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*50 Años han pasado desde que HoloLive se deshizo. El mundo ha cambiado por completo. No se han visto desde entonces. Y ahora planean encontrarse nuevamente. Sin una mayor pista, la mejor opcion que tienen es ir a lo que solian ser las oficinas de HoloLive. Quiza haya algo que pueda ayudarles a conectarse nuevamente*
 
 
Por alguna razón que nunca le dijeron, tuvo que subir de repente al cielo. Aunque para un ángel cincuenta años pueden ser un parpadeo, sabía que para sus demás amigas era bastante más tiempo, tal vez algunas ya habrían fallecido y tal vez otras estarían con vida. En su momento perdió todo contacto con la tierra pues lo único que si tuvieron el cuidado de decirle es que no podía intervenir en lo que pronto iba a suceder.

Y así pasaron los supuestos cincuenta años para que las puertas del cielo volviesen a abrirse, Kanata pudo bajar una vez más con la esperanza de encontrarse con algún conocido. Quizá alguna humana o tal vez una no humana como Coco, Watame o Korone. Lo que sea que esté buscando es como encontrar una aguja en un pajar aún para alguien como ella. Así que lo más idóneo era investigar si las oficinas de HoloLive aún seguían en funciones.

Cuando bajó a la Tierra, el panorama era increíble, estuvo a nada de llorar por lo que veía ¿Cómo lo describiría en una sola palabra? Apocalíptico. Desde arriba no se veía nada pero desde el suelo, el cielo parecía teñirse de rojo por todo el caos que había, edificios destruidos, un sin fin de cosas en llamas ¿Qué sucedió? ¿Por qué todo se ve tan desolado y aterrador? ¿Acaso hubo alguna guerra? ¿Alguna pandemia? ¿Qué fue lo que provocó este ambiente tan tétrico? Las incógnitas seguían surgiendo, una tras otra. No hay tiempo qué perder ¡Debe encontrar respuestas y pronto! ¡Debe ir a las oficinas de HoloLive cuanto antes!

Dejó a un lado su miedo y extendió sus alas las cuales aunque siempre se mostraban pequeñas, tienen la capacidad de cambiar de tamaño, después de todo es un ángel. Sin más demora, a la máxima velocidad que pudo, viajó hasta Japón, hacia el destino antes mencionado ¡Necesita encontrarlas!
 
 
-Había emprendido su viaje de regreso a Japón, luego de incontables lunas fuera de este, la razón de su ausencia fue uno de los tantos encargos que recibió a diario por parte de las demás chicas de Hololive que terminaron por dejarla a parar en el centro de Europa mas precisamente en los Alpes suizos, estando perdida por allá se desconecto completamente de todo el mundo que le rodeaba e incluso del tiempo mismo que transcurrió estando por allá pero por alguna extraño motivo que no comprendía sentía la necesidad de volver.

estando en una zona rural sin medios tecnológicos o alguna guía salvo su instinto emprendió su viaje a pie hasta Japón, largos días de imparables caminatas y noches de descanso la acercaban cada vez mas a su destino, pero aun asi la atmosfera era muy diferente de lo que recordaba, todo se sentía solitario, abandonado ya que en su camino entre los pueblos que encontraba todo era soledad y olvido no había rastro humano, no pensó mucho en ello ya que atribuyo este hecho al clima extremo de las zonas montañosas y a las avalanchas de nieve que eran comunes y azotaban la zona.

pero su percepción cambio cuando alfin llego a la zona urbana del puerto en la península china donde la ciudad entera estaba en ruinas, destruida y solo la vida vegetal y animal prosperaba en ese ambiente apocalíptico, estaba desconcertada no tenia idea de que había pasado, pero ver todo ese caos solo hizo que su afán de volver a las oficinas creciera aun mas, ya que el paisaje solo le causo preocupación por las demás chicas de hololive
 
 
—Un escandaloso chirrido de metal oxidado resonó, hizo eco entre las desoladas y normalmente silenciosas oficinas de lo que hace muchos años fueran las oficinas de HoloLive. El edificio demacrado y en ruinas, aparentemente desierto por décadas, en realidad servía sirviendo de hogar a más de un oportunista. Aquel ruido fue causado por una trampa de mortífero aspecto, unas fauces de acero que se cerraron para atrapar a su pobre e incauta presa... O ese era el objetivo, una vez más se habían cerrado por sí solas.—

Hm...

—Saliendo del edificio, y caminando a la trampa que colocó sobre la acera, una figura cubierta de pies a cabeza en una armadura de aspecto futurista se puso en cuclillas sobre la trampa, puesta sobre la acera frente al edificio, volviendo a armarla.—

Sigue activándose sola, creo que ya no tiene arreglo... Quizás 100 años no pasan en vano.

—La figura se puso de pie, dio media vuelta. Se dispuso a entrar al edificio en ruinas cuando percibió algo lejano. Algo muy familiar. Se retiró el casco, y aquellos muy largos mechones castaños quedaron libres, cayendo hasta casi tocar el suelo. La Inugami de 300 años de edad (de perro) levantó el rostro y olfateó en dirección al cielo. Los ojos cerrados, bien concentrada.—

Es... Es imposible... ¿Kanatan?
 
 
—50 años habían pasado y la tierra habia sufrido tantos daños que incluso algunos edificio habian quedado irreconocibles por toda la ciudad de Tokio, aún así no toda la vida se había extinguido, en Japón las colinas continuaban verdes y algunas casas más cercanas a estas comenzarían a cubrirse con plantas. Como era de esperarse algunos de la raza humana sobrevivieron y su descendientes ahora se ocultaban con temor de que otro mal los acabará, habitando en las ruinas de los anteriores distritos de Japón.

Durante los primeros años, la Ookami del grupo buscaría información sobre sus compañeras en las oficinas de Hololive, aún así y con el pasó de los meses la comida empezaría a escasear y ella también se vería obligada a alejarse de la ciudad y dejándose guiar por el instinto este la llevaría al bosque donde viviría por muchos años en las montañas, haciéndose una con la naturaleza. En su viajé logró juntarse con otros y actuando como lo haría una família le ayudarían a buscar más de ellos y así pasar los años con algo de compañía.

Aún estando lejos de la ciudad, ella siempre regresaba a la misma colina desde donde veía a los lejos, Tokio. Fue entonces que un día mientras observaba el cielo vio algo que bajó de entre las nubes, aquello no se veía como un ave y a fin de asegurarse juntó a varios de los suyos y todos bajaron por aquélla colina, en dirección a la ciudad, a lo que quedaba de las oficinas. Mientras el grupo de Mio exploraba la ciudad ella recorrió el edificio, esperaba encontrarse con alguna de sus compañeras y ahora caminaba por aquéllos pasillos con la apariencia de una ookami completa.— ....
 
 
*Habia pasado tanto tiempo desde la ultima vez que habia visto al resto de sus compañeras. Aunque 50 años era apenas un parpadeo para una Dragona como ella, se habia encariñado tanto con todas que su ausencia se sentia cada dia. Todo habia pasado de manera muy inesperada. Kanata regresando al suelo. Towa al Inframundo. Ambos casos sin previo aviso. Solo habian desaparecido sin haber explicado el porque. Al principio se intento continuar. Pero la repentina ausencia dejo un impacto en todas. Habia un vacio y las cosas ya no se sentian igual. Por su parte habia tratado de mantener el animo alto con cualquier idea improvisada que se le ocurria pero sabia que solo estaba aplazando lo inevitable. En nada ayudo que inesperadamente el mundo se hiciera un completo Caos.*

*Los primeros dias parecian mas rumore. Terromotos por un lugar. Tsunamis por otro. Desastres naturales uno tras otro. El control se perdio por competo y la gente termino huyendo por sus vidas. El resto de miembros se vieron obligadas a separarse. Algunas se fueron a buscar a sus familiares a ayudarles de alguna manera. Otras a ayudar a cuanta gente pudieran. Ella trato de mantener el control en la ciudad con su grupo de Yakuzas. Ironico que una organizacion criminal terminara tratando de reponer el orden. Pero el Caos era demasiado. Fue poco antes de que todo se saliera de control que un grupo entre ellas decidio enviar a Watame a quien consideran extremadamente vulnerable por su naturaleza pacifica. En una serie de ´´tareas´´ que cada una la llevarian cada vez mas lejos que la anterior*

*Ella opto por alzar el vuelo y recorrer el mundo prestando ayuda donde pudiera. Para cuando volvio un año despues la ciudad estaba en ruinas y no habia rastro de sus compañeras, La idea que algo les hubiera pasado le habia robado de la actitud alegre que siempre tenia. Y aunque no tenia manera de saber donde estaban cada año volvia al mismo tiempo esperando encontrar alguna pista de ellas. Este año no era distinto y era momento de emprender el viaje nuevamente*
 
 
¿Quién diría que en un abrir y cerrar de ojos el mundo como lo conocían se destruiría? Si se lo hubiesen dicho años atrás probablemente no lo hubiese creído. Solía pensar que su vida iba a estar siempre ligada a sus amigas, a su trabajo, a HoloLive. Hacía cincuenta años había entregado su vida a eso y hoy todo le parecía un sueño, la edad había hecho que varios de sus recuerdos quedarán en el olvido y solo volvían como un flash en un momento de lucidez que duraba tal vez un par de minutos hasta que algo fuera de su casa le distraía. Claro. Si a eso se le podría llamar 'casa'. Cómo la mayoría de los humanos que habían quedado sobre la tierra, su 'casa' era cualquier sitio seguro que pudieran encontrar.

Habían pasado cincuenta años y ahora ella tenía al rededor de setenta, tal vez más, tal vez menos ¿Pero qué importaba la edad cuando la tierra había sido destruida? Cuando había un momento de paz, solía sentarse sobre alguna de las paredes destruidas de los edificios, mirando el cielo, pensando en cómo era que de un día para el todo lo que conocía ya no existía, ni los cumpleaños, ni las fiestas, la gente apenas si quería reunirse a hacer una fogata por miedo a que algo o alguien terminara asaltandolos o peor aún, iniciando una guerra por territorios. Era como si la mayoría de los seres humanos, en su locura y afán por sobrevivir hubiesen retrocedido milenios y ahora eran hasta peores que los seres primitivos ¿Y que había estado haciendo ella todo ese tiempo? Sobreviviendo, y no era tarea fácil cuando se era tan torpe, se había tenido que adaptar rápido al nuevo mundo.

¿Qué era lo peor de todo eso? Ya no había vuelto a ver a sus amigas y compañeras. Tomó su bastón, los años le pesaban, seguía aún bajita, un poco- apenas ligeramente encorvada, caminaba lento... Pero ella decía que era por ahorrar energías por si debía correr en algún momento. Su bastón hecho de madera de roble, tallado a mano con los años y cubierto en metal para no romperse le acompañaba a donde quiera que iba, era un buen artículo de defensa, de hecho, si un animal salvaje quería atacarla, solo hacía falta mover su bastón y el problema acababa en segundos. De alguna forma eso le hizo recordar a sus años en HoloLive, a todos los juegos que había jugado hasta el momento y en todas las veces que había intentado utilizar trucos de juegos para ver si funcionaban, pensar en eso solo le recordó una vez más cuánto extrañaba a sus compañeras y.. ahora que la vida la había regresado a Japón; porque cincuenta años es tiempo suficiente para recorrer el mundo en busca de refugios y regresar; decidió pasar por las oficinas de su antiguo empleo, sentía que ahí tal vez iba a recuperar una parte de su espíritu perdido, a pesar de que era muy probable que nadie hubiese allí.
 
 
[i]A la velocidad que iba se rodeó de luminiscencia, como si fuera una estrella fugaz pasando por el cielo. En cuestión de segundos, la tenshi llegó a la sede de Hololive. A ciertos metros de altura, frente a las ruinas de las oficinas, paró repentinamente apreciando cómo ha quedado demacrada, aunque todo a su alrededor lucía igual, ahora mismo sólo le interesaba lo que hay delante suyo. Luego comenzaría a descender lentamente hasta tocar el suelo. Con quien se encontraría primero sería a su superior [c=#BF8F60]Korone[/c] en la entrada, la cual vestía una especie de traje futurista. A pesar de la destrucción, el caos y eso, pareciese que algunas cosas como la tecnología aún seguían avanzando o esa es la idea que puede ver al apreciarla de cerca. Aunque cabía la posibilidad de que de alguna manera ella haya aprendido a construir cosas y se hiciera esa "armadura" que lleva encima con el fin de protegerse, quizá de algo que la propia Kanata como ser celestial no le afecta directamente o tal vez es sólo para protegerse de daños físicos como golpes.

Con aquel largo cabello podía evaluar que verdaderamente pasaron tantos años para los terrestres, en cambio la misma Kanata se veía igual que siempre como si tan solo hubiesen pasado unos segundos desde la última vez que la vieron. Sus ojitos se cristalizaron por las lágrimas que no sólo amenazaron con salir sino que de hecho se desbordaron por sus mejillas. No lo dudó ni un segundo y se abalanzó contra ella para abrazarla apoyando el rostro en el pecho ajeno desfogando en el proceso el dolor y la preocupación de no ver a ninguna más. Que [c=#BF8F60]Korone[/c] esté ahí, sólo le daba esperanzas que seguramente otras aún estén vivas.
[/i]
[c=#00E5E5][b]—¡Korone-senpai! ¡Korone-senpai![/b][/c]

[i]Gimoteaba su nombre entre lágrimas. Luego de un momento fue calmándose mientras limpiaba sus propias mejillas y ojos; fue entonces que no sólo sintió a [c=#BF8F60]Korone[/c] sino que en las cercanías también a [b]Mio-senpai[/b] y a [c=#E500E5]Aqua-senpai.[/c] [/i]

[c=#00E5E5][b]—Korone-senpai ¿Puedes sentirlo? Mio-senpai y Aqua-senpai parecen estar por aquí.[/b][/c]

[i]Se separó un poco para observar a todos lados. El sentimiento le decía que al menos una de ellas se encontraba dentro del edificio y la otra cerca. Se concentró lo máximo posible y pudo percibir también que [c=#E57300]Coco[/c] iba acercándose a esta dirección y además que [c=#E5E500][b]Watame[/b][/c], quizá sólo sea su imaginación pero ella es la que se sentía más lejana, si no está equivocada... En la península China, al menos hasta ese momento.[/i]
 
 
Ina llegó a casa con su familia, la necesitaban allí para algunos negocios que necesitaba cuidar, trabajó e hizo muchas cosas durante el lapso de 50 años, visitó a su familia y otras personas, quería conocer el mundo mucho mejor Así que viajó por todo el mundo en busca de algo que le interesara, encontró algunas cosas aquí y allá, pero nada serio.

Finalmente se instaló y encontró a alguien que la conoció mucho, lamentablemente murió de cáncer, pero eso no la detuvo, siguió buscando y comenzó una carrera en el canto, se fue de gira durante unos 3 años y la aburrió mucho Ella renunció.

Pero cuando viajó por el mundo, finalmente se instaló en Miiami, luego vivió allí durante 20 años y estaba satisfecha con todo, pero no quería quedarse allí para siempre, regresó a Japón y se quedó allí durante los siguientes 37 años.
 
 
-recorrio el desolado puerto en busca de una embarcación o de al menos alguien que pudiera ayudarla, pero su búsqueda era infructuosa, no había un alma humana cerca y si la encontraba podría navegar uno de los tantos botes que aun están atracados y flotando en el muelle? muchas dudas recorrían sus pensamientos y la desesperación por volver crecía cada vez mas, pero su impotencia ante la situación logro ganar la batalla haciendo que se sentara en unas cajas mirando el horizonte, derrotada casi sin esperanzas algunas, nadar era una idea demasiado estúpida dado la distancia que había entre la península chica y la isla de Japón, solo seria presa de tiburones o algún otro depredador marino.

todas las posibles ideas que tenia en el momento eran rápidamente descartadas por su propi incapacidad de realizar alguna tarea,suspiro profundamente resignada sin alguna manera de llegar a japon, hace tiempo atras antes de todo este caos todo era mas facil ya que siempre tenia un barco diponible para realizar viajes, o desplazamientos, todo era facil en ese entonces.

se puso de pie, limpio su vestido y continuo su recorrido por la parte final del muelle, donde o esperaba encontrar nada, ya que habia perdido toda esperanza de encontrar un barco hacia japon, fuee entonces cuando pudo divisar una de las cabañas de mantenimiento con las luces encendidas ¿habia alguien alli? ¿alguien vivo? se apresuro a llegar y tocar las puerta con desesperacion cuando escucho un grito molesto desde adentro que le regañaba por el escandalo; la puerta se abrio ligeramente y un ojo temeroso y cansado se asomo por la abertura acompañado de una voz vieja y cansada preguntando quien era y que hacia alli.
 
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