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[center][code]*La prisión de las altas montañas, una prisión que se dice es una condena de muerte lenta el ser encarcelado en la misma. Una fortaleza casi impenetrable de la que nadie hasta aquel momento había podido escapar. Sólo la peor escoria del crimen es encerrada en la misma, con la intención de que sus muertes sean tan agónicas como los atentados que hicieron contra los civiles.

Nadie hasta ese momento ha logrado salir de aquello, nadie a excepción de un mercenario demoníaco, cuyo pasado tortuoso quizá lo ha preparado para ese momento. Pues para él, las humillaciones y degradaciones, así como el dolor de la tortura es algo familiar para él.

En aquel momento, bajo la tormenta despiadada del invierno, el asesino se aleja de aquella fortaleza, subiendo a una montaña vecina a la misma. La frondosidad de las ramas de árboles sin hojas, pero con espinas que, en un sólo descuido penetren la piel serían letales; es ahora su soporte para que nadie de aquellos guardianes se atreva siguiera a ir en pos de él. Pues, además de poder moverse y escabullirse entre las gruesas y retorcidas ramas, gracias a su físico delgado y flexible, también es un territorio que conoce bien y sabe usar como un arma. Sin importar quien sea el cazador que vaya trás él.*

[image=https://i.pinimg.com/564x/60/f9/c3/60f9c3fea7a7eef58c9771b2b1442f48.jpg]
[/code][/center]
 
 
[center]Menos de una semana había pasado desde aquella operación en solitario en la que trabajó para una institución tecnológica de cierto gobierno que hizo cambios en el cuerpo del mercenario. Justo después de aquello se había reencontrado con sus colegas, algunos de [i]Wolf Pac[/i]k, otros conocidos, con quienes se formó lo que sería conocido como [i]H.O.W.L.[/i], nación mercenaria con el único objetivo de brindar algo que aquellas almas guerreras y no guerreras no podían tener por la misma tragedia del conflicto: [u]un hogar el cual llamar suyo[/u], donde también podrían vivir con el honor y la gloria dignos de un soldado o un mercenario.

El objetivo de la misión era simple, pero no por aquello fácil, la necesidad de traer más reclutas a[i] H.O.W.L.[/i] no parecía disminuir, era aún más menester el obtener soldados con un potencial superior al humano, soldados más similares a lo que él estaba adquiriendo con esas mejoras tecnológicas en su cuerpo que (aunque las consideraba una plaga) fueron necesarias para mantenerlo con vida, para ello, gracias a uno de sus contactos supo de alguien que podría ser útil como compañero de guerra, cerca de dicha prisión, aunque le habían recomendado que reclutarle sería una operación que requeriría medidas de combate directo, por lo que vio la necesidad de equiparse propiamente.

Se trasladó al lugar con su helicóptero, un UH-1Y Venom, sin embargo, tuvo que aterrizar algo lejos del terreno rocoso que estaba al nivel del suelo, cercano a aquellos árboles por las irregularidades en el terreno.

[sep]

Para aquel momento el Lobo se encontraba lejano al punto de aterrizaje, las sombras de los árboles sin hojas cubrían la silueta del mercenario, quien tomando las medidas necesarias empezó su trayecto a aquella prisión.

Un chaleco táctico negro cubría su torso, con varios cuchillos al nivel de sus hombros, bolsas que ocultaban posibles granadas o armas de bolsillo, un par de machetes completamente enfundados, uno al nivel de su espalda baja y otro a un costado diestro.

Por su abdomen bajo, al lado del primer machete reposaba una escopeta, guardada y oculta con una correa y bien sujeta al chaleco, el cual casi que hacía de tapadera para el nano traje que cubría su cuerpo, aditamento táctico de gran tecnología que brindaría las mejoras al mercenario a base de sus funciones avanzadas para poder luchar directamente con aquel rival, y que podría manejar mejor combinado con las máquinas microscópicas dentro de su cuerpo que ahora podía controlar y a su vez le mantenían con vida.

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/22/50/23/T-W-G9J3gwafM-b.jpg]

El traje asemejaba un exoesqueleto negro, con bordeados plateados en torno a ciertos músculos y articulaciones de su cuerpo, que parecían tener su propósito. Por ahora el uso del traje se limitaba a sus funciones básicas por lo que no debía de gastar el 100% de la carga de su batería de hidrógeno, y sin un esfuerzo aparte le brindaría el servicio de interfaz de estatus, soporte de vida, visión inteligente, radar además del control de su armamento y equipo, incluyendo a su Nano Eye, ojo biónico instalado en su cavidad ocular izquierda que asemejaba a un parche y había adquirido tras aquella misión. La máscara del traje no cubriría su rostro completamente, limitandose por ahora solo a los visores, pero si era necesario adaptarse a condiciones que limitaran su respiración, el traje lo haría, así como se adaptó al frío invernal del área sin problemas.

En su trayecto, los sensores detectaron cierto movimiento a una distancia no muy lejana, y como una reacción inmediata, Wolf alzó su mirada y con su zurda apuntó su rifle M4 Carbine (Equipado con un cuchillo de combate como bayoneta) justo en aquella dirección, donde ubicó a su oponente con mayor facilidad gracias a la visión nocturna, quizás fue un golpe de suerte, pero tuvo que corroborarlo, aparentemente su travesía a la prisión fue ahorrada y no tendría que gastar tanto tiempo en la misión. Ambas manos reposaban en los grips de pistola que poseía el arma, la zurda en el agarre cercano al gatillo y la diestra en el grip táctico frontal cercano al cartucho y diseñado para brindar soporte a la hora de disparar y facilitar aún más la puntería junto al visor óptico del arma.

[c=#2D2D80]— ¿¡Hmm!?...Menuda suerte, pero el reconocimiento facial no falla, en definitiva, es él. —

[/c]No jalaría el gatillo de inmediato, antes de dar el primer disparo mediría las acciones de su oponente, siguiéndole con su arma, un movimiento agresivo o en falso y soltaría las rondas donde determinaría sus siguientes movimientos. Por ahora optaría por una táctica que quizás facilitaría el trabajo, negociar y así enunció algo, audible gracias a la acústica del terreno aún ante la distancia.

[c=#2D2D80]— ¡Oye tú! ¿Te interesa un trabajo digno? ¡Te puedo conseguir algo que no tendrías con quienes te encerraron allí...Libertad! —[/c]
[/center]
 
 
[center][code]*Habiendo salido de aquella prisión, en medio de aquel letal bosque, y en un punto que sólo es joven esparvus conoce, es donde lo esperaba su indumentaria y demás objetos, instrumentos con los que hace cada "trabajo".

Ataviado con una protección de cuero, que, revestida de hechicería demoníaca se adaptaría a las necesidades de su portador, con sus respectivas protecciones en hombros, rodillas, antebrazos y espinillas, para proteger, o golpear según fuese el caso; además de aquello, las múltiples correas de cuero distribuidas en múltiples partes del cuerpo aguardaban cuchillos ocultos, que, ya fuese para apuñalar o lanzar, son aptos para cualquiera de las dos acciones. Dichas armas además guardan alguna sorpresa en relación con su portador, además del filo privilegiado y muy por encima de cualquier arma cortante humana.

Mientras se prepara, con todo aquello, y se cuelga la gran espada a la espalda, es como vislumbra, gracias a sus sentidos sobrenaturales, un objeto volador a lo lejos, que le parece no sólo extraño, sino algo sumamente molesto, a lo lejos. Ya que, trepado a las ramas de espinas más altas es como consiguió una visión más general de todo el terreno. Cuando ve que este se detienen un momento en el suelo, lejos de aquel bosque es cuando decide bajar. Blansceándose, saltando y columpiándose de rama en rama con una destreza y habilidad salvajes, sin tocar en absoluto las espinas que, incluso para él serían mortales y haciéndolo con un sigilo cual sombra, pese a los movimientos que realiza para tal operación.

Es llegando al suelo, que pone en marcha sus defensas, pues entre sus instrumentos no sólo están las armas con las que pelea cuerpo a cuerpo, también hay sogas, palancas y, por supuesto objetos con hechicería que cargan aura de reacción pasivo activa contra los intrusos. Manipulando algunas ramas y troncos, es como distribuye trampas por todo el lugar, que, de ser tocadas, reaccionarían algunas en cadena, ante el mínimo movimiento del intruso.

Para cuando el invasor se encuentra cerca, saca su último "accesorio", un cráneo de alguna criatura demoníaca que guarda como trofeo, al igual que tiene la función de yelmo sobre su cabeza. Pues, además de cubrir su cabeza con excepción de sus ojos, el hueso de aquella criatura es de una contextura metálica sobre natural que le ayuda a protegerlo de ciuertos ataques al área de su propio cráneo, además de ocultar su identidad.

Para cuando intuye que el contrincante lo devela, bajo aquellas luces en su cabeza que, le parecen por demás extrañas, él igual lo hace, valiéndose de su visión nocturna natural y, gracias a su agudo oído escucha con claridad, pese a la frondosidad y distancia que los aguarda cierta parte del bosque.*

[c=#E50000]¿Libertad...? ¿Cómo saber que es verdad lo que dices y no buscas lo mismo que todos...? No me interesa... trabajo solo...[/c][/code][/center]
 
 
[center][c=#2D2D80]— Así es, libertad y un lugar al cual llamar hogar... Si lo que tienes es dudas, puedes unirte y saberlo tú mismo. —[/c]

No veía necesidad alguna en ocultar sus intenciones, estaba siendo completamente honesto y más bien, como Lobo Alpha de la nación mercenaria, era su deber mantener la diplomacia como fuera posible, la diestra, sin embargo, dio un ligero movimiento hacia el pasamanos del fusil, apenas tocándolo con las yemas de sus dedos, mientras respondía a las demás palabras del opuesto.

[c=#2D2D80]— Eso está bien, yo también cazo mis objetivos en solitario de vez en cuando...no tienes por qué dejar de hacerlo. —[/c]

Con sus sensores aprovechaba cada palabra que ganara su tiempo para analizar cuidadosamente el lugar a su alrededor antes de proceder a hacer alguna acción peligrosa, mantenía la calma completamente, labor que para el francotirador era fácil, si alguna de sus trampas eran físicamente visibles a través de visión nocturna, o si venían cargadas de alguna energía ya sea de calor o eléctrica, podría detectar alguna actividad en las mismas, de haberlo logrado o no, consideraba amenazante cargar al frente contra un oponente de dicho calibre, tenía informantes y esa era la razón de que llegara tan equipado y aunque concretamente no conocía las capacidades del rival, ese era el principal motivo por el que su estrategia inicial sería atacar de rango, considerando usar el terreno como defensa y sin darle la espalda ni quitarle la mira de encima, se desplazaba con un avanzado sigilo hacia el tronco de un árbol a sus espaldas y a un costado diestro, el cual era más cercano al lugar por el que entró el Lobo que a la ubicación de su rival.

[c=#2D2D80]— La verdadera cuestión aquí es... —[/c]

Continuó mencionando desde aquella prudente distancia, sin alejar la mira o el bozal del rifle del lugar donde su contrincante estaba ubicado, su posición era defensiva, estando la pierna izquierda un poco más al frente que la contraria. Con su mano diestra finalmente deslizó el pasamanos haciendo el notorio click doble cuando se reajustaba para liberar posibles cartuchos más tarde y luego, rápidamente volver a sujetar el agarre táctico al frente con la misma mano.

[c=#2D2D80]— Si en verdad tienes lo necesario para cazar en solitario. —[/c]

Sus últimas palabras quizás tendrían un impacto diferente a las anteriores, puede que las tomase como un reto, pero aquello tenía una intención y era medir el honor y el orgullo del posible nuevo recluta, como reaccionaría este ante ello, no lo sabría en el momento, pero a eso se tendría que adaptar, esto era algo que tal vez su rostro o sus acciones no dejaban mucho en claro, típico del Lobo, a veces una desventaja, o arma de doble filo, su cara de póker profesional jugaba un papel crucial en mantener la calma y en hacer impredecibles ya sea sus intenciones o lo que esté pensando, aún así, si su rival pudiese leer mentiras, sabría que hablaba con completa y total verdad.[/center]
 
 
[center][code]*Como respuesta a sus palabras, sus movimientos y, como buen cazador no quita tampoco la atención del rival, mientras este sigue hablando, y apuntándole con aquella arma. Aprovechando las palabras de este, el esparvus se desplaza hacia su derecha, retrocediendo por igual sin quitarle la mirada, pero tampoco responder a sus palabras.

Impávido como es habitual en él, tan sólo escucha al hombre frente a él, mientras sigue avanzando en lateral, cual felino acechando a una criatura que igual lo acecha, sin ceder al pánico ni la desesperación por lo que aquel contrincante pueda hacer con aquella arma, sigue sus pasos, calmados y sigilosos, sin alterarse y, dando la impresión de que siente curiosidad por lo que dice, para que, así lo crea su rival y, confiándose un poco lo tenga a su merced.

Es para cuando apenas termina de decir lo último que el esparvus, llegando junto a uno de los troncos de aquel inusual bosque, y, en una milésima de segundo, con un movimiento casi imperceptible en sus pasos, desencaje un amarre de alguna de las tantas trampas con el pie derecho. Aquello provoca un movimiento mortal de uno de los tallos hacia afuera del bosque, un latigueo en diagonal de derecha a izquerda de un especímen que mide aproximadamente treinta metros de largo y por lo menos un metro de circunferencia la fuerza con la que sale despedido el árbol y su velocidad bien son suficientes para aplastar a un hombre bajo este y encajarle las mortales espinas en el cuerpo.

El joven esparvus, tampoco se queda embelesado mirando si aquello mata o no a su objetivo, con una agilidad sobre humana y una destreza animal se desliza hacia atrás, con brazos y piernas felxionadas para colocar su torso, pecho tierra en el suelo, debajo de aquel bosque, adentrándose en aquella posición, en retroceso, evitando por igual accionar alguna de sus propias trampas, mientras aprovecha aún más la espesura de aquel lugar para ocultarse de su contrincante y que este, pese a haber sobrevivido a su primera trampa se obligue a adentrarse y buscarlo.

Aquella jugarreta no es más que un saludo de bienvenida de lo que realmente le tiene preparado en sus demonios, en una de sus tantas fortalezas en solitario que emigra y usa según su conveniencia.*[/code][/center]
 
 
[center]Apenas iba a esperar una acción por parte de su oponente, este ya se encontraba accionando una trampa contra él de manera inmediata, los sensores no habrían ignorado en lo más mínimo el ruido del latigueo y pudiendo captar la amenazante figura desde su izquierda arrojándose contra él se pudo dar una idea de su velocidad y fuerza, la cual, aunque notoria, bastaba para evadir sin entrar en el Modo de Poder del nanotraje.

Solo necesitó emprender una carrera en diagonal y hacia el frente, moviéndose desde el centro hacia su diestra en una veloz carrera a un costado del árbol que tenía a la derecha, al correr recordó el extraño sonido que asemejaba un látigo, el mercenario se lo pensaría una o dos veces antes de pisar o tirar de cualquier raíz, liana, tallo u objeto en su camino similar a una cuerda, decidiendo hacer lo posible por no pisar nada sospechoso, el árbol a sus espaldas no era derrumbado por su notoria entereza, pero el impacto bastó para torcerlo unos leves metros.

El soldado pudo aprovechar la conmoción a su alrededor para no solo escapar del impacto de la trampa, mantuvo la vista como pudo en el usuario de trampas al este dar inicio al escape, con un rival que ya se estaba adentro al bosque a una velocidad que podía considerarse sobrehumana. Bastó solo tensar los músculos de sus pantorrillas medio segundo, dando una señal a las nanomáquinas entorno a su cuerpo y al traje; estas juntaban las nanofibras en dicha área, consumiendo una cantidad menor a lo usual de energía y permitiendo maniobrar con mayor velocidad a cambio de un poco menos de control, método que él mismo había definido gracias al control sobre tecnología que le daba la Inteligencia Artificial.

Efectuar esto gastó un aproximado a un 5% de la energía del traje permitiéndole emprender de un salto a una ubicación cercana a donde estuvo el futuro recluta tan solo hacía unos instantes. Para cuando había aterrizado, la figura del Lobo no era físicamente visible, justo apenas tocó el suelo el modo de camuflaje se habría activado, todas las nanofibras del traje en torno a su cuerpo activaron la configuración que, en un veloz escaneo asimilaba las condiciones del entorno sobre la capa externa del nanotraje a profundidad, brindándole un sigilo de punta, aquel método no solo nulificaba el sonido de la vibraciones provocado por el movimiento propio, le volvía invisible al alterar la refracción de la luz y también permitía una supresión sobre ondas y energías que podían de revelar su posición, siendo capaz de escabullirse de radares con detección por medio del calor, radio, ondas electromagnéticas, nulificar el sonido de disparos a cambio de más energía, entre otras cosas, todo esto a cambio de ir drenando la energía que alimenta al traje, lo que le funcionaba perfectamente a él, no tenía nada mágico como un aura o energía sobrenatural que le hiciera detectable, su "poder" era su propio stamina y la energía generada por las máquinas, también una parte de su cuerpo y mente era compuesta por las máquinas que lo adaptaban más al camuflaje.

Agradecía la oscuridad del campo, debido a que esto hacía menos probable dar su posición y una cantidad inferior de luz significaba nuevamente, menos energía siendo drenada por el Modo de Camuflaje, si bien lo activó y fue guiado por el rastro tras el Esparvus, rastro invisible al ojo humano, pero no a sus máquinas, aunque durara unos segundos en quedar ahí eso bastaba para tomar la iniciativa sin dar tregua, seguirle evadiendo las trampas gracias a tomar la misma trayectoria y así posicionarse a una distancia más prudente y cercana, donde aprovecharía la invisibilidad de aquel modo para hacer una jugarreta cuyo sonido era nulificado por el modo camuflaje. La distancia no iba más allá de los quince metros, soltó el grip táctico de su arma, sacando algo de entre el chaleco y sosteniéndolo, de dicho objeto soltó algo con sus dientes, y luego lo arrojó enfocándose en el campo de visión de su contrario que el propio radar le facilitaba notar, calculando perfectamente el tiempo de detonación.

Algo que no se podía ver ni escuchar hasta que estuvo frente a su rostro apareció, y en milésimas de segundo soltó un potente estallido de luz y sonido a los sentidos ajenos, la granada Flashbang era una herramienta perfecta para aturdir, que tendría un efecto más allá del deseado si los sentidos del afectado eran más afilados y hasta tal vez si era vulnerable a la luz, especialmente en zonas tan oscuras. Apenas separó la mano de la misma volvió a sostener el arma con ambas manos y disparar directo a la cabeza con una precisión a tope, desactivando el camuflaje y aprovechando el estallido de Flashbang para camuflar los disparos iniciales sin el uso del traje, de su boca caía el pin de la granada que soltó antes, tocando el suelo cuando efectuaba su ofensiva, seguiría los movimientos de su oponente con el M4, ahora teniendo una idea de la capacidad de este en lo que se refería a velocidad, soltar una ráfaga de no más de 5 rondas iniciales calibre 5.56 directo a la cabeza sería más medido que antes, número de municiones que podría bajar o hasta subir dependiendo de las maniobras ajenas: Si quedaba expuesto evidentemente dispararía más e iría a la ofensiva, si lograba escapar de ello de alguna manera hasta contraatacar seguiría el movimiento adelantándose a este gracias a sus sensores y daría inicio a tácticas defensivas o contraofensivas, sus piernas estaban separadas en una posición como la de antes, por igual podría correr para interceptarlo con más disparos, preparó las nanofibras en caso de una maniobra de velocidad o hasta ataque en el peor caso, el medidor de batería marcaba un 92% por lo que no estaba realmente preocupado en ese sentido.[/center]
 
 
[center][code]*Unos segundos, es lo que el esparvus necesitó para ganar tiempo y activar las siguientes trampas, algo en lo que se ocupa mientras su oponente llega hasta donde se encuentra. Pese a que no es algo a lo que le gusta recurrir, la hechicería creada para la defensa es algo que le salvó la vida en numerosas ocasiones contra oponentes de su raza mucho más poderosos, y esta vez no sería diferente.

Sin darle tregua ni tiempo a llegar, incrusta varias gemas en los tallos, arrojándolas a los mismos, las susodichas piedras ya estaban colocadas en lugares estratégicos mientras esperaba a su oponente desde que vio aquel objeto volador bajar al suelo. Dichas gemas poseen una función, un poderoso hechizo de reacción que le otorga a los tallos de espinas una "voluntad" temporal de atacar en caso de ser necesario o en cuanto detecten la esencia vital de un intruso. Y se corrobora en que al momento que se incrustan una leve reacción en las "venas" de los tallos recorre los mismos, algo sutil que no sería detectado al ojo humano y sólo transcurre en milésimas de segundo.

Llegando a un gran tallo en el interior del bosque, clava una "última" gema en el mismo, esta además del ataque, tiene otra utilidad, que es proveerlo de un domo protector en cuanto su vida se vea amenazada por un ataque. Se podría decir que esta mide los latidos de su corazón y así esta saber por medio de sus sensaciones, cuando se sienta amenazado.

Para cuando el ataque sorpresivo llega sólo basta una milésima de segundo para que el hechizo protector reaccione a una velocidad luz; y envuelva al joven demonio en un domo de energía oscura que impide el paso de la luz y cualquier otra eventualidad, si pudiese describirse sería como un medio portal que lo coloca momentáneamente en un limbo, donde no puede ser tocado por algo externo. Pese a la velocidad de reacción, gracias a estar "conectado" al esparvus, aquel detonador consigue aturdirlo levemente, sin embargo, mientras se deja caer al suelo, afuera del domo, los tallos del bosque comienzan a reaccionar, en respuesta a la municiones del contrario y a la visibilidad que este muestra al efectuar dichos disparos.

Los tallos no sólo comienzan a latiguear en múltiples direcciones con un alcance similar a la primer trampa, sino que a la par disparan las letales espinas. aquello no sólo se puede definir como una fiesta de destrucción y caos, sino como una ráfaga que imposibilita el escape de cualquier ser vivo contra el que un área del bosque arremete. Todo mientras el domo del tallo grueso hace una avertura en el mismo, hacia el lado contrario donde se origina aquel movimiento que se prolonga varios minutos y sólo para dejar salir a su huésped mientras que el caos le permite volver a enfocar sus sentidos, aturdidos por aquel detonador que no llegó a llegarle por completo.

Aprovechando aquel caos, recorre el bosque, igual escondiéndose y usando los tallos sin tocar las espinas para salir del mismo, y, en caso de que este no se haya convertido en una tumba para su contrincante, comenzaría su ataque al mismo, no sin que antes este se exponga a más trampas con tal de seguirlo.*[/code][/center]
 
 
[center]Los radares del nanotraje habían captado algo tan pronto tensa los músculos de las piernas y brazos, preparándose para una contraofensiva, la cantidad de munición antes enviada no pasó de dos, debido a la tan evidente defensa ajena, el movimiento de las docenas de tallos y espinas no pasaba desapercibido para el mercenario debido a la visión táctica y en un instante pasó a activar uno de los tantos modos del exoesqueleto, el Modo de Poder el cual permitía un alto movimiento en velocidad y un alto nivel de fuerza pura a su usuario, a la par que lo activaba, preparaba los hydro-thrusters en sus piernas y daba una orden a la inteligencia artificial por medio de nano comunicación, para que las nano moléculas internas a su cuerpo hicieran una reacción en el rifle en sus manos, el cual ahora pasó a sostener solo con la izquierda, la reacción era completamente microscópica y tecnológica y tomaría poco tiempo en efectuarse. Un movimiento de piernas y de torso bastó para evadir los primeros ataques, pudiendo estar más al tanto de las espinas cuando unas pocas rozaron la superficie del nano traje detrás de sus hombros, daño que se iría reparando gradualmente a cambio de energía.

Una vez que la visión del nano traje tiene su vista en un oponente, es prácticamente imposible que este pueda escapar de la misma, apareciendo en tiempo real ante los visores aun cuando no le pueda observar directamente por algún obstáculo, inclusive funcionando en múltiples rivales y solo perdiendo el efecto si este se aleja lo suficiente de él, por lo que le fue fácil captar inmediatamente al rival cayendo al suelo por el efecto de su granada, segunda razón para haber activado la configuración de poder, no sabía cuánto tiempo iba a durar la contraofensiva, ni cuanto iba a quedar ahí en el suelo, pero de lo que estaba seguro es que si lo iba a atrapar, esta era la mejor oportunidad, en efecto, era testigo del caos desenfrenándose a su alrededor, algo que no se compararía al mismísimo infierno ni a aberraciones fuera de este mundo, le bastaba para ir al frente.

Gracias al cálculo de las máquinas en su cabeza y a la capacidad de salto del traje, especialmente en modo de poder, se pudo permitir dar un par de potentes y veloces saltos después de su anterior evasión, saltos no solo caracterizados por ser tan veloces que eran notoriamente invisibles al ojo humano si no por su potencia, que hacía que la misma energía cinética que generaba el movimiento del traje al salir despedido hacia arriba y un tanto al frente rechazara los proyectiles y apartara tallos que se cruzaban con su trayecto, aunque cada salto estaría premeditado, el primero fue usado para caer sobre dos tallos que pudo ver desde lejos, apenas usando dos de varias áreas de cada tallo para aterrizar en puntos donde no habrían espinas debido a que algunas fueron arrojadas y así impulsarse con la misma potencia del aterrizaje para abalanzarse detrás de su oponente sin ningún retraso.

El segundo salto fue más veloz que el anterior, cruzaba la barrera hipersónica debido al impulso tomado que serviría de energía extra rompiendo ambos tallos apenas se apartó de los mismos. Se enviaba a sus espaldas en diagonal, cuando este se estuvo levantando, nuevamente parecía que el posible recluta no estaba al tanto de que una vez en el visor táctico, no podría escapársele, y no pensaba dejarlo huir, así que sin titubear y sin detenerse en lo más mínimo aterrizó tras este, buscando envolver el brazo diestro ajeno con el suyo por debajo, en un movimiento semi-vertical y de palanca que se cerraba contra su hombro/cuello y desde sus espaldas aplicando presión sobre dicha área con la mano cerrada, para sujetarle, al mismo tiempo le buscó apresar al nivel del cuello envolviendo en horizontal con el brazo zurdo, de lograr atraparle alzaría la diestra para buscar levantarle en un veloz (por no decir excesivamente potente) agarre, a la par que hacía aquello también movía la izquierda, girando la muñeca, con el M4 en mano, para que la afilada bayoneta se escabullera lanzando una fugaz apuñalada en un ángulo semi-vertical al nivel bajo del pecho ajeno en busca de apresarlo, el codo y reverso del brazo zurdo se anteponían contra el brazo y hombro contrario en búsqueda de imposibilitar su movimiento y en caso de que intente escaparse de la llave y así efectuar el agarre o volverlo a efectuar de inmediato con mayor eficacia, al atacar, el filo de su arma poseía un efecto que, aunque invisible al ojo humano, sería mucho más potente que el de un cuchillo normal, las nano moléculas habían alterado la estructura del mismo momentos antes, para generar vibraciones potentes de manera automática cuando su bayoneta es usada ofensivamente, hasta llegar al punto de que el arma era capaz de combatir un sable láser, esto a cambio de consumir la energía interna, perteneciente al usuario y definida por su stamina, aunque esta gradualmente sería restaurada por su traje.

De lograrlo conseguir, su ofensiva no terminaría ahí, apenas lo tuviese agarrado, seguiría el movimiento ajeno en caso de un intento de escape, ya sea si intenta no aplicar mucha fuerza para escabullirse o si trata de tensar para usar una ventaja de escape en una oportunidad o si más bien hace algo completamente opuesto a ello, sin embargo, si aplicaba más fuerza, él también lo haría, preparando las nanofibras nuevamente, pues no había alcanzado su máxima potencia, de cualquier manera el caos a su alrededor no se alejaría y cabía destacar que por su carrera y el movimiento ajeno que más que veloz fue sigiloso, quedarían algo apartados del domo, en caso de que los tallos fuesen activados en contra de él para ayudar al contrincante usaría una defensa alertada por sus sensores, siendo capaz de reaccionar girando su torso y moviendo las piernas para tropezar a su oponente y usarlo de escudo humano contra su propia contraofensiva, tarea que no sería muy difícil de lograr apresarle, más aún cuando lleva un indicador de 73% de energía y cuando el anterior trayecto ajeno marcaba una evasión a las espinas y al caos. Daría una última advertencia en caso de poder finalizar aquel combate sin mayor daño colateral por ambos lados.

[c=#2D2D80]— Si deseas unirte, o solo intentarlo, aún puedes por las buenas. —[/c]
[/center]
 
 
[center][code]*Es imposible para él percibir aquella ofensiva al menos, sabiendo, de alguna manera, gracias a su instinto que el contrincante no sería detenido con aquel caos. Sin embargo, como un sentido extra que poseen los de su raza, apenas estuvo detrás de él, es como, en un caso de emergencia, siendo en él, hace uso por primera vez de su aura en aquel encuentro. Dicha aura sólo lo envuelve una una millonésima de segundo, y, habiendo hecho aquello la energía tiene la cualidad de aumentar sus capacidades; fuerza, velocidad, sentidos, agilidad y reflejos notoriamente por lo que, al buscar el contrincante aprisionar el brazo derecho, en un impulso que posa el codo del mismo en el suelo, se apoya sobre sus piertas para que estas, con la planta de los pies en el suelo, y al estirarse de una flexión repentina, lo hagan girar a la derecha, en sentido contrario a las manecillas del reloj.

De seguir el contrincante con su movimiento de agarre, la fuerza que aplica con las piernas, haría al esparvus chocar contra otro tallo de espinas, debido a lo intrincado de los mismos, sólo que no chocaría su espalda contra esta. Pues, por la naturaliza del lugar el largo de las espinas sería suficiente para dejar clavado en el tallo, por la espalda a su oponente. Y, aunque este cambiase de movimiento, el mero hecho de haber usado una expulsión de su aura, aunque muy leve comparada con otros esparvus de mayor poder, la cercanía del rival sería suficiente para que la energía demoníaca, maligna y puramente corrosiva hiciera mella en aquella armadura que porta, y de ser posible en él. Pues, aunque no es despedida como tal, si genera una estela envolvente al propio cuerpo, que además de incrementar sus cualidades de ataque y defensa, por sí misma es un arma letal que es capaz de corroer y destruir, tanto cuerpos, como almas y energías ajenas a su portador sin que estas encuentren remedio; debido a la pesada cantidad de negatividad destructiva con la que se les ha dotado. Pues, dicha aura es incluso usada por los mismos esparvus para matar a otros de sus especie en las salvajes y despiadadas contiendas entre dinastías.*[/code][/center]
 
 
[center][c=#2D2D80]— ...Por las malas, será... —[/c]

Lamentaba tener que usar tácticas tan viscerales como la que tenía en mente, pero si su oponente no era capaz de restaurar su cuerpo de alguna manera, ya hallaría como restaurarle con tecnología, notó que no hizo nada en contra de la puñalada y que, sin saberlo, se había condenado por ello, las nanomáquinas que estaban en el filo estaban haciendo un trabajo fantasma, tan pronto el cuerpo ajeno era penetrado por una de sus máquinas, estas se lograban infiltrar adentro, utilizando la sangre de este para camuflarse en su interior, al tomar una forma muy similar a esta y así reproducirse lentamente, cabía destacar que aquella táctica hecha por las biomáquinas era completamente automática, interna y microscópica, no tenía ninguna cualidad sobrenatural y en resumen era meramente científica, podría considerarse que era una especie de nanovirus que por ahora no estaba haciendo ningún mal ofensivo en contra del cuerpo ajeno y estaba diseñado para que cualquier organismo infectado lo interpretara como sangre y nada más que eso, siendo indetectable en casi todos los sentidos, tampoco parecía verse realmente afectado por el aura corrosiva, asemejaba a un parásito se iría esparciendo poco a poco, inclusive un análisis microscópico podría engañar, esto debido a las cualidades del camuflaje interno.

El apoyo por parte del cuerpo ajeno no pasaba desapercibido para el mercenario, quien tenía su mirada encima de este todo el tiempo, al tener ventaja táctica por estar a sus espaldas, anticipando alguna jugarreta para moverse y soltarse por medio de los tallos que los rodeaban, táctica que él también pensaba usar en contra de este, por lo que no le fue ningún problema aplicar más fuerza, en especial cuando los sensores medían el incremento físico en el cuerpo de su oponente debido al aura, y así girar él mismo aplicando una fuerza de niveles similares en torno a las manecillas del reloj y en sentido contrario al ajeno, el forcejeo mantendría la posición de ambos por un momento, momento que sería excesivamente crucial para él.

Comenzó a dar órdenes a las nanomáquinas, para que estas acumularan y reposicionaran las internas fibras musculares del traje, alrededor de sus brazos y piernas, haciendo que poco a poco su fuerza fuese aumentando. Podía notar que el superficial tejido externo del nanotraje empezaba a deteriorarse lentamente, pero conforme iba recibiendo daño, se iba restaurando, la composición de las máquinas tenía una alta resistencia a temperaturas extremas, corrosión, veneno, entre otras amenazas externas, algún poder era desprendido por su oponente que hacía aquel daño contra el Lobo, pero el exoesqueleto le aislaba exitosamente del daño y la regeneración de sus máquinas hacía que este se fuese reparando a la par que recibía los impactos, drenando poco a poco su energía.

Apenas su puñalada fue eficaz, con la zurda giró el arma unos cuantos grados, haciendo que el filo del cuchillo se posicionara en horizontal, el filo trazaba todo a su paso con una potencia que deshacía y cercenaba toda la carne y tejido con el que iba haciendo contacto, por ello, jalar con el brazo zurdo hacia la izquierda permitió que hiciera lo mismo con el torso de su oponente, hasta ser capaz de rebanarlo y arrancarlo, haciéndole perder conexión con el movimiento de sus piernas al levantarle con la presión que hacía por medio de su agarre. El corte sin embargo fue bastante potente, aumentando considerablemente la fuerza con la que le jaló por la táctica antes efectuada con las fibras internas, asegurando así que no se pudiese soltar de aplicar aún más fuerza u otro movimiento que hiciera que intentara aplicar la ofensiva de su arma contra él mismo e invadiendo más su cuerpo con el nanovirus al emplear más movimiento con el arma.

De lograr haberle rebanado con aquel ataque en seguimiento, su jugada no terminaría ahí, su giro anterior hacía no solo que evitara ser atravesado por el tallo al hacer perder la eficacia del giro, sino que ahora el tallo quedaría de un costado a Wolf, quien tras haber girado, alzaría la parte del cuerpo que sujetaba y le lanzaría de frente contra este, para así enterrarlo contra unas cuantas espinas, a la par que hacía aquella nueva ofensiva, sus piernas avanzaban y pisoteaban las pantorrillas del contrincante en busca de prensar la otra parte del cuerpo contra el suelo.

Tan pronto le enterraba contra las espinas, de lograrlo así, retiraba un poco la presión del brazo diestro, evitando daño colateral por parte de las espinas de aquel costado si su oponente continuaba forcejeando, también le soltó del todo con la zurda, solo para tomar la bayoneta y clavarla al suelo en un veloz instante, al atravesar con el mismo cuchillo adherido al rifle la espalda baja de su oponente que yace en el suelo. Apenas se deshace del fusil, con una velocidad increíble enviaría la zurda al frente, en un altamente rápido y potente movimiento de ataque en el que con sus dedos desenfundó un cuchillo karambit que yacía en su chaleco lanzándolo con un fuerte golpe concentrado al torso de su oponente, deteniéndose apenas le lograra atravesar, para llevar más nanomáquinas a la hoja del cuchillo y así esparcir más de aquel agente microscópico en su cuerpo, el medidor de energía ahora iba en un 65%, esto debido a la energía que lentamente fue drenada ante la ofensiva ajena y a las contramedidas que aplicó en una ventana de tiempo tan corta, el último ataque empleado sería una alternativa que anticipaba usar, para asegurar que no se soltase de lograr todo lo anterior.

[c=#2D2D80]— ¿Y bien? ... ¿Ya te vas a unir? —[/c]
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Cacería en las montañas: Eberhard vs The Wolf | H.O.W.L. (High-level Operative Warfare Legion) | iOrbix
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