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« Lentamente, como semilla, esas sensaciones van creciendo desde dentro y se rumian constantemente acelerando la duda. ¿Es esto indicios de erosión? ¿Podrá controlarse, mitigarse o es que el fin sera inevitable? Una duda que nace, que crece y se expande; tan interminable como incierta. Un proceso natural del que, por desgracia, nadie puede escapar. »


(Rol personal, fragmento para blog. Intento de recuperar mi inspiración (?) )
 
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( . . . ) En uno de los pactos más importantes que el dios de los contratos había formado. Con Azhdaha a su lado, la ciudad podía estar segura de los remanentes y el resentimiento de los dioses que aún abundaban en aquella tierra; incluso podían protegerse de males externos. Pero nadie estaba preparado para ese momento.

El cantar de una grulla, sumado al suave movimiento de sus alas para emprender el vuelo, fue capaz de captar su atención nuevamente. La montaña Hulao siempre era pacifica y silenciosa, resguardada de los curiosos ladrones, gracias a los rastreadores kársticos que [i]Moldeador de Montañas[/i] esparciera a lo largo de su territorio para evitar intrusos; tal vez esa era la razón principal por la que, sin temor alguno, podía mantenerse ahí durante horas recordando el pasado en cuestión de segundos con un simple parpadeo.
 
 
Azhdaha, uno de sus más grandes compañeros de armas y que, con honor, podía ostentar el título de amigo, fue el primero en quien observó, con dolor, los síntomas de la erosión.

Era difícil de comprender, para aquellos que entendían bien de emociones y comportamientos, el que Azhdaha pasara a convertirse de un protector a un destructor lleno de odio y desprecio por todo aquello que, con anterioridad y en vida, pudiera amar y proteger con el mismo fervor que había puesto en la firma de su contrato con el Arconte Geo.
[center][i][quote=#FFFFFF]« Te daré el poder de ver, y te sacaré de la oscuridad donde habitas. Pero a cambio, deberás servirme a mí y proteger esta ciudad de todo mal; cuando te nevesite, tú serás su escudo y yo seré su lanza, juntos protegeremos Liyue si aceptas esta alianza. »[/quote][/i][/center]
Las palabras resonaron en su mente como si fuesen dichas apenas unos meses atrás, sin embargo, tenían siglos de mencionarse y convertirse ( . . . )
 
 
[center][i][quote=#FFFFFF]« La vida perdura en el Cielo; y en la Tierra ha perdurado gracias a los Adeptus que trabajan sin cesar. En este sitio yace un dragón malvado. Por favor, no molestar. »[/quote][/i][c=#f6cc59]✦︎[/c][/center]
La mirada de Zhongli no se apartaba de la placa erigida delante suyo; el único instante en que lo hizo, fue para apreciar la altura de aquel árbol cuyas ramas más altas apuntaban en dirección al puerto. No importaba cómo lo mirara, aquel árbol podía evocar a su mente, con rapidez, recuerdos mientras más atención ponía en las puntas de sus ramas. Era curioso ese color azul que tenían, como la luz de la luna; pero aún más curiosa era la forma que poseían.

Era la misma que Azhdaha tenía en la punta de la cola que, durante los días de descanso, podía proporcionar una sombra refrescante a los habitantes de Liyue que solían frecuentar los alrededores de la montaña Hulao, o al mismo Rex Lapis que contemplaba el mundo con una mirada imperturbable.
 
 
Las Siete Estrellas, la Geoarmada y los demás adeptus, ¿estaban preparados para ese momento? Aunque, sin duda, le hubiese gustado pensar que la respuesta era incierta, estaba seguro de ella: No. Nadie estaba listo, física y mentalmente, para enfrentarse a la ira del dios Geo.

Una fuerza desmedida, una cólera enardecida y unas ansias de destruir todo a su paso, probablemente, serían imposibles de detener hasta que terminara, finalmente, con la ciudad que él mismo hubiese formado a necesidad. Porque, aunque las reglas eran importantes para él como patrono de contratos, como dios de la Guerra siempre existía esa sed de sangre, esa violencia de terminar todo rápidamente mientras la sangre hierve, mientras la adrenalina aún está presente, mientras puede percibirse el aroma de la muerte en el ambiente.

Y la sola idea de causar el mismo daño que Azhdaha, es lo que termina por darle esa respuesta: Liyue no está preparado para un momento así; que puede suceder en mil, cien o diez años.
 
 
Los ciudadanos de Liyue dependían de su dios totalmente. Como un niño temeroso que aún no se anima a soltar la mano de su padre pese aprender a caminar meses atrás; todos y cada uno de ellos, dependían tanto de Rex Lapis y su sabiduría, que podría ser alarmante la pregunta: ¿Qué harían si un día él llegaba a faltar o no respondía a sus plegarias?

Era allí donde, tal vez, el arconte geo se lo preguntaba con seriedad. Liyue, a diferencia de otras naciones, no había cambiado jamás de arconte, desde el momento en que se crearon Los Siete hasta ese día, el único con la capacidad de gobernar en la ciudad puerto era él. Siempre protegiéndolos de todo mal, guiándolos con la sabiduría y la fuerza necesaria, era claro que se formaría esa dependencia natural en los ciudadanos; y también lo era que se rompería en el momento que faltara.

Pero, quizá, lo que más le causaba intriga del asunto, era la inminente erosión que, algún día, se vería obligado a sufrir.
 
 
Año con año en la ciudad se celebraba el Rito del Descenso, un evento donde su dios descendía para, ante los ojos de todos, compartir su conocimiento y resolver las dudas que surgieran para beneficiarse a lo largo del año. Comercio, agricultura, arte, historia; no había un solo tópico del que Rex Lapis no tuviese conocimiento y del que los ciudadanos no pudiesen preguntar. Siempre era beneficioso, para ellos, que su Arconte los visitara para mantenerse al pendiente de sus necesidades.

Y así había sido, por lo menos, en los últimos tres mil años, desde terminada la Guerra de los Arcontes; un evento sin precedentes, cruel y sanguinario que, sin duda, había dejado estragos en todos aquellos que habían tenido la oportunidad de vivirla y, que por desgracia, el infortunio de perder un ser querido.

Para Rex Lapis, aquello jamás había sido tedioso, mucho menos molesto, pero era imposible no pasar por alto algunos comentarios que solía escuchar de su misma gente durante sus paseos.
 
 
El Puerto de Liyue contaba con una bendición única, totalmente diferente a cualquier otra nación portuaria: Su clima, soleado y perfecto. Eran muy contadas, por no decir que escasas, las ocasiones donde la lluvia se presentara en el puerto, podría suceder sin duda en los alrededores pero, ¿en la ciudad? Aquello sin duda era un espectáculo digno de admirar.

Tal vez por ello, y por ser uno de los puertos más grandes, es que los marineros siempre regresaban a Liyue; quizá buscando un clima agradable o un refugio ante la crueldad del océano agitado durante alguna tormenta. Como fuese, siempre había movimiento, visitantes de todos sitios y, por ende, perspectivas diferentes sobre todo: La política, las tradiciones, la cultura y, también, el favor de sus Arcontes.

Liyue, al igual que otras ciudades de Teyvat, era dependiente de los favores que su arconte, Rex Lapis, pudiera brindarles.
 
 
Ese debía ser, sin duda, un día más. Tan ordinario como cada uno de los vividos en los últimos años. Inalterable, bullicioso y tan tranquilo como siempre. Con el paso del tiempo, Zhongli había adquirido el gusto de recorrer las calles del Puerto de Liyue para darse la libertad de convivir, cada día, entre los mortales. Entre los hombres comunes que trabajan día y noche para mantener la economía de la nación y llevar el sustento a sus casas donde la comida caliente siempre les esperaba.

No había un solo día en que el puerto estuviese en silencio. Los niños jugando, corriendo entre las calles riéndose y levantándose la voz para hacer más vívida la experiencia de las historias que les gustaba representar. Vendedores de todas partes de Teyvat reuniéndose en los mercados para ofrecer sus productos, incluso los mismos vendedores locales no se quedaban atrás con los anuncios de sus ofertas. Y ni hablar de los hombres que descargaban mercancías de las embarcaciones que llegaban a diario.
 
 
[center][quote=#f6cc59][c=#60BFBF] [/c][/quote][/center][med][center]« [u]𝐄𝐑𝐎𝐒𝐈𝐎𝐍[/u] »[/center][/med][i][center][quote=#ffffff]I was listening to the ocean I saw a face in the sand.
But when I picked it up then it vanished away from my hands.
And for a moment I thought you were here, but then again, it wasn't true.
[/quote][/center][/i][center][quote=#f6cc59][c=#60BFBF] [/c][/quote][/center]

La [i]Erosión[/i] es un proceso inalterable, incontrolable... Inevitable. Los síntomas que se experimentan son variados. Desde la pérdida de memoria y emociones, hasta de la percepción sobre uno mismo: Recuerdos, identidad, buenos momentos. Es un proceso que tarde o temprano se presenta en los seres más longevos, y puede afectar desde enormes dragones hasta los mismísimos dioses.

Por infortunio, la única salvación que se tiene ante la erosión es la [b]muerte[/b].
 
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