iOrbix
Email
Password
1-1 of 1
1
 
[center][code][c=#660000].. Luego de vivir mi primer lustro de vida me di cuenta al comparar mis tutores con los de mis compañeros, que no podría tener lo que era el [i]cariño[/i] paternal. Ni hablar del maternal. Sin embargo, nunca me sentí triste con respecto a esas carencias, ya que no podía echar de menos algo que no tenía, ni tuve. Simplemente viví lo que estaba a mi alcance.
A día de hoy no tengo el gusto de poder sentirme cómodo de llamar [u]“Padre” y “Madre”[/u] a mis progenitores.

[quote=#000000][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/23/43/66/E-V-n365CydE0-b.jpg][/quote]

Con el tiempo, aprendí poco a poco a [i]desprenderme[/i] de cualquier [u]necesidad social[/u], de cualquier [u]necesidad de amor[/u]. Lo único que mantenía mis ganas de seguir volviendo a aquel hoyo depresivo donde vivía en mi niñez, era todo el reconocimiento que me ganaba en el colegio por parte de los docentes y de mis compañeros. Naciendo de ahí mi autoestima, mi ego, y fundamentalmente mi persona. Con el [i]deporte[/i], los[i] estudios[/i], y los constantes [i]elogios[/i] que recibía dentro de la institución, lograron darme un soporte moral. Completando un pequeño [u]circulo vicioso[/u] que fue la clave para forjar, a la larga, mi [u]fuerza de voluntad[/u] a tan temprana edad. Eso me dio razones para ser el mejor en cada ambiente social y educativo por el que pasé en mis años de adolescencia, en cualquier deporte que me inscribiera, en cualquier grupo de personas, siempre intentaba destacar. [/c]

[c=#660000].. Hasta tal punto que terminé convirtiéndome en un [u]egocéntrico[/u]. Un niño que solo buscaba ser el más aclamado, el más mirado. Exponiendo mis debilidades sin siquiera darme cuenta. Transformándome en un [u]líder nato con ligeros matices narcisistas[/u].
Aprendí de la psicología, y con el tiempo, [i]manipulaba[/i] con ésta a los que me rodeaban, a esos que me miraban con admiración y que lograba hacerles creer que eran mis cercanos. No distinguía entre sexos. No me importaba si tenía que [i]trastocar[/i] la voluntad de alguien para conseguir lo que quería.

[u]Maduré[/u] con el paso de los años. Siendo de mi entorno un grupo no tan sensato como yo, desde mi perspectiva [u]antropocéntrica[/u] claro. Era algo natural para mí. Un simple gesto y una frase, y mi manera de juzgar estaba completa. Sabía casi a la perfección qué clase de persona era, lo que pensaba, lo que pensaría y lo que diría, sentía que no tenía que hablar más. Lo veía innecesario en muchas ocasiones. Tomaba la decisión de profundizar o no en la persona en cuestión de segundos.

Cuando entré al bachiller [i]estaba muy acompañado[/i], mis buenas notas, mis destrezas físicas me hicieron tener [i]seguidores[/i]. Incluso [i]pretendientes[/i], y [i]“amigos”[/i], tenía el 'reconocimiento' por el que siempre me había esforzado, y por el que siempre fui el mejor en todo lo que me proponía. Sin embargo, nada de eso me satisfizo, entendía por completo la necesidad de los demás de incluirse en el grupo del más popular, de los que más destacaban. De que todo el interés en mí por su parte era algo guiado por su conveniencia. De que simplemente querían volverse alguien solo por ser uno de mis cercanos, de mis 'amistades'. No por ello me volví un anti-social. No iba a desperdiciar tener adolescentes a mi voluntad de mi lado. Ni hablar de las veces que me desahogué con las que me pretendían solo por ser tan reconocido.
Me convertí en el [b]capitán[/b] del equipo de voleibol del colegio en cuestión de dos meses, llegando a ganar el torneo nacional de Japón dos años después, y siendo el [u][b]“MVP”[/b][/u] del mismo, y ganando más reconocimientos deportivos de todos lados de la provincia.

[quote=#000000][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/01/86/71/88/E-V-V5ET6hynC-b.jpg][/quote]

En el ultimo de los cursos, a mis [u]diecisiete[/u], sentí que necesitaba [u]un cambio[/u]. No soportaba más estar en ese sitio al que pretendía llamar 'hogar', y que nunca soporté. La diferencia en ese momento fue que por fin creía que lograría algo más que morir de hambre en las calles de Japón. Creía que cualquier sitio sería mejor que esas cuatro paredes infestadas con colas de [i]tabacos[/i] y [i]jeringuillas usadas[/i]. Sumado a los [i]maltratos[/i] constantes, ya ni siquiera podía ver a mis padres a la cara sin sentir vergüenza ajena.
[b]Sí, terminé por sacrificar todo mi recorrido académico de alumno ejemplar para acabar vagando sin mucho entre manos.[/b][/c][/code][/center]
Read more »
 
1-1 of 1
1
Eᴛʜᴀɴ Vɪʟᴇᴍ | Blog | iOrbix
JavaScript is disabled on your browser.
iOrbix won't work properly if your browser doesn't have JavaScript enabled.
Please enable JavaScript, or alternatively, access iOrbix Mobile.