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Ѕєвαѕтιαη Мιcнαєlιѕ
Ѕєвαѕтιαη Мιcнαєlιѕ
Que curioso... Pensé que eliminarían mi existencia de aquí pero veo que tengo suerte.
Ahora deberé buscar en que entretenerme en este lugar.
 
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9 months ago · · Translate
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No lo sé... ruidos de fantasmas o monstruos. Tu casa parece abandonada... debe de haber muchas cosas por aquí. ¿Tú eres real? -Comentó en un tono aniñado e inocente, era claro que intentaba parecer lo más normal posible ya que, en sus tierras lo tenían visto de otra manera, por lo tanto debía de dar una buena impresión. No solo señaló la puerta extra sino también las zonas más oscuras de la habitación.- ¿No me saldrá ningún monstruo a comerme, verdad?
 
 
—Recibió la taza y la dejó junto al plato en el carrito de servicio, dejando de prestar tanta atención a los movimientos ajenos hasta que escuchó aquella pregunta, con un ligero tic en la ceja.—

¿Ruidos? ¿De que clase?

—Respondió con otra pregunta, sin poder creer que fuera en serio aquella actitud tan infantil, trayendole recuerdos.—
 
 
Está bien, no tengo problema. -Terminó sonriendo amigable y sumamente agradecido por la hospitalidad. Dio un par de sorbos más a su té antes de terminar los bocadillos y le entregó la taza. Seguido de ello se levantó del suelo y pasó a estirarse pesadamente.
Se había cansado de tanto caminar entre medio de la noche y el frío, por lo que el calor de la habitación poco a poco relajaba sus músculos, quería descansar un poco.- ¿Y si escucho ruidos y me asusto?
 
 
—La alcoba se encontraba en tinieblas a excepción del punto cercano a la chimenea, justo donde los dos se encontraban.
Bastó con una ligera sonrisa y señalar con su mano hacia su costado derecho para dejar que la luz alcanzará una puerta extra dónde quedaría el baño y una cama apegada a la pared.—

Aquí tendrá todo lo necesario, así que insisto, prohibido salir de esta alcoba, jovencito.
 
 
-Dio un nuevo sorbo a su infusión mientras le observaba a todo momento, como si fuese un niño prestando atención a las palabras de un adulto. No tenía problema con eso de quedarse dentro, más bien se preguntaba algo fundamental en todo ese asunto.- ¿Y si tengo que ir al baño? ¿No puedo salir de la habitación? -Giró su mirada de lado a lado, interesado en saber si había un baño por las cercanías o una buena cama para descansar, al fin y al cabo desconocía por completo la vivienda.-
 
 
—Lo miraba con atención, terminando por escuchar si petición y formando una media sonrisa que parecía esconder mucho más.
Se mantuvo de pie junto a la chimenea, pensativo por unos segundos hasta que volvió a mirarlo.—

Puede quedarse aquí pero, hay una condición de por medio.
No puede dejar esta habitación, sin importar que, el cruzar esa puerta, está prohibido.

—Señaló la misma por la que él había pasado, volviendo a mirarlo fijamente.—

¿Entendido?
 
 
¿Mayordomo que no tiene amo? Qué extraño suena eso... -Replicó con extrañeza para luego dar un nuevo sorbo a su té, pese a que estaba bastante cargado, era relajante, podía sentir como su cuerpo se calentaba y volvía completamente a la vida, posteriormente tomó uno de los bocadillos y comió de estos para degustar su sabor; estaban deliciosos.-

Supongo... eso me pasa por tocar cosas que no son mías. -Terminó riendo por pena, muchas cosas que quedaron en su casa pertenecían a su antepasado, por ello ahora tocaba lidiar con el dolor de cabeza ese de volver sin perderse otra vez.- ¿Puedo quedarme esta noche aquí? Prometo no hacer mucho ruido... ah.. y puedo ordenar o lavar como pago.
 
 
La rutina de un mayordomo... Aunque claro, sin un amo al cuál servir.

—Agregó al final. No parecía sentir pena o tristeza por ello, sus expresiones tan neutras casi lo catalogaban de maniquí, en especial por su naturaleza y seguir comportándose como un simple mayordomo.—

Le será difícil regresar entonces... Si su dichoso aparato le ha traído hasta aquí, sin usted saberlo, es seguro que lo llevará a otros lugares antes de volver a casa, quizá nunca vuelva.

—Lo último fue con un tinte de malicia y, nuevamente, la sonrisa en sus labios, observando al joven por un momento, cerrando finalmente la puertilla de la chimenea para mantener el humo a margen de entrar en la alcoba.—
 
 
-Totalmente ingenuo negó con la cabeza, era muy fácil confundirse por las vestimentas, Japón justamente era un país donde la gente se vestía como quería sin importar las fechas o lugares.-

Creí que eras un modelo de lolita o algo así, ya sabes... esos que se visten estilo victoriano... y venden té... -Ya se sentía extraño hablando sobre eso, aún no podía asimilar que estaba en un país y tiempo distinto. Sabía que jugar con esos dispositivos solo traería problemas.- Ah... ¿Algo casual de tu día a día?
 
 
—Sirvió el té con agilidad y elegancia, entregando la taza al joven para luego tomar un pequeño plato donde colocar distintos bocadillos que acompañaran dicha bebida.
Notar su sorpresa fue intrigante en parte, sin embargo sólo sonrió a medio labio, asintiendo y dejando el plato a su alcance.—

¿A caso creía que seguía en su país?
Pensé que se daría cuenta desde el clima, idioma, vestimenta...
Creo que no está ni en su misma época, por lo que puedo apreciar.
 
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