todo aquello le pareciera una broma, no entendía su comportamiento. Pero si quería saber lo que esta pasando, tenia que ser paciente y escuchar lo que tenia que decir. Su instinto le decía que ella tenia algo que ver y no se iría de ahí hasta saber todo. Se acerco un poco más, quedando al frente de ella. Algo le decía que no tenían mucho tiempo, así que debía darse prisa.

Para ser sincera, esperaba algún otro comentario sarcástico o alguna burla, pero la información que le dio la dejo sin palabras. ¿Demonios? ¿En serio? Bueno, al ser ella una extraterrestre no debería sorprenderle demasiado, había visto casi de todo, pero aún no pudo evitar abrir sus ojos con sorpresa. Se sentó en el suelo, al igual que ella. Se le quedo viendo por unos segundos y se pudo dar cuenta que en su mirada se veía que no estaba mintiendo. Si lo que le estaba diciendo era verdad, el asunto era más grave de lo que se imaginaba.

[i][c=#0000E5]— Si lo que dices es verdad, ¿tú puedes terminar de cerrar esas grietas? —[/c][/i] Le preguntó tratando de entender lo que ella le había mencionado. Porque si era así, no podía seguir encerrada en este lugar. Tenía que salir rápidamente y evitar que los ciudadanos salgan perjudicados.

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[c=#0000E5][i]— No estarías sola, claro, alguien podría ayudarte. —[/i][/c] Porque mientras ella hacia su trabajo, alguien tenía que impedir que esos demonios siguieran saliendo de donde sea que vinieran, infierno, ¿tal vez? No sabia, pero de seguro necesitaría ayuda, no podía dejarla sola.
 
 
[i]Como cualquier coreano tradicional, le significaba casi un insulto que no pudiesen pronunciar adecuadamente su idioma, pero al mismo tiempo le causaba cierta diversión. A decir verdad por escasos segundos Noori no se movió tras la molestia que le generó perder su helado, pero aquello le permitió perder el tiempo y ver adecuadamente lo que se suscitaba frente a sus ojos.

Entonces tras un brinco ágil abandonó el carrusel intentando comprender la situación. Fue entonces que al prestar la debida atención...escuchó gruñidos capases de rasgar el alma. El olor a putrefacción que emanó de de la cocina le obligó a cubrir su nariz con sutil cuidado. [b]— Agridulce es el olor del mal. —[/b] Cuchicheó en el idioma local con un acento perfecto mientras se desplaza sigilosa, sorteando sillas, decoración y mesas. Noori era un vampiro que había visto imperios cesar y erguirse, así mismo había conocido a estas magnificas y repugnantes criaturas de las cuales había sido advertida por sus iguales: ''No hagáis trato con el mal, torcidos son sus caminos, imposibles de abandonar.''

Cuando la mujer abrió de una patada la puerta, Noori contempló tan poderosa postal. Demonios de baja potestad, ningún ilustre de las antiguas cortes se rebajaría a desenfundar su espada y hacerse visibles en pleno plano terrenal. [b]—Pobres. —[/b] Musitó con pesar. Eran tan horripilantes que ante cualquiera serían imposibles de contemplar, pero no para Noori, sus pieles acartonadas, mohosas, llenas de yagas, babaza o pus, sus ojos inyectados en cólera, el más puro odio y agónico dolor...era suficiente como para que Noori sintiera lastima por aquellas bestias destructivas. Si acaso pudo escuchar la melodiosa batalla tras bambalinas, pero tan pronto cuando se había decidido a acercarse y cruzar la puerta, Jenna ya estaba en suelo, entre hormigón y polvo. [b]—¡Mira lo que hiciste te! ¿Eres una chica problemática, cierto to? —[/b] Se dirigió a ella entre pucheros mientras la bestia frente a ambas se erguía demostrando su poder.

<<¿Qué vez?>> Preguntaron las voces en su cabeza. [b]— Veo criaturas acechando desde las sombras. Desde los infiernos claman un nombre bre. —[/b] Musitó. <<¿Y cual es ese nombre? >> Escuchó nuevamente. [b]— Recipiente de Samael el. —[/b] Musitó en respuesta para sí ''misma''. ¿Qué harían las otras Nooris de su cabeza en su lugar? No había que pensarlo mucho, estaba por averiguarlo. Tras una ola de voces perdió consciencia antes de ''recuperarla'' nuevamente. Entonces su expresión se volvió severa y con ella contempló el lugar como si nunca lo hubiese visto antes. Los Malkavian secretamente amaban el conocimiento, por naturaleza eran sabios y ante la preciosa red tejida con la sangre de Malkav, su Sire le exigió un sacrificio. <<Sálvala y llévala contigo o perece en agonía. >> ¿Iba a darle la espalda o iba ayudarla? Desobedecer no era opción, así se inclinó y sujetando a Jenna por el cuello de la blusa la arrastró fuera del camino de los demonios y de su propia locura.

La bestia sin esperar se atrevió a lanzar un manotazo extendiendo las garras, movimiento inútil puesto que Noori supo evadirlo en el momento preciso. Ella de verdad no quería luchar contra ellos, pero... ¿De verdad no tenía otra salida? [/i]
 
 
[center][b][2/2]
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Usando los dones proféticos de Francis, su guardián y mejor amigo, le pidió la localización exacta de esa mujer con un tono que no aceptaba negativas y, en ese momento, parecía que el rubio titubeaba a ver el fuego en los ojos de la italiana más Zhar estaba complacido. Stephan, que la llamó esa noche para pedirle que se cuide, también lo estaba al demostrárselo con palabras de ánimo ante lo que estaba por hacer pues tenían que apurarse antes que algún Sequester se involucrará. Respondería las llamadas y mensajes de Adam Lou una vez que la vida de esa bellator llegará a su final. No se detendría hasta que diera su último suspiro con sus manos en su cuello o su espada en el corazón de la traidora. — [c=#BF6060]¿Hm?[/c] — Saliendo de su trance de venganza y de los cuerpos desmembrados de los infantes, la pecosa no volteó a verla y siguió concentrada en encontrar a su presa aunque si prestó atención a lo que decía, ¿realmente se disculpaba? ¿Acaso sabía el porque estaba tan enojada con ella? Era infantil tomársela con ella por una cana cuando había alguien que realmente merecía su desprecio pero no podía evitar pensar que, si Jenna estuviera más presente en la Asociación, esos niños seguramente estarían cubiertos por la protección de los eternos y no tuvieran esa corta existencia en ese plano. Quizás los volvería a ver en un par de años, con otro rostro y otro nombre, pero le habían quitado la oportunidad de vivir esa vida y eso no iba a perdónaselo nunca. Ni cuando tuviera su sangre caliente en las manos. — [c=#BF6060]No lo digas más, no lo haces y se torna aburrido a estas alturas. [/c]— ¿Cuántas veces le pidió, rogó y suplicó que la ayudará más con Alois? Casi toda su adolescencia. Emilia ya no podía con toda esa responsabilidad, no la quería, nunca la pidió, pero no había de otra y tenía que seguir adelante aunque no tuviera a su hermana apoyando su espalda. Ya estaba agotada de seguir ladrando al árbol equivocado y, a pesar de todo, seguía cuidando a Jenna inconscientemente.

Fácilmente le podría decir que estaban ahí por una asesina de niños, mostrarle el expediente y que su locura tuviera una buena función más, ¿qué ganaría con ello? Solo atormentaría los sueños de Caín como lo haría con los propios hasta su último aliento en esa vida. No, nunca le haría eso a Jenna por más que le crispara los nervios. Emilia Decker, a pesar de su buen juicio y su alma vengativa por los malos momentos, nunca podría dañar a Jenna Bane a consciencia. Era su alma gemela, por más que quisiera negarlo. La adoraba y mataría por ella pues lo hizo una vez y lo volvería a hacer si era necesario. — [c=#BF6060]Así que ahí estaban...[/c] — Volteando a ver a ambas enemigas, recordó que en el expediente mencionaba que la maldita tenía una hermana dentro de la organización y que seguramente iba a apoyarle. —[c=#BF6060] La de la izquierda es mía, Jenna, y sin quejas. [/c]— Sintiendo como sus orbes grises prácticamente brillaban ante tenerla al frente por fin, sintiendo como Lilith aprobaba esos deseos de sangre, Emilia blandió su espada hacia su dirección. — [c=#BF6060]Tenemos un ataque a distancia con la arquera y la otra tiene distancia corta como nosotras. Ve por la terraza de la derecha, esquiva sus flechas con las chimeneas y con tu guardaña, no te transporte, ahorra energías y acércate hasta cortarle el cuello en tu tajo. Si lo haces antes del amanecer, el desayuno va por mi parte. [/c]— Mostrándole un toque de diversión ante el peligro, acarició a [i]Cristal[/i] con la yema de sus dedos y su portal, bien guardada en la parte de atrás de su pantalón, la llevó directamente a la espalda de la mujer.

Su espada chocó directamente con las cadenas de la Bellator que le sonría con cinismo. —[c=#006600] Al fin tengo tu atención, Lilith[/c]. — Expresó con un tono que Emilia le respondió al atacar rápidamente sus costillas derechas con una patada que le hizo gruñir. Usualmente no era quién se encargaba de dar muerte a esas asesinas de eternos, había una sección exclusiva en Alois para dicho trabajo, pero su macabra obra le había hecho tal daño emocional y psicológico que tenía que ser el filo de su hoja la que le diera fin.
 
 
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Blanco. Clavando su mirada gris en ese único cabello blanquecino entre su gran melena rojiza, solo había una razón del porque dicha cana decoraba sus cabellos a tan pronta edad: Jenna Bane, Caín, recipiente de Samael, su complemento y su compañera de cuarto. Si, sin duda alguna Jenna era la culpable de que tuviera una cana... ¡Ella! Ni Zhar le hacía parir tanto como esa mocosa rulosa y, con la sangre hirviéndole tal cual volcán a punto de explotar, se dirigió hacia el cuarto de esta y llevo a cabo su venganza; tirándole un vaso de agua fría en su aún dormido rostro. El gesto que puso fue una obra de arte, haciendo sonreír a la italiana y sentir que algo de esa deuda estaba pagada aunque era un precio pequeño por todo lo que le hacía renegar, ¿qué estaba haciendo esta cuando Emilia estaba dándole una introducción de dos horas a los nuevos eternos? Por pedido claro del jefe de la asociación, ¿la respuesta? Seguramente dando saltos por todo el mundo, divirtiéndose, haciendo apuestas que podría o no pagar, llamando la atención de mortales comunes que podrían presenciar sus apariciones y causarle algún tipo de trauma que luego tendrían que lidiar con una buena cantidad de dinero o con ayuda de los Sequester.

El frío de la oz de la morena no le hizo retroceder, solo aumentar la sonrisa en sus labios, ladrar una orden y retirarse hacia su habitación para terminar de prepararse. Ese día tendría una misión que pudiera realizar en soledad pero, queriendo castigar a su infantil complemento, le hizo saber que no tenía otra opción que acompañarla. Una vez en su posición, Emilia no supo si esa tortura era para Caín o para Abel. — [c=#BF6060]Estoy segura de que hiciste algo para hacerla enojar. [/c]— Quizás no ya que las Bellester no necesitaban una buena razón para ir tras sus cuellos eternos más Jenna podría quitarle la paciencia al papa Francisco en un tris. — [c=#BF6060]Lo bueno es que, si hizo tantos saltos el día de ayer, estará cansada. Después de todo, no la entrenaron como a nosotros en ese aspecto. [/c]— Mirando como un halcón cada pequeño detalle del panorama, buscando alguna cabeza curiosa, Decker tenía su espada en mano y el rostro impasible.

Así que un concierto de Brisbane... Seguramente por eso tenía el celular apagado y sus dos llamadas nunca fueron contestadas, ¿para qué demonios tenía el aparato si no lo iba a atender? ¿Y si su vida corría peligro? Obviamente que la pelirroja podía defenderse a tener más años siendo entrenada por los mejores guerreros de Alois como los de Sequester pero contar con la ayuda de Jenna, su complemento, sería lindo para variar.

Repasando la información a último minuto que Zhar como Francis le otorgaron el día anterior, leyendo con ahincó el informe de la dichosa Bellator que ahora cazaban, Emilia entrecerró la mirada y apretó el mango de su espada a volver a sentir el terrible dolor que las fotos de los reencarnados le causaban pues tocaron el núcleo de su alma a ser inocentes niños. Niños de diez, doce, quince y dieciséis años que no sabían que eran eternos y fallecieron a causa de una cazadora avariciosa. Seguramente la renacida de Goleo Beenban había caído en desgracia y buscaba el perdón de sus hermanas adquiriendo las almas de todos aquellos que regresaban a la vida material gracias a las constelaciones madres que ella, como su acompañante, era recipiente pero habrá ignorado las reglas que los tres grupos tenían como religión y, la más sagrada de ellas, era exactamente la prohibición total de aniquilar a niños menores de quince años ¿Y lo que había hecho la cazadora? Era una masacre.

La maldita arpía los había usado para mandarles un mensaje que claramente era sobre atentar contra la vida de los primeros descendientes de Samael y Lilith pues no había mayor victoria que llevarles la cabeza de ambas femeninas a los pies de Vedas Troulser y solo así, esta sería perdonada por acabar con la vida de inocentes. Esa no era su guerra, ellos no lo habían visto venir, no pudieron defenderse... Y Emilia los vengaría.
 
 
Como era de esperarse, el ruido de aquel desastre no paso desapercibido para el oído de la joven heroína. Había volado rápidamente hacia el lugar del incidente y abrió sus ojos con sorpresa al observar lo que había pasado ahí, aunque no sabía realmente que era lo que había ocurrido realmente. Solo vio como los oficiales se llevaban a una joven detenida. ¿Ella había sido la causante de todo esto? ¿Acaso era un metahumano? Algo le decía que no, pero tampoco era alguien normal. Quería saber más, pero ahora era caso de la policía, pero no podía quedarse sin hacer nada, tenía que averiguar que había pasado. Así que fue rápidamente hacia el D.E.O (Departamento de Operaciones Extranormales), el lugar donde ella trabajaba, para ver si alguien sabia algo.

Y en cuestión de segundos, ya se encontraba en el D.E.O, ya le había avisado a su hermana con anticipación lo ocurrido, la cual era un miembro del equipo, y le había pedido que investigara lo que había pasado, junto a Winn y a Hank, quienes eran igualmente parte del equipo y en quienes más confiaba. [c=#0000E5][i]— ¿Han podido averiguar algo? —[/i][/c] Preguntó la rubia, llegando a la sala de operaciones. Winn, que era el experto en tecnología, se encontraba buscando en cada una de las cámaras de seguridad que se hallaban cerca del lugar del accidente, pero lamentablemente no encontraba nada, aún. Pero eso no la desanimo, porque confiaba en las capacidades de su amigo y estaba segura que en cualquier momento hallaría algo que fuera de ayuda. Sin embargo, ella no quería quedarse sin hacer nada, algo tenía que hacer.

Pero justo en ese momento sintió un pequeño temblor, pero al no ver alguna reacción en sus compañeros, pensó que había sido cosa de ella, pero Hank, la quedo viendo, y eso significaba que él también lo había sentido. Todo eso quería decir que aquel temblor solo lo sintieron aquellos que no eran humanos, o eso pensaba ella en ese momento. Esto no podía ser una coincidencia, tenía que ver con el accidente de hace unos minutos. Así que no lo pensó dos veces y salió rápidamente hacia donde tenían detenida a joven. Ahora tendría que usar su identidad de periodista, ser solo Kara y no de Supergirl, y menos mal que conocía a una detective que podía ayudarla a entrar.

No fue fácil, pero logró poder convencerla y así poder hablar con la joven que supuestamente era la culpable de todo lo que había ocurrido. Cuando entro y la vio, arrugo un poco su ceño al ver un tanto relajada. O era inocente o solo no le importaba nada de lo que había hecho. [c=#0000E5][i]— Hola, me gustaría poder hablar unos minutos contigo. ¿Qué fue lo que paso allá afuera? —[/i][/c] Quiso ir enseguida al grano, porque presentía que algo malo estaba apunto de ocurrir. Aunque estaba segura que no sería una tarea fácil poder sacarle algo de información.
 
 
“No llegamos hasta aquí, solo para haber llegado. blah blah blah. ¡! Venimos a ganar. ¿Acaso todo el ̶s̶u̶d̶o̶r̶..?“ Tachó "sudor", no le gustaba la palabra, no tenía ese nosequé que hacía a los vocablos especiales. Y se atrevería a afirmar que ningún mago nunca jamás de los jamases se le ocurriría llamar a un hechizo sudurus o algún derivado.

[i]Emma, enfócate.[/i]

La clase de Historia de la Magia había terminado y su treta de argumentos contra la pobre expresión “sudor” podían esperar hasta después de haberse recluido a sus aposentos; así que guardó sus pertenencias y enrolló el pergamino donde había comenzado a escribir puntos clave que no quería olvidar cuando diese su pequeño discurso al equipo antes de la entrada al último partido de la temporada. Solía improvisar y nutrir sus dichos con la atmósfera que ese día predominara sobre ellos, pero esta vez era diferente ya que quería que fuese inolvidable.

Capitana del Equipo de Quidditch de Slytherin, check. Cazadora, check. Redactora de discursos inolvidables…aún no pero lo haría funcionar, y en el caso que no, sus compañeros iban a tener que escucharla de todos modos sin chistar.

“¿Vienes, Emma?” Invitó su estimado amigo y compañero de banco Regulus, extrañado que ella se quedara sentada y no los siguiera. Ahora sí todo guardado y atenta a sus alrededores, salió del aula uniéndose al resto del grupo. Al ser notificada de a donde se dirigían, se despidió con la excusa de que luego se uniría con ellos en los jardines pero primero, debía de encargarse de algo. Una pequeña siesta antes de la cena también podría ser opción.

El repiqueteo de sus zapatos al caminar contra la superficie de piedra, usualmente la ayudaba a transcender sus alrededores y sumirse en áreas de pensamientos muy profundos. Podría ser visto como una forma de meditar, pero sobre todo sobre ese hermoso pasillo abierto al exterior, por el cual entraba el aroma a césped, tierra húmeda y pino como una avalancha. Esos eran los pocos lugares del castillo donde podía sentía que podía respirar todo el aire del mundo y no sentirse de vez en cuando ahogada.

Paz, armonía y de repente…¡¿gritos?! Quien la había sacado del trance, más le valía tener un argumento tan sólido como los muros que sostenían el castillo, porque ese día podía ser capaz de cualquier cosa. Su incipiente molestia, fue reemplazada por una sensación agradable al ver a su amiguito de cuatro patas aparecer en su campo visual. Lo tomó en sus manos y lo contempló por unos segundos para luego apoyarlo en el alfeizar de una ventana y centró la vista en la persecutora de su amigo. Lo primero que pensó fue que al fin el misterio se resolvía y acababa de encontrar a la dueña del reptil, a su vez de la razón por la cual el pobre huiría de ella. ¿Cómo había aparecido en el castillo, cuando hay un hechizo anti-aparición? Es imposible, a menos que …la estén esperando. ¿Funcionaria del Ministerio quizás? Pero tan joven…debía tener su edad o cerca. Dejó las cavilaciones de lado y la apuntó con la varita dejando sus pertenencias en el suelo.

—¿Quién eres? Empezaría por bajar eso si fuese tú, ya sabes, varita mejor que…lo que sea que tengas en la mano. —Bien, su hipótesis del Ministerio comenzaba a perder credibilidad, la lagartija no encajaba en la ecuación.
 
 
[i]Mutiladas ansias de que el final se consuma y que con su toque etéreo termine por despertar esa realidad aterradora que quiebra los huesos... Realidad en la cual por sobre la helada nieve yacen cinco cuerpos a su diestra y a su izquierda nueve. ¿Cuántos aun se aferran a la vida? y ¿cuántos prefirieron besar los magullados labios de la muerte? Se lo preguntó, incluso hoy se lo pregunta, pero por sobre todas las cosas se acusa así misma[b] << ''¿Por qué fue que te aferraste tanto a la vida?''.>>[/b]

Los recuerdos a pesar del tiempo aun le permiten degustar el sabor de los copos de nieve, se recordaba caer a espaldas por sobre los montículos nevados y con el cuerpo destrozado, y adolorido escuchaba los quejidos agónicos de sus iguales, de las ghouls o quizá de ella misma. Noori se daba el gusto de contemplar su vida pasar, pero justo cuando creía que liberaría su propio espíritu, los copos de nieve y su frescura le recordaban: [b]''Vuelve a él.''[/b]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/99/10/58/-Noori--CBxYcPJMz-b.gif][/center]

Ese sutil golpe de energía le recordaba que no podía gobernar sobre su vida y tampoco sobre su muerte, de tal forma Noori sabía que no había escapatoria, así que en sepulcral silencio, más allá del sonido que puede crear un hueso al romperse, el de su ser al desplazarse o el de la sangre creando riachuelos a sus pies, se abrió paso a casa junto con aquellas que sobrevivieron a la caída o mejor dicho... que la muerte abandonó y condenó. La nieve, el sabor de la nieve, nieve manchada en pecados carmín, la misma que degustaba hasta volver a la guarida del depredador, la misma a la cual Noori tenía una especial obsesión... que más tarde, al pasar los años se transformaría en coloridos barquillos decorados de distintos sabores, de los cuales no podría distinguir.

[b]—¿Qué sabor elegirá hoy? —[/b] Preguntó el vendedor intrigado por el semblante pensativo de la fémina de aura oscura.

[b]—De cenizas. —[/b] Respondió.

[b]—¿Ceni...[/b]

[b]—농담입니다! {Es una broma} —[/b] Interrumpió de inmediato y señaló en la vitrina el color más rojo que vio.

[b]—Ay, que dulce. —[/b]El hombre intentó reír, sin embargo, se reprimió así mismo al notar la expresión seria y vacía de la dama. [b]— Se llama grosella roja, aunque en algunas partes simplemente le llaman bayas ácidas. —[/b] Acotó mientras colocaba un par de bolas de helado sobre el barquillo. [b]—¿Preparó la cantidad de siempre?[/b]

Noori le observó en silencio y tras ella colocar billetes de denominación grande en el mostrador, asintió recibiendo el barquillo. El hombre en cambio tomó el dinero y colocó un par de monedas, mismas que ella tomó. Tranquilamente se dirigió al carrusel infantil de gran tamaño, entonces Noori en completo silencio observó los caballos, los colores, incluso la música que por demás le parecía ridícula y tras un largo suspiro... dejó emerger a la joven, problemática y más infantil de sus versiones. [b]— 와, 짱이다! {¡Wow, es asombroso!}—[/b] Exclamó a la par de un aegyo que hizo más evidente al notar el helado entre su mano diestra y las monedas sobre la otra, entonces sin más colocó las monedas en la ranura y con agilidad trepó hasta el unicornio de su preferencia, con los muslos se ancló bien, de tal forma sus manos quedaron libres para sujetar el barquillo y de esa forma comerlo mejor.

Para el heladero no era una sorpresa, Noori solía llegar a la misma hora, el mismo día de la semana y por lo tanto el varón decidía cerrar más tarde esperando que apareciera ese pedacito de infierno y así poder contemplar el par de muslos que sobre salen de entre el espumoso tul de su falda larga o el escote adornado entre decenas de piedras preciosas, él no sabía si deseaba posar sus manos sobre las piedras o sobre la tersa piel bajo ellas. Era un espectáculo verla, contemplar sus ojos gatunos, sus labios y los delicados movimientos de sus manos al cortar el viento o su manera de devorar y disfrutar aquel insulso helado. Si el establecimiento hablara...contarían decenas de historias en torno a ella, pero... Nada como lo que estaba por acontecer. A causa de una voz ajen, la sorpresa en el rostro de Noori se completó cuando una de las bolas de nieve fue a dar al suelo a causa del movimiento que hizo con tal de ver todo el escenario.

[b]—아이씨! 진짜요? {¡Maldición! ¿Es en serio?} —[/b] Acto seguido sus ojos expresaron una molestia infantil, pero letal al posarse sobre su barquillo, luego sobre la gente huyendo, sobre el helado en el suelo, después sobre la chica de aspecto despreocupado y nuevamente sobre su barquillo. Noori no era de buscarse problemas, pero se negaba a irse o cortar cabezas hasta que el carrusel se detuviera por completo.[/i]
 
 
[b]─────1943.[/b]

Sergeant Barnes, for once, was not in the mood for witty repartee with the rest of the infantry as they joked and marched their way to the relocation center. The man looked like every other cocky, fresh-faced youngun with a death wish who had enlisted to hunt down Nazis. Trainee practices had been finally completed there by the group he had been assigned to oversee in their daily tasks, and Bucky was really looking forward to cross the country back to New York with his newly acquired rank, get his orders, and be shipped to Europe soon.

It all had seemed like the right thing to do for his country, right?

Then why It didn’t sit right with him that the troops were currently leading a group of innocent American-citizens into concentration camps? A policy from the U.S government —[i]the racist dirty crimes of the country[/i]- so much for America’s freedom. All while most of them laughed at the shockingly racist propaganda pamphlets telling soldiers how to spot the difference between a “Jap” and their Chinese friends.

James was glad, deep inside, that Steve had been rejected from the military so many times, so at least his friend was spared from witnessing the injustices committed there. Steve might had not been able to do much, but Steve wouldn’t have looked away.

As Barnes continued to observe his surroundings, something in particular caught his eye arriving at the security facility. It was a girl, who couldn't have been any bigger than Steve, being picked on by a group of privates.

—[i]"What else are you hiding apart from your sister?"[/i]— One of them yelled at her. What was she hiding behind, a kid? More like protecting for sure, anyone who was at least 1/16th Japanese was evacuated, including children.


— Hey! Hey! What’s happening here? — the Sergeant’s voice yanked the soldiers from their current activity, quickly to recover, saluting and standing up straight, staring directly into the eyes of his superior. He was used to fight off bullies at least twice a day back in Brooklyn, he would try his chance doing a little bit of good here.

[b]─────Present day.[/b]

[i]I am no longer the Winter Soldier. I am James "Bucky" Barnes, and you're part of my efforts to make amends.[/i]

He repeated it like a mantra, over and over again. The quantity of his repetition didn't make much a difference. Instead, it just raised more questions about who he was. The last time Bucky was his own person, he was fighting a fucking war after a childhood of the Great fucking Depression. He hadn't even been able to make a quick stop at a grocery store last week without gawking at the prices and the sheer number of products that were sold.

[i]I am no longer the Winter Soldier.[/i]

He repeated to himself once more before reaching for the little notebook in his pocket. One of the names written down there had currently lead him to the underground business of illegal fights, now he only had to try and follow the ground rules for his atonement tour:

[b]Rule #1:[/b][code] Can’t do anything illegal.[/code]
[b]Rule #2: [/b][code]Nobody gets hurt.[/code]

Of course, he was struggling with these two especially since it came to ex-HYDRA associates. Like, how was he supposed to warn the woman with the curly mane that a hitman was waiting for her to step outside with all that money in hand?
 
 
[b][center]It isn’t the big tragedies that break a man – it’s the small ones.
Each insignificant disappointment, each little fight, each minor inconvenience: they tear him apart until he’s nothing but what tore him apart in the first place.

…That kind of man isn’t capable of protecting anyone.[/center][/b]



For most people, three years is a long time. Things change. People change. Even people and things you never thought could change.
Except for The Wanderer, Joseph, Luka, whatever you want to call him. He remained the same.

One thousand and ninety-five days.

A lot of time alone with nothing but your own mind to keep you company, and sometimes your own memories isn’t the things you want to float through your mind at night. – Many unsaid things. Unsent messages. Broken parts. Nightmares clawing their way to the surface. Many… well, many things you never wanted to face.
Three years is a long time, and Luka wouldn’t make the mistake of thinking that it doesn’t change someone.


He exterminates those who are a threat, becomes companions with those who knew the right people, pulls his notorious status to a stable ground, and straightens out everything that needed to be straightened. Hiding from just about everyone is a tedious requirement during his time running solo, but it's something that proves helpful in the end.


[code][b]London, 1800.[/b][/code]

[center][b]— I don’t know why you’re so upset over this. They died quickly, and besides, I can use their parts to further my experiments. It’s not as if they died for no reason. I’m putting their corpses to good use! — [/b][/center]His raspy voice resonated along the alley. Luka was truly a horrible person, indeed.
 
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Jᴇɴɴᴀ Bᴀɴᴇ | Comments | iOrbix
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