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[center]Gran Bretaña.
Más de quinientos años atrás.
[/center]

Los gritos de dolor que traspasaron paredes cesaron y el silencio efímero dominaría; ecos de llanto saturaban pasillos, una ansiada llegada por todos los presentes.

—[i]¡Son dos! ¡Son dos![/i]— Exclamó la empleada con mayor antigüedad, una anciana que a pesar de su edad tenía energía jovial, transladandose entre los pasillos sin conseguir disimular el regocijo que inundaba su ser. —[i]¡Los primogénitos de nuestra gran duquesa han nacido!
[/i]
—[i]¿Son dos?[/i]— Cuchicheó la servidumbre presente asombrados por inesperada noticia.

—[i]¿Primogénitos? ¿Eso significa...?[/i]—Inquirió el padre de ambas criaturas enarcando una ceja.

—[i]Si, mi señor, son dos, gemelos, una hembra y un varón.[/i]— Aclaró con la sonrisa ensanchada a cada segundo más.

—[i]¿Me tratas de decir que la niña fue la primera en nacer?[/i]— Pauso para aguardar en silencio, e inmediato fue su proseguir en negar; cubrió la frustración mezclada con impotencia reflejado en su rostro. —[i]No... ¡No! Debe ser un error.[/i]— Culminó e veloz se encaminó en llegar a la habitación donde yacían su esposa dichosa de procrear dos subitos bebés, dotados en múltiples dones, uno en especial, el más evidente: belleza innata.
—[i]El mundo es suyo mis amados hijos.[/i]— Elevó ambas comisuras, mientras cautivada acariciaba las dos cabecillas albinas e tararear una canción de cuna, procurando que ambos cayeran rendidos en los brazos de morfeo. —[i]Todo suyo.[/i]

Especto desde el umbral, examinando a los diminutos nuevos seres y entre refunfuños reveló inaceptable verdad. —[i]El destino no será amable.[/i]


[center]...[/center]
 
 
Reconstruir, resistir, comenzar una vez más desde cero. Sostendré mis palabras hasta el fin de los tiempos, por supuesto, nunca me someteré. "Rendirme" y ser "Vencida" está fuera de mi vocabulario, lo niego, es imposible. Puede que haya triunfado está vez, destruido todo a su paso, suprimir a cada ser a mi mando. El imperio que construí con tanto esfuerzo en décadas, absolutamente arruinado, sin embargo te has olvidado de un pilar bastante importa al cual has ignorado anciano: Yo, la reina, el león blanco que jamás tendrás la dicha de derrotar, por más que derrames sangre y energía, todo será inútil; una verdadera reina nunca doblega, morirá miles de veces, no obstante renacerá junto con su imperio como un fénix, persistiendo.

Prosigue, inténtalo millones de veces, el tiempo es relativo y lo lamento, yo desconozco lo que es perder, soy pertinaz; después de todo soy una Duvert tenaz como tú, querido abuelo. En algún momento volveré a triunfar de manera espectacular e inigualable, dominare y me alabarán como su salvadora... Por pésima suerte, continuaré en las sombras hasta que obtenga méritos para retomar una vida digna de mi, no como este luctuoso e inepto pueblo mortal, dónde solo logro presenciar la peor faceta de los incompetentes humanos, más aún al encontrarlo a él.

Minúsculo, débil, abandonado, ignorado, maltratado, discriminado y etiquetado como: Monstruo, lo que parece un infante mortal, específicamente humano, traicionado por tu propia especie a pesar del lamentable estado, casi en un lecho de muerte, solo por ser peculiar. Mi oídos perciben siempre las misma palabras: Monstruo, niño maldecido con los ojos de la bestia y no simplemente eso, la mitad de su endeble cuerpo también, saturándose en inusuales marcas junto con inevitable agonía. ¿Debería actuar como esos bastardos y ser indiferente?
Después de todo no tiene nada ver conmigo, no es asunto mío, u eso creía hasta que ese gran mirar escarlata mortecino me observo, reflejaba súplica, demasiado para un infante, el susodicho "monstruo" que ansiaba una sola cosa: Amor, solo eso. ¿Por qué en esos ojos lograba ver a mis hermanos menores? Aquellos que deje atrás, quienes son una razón más para proseguir mi pelea. Si, existe algo en común, también hemos sido malditos. ¿Acaso he perdido la cabeza? De seguro en un futuro me arrepentiré de lo que estoy por hacer. Ante ello libere un prolongado y pesado suspiro; este niño de ahora en adelante estará a mi cuidado, aunque, aún titubeó si será funcional para un futuro prometedor y solo a mí favor.

Con el pasar de los múltiples días empeoró lo cual fue en aumento, su salud había decaído al grado de cuestionarme si sobreviviría una noche más. Por supuesto, no me quedaría a esperar hasta que suceda lo peor; indague y obtuve resultados. No es cualquier niño mortal, proveniente de linaje real, hijo de duques de gran relevancia para el país obligados a engendrar y dejar descendencia, al parecer único hijo abandonado a su suerte, no era querido u cuidado ni por la servidumbre, considerado solo un monstruo nada más, nada menos. Puede que mis padres jamás se hayan amado con ser forzados, sin embargo, fuimos cuidados y amados por distintas personas, no como él. Que lastima.

No había demasiado por hacer cuando ni la bruja más antigua del pueblo sabía resolver una simple maldición, solo deje transcurrir el tiempo libremente.
Existieron días dónde creí que moriría, admito que estaba realmente equivocada, él creció con normalidad, era como tener un retoño en invierno, con la debida paciencia y cuidados mejoraría tan pronta e inoportunamente, consecuente a presenciar dos perfectos rubíes, una mirada distintiva.

Años que avanzaron como minutos, el adorable, inocente y obediente humano al cual podría considerar como un diminuto cachorro de lobo, ahora es un hombre bastante capaz de cualquier cosa, claro, invertí mi mejor tiempo en él: las mejores enseñanzas, los mejores docentes, la mejor comida. Todo era por gusto propio, un mortal no es de gran ayuda en batallas a muerte para resurgir un impecable imperio.

Ante la muerte de sus progenitores y la suficiente edad tiene el debido derecho a retomar sus raíces, aquello que le pertenece solo a él: Ser un duque de gran influencia sobre el rey humano.

— [i][c=#002040]Regresa. Regresa con ellos, es tú derecho y obligación.[/c][/i]

—[i] [c=#660000]No.[/c][/i]

— [i][c=#002040]Es una orden.[/c]
[/i]
— [i][c=#660000]He dicho que no.[/c][/i]

— [i][c=#002040]De pequeño eras más "lindo" y claramente obediente, mortal.[/c][/i]

— [i][c=#660000]Tengo un nombre.[/c][/i]

— [i][c=#002040]Lo olvide. Sabes que ya no te cuidare más, no puedo.[/c][/i]

— [i][c=#660000]No lo necesito, no iré con ellos.[/c][/i]

— [i][c=#002040]¿Acaso no lo entiendes? Ya no puedes estar a mi lado. ¿En qué me puede ayudar un simple mortal sin poder alguno?[/c][/i]

— [i][c=#660000]Está bien, hagamos un trato.[/c][/i]

— [i][c=#002040]¿Trato? ¿Qué quieres ahora de mí?[/c][/i]

— [i][c=#660000]Si, regresaré a dónde me ordenas y conseguiré más poder al ser un Duque, sin embargo, primero convierte me en uno más de tú especie. Indague, no cuentas con la opción de negarte, los sangre pura tienen ese don, así que solo tú puedes hacerlo.[/c][/i]

— [i][c=#002040]Accederé. Acatalo, conviértete en lo suficientemente fuerte como para que ningún mortal logré vencer y solo así vendrás a mí cuando yo te llame. ¿Es un trato?[/c][/i]

— [i][c=#660000]Por supuesto.[/c][/i]



Las últimas palabras que obtuve de él. Efectúe eficaz mi parte del trato y jamás decrete necesaria su presencia ante mí.
 
 
[center]Gran Bretaña.
[/center]

15 primaveras, 15 veranos, 15 otoños, 15 inviernos, habían transcurrido veloces y ligeros como los años mismos. En un breve parpadeo ahora eran unos adolescentes parte del linaje real y su destino ya estaba forjado.

¿En qué momento obtuvo la absurda idea de romper las normas establecidas? Un romance jovial y secreto no traería nada bueno a un corazón naturalmente inocente e ingenuo, cuando desde la infancia su madre tendría un distinto provenir en mente. Educada e regida por lo más estricto, desconocería aquel sentimiento olvidado por los progenitores, anhelado y fantaseado por los mortales: Amor.

Ni siquiera logra rememorar esas breves ocasiones dónde ambos padres orgullosos saturaban de afecto enternecidos por las cándidas miradas infantiles. Al no contar con un guía serían predecibles los errores.

El alba aún persistía, perfecto para escapar de ataduras y una jaula de oro; arduamente se escabullo del ostentoso castillo, incluyendo la fastidiosa monótona vida hija de una duquesa primordial y un apellido con gran peso sobre sus hombros. Demasiado joven para una carga excesiva.

Entre mas alcanzaba el objetivo su regocijo incrementaba salir de esa cuatro paredes agobiantes y tener la dicha de convivir un día más con su amado quien engradencía la inevitable candida sonrisa. Regocijo que no obtenía disimular ni a sus propios hermanos, porsupuesto estaba enorgullecida y el astro rey resplandecía más que nunca.

Las mejillas dolían de tanta alegría con el aproximarse al marginado pueblo; no era de su agrado, sin embargo alguien como ella: Sin voz, ni voto, no conseguiría un favorable bienestar ajeno.

Dejó escapar múltiples suspiros dignos de una adolescente sumamente perdida en el amor; estar frente a esa cabaña ocasionaban una extraña vibración que recorría su cuerpo. Tocó un par de veces la puerta, ansiosa, sin perder franca curvatura en los rosáceos, antes arreglo su cabellera e vestimentas simples, nada aparatoso, después de todo era un secreto su verdadera identidad.

Fue atendido el llamado de inmediato por un joven apuesto en apariencia mayor. Un humano, no obstante había algo distinto a lo cotidiano, la frialdad en el rostro, en las palabras dichas. ¿Qué sucedía? Se cuestionó, seguía sin comprender.

— [i]Lo sé... [/i]— Soltó sin pizca de sutileza, ladeó el rostro en un fallido intento de ocultar la irá sobre su mirada. — [i]Deja de mentir sé quién, sé lo que eres.
[/i]
— [i]Entonces lo sabes. [/i]— Paulatinamente declino el mirar acuífero, una combinación de asombro y tristeza inundaba su ser. ¿Por qué? Todo era un secreto tanto su identidad como su indebido romance. Conformándose con lo mínimo, aquello tan diminuto, a pesar de ello sacaba sus mejores sonrisa, así como lo mejor de si misma, amando cada instante, amando la vida aunque fuera eterna.

—[i]Yo... Lo siento. Quería hacerlo pero...[/i]— Antes de culminar elevó su mirada percatándose de lo inevitable: Oro, costales de oro, varios de ellos. Apretó los labios con bastante fuerza en una tenue mueca de desagrado, dirigiendo su mirada en busca de aquel ser cual dueño de su corazón.
Él había caído tan bajo, eludía absolutamente total contacto.

—[i]¿Por qué acceder?[/i]— Inquirió, anhelando una favorable respuesta, una absurda justificación, empero, él hombre solo dirgio una mirada de soslayo cobardemente. ¿En qué momento un amor candido fue corrompido y vencido por la avaricia humana?

[quote]Tú mirada ya está dándome la respuesta y ni dejo de sentirme pésimo conmigo misma.
Nuestro tiempo juntos se detendrá y cuando pase, sé que ya no podré ver un futuro para mí, se rompe como un débil sueño. Todo está rompiéndose...[/quote]

—[i]¡Me has vendido y abandonado por un poco de oro! ¿Ellos fueron, verdad? [/i]— Solo obtuvo silencio agobiante.

[quote]Dime todo, se honesto.[/quote]

—[i]¡No tenía otra opción! ¡Yo no nací en cuna de oro! ¡Sería absurdo continuar con algo que no nos llevará a ninguna parte! ¡Era un callejón sin salida![/i] — Pauso, hastiado de toda esta situación, emanando un ceño fruncido y proseguir con su chillar.— [i]¡Cualquiera lo haría por oro! ¡Soy un humano![/i]

—[i]Y yo un mounstro. ¿No es así? [/i]— Apretó los labios, no lo soporto más; su mirada se cristalizó y varias lágrimas recorrieron ambas mejillas exhibiendo la tristeza innegable, la impotencia que abrumaba, junto con el nudo en su garganta.

[quote]Estoy odiando todo esto.[/quote]

—[i]No... Ya no más. Esto ha terminado.[/i]— Simplemente dijo con una vacía y estoica mirada.

—[i]¡No creo que el amor sea algo que pueda cambiar! Si me dejas, terminarás estando igual que yo. ¿Realmente serás capaz de dejarme? [/i] — Sollozo con aún más potencia y caer en cuclillas, no le tomo importancia ensuciar el vestido mientras cubría su rostro con ambas manos.

[quote]¿Cómo es que llegamos a todo esto?
No quiero llorar, pero es inevitable hacerlo.
Todo se está derrumbando... Yo me estoy derrumbando...
Estoy recordando momentos del pasado.

¡Me duele! ¡Me duele demasiado!

Te entregue todo mi amor para llenar tú corazón y ahora siento que estoy a punto de morir.
[/quote]
En breve se erguió, huyendo a toda velocidad, su fortaleza se esfumó, mientras los desagradables sentimientos, emociones y sensaciones dominaban hasta lo mas recóndito de su corazón.

[quote]Mi corazón herido oscurece cada vez más.[/quote][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/42/62/70/G-D-HDldm1Ek7-b.jpg]
 
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Gᴡᴇɴ Wɪɴsʟᴇᴛ | Blog | iOrbix
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