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Sɪʀɪᴀɴᴀ Nᴏᴛᴛ
En un mundo contemporáneo Siriana no posee sus características orejas, solo es una chica normal.
 
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... No sólo podremos tener cientos de fotografías. —Apoyó ambas manos sobre la mesa, así se impulsó tras ponerse de pie y acortó la distancia que los separaba para unir sus labios en un dulce beso, apenas un efímero roce.— Podemos tener cientos de momentos juntos, Siriana. Nunca olvides lo mucho que me gustas y que te quiero. —Regresó a su asiento, para volver a tomar un nuevo postre pero primero se relamió los labios, curioso.— Hm, quién lo diría, sabes a fresa.
 
 
... Pedir dulces en Halloween? Siempre lo hacía con mamá hasta que... Bueno, dejamos de hacerlo porque ella se ocupó. [/c]—Levantó los hombros sin interés alguno en ese momento y se hizo de un par de bocados del pastel, al menos la crema le ayudaba a pasar el trago amargo que el cáncer de su madre había dejado en su infancia y parte de la adolescencia. Pero ahora, el único dulzor que encontraba exquisito en su vida era compartir el tiempo con ella, hacer realidad todas esas fantasías que alguna vez soñó: Tomarle la mano mientras iban de compras, estudiar juntos aunque sus áreas fueran distintas, compartir el sofá mientras miraban televisión o quedarse dormido sobre su regazo cuando el sueño se hiciera más pesado aún. Khalil cerró los ojos, dejándose llevar por aquella emoción que le llenó el pecho de candor y vida. Lebtamwnte bajó el recipiente, casi vacío, del postre y dejó la cuchara dentro para asentir.— Tienes razón, no se compara con ninguna fantasía pero, también, ahora...
 
 
Por breves instantes su entrecejo se frunció un poco más de lo usual. Hasta su corazón pareció hacerse pequeño cuando encontró que aquel sujeto que describía Siriana también era su novio. Pero ese era ahora él, ¿cómo podía ser que...? Ni siquiera terminó de formular la pregunta cuando la miró. Ojos curiosos y bien abiertos, labios ligeramente separados formando una pequeña "o". Era una sorpresiva revelación para él. — ¿Yo? Pero, nos conocemos hace meses, ¿por qué cambiar de opinión recién? —No se dio cuenta cuando la pregunta nació. Fue más curiosidad propia que otra cosa, se había acostumbrado a escribirle en las pausas de su trabajo, de la universidad e incluso se quedaba despierto un par de horas más para alargar su tiempo con ella. Sonrió, con ternura y melancolía, de solo recordar cuántas veces no lo atraparon durmiendo en clases o escribiendo desde la tina vacía de su habitación para no levantar sospechas. Debió verse como un loco en más de una ocasión.— ¿Podemos salir a...
 
 
hacer muchas más fotos. —No mencionó el tiempo, pero no importaba, quería vivir en el hoy. Sentir la experiencia de un primer amor y descubrir todo lo que eso significaba, y lo haría de la mano de quien se había colado en su corazón sin aviso previo. Porqué con él a su lado se sentía completa y capaz de hacer lo que fuera.
 
 
cada vez que la dueña viajaba venía con una nueva idea sacada del lugar que visitó. Se llevó el dedo a su nariz retirando el exceso de crema y después la tomó entre sus labios. Si era sincera no iba a comer más, pero le gustaba contemplarlo haciendo cosas tan cotidianas, aunque parecía un niño que aprendía. Debía tener una expresión soñadora, con mejillas sonrojadas. Antes solo pasaba con la cabeza metida en libros de texto y de medicina y ahora estaba ahí, disfrutando de un momento que nunca iba a repetirse. Por un momento sintió que no era la primera vez que se veía con él así, pero al mismo tiempo era alguien ajena. Negó con la cabeza y se perdió en los ojos carmesí.— Es un sueño, pero un sueño tangible, tenerte a mi lado. Ninguna de mis fantasías se puede comparar a este momento. —Giró suavemente el móvil sobre la mesa jugando y sonrió de forma traviesa.— Es mi tesoro pequeño tesoro, la he guardado con mucho cariño, esperando el momento de dártela. La mejor parte, es que podremos
 
 
No pudo mantener la seriedad en su rostro y una pequeña risa se escapó de sus labios que intentó cubrir con su mano. Era tan obvia la descripción para que él no se diera cuenta y eso se le hizo muy tierno, que no se pusiera en la mira, cuando era de Khalil de quien hablaba. Es decir, lo había nadie más con sus características, por eso resaltaba tanto. Ese pequeño rasgo de despiste le movió el corazón.— Se me olvidó el dato más importante, ahora mismo lo puedo llamar mi novio. —Sonrió de forma dulce, revelando que él había sido quien le hizo replantearse el dejar de sobre explotarse. Pero eso es algo que tenía que acomodar después en su horario, por ahora quería disfrutar el tiempo junto a él.— Eso es trampa, siempre me sonrojo mucho. Aunque... —Se detuvo un momento como si contemplara la idea en su cabeza.— No suena mal la idea de vestirme como en las películas o en los libros, quizás para Halloween. —Tenía la manía de usar disfraces, manía que adquirió de trabajar en el café, porque
 
 
Menos mal que mi madre me dio la oportunidad de vivir con ella los próximos meses, pensé que sería difícil que aceptara por su... Su tiempo. —Corrigió de inmediato. No quería cambiar un tema tan animado por algo triste, trivial. Volvió a probar bocado y asintió.— Me debes esa fotografía, ¿sabes? Te quedaste con la que tomamos durante tu viaje. La física. Te dije que vendría por ella alguna vez.
 
 
... La primera vez; a menos que hables de las prendas que las historias de antaño suelen contar, o los cuentos como Aladdin. Además, con un burka no podría ver tus mejillas enrojecer. —Sonó serio y en su imaginación replicó aquello, incluso llegó a levantar las manos por un instante para formar un ángulo que solamente dejara a la vista sus ojos.— No, sería raro verte con uno. —Finalmente, cuando la fotografía fue tomada, volvió a hacerse del trifle y la cuchara. Realizó una pequeña muestra de todas las capas variadas que lo integraban y llevó aquella porción hacia la boca con la finalidad de degustar cada textura y esencia. Permaneció enfocado en ello y observando el resto de los ingredientes ahí mezclados que no la observó, plenamente, hasta el toque que sintió en su nariz y generó una mancha en su visión. Parpadeó, unas dos veces seguidas quizá, y la observó al pasar los alimentos.— A mi también me gusta estar cerca de ti. Sé que ya lo dije, pero para mí esto es como un sueño.
 
 
Esperó ansioso la descripción, esa que su mente recreó en búsqueda del posible responsable. Era como estar jugando adivina quién con sus colegas de universidad, con todos aquellos que había visto en los pasillos, que compartían áreas con ella o que cruzaban las calles en esos momentos. Ninguno se pareció en lo más mínimo, según él, a la descripción que la mujer le había dado. El ceño fruncido delató su confusión y su molestia, ¿quién era aquel que había llegado a convencerla de dejar de auto explotarse laboralmente? — No. No reconozco a nadie así. —Su respuesta demostró la molestia que le ocasionó no encontrar al susodicho, más que eso, le molestó llegar a creer que realmente no la conocía tanto como él había pensado. ¿Y si había otro chico? No. Imposible. Sacudió la cabeza y pretendió eliminar la idea para centrarse ahora en ella.— Los atuendos tradicionales no son tan interesantes, no para las mujeres occidentales. Usar un burka no es sencillo, ni muy cómodo....
 
 
al parecer no era la única persona con una vena bastante torpe en la mesa y eso lograba hacer que su corazón se calentara y lo quisiera un poco más. Estaba descubriendo muchas cosas en ese momento, cosas que no se podían descubrir a través de mensajes o llamadas. Elevó el móvil para enfocarlo y tomó la foto, deteniéndose un momento para contemplarlo.— Tengo nuevo fondo de pantalla. —Asintió para sí misma varias veces con aprobación y puso el dispositivo en la mesa concentrándose de nuevo en el chico. Pero este fue más rápido y su nariz acabó llena de crema batida. Parpadeó una, dos, tres veces con sorpresa.— Pero yo no soy comestible. —Frunció los labios y su dedo buscó crema para devolverle el favor.— Me gustas mucho, pero me gusta más tenerte aquí.
 
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