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[code][b]INFORMACIÓN RELEVANTE:[/b]
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Roleplay Pactado
Participantes Obligatorios: Draegan Sturm y Aiko Naomi Blunder Weiss
Estilo: Social de tipo narrativo
Tiempos: Indefinidos

[b][c=#E50000]Observaciones:[/c][/b] Cualquier persona puede participar en este tema siempre que no se altere el hilo narrativo de la trama. Es preferible que la intervención de terceros se realice cuando la historia este medianamente desarrollada. No se permite metarol y ningún tipo de manipulación hacia los participantes obligatorios por parte de terceros. Esta es una trama planificada por los participantes obligatorios por lo que todo está ya organizado con su correspondiente anticipación.[/code]

[center][b][med]┉┅━━━━━━━━━━━┅┉[/med][/b][/center]
[code]Era una noche tranquila y serena en el distrito de Brașov, ubicado en el centro de Rumanía, en el sureste de la región histórica de Transilvania. Un lugar rodeado de montañas, bosques y un río que corre a través del Norte y el Oeste del lugar. En dicho distrito existe un lugar apartado y oculto minuciosamente de la vida citadina de los mortales, pero muy conocido por aquellos seres sobrenaturales que abundan en esas regiones, el impenetrable castillo Sturm, donde habitan los primeros primigenios de sangre pura de la historia. Esa misma noche un peculiar aroma a sangre inundaba el ambiente, no era sangre cercana, pero era perteneciente a algún ser inmiscuido con los seres de la noche eterna, un aroma tan familiar, pero al mismo tiempo tan indiferente para el peliblanco que yacía en el estudio ojeando antiguos libros cuyas amarillentas hojas podrían fácilmente desintegrarse con el solo toque de los dedos.

Aquel hombre de apariencia juvenil era uno de los 2 primigenios de sangre pura que aún permanecían en este mundo, su longeva y eterna vida le resultaba en ocasiones monótona y aburrida por lo que la mayoría del tiempo solía estar encerrado en ese viejo estudio, rodeado de sus libros y archivos, matando el tiempo que en ocasiones era detestable para él. Si no fuera por su adorada hermana su misma existencia sería una esclavitud tormentosa… Pero al percibir el aroma de esa extraña sangre recordó las épocas donde junto con su hermana decidieron crear a los seres que ahora serian conocidos como vampiros, también lamentaba como sus maravillosas creaturas habían decaído de tal manera que ahora solo eran producto de maldiciones y castigos, ya no era como antes. Quizá sería ese el motivo principal por el que el actual aroma de sus decepcionantes “hijos nocturnos” era de su total desagrado. No importa en qué lugar estuvieran o que acciones hicieran en vida, si eran de descendencia directa o simples transformados… cuando uno moría, el aroma de estos llegaba hasta los primigenios anunciando su inevitable destrucción.

Cada ser sobrenatural posee un aroma único e irrepetible por lo que era fácil anotar en el gigantesco registro conocido como el libro del deceso la codificación de dicha sangre llevando un archivo de la descendencia perdida, y como el principal soberano de los seres de la noche era una de sus tareas guardar ese registro para la posteridad. Fue por eso que al sentir ese aroma la codificación de la sangre mostró la verdad al primigenio… el nombre de la susodicha, su vida, sus pecados y gracias, todo estaba reflejado en aquel aroma penetrante de sangre que flotaba en el aire de su estudio. Ya con la información en su cabeza se levantó de su gran sillón para tomar el archivo del librero y anotar con una pluma negra remojada en sangre original el nombre de la desdichada. El nombre estaba claramente detallado en el archivo dejándose ver las letras rojas que citaban: Aiko Naomi Blunder Weiss. Una vez puesto el nombre en el registro procedió a guardarlo y continuó con su lectura, para él la vida de los vampiros era simple, mundana y extravagante… cosas que rompían el código inicial y que causaban desagrado en su ser.

Transcurrieron los días, semanas e inclusive meses… Todo seguía su curso o al menos eso pensó el peliblanco cuando de modo sorpresivo ese aroma de sangre volvió a manifestarse, pero ya no con los toques de muerte sino más bien con algo que rompía las leyes originales… la resurrección. Ese aroma a sangre ahora estaba mezclada con el de otro ser sobrenatural cosa que causo que los ojos dorados del primigenio ardieran en coraje. Levantándose de su gran sillón abandonó su estudio, camino por esos gigantescos pasillos, no esperaba encontrarse con su hermana quien reflejaba en su mirada algo de preocupación por lo que al parecer estaba aconteciendo, más un ligero toque en su hombro fue suficiente para indicar que él se encargaría de todo. Descendió las escaleras y salió del castillo quedando de pie en uno de los jardines de su propiedad.

Un simple movimiento de su mano genero una negra bruma que fue tomando forma hasta convertirse en 3 lobos negros de ojos dorados que ahora esperarían órdenes de su amo: [c=#808080]- Tal parece que alguien está desobedeciendo las leyes originales, ¡Encuentren a esa mujer y al responsable de esta resurrección prohibida! Cuando lo hagan señalen su posición para mí, Tal parece que llego el momento de enseñarle a estos niños las consecuencias por desobedecer las leyes y nuestra autoridad… ¡Vayan! -[/c]

A la orden de su amo, las bestias fueron en busca de sus presas, dejándose llevar por el aroma de sangre revivida en el aire. Tomo unos días, pero los lobos dieron con la presa principal, aquella mujer yacía en Inglaterra, en un enorme castillo rodeado de montañas heladas y verdes prados. En ese momento era de noche y la luna llena brillaba en lo alto del cielo. Los lobos dieron la señal por medio de sus presencias a su amo y después echaron a correr por entre los bosques que circundaban el castillo. Subiendo por cumbres oscuras llegaron hasta el peliblanco que se había transportado gracias a la señal y ahora estaba ahí, parado en esa cumbre donde se observaba completamente el castillo ajeno. Su mirada era siniestra y filosa, llena de enojo y totalmente inmisericorde. Movió su mano y los lobos desaparecieron para volverse espesa bruma una vez más.

[c=#808080]- Llego el momento pequeña pecadora, supongo que serás la primera en ser castigada. Después de todo, tu renacer nunca fue autorizado, ahora veamos ¿En qué lugar de ese castillo te ocultas? – [/c]

Caminando silenciosamente tomó rumbo hacia la entrada del castillo, su presencia fue totalmente oculta para los habitantes del castillo, una de las ventajas que tenía al ser el creador de la especie vampírica pero la luna se empezó a tornar roja por su sola presencia, señal clara para cualquier vampiro que algo muy malo estaba por ocurrir. Ingreso en el castillo sin que nadie se diera cuenta. La búsqueda había comenzado… [/code]

[center][image=https://media.giphy.com/media/Jobh50GkCr9Z9zSwC0/giphy.gif][/center]
 
 
[code] *Días antes Aiko había tenido una extraña sensación, esos presentimientos y dudas abarcaban la mayoría del tiempo la cabeza de la rubia, era algo raro ya que ella es muy distraida, había pasado sus días pensando por qué se sentía de ese modo. Desde que fue resucitada por su hijo Minato no había sentido tranquilidad del todo a pesar de que demostraba lo contrario y eso era por qué no quería preocupar a su familia.

Durante la última semana había sentido que era observada pero no lograba percibir ni un aroma extraño o ajeno al de los habitantes del castillo, cada día, cada hora, minuto y segundo se volvían más y más difíciles para ella y así pasó los últimos tres días, mirando a todos lados como si fuese a ser atacada en cualquier momento y eso realmente la molestaba, la paranoia no es para nada el estilo de la vampiresa la cual hasta llego a pensar que se estaba volviendo loca.

Un día como cualquier otro había acabado, ella habia estado en el sótano casi todo el tiempo usando su laboratorio, de repente un cansancio no la dejó seguir y decidió ir a ducharse para acostarse aunque no fuera a dormir, solo sentía mucho pesar en su cuerpo. Así pues subió a su recámara caminando por los largos pasillos mirando a todos lados hasta que entró a "Su lugar de paz", entró de inmediato a ducharse tardando poco más de 20 minutos hasta que el agua se enfrió totalmente y decidió salir. Fue a ponerse su ropa interior, unas medias blancas que llegan a la mitad del muslo y una camisa sin abotonar algo holgada, por fin fue a su cama y se sentó en esta tomando un libro de hechicería para comenzar a leerlo, musitaba algunos encantamientos para tranquilizar su espíritu el cual se sentía acechado*
[c=#E50000]
¡Quod insania et veniet pax! ¡Quod insania et veniet pax! ¡Quod insania et veniet pax![/c]

*Repitio tres veces con los ojos cerrados y con un tono de voz normal, solo se sintió más calmada pero no ayudó mucho para conseguir la paz que quiere. Entonces cerró de golpe el libro y lo colocó en la mesita de donde lo tomó y decidió hacer algo que solía hacer cuando era una mortal, buscó en el cajón de su tocador frente a la cama y sonrió sacando unos audífonos y un teléfono, fue a apagar la luz dejando solo la lámpara de mesa al lado de su lugar de descanso, regresó a su cama para acomodarse y recargar su espalda en la cabecera, colocó los audífonos en sus oídos y puso algo de música clásica para relajarse y comenzó a tararear aquellas melodías tan calmadas al mismo tiempo que leía un pequeño libro.

La rubia ni imagina el peligro que corre debido al peli blanco que se pasea por los pasillos y corredores en busca de ella y su hijo, un peligro latente que paso a paso se aproxima a su recámara en su propio castillo sin ser detectado* [/code]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/31/76/52/A-N-Bld-W-6zp3ryFCL-b.jpg][/center]
 
 
[code]Sus pasos eran totalmente silenciosos, como si fuera un gato cazando a su pequeña e inofensiva presa, el problema era que el dichoso castillo en el que se encontraba era de proporciones gigantescas y lo más común era que tuviera escondrijos y pasajes secretos, ocultos a la vista ordinaria. Su olfato estaba un poco confundido pues el aroma dentro del castillo era demasiado especial, lleno de aromas similares con muy pequeñas diferencias al aroma que trataba de encontrar, aromas nauseabundos para su percepción pues el simple aroma de vampiro le era irritante, por esta razón siempre llevaba una bufanda negra que cubría su rostro hasta el nacimiento de la nariz, así disminuía la potencia de los aromas que normalmente le rodeaban.

Con cada paso que daba descubría nuevas habitaciones, salones y compartimientos, incluso pudo divisar a algunos seres, lo más probable es que fueran miembros de la sangre de la pecadora, ya que el aroma que despedían era muy semejante al de la presa que intentaba encontrar. Observaba en cielo cada rincón, a cada personalidad que aparecía entre los pasillos y habitaciones de la gran propiedad, sin que estos se percataran de su sola presencia. Para todos los seres de este mundo exceptuando a su hermana menor, tenía la habilidad de volverse invisible a los ojos ajenos, podía estar cara a cara con cualquier ser y este no lo vería ni siquiera sentiría su sola presencia.

¿Sería conveniente usar nuevamente a sus lobos? Quizá no sería lo más apropiado pues ellos si serían vistos y alertarían a los habitantes del castillo. Quería encargarse de todo del modo más rápido, preciso y silencioso posible. Dudaba en cierta forma de lo que debía hacer pues al observar a las personalidades que ahí habitaban no pareciera que fueran los típicos vampiros altaneros y codiciosos que solo viven por la sangre y que olvidan el verdadero significado de una vida inmortal, pero la ley era la ley. Esas dudas empezaron a azotar su cabeza, pero él siempre había sido firme en sus actuares y decisiones. Estaba tardando demasiado tiempo, no encontraba ni al causante del pecado ni al mismo pecado resucitado, y algo que detestaba era perder el tiempo.

Justo cuando estaba por invocar a sus lobos un presentimiento lo detuvo de inmediato, saliendo por una planta baja una mujer de dorada cabellera ascendía hacia el piso superior del castillo. El aroma era inconfundible, era ella… Sus ojos dorados se perdieron en esa larga y dorada cabellera, mientras su delicada silueta se perdía entre la oscuridad de los pasadizos del castillo. La penumbra que observaba lo sacó del estado de ensoñación en el que había entrado y cerrando sus parpados se quedó de pie al inicio de los escalones. ¿Era esa mujer de finos rasgos la manzana del pecado que habían traído a la vida? Mientras subía los escalones en silencio la idea recorría sus pensamientos.

El aroma que despedía la mujer ya no era tan desagradable como antes, o al menos su olfato ya no lo manifestaba de esa manera. Tardo pocos segundos en llegar a la entrada de la alcoba de la mujer, y al escuchar el sonido de la ducha prefirió aguardar fuera, frente al pórtico de la puerta mientras conectaba la información obtenida por el aroma de la sangre prohibida. Recordó las imágenes que vio esa noche de muerte anunciada, viendo la muerte injusta de aquella mujer a manos de una horrenda mujer llena de sed de odio y venganza, recordó el rostro de aquel que vertió su sangre para resucitar a la inocente fallecida. Sus dorados ojos se posaron en el dintel de la puerta mientras analizaba los hechos acontecidos, pero a pesar de ser una muerte injusta ella no era nadie para romper las leyes establecidas, merecía un castigo y debía regresar al mundo de los muertos del que no debió salir.

El sonido de una puerta lo alertó, era ella que ahora salía del baño y se recostaba en esa mullida cama. Fue entonces que decidió entrar, estaba decidido a tomar justicia y terminar con esa dolorosa vida. Sus manos estaban listas para ejecutar su feroz acto cuando esas palabras latinas detuvieron su actuar…. «[b]¡Quod insania et veniet pax![/b]» ¿Acaso ella también tenía acceso a magia ancestral? La magia era una de sus más grandes habilidades, por lo que le sorprendió de sobremanera escuchar esos términos que no había escuchado en largos siglos de existencia.

Eran demasiadas sorpresas para el soberano y no podía perder más el tiempo… retomo sus acciones y estaba preparado para atacar con un golpe certero, decapitarla seria la forma más pronta y silenciosa. Sus uñas se alargaron y estaban listas para dar el corte final pero su mano fue detenida por el sonido de la melodía que escapaba de los audífonos de la muchacha que se había puesto al dejar el libro de magia a un lado. La pieza que sonaba era una melodía muy familiar para él, a su cabeza llegaron los recuerdos de la época en que vivió mundanamente y todo era tranquilidad y satisfacción para él y su hermana. Una pieza sagrada para ambos hermanos que en ocasiones entonaban en su castillo para acallar los malos momentos. ¡¿Cómo era posible que tantas coincidencias ocurrieran esa misma noche?!

[c=#808080]- ¡¿Quién eres tú que con tantas improbabilidades me hace dudar de mi decidir?! – [/c]

Pronuncio en voz alta y con tono enfurecido, su diestra estaba directamente sobre el cuello de la muchacha, preparado para ejercer la presión necesaria y terminar con el trabajo.

[c=#808080]- Eres una abominación que no debió volver a este mundo ¿Quién te crees tú hechicera para regresar de la tierra de los muertos y romper las leyes que con tanto trabajo se impusieron a los seres de la noche? Tú y el responsable de tu resurrección deben ser castigados y la muerte es la sentencia a esa culpa. –[/c]

El primigenio se quedó en silencio, observando detenidamente a la muchacha sin quitarle la vista a esos ojos ajenos que pronto se llenarían de temor y angustia. Si intentaba gritar sería ajusticiada inmediatamente, si trataba de escapar el resultado sería el mismo. Hasta ese momento quedo oculto de su mirada, no deseaba mostrarse ante ella...

No había otro destino más que la muerte o al menos eso él pensaba. Nadie podría socorrerla así que el destino era ahora quien decidiría la jugada final a ese encuentro.[/code]
 
 
[code]*Todo el camino desde su salida del laboratorio hasta la habitación había sido seguida y observada sin que lo notara aún con toda la paranoia que cargaba dentro de sí. Estaba sentada en su cama y comenzó aquella melodía que le recordaba tanto al que había sido su esposo, la canción era del músico Chopin y la melodía era Minute Waltz, esto provocó en la chica un fuerte dolor y a causa de esto que de sus brillantes ojos rojos brotaran lágrimas de auténtica tristeza, cerró sus ojos y limpió con cuidado sus mejillas por las pequeñas gotas que había derramado aunque antes una había llegado hasta el libro que leía, no era uno cualquiera, era el Diario que ella llenaba día a día desde que conoció a aquel hombre que le robara su corazón y al que le entregó su amor sin reservas.

Ese diario lleno de historias y pensamientos con el hombre que pensó estaría a su lado por siempre y que ahora no está... como si nunca hubiera existido.

Aguantando el llanto hojeaba las páginas deteniéndose en una de golpe, sus labios se extendieron en una sonrisa pero sus ojos reflejaban otra cosa, parecía estar triste aunque a la vez alegre podría decirse que estaba ¿nostálgica? Ni ella lo sabía, el recuerdo que estaba escrito en esa página decía lo siguiente... "Ya pasaron 8 meses y medio, nuestros hijos pronto nacerán y por fin Seré igual a ti" luego recuerdó que después del nacimiento de sus dos hijos mayores su ex esposo por fin la convirtió en vampiro a pesar que el no quería hacerlo, esta vez apretó el puño y pronunció con un hilo de voz*

[c=#E50000]Estupido John...te odio...[/c]

*Ahora sus lágrimas rodaron de nuevo con mayor fuerza que antes al leer unas páginas más adelante..."Ya no estoy más con John, quizá por eso no quería convertirme en alguien como él, tal vez nunca me amó pero yo a el si y así será hasta el dia de mi muerte"...una punzada en el estómago le hizo gritar de rabia arrojando el diario al suelo y arrancando los audífonos de su cabeza, el movimiento brusco que hizo logró que Aiko sintiera algo extraño en su cuello pero no le dio importancia solo se quedó sentada en su cama abrazando sus piernas y colocando su frente cuidadosamente sobre sus rodillas, casi de inmediato levantó el rostro y miró por la ventana la gran luna roja que se asomaba en el firmamento, su rostro tenía lágrimas cubriendo sus mejillas y estas a su vez estaban un poco rosadas, hablo muy suave y elevó su tono haciendo preguntas como si hubiera alguien con ella*

[c=#E50000]¿Por qué? ¿Por qué me convertiste si te irías? ¿A caso merezco una vida de Soledad? Mis hijos me aman pero...¿Es suficiente eso para mi? ¿Tal vez debería morir de nuevo y no volver jamás? Pero ellos...Minato hizo un gran esfuerzo para tenerme de vuelta...¿Que debo hacer? Lo que se que este arriba oyendome ¡¡¡DAME UNA SEÑAL!!![/c]

*Un grito desgarrador salio de su fina garganta y volvió a ocultar su rostro entre sus piernas, los largos cabellos dorados de la chica que aún estaban húmedos ocultaron su rostro empapado y comenzó a llorar como si de una niña pequeña se tratara* [/code]
 
 
[code]Cuanto dolor había en esas palabras… tan ensimismada estaba en sus antiguos y latentes pesares que no había escuchado las palabras de su acechante. A decir verdad, ese libro que aventó con tanta furia rozó su rostro, rompiendo su habilidad de invisibilidad y dejando a la vista de la fémina su presencia. Aún tenía su mano estirada con dirección a su cuello, pero decidió retraerla para posarla en el lugar del golpe recibido.

[c=#808080]- ¡Que mujer tan precipitada eres! ¿A parte de ignorar mis palabras te atreves a lanzarme ese enorme libro a la cara? Tsk! Eres la primera y la última en conseguir semejante hazaña… -[/c]

Sus ojos dorados se posaron nuevamente en la fémina, el roce con el libro no había sido muy fuerte, pero habían transcurrido milenios desde que alguien lo había siquiera lastimado de esa manera. Un acto así podía ser considerado un delito grave y el castigo para ello era obviamente la pena de muerte. Para evitar que otros se dieran cuenta de su presencia, se abalanzo sobre la mujer para tapar su boca con la mano mientras aprisionaba su cuello con la otra. Para él no exigía esfuerzo aplicar la fuerza ante una mujer tan débil y frágil y más en el estado tan pueril en el que se encontraba.

[c=#808080]- La muerte debería ser el castigo apropiado por tu pecado, pero no conforme con ello te atreves a golpearme. Mujer… eres muy audaz y osada, o tal vez solo eres muy tonta como para darte cuenta que tu final está cerca. Aunque… tal parece que la nueva vida que te fue concedida es un suplicio para ti. -[/c]

Recordaba las palabras que profirió antes de aventar ese pesado libro, las lágrimas que había derramado y el dolor que fuertemente la torturaba. ¿No era ese el mejor castigo a su pecado? En cierta forma deseaba saber más, esa mujer le causaba curiosidad. Era la primera vez que una fémina le llamaba tanto la atención… quizá por no ser un vampiro puro sino uno transformado por otro. Recordar los antecedentes que observo por medio de la codificación de la sangre derramada y más aún por los reclamos lanzados al que la convirtió. Quizá era uno de sus defectos, pero era un ser muy curioso, y esa curiosidad estaba ahora nublando su juicio y ablandando su sentencia.

Soltó a la mujer con la esperanza de que no gritara y guardara silencio, le daría la oportunidad de explicarse y quizá, si era afortunada, su sentencia cambiaria o se mantendría en firme. Todo dependería de la situación y de como aquella rubia se defendiera con sus palabras.

[c=#808080]- Mujer…~dando un fuerte suspiro~ ¿sabes quién soy y por qué estoy aquí? Los vampiros son regidos por las leyes impuestas por los progenitores, cuando un mortal, tenga o no poderes especiales, es transformado en vampiro, su humanidad muere para convertirse en un ser sobrenatural, un ser nocturno, como muchos suelen describir… Tu abandonaste esa humanidad para convertirte en lo que eres ahora, un vampiro transformado, pero a su vez eres un vampiro incompleto. Al ser transformada accediste a acatar las leyes, y las leyes dictan que si un ser nocturno es destruido este no volverá a la vida pues rompería el equilibrio establecido. Los únicos que pueden romper ese equilibrio son los primigenios, los vampiros originales que nacieron de la evolución y no de las maldiciones como lo son los vampiros que conoces… el vampiro que eres. -[/c]

Decidió sentarse al filo de la cama, alejándose de la fémina mientras trataba de explicar lo más calmo posible la situación y el pecado que se le imputaba. Decidió observar por la ventana y contemplar la luna roja, luna que se manifestaba por su simple y sola presencia en aquel lejano castillo, luna que era señal de que un primigenio original estaba en esos sectores.

[c=#808080]- Tú fuiste asesinada, fuera justo o injusto moriste por segunda ocasión y con ello tu ciclo vampírico concluyo. Sin embargo, alguien rompió las reglas y te trajo a la vida una vez más. La ley dicta que de ocurrir esto el ser resucitado debe perecer y el que cometió el delito deberá ser eliminado de tal forma que su alma y esencia nunca más vuelvan a renacer. Ahora dime… ¿Quién fue el que te resucitó? Si lo haces puede que sea magnánimo y no sea tan duro con tu juicio. -[/c]

Sus ojos se volvieron como cuchillas que se clavarían directamente en los ojos de la fémina. Esos ojos color oro mostraban que no era un vampiro común y corriente y que sería difícil hacerle cambiar de opinión. Él llego a ese castillo por 2 vidas y al menos se iría con una de ellas. Era algo inevitable. Poniéndose de pie se quedó parado frente a ella esperando su justificativo y quizá su medio de salvación o de destrucción.

- Y bien… ¿hablarás o preferirás aceptar el castigo que el destino te depara?[/code]

[center][image=https://i.imgur.com/cYSNZiA.gif][/center]
 
 
[code] *Ese presentimiento que había tenido se hizo presente en la forma de un hombre que no le dio tiempo a responder siquiera cuando lo tenía casi sobre ella cubriendo sus labios y apretando su cuello sin mucha fuerza pero con la suficiente para ahogar los intentos de gritar de la pálida rubia, solo lo observa detenidamente tratando de librarse del agarre que no le permitía moverse mucho, lo miraba abriendo sus ojos ampliamente casi suplicandole con estos que la suelte. Los reclamos hacia ella eran casi incomprensibles por la menor qué en ese momento no entendía el por qué hasta que el mayor decidió soltarla, para ese momento Aiko ya estaba resignada y dejaría de luchar y gritar, cuando es liberada solo se aleja un poco y no dejaba de observarlo sin siquiera parpadear, la tonalidad roja de sus ojos se intensificó y se mantuvo quieta en aquel lugar que tomó como refugio del invasor en su habitación.

Le permitió hablar y trataba de analizarlo sin dejar de lado su instinto de supervivencia, el albino se aleja un poco dejándole mayor espacio, eso le dio curiosidad ya que el se veía furioso al principio y de un momento a otro se mostraba algo interesado, es entonces que la chica decide contarle al varón un poco de su pasado*

[c=#E50000]Yo...[/c]*Tomo aire profundamente como si lo necesitara y continuo* [c=#E50000]Yo me llamo Aiko...soy descendiente de brujas y hechiceros, mi padre era un gran gobernante pero lo traicionaron y asesinaron cuando mi gemela y yo solo éramos unas bebés de dos años de edad, mi madre...[/c]*Hizo una pausa y trago saliva para continuar su relato* [c=#E50000]Ella huyó con mi hermana y conmigo para escondernos y evitar ser asesinadas las tres...cuando cumplimos 16 años de regalo, mi mamá nos llevó a la playa, la pasamos bien hasta que llegó a hora de irnos...yo...yo discutía con mi hermana en la parte trasera del auto y distrajimos a mamá chocando contra un camión...[/c]*Puso sus manos a los costados de su cabeza y se agacho* [c=#E50000]Desperte en el hospital y olvidé por completo quién era y desconocía si tenía familiares, así viví dos años hasta que conocí a mi hermano adoptivo, gracias a sus cuidados y cariño pude recordar todo y sufrí por que la escena que había olvidado por dos años me atormentó hasta que por cosas del destino me reencontre con mi gemela.[/c] *Vuelve a levantar la mirada* [c=#E50000]Para ese entonces a mis 18 años estaba casada con un vampiro pura sangre llamado John Delacroix y estaba embarazada de mis mellizos...mi hermana me contó que mi madre por desgracia no se había salvado pero ella logró sobrevivir...[/c]

*Mira al primigenio pensando que tal vez lo está aburriendo y está siendo redundante pero aún así continúa.*

[c=#E50000]Mi ex esposo nunca quiso convertirme, era yo la que insistía pero después que nacieron nuestros primeros hijos estuve a punto de morir y el decidió que[/c] *Sonrie con ironía* [c=#E50000]que no me dejaría nunca y me convirtió en vampiresa, yo estaba feliz por aquella desicion aunque el en repetidas ocasiones me recordaba lo arrepentido que estaba, así paso el tiempo y tuvimos a nuestro tercer hijo, todo fue mucha felicidad y tranquilidad pero decidimos no tener más excepto Minato, el es adoptivo pero hice un ritual ancestral con mi sangre y la de John haciendo a Minato casi un hijo nuestro, al menos de sangre.

Ahora pues...yo recibí una carta donde me decían que mi padre seguía con vida y solo yo podría rescatarlo y quizá usted tiene razón y soy muy tonta e ingenua, fui a "Salvar a mi padre" y fui asesinada en el intento, mi ex pareja me encerró en un cristal hecho por el para conservarte aunque no se para que, luego John desapareció y fui traída de vuelta de la muerte pero...me temo que no puedo revelar quién lo hizo, prefiero ser asesinada aquí y ahora que traicionar a esa persona. [/c]

*Sus ojos lo observaron casi como retandolo y en su mirada se notaba el miedo pero ¿No era mejor sufrir un momento que vivir en agonía? Era lo que la chica se dijo a sí misma para darse valor*

[c=#E50000]Si usted quiere una vida, tome la mía...[/c]
[/code]
 
 
[code]Aun estando de pie cerca de la fémina, escucho atentamente cada palabra, pero con ese último dialogo no pudo evitar soltar una que otra carcajada, dejando caer de manera involuntaria al suelo la bufanda que cubría la mitad de su rostro y revelando su faz en totalidad, aquellos detalles tan únicos que solo los primigenios poseen en su ser, era el rostro muy semejante al de un dios o un demonio, de finos rasgos y piel tan pálida como la luz de la luna. Se llevó la diestra a su cabeza, tratando de acomodar los mechones blancos que caían sobre sus ojos y siguió carcajeando en tono moderado por unos segundos más para después tomar aire.

- Ah… mujer, me has narrado toda tu vida, pero ¿crees que eso es suficiente para poder despertar un poco de piedad en mí? ¿Crees que tu vida es suficiente para pagar el pecado cometido? Y lo más importante… ¿Crees que puedes ocultarme información relevante? ¿Con quién crees que estás hablando? -

De un modo agresivo sostuvo el rostro de la ajena en su diestra y acerco su rostro descubierto para quedar frente a frente ante su mirada desafiante. Nadie se había atrevido a tanto, siempre los demás vampiros al verlo bajaban inmediatamente la mirada y nunca se atrevían a verlo directamente a los ojos, pues era una falta gravísima pero ahí estaba ella, una simple y débil vampiresa de transformación que trataba de desafiarlo con el único fin de salvaguardar a su resucitador.

[c=#808080]- Sé perfectamente que fue tu hijo adoptivo el que realizó la resurrección y ahora gracias a ti sé su nombre. ¿Minato verdad? ¿Crees que por tener la protección de la rama Delacroix puedes hacer lo que te venga en gana? Pues déjame decirte esto, los Delacroix son poderosos es cierto pero ese poder se les entrego cuando yo cree al primero de este clan y así como di el poder puedo arrebatarlo. ¿Arrepentimiento? ¿Culpa? No señorita, un vampiro cuando transforma a otro sabe perfectamente en que juego se mete y sabe bien las consecuencias. No eres una vampiresa pura y tus hijos tampoco lo son, son solo mitad vampiros o mejor digamos vampiros incompletos. Solo los primigenios pueden convertir en modo perfecto a una criatura como tú o tus hijos. Y es una pena, pero me interesa más la vida del que te trajo de nuevo a este mundo. A menos que… - [/c]

Pauso su diálogo para levantar del suelo su bufanda y volver a ponérsela en el rostro, más ahora su mirada era mucho más fija y penetrante, como filudas espadas acechantes listas a estocar a su víctima. ¿La pondría a prueba o simplemente jugaría con ella hasta determinar su castigo? Había algo que lo hacía dudar, pero aun no tenía respuesta a la interrogante. Necesitaba más tiempo para averiguar bien las cosas. Camino hacia la puerta de la habitación con la intención de abandonar el lugar, la prueba seria puesta en marcha…

[c=#808080]- ¿Que tanto estas dispuesta a ofrecer? Por la vida de tu hijo, y por tu vida… Piénsalo, tienes hasta que el sol se levante del horizonte. –[/c]

Señalando a la ventana, indico la cumbre donde antes había estado con sus lobos, en esa cumbre solitaria, lejos de la vista de extraños aguardaría hasta el amanecer esperando una respuesta.

[c=#808080]- Cuando tengas la respuesta ve a ese lugar, si no lo haces entenderé que no te importa las vidas que están en juego, y me encargaré de tomar la vida de tu hijo personalmente, su vida antes que la tuya. Así que, estaré esperando su respuesta señorita, solo espero que decida correctamente… solicitabas una señal… ahora la tienes. –[/c]

El cuerpo del peliblanco se desvaneció cual bruma nocturna dejándola sola. Del mismo modo que entro así salió del castillo. Había dado una prórroga de tiempo adecuada para hacer que la joven pensara la respuesta correcta, pero al mismo tiempo él necesitaba cordura y equilibrio para sí mismo. Por alguna extraña razón la presencia de la joven lo llenaba de paz y eso jamás había sucedido antes. La única que lograba calmar sus penas y decepciones era su pequeña melliza. ¿Acaso esa mujer seria especial? Solo el tiempo lo diría. La luna perdía su tono rojizo lentamente, el soberano ahora estaba tranquilo por lo que la señal de peligro era innecesaria. Para matar su aburrimiento materializo nuevamente a sus lobos quienes le harían compañía esa noche hasta que la mujer apareciera en el sitio pactado.[/code]
 
 
[code]*Evidentemente Aiko se molestó con el primigenio ya que el sufrimiento de ella le pareció gracioso y se río en su cara, "Que patán" pensó la chica y frunció en ceño pero unos instantes después su mirada cambió a una más curiosa cuando pudo verle el rostro por completo y se sorprendió al ver reírse a aquel que hace unos momentos le habló de matarla, su rostro perfecto luce bien con esa sarcástica sonrisa, de pronto el Albino habló y ella sacudió un poco su cabeza y volvió a fruncir el ceño con las palabras que el hombre manifestó *

[c=#E50000]Yo no pedí que me trajeran de regreso, mis hijos me querían de vuelta y yo...[/c]

*Es tomada del rostro con fuerza y se queja un poco, la cercanía con el contrario le hace perder unos momentos la concentración pero no aparta sus ojos de los del mayor mostrándole que puede llegar hasta las últimas consecuencias aunque esa seguridad se vio afectada cuando escuchó mencionar a su hijo menor, de la nada gruñó un poco y lo observó muy molesta por lo que dijo a continuación sobre querer la vida de Minato.

Por fin la suelta para ponerse su bufanda y darle una advertencia, pensar como salvar su vida y la de su hijo, en ese momento miró al vampiro señalar la cumbre donde este la estaría esperando con algo interesante para darle.

Le dijo unas últimas palabras y se desvaneció tal y como lo vio aparecer en su habitación, la bella rubia sintió que podía respirar pero a la vez sintió una presión en su pecho, ¿que podría interesarle a un inmortal como él?, seguro tiene todo y tampoco luce como una persona que ame los lujos.*

[c=#E50000]¿Que podría querer un hombre como el que le sirva más que dos vidas?
[/c]
*Preguntó para sí misma, estuvo dando vueltas por su recámara un par de horas y tenía una idea rondandole la cabeza...pero ¿sería buena idea? El solo echo de pensar que lo que ella planea ofrecerle no le va a gustar o lo hará reír como hace unos momentos le hace estremecer su delicado cuerpo y no tanto por ella si no por su hijo, solo le importa que el esté bien.

Al fin toma valor, se pone un pantalón negro no muy ajustado, una blusa de manga larga y cuello de tortuga, unos zapatos bajos, amarra sus dorados cabellos con un listón negro y toma aire antes de salir de su habitación.

Recorrió los pasillos a toda velocidad para que nadie pudiera verla, iba a su encuentro con aquel que pretende quitarle la vida y aún así tiene esperanza que todo estará bien. Pronto está fuera del castillo, para cuando llega a donde está lo más alto de la cumbre faltan algunos minutos para que el sol pueda salir, se detiene al ver a los lobos ya que no esperaba verlos, ella sabe que el mayor está enterado de que llegó así que solo aclara su garganta para disponerse a hablar*

[c=#E50000]Ya tengo una respuesta y... no sé qué tanto le agrade pero aún así le propondré un trato...
[/c]
*Hace una pequeña pausa para poder verlo a los ojos directamente y continuar su oración*

[c=#E50000]Yo...yo no sé cuanto valga mi vida para usted y la de mi hijo tampoco pero si deja a mi hijo vivir su vida "normal" yo le serviré a usted, le daré lo que pida cuando lo pida, tendrá mi lealtad y hasta el día que decida que debo morir yo le entregaré mi alma en su totalidad, nunca lo contradecire y seré como una sombra, pegada a su ser siguiéndolo sin chistar a donde sea que vaya...[/c]

*Aiko sonaba segura, no le importa ser una esclava si fuera necesario solo para salvar al hijo que tanto ama. No deja de mirar al vampiro esperando su respuesta con algo de intriga* [/code]
 
 
[code][c=#808080]- Una esclava… así que ¿esa es tu respuesta? -[/c]

Esas palabras que pudieran parecer humildes por parte de la fémina en realidad encerraban un gran orgullo, detalle que lo hicieron reír una vez más sin poder evitar sentarse en el frio suelo para carcajear por breves lapsos de tiempo. Era tanta la gracia que había causado tal respuesta...

[c=#808080]- Ah mujer… hacía siglos que no reía de tal manera. Pero acaso ¿eres tan orgullosa que crees que serias la persona adecuada para convertirte en mi esclava así nada más? ¿No crees que eres un poco presuntuosa? ¿Qué te hace pensar que necesito una esclava como tú? –[/c]

Su fría mirada se clavó rápidamente en los ojos de la joven. En el pasado nunca había titubeado con sus decisiones, pero había realmente algo interesante en aquella mujer que lo desconcertaba y lo llenaba de curiosidad. ¿Empatía quizá o simplemente deseaba jugar más con aquella muchacha? Entre sus carcajadas decidió seguirle el juego para ver hasta dónde podía llegar aquella mujer, pero algo era seguro no sería tan fácil como pareciera servirle y cumplir los locos mandatos que pudiera hacerle. Asustarla un poco seria un deleite así que estaba dispuesto a ver cuánto deleite podía causarle.

[c=#808080]- Que un vampiro incompleto me sirva… sería la primera vez que algo así sucediera. Pero ya que estas tan dispuesta a “sacrificarte” por el pecado cometido por tu hijo, aceptare tu respuesta como lo correcto. Pero habrá condiciones que deberás cumplir caso contrario no habrá trato alguno que proteja la vida de tu hijo, ni tu propia vida. Después de todo el pecado cometido es demasiado serio como para ignorarlo. -[/c]

Se levantó del suelo donde había estado sentado y con un movimiento de su mano los lobos que hasta ese momento le habían acompañado se desvanecieron como neblina oscura. Sus ojos dorados se posaron en la luna que lentamente se ocultaba en las tinieblas anunciando el final de la noche. Las estrellas se desvanecían ante el arrebol que rápidamente teñía los cielos anunciando la próxima salida del sol.

[c=#808080]- Una de las condiciones que pondré para aceptar será esta: Tanto tú como tus hijos renunciaran a su linaje y legado. No puedo permitir que un vampiro transformado me sirva tan fácilmente y para resolver el problema de tu resurrección equivoca debemos hacerlo de la forma correcta. Se realizará un nuevo pacto y con ello aseguraras la vida plena de tu familia y claro esta… tu propia supervivencia como mi esclava, tal como lo deseaste en tu oferta. Si no cumplen esta condición no habrá trato. -[/c]

Palabras crueles y un poco exigentes, pero era la condición inicial. Extendió su diestra y de esta se formó un pequeño cumulo de nieblas que poco a poco tomaron forma la de un pequeño murciélago negro que abrió ligero vuelo para posarse en el hombro derecho de la muchacha.

[c=#808080]- Ese pequeño es Diaval, es un poderoso demonio que puede adoptar miles de formas, hace muchos siglos que se volvió mi familiar. Él será mis ojos y mi voz. Estará contigo hasta que se cumpla nuestro pacto. Caso contrario será él quien se encargue de dar fin a este problema. Tómalo como un regalo momentáneo de mi parte. Estaré en contacto contigo por medio de mi familiar. Nos veremos en unos días. Más te vale no hacer nada que rompa este trato… - [/c]

Así como los lobos se desvanecieron, él también se convirtió en bruma oscura y se desvaneció al unísono con la llegada de los rayos solares. Decidió darle algo de tiempo para que hablara con la que era su familia. Sabía de antemano que su condición sería difícil de aceptar y el vería todo ese espectáculo por medio de su familiar. Todo estaba planeado de tal manera… Un plan algo déspota y cruel, pero esa era la forma en que se divertía. El sol marcaba el inicio del nuevo día y con ello un nuevo destino para aquella resucitada y su familia. Para bien o mal todo estaba hecho e iniciado y solo quedaba esperar las novedades que su juego iba a generar.[/code]
 
 
[code]*Lo observa reírse por la respuesta que ella le dio al albino, algo que fue grosero de su parte provocándole fruncir el ceño por un breve lapso, y más fue su rabia que hasta se dio el lujo de tumbarse al suelo a reír más placenteramente, motivo por el cual la rubia aprieta sus puños furiosa, ella sabe que con cualquier movimiento en falso le provocaría una muerte demasiado rápida como para darse cuenta y después iría por su familia, no los pondría en riesgo por la burla de alguien como el, le parece tan infantil que afloja un poco sus puños y chasquea la lengua.

Era obvio que por orgullo estaba haciendo eso pero mas que nada era por salvaguardar a su hijo más pequeño y que con ninguna mala intención la devolvió a la vida, solo le queda escuchar la palabrería de aquel que iba a hacer justicia.

Justo en ese momento el mayor le cuestiona y antes de responderle él posa sus dorados y fríos ojos sobre ella haciéndola enmudecer al instante, se mantuvo quieta como una estatua, no era miedo, solo precaución...pero, ¿por qué no simplemente la mató? El se estaría ahorrando todo este teatro y sin embargo seguía viva al igual que su hijo, algo era muy extraño. La rubia entrecerró sus rojos ojos con un poco de sospecha...¿A caso no es tan malo como parece? ¿O puede ser que es un desalmado que le gusta ver sufrir al resto? ¿Que es, qué pasa por su mente?. Esa y muchas preguntas más rondaban su cabeza en tanto escuchaba y observaba al contrario sin moverse de su sitio.

Al escuchar la afirmativa a su respuesta suspiró por lo bajo y oculto una sonrisa agachando con levedad el rostro, segundos después lo miró de nuevo a sus orbes doradas, cuando el término de hablar su voz suave se dejó escuchar mientras los rayos del sol comenzaban a bañar la blanca nieve alrededor de ellos*

[c=#E57300]Esta bien...hablaré con mis hijos sobre esto y prometo no hacer nada que ponga en riesgo a mi familia.[/c]

*Al termino de sus palabras el primigenio se desvaneció ante sus ojos, como si nunca hubiera existido pero dejó en su lugar a ese demonio que ahora se encuentra posado en el hombro de la vampiresa. No lo demuestra pero tiene miedo, tanto que sus piernas apenas si pueden sostener su cuerpo pero no piensa darle gusto al vampiro de verla derrotada, no al menos ahora.

Así pues regreso al castillo y de inmediato pidió a las mucamas que avisaran a su familia sobre una reunión, urgente, de vida o muerte para todos.

Ella aguarda en el salón principal caminando de un lado para otro sin poder guardar la calma, no quiere dejar ver su miedo pero realmente está bastante asustada. * [/code]
 
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