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** A la expectación del peli rojo el opuesto auspicia una sublime defensa que hace gala de su conspicua habilidad combativa, misma que no tarda en permitir la ofensiva, un exquisito movimiento del gallardo que combino el ataque y la defensa en uno solo. Un sorprendido Milu no alcanza a ejercer su obra defensiva y la violencia adversa hace impacto llamando al desequilibrio de su postura para principiar una caída, mas, es sabido que casi por instinto natural, el cuerpo tiende a adelantar las manos hacia el suelo cuando va en son de caída, el del joven aprendiz no sería la excepción, de hecho en consideración a su capacidad sobre humana en comparación a un ser normal, es capaz de mantener la mente en control sobre el cuerpo en esta situación mientras la gravedad impone, para él, su lento tirón natural, y es así que la mano diestra desciende de su posición, y considerando que mantiene la espada sostenida en esta pues su mente no se tribula tan tontamente por lo acontecido como para soltarla, entonces la punta del arma seria lo primero que haga contacto con el suelo y es ahí cuando él tensa los afinados músculos de la misma extremidad de tal modo que ayudan a afirmar el asentamiento del arma usándola como bordón y reducir el ritmo de caída oportunando a que uno de sus pies se asentara sobre el suelo dando apenas un poco más de estriba a su pose, sin embargo aun sin concretar la debida postura de recuperación, no quiso desaprovechar el momento donde todo trascurre en parpadeos y fue así que aprovechando la cercanía de los cuerpos en pleno momento apoteósico de litigio, gestionando la zurda con violencia y precisión gesta el contraataque con la vaina que sostiene surcándola hacia la cabeza de Umbra Eterna avanzando a alta velocidad buscando generar fracturas e incluso un fuerte mareo que tal vez lo aqueje durante unos minutos impidiendo su estabilidad así como acarreando un indecible dolor en la zona de impacto. Esto se da en un tiempo tan efímero que aun su postura va en tránsito a concretar su acomodamiento pues, el otro pie aun desciende para acoplarse a la posición del joven y permitirle re incorporarse adecuadamente luego de que se logre ello y de no ser cohibida su intención.
Si bien el ataque del adverso logro generar un desequilibrio, el fino metal de las botas ayudo a menguar el daño lo suficiente como para que no hubiera algo más que una tenue rara sensación en la zona pero que no logra aquejar lo suficiente a el aprendiz como para perder su concentración y por ende, enfoque energético llevado, es así como continua el crecimiento presuroso de la electricidad en su interior, pero siendo para él algo inocuo. **
 
 
(Soundtrack de la escena: https://www.youtube.com/watch?v=DYlUl22gBBY&list=RDDYlUl22gBBY&start_radio=1&t=110 )

** Logrando finalmente eximir la debilidad que lo abrumaba el cuerpo del albo está de nuevo listo para el litigio, su postura siempre siguió el trazo del “eterno” y su peculiar pero razonable forma de actuar que no desnivela el superficial semblante del joven, esa cara, esa mirada que oculta bajo los parpados se hace in-escudriña-ble y esos sutiles gestos en su semblante que no dan partida a juicios concretos de sus oscuras intenciones. Para él si bien fue tenso en el momento en que su maestro se apodera de su arma, rápido recupera la calma interior al ver como este vuelve a encajar el filo completo bajo la guarda para después lanzar la espada en claro acto del honor tradicional del caballero. Sin embargo Milu no comparte la misma intención, con forme la espada se acera en su traslación por el aire, flexiona ambos pies e inclina su torso hacia la delantera acogiendo toda la fortaleza posible, extiende la mano zurda contorsionandola para que el lado del pulgar quede hacia abajo atrapando fácilmente el arma por la parte alta de la vaina bajo el abrazo de su mano enguantada. De esta manera, aunque un poco rara la sujeción, le permite no perder tiempo en más procesos. Y es así que sin ni el más mínimo titubeo conforme el arma es atrapada su diestra va a la dorada y metálica empuñadura del sable hecho completamente en denso anthektiko (mismo metal de sus guantes) sujetándola adecuada como firmemente para desenvainar en un acto tan fugaz acarreando por la fricción de los metales, un estridente chirrido que asedia en los oídos de quien lo oyera además de unas cuantas chispas multicolor en la boca de la funda. Es así como el filo es revelado, una plateada hoja de tenue curvatura similar a la Katana tradicional de alrededor de 80 centímetros de largo ostentado un solo y agudo filo perfecto para destajar por su diseño curvo.
En simultaneidad al desenvaine la fortaleza acumulada en las flexionadas piernas de Alzder es usada a su máximo límite natural hasta el momento, un estirón de piernas raudo y un rechazo en el piso tan violento que incluso el pulido baldosín bajo las metálicas suelas se resquebraja dando abertura a la veloz carrera que en progresión va aumentando su intensidad y producto de la velocidad lograda, el aire en los contornos de todo Milu se presiona, compacta, agolpa y se genera algo llamado "condensación" que no es más que una estela de humedad intrinseca del ambiente color gris la que reviste las márgenes del joven sin afectarlo negativamente. Conforme más se acercaba al oponente extiende ambos brazos hacia los laterales para al justo momento donde Umbra termina de colocar su capa en su diestra, la carrera del joven concluiría con su pie diestro adelantado asentándose frenando bruscamente el cuerpo disipando la estela de humedad pero que sin des-valerse de nada, aprovechó la inercia y la gran energía cinética obtenida por el traslado para casi de manera natural ambas manos extendidas a los laterales dirigirse al frente en un ataque de “tijera” hacia el adverso donde la negruzca vaina que comparte el metal de la espada, traza rumbo hacia la extremidad diestra, justo al ante brazo con fuerza tremenda para tal vez fracturar el hueso pero con la real intención de medir la calidad el blindaje ajeno al compás que la espada dirige en pleno el sobrenatural agudo filo hacia la cabeza del albino en busca de un des-tajamiento limpio y completo que dejaría la misma sin su mitad superior acarreando la muerte inmediata.

Claramente Milu no tiene remiendos en desatar su máxima hostilidad hacia el “ángel caído” pues, tiene una segada confianza en la superior habilidad de este y el hecho de atacar al máximo es solo un medio para intentar meter presión y así poder hacer aflorar las excelsas habilidades del opuesto, de esa forma pudiendo auditar y aprender de lo visto.

En su interior entonces, empezaría de nuevo a enfocarse su energía eléctrica recorriendo todo el silo de su anatomía mientras va en dilación y se prepara para lo indecible.
Sus orbes se mantienen atentos al contrario mientras su en su finos labios se labra una sutil sonrisa como aviso de la emoción que lo embarga. **
 
 
“¡Estamos matándola!” Exclamó el más grande del grupo, logrando que los demás redoblaran esfuerzos sin sospechar que aquel acto sí la estaba matando, pero no como ellos querían. Mercy intentó abrazarlos, estirar sus brazos y buscar el calor de la vida latente en ellos, quería dejarlos vivir y por ello su mirada vagó por todo el lugar en busca de algún sobreviviente; sólo se encontró con ríos de sangre y cuerpos desmembrados que le dieron una negativa a su idea inicial. No tenía otra opción, tenía que matarlos. Si no los mataba ella los mataría el hambre, la enfermedad, los animales o el frío; podía ser benevolente y acabar con el sufrimiento de todos de un tajo, ¿no era esa benevolencia?

Se llevó las manos hasta el rostro, tirando de las mangas de su vestido ensangrentado y sucio, con el fin de limpiarse la humedad del rostro. Ellos seguían golpeando y gritando por lo que le fue sencillo hacerse de sus cuerpos y lanzarlos con fuerza, sabiendo que la caída acabaría con sus vidas al instante y no sufrirían nada. Cuando estuvo hecho cerró los ojos y tomó una profunda bocanada de aire -que no necesitaba para nada en su nueva vida pero que venía detrás de una arraigada costumbre- y se dispuso a irse del lugar. Al empezar a caminar fue capaz de percibir dos cosas distintas. La primera fue el brillo repentino que surgió en su muñeca y provenía de un dije en forma de luna que seguramente se había atorado al tomar a uno de los niños del cuello y, mientras observaba el mismo, su nariz captó un aroma dulzón: rosas secas y muerte. La muerte era obvio de donde provenía, pero ningún rosal se alzaba cerca de donde estaba parada. Tenía que ser un factor externo, tan externo como el sonido de los arbustos al moverse sin viento, como sus sentidos agudizados y el frenesí recobrando protagonismo.
 
 
[med][center]Open the chest, go back to the start[/center][/med]

[sep]

[i]5 días tras la transformación[/i].

El manto estelar cayó sobre los cielos, ganándole una lucha al sol y permitiendo que los hijos de la noche salieran al acecho. Mercy había pasado días en las ruinas de una iglesia abandonada a las faldas de una montaña, arriba un poblado lleno de gente aguardaba, desavisado de los peligros que podían acecharlos; viviendo, amando, gozando, sufriendo. Siendo tan simples como ella lo había sido en el pasado y como ya no podría serlo jamás.

La fémina temblaba mientras sus dedos lastimados se aferraban a la pared de piedra en la que estaba recargada, la cabeza le daba vueltas y sentía en las entrañas unas enormes ganas de devorar todo a su paso, pese a haber aniquilado a toda su aldea tan solo un día antes. No quería, ya no quería. La sangre era dulce, era un elíxir, un manjar y una perdición que no le permitía parar, y por ello la despojaba de los cuerpos de gente inocente, de niños, de ancianos, de personas débiles; la poca humanidad que aún conservaba le rogaba que se enterrara en lo más profundo de una fosa y no saliera jamás; su nuevo ser, su no humanidad, clamaba por venganza, por asesinato y sangre. ¿No habían sido niños los que le habían lanzado piedras sin piedad?, ¿no habían sido los ancianos los que le tiraban baldes de agua sucia al pasar cerca de sus casas?

“Ningún humano, grande o pequeño, está desprovisto de maldad. Ningún humano tiene piedad absoluta, ningún humano es siempre bueno, ¿por qué tenerles consideración? Están a tu merced.”

Su bestia interna pareció susurrarle al oído con una dulzura nada propia de las palabras dichas y aún así logró que Mercy se cuestionara por un instante, y sólo un instante, si era su derecho exterminarlos a todos; dado el trato que había recibido casi toda su vida. Solamente ese momento bastó para que el frenesí se apoderara de su cuerpo y nublara su mente, usándola como un títere que a fuerza de hambre y de supervivencia empezó a subir la montaña en una carrera que un humano hubiera realizado en más de cinco horas, pero que a ella le tomó solamente cinco minutos.

Empezó a acechar en el roble que parecía dar la bienvenida al poblado; se escondió detrás de su grueso tronco y esperó una oportunidad, la ausencia de luces en su totalidad y el silencio que precede a la tormenta, lástima que ninguno de estos llegó a tiempo. Una mujer que llevaba cubetas de agua colgadas de sus manos se cortó la planta del pie derecho justo en la entrada, hubiera sido una herida menor por la que no habría de que preocuparse a no ser porque una neófita carente de control podía percibir y embriagarse con el simple olor. Se abalanzó sobre ella y de un movimiento la asesinó al tomarla de la cabeza y romperle el cuello, sus colmillos desgarraron la yugular y bebió la sangre que salió hacia ella a borbotones, pero no le bastó. Su hambre era insaciable.

Las próximas horas las pasó asesinando hombres y mujeres por igual, de ese modo el apacible pueblo se volvió lo más similar a un corral de cerdos en el matadero donde se rogaba por la vida y sacaban lo peor de sí mismos al esconderse tras sus propios familiares o al ofrecer a los menores como sacrificio. Cuando no existieron más adultos y la sangre de los mismos tiñó las piedras que conformaban los caminos del lugar, Mercy creyó que todo había acabado ya que el frenesí decaía poco a poco y volvía a tener control sobre sí; fue realmente una lástima que los infantes intentaran lastimarla al estar ella más lúcida. El primero en golpearla fue un pequeño niño (no menor a diez años) el chiquillo se armó de valor y emprendió carrera hasta ella, golpeándole el abdomen con toda la fuerza que un niño podía tener, pero no le hizo daño alguno. Los demás chiquillos (siete a lo sumo) encontraron en el acto de su vecino valentía e inspirados hicieron lo mismo. Pronto la fémina estaba en medio de todos ellos y era el objeto de patadas, golpes y tirones de ropa. No había derramado ni una sola lágrima después de la muerte de Jofranka pero ahí, entre los hijos predilectos del creador, sintió que su pecho se oprimía hasta el punto de creer que tenía un corazón latente aún, merced al dolor que experimentaba en la zona; sendas lágrimas cayeron por sus mejillas y se perdieron entre sus ropas o en el cabello de los pequeños.

[center](...)[/center]
 
 
** Y es como el espectáculo fluctúa con gráciles movimientos que amordazan la parsimonia de los cuerpos en querella. Unos despliegues cautivantes solo propios de aquellos cuya naturaleza desafía el entendimiento común. Es propio de esto cuando el intento de Milu es frustrado fácilmente por su maestro, el contra agarre no se logra con eficiencia pues el mismo guantelete y la sujeción del contrario lo prohíben, y como si fuese poco “el tiro le sale por la culata” con la otra sujeción que intento hacer en respuesta al puño del demonio, pues solo sus dedos revestidos por el guante logran hacer violento tacto con la extremidad ajena que se alejaba y es tal que alcanza las afiladas puntas del guantelete opuesto por lo que su propio guante se ve atrofiado en las zonas de los dedos donde el metal de mayor calidad del opuesto hace zanjas y abre el del peli rojo al son que se escapaba sin problema de la sujeción.

No contento con ello el siniestro del opuesto se enfilo hacia la parte del torso del joven que está expuesta, una magnifica artimaña propia solo de quien domina el arte del combate al valerse de la situación, y es así como la arremetida ajena impacta en la zona determinada, la cual no tiene una protección extra a resaltar más que la propia del cuerpo, al son que umbra deja el agarre. A pesar de su anatomía sobre humana, por ende resistencia, un impacto de esa naturaleza no es ignorable, en consecuencia sus entre cerrados ojos se ensanchan como platos mostrando al espectador los luceros carmesí que mayormente yacen ocultos bajo esos finos parpados de delineados negros en pestañas. Los factores físicos comunes cumplen su faena acarreando que su único pie asentado en el suelo se despegue a unos pocos centímetros de la superficie al son que retrocede hacia atrás por lo menos un metro para después caer sobre los pies pero sin estabilidad alguna por lo que por inercia continua la caída hasta quedar tendido de espaldas sobre el pulcro baldosín.

Una tos seca se puede oír por parte del joven que yace allí tirado, mismo que dificultosamente intenta ponerse de pie pero apenas se busca levantar extendiendo ambos pies vuelve a caer dejando su rodilla zurda posada sobre el suelo mientras que lleva su mano diestra a la zona donde recibió el impacto. La lógica tras esto es básica: El siniestro logro sacarle parte del aire así como acarreo un reflejo natural del cuerpo, flaqueza y una fuertes ganas de vomitar que afortunadamente no fueron a más que ganas.
De igual manera el efecto no estaría ahí para siempre y sumando a eso la adrenalina que embarga su anatomía, ergo, tras unos 4 segundos vuelve a intentar retomar la posición esta vez lográndolo pero siendo de notar en él que los vestigios del efecto anterior aun interfieren con una buena estabilidad y compostura, tal vez este así por unos pares de segundos más que al cuerpo le tome recuperarse. Realmente no es tanto el dolor que siente por el golpe como tal lo que lo tiene así, si no el efecto como reflejo que tuvo el cuerpo al ser afectado de tal forma. Mismamente por esto podemos decir que la energía que se concentraba anteriormente abandona su enfoque perdiendo la carga que llevaba.

-Mal… maldición- Murmura muy suavemente mientras empuña ambas manos y las eleva al son que retoma su anterior guardia de batalla, (la descrita en su segundo turno) aparentemente mostrara estar listo de nuevo para el ataque, pero la realidad es que se abstiene pues apenas siente como el cuerpo vuelve a ir retomando las energías y fortaleza después del efecto sufrido. Por lo que no se siente apto para un despliegue rápido y hábil en justo este instante.
Al estar en guardia vuelve a enfocar su vista en su enemigo aunque de momento no de manera tan absorta, supondría alguna ofensiva y en lo posible estará atento. **
 
 
( Soundtrack de la escena: https://www.youtube.com/watch?v=fLs46N5otpk&feature=youtu.be )

** Y finalmente el vals del litigio principia cuando estas dos siluetas danzan en armónica contienda con movimientos tanto espectaculares como mortales. El chisporrear y fricción de los equipamientos desahucia el taciturno así como las altas velocidades tribulan el aire en ventarrones a su alrededor como reminiscencia de lo que son fieros despliegues por parte y parte.

Para el peli rojo es digno de asombro mas no sorpresa, que su maestro lograse evitar la ofensiva, después de todo las altas expectativas lo preceden y por eso lo solicito como tutor. Lo que si no se esperó borrando así la sonrisa de sus delgados labios, fue el agarre del contrario que con facilidad adhiere las garras de su guante al de Milu encajándose en este con relativa facilidad dejando en claro así la diferencia en la calidad de los metales. Sin embargo no entrando lo suficiente como para pasar la lámina al 100% y alcanzar la piel.
En ningún momento los arcanos orbes del peli rojo se despegaron del arcaico peli plata y es así como con facilidad divisa el siniestro con clara intención a la boca del estómago, es por eso que contraria solo le basta con dirigir su zurda, que aun yace en guardia, un poco más al centro de su cuerpo de tal forma que el ante brazo puesto en vertical con firmeza se interpone e inhibe el impacto que choca en seco con el metal del guante de Alzder. Un nuevo estruendo se hace sentir a cada rincón del pabellón como resultado del intenso choque de los dos metales. La firmeza del material que compone el equipamiento del joven soporta con éxito el golpe disipando la mayor parte de la energía cinética en su estructura haciéndola vibrar efímeramente sin averiarla apenas empujando levemente hacia atrás el ante brazo defensor, aunque sospecha que del puño haber llevado mayor “fuerza” el metal anthektiko hubiera cedido ante el otro de mayor calidad acarreando algún daño.

Conforme la arremetida opuesta es frenada al contacto, la estrategia oportunista no se hace esperar y la misma mano desciende agarrando firmemente la muñeca ajena sin perder ni un solo instante de oportunidad valiosa para que se aleje, al unísono la diestra muda su pose abriéndose el puño para así la mano agarrar el antebrazo enemigo con mucha fuerza bajo el implacable abrazo del metal (el agarre con el guante en la mano), considerando que en la posición en que quedo como resultado del anterior ataque, se lo permite.
Y sin vacilar ni por un momento, con ambas extremidades del opuesto bajo sus agarres, tira de las manos propias hacia atrás de su propio torso en un muy fuerte movimiento apoyado por su fuerza sobre humana de tal manera que las manos enemigas sujetas seguirían la trayectoria del jalón acarreando la inclinación del torso y por ende cabeza de umbra hacia la delantera en descenso justo con la posibilidad de encontrarse con la rodilla izquierda de Milu que ahora ha dejado su atraso en la guardia para ir en veloz ascenso directo hacia el mentón del angélico buscando así propinar un potente golpe que fracture el óseo, sacuda el cerebro contrario atrayendo mareos, visión borrosa, falta de estabilidad y tal vez el doblega-miento de la voluntad y moral de combate ajena de ser el caso que ese aspecto sea frágil.

Al interior del joven empezaría a segregarse adrenalina pura por el combate desatado, en consecuencia posiblemente el dolor por algo “menor” no sea un problema hasta dentro de un rato cuando las emociones ahora a flor de piel bajen su intensidad para percibir mejor la realidad.

Mismamente en el silo de su anatomía comienza a despertar su energía de naturaleza eléctrica distribuyéndose en vaivenes constantes por todo su cuerpo, pero de momento sin salir de sus contornos naturales. **
 
 
** De repente una voz que nace desde lo oculto acompaña su tránsito acarreándole un tenue escalofrió por la escena tétrica justo hasta detenerse varios metros frente al trono al avizorar la silueta del galano que de forma eminente se manifiesta ante sus entre cerrados y misteriosos orbes oculares.
Es toda una magnifica aparición la que hace Umbra Eterna, para finalmente abrirse al duelo. De no ser porque lo reconoce como su maestro y por ende no percibe una real amenaza, el nerviosismo en menor o mayor grado podría haberse apoderado de él por la presencia misma que radia el "ex celestial". Conforme su maestro culmino sus diálogos Milu atisba a la situación presentada, saca su espada junto con su funda y la deja caer al suelo junto a él causando un estruendo fastidioso, no puede evitar sentir gracia al generar esos momentos incómodos, aunque al parecer al peli plateado le da igual.
Finalmente la emoción lo embarga, venia por plata y encontró oro, un combate fascinante. Por el sentimiento, en la amplitud de sus fauces se labra una sonrisa de tenue percepción, como son normales sus expresiones. Para después caminar presuroso hasta situarse a metro y medio frente al adverso y en solo lo que tarda un segundo allí tomar su guardia de pelea que consiste en: Ambos brazos se flexionan firmemente en formas de “v” de tal forma que los puños suben a la altura del mentón quedando a ambos costados del mismo pero sin contactarlos. Los antebrazos de tal forma cubren parte del pecho y las costillas. El mentón va hacia dentro y los hombros se elevan un poco hacia arriba. El pie diestro va hacia en frente acarreando que el cuerpo se ladie levemente, por ultimo ambas rodillas son flexionadas un poco acogiendo estabilidad.
Manteniendo su guardia raudo avanza hacia el prójimo, su pie diestro siempre se conserva a la delantera marcando el de avance y justo cuando la distancia es mínima orquesta ofensiva al enfilar con velocidad el diestro puño a la nariz del contrario con fuerza. Los nudillos del guante metálico, que posee una resistencia superior al acero, amenazan con acarrear aún más daño en la zona a afectar buscando fracturar el tabique así como causar un constante sangrado.
De lo que tal vez el adverso no se dé cuenta es que al momento de proyectar el puño, el pie derecho se va simultaneo en un paso largo hacia delante buscando asentarse bruscamente sobre el pie ajeno, de esa manera atrofiar el movimiento y de ser posible, el equilibrio de Umbra.
En ningún momento sus agudos ojos dejan de estar absortos al adverso intentando leerlo, los músculos de su cuerpo están moderadamente tensos y, por la guardia, ya dispuestos para próximas rápidas reacciones que deba tener.
Debido a la forma extraña entre cerrada de sus ojos, no es factible presagiar con facilidad hacia donde mira para atacar, hacia donde van sus intenciones, por lo que esto hace un plus a la naturaleza sorpresa de su ofensiva. **
 
 
** Etéreos rayos del astro solar en su álgida habitación sobre el celeste doran los bosques verdes y lozanos ocultos entre montes Somma y Vesubio. Cientos de hectáreas arboladas se extienden con alguna diversidad de plantaciones coloridas que sobrevienen al ambiente volcánico nato de las tierras perdidas de Pompeya. Sumido entre sus anchas se encuentra una inmensa arquitectura de tendencias románicas con forma de cruz latina que sirve de guarida a una siniestra criatura soberana allí. En el interior de recinto, el mutismo incandescente inherente en los pasillos en los aposentos de Umbra Eterna pronto es diluido cuando un inocuo destello blanquecino emerge de la misma nada alumbrando estridente-mente los pasillos normalmente iluminados solo por antorchas. No tardaría mucho en resonar aquel que perturba el silencio, un chirrido propio del metal al ejercer alta fricción contra alguna superficie anunciando así la llegada de ese alguien. Pronto el resplandor se atenúa para revelar lo sucedido, una nave de contornos redondeados ahora se muestra allí estática y tras ella un pequeño lienzo alargado de suelo atrofiado en pedacitos como huella de su estrepitoso aterrizaje. Todo como resultado de un viaje dimensional.
De inmediato la puerta principal ubicada al lateral del vehículo se abre de manera automática expidiendo algunas humaredas propias de los sistemas interiores que se descompusieron al aterrizar. Un guante metálico plateado se aferra al marco, seguido, dos botas metálicas se asientan sobre el marmolado piso para así lentamente permitir la salida del vehículo a este hombre de singular lacia cabellera roja corta y alba piel ataviado a primera vista con un abrigo escarlata que baja hasta más allá de sus rodillas resaltando sus grabados plateados en ambos lados del pecho, de un rombo y una estrella siendo precisos. En el frontal donde el gabán va abierto se avizora un chaleco cenizo ceñido a su esbelto torso sobre lo que se supondría es una camisa negra que hace juego con los pantalones de igual color que bajan visiblemente hasta las rodillas, pues de ahí para abajo se embuten entre las botas metálicas de caña larga que suben hasta sus rodillas forjadas en el fuerte metal “Anthetktiko” las cuales muestran en su diseño, varios relieves en forma de lunas que engalanan las armaduras. A las manos se adhieren los guantes de igual material y decoros que las botas quienes cubren todos los dedos en totalidad y en las palmas tienen un diseño de pliegues permitiendo la normal flexibilidad de estas partes. Estos suben por los ante brazos hasta terminar en punta por la altura de los codos. Como no resaltar aquella dama de compañía que siempre porta, 100% hecha en el mismo material de sus armamentos ya descritos la cual de momento sobre sale por el costado izquierdo de la cadera denotando su dorada empuñadura de decoros plateados en forma de rombos y pomo de igual matiz. El resto yace oculta entre la ennegrecida funda que solo se percibe en la parte baja del abrigo por donde sale el extremo inferior.
Una vez fuera de la nave, con su singular mirada que entre cerrada bajo esos parpados oculta las intenciones legibles atreves de los ojos, solo echa un reojo al desastre causado al piso durante su entrada a la base de su ahora maestro. No puede evitar esbozar una tenue sonrisa al concebir la reacción del “eterno” cuando vea que anda haciendo daños en sus pomposos recintos. No presta más atención a ello, después de más de un mes ausente por distintos designios no desea más que ver a su tutor y exigir la continuación del entrenamiento pactado tiempo atrás.
Al estar allí lo primero que siente…huele es aquel perfume intensamente dulce que embadurna el aire del sitio impregnándose en cada existencia así sin más. -De nuevo aquí, ¿eh?- Murmura.
Dejando atrás la nave, pasos metálicos que hacen eco a lo profundo anuncian su caminata por aquel pasillo principal (nave central) segmentado de las otras alas por hileras de pilastras con sesgos cruzados que se levanta en ambos laterales sosteniendo en ellas antorchas que con sus llamas dan lumbre a los senderos natamente lóbregos del alcázar tétrico. Su rumbo lo traza al joven Alzder directo hacia el trono donde con ansia esperaría encontrar al “caído” para continuar con lo acordado. **
 
 
- [b][c=#802D2D]Para los de mi raza, soy un prospecto alfa ¡Y ES PRECISAMENTE POR NO SER HERMOSO! Así que te agradezco mucho el cumplido, camarada.[/c][/b] - Y rió ampliamente, bebiendo el resto de si whisky, de sopetón. La gente fluía en el bar cada ciertos lapsos por lo que, si Dominus nuevamente miraba el entorno, no vería exactamente a las mismas personas, y quizá hasta sus "conocidos" ya se podrían haber retirado. Floro comenzó con la ronda de vasos sucios, ocupando el fregadero que estaba un poco más distante del incubo.

- [b][c=#802D2D]Hace tres días vino por acá y me enteré de lo que te conté. Sapporo está a dos horas de distancia, así es que no sé si todavía estará allá. Al menos ya sabes como luce. [/c][/b]- Arguyó el enano con voz tranquila, más que de costumbre, pues le estaba poniendo empeño a sacar cada mancha con la esponja, y sus manos gordas no ayudaban en el proceso.

- [b][c=#802D2D]Ahora que te veo me surge una duda, camarada Umbra.[/c][/b] - El enano dejó los primeros vasos limpios boca abajo para que estilaran, pero aún así miraba al contrario con una sonrisa de sesgo avispado, y porque el repentino cambio del demonio en la forma de hablar lo había delatado. - [c=#802D2D][b]¿Sabes como llegar a Sapporo? Pero por si no lo sabes, tienes que ir al terminal de autobuses en el centro de Ebetsu, tomar el bus que diga... ¡Espera! ¿SABES LEER JAPONÉS?[/b][/c] - De pronto cayó en cuenta de que muchos de los forasteros que pisaban ese bar no tenían ni pizca de conocimientos sobre Japón,menos su idioma, motivo por el cual solían utilizar algunas habitaciones roñosas que tenía en el ático como posada hasta aprender lo básico, ya que les era imposible desenvolverse entre la gente común. El rostro del pequeño Skald se desencajó. Ir a Sapporo no era un juego de niños, ni siquiera para seres con poderes fantásticos, porque cualquier error podría desencadenar un escándalo y tragedia de proporciones.
 
 
Una de las manos del desconocido se deslizaba sobre su hombro opuesto para poder sacar una Infantry MG5; ametralladora ligera de origen alemán, con rondas de 50 disparos de forma automática a una velocidad de 800 rpm, donde el láser de punto rojo que tenía de mod se movía sobre la nuca del hombre de cabellos plateados a una corta distancia, y la otra mano con un movimiento igual de rápido dejaba caer una mina buscadora (Seeker Mine) de su cinturón, para tomar rápidamente su MG5 con las dos manos, y manteniendo el dedo índice palpando ese gatillo sensible de su arma.

[med][center]"The sky the deepest red"
[/center][/med]

Del cielo comenzaban a caer gotas pequeñas de agua, junto a los fuertes relámpagos que se escuchaban a lo lejos, iluminando de manera fugaz cada rincón que esa luz natural podía tocar. Los copos de nieve caigan ahora junto a la mezcla de la lluvia; algo extraño de ver, y sobre la máscara balística oscura se notaba los rasguños de aquellos que lo vieron por última vez, marcando varias líneas de desesperación ese líquido transparente que rodeaba toda su dura textura junto a esas cuencas de los ojos profundamente oscuros como el mismo abismo cuando era iluminado por ese relámpago muy cerca de ellos.

[med][center]"The sun the bleakest black"
[/center][/med]
[center][image=https://i.ibb.co/gj71rpL/tc-the-division-close-up.jpg]
[/center]
[center][med]"We hold each other and hail"[/med][/center]

La mina buscadora al haber tocado suelo, comenzaba a parpadear rápidamente hasta prenderse, cuyo artefacto redondeada por medio de una lente especial observaba primero aquel desconocido, marcándolo como enemigo por un microsegundo antes de reiniciarse y volver a prenderse para girar sobre ese suelo humedecido y marcar con un láser el centro de la espalda del joven de cabellos plateados que estaba más abajo, esperando algún tipo de señal por parte de su actual dueño o aquella persona que enfoca de manera intimidante.

[center][med]"The final act"[/med][/center]
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