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**Fue así que tras aniquilar al primer adversario, el Izanagi irguió el cuerpo e invirtió la espada sagrada, dejando la punta apoyada sobre el suelo y ambas manos sobre el pomo dorado, al mismo tiempo que volvió a cerrar los párpados, concentrando un poco más su habilidad de Percepción con la que pudo notar algo, interiorizando lo siguiente: “[b][c=#660000]Por alguna razón, las bestias que se hallan dentro del rango de mi Percepción Electromagnética se han alterado, han cesado los movimientos justo cuando acabé con ese fantasma… ¿Acaso fue por el estruendo de mi ataque?[/c][/b]”

Interrumpió al momento en el que abrió los párpados, conservando ese gesto impávido que lo caracteriza, para luego continuar con aquella meditación: “[b][c=#660000]No… fue algo muy básico, ni siquiera tan destructivo; de ser así, hubiesen llegado de una vez en gran número a atacar. Pero Asura mencionó que el poder de Asra era desconocido y no debía ser tomado a la ligera. Aun así, Asura solía desarrollar estrategias en las misiones que compartí con él, ¿su hermano Asra tendrá esa misma cualidad? Es obvio que debería y como comandante de todo esto es natural que tenga demasiado en mente.[/c][/b]” Era notorio que desconoce la estratagema del antagonista, sin embargo, gracias a su habilidad extrasensorial pudo percatarse de que algo no marchaba de forma natural, teniendo desde ya las primeras sospechas de las capacidades enemigas.

En ello, notó que sólo una de las bestias fue a por él, un Overlord “[b][c=#660000]¿Sólo uno de ellos?[/c][/b]” interiorizó; así que manteniéndose de espaldas a éste, elevó cautelosamente su espada sagrada, desprendiendo la punta del árido terreno cubierto por un destrozado pavimento. Sigue los movimientos del rival con su habilidad perceptiva y sin inmutarse esperó a que el enemigo ejecute el corte horizontal de derecha a izquierda, a medida que el Izanagi se impulsó en un ágil y sorpresivo salto vertical evitando ser cortado, a la par que su cuerpo gira hacia el lado diestro estando en el aire, contraatacando con la hoja de su espada sacra, de tal manera que efectúa un poderoso tajo dirigido desde el lado izquierdo hacia el derecho, en una perfecta armonía con el giro realizado, tal que su arma se dirigiese hacia el punto más vulnerable de aquella armadura, la unión entre el peto y el casco desde el lado derecho del Overlord, intentando cercenarlo en diagonal descendente aprovechando que producto del ataque rival, la espada ajena esté en el lado opuesto, dejando una clara abertura en su defensa.

Lógicamente, su espada sagrada volvió a emitir aquella onda energética con forma de media luna y tonalidad dorada, con sólo ser blandida, la cual con su poderío respalda el corte ejecutado por el Izanagi.**
 
 
[i]“A diferencia de los otros 8 seleccionados para el proyecto «Fox nueve», tú serás el único al que se le aplicará entrenamiento presencial con nueve maestros seleccionados por la hermandad. Tus «hermanos» recibirán la misma instrucción y fortalecimiento físico a través de terapia celular e intervención cerebral; pasarán sus vidas en estanques de conservación hasta que se les sea requeridos. La decisión se basa en que, al funcionar en base a una programación, es muy posible que terminen siendo seres sin raciocinio propio; máquinas qué hacen o dicen lo que se les enseñó sin cuestionarse por qué. Si esto llegase a suceder, entonces tú serías la clave para detenerlos. El único de los nueve que podrá vivir en carne propia las aristas de la vida, la suerte y el destino; el único al que realmente podamos considerar humano.”[/i]

Crow había llegado al linde de la ciudad, las explosiones, los gritos y rugidos se mezclaban con el escenario decadente; nada que no hubiese visto antes. El último tramo que le separaba de la carretera exterior era una suave cuesta abajo llena de cadáveres (aparentemente) humanos. Hombres, mujeres, niños, ancianos, todos ejecutados sin piedad y, por la forma en que los desgarraron, de una manera innecesariamente violenta. Algunos de los cuerpos aún se movían, quizá seguían vivos o tal vez no eran más que espasmos involuntarios. Fuese cual fuese la razón, el ver las manos y piernas moverse por sobre las pilas de cuerpos le hizo recordar un escenario de aquel juego que le gustaba tanto: Diablo.

Se sentó en su posición, se cruzó de piernas, y aún con el camuflaje puesto comenzó la primera fase del plan: recoger datos de inteligencia.
El visor táctico hizo zoom sobre las patrullas cercanas a la carretera, sus cuerpos deformes y armaduras rebuscabas daban le hizo suponer que carecían de tecnología avanzada o armas de fuego inteligentes.

—Veamos, veamos —murmuró, revisando la zona de izquierda a derecha—. No parecen tener insignias de rango, pero debe existir alguna clase de organización.
Así notó sus tamaños y expresiones.

—Bueno, he jugado demasiado “Licántropos: El antifaz” —un famoso juego de rol en su mundo—, como para no darme cuenta de eso.

La teoría era bastante simple: El tamaño y la musculatura definían el rango y dentro de una determinada función. Las tropas cuerpo a cuerpo debían ser los mastodontes con cara de estúpidos; quizá el respeto de la experiencia y antigüedad en combate era razón suficiente como para que los demás les siguieran. Sin embargo, estas unidades “superiores” sólo ejecutaban las directrices que alguna otra clase de criatura debía decir. Alguien de apariencia más rebuscada, quizá con trajes mejor decorados, símbolos, y que destaque por su gracia al moverse o expresarse.

—Entonces, el plan será evitar a los grandotes y asesinar a los oficiales. La vieja confiable —se encogió de hombros, estiró los brazos hacia arriba y apoyó las manos sobre los muslos, dando suaves golpecitos al ritmo de una melodía en su cabeza.

Crow, cómo unidad de élite de la hermandad fue entrenado para realizar operaciones de asalto con la mayor eficiencia posible. Pese a que solía reflejar que nada le importaba y que todo lo hacía en desorden, la verdad oculta era que solía ser muy precavido en esta clase de situaciones. El entablar combate directo contra cosas que no conocía no sólo podía ponerlo en riesgo, sino que también a la misión o los pocos civiles que podían estar vivos.
Pensar en eso le hizo reír.

—Ni que fuese un héroe o algo así —agregó, sacando una barra de chocolate de uno de sus bolsillos y abriéndolas para llevarla a la propia boca. Solía olvidar que llevaba su casco táctico cuando pensaba demasiado, por lo que el dulce chocó con el visor, dejando una mancha de chocolate que limpiaría con la manga zurda.

En eso estaba cuando notó como una familia había escapado de la ciudad e intenta adentrarse a la estepa donde no serían un blanco fácil en llano donde no había ninguna clase de cobertura.

—Ay —Crow giró los ojos ante su propio sarcasmo.

Estas dos personas (y quizá un bebé juzgando el bulto que la señora cargaba) fueron interceptados por una de las unidades de infantería (según su hipótesis) que, cargando una enorme hacha, se dispuso a asesinarlos.
El azabache ladeó levemente la cabeza hacia la izquierda, verle moverse le dio valiosos datos sobre su velocidad, el peso que podían alzar (por las dimensiones de la enorme arma), velocidad de reacción y órdenes.

—Así que, nadie sale con vida ¿eh? —volvió a olvidar que tenía casco, ensuciando el visor de nuevo—. Carajo.

El sujeto intentó hacerle frente al soldado.

—Así es, tú puedes hacerlo señor ciudadano normal —comentó, limpiando el chocolate sobre el visor.

La escena se volvía cada vez más complicada, el grandote estaba listo para hacerlos jamón y eso a Crow no le gustó para nada.

Mientras observaba (cómo si fuese una secuenciad el señor de los anillos), el azabache llevó ambas manos a la espalda, sujetó su M4A1 SOCOM (Equipada con una mira telescópica ajustable de punto rojo, un sistema personalizado para la supresión de retroceso y un grip táctico bajo el cañón), tiró suavemente y dejó que el sistema del traje desactivara el anclaje magnético.

Llevó el arma al frente, apoyó el cañón sobre la rodilla izquierda, le quitó el seguro con la zurda y buscó uno de los accesorios en una de las bandoleras al final de la espalda.
Con todo el tiempo del mundo llevó el silenciador a la boca del cañón, lo enroscó hasta asegurarse que estuviese firme y se dispuso a tomar una posición de tiro tradicional: Cuerpo estirado sobre el piso con las piernas levemente separadas, la culata del rifle sobre el hombro izquierdo y la mira frente al visor digital.

Crow observó al grandote, recorriendo su cuerpo con la mirilla (punto al centro) desde las piernas hasta la cabeza.

—Un cuerpo bien trabajado con piel que no parece ser humana.
Apuntó a la cabeza unos cuatro segundos y luego volvió a mover el arma hacia la derecha. Observó el rostro del hombre, luego el de la mujer y finalmente el del bulto; se detendría en
este último.

Con la izquierda (con la que sujetaba el gatillo), sacó un cargador de etiqueta verde que usó como reemplazo para el que ya estaba puesto en el arma. Guardó el primero, movió el pasador hacia atrás para meter un proyectil en la recamara y llevó la mano al gatillo.
Inhalo profundo, exhaló, repitió un par de veces más y desde allí suavizó la respiración hasta ser capaz de sentir su propio ritmo cardiaco. Su pulso había mejorado considerablemente, dándole la oportunidad de corregir la trayectoria, compensar la pérdida, y girar la perilla frontal de la mira a fin de eliminar la desviación del viento.

Aún con silenciador no estaba dispuesto a correr riesgos, por lo que esperó a escuchar una explosión en la ciudad. Y una vez sucedió, le disparó al bebé un único proyectil que se alojaría en su cabeza (a menos que la señora hubiese estado loca y lo cargase al revés). La munición especial CINO (Clean in, no out), incorporaba un espiral en la cabeza que, al penetrar la piel y el hueso, se transformaba en un tornillo capaz de auto-frenarse y así evitar que salpicasen sesos por el hueco de la herida o que el disparo saliera por el otro lado. Atrapó el casquillo antes de que tocase el césped, guardándolo dentro de la manga mientras tanto.

Al notar que salió un pequeño hilo de sangre del agujero, levantó la mira hasta la mujer (quien notó la sangre en su bebe y, quizá por instinto maternal, luego miró justo a la mirilla), y volvió a disparar con la misma precisión. Ambos cuerpos caerían al piso mientras que el grandote seguía estando ocupado. Al igual que el tiro anterior, guardaría el casquillo para evitar dejar pruebas de su presencia.
Era una guerra y en esa ciudad habían muerto miles en segundos. La prioridad era detener a quien causaba el daño y así frenar su avance hacia otros lugares. Crow sólo se limitó a darles una muerte tranquila e indolora, era lo único que podía hacer por ahora.

—Rest in pepperoni —murmuró, recordando un meme de la internet.

Antes de llevar el arma a su espalda, enclavarla sin quitar el silenciador, sacarse los casquillos, guardarlos en un bolsillo especial para eso, levantarse, mirar el césped donde estuvo recostado, ir por unos cuantos cadáveres del lote cercano, arrastrarlos hacia el lugar y dejarlos encima de tal forma en que tampoco notasen la grama doblada.
El casco notificó que la energía del traje iba por el 96%. Luego de revisar que todo estuviese en su lugar, comenzó a caminar colina abajo para adentrarse en las calles de la ciudad.

El juego, los gritos, la gente corriendo, las patrullas revisando las casas, todo servía como distracción para avanzar de cobertura a cobertura. Una sombra, un murmullo, una presencia incomoda. Así era como operaba y como iba a llegar hasta el origen del asunto.
 
 
Sabía que las garras no habrían servido de nada en contra de aquella enorme masa de lava viviente, habría sido demasiado ingenua creer que con estas aniquilaría al enemigo y terminaría con todo.

Lo que más preocupaba a Yuki, era la hecatombe que todos estos invasores estaban causando en una ciudad tan próspera y pacífica como Solaris. [i][b]"Llegamos tarde…"[/b][/i] pensó para sus adentros ante tanta muerte y destrucción a su alrededor.

El vapor se alzaba por todo el lugar, a causa de las altas temperaturas, el olor a azufre inundaba el lugar y el humo y vapores impedían la vista, por lo que se obligó a elevarse de nuevo unos cuantos metros más.

El feroz rugido de la bestia hizo cimbrar los cristales de los edificios aledaños haciéndolos estallar, cayendo sobre la avenida de aquella devastada ciudad y la bestia, incluso pudo percibir el azufrado olor proveniente de sus fauces: había logrado llamar su atención "¿Y ahora?"

No esperaría en aquel sitio a que decidiera atacarla, elevándose inmediatamente con el fuerte batir de sus alas, lanzando así mismo el humo y el vapor al frente conforme se alejaba del sitio, para así evadir los violentos torrentes de lava que aquel monstruo lanzaba contra ella. Conforme se desplazaba por el oscuro cielo, hizo las manos al frente, colocando una contra la otra haciendo que la energía de su cuerpo se acumulara entre estas, formando una esfera de unos 20 cms de diámetro de una apariencia acuosa pero resistente.

Las altas temperaturas en las calles, eran inconcebibles, al grado de que los cadáveres comenzaban a explotar al alcanzar el punto de ebullición, dejando desagradables plastas de sangre y vísceras por la avenida.

No sabía cómo detenerlo sin tener que acercarse y ponerse en riesgo, por lo que soltó la esfera que de inmediato comenzó a expandirse al ser alimentada por el resto de la energía que había almacenado la mujer hasta alcanzar unos tres metros de diámetro.

[b]—¡BALOIA! —[/b]Gritó la chica, haciendo que la esfera cayera rápidamente sobre el monstruo buscando encerrarlo en el interior y que de lograr su cometido, se endurecería al instante, sellando y conteniendo a la amenaza dentro de esta, consumiendo el oxígeno que el mismo fuego de la bestia usaría para su combustión, esperando dejarlo completamente imposibilitado.
 
 
La pesadez que sintió sobre sus hombros acompañados del retozón en el tono de voz de Rachell por poco y lo ofusca; no obstante, el pliego que formaba la comisura de su labio taciturno se alzaba, dibujando una tenue sonrisa. Había acudido a su llamado, supo en ese instante que había depositado apropiadamente su confianza en ella, así como en las demás.

—[i]Tardaste demasiado… [/i]— Era claro, había esperado inusitadamente a sus compañeras, más no podía recriminárselos de manera alguna. — [i][c=#8C8C8C]¿Tarde?[/c][/i] — Pensó para sí mismo, mordiendo sus labios tras la llegada de Aithne, agitó enérgico ambas alas buscando separar a la Vampiresa de sí mismo, sugiriéndole, con ello, que la situación ameritaba completa mesura y la sensación que le provocaba el encaje de sus colmillos en su cuello le restaban concentración.

—[i] Antes que nada… les agradezco mucho por venir aquí… la situación es más grave de lo que parece.[/i] — No era necesario mencionarlo, su mirada reflejaba un desconcierto que no hallaba desde hacía milenios atrás y el lugar apestaba a desolación. —[i]Mi nombre es Yuki y esto... era Myrill[/i]— Tenía conocimiento de aquél nuevo mundo que actualmente convergía con el suyo, dada sus exploraciones proyectadas dentro de éste, curiosamente, allí fue donde encontró nuevamente a la demonio después de tanto tiempo sin saber de ella y formalizaron su posterior encuentro; empero, desconocía teóricamente gran parte de lo que ocurre. Tras escucharla, sintió un barrido de melancolía embistiéndole, obligándose a tragar saliva. —[i]… fue destruido por una bestia que escapó de una vieja prisión en otra dimensión por alguien que seguramente ustedes reconocerán: Deus Lux[/i]. — Precisamente, su mayor motivación al querer hacerse de conocimiento sobre aquella nueva Tierra era por la coincidencia de su aparición, poco después de que Lux llegará al mundo humano. Apretó ambas muñecas formando un puño en diestra y siniestra mientras una fina capa de energía comenzaba a imbuir su silueta.

Christopher mostraba sesgos obsesivos con ese nombre, quizá, por la humillante situación en la que le puso o tal vez por su deseo maniático por arrancarle del cuerpo el cráneo. —[i]Ya no hay tiempo… tenemos que irnos…[/i] — Sin darse cuenta la explicación de la situación actual en Nova Terra había pasado inadvertida para sus oídos tras haberse ensimismado; relajó la mirada reincorporándose nuevamente a la charla, para verse envuelto por una resplandeciente y cálida capa de energía que en un instante, le arrojó desde varios cientos de metros desde los cielos a una ciudad magullada tras la invasiva y caótica presencia de incalculables criaturas amorfas que parecían degustar, según logró percibir emocionalmente, arrasar con los seres humanos que allí residían; la peste a hierro en el aire podía sentirse incluso a esa altura: lamió y relamió sus resecos labios lleno de excitación por lo familiar que le resultaba, en contexto, el ambiente.

Para quienes no tenían conocimiento, Christopher posee la facultad innata de percibir las emociones de otros individuos y así saber que les está ocurriendo, gracias a esto, le fue bastante simple relacionar el miedo de los civiles con el ansia mórbida de sangre de las criaturas, como una beligerancia a la que él había sido involucrado. —[i][c=#8C8C8C]Maldita sea.[/c][/i] — Su visual desde el firmamento le obsequiaba no más que galimatías personificadas en destrucciones masivas de estructuras, un hermoso carmesí flameante desbordante de humaradas en todas las direcciones y una interminable red de calles iluminadas por la luna, el fuego y el caos.

Extendió ambas alas aminorando su caída; bajó él, podía apreciarse al nivel del suelo como una espesa capa de tizne blancuzco iba ascendiendo, impidiendo saber a ciencia cierta lo que allí permanecía. A medida que iba descendiendo lograba sentir incluso a más de 250 metros sobre el suelo como una oleada de calor comenzaba a propagarse junto a la capa de humo y un apestoso olor a azufre. Lleno de aire los pulmones y resopló, resignado, al enterarse por su sensitiva emocional que allí se encontraba Yuki, dispuesta a enfrentarse a la fuente de tal anomalía. No planeaba entrometerse o intervenir de manera alguna, deslizó sus esmeraldas al norte donde pudo percibir la presencia de otra persona que, parecía oponerse a los esbirros o al menos ello develaba la singular muesca emocional que despedían allí. —[i][c=#8C8C8C]Supongo que solo queda ese sitio…[/c][/i]— Relajó los hombros encorvando el cuerpo: al hacerlo, flexionó ligeramente las rodillas y adelantó su pierna diestra llevándola a la altura de su pecho mientras batía mesuradamente sus alas. — [i][c=#8C8C8C]¡No se diga más! [/c][/i]— Sacudió un par de veces sus aladas liberando con fuerza ambas piernas hasta enderezar la postura, al hacerlo, logró impulsarse hacia adelante –justo donde se encuentra el sur de Solaris- dejando atrás suyo la formación de una estela acompañada de un poderoso sonido.

Como ser espiritual, tiene la capacidad de sentir presencias siempre y cuando se encuentren dentro de su rango de alcance que para aquél momento, le permitía hacerse a la idea de las presencias dentro de Solaris. Fue gracias a esto que logró sentir, tras su llegada al lugar, tres inusuales presencias a las que consideró no restarles atención, acompañada de incontables esbirros a los que relacionó de inmediato como aquellas criaturas que inundaban las calles y se abalanzaban por doquier llevando destrucción a su paso. Sabía, por lo tanto, que debería enfrentarse pronto o tardíamente a uno de éstos así que movido por un ansia estimulante a encontrarse con uno de ellos, su figura aparentaba cortar el aire tras su avance haciéndose difícil seguirle mientras planeaba agitando con fuerza sus alas, rápidamente, pudo observar la aparición de algunas siluetas de seres a los que encontró familiares con la idea de humanos mecanizados con alas dirigiéndose hacia su posición: en cualquier momento se encontrarían frente a frente, más no era de los que disfrutaba esperar.

Extendió su diestra hacia el frente acumulando la energía en forma de un florete de luz que se solidificó y extendió alcanzando un metro desde el mango articulado en su muñeca cerrada; al tener control sobre la luz, puede moldearla y darle formas sólidas sin perder sus características originales: actualmente aquél sable luminiscente posee una dureza que fácilmente le permitiría atravesar el acero, sin contar con el hecho de que tras su formación, genera, compactando capas y capas de luz una fuente de calor que puede llegar a acercarse a la temperatura del mismo sol. —[c=#8C8C8C]Juicio…[/c]— Musitó deslizando su diestra grácil de derecha a izquierda en sentido horizontal con la suficiente fuerza como para generar un corte que se extiende a gran velocidad abarcando su frente unos 10 metros buscando alcanzar a los Adrammelech. Dadas las condiciones de su espada de luz, no solo liberaría una incisiva bastante fuerte sino que, la misma vendría acompañada por la descarga de una oleada de calor que sería desatada desde la espada hasta los esbirros por el corte, fácilmente podría derretir su metálica indumentaria, sofocarlos y rebanarlos. Debido a la altura y a las condiciones de su creación, el corte desaparecerá varios cientos de metros en el aire restándose fuerza y poder por acto de fricción natural hasta dejar de significar un peligro para cualquiera.

A decir verdad, Christopher está muy ansioso por hacerse de los metros que le separan de su objetivo: aquella criatura que desborda una presencia más interesante que las otras criaturas. Consideró estorbosa la presencia de los demás, quizá los está subestimando.
 
 
[c=#400020]- …ITAI, itai! Chris deberías tener más cuid…! ¿eh?-[/c][c=#E50073] *La chiquilla iba a proseguir con su escena gritona, mostrando poco respeto por la conversación que éste sostenía con la portentosa mujer ya presentada como “Yuki”. Y es que, cuando se trataba de mujeres la vampiresa se tornaba más inadecuada, buscando exasperar de algún modo posible pues, acarreaba molestia y celos por su amigo. Más en ese instante, susurrando lamentos para sí misma, y mientras soba mimada su frente astillada a raíz de la leve caída desde el lomo del adolescente, fue interceptada su percepción astral siempre afín. Y allí sentada en sus rodillas raspadas, un suscitado sonido furtivo en dirección Este llamó su atención; ve como a lo lejos en el firmamento, una bola de fuego se aproxima a gran velocidad. Esa fluctuación espiritual ya era familiar para la aristocrática Arclight…[/c] [c=#400020]-¡Eh! Mira, mira es Aithne n.n/ por aquí, por aquí!-[/c] [c=#E50073]Agita sus manos, enérgica, saltando para que su compañera le viese, mostrando sus pequeños colmillos con una sonrisa de extremo a extremo. Se trataba de la misma joven contactada en Berlín días atrás; sus alas que eran unas brasas ardientes se consumieron junto al sutil aterrizaje que la integró al nuevo grupo.[/c]

[c=#400020][i]“Pens: Creo que Aithne es la última, y de acuerdo a lo que dice esta mujer, ese tal Deux puede estar más cerca de lo que creemos. Si logro cortar su cabeza toda esta pesadilla acabará …”.[/i] [/c][c=#E50073]Inmersa en pensamientos recurrentes ante lo narrado por la mujer ubicada por su frente y el de todos, se incorpora para acercarse a escucharle proseguir, y atender así mismo con decisión. La situación es extremadamente seria pues, con la llegada del último integrante y dada por terminada la corta reunión, era tiempo ya, de nuevamente tomar rumbos diferentes. Todos guardaban un silencio sepulcral en el momento que el viaje que se fraguaba a la caída de la noche, embuía todas las entidades por una transportación no mediata pero si consumidora presta de poderosos poderes místicos. Se respira un ambiente tenso, y Rachell sólo pudo ver en esos limitados segundos a la figura de Christopher, deshaciéndose en un resplandor, así como la suya propia. En ese intimo momento, entrecierra sus orbes color sangre, mirándole con un leve indicio de preocupación, desde sus espaldas.[/c] [c=#400020]–…No mueras Christopher, por favor.- [/c][c=#E50073]musito casi para sí misma, antes de desocupar enteramente el cruel territorio. [/c]

[c=#E50073]Solarios… Eran las seis en punto de la tarde. Cuando la aguja larga señalaba al cielo y la aguja corta al infierno, el dios de la muerte que anidaba en el reloj de una estructura apenas en pie empezó a hacer sonar las campanas. Cerró sus ojos y concentro su energía para apropiarse con presteza del nuevo terreno. Tomó una bocanada grande de aire sintiendo primero un descenso dramático en la temperatura invernal del nuevo territorio, o fuera por encontrarse ahora desde una gran altura en los cielos envueltos en sombras. Desde allí, puede vislumbrar mejor el territorio: Un mundo sin sentido, sus ojos llenos de fuego, parques llenos de muerte, muertos enterrados con los ojos secos o llorosos con los puños cerrados. Su capacidad de ver mediante el sonido era realmente sofisticada, pero eran tanto y tan diverso lo que sus pequeños oídos recibían: Sonidos guturales, alaridos de dolor; el mórbido sonido del acero atravesando la carne. Todo era un desastre.[/c]

[c=#E50073]Y atendiendo con precaución a las última palabras evocadas por Yuki, Rachel extendió sus alas encorvadas y prestas de una aterradora gracia, dotando de luminiscencia los siete cristales en colores, al espacio viciado por desolación y oscuridad. Suspendida ahora en el aire por el batir constante de sus alas, y sin estar lo suficientemente cerca para verla, pudó sin embargo; escuchar el grito de guerra de sus camaradas. Pero su olfato podía percibir todo tipo de fragancias también, fragancias demoniacas en toda dirección…[/c][c=#400020] [i]“Pens: Un territorio infestado”. [/i][/c][c=#E50073]Pensó. Su mirada ahora fría y desafiante, optó por correr en la dirección de mayor concentración maligna. La chica sonrió al sentir el sereno de la noche caer y humedecer su cuerpo y sus alas, era como si un suave lienzo de seda la hubiera cubierto. Con ese pensamiento en mente, avanzo hacia adentros de la ciudad.

Deseó ir más rápido e instintivamente su cuerpo le respondió. Sus pies comenzaron a absorber partículas espirituales y a utilizarlas como impulso para moverse mucho más rápido. De pronto, cuando se dio cuenta, había dejado de correr, estaba volando. Enormes distancias recorridas en un parpadeo. El techo de lo que parecía ser una consumida edificación fue su punto de aterrizaje. No fue casualidad aterrizar allí, una figura erguida y sobrecogedora en poder espiritual llamó la atención de la pequeña arrancar.[/c][c=#400020] [i]Pens: “Un guerrero solitario de cabellos rojos acompañado por su espada de rasgos medievales, y portando un traje de estilo militar… Kai Izanagui.” [/i][/c][c=#E50073]Vislumbró el recuerdo hablado, recogido por su recolección de información en Asia Media por sus días anteriores a intemperie. Sabía que éste estaba de su lado, pero ¿sabía él aquél detalle? Debía ser precavida.[/c]

[c=#E50073]La rubia observaba desde lo alto de un monolito que, asumía, pertenecía a las ruinas de algún tipo de construcción antiguo que las escombreras de la civilización habían sometido hacía ya mucho tiempo. Desde ese lugar Rachell llevó su mano derecha a su barbilla en ademán de pensar. Pudó observar con detenimiento al hombre y su espada envuelta en cual aura magna peleando con lo que parecía ser un ser teñido de oscuridad pero irónicamente despidiendo un hilo dorado, su poderío era visible e imponente. Sin duda el tipo llamado Kai tenía talento, pero ese era el campo de batalla perfecto para Rachel, además tenía que llamar su atención de algún modo.[/c]

[i][c=#400020]-Así que ¿Aliado? ¿Todos son tan fuertes como tú?-[/c] [/i][c=#E50073]Vociferó con énfasis. En sus ojos se veía la misma ansiedad y curiosidad que tendría una niña pequeña esperando a descubrir su obsequio de cumple años, algo que dadas sus facciones y complexión física era más adecuado que su permanente expresión de desagrado y arrogancia.[/c] [c=#400020]–Con un golpe como ese, una criatura con tal tallaje y armadura jamás caera.- [/c][c=#E50073]Añadió mientras soltaba las amarras de su zampakutoh, Chiroptera y extendía su mano izquierda hacia el Esbirro a modo de desafío. Algo dentro de sí misma le decía que esa batalla sería digna de recordarse y de pronto de la mano de la joven comenzaron a desprenderse un sin numero de esferas de reiatsu de tamaño diminuto pero con mucha mas velocidad que una bala formando un colorido e intrincado patrón de colores.

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/56/91/42/Rachell-Arclight-HKgLCNVUx-b.jpg][/center]

Rachell observó atentamente como sus cientos y miles de pequeñas esferas de energía arremetían en dirección sobre su enemigo que doblaba en tamaño el suyo, buscando impactarle una detrás de otra sin parar. Pretendía perforar sin más dentro la parte central de la armadura, con las primeras oleadas de pequeños proyectiles que se mostraban decididos a dar en el blanco y generar pequeñas igniciones pero en conjunto, temibles explosiones escarlata.[/c]
 
 
La situación no era fácil pero [i]Rachell[/i] lo hacía llevadero, al menos así lo veía la elemental quien sin pensarlo dos veces le sonrió y saludó. Agradeció que la rubia estuviera ahí, ver rostros conocidos era un alivio.
Atenta, sin entrometerse o hacer preguntas innecesarias escuchó a sus compañeros, no comprendía del todo —mejor dicho nada— de lo acontecido. Era una ignorante y eso la molestaba, aun así mantuvo la calma, incluso cuando fueron arrebatados del suelo gracias a esa habilidad de [i]“Yuki”.[/i]

No podía negarlo, un fuego interno la consumía por la emoción, la adrenalina se adueñó de ella. No cerró los ojos, quería ser testigo de todo lo vivido, la cegadora luz no le lastimó pero si impidió que viera algo. Al momento de escuchar el consejo asintió y por instinto sus flameantes alas aparecieron.

Muerte, inferno. Esas fueron las primeras palabras que cruzaron en su cabeza al ver tan desgarradora postal. [i][c=#802D56]“¿Tendrá algún fin constructivo esto? Quién sea que este maquinándolo, debe tener una meta o de verdad sería decepcionante.”[/c][/i] Sacudió la cabeza para abandonar ese pensamiento.

Si había algo que odiaba era la soledad, así que en una búsqueda rápida intentó localizar a [i]Rachell[/i] o [i]Christopher[/i], trabajar en equipo era lo más seguro según su propia percepción. Descendió lentamente hasta que sus pies tocaron suave y delicadamente el suelo. La temperatura era alta, a ella no le molestaba en lo absoluto, pero a los demás sí. [i][c=#802D56]“¿Sería prudente si bajo la temperatura?”[/c][/i], se inclinó hacia delante, sus dedos casi rozan la superficie pero un abrupto sonido la detuvo.

—Demonios.

Caminó entre una ancha carretera, hasta el momento no se había encontrado con nadie, ni aliados, enemigos o civiles.

—O llegué tarde o me están esperando…

Era pésima ubicándose creía que caminaba sin rumbo hacia el este pero en realidad estaba en el [i]Sur[/i] , camino atenta y con sumo cuidado como si caminara por un campo minado. El fuego iluminaba su ruta. Hizo puño su palma derecha y la mantuvo a la altura de su pecho, ante cualquier tipo de ataque usaría su entorno para protegerse y dar batalla. [i][c=#802D56]“Gracias a dios por el fuego. Gracias a mí por mi propia existencia.” [/c][/i]
 
 
*Solaris se había convertido en un campo de batalla en su totalidad, desde la distancia muy lejos de aquel lugar, aquel comandante de aquellos ataques se encontraba en la cima de una enorme roca, un mar entero separaba el continente de nova terra de su locación, pero su habilidad sensoria avanzada y las cualidades otorgadas a aquel millar de bestias le daban suficiente claridad de los hechos, cientos de metros abajo las furicas aguas del mar parecían arremeter contra la roca en la que se hallaba aquel azabache, sus rostro parecía impávido, pero sus labios demarcaban una sonrisa ególatra, las presencias de quienes habían llegada significaba que su plan había sido intervenido, pero de nada servía si no conocían su fin, disfrutaba de los enfrentamientos y a la vez el conocimiento de los rivales incrementaban a cada momento que pasaba, esto le daba una ventaja al no tener que enfrenarlos personalmente, pero hubo una presencia en particular que le había llamado su atención*

[i][b]Oh….Un serafín blanco…..[/b][/i]

*Exclamo con tranquilidad para si mismo, habían pasado siglos desde que su espada se bañó en la sangre de aquellos que protegían las puertas celestiales, aunque este no parecía ser el típico ángel guardián de los cielos, la joven demoniza que buscaba enfrentar al a creación de Azazel por su propia cuenta, aquel guerrero que silente buscaba llegar y ya había dado muerte a uno de los esbirros, aquel ser que se movilizaba furtivamente, o eso pensaba el, una chiquilla que tenía una extraña habilidad que desconocía, y por último la joven que uso aquellas alas de fuego, para el todo era una faena, hacía mucho tiempo que no sentía el gusto de blandir su espada, era un narcisista extremo que le encantaba poner a prueba su habilidad y para su suerte fue dotado con una habilidad tremenda, entrenado por los mejores de su estirpe a quienes les dio muerte cuando los supero*

[i][b]Veamos, cuanto pueden aguantar, Amidarazar, Bloodborne…..dejen de ser espectadores…[/b][/i]

*Musito en voz baja pero la realidad es que lograba establecer un vínculo mental con aquellos monstruos que servían a su campaña, y la reacción no se hizo esperar, pronto aquellos generales entraban en batalla, por más que parecieran un simple ejercito desordenado pues su ataque al pueblo era aleatorio y descoordinado, no podían estar más lejos de la realidad*


[sep]


[med][center][b]Eventos Christhopher y Aithne (Sur de la ciudad)[/b][/center][/med]

Entendido……*Una voz gutural resonó dejando un eco total y aquel millar de puntas que atravesaban a los soldados de la ciudad comenzaron a retirarse de sus cuerpos inertes, la fisionomía del abstracto ente comenzó a emanar una presencia más fuerte, pesada, a la par que un humo oscuro salía de su cuerpo, aquella energía característica de los serafines oscuros que denominaba miasma, una energía que era muy similar a la de Asura, para quienes le conocían, esto dado a que era un monstruos creado por Asra, quien compartía un vínculo familiar con Asura y por ende sus energías poseían cierto parecido, fue un rugido lo que vino después, una orden directa a todos aquellos que estaba en su sector y los Adrammelech fueron los primero en reaccionar, el ataque enviado por el serafín se trataba de un corte horizontal que si bien no podía apreciarse en su calidad entera, era un movimiento básico, aquellos 20 seres que surcaban los cielos se dividieron, en dos grupos de 10, unos bajo el corte y otros sobre este para evitar su totalidad y comenzaron a rodear en los aires a quien serian aquel ente de blancas alas, no frenaron su avance, viajaron a su alrededor buscando encerrarlo, y pronto aquellas extremidades en su espalda parecían comenzar a brotar puntas muy filosas y en determinado momento todos comenzaron a girar entorno del Serafín en los 360 grados, con distintos ángulos de inclinación, parecían sobrevolar alrededor de una esfera, pero era una formación de ataque bien coordinada que buscaba encerrar en su eje a quien deseaban ejecutar y fue allí que todos comenzaron a lanzar decenas de aquellas puntas filosas con el fin de perforar cada parte del cuerpo del ángel Serafín*

*Por su parte Aithne que se encontraba en tierra pudo sentir con más fuerza el cambio en la atmosfera producto de la liberación mágica del monstruo que respondía al nombre de bloodborne, y mientras caminaba podía ver cientos de cadáveres, hombres, mujeres, niños, ancianos, todos parecían perforados de lados a lado con centenares de pequeños agujeros producto del pelaje que extendía aquel ente por el suelo, causando una muerte instantánea, y cuando el grito de guerra se escuchó, de cada cuerpo inerte comenzaban a retirarse aquellos finos y gruesos pelos que parecían agujas, el mar de sangre era inconmensurable, gritos y sonidos de espadas sonaban por doquier y entonces mientras caminaba por la ciudad pudo escuchar la explosión en una casa cercana de 3 niveles, se podían apreciar voces, en lenguajes extraños parecía que murmuraban entre las paredes y finalmente cuando el polvo creado por la explosión se disipo, cadavéricos entes con resplandores purpura y rojizo en las cuencas de su cráneo, de inmediato se percataron de la presencia femenina, estas entidades ascienden a un número total de 100 esbirros, pero se hallaban regados por la ciudad, un pequeños escuadrón de 7 se dirigió de inmediato hacia Aithne por techo y por suelo y desde la edificación cerca de Aithne descendieron dos bolas de hielo directo a la fisionomía de la joven guerrera, eran elementales y se les ofreció el conocimiento de aquellas alas de fuego con las que descendió la mujer por los demás que los vieron, por ello optaron de inmediato por cambiar el elemento al otro extremo*

[med][center][b]Eventos Kai Izanagi y Rachell(Entrada Norte, fuera de la ciudad)[/b][/center][/med]

*Por su parte en el costado norte aun fuera de la ciudad inicio una batalla contra el guerrero Izanagi, quien de una forma muy hábil derroto al primero de los esbirros y ahora enfrentaba a un ente de rango medio denominado Overlord, quien fallo su intento por cercenar al izanagi, quien también respondió al ataque pero esta vez su enemigo no era tan básico, este era un guardia personal de Asra en la dimensión Kaos, su fuerza, velocidad y resistencia era distinta a los esbirros comunes, además de su experiencia en batalla, se pensaba aprovechar de que aquel hombre estaba en el aire y la armadura en su antebrazo zurdo comenzó a emanar un fulgor dorado, y fue entonces que su capacidad sensorial le otorgo conocimiento sobre el ataque que se acercaba, apenas si pudo ver de reojo y fue entonces que de manera muy ágil apoyo primero sus dos piernas en el suelo, su cuerpo se movió de manera muy rápida dejando una estela de viento en el entorno, parecía haber desaparecido pero fue solo velocidad, se movió un par de pasos hacia atrás saliendo del rango de la espada del izanagi y luego dio un salto a su izquierda para alejarse unos 3 metros perpendiculares al izanagi, aquellas esferas pasaron de largo al igual que el ataque de la espada, se vio salir vapor de entre el casco que cubría su rostro, si bien no era un esbirro de rango alto sus capacidades eran buenas, no medio palabra alguna, y sus conocimientos de localización fueron dadas de inmediato a su compañero, cabe anotar que solo son dos Overlords y siempre andaban juntos*
*En respuesta al ataque del Izanagi, aquel ente no se acercó, pero aprovecho la ventaja que podía otorgarle el hecho que aquel guerrero estuviese en el Aire, tomo su espada con ambas palmas por su mango y la elevo por encima de su cabeza calculando el centro del cuerpo de Kai, para luego bajar la espada con tal fuerza física que el aire mismo pareció cortarse y una ráfaga cortante de forma vertical se impulsó hacia Kai que se encontraba descendiendo, seguro aquel ataque no causaría un daño físico importante pero quizás de impactar lo obligaría a defenderse y desequilibrarlo, y eso le daba algo de ventaja*

*Por su parte Rachell había develado su ubicación al atacar al Overlord, y recibió una visita igualmente, desde la parte baja del edificio podía escucharse como algo ascendía rompiendo el concreto causando un gran estruendo y poco a poco el viejo edificio comenzó a colapsar mientras ella se hallaba sobre su techo, adicional la cubierta del mismo se vio perforada y se trataba de una ráfaga de viento que igualmente fue enviada desde la parte baja por el otro Overlord que aparecía para ponerle fin al avance de la joven, quien esperaba que aquella ráfaga alcanzara a la joven al tenerse que obligar a dejar el edificio que se desplomaba y se disponía a seguir su ataque si conseguía su objetivo, los escombros que caían no parecían importarle pues efectuó el corte del edificio desde su eje y con esto se aseguró que el desplomo fuera lateral evitando alcanzarle ya que se encontraba en su centro*

[med][center][b]Eventos Crow[/b][/center][/med]

*Aquel furtivo hombre que busco sacar de sufrimiento a una familia y escabullirse en la ciudad no logro su cometido luego de dar muerte al bebe y la mujer, los disparos a pesar de poseer aquel sofisticado hardware que aminoraba el ruido, no pasaban desapercibidos al Zakuun, quien era un esbirro de nivel medio, y cuando escucho la perforación en el cráneo ajeno con sus agudos sentidos de inmediato giro, la mínima emanación calorífica para él fue suficiente para develar la localización ajena así que cuando este busco huir y escabullirse fallidamente en la ciudad, la enorme hacha del Zakuun descendió sobre le cabeza de Crow buscando cercenarlo y erradicar su existencia, para aquellas entidades de habilidades sobrenaturales no se le dificultaba ver la deformación que creaba el traje ajeno, adicional de haber sido creaciones de Azazel, por lo cual su capacidad mágica y física no eran malos, Crow había subestimado a quien buscaba asesinar aquella familia y puesto en evidencia su posición, además de que ahora todo el ejercito de esbirros tenía conocimiento del camuflaje que poseía el hombre, el Zakuun se olvidó del hombre que iba a asesinar pues quien mato a la joven mujer y él bebe parecía ser un amenaza que debía neutralizar de inmediato*

*Pero esto no fue todo lo sucedido, el varón que se hallaba al borde de haber sido asesinado, cuando la bestia llamada Zakuun se giró ágilmente y ataco la figura que se movía furtivamente, pensó que era el momento indicado para huir, y solo se encontró con la escena de su hijo y esposa muerta, un guerrero del pueblo que siempre sirvió a la guardia real, no era un ser con habilidades sobrenaturales pero poseía talento en enfrentamiento cuerpo a cuerpo, sucumbió ante la ira, dolor, estallo en un corto llanto, silencioso, que alimento su odio, ¿Por qué?, Por que?...solo eso se preguntaba y con furia busco a quien había sido el ejecutor de su familia, deduciendo por obviedad que quien atacaba el monstruo que casi le mato, era el culpable de sus decesos, se puso de pie de inmediato y poco le importo aquel monstruo se acercó por los costados como pudo tomando un pedazo de tronco, sabía que podía verlo cuando este evitar el movimiento ajeno, pues era obligado hacerlo, y en ese momento atacaría, ahora Crow había creado un dilema, un civil enojado con habilidades de batalla, un esbirro de rango medio, guardia de Azazel, un ser de grandes habilidades, y haberlo subestimado lo puso al descubierto y ahora en la mira de todos*

[med][center][b]Eventos Yuki[/b][/center][/med]

La mefistofélica mujer había arremetido sin pensar contra quien sería Amidarazar, uno de los tres generales, quien recibió una orden directa de su comandante y jefe actual, rugió con fuerza y la fiereza de las llamas a su alrededor incremento, primero se inclinó y tomo dos cadáveres que yacían a sus pies a medio calcinar y los lanzo, el primero contra la esfera que había usado Yuki para atacarle esto con varios motivos, el primero, debido a la fuerza ejercida esperaba detener con el choque de los cuerpos y la esfera su avanzar, segundo de haber una reacción que sería lo más probable a su parecer obstaculizar la vista femenina y buscar un contrataque, y tercero pero no menos importante entender cómo funcionaba la técnica usada en su contra, y el segundo cuerpo paso por un lado directo al cuerpo de la demonio de rojos cabellos buscando golpearle de frente con la suficiente fuerza para desestabilizarla, aquellos generales eran bestias con excelentes sentidos, por ahora poseía algo de ventaja al estar en el suelo que hervía y las llamas a su alrededor ofrecían un perfecto escudo a simple vista, además no se quedó esperando a ver si sus defensas fallaban, calculo la posición de impacto de la esfera enviada en caso de equivocarse y se movió hacia el lateral diestro saliendo del rango de impacto, la facilidad de evitar fue dado que estaban quizá subestimando al permitir que solo fuese atacado por un individuo*


*Por su parte lu Hua se adentraba a la ciudad con un grupo de trolls que ascendía a los 200, el pueblo iba sucumbiendo según lo había planificado Asra, aunque habían interferencias externas parecían contar con una gran ventaja no solo numérica, si no a nivel de organización, el gigante continuo su avance por la ciudad continuando con la tarea que le habían asignado, a su paso no habían legiones de defensa que valieran, asesino a cuantos seres más pudo mientras los trolls y sats que eran 300 y juntos ascendían a un numero de 500 Und, y tenía el camino libre para acabar con todo la ciudad, los duriel que le acompañaban, esbirros de rango medio, se mantenían en las puertas de la ciudad, 30 monstruos que parecían escarabajos gigantes, y se separaban entre los caminos de la ciudad avanzando en una línea ordenada*

[sep]

[u][b]Conteo de Esbirros[/b][/u]

Cazo – 200 Und
Mage – 100 Und
Ozux – 400 Und
Riven – 50 Und
Sat – 300 Und
Trolls – 200 Und
Adrammelech – 20 Und
Duriel – 30 Und
Haos – 15 Und ( 1 Muerto )
Overlord – 2 Und
Zakuun – 2 Und
Lu Hua – 1 Und
BloodBorne – 1 Und
Amidarazar – 1 Und

[sep]

Turnos - Christopher, Aithne - Kai, Rachell, Crow, Yuki
 
 
OFF: AVISO


Se hace un reacomodo de los turnos y van de la siguiente manera: Kai Izanagi, Rachell Arclight, The Last Crow, Yuki Prakliaty, Aithne, Christopher Moukarzel.
 
 
[center][youtube=https://www.youtube.com/watch?v=yDbJvMhQE20][/center]

**Algo pudo percibir y fue el modo en que el esbirro logra evitar su ataque, como si tuviera de conocimiento el tipo de habilidad especial que posee la espada sagrada, empero algo más ocurrió, unas esferas aparecieron para atacar al enemigo quien evadió oportunamente haciendo gala de su gran velocidad, por lo que dichas pasaron de largo hasta una distancia considerable y tras impactar al suelo generaron violentas explosiones.

En sus fases iniciales el uniformado no tendría la capacidad de levitar por cuenta propia, por lo que en efecto, su cuerpo hubo de descender en el proceso de alejamiento del Overlord, quien tuvo que evadir ambos ataques, primero alejarse un par de pasos hacia atrás y posteriormente saltar hacia su lado izquierdo para desplazarse a la distancia de tres metros, dándole el tiempo suficiente para descender, puesto que así como él, la velocidad inicial del Izanagi corresponde a los mismos parámetros sobrenaturales.

Sin embargo el enemigo hubo de lanzar cierta ráfaga cortante la cual llega justo hacia el Izanagi cuando éste apoya el pie derecho en el suelo, girando rápidamente, encarando al adversario, para ejecutar una vez más el blandir de su espada con un tajo en diagonal ascendente desde su propio lado diestro hacia el lado superior izquierdo, desplegando una leve hondonada que termina por enfrentar a la ráfaga cortante ajena. Dicha colisión terminó generando el despedazamiento del sólido pavimento bajo los pies de ambos, provocando que fuese desintegrado y terminando en una densa y extensa polvareda a su alrededor, misma que oculta completamente la visibilidad entre ambos.

En ese pequeño interludio, el uniformado quien quedó alejado un poco más de los tres metros respecto al adversario cerró los párpados para evitar que el polvo ingrese a sus ojos, aunque de todos modos seguiría a detalle todo lo que ocurría gracias a su habilidad de Percepción Electromagnética, por lo que pensó para sí mismo: “[b][c=#660000]ese sujeto, fue como si conociera de antemano lo que iba a realizar, pero nunca antes ha visto mi forma de pelear, se supone que debiera ser un desconocido para él… Un momento… es verdad, hace unos instantes el esbirro etéreo al que derroté recibió el ataque de mi Sen Kaishi. Si Asra es un comandante estratega al igual que Asura, ¿es posible que haya implementado alguna cualidad en su ejército para que aprendan las habilidades de sus enemigos y se las transmitan entre sí aun si mueren? Debo comprobarlo, usaré algo más efectivo y diferente en contra de ese espadachín.[/c][/b]”

Su propia aura dorada comenzó a rodear el cuerpo, a medida que flexionó ambas piernas sosteniendo la espada sagrada hacia adelante, la que adquirió un potente brillo dorado, el cual cubre a la hoja desde su base hasta la punta, un brillo intenso que manifiesta la pureza misma, un tipo de Mana diferente al que el Izanagi despliega como si la propia arma estuviese hecha únicamente de luz, siendo además rodeada por algunos pequeños rayos. Una vez más interioriza: “[b][c=#660000]Esperaré a que él ataque para sorprenderlo, lamento no poder ayudar a la chica que acaba de llegar, probablemente sea alguien de la llamada EA, mencionada por el Serafín Asura en Caliburn; en definitiva es una aliada, pero dudo mucho que este enemigo me dé el paso libre para ayudarla y no sólo eso, puedo percatarme que gran parte de los enemigos que antes estaban en este lugar se han desplazado hacia la ciudad, ya han salido del rango de mi Percepción, no podemos perder más tiempo en este lugar.[/c][/b]” En efecto, en ésta ocasión, iba a esperar la arremetida del enemigo, conforme su cuerpo entero se halla relajado, dispuesto a la más inmediata reacción, aunque algo más sucedería, sus labios se entreabrieron sólo para proferir en un susurro mínimo, casi inaudible.

—[b][i][c=#660000]Time Alter…[/c][/i][/b]— Era todo, no sabía si el rival tuviese alguna cualidad de percepción, ya que la polvareda era tan densa como para permitir la visualización, ¿de qué se tratarían las palabras que mentó?**
 
 
[c=#E50073]*Rachell observó atentamente como sus cientos y miles de pequeñas esferas de energía arremetían sobre su enemigo, buscando impactarle una detrás de otra sin parar. Al principio su oponente se mostró sumamente hábil al esquivar por completo las primeras oleadas de pequeños proyectiles que se mostraban decididos a dar en el blanco. “El espectro blindado” había utilizado su gran velocidad para evitar la línea de ignición dando piruetas tal cual doble de película de artes marciales y con eso había conseguido que la mayoría de los disparos acabaran perdidos golpeando la arena y levantando grandes cantidades de la misma con pequeñas explosiones.

Rachell gozaba con el espectáculo. Aquel hombre atacaba como endemoniado y su carácter bestial pareció despertar el interés de la vampiresa. Se veía salvaje, indomable e impredecible. Sus movimientos eran completamente instintivos. Y aunque consideró como una completa falta de respeto ser ignorada por el sujeto de nombre Kai, no era ajena ante el hecho de que estaba ahora dentro de su campo de visión y naturalmente ya él le habría reconocido sin duda como miembro selecta en contra de las fuerzas de Deux. Algo que sólo le hizo bajar una gota de sudor por su frente con una tolerante pero forzada sonrisa en su rostro.

Casi de inmediato la infraestructura sobre la cual se encontraba se estremeció. Su sentido del oído podía detectar incesantes vibraciones ascendiendo en forma de una especie de disparo desde el interior del edificio.[/c] [c=#400020]-¡Oh! – [/c][c=#E50073]Se dijo a sí misma, realzando una de sus cejas mientras realizaba un “Sonido” para alejarse de aquél punto a un par de metros, donde ayudada por sus alas aterrizaba hacia tierra firme pero tratando de evidenciar la presencia de su adversario que hasta el momento aún no era clara a su vista. Se produjo una enorme colisión que cubrió la visibilidad de todo con polvo; sin embargo, podía ayudarse sin problemas por las vibraciones cual de un murciélago se tratase para identificar una figura hostil en su campo de visión.

Y en ese esfuerzo por agudizar su vista, la rubia se sobresaltó por un algo que desde ese momento, sumó aparente motivación a la vampiresa, y no precisamente por el poder sobrehumano demostrado por su adversario. Bajo la luz de poco a poco más estrellas, había aparecido una cosa... Eran seis cadáveres visibles desde distintos puntos del territorio. Todos estaban completamente desgarrados. Parecían unos horribles bistec de muestra cubiertos de piel seca, otros cuerpos sin duda estaban más frescos. Su olfato, más fino que el de un tiburón, había captado un olor metálico, entre el moho y el aroma a tierra húmeda. Era el olor más familiar y, a la vez, más exquisito para un methuselah: el olor de la sangre.

La joven sonrió, bajando las pestañas, y llevo hacía el frente su Zampakutoh la cual, tenía la forma de una lanza. Finalmente con tónica alegre agitó la diestra que empuñaba su arma. Por otro lado, el desastre poco a poco develaba la figura de aquél ser que reflejaban los infantes orbes de la criatura infantil; la ira que ardía en los ojos del Esbirro habría bastado para hacer que alguien más débil se desmayara, pero la expresión de la niña no cambió ni un ápice. Sin dejar de sonreír, hizo una señal con el mentón hacia la posición de la aireada abominación en son de reto. El ademán con su dama de hierro, fue desde ese momento, la señal de activación de un extraño fenómeno paranormal que comenzó a atraer toda la sangre regada desde toda dirección, la sangre de las personas caídas y enterradas bajo escombros, salía bruscamente y se aglomeraba a insólita velocidad, deslizándose por el suelo para rodear toda la posición de aterrizaje de su convocadora, haciéndose de momento, todo bajo la planta de sus zapatos de estilo victoriano, una aterradora alfombra roja.[/c]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/57/73/12/Rachell-Arclight-i5qhgKuDV-b.gif][/center]

[c=#400020]–Eres oficialmente la cosa más fea que he visto u_u –[/c][c=#E50073]Añadió mientras extendía la punta de Chiroptera hasta el charco de sangre, haciendo que la lanza (que ahora era más bien recta) bebiese de aquella sangre sin generar diferencia en sus cantidades que pronto parecería un torrencial de demencia. Después de que hubo comido un buen tanto la lanza comenzó a emitir cierto brillo de color escarlata. Haciendo uso de una de sus técnicas para crear un vínculo utilizando su propio reiryoku, inyectaba sin más, de su propia energía espiritual al fluido que se comportaría como con vida propia, reservando a su alrededor una circunferencia con cerca de diez metros de diámetro. Sólo era cuestión de tiempo para que se develará sus verdaderas intenciones… Su técnica definitiva*[/c]
 
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Asra, The God of Death - Rise Of The Tyrant | Flawless Wings (Page 3) | iOrbix
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