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[image=https://cdna.artstation.com/p/assets/images/images/026/140/914/large/gougou-since2011-200427-aim-world-bg-00001.jpg]


[quote]¿Y si era muy pronto?
¿Qué dirán los demás?
¿De verdad nos importa lo que los demás?
No, honestamente lo que piensen los demás, está de más.
Si esto es lo que mi corazón me dicta, estoy orgulloso de ser un esclavo de sus caprichos.[/quote]

La fecha y hora estaban puestas, la reservación hecha, la elaborada red de mentiras, hecha y no solo hecha, Nikolaj se había esmerado de elegir con cuidado hasta los lugares.

Una sencilla obra que Nikolaj quería ver, sí esa era una situación normal en él, pero obviamente ir de manera informal a un la noche de apertura estaba prohibido, traje sastre, ni un solo rastro de barba o bigote, corte limpio y bien estilizado.

¿Siempre se había codeado de tantas personas? ¿siempre había sido tan popular?

Sí, pero había algo más escabroso detrás de cada una de las personas que lo saludaban; todas ellas eran fanáticos de algunas de las obras más oscuras que "Mr. Larsen" tenía en su colección y otros ya habían puesto incluso un precio en un poco de su galería.

Naturalmente, la obra fue espectacular, pero la velada no podía acabar ahi, simplemente no.

Tomó el auto y junto con su novia se propusieron ir a cenar a un lugar que ella había visto de vez en cuando, durante el trayecto, Nikolaj sostenía platica con ella de manera casual, sobre la obra, sobre haber traído a Tessa, sobre los vestuarios, sobre hacer costumbre salir así de elegantes.

Llegaron al edificio más alto de la ciudad el restaurante estaba en lo alto de aquel lugar, era tan peculiar porque mientras que de un lado se veía la ciudad, del otro lado se veía el bosque oscuro y misterioso.

El lugar estaba peculiarmente vacío, tal vez en ese punto Marina sospecharía algo pero esperaba que eso le hiciera sentir un poco de emoción y curiosidad.

Como un niño, tomo su manita y la guio a la ventana, se podía ver todo, los autos, los locales, los otros hoteles y edificios, la vida nocturna en todo su esplendor.

La llevó a la ventana para que viera la ciudad y cuando notó que estaba distraída, tomó su mano con cuidado, entrelazando sus dedos con los de ella.

[i]― Marina... hay algo que mi corazón ha estado sintiendo desde hace unos dias y me declaro culpable de no ponerle un alto.
Un pensamiento, un impulso, un...sentimiento que no puedo detener. ―[/i]

Y lo hizo.
Se agachó, rodilla izquierda en el suelo, pierna derecha flexionada,
dando unos suaves besos a su manita y sacó una cajita con un anillo.
Exhaló con un poco de nerviosismo, aquello era algo que jamás había hecho, que por más que se ensayara no estaba de todo perfecto, pero ver sus ojitos azules, su expresión facial le hizo saber que era el momento.

[i][c=#80802D]― ¿Me harías el hombre más feliz de todos al compartir tu vida a mi lado? Marina...¿te quieres casar conmigo? ―[/c][/i]
 
 
[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/04/44/72/84/C---72PIkF3Nv-b.jpg][/center]

Desde que Marina llego a su vida, el café ya no sabía tan amargo, ni los postres tan empalagosos, las canciones de amor ya no era ruido de fondo, los detalles de pareja ya no eran gastos innecesarios, las muestras de cariño eran una realidad espontánea y cotidiana a la vez.
Marina se había vuelto parte de aquel núcleo narcisista de forma rápida, de forma contundente, al punto que ya se había enraizado en el corazón de aquel monstruo.

Nikolaj se había vuelto más impulsivo, antes ahorraba su dinero como un tacaño, ahora lo gastaba de tal forma que hacía que las personas voltearan a verlo. Y muestra de ello era aquel viaje. Todo inició como una idea, un detalle que él no pudo dejar pasar... Aparte de su pasatiempo secreto; no era ninguna broma, el Cedro destinaba una suma de dinero considerablemente alta, para la restauración, protección y recuperación de arte. Desde bocetos originales, pinturas rescatadas de bóvedas de los nazis o piezas únicas, el Cedro tenía una idea muy sencilla, llevar a Marina lejos de las zonas clichés de París e ir a los verdaderos lugares históricos, a los pequeños escondrijos donde podían ver paisajes que eclipsaban las pinturas.

Y así, de la mano, caminando entre las calles de adoquín, los olores que iban desde cigarro, pasando por pan recién horneado. Él la llevaba de la mano, mostrándole pequeños detalles congelados en el tiempo, los faroles, la arquitectura; así como la habitual parada para ver alguna tienda de ropa, comprar un bocadillo o solamente ver curiosidades.

Pero luego, ocurrió.
Su celular comenzó a sonar. No era el celular del trabajo, era el que estaba dedicado alguno de los involucrados en la muerte de su hermano a temas de su hermano menor.

[i]-Permiteme.- [/i]

Agregó mientras veía cómo Marina se distraía dentro de una tienda eligiendo algo para Tessa, tenía que tomar la llamada, así que salió de la tienda, siempre teniendo vigilada a Marina.

[code]""79714. Lo dejaremos como siempre. Esperamos sea de su agrado.""[/code]

No dijo nada, aquello que había escuchado era todo lo que necesitaba. ¿Pero por qué ahora? Tenía que decidir entre su novia y su venganza.
Estaba tan cerca de acabar con su galería, sabía que por fin sería dueño de su vida cuando destruyera a todos los involucrados. Pero ya no estaba solo, ahora su vida secreta era como caminar sobre fino hielo que podía romperse y no solo tragarlo a él, si no a Marina y Tessa.

[i]-Por esta ocasión encárgate tú. Y...-[/i]


Marina. ¿En qué momento perdió contacto visual con ella? ¿En qué instante él había caminado y se había movido de su lugar?

[i]-Haz lo que quieras. No me llames hasta que yo te llame.- [/i]

Y colgó, guardando el celular en su bolsillo, entrando a la tienda, buscando por todos lados. Nada.
Se metió a los vestidores, claro que recordaba los zapatitos de muñeca que usaba Marina. Pero no había nada.

[b]Miedo.[/b]
[b]El miedo estaba de regreso como hace tantos años.[/b]
Se acercó a las señoritas de la tienda, preguntando por su novia, describiendo con detalle la vestimenta y su apariencia.

"Sí, salió con un grupo de turistas."

La orden había sido clara, no alejarse de él, no curiosear y ahora no estaba. Agradeció y salió de una buena vez.

[b]"Tranquilízate, probablemente solo fue a la plaza o a buscar alguna sorpresa."[/b]

-Se decía a si mismo en su cabeza mientras caminaba a paso apresurado, ojos bien abiertos, pero Marina no estaba.
Como petróleo en el mar. Como veneno en el agua. Los pensamientos negativos se aglomeraban en su mente, insultos hacia la chica, [u]estaba en su mente insultando a su propia novia mientras empujaba a la gente[/u]. Pero mientras un lado de su cabeza quería estallar, el otro sufría de un terrible [b]miedo.[/b]

[code]Lo podía ver en su cabeza, la idea de encontrar a Marina en trozos, el terror de ver sus ojos apagados, su hermosísimo cabello hecho girones, su piel con moretones, tal y como habían hecho con su hermanito. [/code]
Empezó a preguntarle a las personas.
Nadie la había visto. Esto era exactamente igual a la noche en la que su hermano desapareció. Aquello lo estaba alterando, al punto en el cual ya estaba respirando con la boca abierta, el ruido urbano se escuchaba tan fuerte en sus oídos y le dolía el pecho al respirar. [code] El terrible monstruo estaba reducido de nuevo a un adolescente el cual había perdido a su hermanito.[/code]

Y siguió buscando por todos lados, regresando nuevamente a la tienda, pero tomando otro camino, aquellos dos lados; la rabia y el miedo, seguían en aquella pelea interna.

[b]Lo único que deseaba era verla con vida. Era todo.[/b]
 
 
[code]
[center]
[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/04/44/29/65/C---FXHnZlUKG-b.jpg]

[/center]

[/code]


Cuando piensas en monstruos, lo más probable es que pienses en una criatura de mal olor, apariencia difícil de ver por lo poco estético que pudiera ser y sobre todo una actitud que causa repelús con solo escuchar.

Pero había un monstruo que vestía con un traje Stuart Hughes, reloj Tag Heuer, sonrisa aperlada, corte de cabello siempre prístino, con un carácter duro, pero jamás mal educado, con una sonrisa que hacía ruborizar a las mujeres y un poder de convencimiento que le había hecho compartir intimidad incluso con hombres.

Nikolaj había escalado alto viniendo desde muy abajo, analizando, imitando y eliminando la competencia. Y prueba de ello, era su hogar, lejos del hogar de los celtas, su fortaleza de soledad.

Había declarado su inquietud a Marina, la proposición de una vida juntos era ambiciosa, sobre todo para él y su notoria obsesión con el pasado y la venganza.

La invitó a subir a su auto y emprendieron viaje, siempre en silencio, hasta que estaban a la mitad del camino, a mitad de la absoluta nada, él se animó a hablar.

― Se que los celtas son mis hermanos. ― Inició hablando viendo el camino y de reojo solo su ojo se movía para verla, no movía la cabeza. ― Pero yo tuve un hermano menor, de sangre...su nombre fue Issac. ―

Aprovechando la soledad del camino, se dio el lujo de quitar una mano del volante y poner una mano sobre el muslo de Marina, pero siempre viendo al frente.

― Él era la luz de mi vida, lo único que tenía sentido en mi vida; nuestros padres siguieron con sus vidas despues de divorciarse y nos dejaron solos, yo me hice cargo de él desde pequeño. ―

Trago saliva y exhaló regresando a tomar el volante, por un instante su rostro expresó una peculiar amargura y no pudo evitar soltar una rápida risa de nervios.

― Me esforcé tanto para que mientras yo trabajara él tuviera la vida que yo no pude tener. Y él fue el que se interesó en la naturaleza, el arte y la conservación del planeta. ―

Frunció el ceño y rompió su personaje encantador con una confesión.

― Por mi todos podrían perecer, morir. ―

Pero negó con la cabeza, apretando el volante, haciendo que la piel del objeto crujera, igual se le notaron las venas en el dorso de la mano.

― Y ellos me lo quitaron. Mi hermano descubrió un acuerdo entre politicos, empresas y falsos ambientalistas, para destruir absolutamente todo este lugar.― y con un bufido comenzó a conducir con más velocidad, si un animal salvaje saliera de la nada, lo arrollaría, arriesgándolos a un accidente.

― Lo secuestraron el 4 de Julio alrededor de las ocho de la noche. Lo torturaron, levantaron sus uñas, le rompieron los brazos, le cortaron la piel, lo violaron, rompieron sus piernas e intentaron deshacerse del cuerpo cortándolo en dos. ―

Manos firmes en el volante, apretándolo con dureza, a lo lejos se veía ya la mansión y fue bajando la velocidad, la puerta se abrió sola y entraron a un lugar subterráneo y un estacionamiento con mas autos. estacionándose en su favorito número 3.

Silencio, completo silencio, bajó del auto y luego le abrió a ella ayudándole a bajar.
El mismo protocolo que con todas sus visitas, colocarles el abrigo o advertirles del frío. Y no era para más, si que estaba haciendo frío en aquel lugar.

―Solo una persona más y tú saben se este lugar, pero solo tú sabes de Isaac. Los malditos forzaron tanto las cosas que incluso borraron todo registro de que mi hermano siquiera nació. –

Se dirigieron a un elevador y ahí él pico el botón para llamarlo, enseguida empezaron a subir en silencio. Él siempre vista al frente.

Al llegar al piso, las puertas se abrieron solas y el frío no se hizo esperar, ahí estaba la primeria evidencia de que no sería algo normal, era tan frío como un refrigerador abierto, incluso el vapor de la respiración salía de la nariz del mayor, así como un peculiar olor a carne refrigerada y químicos.

Abrió la puerta y reveló su favorito, un hombre....
No.
El esqueleto de un hombre, solo con sus terminales nerviosas en una pose.

Nikolaj encendió las luces y más y más cadáveres elegantemente posando iban siendo revelados.

— Así que decidí hacer lo mismo con cada uno de ellos, sus hijos, sus hermanos, todo rastro de ellos en el mundo... —

Todos tenían fotografía, puesto e incluso evidencia de lo que habían hecho a su hermano y a otros. Era una galería personal, una galería de la venganza.
 
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Cᴇᴅᴀʀ ᶜᵉˡᵗᶤᶜ ᶻᵒᵈᶤᵃᶜ | Blog | iOrbix
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