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Aidan Caedmon
 
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2 months ago · · Translate
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Suspiró de nueva cuenta, hacerlo hablar no sería fácil, abrió sus ojos para poder observar aquella estrella con la que fue comparada, le causó curiosidad, nunca la habían comparado con algo tan brillante y bonito. — ¿Por qué con esa estrella? — Su ama la enseñó que si recibía un halago ella debía agradecer como mínimo o devolver el gesto de una manera. — Cuando te vi por primera vez... pensé que eras la representación del fuego mismo, brillante y que da calor, pero que también puede incinerar todo lo que desee, como una vulpina de las nieves, me causó curiosidad y pensé, que quizá podrías darme esa especie de calor que necesitaba, y ahora lo estoy sintiendo. — Dicho esto rascó su mejilla, quizá se excedió, pero era la verdad, ahora al darse cuenta de lo que dijo, se apenó y cubrió su rostro. (¿Qué acabo de decir?) pensó, mientras agonizaba de vergüenza.
 
 
No me gusta hablar de mi vida. —Dijo sin más, terco como era el jóven del brezal. De hecho, prefería ignorar aquellos tantos motivos por los cuales era como era, sin más. Se permitió apoyarse en su hombro, él bajó su cabeza hasta apoyarla en ella también, suspirando. Sus ojos fueron al cielo, muy estrellado. Señaló una de las tantas estrellas, una del norte— Te pareces a esa luz.
 
 
Negó un par de veces, mostrando cierta pena, no quería aparentar saber todo y mucho menos ser presuntuosa. — N-No, te equivocas, yo sólo lo supuse, pero es difícil saber algo así, si no me cuentas nada... Quizá si lo hicieras podría entenderte mejor. — Frunció un poco el entrecejo. más esa expresión se borró luego de que el pellizco su orejita, haciendo que cerrara el parpado correspondiente a ese lado, en contraposición ahora le dedicó una genuina, como tierna y dulce sonrisa. — N-No lo haré, espero que tu tampoco te arrepientas... — Recargó ahora su cabeza sobre el hombro ajeno y cerró sus parpados con delicadeza.
 
 
Parece que hablas como si lo supieras todo ¿eh? No bebo solamente por sentirme solo...—Dijo de mala gana, porque le molestaba que ella intentase ver por encima de él, cosa que era el primer motivo de su alcoholismo. Innegable, simplemente rechistó— Youkai tramposo. —No dejó de acariciar aquellas orejas, pero pellizcó una de ellas de forma juguetona— Así será entonces, pero no puedes arrepentirte ¡Sería mala educación!
 
 
Contrajo el entrecejo al escucharlo, se sentía mal de que el estuviera solo también, continuó mirando al suelo con las orejas agachadas, dejándose recibir las caricias en su cabeza, pensando que sería bueno decir, ya que realmente batallaba para hablar de forma fluida. — Dejaré que me hagas compañía si tu me dejas hacerte compañía, así ninguno de los dos estará solo. — Miró de reojo al joven y alzó sus orejas, mientras sin darse cuenta su cuerpo se inclinaba hacía al ajeno, mientras aún estaban sentados en aquella escalinata. — Tampoco quiero que te sientas solo... Creo que por eso bebes tanto.
 
 
Lo estoy, lo estoy. —Tampoco es que le agradase decir esas cosas pero la verdad es que ella parecía necesitar un poco de delicadeza a la hora de ser tratada, todavía tenía heridas a flor de piel con la ausencia de su maestra. Por eso se limitó a acariciar las orejas opuestas, apoyando su mentón en la palma de su propia mano derecha. Pensó en voz alta— Pero alégrate, me quedaré aquí contigo. Así que no tienes que preocuparte por estar sola ¿Qué dices?
 
 
En su mente pensaba muchas cosas, como en lo dependiente que se había vuelto de socializar, cuando fue encontrada por Kokomori no le importaba nada, estar sola o acompañada, todo era completamente gris, pero cuando ella le enseñó a expresar sus emociones sonrío, pero también sufrió y lloró ¿Había valido la pena todo eso? De pronto salió de su trance cuando aquel le tocó sus orejas y le miró de reojo, algo apenada. — ¿Tu también estás solo? —
 
 
Porque estás sola, no hay nadie con quién charlar. Pero bueno, ahora estoy aquí...
—Alzó sus hombros, como si no fuera nada, de hecho, evidenció que tenía total simpatía ante las cosas que pasaban en el día a día. Al verle agachar la cabeza, estiró su mano para palparla entre sus orejas—¿Mejor ahora?
 
 
Sus ojos estaban llenos de emoción y con ello un ligero brillo en ellos producido por lo que podían ser casi lagrimas, pero nunca lo llegaron a ser. Las palabras de Aidan calaron en el interior de la youkai y agachó la cabeza, con ella sus orejas y su cola se detuvo. — Sigue aquí, a veces puedo percibirla, pero entonces no sé porqué me siento tan sola...
 
 
Las promesas son palabras, nada más. —Se sentó a su lado, respondiendo con amargura suprema. Él no había cumplido su palabra al parecer, por eso respondió aquello— Pero tienes muy bien este lugar, ¿sabes? De seguro la vieja todavía vive aquí...—Y señaló el corazón, justo por encima de su pecho. Sonrió con esa tensión, la típica de Aidan.— Ahí estará siempre, vive en cada cosa que tu cuidas. Honras su recuerdo, es eso. —No dijo nada más sobre su estado, con lo maltratado que la bebida le dejaba tenía una enorme costumbre ante la guerra absoluta de su síntoma— Puedo con esto.
 
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Aidan Caedmon | Photo (4066750) | iOrbix
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