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[b]─────Terraza, de noche. 2/2[/b]

Pero también era la que no se pensaba mucho todo antes de lanzar las armas al suelo y levantar las manos en rendición solo, y solo, cuando se trataba de alguien que lo valiera. Y esto era, prácticamente, imposible de lograr. Excepto, claro, cuando se trataba de Emilia y ese rictus de aparente tranquilidad cuando Jenna sabía que dentro seguro tenía una bonita tormenta desatándose. A ella le habían enseñado embotellar todo eso. Bane todos los días maldecía a aquellos que la habían moldeado así. Ojalá hubiera llegado antes a la asociación. Ojalá Emilia hubiera podido correr con más rapidez antes de que el carcelero diera con ella. Todos unos escenarios hipotéticos, pero que hubieran sido interesantes de explorar—.[b] Lo siento [/b]—ya no bostezaba, tampoco la miraba de reojo como si estuviera presenciando un explosivo en cuenta regresiva. Estaba observando a Emilia, empujando a un lado a Abel, Cordelia, el recipiente de Lilith y tantos nombres más. A veces era difícil incluso para ella separar tantas vidas, tantos nombres, tantos títulos. A veces era como observarla y recordar a la pecosa que la había envuelto en un abrazo lleno de calidez y un olor a rosas.

Jenna elevó una de las comisuras de sus labios en una pequeña sonrisa cómplice, esa que esperaba que picara un poco a Emilia para que se dejara de esas formalidades que la propia repudiaba con mucho esmero—. [b]Y antes de que digas que no sabes de qué estoy hablando... también no lo sé, pero tú no la tienes fácil y no creo que alguien se tome la molestia de disculparse por eso. Así que...[/b] —se encogió de hombros— [b]aquí me tienes para eso[/b] —eso era todo. Inconscientemente, buscó enderezarse un poco, como si su cuerpo buscara de alguna manera compensar lo que fuera que hubiera hecho adoptando un porte que el recipiente de Samael debería lucir en todo momento. Esto le ayudó a acentuar no solo su figura, sino también sus sentidos cuando frunció el ceño y se volteó. El sonido de las cadenas chocando con el suelo, su brazo derecho flexionándose hacia adelante, el resplandor de la hoja de la guadaña conforme cortaba el aire para que chocara con la punta platinada de una flecha. La hoja de la guadaña terminó su trayecto cuando se incrustó en el suelo y la reencarnada desvió la atención hacia el proyectil plateado que descansaba en una de las esquinas de esa terraza.

—[b]Si quieres matar a alguien, puedes empezar con esas dos [/b]—indicó la eterna conforme su mirada azul enfocaba a dos figuras que se encontraban a dos terrazas de distancia. La figura de la izquierda era inconfundible: era la misma rastreadora que la había perseguido el día anterior. De repente, la indiferencia a su presencia se transformó en algo totalmente diferente. Porque ahora, mucho más que querer regresar a la suavidad de sus sábanas, a Jenna se le apetecía un baño con agua tibia mientras se retiraba los rastros de sangre de una cazadora a la que le había hecho el favor de cortar su ciclo vicioso de reencarnación. En una señal de respeto silenciosa al recipiente de Lilith, sabedora de lo tácticos y astutos que podían ser, Jenna esperó las indicaciones de la pelirroja. En ese momento, Emilia podría decirle que se fueran a una persecución de terraza a terraza y la rizada no dudaría en lanzarse hacia el otro techo con todo el vigor y confianza que poseía en sus propias habilidades. Intercambió una mirada con ella, expectante.

A dos terrazas de distancia, la segunda figura volvió a apuntar hacia ellas.
 
 
[b]─────Terraza, de noche. 1/2[/b]

Enrolló la cadena en su brazo derecho y luego observó a Emilia de reojo. Lo sopesó por dos segundos. Entonces, bostezó. ¡Y con ganas! ¡Y sonoramente, de paso! Jenna todavía podía sentir las crueles consecuencias de que la pelirroja hubiera decidido levantarla a media madrugada por quien sabía qué. Lo único que la rizada sabía era que a la recipiente de Lilith a veces se le cruzaban los cables y a la propia le tocaba estar como destino, lista para recibir lo que fuera que le lanzara. Esa madrugada había sido agua. Agua en toda su cara y cabello y como si esta hubiera sido bendita, Jenna no había tardado en gritar. Con brusquedad se había retirado el artilugio que escondía su arma y cuando apuntó el filo de la hoja en dirección del desdichado o desdichada, este solo había encontrado el cuello de Abel que, para colmo de males, la observaba impasible. Como si no tuviera al mismísimo Caín listo para repetir el trágico asesinato de esa y otras vidas. No contenta con ello, Emilia le había dado una orden: «Vamos»

Su abuela iba a ir.

—[b]Yo te dije que sería inútil [/b]—rompió el silencio de la vigilancia mientras que bostezaba y volvía a sentenciar algo que había dicho desde la mañana que habían salido de su departamento en Bristol—. [b]Es una de las rastreadoras de Isis, Emilia. Ayer fue casi imposible sacarla de mi encima y por más que me gusta una buena persecución, esta dejó de ser divertida como cinco saltos después. Recuerdo que empezó en un concierto ahí en Brisbane... y tuve que llegar hasta el desierto de Kalahari. ¡Ni eso la detuvo! ¡Ni eso! No sé cómo demonios las entrenan, pero me persiguió más saltos en el mapa que cualquier otra de esas condenadas [/b]—de hecho, la reencarnada no le estaba dando el crédito suficiente a la bellator: aquella cazadora la había obligado a utilizar su portal siete veces, no cinco. Para el momento que pudo perderla, lo único que Caín pudo hacer fue dar un salto más, pero hacia su cama. Allí había quedado inconsciente... hasta que su queridísima compañera de piso la había interrumpido de un sueño recuperador de energía.

¿Que si tenía una lista de por qué estaba molesta? Podría decirse.

En primer lugar, estaban sus planes frustrados del día anterior. Si su menudo cuerpo pudiera resistir más viajes en portales que la media, Jenna sería una eterna satisfecha. Y, de hecho, lo hacía. Bane podía movilizarse alrededor del mapa hasta en seis oportunidades. [i]Rose[/i] consumía su energía de una manera inteligente y las arcadas eran casi imperceptibles. Sin embargo, seis saltos alrededor del mundo no eran suficientes para la rizada. Mucho menos cuando los gastaba en un frustrante intento por liberarse de una cazadora. Así que todo lo que había planeado el día anterior había quedado arruinado. Apenas y recordaba la tercera canción que había escuchado en ese concierto de Brisbane. En segundo lugar, la misma Decker que había tenido la osadía de despertarla y hasta ese momento no le decía por qué. Mucho más que estar molesta por haber caminado en la cuerda floja que separaba la vida y la muerte con una bellator, Jenna estaba más indignada por esa interrupción a su sueño. Ella, la que podía darse el lujo de dormir hasta el medio día y aún así proclamar que en algún lugar del mundo recién estaba amaneciendo.

En tercer lugar, y menos importante para ella, era la misma cazadora que era el objetivo de esa reunión del recipiente de Samael y Lilith. Apoyó los codos sobre el barandal de esa terraza que pertenecía a esa ciudad de ese país que no recordaba. Bane podría haber dejado a esa reencarnada escapar con el sabor agridulce de que Caín se le hubiera escapado de las manos, pero Abel parecía más empedernido en esa empresa de cortar el ciclo vicioso de la asesina de reencarnados. Y sospechaba que tenía que ver más con un tema personal que la propia osadía de que casi atraparan al hermano de su primer vida. Fue ahí donde Jenna frunció el ceño. ¿Sería que algo había pasado mientras ella andaba perdida por el mapa? Solo habían sido como unas trece horas fuera de casa. Trece horas que podrían ser suficientes para que Zhar molestara a Emilia. Trece horas que podrían ser prometedoras para que Francis encontrara la manera de quedar como un mayor idiota de lo que (ya) era. Trece horas que el hermanastro de la pelirroja podría utilizar a su favor para florecer vidas pasadas en la otra eterna haciendo un terrible combinado de emociones que, sinceramente, no sacaban lo mejor de cada uno. Trece horas donde Jenna se había perdido de todas esas posibilidades y que había decidido ignorar por su propia superficial y ciertamente tonta lista de molestias. Exhaló con lentitud.

Podrían decir lo que quisieran de ella; sin embargo, solo la rizada tenía en claro —en su mayoría— de quién era. Y Jenna era la que podía explotar con más facilidad, alzar las armas con más entusiasmo y buscar traer el infierno a la tierra con más ahínco.
 
 
| Sabes, el otro día miraba una porno e inesperadamente vino a mí el recuerdo de una dulce chica compartiéndome enlaces... de calidad, que pudiera disfrutar de noche. O por las mañanas o tardes, da igual. Creo que es una terrible manera de empezar una conversación después de tanto tiempo, pero es algo que espontáneamente despertó la mayor nostalgia en un principio. Después, por supuesto, extrañé aquellas incesantes conversaciones que manteníamos todo el tiempo. Las risas, el coqueteo, nuestras quejas. Más mías que tuyas, temo decir. Y lo extraño todo, absolutamente todo.

Lamento mucho mi ausencia, bastante, y aunque no quisiera darte por sentado, de alguna manera estoy tranquilo porque sé que siempre hallamos la forma de encontrarnos uno al otro y retomar nuestras conversaciones como si no hubieran pasado semanas, meses e incluso años. Atesoro mucho ello, atesoro mucho nuestra amistad y espero suceda así en un futuro cercano.

Mi intención era volver antes, desearte felicidad, éxito, salud, aquello que es importante. Pero ya ves que Paris incluso tiene sus defectos (¿Quién lo diría, no? Jaja) En fin, no sé hasta cuando toleres el "Más vale tarde que nunca" pero espero que aún tenga valor. Te adoro, Emilia. Y todos los días ruego que me corran del trabajo para volver a tener tiempo que dedicarte a ti... (Hmm, el universo tiene que entender que que realmente no ruego por quedarme sin empleo porque la paga es buena and I look hot af with a suit on. Pero bien es cierto el que ruego tener tiempo para actualizarnos respecto a lo que ha pasado con ambos).
 
 
| Jaja aunque es válida tu sospecha, créeme cuando te digo que mis palabras son ciertas. Ultimamente mis deseos por volver han crecido, esperemos no sea víctima de la desidia nuevamente.

Sin duda, la única. I really miss talking to you and reminding you of everything I would like to do to you.
 
 
| Justo de lo que más peco, pero no hay de otra.

¿Qué dices? Siempre me acuerdo de mi Helena, nunca dejas mi mente, incluso por esta misma razón la culpa hace que demore aún más mi regreso. A mí también me hacen falta, confío en que pronto podamos retomarlas.

Me conoces tan bien.
 
 
| Eso y la esperanza de que algún día de verdad exista una conclusión que venga del mismo autor.

Justo porque sé dónde contactarte es que vine aquí. Por alguna razón la sola idea de abrir mi cuenta en FB me produce fatiga. Y yo a ti, Helena, no tienes una idea de cuánto. Me produce gran nostalgia recordar nuestras largas, largas pláticas.

Quizá esa fue mi intención desde el primer momento.
 
 
| Esperarla tanta para eso. Cuánta decepción.

¿Con qué cara me lo dices, mujer? Uno acá contando los días para que vuelvas y no corro con suerte.
Respecto a mí. Una mezcla de responsabilidades, algunas situaciones delicadas y sin ánimos de mentirte, gran parte flojera.

I need a new tattoo. Me carcome el deseo.
 
 
| Después de tanto tiempo, me parece que lo único que puedo decir al respecto es mi veredicto; Final de mierda.
¿Qué te pareció a ti?

Voy a llevarlo a que se lo tatúe la espalda, por todo el trapecio. Y una encantadora serpiente que rodee su muñeca y suba por su brazo.
 
 
| La de Jon no me la creo nada porque todas las temporadas ha demostrado ser un bueno para nada, jajaja. Fue totalmente su estilo pararse en medio de la guerra y esperar a que algo lo salvara. La de Arya la había leído y a decir verdad es una teoría un tanto mediocre, aunque muy posible, me ayuda a aceptar ese "final" de los muertos un poco mejor.

Dado que a veces la más mínima escena tiene detalles importantes, sigo esperando a que haya una razón o aclaración de ese momento cuando pasan a un caminante y suena un tipo, sonido a viento (No sé cómo describirlo) y se mueve su larga melena. Entonces después sale Arya. Que alguien me explique, jajaja.

Esta guerra la espero con ansias porque mínimo es de día. Además viene fucking queen Cersei. The baddest bitch in town.

Aprovechando que somos fanáticos de GOT, me volví loco por esta canción porque no sólo lo vi con esos personajes, sino un universo alterno donde incluye a Emilia, Jenna y Stephan. Joder, que voz la de The Weeknd.

[center][youtube=https://www.youtube.com/watch?v=eTkxsPBTrnk][/center]
 
 
| No creo ser capaz de cumplirlo. Tengo muy pocos deseos de venir.

Hm, no totalmente pero en parte. Hubo demasiado y al mismo tiempo nada.
Un conjunto de apresurar todo, los Dothraki son un pueblo temidos por luchar en campo abierto, puedo entender que acabaran con ellos para hacer todo más dramático pero nada mejoró. Cuando Jorah volvió pudo decir algo, pésima estrategia que hicieron cuando iban contra el peor ejercito y pese a que Daenerys y Jon tenían las cartas más fuertes no sólo se desaprovecharon sino que lo poco que se vio de ellos... no se vio, como dices, cuestiones de iluminación.
Sansa a cada capítulo la tolero menos y no hizo más que hacer lo que Joffrey hace tantos años que fue tan criticado por dejar a su gente, Tyrion mínimo tuvo la intención o idea de salir. Arya, pese a que amo su personaje, me pareció ridículo que nadie de los aliados del Rey hiciera algo cuando llegó por atrás. Simplemente me decepcionó que los peores enemigos fueran erradicados en un solo capítulo que apenas se pudo distinguir. Espero la siguiente guerra sea más épica.
 
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Emilia Decker | Comments | iOrbix
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