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Un día mientras tocaba el piano, un árbol empezó a crecer a un lado de este, cada vez que tocaba aquel árbol crecía un poco más, llego el momento en el que el árbol era muy alto, después una puerta blanca apareció y de ella bajo un chico cerca de los 16 años, cabellos plata y ojos amatistas, se quedo observándome un momento hasta que se digno a dirigirme la palabra
-¿Cómo te llamas?-
Tenía una voz hermosa, luego de salir de mis pensamientos lo mire y respondí
-Kuran Kanamme, ¿y tu quien eres?-
Le mire curioso, quería saber el nombre de aquel Ángel que estaba delante de mí, abrió la boca un poco dudoso pero finalmente volvió a dejar salir su hermosa voz y respondió a mi pregunta
-Kiryuu Zero-
Mi Ángel tenía una hermosa voz y podría hacer babea a cualquiera con la ropa que traía puesta, una camisa blanca únicamente con el botón del centro abrochado, un pantalón ajustado color negro y zapatos del mismo color
-Debes ser muy valiente o muy tonto, sino ¿quien en su sano juicio cruzaría una puerta extraña? mmm?-
Zero me miro enfadado y me apuntaba con un arma con dirección a mi pecho
-Si no te gusta Kaname, me puedo ir, pero espera!! la puerta ya no está-me dijo con una sonrisa demostrando que el avía ganado esa batalla
-En ese caso te quedaras conmigo ZERO-no me quedaría atrás recalque su nombre
Paso el tiempo y Zero ya me había mostrado lo difícil que era su carácter cuando se enfadaba me apuntaba con su Bloody Rose hacia el pecho o la cabeza, cuando estaba tranquilo me pedía de manera ¨amable¨ que tocara el piano y otras me golpeaba porque estaba muy avergonzado por los cumplidos que le daba a Zero por el bestuario que tenia o como estaba en las mañanas cuando se levantaba, En algun momento Zero me miro con ojos tristes y una sonrisa
-Kaname, ¿si me fuera de tu lado como reaccionarias?-
Me quede en silencio unos momentos, sabia por donde iba esa conversación Zero, MI ZERO quería regresar a su hogar y aunque me doliera no lo iba a detener
-Zero, si te vas de mi lado sufriré, pero aun así estaría dispuesto a dejarte partir, ya que a un eres muy joven, tú tienes 16 y yo tengo 20-
Le dedique una sonrisa y me dirigí al piano tocaría para que mi Ángel Zero regresara a su hogar aun cuando esto me destrozara, Zero camino detrás de mi guardando silencio para escucharme tocar. Finalmente llego el momento de la despedida llego Zero se acerco al árbol deteniéndose delante de este, se dio la vuelta para observarme, me dedico una sonrisa y luego se acerco a mis labios, me beso tímidamente, al darme cuenta de esto lo tome de la cadera dándole un abrazo y profundizando nuestro beso, luego nos separamos
-Gracias Kaname, siempre te amare-
-Nuestro amor seguirá siempre latente, Mi Ángel-
Nos miramos y nos volvimos a besar, un peso demandante que transmitía nuestro amor mutuo
-Adiós Kaname, te esperare-Zero se dio la vuelta y se fue
-Adiós Zero-Susurre al viento, mi corazón empezó a doler, aquel chico que cautivo mi corazón se acababa de alejar de mi, un día ya no lo soporte y volví a tocar el piano, el árbol crecía mínimamente ,hasta que cuatro años pasaron y había dejado de tocar ,sin olvidar a aquel chico, en algún momento pase junto al estudio donde tenía mi piano y algo me hizo volver a tocarlo, cuando me iba escuche el sonido de mi piano, cuando me di la vuelta ahí estaba el amor de mi vida.
Con el pasar de los años mi soledad ya no volvería, hasta que pasaron 50 años y el corazón del amor de mi vida se detuvo, yo seguí tocando durante 30 años para que mi Ángel descansara en paz hasta que llego el momento de que mis notas se detuvieran y que mi alma se liberara para reunirme con Zero.
 
 
Un día mientras tocaba el piano, un pequeño árbol empezó a crecer debajo de este mismo, cada vez que tocaba crecía aquel árbol un poco más, el árbol ahora era tan alto que casi no se veían sus hojas, tiempo después una chica de apariencia dulce bajo del árbol, me regalo una dulce sonrisa, la chica me seguía a todos lados lo cual me extrañaba, pero me hacia feliz todo el tiempo que iba tocar el piano era solitario pero gracias a aquella chica dulce mi días son alegres.

Hace unos días me percate de que el árbol se había hecho muy pequeño, esto hizo quela cica se pusiera triste yo al ver esa cara tan triste decidí tocar el piano para que aquel árbol volviera a crecer, pasaban los días y el árbol no crecía, llego el punto en que mis manos dolían, sin embargo yo seguía tocando el piano, la chica dulce se preocupo por mí y me dijo que dejara de tocar, luego de ver su sonrisa que demostraba tristeza, decidí tocar una última vez, esta vez el árbol creció, me emocione y la niña me regalo aquella dulce sonrisa que tanto me gustaba a mí.

Ayude a que la chica subiera al árbol ,ella me dijo hasta luego y se fue, mi corazón empezó a doler, aquella chica que cautivo mi corazón se acababa de alejar de mi, un día ya no lo soporte y volví a tocar el piano, el árbol crecía mínimamente ,hasta que tres años pasaron y había dejado de tocar ,sin olvidar a aquella chica, pase junto al estudio donde tenía mi piano y algo me hizo volver a tocarlo, cuando me iba escuche el sonido de mi piano, cuando me di la vuelta ahí estaba el amor de mi vida.
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Aikawa Eri | Blog | iOrbix
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