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Si alguna vez te olvidas de mí, no dejes que mi alma se quiebre al morir, y déjame un resquicio de luz por donde pueda ver una nueva blanca luna llena.

Que ella vea y pueda estar orgullosa de esperar la calidez y dulzura de mi amor.
Nunca, no obstante, mis recuerdos te alejarán de mi pensamiento ni podrán sacarte de mi corazón.

Orgulloso estarás entonces tú, que izarás la bandera del destino pues, él fue quien me condujo, arrastró y llevó en volandas hasta ti.

La ternura y la dulce expresión de tus ojos hicieron que naciera en mi ser el amor.
Ahora no huyas, no te alejes ni me dejes...
no abandones a esos sentimientos que se aposentaron en ti.

Ven, cariño mío… acércate y agárrame de la mano, desandemos el camino que nos cautivó y también nos llevó al desamor.

Hoy mi alma grita liberada de ausencia y me dice sin mirarme a los ojos "que fácil fue amarte y qué doloroso fue para mí el perderte a la vez."
 
 
[center]En el ocaso del Inframundo, el dolor y la desgracia desgarraron a la humanidad.

Destrucción y muerte dejaron a su paso los ejércitos de aquel que se hizo llamar EL NIGROMANTE, al liberarlos de su yugo tras robar la Llave de Raziel.

Mil años han pasado desde entonces, cientos de peleas se han librado y una vez más, el ciclo se repite.

Un clan, liderado por Giou Takashiro, dedicó su vida durante todos estos años para detener al nigromante y sus ejércitos.

Pero no lo harían solos, Takashiro guardaba un oscuro secreto que se convertiría en su perdición. A modo de poder enfrentar al nigromante, dejó que un demonio desconocido se fundiera con su cuerpo, para poder adquirir las capacidades mágicas y de regeneración del ente. Usó la Llave de Salomón para reencarnar a los guerreros del Clan tocado por Dios y a la portadora de La Luz de Dios, Giou Yuki para luego ser traicionado por aquel desconocido demonio.

En la última guerra contra el Inframundo, Giou Takashiro perdió la vida junto con los Zweilt luego que la Llave de Salomón fuese robada de sus propias manos, impidiendo de este modo que las almas de todos ellos pudieran reencarnar en otra época a excepción de la luz de Dios, quien durante la batalla, cayó inconsciente y permaneció en coma durante largos meses. Finalmente ha despertado y la misión que los Ancianos sabios del clan le han encomendado, es recuperar el grimorio que podría salvar… o destruir definitivamente a la humanidad.


[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/53/08/94/Yuki-Giou-K-o-Hr-DlyX25Ou9-b.jpg]


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Lúgubre la noche está. Una joven castaña de largos cabellos camina sola por los pasillos de la enorme casona para dirigirse a sus aposentos. A pesar de la tenebrosa oscuridad no siente miedo. Acostumbrada está a la soledad de la tétrica mansión. Sola, Siempre ha estado sola. Pero esto no le agobia.
Un fuerte relámpago alumbra el elegante pasillo acompañado de un fuerte estruendo. Se sobresalta a causa del fuerte impacto que hizo cimbrar los elegantes ventanales.

Ríe para sí misma al imaginar lo ridícula que debió verse por temer a un elemento de la naturaleza.

"Tonta" susurra para sí misma mientras su corazón late desbocado pero se recobra enseguida y reanuda la caminata con paso decidido hacia su habitación. Dormir, quizás dormir le ayude a olvidarse de los malos y tristes pensamientos que la agobian, que la persiguen como tétricos fantasmas que se empeñan en recordarle que su fatídico final, viene acompañado de la soledad.
 
 
[c=#E57300][b]—No me sueltes… y yo jamás te soltaré… —[/b][/c]le susurraba la joven castaña al almohadón que abrazaba contra su pecho, cada día, todos los días. Ya era rutina en esa mansión, justo en la habitación dónde la castaña se hubiera confinado tiempo atrás, tras perder a su hijo en una absurda cacería. El brillo dorado de su luz, se vio opacado por el del resentimiento, el enojo, el odio en contra de aquel que amaba y que no pudo hacer nada para evitar la tragedia.

[b]—Vamos mi niña… ¿bajamos al jardín? —[/b]La mujer de avanzada edad -que se había encargado de cuidar de Yuki Giou luego de perderse en una utópica realidad en la que su familia estaba completa, en la que su único hijo Cassio aun estaba con ella- le suplicaba como todos los días para hacerla pasear por los jardines de la gran mansión. Algunas veces lo lograba, algunas otras, se volvía labor difícil.

Ante el odio y el resentimiento desmedido que sentía hacia a su esposo, no le había permitido nunca más entrar a su habitación. Odiaba su voz, sentía repulsión por su tacto. [c=#E57300][b]—¡Si no hubiese sido por ti… Mi hijo aún estaría conmigo!—[/b][/c]Fue lo último que ella le dijo a Shown, la última vez, antes de cerrarle la puerta a la cara y nunca más se volvió a saber de la afamada Luz de Dios, que perdía los estribos ante la mención de su nombre: Shown.

Dos años habían pasado ya. Dos largos y agónicos años que a su parecer, le habían sabido a una verdadera eternidad. Nadie pudo notar, cómo víctima de una extraña maldición, su aspecto se fue degradando, poco a poco la lozanía de su piel se fue perdiendo. Su cabello, pese al cuidado de la mujer que se encargaba de su aseo, se maltrató y marchitó, cubriéndole de canas. Estaba delgada, demacrada y marchita. Estaba muerta en vida, aferrada a ese viejo almohadón de la cama de Cassio, como si fuese el único indicio de su existencia.

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[center][c=#E57300]Hacía cerca de 1,000 años, un cruel nigromante declaró la guerra en contra de la humanidad. Ser el legítimo poseedor del libro llamado "La llave de Raziel" le confería el poder de dominar al inmenso ejército de demonios para lograr su propósito.

Se hablaba de un grupo de personas capaces de hacer frente este inminente peligro. Se rumoraba que poseían poderes especiales, poderes divinos, los cuales proporcionó al Clan Giou el sobrenombre de "El Clan Tocado por Dios"

EL líder de este clan, llamado Giou Takashiro, era el único sobreviviente del inicio de aquella guerra hacia tantos siglos, gracias a que en el interior de su cuerpo poseía a un demonio, el cual, le otorgaba vida eterna y la habilidad de sanar sus heridas, por consiguiente, la incapacidad de olvidar nada, todo lo acontecido vivía en su memoria como si hubiera sucedido ayer.

Es el único con el poder de realizar el ritual de reencarnación, con el cual, es capaz de transportar el alma de los miembros del clan a otra época para reencarnar y continuar haciendo frente en aquella guerra sin sentido.

Giou Yuki, era la única con el suficiente poder para vencer en aquella guerra. La llamaban "Luz de Dios". Aunque no estaba propiamente capacitada para combate, puede crear el "Muro Santo", un domo de protección que aniquila a cualquier ente demoniaco que lo toque. Este poder también tenía cualidades regenerativas, otorgando nuevas fuerzas a sus aliados para continuar con la lucha y la más importante: Sanar heridas. Pero la habilidad de sanar tiene un contra: para que esta habilidad tenga efecto, debe absorber dentro de su cuerpo el dolor de las heridas que intenta curar, provocando poco a poco, que pierda el control de su poder y fuerza, llevándola irremediablemente hacia la muerte.

En la última batalla, los guardianes que protegían a Yuki y el líder de su clan habían desaparecido. Ha podido reencarnar muchos años después, en una época en la que no puede recordar quién es Giou Reiga, Giou Takashiro, el Clan tocado por Dios y su importante papel para lograr la paz en la tierra.**
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Yuki Giou Kαмι ɴo Hιĸαrι | Blog | iOrbix
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