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Se maldecía por esa debilidad que exhibió en ese momento, se maldecía por no poder caminar para decir que ahí estaba, ahora de rodillas ante el tholos solo podía rezar para no perder la conciencia ahí mismo. Sin embargo, lo sonidos comenzaron a hacerse más lánguidos, pesados, su cabeza dolía lo suficiente como para no saber nada más, se mordió el labio inferior para obligarse a mantenerse con consciencia, no podía quedarse ahí tirado sin averiguar quien era el que sus ojos encontraron caminando por la intimidad de su templo, si era él quien había regresado por más imposible que sonara.

Jadeó con coraje, sus dedos se negaron a darle la fuerza que necesitaba para poder pararse, no quedar en esa posición tan vergonzosa; dos veces intentó ponerse de pie, pero pareciera ser que su cuerpo no daría más tregua a las inclemencias que se sometiera desde hacia un par de meses o más, todo su ser temblaba por el sobreesfuerzo que le redituaba traer la armadura puesta, que tuvo que permanecer incluso con las manos en el suelo para no caer por su propio peso. Ni siquiera escuchó cuando Kardia terminó por encontrarlo en esa posición tan vergonzosa, solo sintió sus maneras salvajes para tomarlo, hacerlo reaccionar ¿cómo culparlo? Si no tenía nada de haber llorado su partida, y ahora su mente lo estaba haciendo delirar, quizás así encontraría la calma para iniciar una nueva jornada, fuera lo que fuera, era necesario para él.

No comprendió ni una de sus palabras, pero el aroma a “guardado”, a muerte, se hizo presente con cada movimiento que el griego realizaba, solo pudo hacer un gesto de rechazo cuando supo reconocerlo demasiado impregnado en su piel y ropa [c=#0073E5]— Kardia.. — [/c]Musitó luego de un momento, cuando sus pálidas y delgadas mejillas fueron estrujadas para hacerlo volver en sí…[c=#0073E5] — Kardia…—[/c] Musitó con ansiedad cuando su cuerpo le permitió tomar un poco de adrenalina para poder hacer lo mismo con su rostro, lo estrujó de forma que quería sentir su cráneo y todos los huesos que le conforman, pero no pudo resistir, rápidamente se desplomó entre los brazos de aquel, aunque no perdió el sentido solo no estaba soportando la emoción de saber que estaba ahí, a su frente [c=#0073E5]— Estás aquí… —[/c] Evadió cualquier respuesta a las preguntas que le hizo, solo sonrió débilmente cuando este siguió hablando [c=#0073E5]— Apestas a muerto… —[/c] Musitó luego de moverse para poder quedar recargado en él [c=#0073E5]— Si has venido por mí, quiero que sepas que no lo he hecho de una manera honorable… desde que partiste.. no ha habido consuelo para mi… —[/c] Se confesó, luego de creer que está a unos momentos de morir [c=#0073E5]— Ni siquiera podré recuperar tu cuerpo… alguien lo sacó del mausoleo y no pude ni sostenerme en pie delante de los demás caballeros… ya no puedo con esto.. —[/c] Apenas y pudo sostener el hilo de palabras [c=#0073E5]— El patriarca me aborrece por mostrar esta debilidad…. Simplemente no pude con la culpa de no haber llegado a tiempo para salvarte ese día…. Ni siquiera Sasha pudo contener tu fiebre para esperar mi regreso… —[/c] No pudo sostener más las lágrimas, simplemente se cubrió el rostro [c=#0073E5]— La culpa no me ha dejado en paz, el maestro Krest tenía razón… no sirvo para tener la enmienda de ser un caballero.. Terminemos con esto de una vez… si mi destino es el infierno, lo acepto… al menos tuve una única oportunidad de volverte a ver…[/c]
 
 
[code]Ese reclamo, la forma con la que seguía profiriendo palabras en idioma desconocido, no podía dar lugar a dudas: era él. [c=#0073E5]— ¡KARDIA! [/c]— gritó como nunca antes cuando avanzó algunos pasos más para intentar alcanzarlo, pero no tenía fuerza. El ayuno, el alcohol, el desvelo, todo eso hicieron que no pudiera resistir la sorpresa de ver al escorpión de pie una vez más. Sobre todo, el motivo por el cual estaba ahí. Solo pudo dar unos pasos antes de caer de rodillas y sostenerse de un pilar cercano, el ruido metálico fue demasiado estridente por el eco que ocasionó en el lugar, se desesperó, pero no podía humillarse y gatear con tal de perseguir una aparente ilusión óptica.

Estaba roto por dentro, ya era una piltrafa, una sombra de lo que fue alguna vez [c=#0073E5]— ¡Kardia! ¡Aquí estoy!.... —[/c] [i]“Llévame contigo”[/i].. Tosió, sus piernas se negaron a dar un paso más, por más que estaba aferrado a la idea de perseguirlo, solo pudo ver su espalda casi encaminarse a su estudio lleno de alcohol y dolor.[/code]

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[code]Destruido. Esa es la palabra correcta que puede definir lo que ahora el caballero de Acuario representa. Días en vela, insomnio recurrente por los constantes sueños en los que aun visualiza encontrar al ahora extinto caballero de escorpio, copas de vino sin terminar, pero botellas vacías son lo que ahora adornan sus mesas antes rebosantes de papiros con nuevos escritos o descubrimientos. Sufrimiento a flor de pie por lo que perdió en una de sus tantas ausencias por la recolección de datos para su ilustrísima…

Si tan solo no se hubiera demorado ese día…

Remordimiento y sentimientos encontrados le son el pan de cada día, han transcurrido meses desde que se terminaron los rituales funerarios por Kardia, pero él no es capaz de dejarlo ir aún. Su seguridad se ha mermado al igual que su salud, incluso el propio patriarca ha bajado a verlo cuando Deuteros no puede subir a cuidar su constante ebriedad y desvaríos; lamentos de alguien que no puede con la pena de haber perdido al que calificó como el amor de su vida, nadie podría creer que el caballero de los hielos eternos fuera tan frágil como para “romperse” de esa forma tan dolorosa y funesta. Pero ahí estaba, perdido en si mismo por una culpa que no borraría en mucho tiempo, sin embargo, no lo dejarían estar así por más tiempo.

A la mañana de ese día, uno de los guardias cruzó el umbral corriendo informándole como pudo, que alguien había irrumpido en el mausoleo donde descansaban los cuerpos de otros caballeros, Sage había insinuado que probablemente él hubiera sido el causante de tal aberración, pero una de sus sirvientas argumentó que Dégel no había podido ser, no había salido del templo desde hacía casi tres días. Por lo que la orden cambió: él a revisaría qué era lo que había ocurrido.
Por un momento creyó que era una broma, pero no, el guardia seguía demasiado serio como para reclamarle que estuviera jugando con algo así, sobre todo por su incapacidad de superar esa pérdida tan abrupta en su vida, pero no quedó de otra, tuvo que asearse para no irrespetar a la armadura, luego se encaminó a la zona de mausoleos, donde pudo notar a aprendices y otros caballeros rodear la parte donde había sido violada la seguridad [i][c=#8F60BF]— ¿Por dentro? —[/c][/i] Fue la pregunta particular que muchos susurraron hasta que él apareció. Aunque sus ideas no eran claras, supo que no era normal lo que había sucedido, y otros más, musitaron que el patriarca había elegido mal al caballero que investigaría lo sucedido, los que pudieron entrar descubrieron que el ataúd que mantenía en resguardo el cuerpo de Kardia había sido abierto y el cadáver extraído ¿Cómo reaccionaría el caballero de acuario ante eso? Lo sabrían en cuanto él lo supiera.

Dégel avanzó entre todos para abrirse paso, analizando que también su protección alrededor del cuerpo de su también mejor amigo había sido fracturada, lo que le obligó a correr escaleras abajo para buscarlo.[c=#0073E5][i] — “¡Kardia!” —[/i][/c]Fue ahí que pudo ver con claridad que el único ataúd con mención de haber sido profanado era nada más y nada menos que él del peliazul. su rostro no evocó ningún gesto, mucho menos dirigió palabra, solo encargo a unos cuantos santos de plata iniciar el rastreo por toda la zona del santuario, quienes tuvieran el cuerpo no podrían haber ido muy lejos. Acto seguido, regresó por donde vino, no sería capaz de seguir manteniendo el temple y la compostura ante los demás.

Sus pasos fueron en automático, conforme se sintió en el cobijo de la escalinata de su templo, fue que las lágrimas brotaron de sus ojos, pero ya no había sollozos, parecía que su garganta se había quedado muda luego de tantas lamentaciones, gritos y reclamos. Solo quería volverse a recostar en su cama y dormir, así escaparía de ese segundo martirio al que estaba siendo sometido con ese robo. Unas escaleras más y con claridad escuchó su nombre hacer eco en el interior de su propio templo, además del tono de voz que hizo a su corazón acelerar y palpitar de forma dolorosa. Negó con cuidado [c=#0073E5]— Es imposible, estoy delirando—[/c] Fue lo que pensó antes de ingresar al tholos del onceavo refugio, justo ahí, luego de dejar su tiara en la mesa de mármol correspondiente, que notó la mata azul seguirse internando en el pasillo principal del templo [c=#0073E5]— ¿Kardia?... —[/c] Musitó con voz temblorosa luego de negar repetidas veces, de llevarse una mano al pecho y la otra a los ojos para podérselos tallar con la punta de los dedos.[/code]

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[code]Kardia... Tu presencia es menester justo ahora.[/code]
 
 
- Que lo tome o lo deje. Es promoción limitada. - (?)
 
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Scorpio Kardia ᶠᵒʳ ᵗʰᵉ ᵖᵃˢˢᶦᵒⁿ | Comments | iOrbix
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