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Desde allí la infiltración fue fácil. Sólo tuvo que[center][/center] evadir las patrullas, evitar las cámaras, distraer a los perros, y sincronizar sus movimientos con las pasadas de las naves sobre él.

—Richard ¿puedes ver esto? —dijo mientras se asomaba por la esquina de un hangar.
Entre él y la zona del transporte había una última zona de revisión. A diferencia de las anteriores, esta estaba a cargo por un grupo de mecánicos y especialistas que recibían los enormes blindados para una comprobación final antes de abordar.

[center][image=https://i.imgur.com/PQuJCts.jpg][/center]

—Tienen suficientes armas para destruir un continente ¿qué están pensando hacer? —Richard comparó las imágenes con su base de datos, nunca había visto esa clase de equipos.

—Pacificar o arrasarlo todo si es que algo se les opone —respondió Crow.

—Vaya forma de promover la paz.
Crow aprovechó el sonido y sacudida que las pisadas de las enormes máquinas hacían para llegar hasta uno de los transportes, subirse y esconderse dentro de un contenedor metálico justo antes de que lo cerraran.

El transporte encendió sus poderosas turbinas, avanzó hacia la cabeza de la pista, se giró y esperó la autorización de la torre de control antes de partir.

[6 de noviembre]

—Dos noviembre. Nos acercamos a ustedes por 1-2-9 —dijo el piloto mientras presionaba algunos botones del panel superior.
A lo lejos, la gigantesca aguja orbital brillaba con una serie de luces sucesivas blancas que partían desde la base y se alzaban más allá de las nubes en lo alto. Muchas otras naves como la de ellos entraban y salían de la isla, se notaba que estaban pronto a salir.

Apegados a la torre, y con la nariz hacia arriba, las naves de la flota de Versalles ya habían sido ancladas a la aguja gracias al poderoso campo electromagnético que esta es capaz de generar.

—Control. Autorizado a aterrizar en la pista seis. Hay un fuerte viento sureste de cola; le recomendamos ajustar su rumbo a 1-2-12 —le fue respondido por la radio.

La nave corrigió su rumbo y se acercó a la pista de aterrizaje. Al ser una instalación de la hermandad, ya no hacía falta ocultar sus capacidades superiores para aparentar ser una nave “tradicional”. Así fue como giró sus turbinas hacia abajo y luego en diagonal hacia el frente, usando su poder para frenar casi al instante, aterrizando en una perfecta vertical.

—Se les recuerda a todo el personal que en, “T” menos 1 minuto, se realizará el lanzamiento de la vanguardia hacia el agujero de gusano. Personal no prescindible debe salir de la zona de explosión. Los generadores de impulso han sido cargados al 98% y subiendo —Se escuchó por el mismo canal de radio, pero con otra voz.


Los equipos de despliegue se acercaron a la compuerta trasera del transporte, esperando a que esta se abriera para coordinar el desembarco de equipos. Sin embargo, la rampa no llegó ni a la mitad cuando dos enormes manos blancas se asomaron por el lado, tomaron la placa y la empujaron con fuerza suficiente como para romper los pistones.

[center][youtube=https://www.youtube.com/watch?v=LwrFSSFi-Qg][/center]

—¡Hi! —dijo Crow desde la cabina y a través del altavoz incorporado a la enorme máquina.

El personal intentó retroceder y escapar, pero saldrían volando en todas direcciones luego de que Crow disparase uno de los cohetes no guiados hasta un montón de cajas llenas de proyectiles de artillería y misiles pequeños que saldrían disparados en todas direcciones.

Al no tener control alguno, los misiles se elevaron dando giros impredecibles hasta perder potencia, caer y explotar en diferentes puntos del aeropuerto. Las alarmas no tardaron en sonar.

—Atención a todo el personal: Alerta de clase S en la zona de desembarco. Equipos de seguridad, favor de responder de manera inmediata —se dijo por el canal.

Crow, con la sonrisa confiada de siempre, tomó el comunicador de la cabina y se lo acomodó cerca de la oreja.

—Pues mínimo. Aunque debieron tener todo eso listo antes de que llegase; que falta de respeto y profesionalismo —dijo, encendiendo los propulsores para separar la máquina del suelo y comenzar a volar hacia la aguja orbital.

—Crow —respondió la voz en la radio— ¿Vienes a sabotear el lanzamiento?

—¿Qué? Por favor ¿y conformarme con el premio de consolación? Me extraña araña, no pensé que me tendrían catalogado como un terrorista casual.

—Ent… —el operador no terminó la frase. Se había dado cuenta de que el objetivo del traidor no era la flota, era la aguja orbital— Tonterías, ni tú eres capaz de hacer algo así. No tienes el poder necesario para vencer esta vez.

—Quizá, pero que puedo decir. Lo solucionaré sobre la marcha —y arrancó el comunicador (cosa que en realidad no era necesario, pero fue un acto espontaneo).

El azabache pudo ver cómo una de las naves adosadas a la aguja se separaba del resto y subía (lentamente) un poco más. No había que ser un genio para darse cuenta de que estaban por acelerar el lanzamiento.

Aviones y otros mechas se acercaron a él para intentar detenerlo, pero el escudo (muy superior a otras máquinas de la hermandad) fue capaz de absorber gran cantidad de daño antes de quebrarse. E incluso así Crow se negó a detenerse, recibiendo los impactos de la munición antiaérea y misiles que de apoco fueron arrancando el blindaje y partes de las extremidades.

Faltaban 40 metros cuando la sección superior de la aguja (dentro de lo que se podía ver), comenzó a brillar en una en un azul intenso. Las sirenas de gran capacidad se escucharon por toda la isla, señal de que se estaba por catapultar a la nave de vanguardia que abriría el camino para la demás flota.

Crow sabía que no aguantaría mucho tiempo, por lo que esperó a que los motores del robot se apagaran antes de eyectar la cubierta, quitarse los cinturones de seguridad y saltar. El impulso generado por la máquina fue suficiente como para hacerle llegar hasta la superficie de la nave, aterrizando de manera muy agresiva hasta frenarse al chocar con un acceso de mantenimiento.

—Qué oportuno —dijo mientras se levantaba, sobaba la espalda y cojeaba hacia la puerta.

—¿De verdad crees que esto cambiará algo? Estás rodeado de nuestras tropas. No hay posibilidad alguna de que logres escapar —el operador intervino el canal del traje táctico que Crow usaba.

—Hey, hola. Y bueno, no creo que vayan a detener todo el lanzamiento sólo por mi ¿cierto? Eso me haría sentir muy especial, pero entiendo que haya cosas más importantes que darme en el gusto.
Crow forzó la cerradura, abrió las compuertas con ambas manos, pero no entró. Sólo observó en silencio el pasillo que conectaba con el área de ingeniería antes de sacar algo de uno de sus bolsillos y deslizarlo sobre una de las compuertas rotas.

—¿Sabes qué? Tienes razón —dijo, retrocediendo un par de pasos y mirando como otra nave estaba siendo acomodada a otro lado de la aguja—. Esta nave no tiene muy buena pinta, así que tomaré la otra.

Y así comenzó a correr sobre la superficie de la nave usando los relieves como apoyo a fin de dar grandes saltos. Las naves de la hermandad que le seguían no tenían la autorización de disparar al correr el riesgo de causar daños innecesarios.
Una vez al borde, y extendiendo el brazo izquierdo hacia el frente, dispararía el cable táctico adosado a su traje a fin de engancharse a uno de los elevadores de servicio, saltar al vacío, columpiarse y tomar suficiente impulso como para saltar hasta la otra nave. Allí repitió el mismo proceso de infiltración al abrir una exclusa, pero esta vez cerraría la compuerta desde adentro.

—Lanzamiento en -10 segundos —dijo la voz computarizada del sistema de gestión.

—No importa, lancen las naves. Cuando la flota viaje lo mataremos —acotó el operador, sonriendo.
En eso, una alerta se mostraría en la pantalla principal. Una de las naves de la vanguardia mostraba un error de aislación. El espacio que Crow dejó abierto, por pequeño que fuese, exponía a todo el transporte a una diferencia de potencia que resultaba peligroso para toda la estructura.

—¡ABORTEN EL LANZAMIENTO, EJECUTEN PROTOCOLO DE BLOQUEO. DESCONECTEN LAS TERMINALES! —pero poco y nada pudieron hacer en el cuarto de control para evitar lo que se avecinaba.

—Lanzamiento del “NAT – Apple Juice” en: 3, 2, 1 —narró la computadora.
La aguja orbital liberó la mitad de su energía para catapultar a la nave donde Crow se había escondido, esta aceleró a gran velocidad y abrió un agujero en las nubes antes de desvanecerse en un estruendo similar a un rayo, pero reemplazando el efecto visual por una línea recta que se desvaneció un par de segundos luego.

La computadora hizo enfoque a la abertura en la segunda nave. El operador pudo ver que sobre el material había algo escrito en rojo junta a una ¿carita sonriente?:

“Siempre consigo lo que quiero”

—Lanzamiento del “NAT – Orange Juice en: 3, 2, 1 —volvió a narrar la computadora.

Al igual que la vez anterior la aguja orbital liberó la otra mitad de su energía para catapultar la nave. Sin embargo, esta no alcanzó a avanzar ni los 20 metros cuando la gravedad ejercida sobre el agujero terminó por comprimir e hundir la zona completa. El material se contrajo con tanta violencia que partió la nave en dos, haciéndole explotar en una bola de fuego que qué que también dañaría parte de la aguja.
Los fragmentos cayeron sobre las demás naves de la flota, aunque no les pasaría nada al haber logrado activar sus escudos.

Crow había logrado cruzar el portal en la primera nave de la vanguardia. Un transporte no tripulado lleno con pequeñas máquinas automatizadas que construirían la base de avanzada donde la demás flota podría aparecer.

El viaje al nuevo mundo comenzaba y no podía evitar sentir algo de miedo. Dejaba todo atrás para seguir los consejos del zorro de papel esperando encontrar las respuestas sobre el origen de la espada y quizá, con algo de suerte, evitar que la hermandad esclavice un nuevo mundo.

[sep]


[center][big]Allegro[/big]___________________________
La llegada de Crow al nuevo mundo
[ Link al blog: aún no disponible][/center]

[sep]

[center][big]Prestíssimo[/big]___________________________
La respuesta a la petición.[/center]

—Viaja a otra dimensión dinero. Lo vas a pasar genial dijeron.

Crow masticó de mala gana la fruta con un extraño (y asqueroso) sabor al que aún no se acostumbraba. Pese a que por fuera era preciosa, brillante y muy atractiva, era cómo lamer una de las ratas grasientas que existen en Nueva York.

—No, si todo saldrá bien. Ya verás que te harás muy fuerte y conocerás a mucha gente —murmuró con la boca llena, escupiendo partes de la fruta al piso donde pequeños animalejos similares a las cucarachas, pero con pelaje gris y del porte de un perro de casa se los comían. Las criaturas eran bastante amables pese a su apariencia.

—Sí Crow, toma el consejo de una máquina que no sabe distinguir entre el amor y que te den con un fierro en la cabeza —comentario que hacía referencia a Cake—, y cruza un pinche portal que cruza a quien sabe dónde.

Habían pasado un par de días desde que había llegado a aquel mundo. A primera vista no se veía como un lugar de “otra dimensión”, al punto de que por un momento creyó que habían abortado el salto y seguían en alguna parte de la órbita terrestre. Sin embargo, no fue hasta que vivió en carne propia las “maravillas” del nuevo entorno en que comprendió que estaba muy, muy, muy lejos de casa.

Enormes árboles que se torcían en espirales complicados o que atravesaban los riscos de roca para salir por el otro lado como lanzas cruzando una armadura. Animales extraños que variaban en color, tamaño, forma y colores según el bioma. Algunos sacaban alas de la nada, otros abrían sus fauces hacia los lados para mostrar el rostro que ocultaban dentro de la “cabeza falsa”.

La nave de la vanguardia había aterrizado sobre un bosque con tintes tropicales en un valle rodeado por altas montañas de puntas rojas. Allí comenzaría la construcción de una base de avanzada a manos de pequeños robots automatizados capaces de operar otros vehículos más grandes que ellos.

No importa cuantas veces Crow intentase sabotear las obras. Si destruía una estructura ellos la reparaban en cosa de horas. Si saboteaba una de las máquinas, otra la reparaba. Incluso si las destruía otras eran construidas al interior de la nave. Al final decidió desistir para no seguir gastando recursos o energía sin saber como iba a sobrevivir en ese entorno.
La falta de tripulación quitó la necesidad de mantener suministros médicos y de comida, aunque la existencia de capsulas de escape le permitió acceder a pequeños baúles con enceres de emergencia, ropa de recambio y muchas, muchas, muchas municiones para sus armas.

No sabía cuando llegaría la flota principal ni si esas cosas planeaban construir defensas que le pudiesen atacar, así que tomó todo lo que pudo y escapó al interior del bosque donde construiría una pequeña casa sobre los árboles a base de madera (si es que se le podía llamar así) y soga. La armadura táctica le ayudaba a cargar objetos pesados, escalar y ocultarse de los animales (a los que les ponía nombres graciosos según lo que hacían para comer o su modo de vivir). Cada tarde volvía a la nave para recargar las baterías del traje; tiempo que usó para realizar ejercicios físicos a fin de acostumbrarse a la atmósfera (un poco más liviana) de aquel mundo.

Al atardecer del tercer día, Crow miraba como el sol principal se ocultaba detrás de las montañas siendo seguido muy de cerca por otro más pequeño y azulado. Allí, sentado sobre las tablas del improvisado balcón, bebió un poco de agua que purificó desde la cascara de una fruta similar al coco terrestre pero violeta y con sabor a lavanda dulce.

Pensativo, giró el rostro hacia la derecha para mirar a Nagato (El ninjato que le dieron de pequeño) y Hekken (la katana que viajó desde algún punto en esa dimensión y razón por la que estaba allí).
—El plan se veía mejor en mi mente —murmuró, volviendo la vista al frente.
A la mañana del día siguiente, el (horrible) graznar de un montón de aves que pasó sobre su casa le despertó. La tierra se sacudió y a lo lejos pudieron escucharse estruendos. En otro mundo o no, ese sonido era inconfundible: explosiones de artillería.

Sin pensarlo dos veces, Crow tomó su equipo, sus armas, le dejó comida a las cucharas gigantes
(a las que llamó “suegracias”) y bajó por la escalera de sogas. En el piso, y usando el pobre mapa que dibujó en una hoja de papel, corrió hacia el este. Acostumbrado al entorno, no le costó mucho saltar rocas, evadir el correr de los animales asustados, subirse a los árboles chuecos y usarlos como puentes para acceder a otras áreas.

La idea era llegar a lo alto del acantilado más cercano (en comparación a los otros) y usarlo como punto de vigía. Al llegar pudo ver como, a lo lejos, una ciudad era atacada. O al menos esa fue su posición al ver las columnas de humo y los destellos de las explosiones.

—¿Serán las máquinas? —pensó en voz alta.

—No.

Allí recordó el extraño sueño que tuvo la noche anterior. Un hombre de tez blanca y cabello negro largo le pidió que se juntase con él en un punto no muy lejos de allí.

La idea cobró fuerza cuando, al mirar hacia un punto en específico del bosque, notó que el lugar era igual al que aquel entre le mostró con flashbacks relámpago.

—Y así es como me meto en problemas de nuevo.
Suspiró resignado, se encogió de hombros, se aseguró que todo su equipo estuviese en su lugar y emprendió el viaje hacia aquel lugar. Sueño o no, era lo mejor que tenía para comenzar con su nueva aventura.
 
 
[center][big][b]EL EMBLEMA
[/b][/big][/center]

*Pronto lo poco que quedaba el día desapareció y fueron los rayos plateados los que abundaron, la diosa nocturna adorno los cielos, bañaba la ciudad de solaris entre su gracia plateada pero a su vez era la señal que estaban esperando aquellos seres que en las sombras se ocultaban*[med][b][center]…Es hora…[/center][/b][/med]*Fue lo único que se escuchó y retumbo en la cabeza de los tres líderes de facción que se disponían a la invasión de la ciudad de mercaderes y completar su tarea del símbolo y así dio inicio*



[med][b][center]Amidarazar [/center][/b][/med][center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/13/98/Asra-Sphatari----cwXLNPhFZ-b.jpg][/center]- *En medio de aquella ciudad, lo que parecía ser una fuente de agua cristalina, el punto de encuentro de una gran cantidad de humanos que disfrutaban de la noche, la temperatura sufría un fuerte cambio al punto de volverse insoportable, el agua de la fuente comenzó a emanar burbujas en la superficie y vapor constante producto de la temperatura elevada que se hacía del lugar poco a poco y cuando fue suficiente el agua se elevó como un geiser en una columna de agua caliente que alcanzó los 5 metros de altura, la superficie se fue inundando por una cantidad de llamas tremendas que rompían la juntas del suelo en concreto y las llamas se hacían del sitio apareciendo aleatoriamente por toda la plazoleta, muchos de los que se encontraban en aquel parque central fueron alcanzados por llamas incesantes que calcinaban hasta los huesos sin dejar rastro y fue un rugido el que se escuchó dando la señal de que la invasión había comenzado, por ultimo un pequeño torbellino incandescente se hizo presente comenzando a formar las facciones de aquel monstruo de fuego que ahora respondía al mandato de Asra, una bestia de unos 2.5 metros de altura protegido por una armadura superficial en sus extremidades ( Brazos, Piernas, Cola y Cabeza) fundida sobre la superficie de lava y con una gran cantidad de zonas puntiagudas que conforman la fisionomía de esta bestia construida a base de lava, las personas huían despavoridas, pero este era rápido, letal, agito su cola con fuerza a diestra y siniestra liberando puntiagudas esquirlas que llegaban a los seres que allí habitaban atravesándoles cuello, cabeza, abdomen, y de inmediato comenzaban a calcinarse entre llamas que nacían de aquella esquirlas, caminaba y el piso retumbaba, la tierra parecía temblar con su avanzar, un nuevo grito de guerra aparecía y comenzaron a salir bestias de menor nivel que respondían al nombre de [b]Cazo[/b] y [b]Ozux[/b], aquellas que descendían de la montaña perimetral de la ciudad ingresando a la misma abruptamente, una cacería humana, un rió de sangre*

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/13/99/Asra-Sphatari----syNMcDprz-b.jpg][/center][center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/00/Asra-Sphatari----JBVmIvjua-b.jpg][/center]


[med][b][center]Lu Hua [/center][/b][/med][center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/02/Asra-Sphatari----UrRzCOZN9-b.jpg][/center]- *Por su parte aquel monstruo que responde a la fuerza bruta únicamente caminaba desde el sector norte de la ciudad, uno de los ingresos principales de la misma, aquella bestia de 3 metros de altura, músculos que resaltan por su dureza, posee cuernos, y sus extremidades (Brazos, Piernas y cola) se encuentra protegidos por una armadura que parece hecha roca, sobre su espalda, sostenida por su brazo diestro un arma, una hacha doble carente de un gran filo, pero dado su tamaño y la fuerza con la cual es usada podría cortar en dos cualquier ser que se le atravesase, tras de el corrían como hordas enloquecidas un grupo de [b]Duriel, Trolls y Sats[/b], este caminaba con imponencia, mientras que sus esbirros comenzaban a saquear la ciudad e incinerar las viviendas del pueblo, solo gritos se escuchaban y los guardianes de la ciudad que ilusamente intentaban detener al grupo de invasores, guardianes que se posaban frente al avanzar de la gran bestia y terminaban siendo solo residuos de carne aplastados por aquella enorme arma que manipulaba, Lu Hua tenía un único objetivo y era la destrucción total, objetivo que Asra alimentaba y por ello consiguió su lealtad*[i]…..Destruid la ciudad mis esbirros, pronto todo habrá acabado…[/i].*Su gutural voz se escuchaba retumbar entre la ciudad, los humanos que allí residían no podían más que verlo llenos de terror, aquella magna bestia que imponente caminaba*

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/03/Asra-Sphatari----tnoyTHcST-b.jpg][/center]
[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/04/Asra-Sphatari----c5vn8tqhp-b.jpg][/center]
[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/05/Asra-Sphatari----6MT4VN27q-b.jpg][/center]


[med][b][center]BloodBorne [/center][/b][/med][center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/06/Asra-Sphatari----5oNFMCP65-b.jpg][/center]- *Este sería el comandante de todas las fuerzas del serafín oscuro, su creación principal, una bestia creada a base de finos hebras de pelo, adheridas a un esqueleto, posee garras en manos y pies, capaces de atravesar armaduras de lograr impactar directamente, su cabeza tiene dos enormes cuernos y unos grandes colmillos, es un ente de unos de 3 Metros de altura, puede extender sus extremidades hasta los 10 metros gracias a la contextura de su cuerpo, es un ente espiritual, lo que significa que tiene capacidad de dañar la esencia de los demás directamente, al igual que su cuerpo, aquella amorfa bestia se mantenía en la puerta del costado sur, inamovible de la entrada, sus 3 metros de altura imponían a cualquier guerrero que llegase a buscar enfrentarlo, la guardia principal llego a dicho sector pero de inmediato cientos de hebras se desplegaron del cuerpo del monstruo arrasándolos, atravesándolos como agujas que absorbían su esencia sin problema, pronto un ejército de seres con habilidades mágicas cruzaban bombardeando la ciudad con fiereza, primero surcaron los cielos los [b]Adrammelech[/b], y luego el grupo de [b]Haos[/b], bestias que se alimentan del miedo y la esencia de los humanos, por últimos los [b]Mages[/b], calaveras que albergaban almas perdidas arremetían con todo lo que podían*

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/08/Asra-Sphatari----LzQ3Wj4DR-b.jpg][/center]
[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/09/Asra-Sphatari----qUeQxJhEX-b.jpg][/center]
[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/10/Asra-Sphatari----qULpLoFXt-b.jpg][/center]

El ataque había dado inicio, no había piedad, poco les importaban las vidas allí encerradas, y para quienes lograban escapar los perímetros de la ciudad eran resguardados por bestias [b]Duriel, Overlord y Zakuun[/b], si bien su rol no era directamente en la pelea interna, eran la primera fuerza entre los ataques exteriores y quienes buscaban salir de la ciudad, la misión eran que la sangre del pueblo terminar por dibujar la última circunferencia del emblema del [b]Metatron[/b], el ritual que ahora era llevado la máxima escala*

[u]Sucesos alrededor de Kai[/u] – Era el primero que había llegado a la ciudad, pero a pesar de su sigilo, muchas de estas bestias Vivian en la oscuridad, un avistamiento principal de uno de los monstruos de mediano rango lo diviso, un [b]Hao[/b] que de inmediato arremetió contra el aventurero que había llegado a Solaris, parecía un espectro, un fantasma que levitaba pero se movía a gran velocidad, aquella entidad no genera daño físico, crea daño directo a la esencia es inmune a ataques físicos de igual manera

*Por su parte Crow que se encontraba aun un poco alejado de la ciudad pudo apreciar como un denso humo comenzaba a inundar el medio de aquella ciudad, poco a poco, llamas nacían en diversos puntos del sitio, y se escuchaba a la distancia incluso el indistinguible sonido de una batalla*

*Quienes aún se encontraban sin llegar, Chris, Aithne y Rachell desconocían que el infierno había comenzado en la ciudad de Solaris, pero por su parte la joven demonio que responde a la familia Prakliaty pudo sentir a la distancia la presencia inicial de aquel monstruo de fuego llamado [b]Amidarazar[/b]*

¿Cómo responderán aquellos héroes, pronto el emblema se habrá completado, el continente corre peligro y el titiritero aún no ha salido a la vista*
 
 
Off: Por motivos ajenos al On rol, se modifican los turnos para dar continuidad sin afectar el avance del rol

Turnos: Izanagi Kai,The Last Crow, Christopher Moukarzel, Yuki Prakliaty, Rachell Arclight y Aithne
 
 
**El anochecer habría arribado a Solaris y la imperante nocturna gobernaba los cielos, empero, ello sólo significó el inicio de la masacre. El uniformado se hallaba en la zona cercana a uno de los tres grandes líderes, el que corresponde al nombre de [b]Lu Hua[/b], ya que precisamente éste inició el ataque en la zona norte de Solaris, cerca de la entrada, por donde hubo de arribar el Izanagi; sin embargo no iba a lanzarse a atacar a todo el grupo de esbirros, se halla en una misión de alto riesgo y de nada serviría enfrentarlos a todos en clara desventaja, por lo tanto, hacía uso de la habilidad Percepción Electromagnética con la que mantendría rastreados los alrededores dentro de un radio de 200 metros, estando prevenido ante cualquier ataque sorpresivo.

Tenía pensado trasladarse sigilosamente hacia otra ubicación, cuando algo perturbó el rastreo que lleva, un [b]Hao[/b], un esbirro que no se halla en la zona sur, sino que con la facilidad de desplazamiento entre las sombras logró llegar al norte y descubrir la ubicación del uniformado: “[b][c=#660000]maldición, fui descubierto…[/c][/b]” dijo para los adentros a la par que frunce el señuelo, adoptando un gesto serio y girando el cuerpo en dirección de aquél.

[center][youtube=https://www.youtube.com/watch?v=2Yk14dt63qs][/center]

Volvió a interiorizar: “[b][c=#660000]Pero qué tipo de ser es éste…[/c][/b]” A pesar de que el Hao mantiene una figura no tangible, al presentarse como una esencia espectral, la Percepción Electromagnética pudo ubicarlo, dándole una idea al uniformado sobre la silueta que éste posee y tal fue la sorpresa cuando aquél se desplazó a una increíble velocidad en su dirección, quizás buscando un ataque directo, así que la reacción no se hizo esperar, él también poseía velocidades de índole sobrenatural, como parte de sus cualidades pasivas, por la misma raza guerrera a la que pertenece así como los duros entrenamientos a los que se sometió, por consiguiente se impulsó sobre ambos pies y erigió un ágil salto hacia adelante dejando que la fantasmagórica efigie pasara de largo, a la par que realiza un giro acrobático hasta quedar tras del enemigo alejado a prudentes metros de distancia.

Una vez que ambos pies se posicionaron sobre el suelo, levantó la espada sagrada Sen Kaishi que sujeta a ambas manos de forma horizontal hacia el lado derecho y giró el cuerpo con rapidez hacia la izquierda en media vuelta para encararlo, ejecutando un corte de derecha a izquierda a modo horizontal, sabiendo que el enemigo estaba lejos, pero aquella arma sagrada poseía su propia fuente energética, al ser la espada que custodió al Dragón Celestial durante milenios, despliega grandes cantidades de energía con sólo ser blandida, así que de su hoja dispara una onda energética de tonalidad dorada, similar a una media luna con una longitud de arco de dos metros, lo suficiente para atacar al enemigo y no causar mayores escándalos que alerten a los otros. El ataque sale a una gran velocidad y fuerza en contra de la “espalda media” del espectro, antes del inicio de esa rara forma que representan las extremidades inferiores.

Cabe destacar que aquella energía dorada estaba compuesta por componentes puramente divinos, ya que era el mismo Maná sagrado que la espada posee, así que además de ocasionar un importante nivel de destrucción, puede afectar a la esencia del ente espectral si la recibe directamente.**
 
 
Las explosiones se volvían más constantes e intensas a medida que se acercaba a la ciudad. Los (extraños) animales que habitaban el bosque corrían hacia el interior del valle. Algunos servían como transporte para otros más pequeños, heridos o incapaces de moverse rápido por las zonas escarpadas debido a la forma de sus cuerpos.

Crow, viendo como muchas criaturas morían aplastadas por las enormes pisadas o el violento arremeter de los animales más grandes, decidió cambiar de ruta e ir hasta el casco de un río (punto donde una caída de agua da inicio a una corriente de menor fuerza), y trotar sobre las rocas que funcionaban como una especie de rompeolas natural.

—Maldita sea Cake, porque aún no has llegado —murmuró, alzando la mirada para ver las columnas de humo que sobresalian por encima de los altos árboles.

—Ni siquiera sé porque corro hacia esa zona. No es mi guerra —agregó, inflando las mejillas.

Podría sonar tonto, pero la una de las técnicas que la hermandad le enseñó para no volverse loco (ya sea por la presión de un ambiente hostil o la influencia de la tinta sobre sus sentimientos) era hablar consigo mismo en caso de no tener a ningún aliado cerca. Pensar en voz alta mantenía alejados los pensamientos invasivos sin sacrificar concentración.

—Pero no, acá estoy. Corriendo hacia las llamas como todo un héroe. Extraño ser un cretino egoísta a veces, de verdad que sí.

Unos quince minutos de marcha el llevaron a un extenso llano que separa a la ciudad del bosque. Un par de kilómetros de césped alto (hasta la altura de la cadera). Desde allí se podía ver mejor la ciudad y como un grupo de "cosas" que no podía distinguir por la distancia la asediaban. Sus enormes rascacielos sucumbian ante las expresiones, algunos incluso colapsaron al no poder aguantar su propio peso. Se podían escuchar los gritos de mucha gente mezclado con el caso de la guerra; señal que le ayudó a entender la escala del conflicto y de lo repentino que fue el ataque enemigo.

[image=http://overwatch.blizzplanet.com/wp-content/uploads/2016/08/stuttgart.jpg]

Crow suspiró, llevó ambas manos a la cintura, arqueó la espalda hacia atrás, cerró los ojos y meditó. Guerras habían en todas partes y parece que la regla también se aplicaba en el nuevo mundo. No tenía equipo suficiente ni información para hacerle frente a un enemigo desconocido que quizá (basado en lo que vio en el bosque) podían ser criaturas horribles. Además, nada decía que el escenario sea de "los buenos atacando a los malos"; que fuese al revés también era una opción.

Tantas ideas mezcladas le hicieron abrir los ojos y ver las esponjosas nubes que avanzan en caravana sobre él.

—"Quizá no existan buenos o malos, pero siempre habrán inocentes al medio" —repitió las palabras que Edge (su tutor y líder de la extinta escuadra Crow) le dijo cuando era pequeño en respuesta a las intervenciones militares fuera de pauta que casi siempre les dejaban muy heridos y fatigados.

—A veces no sé si decir si te odio o si te extraño —sonrió de medio labio, volvió a cerrar los ojos e intentó filtrar los sonidos de explosiones y disparos, dejando sólo el susurro que la grama hacía al bailar cuando la brisa pasaba.

El efecto sólo duró un par de segundos, pero fue más que suficiente para recordar a sus hijos, a sus aliados, a la gente de ALFIL, a Cecile, su hogar, y todo lo que le esperaba allá en casa. Él sabía que si les comentaba que estaba por ir a una guerra de la que ni siquiera sabía el porqué existía, ellos sólo hubieran asentido con una sonrisa y se ofrecerían a cooperar. Crow podía estar muy loco, pero si estaba dispuesto a meterse a la boca del tigre, era por una razón que nadie podía discutir.

—Está bien —miró la ciudad y se rascó el costado de la nariz con el índice izquierdo—. Sí, está bien. Lo haré.

Asintió, dio un paso al frente, se giró hacia la derecha, caminó un poco más, repitió en otra dirección.

—Sí, sí. Lo voy a hacer, claro. Sólo ir —dibujó una ola con el brazo izquierdo— a las llamas como si nada más importara.

Se detuvo, se talló el ojo derecho con la zurda y volvió a mirar a la ciudad. Ya no había vuelta que darle, la decisión estaba tomada.

—Ojalá me den una medalla por esto —miró la pantalla digital adosada a la manga izquierda de su traje. Entre todos los datos, un 98% marcaba la energía restante del traje-. O una estatua, aceptaría una estatua.

Y así comenzó su viaje hacia la zona de guerra.

—De unos 20 metros, bañada en oro o en lo que tengan en este planeta que sea equivalente. Y que se vendan poleras con mi emblema. Una franquicia en el cine y quizá unos caps extra en netflix para explicar la vida de quienes me ayudaron.

Con solo pensarlo, el sistema de gestión de datos de su traje (O SIGDA) liberó una delgada capa de energía celestina sobre su cuello que se extendió sobre la cabeza hasta cubrirla completamente con un patrón de octógonos traslucidos que no tardarían en solidificarse y tomar color. Así fue como apareció aquel casco que hacía referencia a la cabeza de un zorro con antenas como orejas y un visor digital polarizado en rojo que pasaba entre las fauces abiertas de colmillos cuadrados.

[center][quote]Imagen del traje: https://iorbix.com/photo?id=5308784834267&photo=906381&name=The-Last-Crow[/quote][/center]


La pantalla se encendió por dentro, cargó los archivos del sistema operativo, inició el anexo de funciones especiales e indicó el proceso de la sincronización con un gráfico circular que además tenía un número al centro.

Crow observó la ciudad y aplicó un zoom x12 hacia los edificios. Aún no se podía ver en detalle (y no quería acercar más la imagen para mantener el consumo de energía controlado), pero de todas formas fue capaz de distinguir pequeñas manchas negras repartidas en diferentes puntos del linde que separa el llano con el interior.

Mirando un poco más arriba, justo entre las antenas y cornisas, también pudo observar grupos de objetos voladores que avanzaban de manera errática pero que seguían patrones de vuelo.

—Apoyo aéreo. Naves pequeñas, quizá bombarderos ligeros o unidades artilladas. Formaciones desordenadas, posiblemente tengan una enorme capacidad de maniobra a costa de velocidad —se dijo a si mismo.

Crow fue un soldado de élite entrenado para abordar esta clase de situaciones. Quizá los humanos eran inferiores en muchos aspectos a otros seres y criaturas, pero tenían un enorme corazón y...

—Dios, que cursi puedo ser a veces —se interrumpió a sí mismo, negando con la cabeza.

Antes de atacar debía conseguir información táctica. Saber quienes luchaban contra quienes. Sus capacidades en combate, si usaban armas a larga distancia o cuerpo a cuerpo. La presencia de blindados, rutas de suministros, patrullas, centros de artillería. Tener data suficiente podía transformar la principal ventaja del enemigo en la grieta de su armadura.

—Dios —se detuvo, separó las piernas, alzó los brazos y miró el cielo—. Aún me faltan como 30 mil kilómetros para llevar.

Y retomó la marcha, pateando una roca. Por el momento descartaba el plan de un ataque directo, sabía que habían civiles muriendo pero aún así su presencia no serviría de mucho si no daba un ataque certero.

—Banshee —agregó, activando la capacidad de su traje para volverse (casi) completamente invisible al ojo humano y sensores basados en movimiento.

El camuflaje no era perfecto, por lo que se podía ver una leve distorsión que marcaba la silueta de su cuerpo. No importaba, la idea era entrar a las cercanía de la ciudad sin llamar la atención de los vigías o quedar atrapado al medio de descargas de artillería.

Sólo necesitaba un par de minutos para saber que estaba pasando allí y quien estaba atacando a quien.
 
 
Las sombras se hacían con rapidez de los cielos desprovistos de parches luminosos mientras aquél tenue cobrizo que manchaba las nubes se consumía en la lobreguez de la noche; poco antes del caer del último rayo del astro, sintió una presencia conocida, desvió su mirada al occidente y mordió ansioso el labio inferior; se trataba de Aithne sin lugar a equivocaciones, pero por alguna razón no llegaba hasta su ubicación.

[c=#E50073]—. Christopher… Christopher —[/c] Su desarrollado sentido le advirtió del llamado de la peli-rosa, su dulce voz haciendo eco en su mente gracias a la resonancia de sus emociones fluyendo a través de su energía; resopló resuelto relajando ambos hombros. Reprobaba con creces la impuntualidad, aunque ninguno confirmo su participación, él contaba con la inmediata aparición de sus camaradas. [c=#8C8C8C]—Bueno, qué más da... —[/c] Mojó sus labios dispuesto a responder cuando sintió la aparición de otro compañero. [c=#8C8C8C]— ¿Podrían alcanzarme? Tengo algo de prisa. —[/c] Susurró, mientras hacía arder ligeramente su energía junto al despliegue inmaculado de sus sacras alas; sabía perfectamente que malgastar energía era un lujo que no podía darse, empero, opto mejor dejar en consecuencia una firma de su energía emanando al lado del portal para guiar a sus compañeras hasta allí. [c=#8C8C8C]—Solo deben pasar a través del portal, estaré esperándolas del otro lado, concéntrense en mí. — [/c]Agitó un par de veces sus alas levantando su silueta pocos metros del lugar, donde depositó su rúbrica energética en forma de una esfera crisálida fulgurante lo suficientemente llamativa como para no ser pasada por alto; llenó de aire sus pulmones y suspiró pesadamente, contemplando a ambos extremos cardinales pasando de diestra a siniestra sus esmeraldas. Desde allí, ellas serían capaces de llegar a él, por lo que, al centrarse en el descomunal pórtico espacial que hacia fisura justo en frente de la calle Wilhelmstrabe.

[c=#8C8C8C][i]— ¿Estarás allí, Yuki? —[/i][/c] Deslizó su diestra hasta incorporarla paulatinamente por la muesca celeste; sintió un cosquilleo recorrer los vellos de su brazo y aunque desde allí la visual no le obsequiaba más que una mancha casi traslucida que resaltaba entre un tinte celeste un tanto electrizante. Batió resuelto sus albugíneas levantando una estela de polvo a su alrededor a medida que su cuerpo iba desapareciendo tras calarse entre el portal, la luminiscencia de la celeste le obligó a cerrar los párpados y cuando menos pensó, fue bombardeado con una violenta y aterradora secuencia de emociones desbordantes de temor. [i][c=#8C8C8C]— ¿Pero qué demonios…?—[/c][/i] Preguntó para sí mismo, abriendo sus orbes: la noche había invadido completamente el lugar y se encontraba ahora suspendido sobre una metrópoli asolada por los asares de la guerra que enfrentaba aquél mundo. La dama plateada le marcaba su camino directo a una escena verdaderamente sórdida.

La esencia a carne quemada y podrida se levantaba desde la árida capa de tierra de donde se erige la reliquia de la caída localidad, a medida que iba planeando por los cielos, logro visualizar a su norte la figura titánica de una bestia configurando la zona central del lugar y no muy a lo lejos, la fémina a la cual estaba buscando. Giró sobre su propio eje cayendo en picada y redirigiendo así su curso hasta donde se la mujer se encontraba: cayó cual proyectil propulsado por las revoluciones de su cuerpo, acelerando su velocidad y creando, a medida que se iba acercando, el aumento gradual del soniquete del viento como si se tratase de un propulsor de avión… Hasta que finalmente se proyectó hasta la superficie a par metros del demonio, levantando consigo la desértica capa superior de arena del suelo [c=#8C8C8C]—Espero no estar llegando muy tarde. —[/c] Mencionó sereno extendiendo ambas alas de manera tal que le permitieron detener de llano su movimiento y mantenerlo suspendido a pocos centímetros del terreno. Las entradas dramáticas eran un vicio que se le daba.

Frente a él permanecía impoluta la dama mefistofélica de cabello escarlata, lucía inusualmente hermosa, aunque su semblante preocupado le invitaba a fruncir el ceño en señal de rechazo a tal sensación [c=#8C8C8C]— ¿Podrías explicarme ahora sí qué diablos sucede aquí? —[/c] La verdad era que él tenía conocimiento de lo que a su fachada le permitía visualizar: un mundo envuelto en caos por una problemática que alcanzaba sus intereses; Lux, el miserable autómata, estaba involucrado de alguna manera con los hechos ocurridos en ese mundo y de alguna manera, él tenía el compromiso de restaurar la grieta dimensional que abre paso a la convergencia de ambos mundos. Descubrir cómo lograrlo sería su tarea.

Se encontraba a la espera de respuestas por parte de Yuki, por otro lado, daba espacio a dilatar el tiempo para que sus dos compañeras lleguen lo más pronto posible.
 
 
[i]—¡Qué horror! —[/i][c=#E50073]suspiró Rachell Arclight, ajustándose el borde frontal de su gorro que ocultaba sus grandes orbes escarlata, ante un improvisado aterrizaje desde la espesa “Garganta” que era condescendiente al portal dimensional hecho por los poderes de su contacto, que doblaba en tamaño y despedía mucha más fuerza de emersión. Desde allí descendía la chiquilla guardando sobre su espalda sus escarpadas y tenebrosas alas, para pararse sobre un destartalado pavimento.[/c]

[c=#E50073]Posada sobre los arbustos de retama, una pareja de cuervos gruñían la sinfonía del pesar y en el cielo algo velado brillaban las dos lunas entre los jirones algodonosos de las nubes.

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/96/07/Rachell-Arclight-LeICgpJdU-b.jpg][/center]

Sin embargo, lo que iluminaba la luz plateada dentro de la desolada ciudadela era una montaña de cadáveres. Las masas de carne estaban tan destrozadas que resultaban irreconocibles y parecían exhalar un vapor rojizo. [/c]
[i]
—¡Qué horror! En ese estado de descomposición ni siquiera me puede ser apetitoso —[/i][c=#E50073]suspiró Rachell de nuevo.[/c][i] -Si hubiera llegado un poco antes a acabar con su sufrimiento...- [/i]

[i] —¿¡Eh!? ¿Christopher-kun 7’7? Y también ero nee-chan *3* —[/i][c=#E50073]gritó Rachell en dirección norte. Había visto la figura trascendental de su amigo y aquella mujer de quien conocía no más de las breves reseñas positivas dadas por su buen amigo. Una mujer alta y esbelta con aires realmente imponentes, de cierto modo le era familiar a su verdadera apariencia bajo esos harapos viejos de niñata…

Cuando la luz de la luna le iluminó, un grito lastimero se escapó de los labios de Rachell desde donde los comillos le brillaban en su boca. La niña corría con algarabía y esfumando así, el mortífero silencio con su llanto mimado hacía el dúo de seres a por su frente.[/c]

[i]—¡Sniff, sniff! Me sentí sola, muy sola 7º7- [/i]

[c=#E50073]Cuando se giró con las piernas enredadas ya era demasiado tarde. Lanzando un gemido seco, la pequeña vampiresa se abalanzó de un salto sobre el espigado alado y agarró con fuerza a su presa por los hombros. Los pequeños colmillos que babeaban cómicamente cayeron sobre el cuello de éste en un acto de cariño pues sólo le mordisqueaba suavemente haciendo gestos de felicidad... En ese momento, la luz de forma esférica que acompañó todo el tiempo a la chiquilla, se evaporo al hacer contacto con el hombre.

En un instante, se oyó un estrépito; fue como si la misma noche se rasgara. El portal por el cual había emergido por acción del demonio golpeteo sobre el árido suelo como mitigando no del todo pero sí un poco su dimensión, seguramente aún no cerraba por darse a la espera de alguien más. [/c]
[center]
[i] —¿¡Eh...!? —[/i][c=#E50073]murmuró la rubia con esfuerzo, aún afectada por el ruido pero si soltarse de los hombros de Cris desde donde parecía pegada como sanguijuela. [/c]
 
 
Siguió su camino ansiosa esperando por una respuesta, ya se había cansado de caminar sin un rumbo fijo, sin saber si amanecía o caía la noche, los nervios —sí, aunque lo negara los tenía— la hacían titubear y se estaba poniendo de mal humor.

—[i]¿Podrían alcanzarme? … [/i]—la voz de Christopher al fin le dio tranquilidad, incluso momentáneamente una pequeña sonrisa se formó en sus labios— [i]Tengo algo de prisa[/i] —Sí, esas palabras le cambiaron la expresión, odiaba que la presionaran.

—Prisa, prisa, debiste avisar con tiempo entonces… —el berrinche la llevó a impactar la esfera de luz contra el piso— Porquería, por tu culpa voy tarde.

Mientras continuaba con las maldiciones, Christopher seguió hablando, y cuando se hizo mención del portal Aithne tomó de nuevo la esfera entre brazos para guiar casi enseguida su mirada al cielo. Entornó los ojos para mejor la visión y ahí, no tan lejos de donde estaba encontró el portal. De su espalda emanó una llama que en cuestión de segundos tomó forma de alas, las cuales le permitieron volar y ya no perder más el tiempo andando sobre sus pies.

—Esta bien… —suspiró tan profundo que le dolió el pecho, no tenía un buen presentimiento, algo pasando ese portal le haría frente y no tenía mas tiempo para prepararse, tenía que curzar ya. Apretó muy fuerte los ojos, tomó mucho aire y cruzó. Sintió un terrible vuelco en el estómago, se aferró a ella misma en un abrazo –la esfera luminosa desapareció sin que ella se diera cuenta del momento en que sucedió–. Le tomó un par de minutos sentirse lo suficientemente confiada para abrir finalmente los ojos de par en par—. Carajo, carajo y más... —mordió su labio inferior para callar, el panorama le resultaba tan familiar, le recordaron la muerte y destrucción del planeta dónde una vez vivó. Y eso le provocó una sensación indescriptible e indeseable. Se vio obligada a sacudir la cabeza varias veces para volver en sí. En uno de esos movimientos reconoció a Christopher y Rachell, a la otra mujer era la primera vez que la veía.

Se dirigió hacía ellos llegando por detrás, sus alas poco a poco se extinguieron, hasta que sus pies al fin encontraron "paz" en el piso.

—Christopher, espero no haber tardado mucho —con una sonrisa dulce se quedó detras de ellos. La puntualidad nunca fue una de sus virtudes y jamás le importo,, pero en ese momento tan importante se sintió avergonzada por ser la ultima, ¿como supo que así era? Porque el portal que la había traído se había cerrado justo detrás de ella momentos antes— Hola chicas... —no quiso entrar en formalidades innecesarias, ya habían perdido tiempo gracias a ella— ¿Qué haremos?
 
 
Comenzaba a impacientarse ¿Qué podría tomarle tanto? ¿Y si estaba en peligro? ¿Qué tal que lo hubieran interceptado? La oscuridad de la noche era cada vez más inminente, no había tiempo que perder, un solo segundo más desperdiciado podría costarle muy caro.

Lanzó una última mirada al cielo con la esperanza de ver algún indicio, quizá esperando un milagro que estaba consciente quizás nunca llegaría y resignada, dejó caer las manos a los costados a la vez que se daba la vuelta, dispuesta a alejarse de aquel sitio. No podía esperar más.

Una extraña perturbación en el ambiente la obligó a darse la vuelta. Volvió su atención al portal de dónde vería salir a un imponente y apuesto serafín, haciéndole sonreír ampliamente al reconocerlo.

[b]—Christopher… —[/b]se obligó a guardar silencio al ver a la extraña e infante pequeña que le mordisqueaba y no pudo evitar mostrar desconcierto. [b]—Tardaste demasiado… —[/b]Comentó ella ante el saludo del ángel en un afán de aliviar la expresión preocupada que había detectado en el perfecto rostro del varón, pero retomó ella su pose seria y un tanto ceñuda, aunque aún así, no pudo disimular la suave sonrisa.

En ese instante, una joven de rosáceos cabellos se hizo presente entrando también sobre el portal. Miró primero a Christopher con la esperanza que él le explicara pero dedujo entonces que él la había convocado: así que este sería el equipo contra la amenaza que le preocupaba.

[b]—Antes que nada… les agradezco mucho por venir aquí… la situación es más grave de lo que parece.—[/b]Inició la pelirroja, hablando con voz seria, preocupada, pero sin perder ni un ápice el tono de preocupación [b]—Mi nombre es Yuki y esto... —[/b]dice ella señalando los alrededores al extender ambos brazos para mostrar el devastado pueblo y el cadáver de un inmenso titán calcinado [b]—… era Myrill… fue destruido por una bestia que escapó de una vieja prisión en otra dimensión por alguien que seguramente ustedes reconocerán: Deus Lux. —[/b]Mencionó la chica con solemnidad aunque aún así, sin sentir el mínimo respeto o intimidación ante la mención de dicho nombre.

[b]—Al parecer Rao no es la única amenaza que escapó de aquella prisión… desde hace varios días, se han ido presentando ataques en ciertos puntos alrededor de Novaterra y al parecer estos ataques no se han hecho al azar… —[/b]Guardó silencio, tratando de encontrar las palabras adecuadas para decir lo que seguía, lo había visto, reconocía la forma que dichos puntos podrían formar si se unían al final. No quería demorar más de la cuenta con su explicación, el tiempo apremia pero no quería dejarlos sin esclarecer todo, sin embargo, algo extraño ocurrió. Una abrumadora esencia se hizo presente en el ambiente, poniendo a la mujer de bermeja melena en guardia y obligándose a detener su discurso. Desvió la mirada en dirección de dónde aquella fuerza abrumadora venía y entonces no tuvo opción.

[b]—Ya no hay tiempo… tenemos que irnos… —[/b]Justo en ese instante, una corriente de aire rodeó la silueta de la pelirroja, muestra de la energía que ella misma liberaría, mientras debajo de ella comenzó a formar un símbolo de un púrpura luminoso que abarcó el terreno suficiente para encerrar dentro de este a los cuatro guerreros presentes. La luz poco a poco se fue haciendo más brillante, y se alzó unos 3 mts de alto para cubrirlos a todos— ¡Espero todos sepan volar! —Exclamó ella al tiempo que la luz se los traga a todos dentro de este símbolo desapareciendo al instante y apareciendo otro exactamente igual, a unos 300 metros de altura de una extensa y luminosa ciudad. Humo y caos se podía percibir ya en ese sitio cuando el símbolo "escupió" prácticamente a las cuatro presencias fuera de este, obligándolos a caer en picada sobre la rica y bulliciosa ciudad central SOLARIS.

De la espalda de Yuki, se escuchó un violento crujido al dejar salir las membranosas alas, batiéndolas con fuerza para modular su caída y planear sobre la ciudad. Conforme se acercaba a tierra y la energía con una tonalidad rojiza alrededor de su cuerpo fluía, podía apreciar criaturas que de algún lado ya reconocía: las había enfrentado en Asgard, cuando escaparon de la dimensión Kaos, pero ahora podía darse cuenta que aquella vez no eran tantas, como los ejércitos que ahora buscaban devastar la extensa ciudad.

No se dio cuenta que había pasado con el resto, solo esperaba que hubieran podido mantener el vuelo y a salvo. De los dedos de ambas manos, dejó salir 10 poderosas garras, filosas, duras y altamente mortales mientras sobrevolaba la zona central de aquella ciudad, había fuego, gritos, humo, todo era caos y destrucción. Manteniéndose a una distancia de unos 15 metros de altura sobre la zona de desastre, pudo ver a lo lejos una descomunal criatura.

[i]"Imposible…"[/i] pensó Yuki al ver a la masa viviente de lava ardiente que destruía todo a su paso. Su primera reacción fue mantener el vuelo, aprovechando el humo que se elevaba de la hoguera que consumía toda aquella devastación y en un afán de llamar su atención y evitar más destrucción y muerte, lanzó un juego de sus propias garras, contra la cabeza de aquel ser a sabiendas que esto no sería ni remotamente letal contra la criatura.
 
 
*El caos era total, durante el tiempo que aquellos seres provenientes de la cárcel dimensional donde habían sido recluidos por cientos de años, su ira y deseo de destrucción se acumuló, adicional tenían una tarea que cumplir, por ende, sus movimientos buscaban ser rápidos y no se detenían a masacrar, su tarea era destruir la ciudad y delimitar el ultimo emblema en sangre para que aquella formación mágica estuviese completa, todo parecía andar al a perfección, los ejércitos en cada entrada tenían la ciudad en llamas, cientos de cuerpos de civiles a su paso masacrados y el mar de sangre no paraba, cuerpos calcinados, aplastados e incluso perforados en decenas de puntos yacían por doquier, pues aquellos 3 generales que comandaban el ataque tenían afán de retirarse, [b]Asra[/b], quien los controlaba ya sabía de la existencia de seres sobrenaturales que podrían hacerles frente, pues varios de aquellos aventureros fueron los que enfrentaron a la bestia conocida como Rao, no tenía intención de que se volviese una larga batalla y era por eso que cada movimiento realizado fue silente y bien calculado, pero fue entonces que todo cambio drásticamente, los esbirros comunes no tenían la capacidad de sentir las presencias ajenas, pero aquellos de rango medio y los generales de rango alto de inmediato se percataron de las presencias que llegaron desde los aires de manera precipitada, y fue allí que todo comenzó*

[med][b]Sucesos alrededor de Kai:[/b][/med]

*Aquella entidad fantasmagórica que había decidido enfrentar por su cuenta al aventurero que en sigilo buscaba adentrarse, no tuvo mucho que hacer contra él, producto de su misma confianza, a pesar de ser un esbirro de rango medio, aquel ataque enviado por Kai parecía inicialmente no surtir efecto, ya que era un corte de una espada a manera física, y esto hizo que el “[b]Haos[/b]” pensara que no habría problema, pero aquella arma poseía un secreto, y la energía que emanaba naturalmente creo la brecha y el impacto fue inminente sacando de combate a dicha bestia, la cual comenzaba a evaporarse de inmediato, un movimiento fácil, pero esto desato algo más, algo que los aventureros que habían llegado aún no tenían conocimiento, todos los esbirros compartían un vínculo sensorial, así que todos podían saber lo que pasaba con los demás dando una ventaja temporal sobre los defensores que al desconocer esta información estaban siendo escaneados por los enemigos uno a uno, esto fue un estímulo que creo el ahora líder Asra, aquel negro serafín, con el único fin de que todos pudieran entender las habilidades de sus rivales, y de esta forma, cada esbirro de rango bajo, medio y alto, e incluso su mórbido titiritero recibían aquella información, una muy valiosa al a hora de tener que enfrentarlos si es que llegaba a ser necesario, pero esta conexión también poseía otra bondad para ellos y quizás algo problemática para sus enemigos, todos podían saber la locación en que su compañero fue eliminado, no solo poniendo al descubierto a quien sería el causante de la muerte, si no dándoles conocimiento de su localización para que aquellos que estuviesen más cerca pudieran llegar y fue justo esto último lo que puso en la mira a Izanagi Kai, justo desde atrás se pudo escuchar un chirrido metálico proveniente de una armadura, seguido de una fuerte respiración que casi parecía siniestra, un ataque horizontal de una espada de largo alcance se hizo presente en busca de cercenar el cuerpo del guerrero Kai de diestra a siniestra por su espalda, un [b]Overlord[/b], uno de los esbirros de rango medio con habilidades que sustentaban su manejo de la espada había llegado de inmediato, un ente cubierto por armadura en su totalidad, dos irises con tonalidad amarilla que resplandecían en la oscuridad que ofrecía su casco, su antebrazo zurdo poseía una protección más gruesa que emanaba una ligera aura dorada, a simple vista se veía que su tamaño no ascendía más de 1.90 Metros de estatura*

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/56/32/71/Asra-Sphatari----kTrbeXhJp-b.jpg][/center]

[med][b]Sucesos alrededor de Crow
[/b][/med]
*Por ahora su vestimenta había sido muy efectiva, pues a pesar de la deformación que podía ofrecer en el ambiente su capacidad de camuflaje, aquellos monstruos aún no había sido avisados de dicha entidad, pudo ver como en las afueras habían algunos guardianes que detenían por la fuerza a los humanos que salían del pueblo, justo sobre su diestra, por una de las salidas de la ciudad, se pudo ver una joven familia que logro salir a penar de su hogar en Solaris, sus vestimentas y piel se encontraban impregnadas de residuos carbonatados producto de los incendios y el hombre tenía algunas cortadas en su brazo, la mujer tenía consigo en los brazos una pequeña bebe no mayor a unos 6 meses que incluso lloraba con fuerza y esto puso su posición al descubierto, uno monstruo de unos 2 metros de altura salía entre los arboles aledaños, sostenía un hacha de gran tamaño, con tremendo filo en su hoja, estaba protegido con armadura en sus brazos, piernas y cabeza, y en su cabeza y espalda sobresalían algunos cuernos que podrían empalar a cualquier que se acercase sin cuidado, su torso, musculoso, se encontraba al descubierto pero se podía ver que su textura física parecía rocosa, lo que daba la sensación a simple vista de lo difícil que podría ser atravesar dicha capa, aquella entidad se acercaba a la joven familia para eliminarla, la mujer retrocedía sosteniendo a su hija en los brazos mientras sus mejillas se llenaban de lágrimas, el hombre se interpuso frente al a bestia buscando enfrentarlo mientras le daba posibilidad de escapar a su esposa e hija, sin embargo no había mucho que pudiera hacer con sus manos desnudas y sin protección, a pesar de que tenía movimientos que mostraban era alguien acostumbrado a pelear, o quizás poseía algún entrenamiento en defensa, no era suficiente, no tardó mucho en que fuese acorralado, y el [b]Zakuun[/b], esbirro de medio rango se disponía a acabar con su vida*

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/56/32/72/Asra-Sphatari----8MSIuizqR-b.jpg]
[/center]

[med][b]Amidarazar[/b][/med]

*Por su parte el esbirro de rango alto con capacidades elementales de fuego se encontraba en medio del a ciudad, su capacidad destructiva era muy grande, todo a su alrededor ardía en llamas, pero su atención fue desviada cuando algunas extremidades filosas llegaron a su cuerpo chocando y cayendo al suelo sin mayor problema y de inmediato comenzaban a fundirse producto de la lava que conformaba su fisionomía, un respirar fuerte se sintió seguido de un exhalar de humo y su mirada se elevó notando a los 4 visitantes que habían llegado de la nada, identifico de inmediato a la mujer de bermeja melena que había actuado en su contra y fue un rugido con fuerza en dirección a ella lo primero que otorgo, y luego de las partes de lava comenzaban a surgir y salir disparadas hacia la mujer sin importarle los otros presentes, pero no por ello obviando su llegada, se limitó a regresar el ataque en busca de concertarlo solo en ella para mayor efectividad, pues había sido ella quien le había atacado, a su vez, todos los demás monstruos por medio de su conexión mental se enteraron de la posición y llegada de los 4 aventureros que parecían venir a defender aquella ciudad, lo cual puso en guardia a los otros dos esbirros de Alto rango*


*Por su parte [b]Lu Hua[/b] y [b]Bloodborne[/b], mantuvieron sus posiciones en los costados sur y norte de la ciudad, pero incrementaron la violencia comenzando a asesinar y destruir con mayor premura, pues ahora su plan se veía comprometido, Bloodborne, permitió el despliegue de algunos entes dotados de capacidades de vuelo que se dirigieran al centro de la ciudad para dar apoyo a la bestia de fuego, por lo que algunos esbirros de rango medio denominados [b]Adrammelech[/b], se dispusieron en vuelo hacia el centro de la ciudad a gran velocidad, la batalla había comenzado y en este punto cada costado de la ciudad había sufrido bajas considerables y parte de sus estructuras colapsadas, la sangre derramada de inocentes, hombres, mujeres, niños, ancianos, no importaba su clasificación, era increíble, igual que la acumulación de cuerpos regados por la ciudad, era una escena atroz, y solo era el preámbulo de una guerra*

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/55/14/08/Asra-Sphatari----LzQ3Wj4DR-b.jpg][/center]


[sep]

[med][b][center]Turnos: Kai, Crow, Yuki, Christopher, Rachell, Aitnhe[/center][/b][/med]
 
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Asra, The God of Death - Rise Of The Tyrant | Flawless Wings (Page 2) | iOrbix
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