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— ¿Otosan? — . . . La vampiresa lo miró de frente algo perpleja.
 
 
[c=#0073E5]—Cosas como esas no se agradecen, Asura. Aunque... Gracias.—[/c] Terminó con una risa breve y quedó mirando los ojos ajenos por algunos segundos.
Fue aquello una corta pausa, donde no dijo nada más hasta que desvió la mirada, volviendo aquella a la fuente.

La compañía que tenía con él le resultaba fascinante, además de cómoda y llena de curiosidades. La comodidad era algo extraño, pues de ser quien era, el socializar se había hecho tan breve que se limitaba a su círculo ya conocido, la gente que la solicitaba y con quienes trabajaba.

[c=#0073E5]—¿Qué tan grandes son los motivos de estar aquí y no en donde habitas? Uhmmm... Soy muy curiosa—[/c] Habló volviendo la mirada a él, encogiéndose de hombros.
 
 
Aún seguía tocando el agua, escuchaba con atención las palabras del ajeno. Pensaba con detenimiento cada una y reflexionaba, tanto que en su mente se figuraba el sentir de quienes murieron por el hecho de pertenecer a un grupo de gente diferente.

[c=#0073E5]-Igual... Si este mundo fuera perfecto, sería totalmente aburrido. La diversidad es lo que a cada uno tiene encantado, los problemas nos ayudan a cambiar con el tiempo, pero aunque tú mencionas algo diferente, siempre he creído que la vulnerabilidad del todo-humano es una tonta virtud.-[/c] Se levantó y de nuevo se acercó a él, le miró a los ojos y le sonrió de una forma ligera. Sus ojos se entrecerraron un poco y ladeando el rostro presionó los labios. [c=#0073E5]-Entonces... ¿Todos son apuestos en el lugar de donde eres?-[/c] Bromeó, a veces hablar de un tema no le gustaba y solía bromear de tal manera. Su mirada y rostro se ablandaron, volviendo a sonreír y soltando un leve suspiro.
 
 
[c=#0073E5]-Es difícil, sí. Pero todo tiene ventajas y desventajas.-[/c] Afirmó, mirándole ahora con una sonrisa más confiada. Se acercó a él lo suficiente y su sonrisa se hacía más ligera. [c=#0073E5]-Mi desventaja es mi origen y lo que soy... En parte lo es.-[/c]

Desvió la mirada hacia el cielo, ver las estrellas y sentirse acompañada le relajaba tanto. Cerró los ojos e inhaló la frescura que desprendía el lugar. Los sonidos del agua cayendo le encantaban. Volvió a verle.

[c=#0073E5]-Pero tú eres más diferente que yo, ya que no eres de este mundo y eso me da mucha curiosidad.-[/c] Se volvió a alejar de él, caminando hasta estar a pocos centímetros de la fuente. Se puso de rodillas e introdujo la diestra en el agua; se sentía fría pero era aún así muy agradable para ella.
 
 
[i]Ambos ojos despertaron de golpe al escuchar claramente las frases de aquel ser
— [c=#0073E5]¿Un enviado del Maestro Asura? ... entonces ese sueño durante la luna pasada, realmente fue un aviso suyo, Maestro.... [/c]— un suspiro profundo terminó por ahogar su sentir
— [c=#0073E5]Me queda claro... Últimamente mi cabeza se encuentra perturbada por tantos factores que me fue imposible escuchar tu voz, no sabes cuanto lo siento ... [/c]— dijo en un tono sincero y resignado, muy pronto las dudas comenzaron a formularse dentro de su cabeza, mas no aboga por nada al azar y simplemente mostró sus garras en un intento por custodiar sus dominios tal y como lo haría el más afilado de los rosales.
Quizás desde un primer plano todo parece apresurado en su manera de examinar una situación tan grande como esta, no era tiempo de sentir duda o preocupación, ya que este es el momento que tanto ha anhelado. No hay honor más grande para un alumno que luchar al lado de su mentor y por ello en esta ocasión Albafika dejaría su labor en manos de sus grandes camaradas para atender el llamado de su respetado Maestro.

— [c=#0073E5]... Ya veo... [/c]— olvidó por instantes todo lo que su mente procesa y se abrió paso a lo largo del descenso de escalinatas, su andar seguro y altivo le llevó a acercarse a una distancia prudente sin buscar incomodar de alguna manera al mensajero.
— [c=#0073E5]No hace falta que muestre tal gesto mi estimado Ghost... soy yo quien debe pedir una disculpa. Que mi maestro se tomase la molestia de enviarte hasta este sitio, me deja claro que está batalla marcará una gran conquista para vuestro mundo y créeme.... yo seguiré a mi maestro hasta el fin del mundo de así él requerirlo[/c] —
Despeja todo rastro de duda con una sonrisa impecable, ese brillo estelar que reflejan su par de gemas azuladas dejó en claro que en su ser no quedaba cabida para otro objetivo que no fuese avanzar hasta el final sin importarle consecuencias...

— [c=#0073E5]Seguramente un combate con usted, mi estimado Ghost me ayudaría a entender un poco más acerca del Maestro Asura... me pregunto ¿cuántas interesantes técnicas posee bajo esa serena figura? [/c]— rió de un modo natural y elevó su mirada una última vez en busca de aquel bello y sagrado monumento que se alza por encima de tan magnífico santuario....

— [c=#0073E5]Mi querida Athena... yo Albafika de Piscis... pido me otorgues tu permiso para viajar a tierras lejanas, aprovecharé este bello tiempo de Paz que nos has regalado, para ir con mi Maestro. Me he preparado tanto para afrontar un momento como este, en tus manos dejaré esta hermosa armadura dorada; mis rosas y mi cosmos estarán presentes para resguardar este doceavo templo... [/c]—
Tal y como lo afirma en un golpe pequeño explota su cosmos y cada pieza dorada se desprende de sí como si se tratara de una lluvia de meteoros, volando hasta lo alto de su sagrado templo donde la figura de un enorme Pez dorado empieza a descender hasta colocarse justo en el centro del lugar...
— [c=#0073E5]Hasta pronto mi bella Cloth... ahora te encargo mucho a la señorita Athena [/c]—
Emprendió la marcha hasta quedar a un lado del oscuro observando con dirección al portal que aguarda por ambos. ¿Quien sabe que tipo de batalla le espera del otro lado? Un mundo muy distinto al que habita, quizás una experiencia para probar lo alto que logra llegar su maravilloso poder...
— [c=#0073E5]Estoy listo... es momento de irnos mi estimado ... puedes contarme en el camino los detalles...[/c] — **[/i]
 
 
Escuchar sus palabras le daba calma, por lo que inclinó la cabeza un poco y se encogió de hombros por unos segundos.
Que le recordara el que disfruta su compañía le hacía sentirse halagada, pues recién se conocían y era demasiado agradable para ella el hecho de estar pasando una buena noche. [c=#802D56]"Y pensar que todo deriva de espiar por diversión."[/c] pensó para sí misma, dejando que una sonrisa se mostrara con relevancia a sus pensamientos.

[c=#0073E5]-Bueno... Me has confesado algo de ti, por lo que seré justa.-[/c] Su mirada se mantenía en la fuente, viéndola con detenimiento mientras llevaba ambos brazos a cruzarse bajo su pecho. [c=#0073E5]-Yo soy una... Practico la magia negra, aunque tengo habilidad propia también.-[/c] Se mostró algo nerviosa, no sabía cómo explicarlo en su totalidad; presionó los labios y se giró a verle a él.

[c=#0073E5]-Soy diferente a las demás hechiceras, que eso es lo que soy. Poseo habilidad sobre las sombras y mente.-[/c] Mantenía un rostro serio, sin llegar a verse fría, pues pese a no sonreír, cierto carisma se desprendía de sus ojos.
 
 
[i]** — [c=#0073E5]... ¿Que significa este basto frío que se adosa desde la lejanía y encrespa por completo la serenidad bajo la mirada de vuestra inmaculada estatua...? Athena... ¿acaso los enemigos que se ocultan en las sombras nuevamente inician su recorrido sobre esta bella tierra? [/c]—
Un hermoso y sencillo contexto fue musitado desde sus sinceros labios. Aquella brisa traviesa entra y sale a lo largo de sus aposentos, como una dama silenciosa que reclama su dominio en un lecho prohibido, mientras la luna clara matiza con su resplandor platino cada detalle de aquel tranquilo lugar. Cada adoquín y cada pieza sobre aquellas estructuras, talladas con cuidado por algo más inmenso que simple talento, crea un bajorelieve perfecto con el juego de sombras que se desprende al avance sublime de los grandes grupos de nubes.
Sus cabellos alterados por momentos son presa de aquella ventisca que  poco a poco se vuelve más densa y abraza un aspecto algo tenebroso; sin embargo para aquella masculina silueta dejar libre una sombra sobre los blancos marfiles de rocas fue sencillo, solo bastó atravesar el umbral que se sostiene fijo al soporte de inmensas y sólidas columnas, para recibir el roce de aquella luz que se cuela entre los espacios sobre el techo del recinto sagrado.
Su sublime y definida figura se adorna con una blanca y larga capa, la cual se deleita con los susurros frescos de esa noche, creando ondas en un vaivén pefecto que se mezcla con sus largos y entintados matices de vivo azul aguamarina.
Desde su posición, un resplandor hermoso, cálido, semejante a una estrella que anuncia vigorosa su presencia en el cosmos, se desprende desde cada pieza de su divina protección al toque de las luces que atraviesan los espacios sobre él. Escamas doradas fielmente acopladas entre sí, adornan la silueta masculina que revela su bello y noble proceder, manteniendo seguras a su vez todas las partes vitales en su humano ser.
Un festín de pasos metálicos estrellan su eco contra los grandes muros, justo como olas que se desvanecen en su recorrido contra las afiladas rocas de un acantilado, anunciando el andar de aquel que con fidelidad resguarda el doceavo templo, ese mismo ser que por muchos años ha disfrutado la soledad y de esta tranquilidad de su camino...

— [c=#0073E5]¿Me pregunto, si estará bien ir hasta Cáncer?... quizás el caballero dorado guardián de la cuarta casa del zodiaco tenga algo de tiempo esta noche para retomar un turno de guardia, hay algunas cosas que me gustaría comentarle [/c] — comentó e inmediatamente centró su mirada sobre el horizonte donde inicia el descenso desde esa la última casa sagrada.

— [c=#0073E5]Aunque la noche es perfecta, hay algo que me inquieta enormemente... ¿tal vez sea el producto de los hechos que no dejan de atormentar mis pensamientos...? ¡Tch! ... al final también te debilitas lentamente... eres un tonto Albafika ...[/c] —

Sólo tres pasos más fueron suficientes para que su cuerpo detuviera su andar por completo; una presencia distinta a cualquiera conocida dentro de sus límites de guardia se dejó ver, allí de pie al final de las escalinatas que descienden desde el templo. Un ser espectral definido por detalles más oscuros que la misma noche permanecía erguido e inexpresivo; para el heleno la perspectiva de aquel ente no demostraba confianza, estaba claro que se trataba de un invasor pero ¿De qué manera consiguió atravesar el manto de protección disperso por la Deidad regente de ese Santuario? ¿Cómo rayos consiguió burlar a todos los Santos dorados?... no era el momento propicio para que esas cuestiones inundaran su cabeza, sin importar que, él debía cumplir con su trabajo sin importar que eso le llevase a desatar una nueva batalla.

— [c=#0073E5]¡La noche es perfecta... ¿No te parece?![/c] — tomando un aire de confianza a esa distancia de su contrario, el dorado guardián alzaría su voz.
— [c=#0073E5]En este momento hay muchas preguntas en mi cabeza... pero no sería nada cordial recibir una visita siendo tan empalagoso... seré sincero contigo, ese no es mi estilo [/c]— Sonrió de una manera confiada mientras alzaba ese frío par de tempanos azul profundo. En su detalle acuoso se dibuja perfectamente la oscura silueta del desconocido del cual no aleja su mirada en ningún segundo.
— [c=#0073E5]... Ahora espero que des media vuelta y te retires... este sitio es un lugar sagrado y no pienso derramar ni una sola gota de sangre sobre este panorama que tanto adora nuestra querida diosa[/c] — sentenció con paciencia absoluta, cerrando a su vez ambos ojos consigue que cada uno de sus sentidos se relajen y poco a poco comiencen a agudizar gradualmente cada una de sus cualidades... **[/i]
 
 
Se anudaba las agujetas de las botas, que sabía, llegado el momento, quizás se convertirían en cenizas, pero a pesar de todo, seguía siendo vanidosa y cuidaba demasiado de sus ropas.

No podía negar a sí misma, que tenía miedo, no de lo que ahí dentro les esperaba, sino de no ser de ayuda para El Empíreo, por esa razón se había dedicado a entrenar durante su ausencia, para poder estar a la altura de su maestro, cuyos niveles, era consciente, eran prácticamente imposibles de alcanzar.

La tarde estaba cayendo, a lo lejos, en el horizonte, un débil destello anaranjado al ras del nivel del mar, iba desapareciendo lentamente a la lejanía para dar paso a la noche.

Por fin se puso de pie.

Aspiró el aire hondo, llenándose los pulmones de la brisa marina, y luego exhaló lentamente.

Llevó los dedos de la mano diestra sobre el emblema, aún sin usar que pendía de su cuello para asegurarse que seguía y finalmente clavó la vista en la entrada.


[c=#E50000][b]—Cuando tu digas. —[/b][/c]Anunció.
 
 
[c=#E50000][b]—Lo lograremos... —[/b][/c] Respondió Yuki con calma, tras clavar su vista en el sello sobre la entrada. La marea iba subiendo lentamente conforme el tiempo pasaba y el viento soplaba cada vez más fuerte y frío.

[c=#E50000][b]—Hemos pasado por cosas peores, ¿no? —[/b][/c] Continuó mientras sacaba de uno de los bolsillos internos de la chaqueta, un par de guantes negros de piel. Comenzó a ponérselos, uno a uno, desvelando que estos solo cubrían la palma y parte de los nudillos, dejando los dedos al descubierto y mientras se los ponía, el brillo de una delicada pulsera resaltó. Asura sabría muy bien que era, por lo que sabría de entrada, que ella estaría preparada.

[c=#E50000][b]—Además, Contamos con la ayuda de sus majestades —[/b][/c] dijo ella haciendo una breve reverencia, mirando sobre la cabeza de Asura, asumiendo que Baalberith, Azrael y Abaddon estarían ahí [c=#E50000][b]—Y Beleth y yo, te tenemos un par de sorpresas que seguro disfrutarás... —[/b][/c]

Una vez terminó de prepararse, volvió a sentarse en la roca para esperar.

[c=#E50000][b]—Así que no te preocupes si tu amigo no viene... Podremos hacerlo, será pan comido.—[/b][/c]
 
 
Lo supo, cuando siglos atrás se había confinado por su cuenta en la mansión Prakliaty, que vivir sin un propósito, no era vida.

Sus hermanos y hermanas tenían uno, ruin, macabro, pero un propósito al fin y al cabo, en cambio ella vivió aletargada, sumida en la oscuridad, en la nada, pensando cada día que morir o simplemente dejar de existir, traería más beneficio que continuar así.

Entonces llegó Asura, cambiando por completo su forma de pensar, trayendo consigo las ganas de superarse a sí misma; conoció de amistad, del agradecimiento, conoció del amor, de la admiración y de la lealtad.

Comprendió entonces las palabras del oscuro serafín, sabía muy bien de esos sentimientos que la superaban y le hacían hervir la sangre con un propósito, el deseo de entregar incluso su vida misma a cambio de preservar la de aquellos a quienes ama.

Sonrió con calma y a pesar del despliegue impresionante de poder que demostró al extender su palma. No podía siquiera imaginar el alcance que tendría al dejarlo estallar libremente. Consideraba a Asura, ya de por sí, demasiado poderoso y destructivo, no podía imaginar, como sería ahora fusionado con Baalberith, además de Azrael y Abaddon.

Al desaparecer aquella abrumadora energía, extendió ella su propia mano y la colocó sobre la del Empíreo, sonriéndole con calma, intentando transmitir tranquilidad y sobre todo, que entendía perfectamente sus razones.

[c=#E50000][b]—Y por eso estoy aquí... Porque para mi, es exactamente lo mismo y no permitiré que pases por nada de esto tu solo. —[/b][/c] sabía que sus fuerzas no se comparaban en nada a las de Asura, pero entregaría su vida misma si fuese necesario.
 
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Asura Kaos | Comments | iOrbix
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