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Y llegó el gran día. Máximo, el Rey de Iscandar, le había pedido matrimonio hace un tiempo atrás. Mentiría si dijera que no estaba nervioso, casarse significaba algo más importante de lo que había dimensionado, ya que no solo lo unía legalmente a una persona, sino que, en su caso, lo volvía rey. Como hijo de la Emperatriz de Eirween ya sabía lo que cumplir con un puesto real significaba, pero era completamente diferente el haber sido un muchacho caprichoso y adinerado, con la desfachatez de hacer lo que se le plantaba en gana, a ser adulto rey, lleno de responsabilidades para las que no estaba seguro de estar listo. Suspiró. No era momento de pensar en ello, había asuntos más importantes... Verse bien era uno de ellos.

Con el cuello bien estirado y las manos abiertas, Indra Schwarzer se dejaba atender. Sus uñas habían sido perfectamente limadas y pulidas, su cabello no podía lucir más sedoso, era una cascada de plata líquida. Si alguna vez tuvo alguna mínima imperfección en el rostro, ya había sido cubierta por finos polvos de maquillar. Su vestuario era impecable, de un inmaculado blanco, reflejando la falsa pureza que deseaba aparentar. Su prometido usaría su traje militar, él por su parte vestía un traje de novio "convencional", si se le podía llamar así a la finísima tela de oro blanco que ceñía su cuerpo.

El palacio de Iscandar estaba impecable, la pulcritud y el estilo militar le daban un toque poderoso y en cierto modo un tanto intimidante, dejando reflejar la fuerza de la milicia de Iscandar.
Los portales mágicos llevarían a los invitados, mediante las coordenadas indicadas en las invitaciones, directamente al palacio. Cada asiento tenía su nombre en brillantes letras doradas y estaban separados en dos grandes secciones como es usual, según si asistían de parte del Almirante o del Wurm.

Indra ya estaba listo, al menos en apariencia, pues su mente no parecía preparada para aquello. Volvió a suspirar y se quedó de pie en su habitación, mirándose al espejo. No deseaba presentarse tan pronto, tenía el carácter de una chiquilla histérica en ese tipo de cosas, así que prefería hacerse esperar y llegar al último para causar nerviosismo.
 
 
Era un día de lo más tranquilo en el hogar del wurm Alastair Schwarzer, cuando Lena logró notar que habían llegado un par de invitaciones con un hermoso adorno, una iba dirigida al nombre de su tío y la otra al suyo, con curiosidad tomó el sobre y con delicadeza rompió el sello que la cerraba para sacar la tarjeta y leer con asombro que venía de parte de su hermano y el Rey de Iscandar, Máximo, por fin alguien le había atado la rienda a su hermano. Cubrió su boca ocultando de esa forma una pequeña risilla, sin embargo al ver la fecha, pudo darse cuenta que sería muy pronto, por lo que tomó la segunda invitación y la llevó a un lugar donde estaba completamente segura de que su tío la recibiría.

Subió las escaleras hacia su habitación y comenzó a ver que entre su ropa no había más que trajes de batalla, un vestido blanco y un vestido negro, a diferencia de su hermano Indra, no era tan vanidosa, coqueta o elegante, sin mencionar todo el tiempo que estuvo afuera.

Tomó el vestido blanco y después sacudió la cabeza, ¿como iba a llegar vestida de blanco? ese privilegio era solo para los novios, sería descortés de su parte llegar sin la etiqueta adecuada, así que optó por el sobrio pero elegante vestido negro, lo limpió como era debido y ya solo esperaría a que el momento llegara, escogiendo algo de tiempo antes para llegar puntual, le encantaba estar siempre a tiempo y mostrar buenos modales.

Al llegar al lugar por medio del portal, todo estaba tan limpio, ordenado y pulcro, ciertamente le parecía muy similar al lugar al que siempre imaginó que su hermano menor escogería como hogar, sonrió cerrando sus ojos y caminó por los pasillos haciendo un eco con sus tacones, recorrió solo un poco su cabello para mirar mejor hasta que encontró el nombre "Lena" en letras doradas, alisó su vestido y tomó asiento esperando a que tanto los novios como los demás invitados llegaran, aunque sabía perfectamente que su hermano tenía el comportamiento de una diva y lo más probable es que querría generar suspenso antes de llegar.

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/54/24/27/Lena-Russoft-Schwarzer-TP3CMahU2-b.jpg][/center]
 
 
[i][c=#E50000]― ¿Estás segura que me veo bien así? No soy mucho de vestir elegante, pero bah... ocasiones familiares, ya sabes. ―[/c][/i]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/54/83/77/Assassin-of-Shinjuku--srVNgMEPL-b.jpg][/center]

El enorme hombre híbrido simplemente salió de uno de las habitaciones en su amplia morada solitaria, claramente pidiendo opinión a su pareja, llevando ropa negra y una corbata roja, con su famosa cola a la vista, y claro su cabeza encapuchada. Pudo haberse llevado su sombrero, pero aquello le pareció más apropiado. Ya la preciosa carnerita que había elegido cómo su pareja le había mostrado ese radiante vestido, y si bien no deseaba decepcionar al lado de semejante vistosidad, deseaba ver apropiado para el evento pero sin dejar de ser él. Si ella fuese a aceptar su look, su mano diestra tomó la de la joven mujer y le haló un poco, entrando a través de aquel portal para que le siguiera, a no ser que por algún motivo aquella le detuviese, o se quedara atrás unos momentos.

Fuese cual fuese el caso entro a aquel elegante salón, notándose varias caras conocidas, varios portales abriéndose para darle la bienvenida a invitados que no habían llegado. Sus ojos observaron a Indra, sus labios sonrieron con calidez y negó con suavidad recordando quién fue, y quién era ahora, comentando de modo simple.

― [i][c=#E50000]Y pensar que la última vez que lo vi pensé en matarle si no aprendía la lección por el camino que estaba llevando... Y ahora supongo que ha encontrado una verdadera razón para no dejarse devorar por el caos. Desearía que ese fuese el caso con todos mis amados sobrinos. [/c][/i]― Le explicó a su adorada mientras caminaba al lado de ella, observando a Indra con cierto orgullo. ― [i][c=#E50000]Pude predecir muchas cosas, le advertí a él algunas, y he de admitir que tengo algo de esperanza al notar que aquel que no tenía redención... Ha encontrado una razón para alcanzarla. [/c][/i]― No era nada sentimental pero su historia anterior giraba alrededor de sus sobrinos y cómo deseaba protegerlos, y al legado de su hermana, era un lazo de sangre.

Así mismo observando al varón asintió con firmeza y orgullo hacia Indra, quizá sin inmutarse por el hecho de que estuviese casándose con un varón, otro que también conocía bien y quizá podía llamar un amigo, a pesar de su huraña existencia, ya que de dónde venía los lazos se forjaban sin importar la forma o tamaño, o género, si bien sus gustos estaban bastante definidos. Miró a su adorada por un momento y le sonrió, asintiendo para guiarle hacia dónde estaba alguien muy especial para él, junto con Sieg a quien entrenó con la fiereza con la que él le habían entrenado, Lena era la sobrina que más adoraba, su lazo había existido inclusive antes de que ella fuese concebida. Sin decir nada Alastair tomó el mentón de su peliplata sobrina y besó su frente. ― [c=#E50000][i]Es extremadamente bueno verte. Luego hablaremos más a fondo... Ella aquí es Lucette, mi amada.[/i][/c] ― Aquello lo dijo de corazón, creyó que había muerto, pero sólo estuvo dormida en lo más profundo de su guarida, tanto así que... ni siquiera él pudo conseguir encontrarle.
 
 
*De entre todas sus actividades posibles, eligió una celebración, claro no era cualquiera, si no la de un matrimonio real de otro planeta, la del rey de un planeta entero.

Quizá por la añoranza de aquellos días en que acompaño a uno de ellos en su viaje o por qué el asunto le recordaba su propia época, o quizá por la curiosidad de descubrir las costumbres de otros lugares. O todo en conjunto. Lo importante era que ella estaba ahí, no recibió advertencia de que la invitación la transportaria al lugar, por lo que al llegar vestida de mucama debido a que se encontraba haciendo la limpieza cuando hecho un ojo a la invitación. Se vio obligada a huir del salón en busca de un baño.


El ser un ser espiritual le daba ciertas ventajas, como el tomar dicha forma para no estar a la vista, además el castillo que siempre le acompañaba le dio la ropa necesaria al materializarse nuevamente.

Claro, como toda mujer tardó una eternidad arreglándose y dado que estaba acaparando uno delos baños, fue cerrado temporalmente luego de que varios empleados le instaran a salir.


Al abandonar el mismo, totalmente arreglada para la ocasión, se llevó varias miradas pero no precisamente por su apariencia, si no por el hecho de que salió de un baño "cerrado por mantenimiento" aunque la verdad era que ella se había apoderado de el completamente.

Luego del bochorno, tomo auna copa de vino y saludo con una sutil reverencia a los presentes, aunque un tanto avergonzada por el alboroto que causó.
 
 
[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/54/74/61/Lucette-Aries-DCarnette-8oxEcfUcR-b.jpg]

[c=#660033]Lucette se había preparado con anticipación antes de la hora, lleva puesto un vestido bastante censillo de color rosa pastel con unos cuantos detalles blancos y tenía unas zapatillas largas que hacían juego con el vestido, este conjunto hacía resaltar mucho su figura como el carácter de la pequeña carnero y menos mal para su pareja fue aceptable dicho outfit.[/c]

[c=#660033]Dado que al parecer Alastair quería alistarse antes con el pretexto de presentarlr a la familia, tenía que ir bien presentable para un evento importante, esperaba que pudiera cumplir con las expectativas de aquellos familiares del wurm. Una vez escucho la voz del varón salir pudo apreciar el traje que llevó puesto.. No hay palabras que pudieran expresar exactamente sobre como se ve, pero para la menor se ve sumamente atractivo.[/c]

[c=#E50073]— Sí, te ves muy bien, creo que no sería la única que piensa así.. Además creo que así eres lindo. —[/c]

[c=#660033]Mencionó con una cálida sonrisa, no mentía para nada y preriere ser sincera con él y dado que ese traje se lo ha enseñado antes para ella fue perfecto, aunque claro ambos tienen una gran diferencia de gusto en cuanto a colores. Una vez que su pequeña mano fue tomada por la ajena, estrecho con un poco de fuerza para no soltarla, cabe admitir que esta sumamente nerviosa ya que uno de ellos ya la ha visto pero, ¿y los demás?, desconoce cuál sería la primera impresión que tienen de la chica, camino con él hasta el portal donde yacían en un salón ambos. Gente que no conoce lo que hizo se le agitara el corazón de los nervios pero procuro que ese pequeño miedo no le fuera un obstáculo.[/c]

[c=#660033]Justo en ese momento el silencio se desvaneció para dar lugar al pensamiento de su amado el cual le hizo sentir más tranquila al respecto, aunque por poco soltaba una pequeña risa pues sin duda cuando se trata de quienes tienen lazos de sangre con el mayor es cuando deja ver ese lado tan blando y amable, es obvio que este no admitiría lo sentimental que es pero dejaba notar que ese fuerte vínculo jamás moriría.[/c]

[c=#660033]Claro que al ver que este la miraba de vuelta y luego busco guiarla, no vacilo, siguió adelante de su lado a pesar de esa ligera vergüenza que cargaba consigo, pronto al estar ahí donde su querido amado quería, ser presentada de esa forma provocó que sus blanquecinas mejillas se enrojecieron con suma facilidad.[/c]

[c=#E50073]— B-buenas, soy pareja de Alastair.. Mi nombre es Lucette, mucho gusto. —[/c] [c=#660033]Dicho esto la pequeña mujer hizo una corta y sutil reverencia dejando notar ahí esa educación que le caracterizaba, pronto volvió a su postura normal y con algo de sutileza sonrió.[/c] [c=#E50073]— Alastair nunca para de hablar de sus queridos sobrinos, me alegra que pueda tener una familia muy unida. —[/c]
 
 
[quote=#ffffff][big][center]HAGANE NO WARRIORS[/center][/big]

¿Quien iba a creer que la persona más importante en aquella boda iba a llegar tarde? Evidentemente su trabajo, como siempre, lo mantenía ocupado, pese a que ese día su agenda estaba sumamente ordenada, tenía todo bajo control, sus horarios estaban intactos y los cumplía al pie de la letra para que tener tiempo de bañarse, vestirse y arreglarse. El gran momento, tanto para él como para la Triple Alianza de la Nebulosa de Magallanes, quienes serían participe de un evento masivo, filmado y transmitido en toda la galaxia de la Gran Nube de Magallanes.

Una contingencia se hizo presente, vaya a saber porque o como, pero ahí estaba, casi en su horario de salida se había presentado una anomalía en uno de los cuadrantes vigilados por Blind Justice. Eso lo enojó y frustró demasiado, pero el trabajo en ese momento era prioridad, a fortuna de todos, quienes también se estaban preparando para asistir al evento, la alerta fue naranja y no roja como muchos pensaron, nada que no podrían solucionar en cuestión de 1 hora a mucha furia. Pese a ello, los miembros de Impact Project le negaban a su propio Almirante que comande la misión por obvias razones, pero como todo adicto al trabajo y responsable de su escuadrón debía hacerlo. Sus soldados accedieron pero con la única petición de que se quede en la base, si bien la seguridad de muchos estaba en riesgo, había que reconocer que la boda Iscandriana también era una prioridad, no solo para Máximo sino para la alianza.
Impact Project se puso en marcha una vez más y partió hacia su destino junto con Red y Yellow. El Almirante como lo prometió se encargó de las ordenes junto con Alfonso, líder del Blue. La campaña no le tomó más de 45 minutos llegar y derrotar a las anomalías, pero la parte más difícil llegó, remover los escombros, asistir a los heridos y trasladarlos a las zonas seguras, algo a lo que ya no le correspondía, pero el protocolo de seguridad impedía que los soldados se retiren hasta que finalicen los traslados, pasen el listado de heridos, las bajas y pérdidas materiales.

Entre todo el trabajo, las horas pasaron, cayó las 2 de la tarde y Máximo seguía en la base; se había percatado del tiempo, no había cumplido para nada con su agenda, más aún cuando todos fueron citados a ese horario. Sabía perfectamente que su prometido estaría molesto por llegar tarde, así que trató de acelerar las cosas, pero tampoco deseaba ejercer presión a su tropa por un compromiso previo. Las prioridades en el Almirante eran distintas que el resto, quienes se preocupaban porque deje un momento el trabajo de lado y preste atención a su propia batalla. Pasaron unos pocos minutos y sus propios soldados, quienes le acompañaban en el centro de mando, terminaron echándolo y regañándole para que se prepare, al fin y al cabo todos irían a la boda tarde o temprano, no era necesario que espere a que todo finalice.
No tuvo de otra y fue a alistarse. Hizo lo más rápido posible para bañarse y vestirse, aunque no tenía idea que hacer con su cabello, si cortarlo para esa ocasión o sólo hacerse una pequeña cola de caballo. Lo pensó mientras se miraba al espejo con su traje de gala militar negro, cuyo llevaba sus medallas en su pecho y su distintiva capa roja, la cual no usaba hace ya tiempo.

― [i][c=#E50073]¿Quieres que te arregle el cabello, Almirante? [/c][/i]― Preguntó uno de sus compañeros, quien también se estaba alistando para participar en el evento. Este vestido con el mismo traje militar, aunque a diferencia del mayor, este no era tan llamativo como el suyo, era bastante simple, con apenas medallas, no era un soldado con muchos reconocimientos debido a que era bastante nuevo en la base. ― [i][c=#608FBF]¿Podrías? Realmente no se que hacer con él.[/c][/i] ―

― [i][c=#E50073]Por supuesto, ven. [/c][/i]― Le obligó a sentarse en el banco de madera frente a los vestidores y allí el hombre sacó de su casillero una pequeña cartuchera de cosméticos, peines y tijeras. Este sin más procedió a peinar los cabellos de su Almirante, no estaba muy seguro si cortarlo o no, pero aún así lo hizo. Dejó el corte hasta mitad de espalda y poco a poco fue creando un nuevo estilo en el Folkeano, bastante radical a lo que siempre acostumbraba llevar pero aún así era algo ideal para la ocasión. Realizó un par de trenzas en sus cabello y usó algunos invisibles para dejarlo totalmente hermoso. Aunque no estaba muy satisfecho ya que deseaba más. Era la primera vez que su Almirante le pedía tal cosa, así que aprovechó para maquillarlo, sutil pero aún así quedó divino tras usar algunas sombras que resaltaban sus perlas azules, y por supuesto usó algo de labial para que sus belfos estuvieran brillosos y delicados. Apenas terminó lo obligó a levantarse y lo llevó hacia el espejo. ―[i][c=#E50073] ¡TARAN! ¿Le gusta? [/c][/i]― Máx, quien no podía creer el magnifico trabajo que realizó, le dedicó una amplia sonrisa de gratitud y asintió con la cabeza. ― [i][c=#608FBF]Me encanta, muchas gracias Cabo.[/c][/i] ―

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/54/90/45/Maximo-Alexander-Vasilios-de-Iscandar-MraALUZdt-b.jpg][/center]

Ya estaba listo para salir hacia su destino. Esperó unos minutos más para que algunos de sus soldados terminasen de prepararse y así partir con ellos. Con anterioridad algunos de los demás escuadrones ya estaban allí, solo faltaban aquellos que fueron al frente. Un total de 450 miembros junto a 30 Valkyries (Mechas para maniobras de exhibición) se encontraban esperando a su Almirante en el patio principal, al ser tantos no tenían permitido ir individualmente, por lo que los alto rango debían de abrir ellos la apertura hacia Iscandar, ya que ir desde Folka por métodos normales, tardaría unas 5 horas, más el protocolo de viaje y demás.
Max por fin hizo acto de presencia donde su tropa, y junto a los Almirantes Francesco, Alfonso y Samael crearon una brecha dimensional la cual simulaba una pared arcoíris de 15 metros de largo y 3 metros de alto, la cual se manifestó al mismo tiempo fuera del palacio, exactamente donde la muchedumbre aclamaba por la llegada de su Rey.
Máximo no era un hombre muy formal que digamos, tenía su propio estilo para hacer las cosas, algo que se notaba a simple vista ya con el hecho de que varios de sus soldados llevaban consigo instrumentos. Si iba a aparecer frente a su gente y sus amigos, lo iba a hacer de una forma inolvidable.

― [i][c=#608FBF]¡¿Están listos?! [/c][/i]― Exclamó con ímpetu y seguido los gritos de sus soldados hicieron eco por toda la base. Era claro lo que quería hacer, por lo que se enfiló frente al portal con 5 de sus compañeros; Francesco, Samael, Alfonso, Mikaela y Thomas quienes al atravesar el portal y hacer acto de presencia en Iscandar, gritaron a todo pulmón y en forma armónica.

[center]― [c=#8F60BF]¡DESPIERTA EL PODER DE LOS MILAGROS![/c] ―

[youtube=https://www.youtube.com/watch?v=C0-3HhJjRJA][/center]

Tales palabras fueron tomadas como orden desde Folka, para que los soldados aparezcan por tandas en Iscandar, primero la banda de músicos, después las Valkyries, entraron con un bello espectáculo de luces y polvo de colores, pronto pintaron los cielos en un arte increíble y armónica conforme la canción continuaba; seguido de un número de 100 soldados quienes hacían muestra de sus poderes en una batalla fascinante y coordinada con la música, para último el resto de ellos, los que se mantuvieron al margen, observando tales hazañas del escuadrón de Impact Project. [/quote]
 
 
*Por supuesto que sabe usar los portales, ya había experimentado, y viajado varias veces a distintos mundos, en persecución de algunos habitantes de Einfelleterra que ya han quebrantado sus leyes.

Sea por la venta de esclavos, las peleas a muerte del bajo mundo, las infracciones contra el protocolo de protección a aldeas, o simplemente por ser inconformes que, habían ideado una y mil maneras de acabar con su vida, como manifiesto a la indignación que sentían de que, se les quitarían sus tan preciados privilegios. Algo que es a costa del sufrimiento de otros tantos.

En aquellos momentos, la joven Reina decide usar una de las coordenadas proporcionadas por su amigo de los mundos lejanos, a quien había visto un par de veces, sin embargo, éstas bastaron para congeniar con él, y saber que, sin lugar a a duda tenían muchas cosas en común.

Después de lo que le parece un viaje extenuante, llegaría a los límites de la morada donde se efectuaría la celebración marital.

Aunque, en un inicio le había pasado por la mente asistir con la armadura de su propia coronación puesta, después terminó descartando la idea, dado que, los mundos que él había visitado tenían costumbres y modismos muy diferentes, por tanto sería otra perspectiva de, en lo que a condición militar se refiere.

Mientras entra en el recinto, con una mirada felina se dedica a buscar a la pareja, para ir directamente honrarlos con la felicitación. Ante todo, la educación y el decoro, es lo que debería destacar más en un Rey.

Con pasos gráciles, se aproxima al anfitrión para anunciarle su presencia.*

[i][c=#E50000]Guten Nacht, Herr Máximo. ~[/c][/i] *Exclamaría, con un tono solemne, con recato, a la vez que lo envuelve un leve regocijo.

El uniforme militar de la esparvus, con las insignias de su casa, por supuesto. Los Höllenfeuer, cuyo emblema característico es el dragón y, el escudo de ella, un simbolismo a sus victorias militares y al mote con el que se hizo de un nombre capaz, tanto de brindar esperanza a los desamparados, y terror a los tiranos: el fénix.

La indumentaria de gala militar, entallada a su figura, realza una presencia y porte que, en la esparvus, pese a su estatura baja, no pierde el brío, la majestuosidad, el amedrentador talante característico de su raza; y, con los cuales no difiere de la categoría que ostentan sus homólogos. Incluso se podría decir que supera y doblega a muchos de estos, sin necesidad de poseer la complexión de los mismos.*

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/54/60/67/Erzebeth-Von-Hollenfeuer-tVvxjquaM-b.jpg]
 
 
** [c=#0000E5]-¡Ah…!-[/c]

Un grito estremecedor rompe la mutes cernida en la profundidad de un calabozo donde apenas con incandescencia dorada dos antorchas en los extremos de una pared frontal dejan ver entre medio la figura de un ser de piel azul con aspecto humanoide atado por múltiples cadenas y grilletes a la pared demostrando claras señales de tortura en su cuerpo.

[c=#E50000]-Gritas como un cerdo… das pena como asesino. ¿Con esa actitud tan frágil planeabas matarme? Espantoso. Llevamos unos minutos aquí y no sueltas más que alaridos de angustia. Quieres que pare, ¿no? Dime donde está la criatura que perturba el espacio tiempo en este sistema planeta, él sabe que lo cazo y por eso te envía. Si me lo dices prometo dejarte con vida. Después de todo solo me interesan las presas fuertes, gentes como tú solo me dan lastima por su debilidad.-[/c]

[c=#0000E5]-¡Akrekt oft trinchet! (No te diré una mierda maldito perro del ejercito)- [/c]

Un grito terrorífico vuelve a resonar emitido de la criatura mientras Crisis lentamente acompañado de una enferma sonrisa dibujada en la amplitud de sus fauces profundiza la punta de su espada a través de la piel, carne, nervios y huesos de la pierna del desdichado. Esa es su respuesta a las palabras del contrario, que a pesar de su idioma para el angélico no es problema dirimir cualquier lengua mortal. Hace parte de su esencia superior.
[c=#E50000]
-Así que, no me dirás nada…¿eh?-[/c]

Menciona con palabras cargadas de burla e ironía.

[c=#E50000]-No eres muy fiel a tus sentimientos considerando que estas temblando. ¡Que te lleva actuar así? A caso, ¿quién te contrato te amenazo de cerrar la boca? Si es el caso no te preocupes… yo le daré caza inmediatamente me digas donde está. No podrá hacerte nada, te lo aseguro pequeña cucaracha.-[/c]

[c=#0000E5]-…..-
[/c]
[c=#E50000]-Tu silencio... ¡te ayudare a mantenerlo cortándote la lengua enton…-[/c]

En se momento el timbre del reloj presente en su muñeca le interrumpe sus intenciones. Él solo mirar el reloj, suspira y saca rápidamente la espada de la pierna del opuesto acarreando un leve gemido de dolor por su parte y sangre que se desliza por doquier.

Dándose media vuelta entierra su arma en el suelo y se va perdiéndose entre la oscuridad donde solo sus pasos anuncian su lejanía mientras dice:

[c=#E50000]-Salvado por la campana. Que mala suerte la tuya, no poder jugar contigo hasta dentro de un rato. Si tan solo hubieras llegado mucho más temprano o, después del evento, podríamos confraternizar a profundidad. Pero el compromiso me lo impide, el Capitán Maximo Alexander hoy se casa, y estar en una supuesta misión de baja importancia no me exenta de tener que asistir a su boda. De lo contrario me odiaria(?) ja… milenios de existencia y simplemente no me acostumbro a las costumbres mortales. Bodas fiestas, eventos, no le veo sentido a nada.
En fin, ya que llegaste a matarme justo cuando iba de salida me hiciste retrasar, así que tendré que tomar la opción más rápida. Eso me molesta, así que si cuando vuelva, si no has decidido ceder a mis palabras, te pesara…-[/c]

En un instante repentino sus pasos dejan de ser audibles en aquella sombría aviación, es como si su presencia hubiera desaparecido inexplicablemente, cosa que efectivamente fue pues, de un momento a otro una silueta aparece desde la misma nada justo afuera del recinto donde se consagra el evento matrimonial. La explicación a esto no es más que un traslado entre las dimensiones, algo que no suele usar debido al bajón de energía por esto, pero hoy la situación lo obliga.

A luz del entorno se vislumbra su galana figura ostentosa de un smoking negro que se horma perfectamente a su atlético cuerpo y como no mencionar la excéntrica cabellera color plata que baja cual cascada hasta más allá de sus caderas de manera suntuosa dando un aspecto bastante singular al castrense.

De repente escucha un estruendo a sus oídos estridente, música, motores y demás ruidos que alborotan el taciturno del lugar. Simplemente esboza una sonrisa de medio lado reconociendo lo que sucede, una entrada de ese tipo solo puede hecha por un solo grupo de personas.

[c=#E50000]-Tan ruidosos como siempre. Deberían morirse, en especial tú, ¡capitán!-[/c]

Murmura con sarcasmo para después sin prestar atención dirigirse al interior del recinto ceremonial donde se logra una gran concurrencia de personas de distintas índoles. El solo camina hasta situarse en una esquina donde aguarda impaciente la celebración principal y como no, observa con inquietud a algunos posibles interesantes personajes e intenta imaginar el éxtasis indecible de enfrentarlos en una batalla a muerte.

[c=#E50000]-Jmm…es una pena estar contenido del placer mientras el resto rebosa de dicha.-[/c] **

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/54/94/87/Crisis-Prime-FaOCeS55q-b.jpg]
 
 
Un reloj de oro sobre su escritorio marcó la hora... Ya eran las 2:15 PM, quince minutos de retraso, más los cinco minutos que probablemente tardaría en llegar al palacio de Iscandar, le parecían un tiempo prudente, tampoco es que quisiera matar a Máximo de nervios al no verle llegar. Así que sin más, acabó de acomodarse unas piedras preciosas en el cabello y se puso la última pieza de su traje: una túnica larga, de aspecto vaporoso, bastante similar al vestido de una novia. Su reflejo en el espejo, con el maquillaje y los adornos en el cabello, le hizo recordar a su hermana Lena... Sí, lucía bastante femenino, como una aparición, etéreo y andrógino. Sonrió, suspiró una última vez y salió.

Un carruaje de cuento de hadas estaba esperándolo. Blanco, tirado por seres alados de un blanco radiante, mismo que hacía juego con su ropa y su cabello. Se iba preguntando quiénes asistirían, había enviado la invitación a su familia, pero lo cierto era que no sabía si se presentarían o no... La última vez que había visto a los wurm cara a cara (a excepción de Sigrid, a quien, por razones obvias no invitó), había sido antes de la muerte de Adam. No podía negar que su pecho se sentía un tanto oprimido de pensar en verlos de nuevo... A Siegfried, a Lena, a su tío, a su madre, a Adler y a Astrid... ¿Llegarían? Estuvo a punto de morderse el labio por los nervios, más alcanzó a controlarse, no quería arruinar el brillo rosa pálido que se había puesto.

El carruaje llegó a las afueras del palacio y de este asomaron unos tacones de cristal. El wurm de la envidia se bajó, luciendo aproximadamente diez centímetros más alto. La puerta del palacio se abrió de par en par, por arte de magia, y la figura sobrenatural de Indra quedó pausada ahí, con el sol dándole a su espalda y un hechizo de pétalos de rosa blanca (falsos, ya que el usar flores reales sería una ofensa para su rey) cayendo sobre él, haciéndolo lucir como una aparición. Su momento de brillar había llegado, estaba tan concentrado en su imagen y en la impresión que quería dar, que no notó que su futuro esposo no había llegado. Con el rostro altivo y mirando a la nada, avanzó mitigando el latir de su ansioso corazón con el "tac, tac, tac" de sus tacones tras su caminar de modelo.

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/54/60/82/Indra-Schwarzer-RK6VKFk0e-b.jpg]

No fue hasta que estuvo en la mitad del pasillo del palacio, con ambas hileras de asientos a sus costados, que advirtió que Máximo no estaba ahí. La expresión de asombro e indignación fue imposible de ocultar. [c=#006633]"[i]¡¿Es que acaso osará llegar después que yo?!"[/c][/i], pensó, con sus puños apretados, girando el rostro de un lado a otro, buscándolo con histeria poco contenida. Y en efecto, el folkeano se presentaría más tarde aún. Contuvo un grito de furia, transformándolo en una espléndida y falsa sonrisa. [c=#006633][i]"Dignidad ante todo, que no se tone la ira, hoy es tu día, siempre digno..."[/i][/c]. Alzó una mano y saludó a los presentes, deseando que la tierra se lo tragara. Ya tendría tiempo para reclamar a Máximo.
Caminó donde su familia... Sí habían llegado, al menos algunos. Le dolió no ver a Adler ahí, aunque sabía que lo más probable es que no hubiera recibido el mensaje. La ausencia de su hija -pobre ignorante de su fatídico destino- no le extrañó, sabía que no aprobaba su unión, aunque no podía evitar sentir cierto desconcierto.

[c=#006633]-Vinieron...[/c] -¿Siempre se había sentido así verlos, o es que tantos años de tenerlos lejos le habían ablandado el corazón? Tomó la mano de cada uno, prometiéndose después regalarles un abrazo, cuando se pudiera quitar la fina túnica. Tenía tanto que contarles, habían pasado tantas cosas... Y seguramente ellos también tendrían mucho de qué hablar. Notó entre su familia a una nueva integrante, una chica de otra raza (menos mal no era humana), bastante guapa, quien se presentó como la pareja de su tío Alastair. Estaba por darle la bienvenida, cuando un alboroto se escuchó atrás... Conocía ese ruido, era el de las Valkyries. [c=#006633]-¡¿Eh?! [/c]-Exclamó, corriendo hacia la entrada para poder ver el espectáculo más de cerca.

Le fue difícil identificar sus propios sentimientos; por un lado estaba ofendido por el retraso de su amado, por otro, lo odiaba con todo su ser por robarle el espectáculo, ya que sin duda su entrada era mil veces más espectacular... Pero a la vez, verlo y oírlo actuar le dibujaron una sonrisa genuina y tonta en los labios. Lo amaba. Y tras el amor a veces la envidia parecía pequeña. Saludó a distancia a su prometido y esperó ansioso a que terminara. Si hace unas horas tuvo miedo, eso ya era pasado, quería unir su vida para siempre a la de él. Se preguntaba si su madre o alguno de sus familiares se ofrecería a llevarlo al "altar".
 
 
[code][center]La invitación de la boda había llegado previamente a sus manos, invitación que le trajo una gran nostalgia, una aglomeración de sentimientos al recordar a su querido hijo en su nacimiento, la primera vez que lo tuvo en brazos y como este fue creciendo con el paso del tiempo. Recordaba a cada uno de sus hijos corriendo por el jardín, haciendo travesuras y metiéndose en problemas, pero su enfoque estaba siempre en Indra, quien solía a veces estar aislado de sus hermanos, ya sea por el pecado que le tocó cargar, la envidia. Recordaba esa cara de molestia al ver a los demás, pero la mirada tierna que le profesaba cada vez que ella se acercaba y acariciaba su cabeza. Indra para ella era un niño especial que le faltaba crecer tanto porque su propia envidia era lo que le retraía en su aprendizaje.

Las lágrimas rodaron por las enrojecidas mejillas de la emperatriz al ahora saber que uno de sus hijos finalmente se casaría, era la primera boda de una de sus crías que presenciaría y eso le hacía inmensamente feliz. Dejó la invitación cerca de su pecho, ligeramente arrugada entre sus manos, mientras sonreía de par en par.

[c=#8C8C8C]― Mi bebé... Finalmente ha llegado el día de tu unión. [/c]

Cerró sus ojos, derramando las últimas lágrimas, hasta desvanecerse en el viento, trasportándose hacia su habitación, donde se prepararía para el gran día.

[sep]

Las horas fueron cruciales, era el día, el momento en que su hijo y su querido amigo Max finalmente unían sus vidas y no solo esto, si no que se fortalecía una alianza entre el reino de Máximo y el Imperio de Eirween, algo que le tenía totalmente fascinada.

Su cama estaba tapizada de trajes y vestidos que no se decidía a usar, pensaba cuál era el más acorde para el momento, quería verse elegante, pero a la vez sabía que debía portar su suit de combate y armadura, tal y como era la tradición de los nobles guerreros.

[c=#8C8C8C]― ¿Cuál piensas que es mejor, Nymeria?[/c]

Preguntó a su AI, la cual solo la miraba con atención y bajaba la vista hacia un vestido en específico.

[c=#8C8C8C]― ¡NO! No me gusta ese... ¡Ahhh...! No me he puesto vestido desde... ¡Desde que era emperatriz del 3er imperio! [/c]

Se miraba en el espejo y finalmente, después de un largo rato decidió cual era el vestido acorde para la ocasión. Un precioso vestido color blanco en corte sirena, que llevaba por adorno un chal de tonalidad celeste muy claro y transparente, en el cual tenía adornos en forma de estrella que colgaban por el mismo. Sobre su cabeza una especie de corona hecha de cristales de energía que estaban hechos por si misma y tallados por sus manos. Altos zapatos color blanco que iban acorde con el vestido y un maquillaje natural, resaltando un poco más la belleza y juventud que poseía la emperatriz. Su cabello esta vez lo llevaba suelto como era de costumbre, pero esta vez, portando un par de curlys en un par de mechones del frente de su cabello.

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/55/42/83/Liannette-Schwarzer-vCPExcP6j-b.jpg]

Bajó las escaleras de su castillo, encontrándose en la entrada de este con su querido acompañante, Melde. Aquel noble caballero que logró cautivar el corazón de la emperatriz y se había ganado un lugar en su vida. Su sonrisa de par en par no se borraba y la emoción se reflejaba en ese par de pómulos enrojecidos que mostraba a su tan galante acompañante. Con sus brazos rodeó el brazo contrario de este y en una estela de luz se fue trasportando al lugar del acontecimiento: El gran palacio de Iscandar.

Una vez que arribaron el lugar, Liannette buscó con la mirada a alguno de sus conocidos, principalmente a su familia, viendo a lo lejos a Alastair, su pareja, Lena y finalmente a su querido hijo Indra. Sin soltar a Melde, caminó hasta su familia y antes que nada, hizo un ademán con la cabeza para todos estos.

[c=#8C8C8C]― Alastair, hijos míos. Mujer de Alastair. ―[/c] A esta última la miró fijamente, con el entrecejo fruncido, pues aún no se disponía a aceptar la relación de su mellizo con ella y mucho menos le pareció prudente la presencia de alguien que no era tomada de la familia o aprobada por ella, más luego vio a su mellizo y aligeró su entrecejo, liberando un suspiro. Ya habían cruzado tantas palabras y trataba de entenderlo y aceptar las decisiones que había tomado, así que al final, volvió a ver a Lucette e hizo nuevamente un ademán con la cabeza para ella, como disculpas por su comportamiento.

[c=#8C8C8C]― Familia, aprovechando esta maravillosa unión... Quiero presentarles también a Melde Amras, mi novio. ― [/c]Observó por un segundo de reojo al peliazul y esbozó una gran sonrisa. ―[c=#8C8C8C] Me tomé el atrevimiento de traerlo porque para mi es importante que los conozca y le conozcan. ―[/c] Luego de mencionar aquello, pasó a soltar el brazo de su pareja y tomó el brazo de su hijo Indra. [c=#8C8C8C]― Y bien... ¿A qué hora comenzará la ceremonia y la coronación? Y por supuesto... Mi bebé, tu madre ha de entregarte en el altar. [/c]

Admiraba lo guapo y lo bien que se veía su hijo con ese atuendo que portaba, aún y a pesar de darle unos toques ligeramente femeninos. Eso era algo que nunca le molestó y por el contrario, le parecía algo normal.[/center][/code]
 
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Boda Real: Ceremonia de coronación | Echoes of the Universe | iOrbix
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