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Kattus Prakliaty
Kattus Prakliaty
 
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5 months ago · · Translate
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* Tartamudeo al pronunciar su nombre, pero se sorprendió al escucharse pues su voz alcanzó el tono necesario para ser audible incluso para ella. La espesa neblina que parecía nublar sus pensamientos comenzó a disipar un poco, lo necesario para que ella pudiera decir algo más*.

[b][c=#660033]¿Y tú qué eres?[/c][/b] * Sin duda sus ojos contemplan un gato, pero su mente presencia algo alejado de loa racional, incomprensible para la mente de una huérfana ignorante, inocente, en estado de shock, todo en contra para poder entender lo que sus ojos atestiguan esa noche.*
 
 
El tiempo transcurrió sin que Anne se diera cuenta, pero lo robó un mes de vida[??]

* A pesar de la luz de la luna, el callejón seguía mostrándose sombrío, los gatos temerosos seguían buscando refugio, parecía que aquel felino negro no les transmitía miedo, no del tipo de un macho alfa en medio de su manada. El andar del gato es firme y su mirar maquiavélico mantiene quieta a Anne.

La voz permeaba cada espacio de la cabeza de la joven, se erguía como la presencia absoluta en su mente, quizás el miedo le había hecho perder el control sobre si misma, aún así ella sabía que no estaba alucinando por el shock de su crimen, todo era real, aunque no estaba segura de querer que lo fuera.

Por primera vez en esa noche él la rodeaba con ese suave movimiento de sus patas que parecía sincronizarse con cada detalle en el ambiente, la pelinegra apenas pudo despegar sus labios su voz ahogada en el miedo, era suave y temblorosa.*

[b][c=#802D56]A-Anne...me llamo Anne...[/c][/b]
 
 
1 mes más tarde.... (?)

** Todos los gatos del callejón se quedan en el suelo echados. Los más cachorros tiemblan o se refugian con sus madres. Mientras, aquel gato negro permanece sentado en el centro de la escena.

[c=#660033]<< Soy "La Fatalidad". >> [/c] Las palabras suenan directamente en la cabeza de Anne, como si formara parte de sus propios pensamientos.
[c=#660033]<< ¿Cómo te llamas, niña? >> [/c] Al realizar la pregunta, el gato se levanta para caminar muy lentamente alrededor de ella, pero sin acercarse. Su paso es majestuoso, a niveles que ningún gato o animal pudiera igualar. **
 
 
[c=#660066][b]T...tú...¿Qué eres?.[/b]..[/c]* cuestionó con la voz aún desgarrada, presa de sus emociones y dudas, pero había logrado acumular un poco de valor para encarar al gato que esa noche trajo miedo, vida y misterio*
 
 
de pronto la percibía casi hermosa, parecía hacer sintonía con ese par de gotas que emergen del lagrimal de esos ojos dorados del gato.

Comenzó a oír un quejido, sus ojos se desviaron de inmediato y aquel que juró era un cada ver ahora luchaba por ponerse de pie. Nada tenía sentido y justo eso era la respuesta, la razón no podía explicar lo que ahí pasó, porque es algo que trasciende el mundo del hombre, que se desarrolla en un terreno sobrenatural, eso es algo que comenzó a quedar claro en la mente de Anne.

La voz se escuchó una vez más, parecía haber maldecido al hombre, acto que Anne agradecería segundos después al percatarse del cadáver del gato que aquel hombre pateó. Para ese momento sus emociones estaban congeladas, no podía explicar el remolino de sentimientos que nublan su mente, solo quería oír una respuesta. * [...]
 
 
En un estado por completo turbado, Anne gira la vista de nuevo hacia los gatos que yacen en el suelo revolcándose a causa de la música que resuena en el callejón. Ella podía sentir como su corazón latía cada vez más rápido y su cuerpo había dejado de temblar, pero ahora lo sentía pesado, tal como si estuviera cargando un gran peso sobre su espalda.

Al dirigir su vista al centro del callejón se encontró con un par de ojos dorados, propiedad de un felino tan inusual como todo en esa noche, la cola de él se mece en sintonía con la música, se fusiona en placer con la escena, lo que aterroriza a Anne, pero no logra moverse, su miedo la mantiene paralizada, siendo testigo de un cuento de horror.

Para ella el tiempo parecía haberse detenido, no podía dejar de mirar a ese gato negro que apenas y resalta en la oscuridad, mientras que él seguía mirandola fijamente como si la escudriñara. Anne detuvo sus pensamientos, captando lo que para ella todo el tiempo fue una melodía horrible [...]
 
 
A la par de los inusuales movimientos de los gatos, la desdichada de Anne comienza a oír una voz que resuena dentro de su cabeza y que hace que todo su cuerpo se cimbre con el simple matiz de esa voz, sin contar la locura que era oírla dentro de ella.

"No llores niña" era lo que ella oía, sabe que no es su mente buscando calmarla y nivelar ese desproporcionado estrés, es algo por completo ajeno a ella. Llevó ambas manos hacia arriba cubriendo sus oídos y tocando parte de los costados de sus cabeza y comenzó a sacudirla de un lado a otro, quería dejar de oírlo. Seguía sin creer lo que había hecho, un acto atroz que seguro terminaría con su vida, ahora esa voz que lejos de ofrecer consuelo hace más profundo su dolor y miedo.

La escena tétrica de la que es protagonista no cesa, continua, ahora " amenizada" por una melodía suave y sombría que parece envolver todo el entorno haciendo que se funda como una sola pieza de terror.
[...]
 
 
* Durante su corta vida Anne, se había cuestionado si era posible que ella estuviera marcada por la mala suerte; a su alrededor siempre parecía que todos podían ser más afortunados que ella y esa noche parecía volver a confirmarlo.

Miraba atónita el cuerpo del hombre que por error ha matado, sus ojos enmarcados por esas profundas ojeras lucen mas agotados que de costumbre, las lágrimas que brotan sin cesar son el único "brillo" en esos ojos horrorizados; el resto del rostro muestra los gestos de una mujer doliente, perturbada por la escena..*

[b][c=#660066]Yo....no...quería...hacerlo...[/c][/b]* Anne repetía con dificultad esas palabras una y otra vez, al intentar ahogar sus gimoteos histéricos, sus lamentos no alejan a los gatos, por el contrario uno de ellos se restriega sobre la pierna de ella, buscando darle consuelo. Ese calor genuino que los felinos le han dado siempre, se detiene de manera abrupta, y estos comienzan a alejarse de forma lenta y sincronizada. [...]
 
 
[...] Se desconoce cuánta cantidad de alcohol había llegado a consumir ese individuo, pero los ojos del gato clavados en él eliminan de él cualquier estado de embriaguez y le provocan un estado de terror muy notable en su rostro. Gotas de sudor caen por su frente, sus brazos y piernas se tiemblan y su boca se abre, tiritante, ante tal espanto; algo inimiganible que sólo él está viendo y sintiendo.
"Sufrirás hasta que dejen de salirme legañas." La voz susurrante suena de nuevo, esta vez más contundente, y tanto Anne como el borracho podrían oírla directamente en su mente.
El hombre, atónito, siente cómo recupera por un instante sus fuerzas y se levanta rápidamente para salir corriendo de allí como si hubiera visto al mismísimo Diablo.
Teniendo en cuenta que los gatos siempre poseen legañas... ¿qué le depara a ese hombre?
 
 
[...] Entre tanta escenografía, la niña no se habría percatado de que el gato que había pateado el señor anteriormente se encuentra justo detrás del gato negro, tirado en el suelo y con un pequeño charco de sangre. La patada del borracho había sido tan dura que para un gato viejo y enfermo como ese fue letal y le reventó los órganos internos.
La melodía se torna de repente más lenta y hermosa hasta detenerse en un último eco muy prolongado, y la cola del gato se enrosca bajo sus patas. De aquellos dos ojos brillantes y grandes brotan dos gotas por los lagrimales que no llegan a caer ni deshacerse.
De pronto, el cuerpo del hombre que había sido abatido por la pequeña niña emite una fuerte sacudida y, segundos después, comienza a reincorporarse lentamente. Boca abajo, se ayuda de sus rodillas y sus brazos para despegar la tripa del suelo, mas antes de decidir levantarse alza la cabeza para cruzar su mirada con la de aquel gato negro. [...]
 
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Kattus Prakliaty | Photo (3994246) | iOrbix
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