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[center][b][big]Sala principal d[b][/b]el Castillo de Eirween.
5:26 a.m.[/big][/b][/center]

[quote][center][i]Durante la mañana, tu sombra se te oculta
Por la noche, te enfrenta
Conocerás el miedo en un puño de arena.[/i]
[/center][/quote]
Todo pareció normal en el palacio, las luces del amanecer, abordaron la fina alfombra de la sala principal, donde motas doradas empezaron a juguetear entre los muebles del recibidor, colmando de una paz ansiosa el ala del castillo, otorgano suaves trinars de las aves del continente, que volvieron de todo el lugar, algo tan magnifico, algo idóneo, pro a la vez, extraño e irreal

Los vidrios de los ventanales estaban rotos, quebrados en un polvo agudo sobre el suelo, los arboles de los jardines, rotos como pútridos palillos avejentados, que, junto a las puertas cerradas del edificio, pintaban de miedo la habitación.

Ahí, [b]Brigit [/b]fue la primera en despertar, se hallaba en el suelo, tumbada sobre la alfombra, lo último que recordaba era una escena, donde se vio así misma, donde hablo con ella misma, o al menos, una copia, sobre cuestiones personales y secretas ¿Fue un sueño? Se sentía demasiado real, pero a la vez, abstracto y distante.

Ella pudo denotar una figura tendida a unos pasos frente a ella, recostada boca abajo con abandono, una figura familiar, pero a su vez, desconocida ¿Jennel? ¿Era ella? ¿Cómo era posible? La sensación de que era Jennel, imperaba pero su forma, era un despojo de la hermosa esencia de su hermana, esa “criatura” tenía la piel pegada al hueso, con un color marrón y seco, raquítica, como si hasta el último dejo de energía le hubiese sido consumido, era más una momificación de lo que Jennel solía ser, como si todo le hubiese sido arrebatado, sus emociones, su fuerza, todo, consumido por alguna voluntad macabra que aun la mantenía viva

¿Y Brigit? Ella no era la excepción, su forma también cambio, no era la joven bermeja y dulce, era una criatura extraña, de dientes pronunciados y ojos saltones, como una piraña humanoide, su cuerpo que aún conservaba su figura humana (Solo su cabeza estaba deformada con ese aberrante gesto) estaba cubierto por manchas pronunciadas de sangre, sus manos repletas igualmente de plasma rojo, no era de ella, eso era seguro, pero no dejaba de cubrirle como un castigo a sus pecados incontrolables de muerte y destrucción, si la chica veía sus manos entintadas en carmín, vería el reflejo de rostros de sus incontables víctimas, ahogándose en sangre.

Y esto lo pudo observar [b]Jennel[/b], quien se podía mover, andar, caminar como si nada pasara, aunque su forma había cambiado a ese despojo maltrecho y moribundo, ella pudo despertar y ver al monstruo en el que su hermana, se había convertido.

—[b][c=#2D2D80][i]¡Oh! ¡Niñas! ¿Qué les sucedió?
[/i][/c][/b]
Una voz amable, maternal y dulce, les hablo desde el final de la sala, ahí, la figura de una mujer esbelta, envuelta en una túnica, ensombrecida por una penumbra antinatural, se pronunció ante ellas, sin inmutarse por la “forma” que las dos jóvenes Schwarzer habían tomado.
[center]
[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/88/52/83/Grand-Arbiter-Arcturus-I-XJ9B9CeQz-b.jpg][/center]

—[b][c=#2D2D80][i]Mis queridas y dulces niñas, no se alarmen, yo puedo ayudarles, permítanme que les auxilie, yo puedo salvarlas.[/i][/c][/b]

¿Qué sucedia? ¿Quién era esa figura? ¿Por qué estaban ahí ellas dos?

[sep]

[center][b][med]HINTS:[/med][/b][/center]

[i]Los hints, son pistas, o detalles que solo los jugadores conocen, pero no necesariamente sus personajes, esta información les permitirá entender sucesos de la misión, y, si quieren que sus personajes los sepan, deben rolear el como los averiguan de forma coherente.[/i]

►Aunque lo intenten, no pueden salir de esa área del castillo.
►Las formas de Jennel y Brigit, fisicamenete, están cambiadas, pero pueden moverse, actuar y hablar con normalidad

[center][b][med]REGLAS:[/med][/b][/center]
►Al ser una saga narrativa, el GM/Narrador, se encargara del manejo de los NPC, naturaleza y todos los efectos de sus ataques.
►Se tienen 48 horas para responder, caso contrario, se omitirá turno y se pedirá al siguiente jugador prosiga
►Si se abandona la saga, favor de notificar vía MP
►Si por algún motivo no se puede postear el turno, o se requiere un poco más de tiempo, favor de notificar vía MP (Todo caso es comprensible)
►Lo que se busca es fomentar buen rol, trabajo en equipo y creatividad, favor de tener siempre estos puntos para el disfrute del juego.
►Si una acción se vuelve no valida (Por ejemplo, que un jugador manipule los efectos de sus acciones sobre otros personajes controlados por el narrador y/o otros participantes sin su consentimiento) se notificara vía MP al involucrado y se declarara, en el siguiente turno del narrador, que dicho acto no es válido.


[center][b][med]TURNOS:[/med][/b][/center]
GM/Narrador
Jennel
Brigit
(Se espera otros integrantes que se uniran conforme avance la saga)
 
 
[b][big][center][quote]"Quien busca no halla, pero quien no busca es hallado”. Franz Kafka.[/quote][/center][/big][/b]


[youtube=https://www.youtube.com/watch?v=ZC2wHRMTAiQ]


Un vívido sueño recorría la mente de Jennel, alterando sus latidos, haciendo que su sangre corriera más rápido por su ser, las imágenes que veía, parecían ser más traumáticas que sus usuales sueños. De nuevo su Alter ego, parecía estar acechando la frágil voluntad de la albina.

En esta ocasión, el sueño era diferente, ni siquiera su alter ego parecía ser normal, respondía de manera distinta a como solía hacerlo en cada noche, parecía menos agresiva y cómo si tratara de convencerla de hacerla despertar una vez más.

¿Qué mensaje buscaba dar esta vez? ¿Acaso esta visión era profética? ¿Desde cuándo tenían esa capacidad? ¿Por qué después de tanto esfuerzo, tenía que seguir sujeta a ella? Jennel se cuestionó lo que sus ojos veían, negaba con afán lo que sus oídos escucharon y se dolía ante aquella escena.

Su cuerpo, comenzó a sentirse caliente, opuesto a la frialdad que normalmente tenía, parecía que en cualquier momento estallaría, justo entonces sus ojos se abrieron, la visión de la albina aún era borrosa, quizás era el trance bajo el que aún estaba. Suspiró aliviada, al despertar sabiendo que era sólo una pesadilla más, aunque la sensación de pesadumbre seguía en ella, parpadeó un par de veces, buscando relajarse pues su corazón seguía latiendo a prisa, entonces se percató de la surrealista escena. No era su habitación, eso fue el primer detalle que notó, se alarmó porque no era una mujer que rompiera su estricta rutina. Fue entonces que sus ojos parecieron abrirse más, se levantó, quedando sentada y descubrió su desgracia.

El cuerpo consumido que ahora parecía tener, le ocasionó un claro estupor ¿Cuánto tiempo pasó observándose? Era difícil decirlo quizás unos minutos o apenas unos cuantos segundos. Lo único que al final logró saca a Jennel de ese estado, en el que su mente y sentidos parecían totalmente dormidos, fue cuando sus celestes ojos notaron a su hermana pequeña.

[i][c=#E50073]━Brigit...-.[/c][/i] Murmuró para sí, su reacción no fue de horror, fue de pesar y dolor, lo que sea que le hubiese pasado a su pequeña hermana, le dolía demasiado, no había estado para protegerla y eso era imperdonable para ella. Se puso de pie intentando alcanzarla, quedando a medio camino, al ser interrumpida por aquella voz que convenientemente ofreció ayuda, su andar se frenó, haría lo que fuera por volver a contemplar el dulce y perfecto rostro de su hermana.

Jennel buscó y entonces la vio, aquella misteriosas mujer cuya voz maternal hacía disonancia con su misterioso físico, poco le importó, si podía ayudar al menos a su hermana era suficiente razón para que ella se acercara, sus pasos entonces se dirigieron hacia ella, quedando acortando la distancia entre ambas.

[i][c=#E50073]━Te escucho, dime ¿Qué debo hacer para que mi hermana vuelva a la normalidad?- [/c][/i]Cuestionó sin temor, sin duda, con absoluta seguridad, pues estaba dispuesta a cualquier sacrificio por ayudar a su hermana, no era un acto de valentía, era uno de amor y cuando de eso se trataba, no conocía límites.

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/80/40/05/Jennel-Russoft-Schwarzer-cqlaOymAE-b.jpg]
 
 
Un destello de luz molestaba sus ojos , se sentía raro, de alguna manera se percibía diferente y los recuerdos de aquella conversación le desubicaban de .la realidad, ¿Qué pasaba con ella? Por qué se sentía abatida, ademáss recordaba que de lo sucedido algo el había platicado a su hermana mayor, a la más allegada a ella, Jennel, pero aquella conversación también quedo inconclusa
[i]
"¿Un sueño?"[/i]

- [c=#802D56]Imposible.... [/c]- se sobre saltó un poco al notar que su habla no era normal, cada vez se sentía más confundida, de pronto su atención se concentro en aquel cuerpo ¿Qué era esto? ¿Otro sueño? Pero se temía que no, un enorme nudo en la garganta la asfixió quedándose sin habla, ella no podía soñar, lo sabía perfectamente, eso al llevaba a pensar que quizá solo se trataba de una ilusión al igual que los recuerdos con su otra yo, justo podía ser que estaban controlando su mente, lo que se le había propuesto en su encuentro con su copia.No podía creer que se tratara de Jennel, aquel cuerpo que no parecía ser ni la sombra de lo que era su hermana, quería negarse a que se tratara de la verdadera Jennel, qué clase monstruo le había hecho aquello, sus manos temblaron al sentir sentimientos encontrados, rabia, angustia, dolor, miedo. Por supuesto era consciente la sangre en sus manos y en su cuerpo peor eso no le importaba ahora a no ser... A NO SER QUE...

- [c=#802D56]N-no.... [/c]- ¿Acaso la menor había sido causante del estado actual de la albina, acaso ella fe el monstruo que provoco aquello?- [c=#802D56]Lo siento... lo siento...[/c]. - sus manos cubrieron ahora su deformado rostro, bajando la cabeza, no sabía si había sido ella, solo escuchar como su hermana pronunciaba su nombre con la misma ternura y compasión de siempre que la hacía sentir culpable, perdida, quería saber qué es lo que estaba sucediendo de verdad. Sus lagrimas brotaron de aquellos extraños y feos ojos los cuales ignoraba que ahora poseía, estaba demasiado preocupada por la mayor que por su propia apariencia, en verdad le impactaba ver a su hermana en tal condición-

Sus sollozos cesaron cuando aquella voz irrumpió la sala, esa voz cálida logró tensarla, ¿Quien era? Sentía tanta desconfianza de todo que no podía sentirse tranquila pasar de que esa voz tenía no timbre que podría calmarla, pero la situación actual no ayudaba, las palabras le cayeron como anillo al dedo. Miro a Jennel en cuanto las palabras resonarn en su pecho ¿Era correcto? Confiar en alguien extraño de buenas a primeras....

- [c=#802D56]No... espera.[/c] - La alfombra se mancho más de gotas de sangre que caían de la mano extendida de Brigit hacia Jennel, era temblorosa y pálida -[c=#802D56] Jennel, no sabemos qué pasó en realidad. Por favor no te expongas de tal manera...[/c] - su voz estaba cargada de culpa por nada del mundo quería que su hermana hiciera un sacrificio por ella cuando temía que probablemente ella había sido culpable de la situación actual de ambas-
 
 
[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/88/96/38/Grand-Arbiter-Arcturus-I-6Y52WmhwT-b.jpg][/center]

Los susurros fueron tibios, el ambiente se tornó extrañamente cálido a comparación del frio de la madrugada que hondaba en las afueras, y la figura de la encapuchada doncella, se aproximó a las dos jóvenes Schwarzer, mostrando bajo el reflejo de la luz artificial, una piel pálida y una suave boca que se trazaba sobre un lienzo albar, como si aquella mujer fuese una inmaculada divinidad que ahora, les hablaba de manera afable.

—[i][c=#2D2D80][b]Mi querida Brigit, lo que ahora les sucede es precisamente porque se expusieron, porque se dejaron llevar por sus naturalezas ocultas y sus demonios internos.
[/b][/c][/i]
Señaló a espaldas de ambas chicas, había dos espejos de cuerpo completo, de marco dorado, ornamentado con finura, cada uno enfrente de Jennel y de Brigit, mostrando lo que ahora eran, no más que un despojo de su otrora magnificencia, colocándose la dama encapuchada, a espaldas de [b]Jennel[/b], donde su reflejo solo mostraba un adefesio de carne consumida, pegada al hueso, ojos hundidos y un cabello que se seria en hebras y polvo.

—[i][c=#2D2D80][b]¡Mírate! ¡Siempre entregando todo por los demás! Antes tus seres amados que tú misma ¿No es así? ¡Has dado tanto que te has quedado sin nada mas! Entregando tu vida, tu alma, tu energía por todos, agotando tu brillo hasta convertirte en esta estrella marchita.[/b][/c][/i]

Luego, la misteriosa fémina, se colocó a espaldas de [b]Brigit[/b], detrás de ese monstruo carroñero y violento, ese depredador que amenazaba con despertar su sed de sangre, en el que estaba convertido la bermeja.

—[i][c=#2D2D80][b]Y tu ¡Pequeña mía! ¡No pudiste contener al monstruo dentro tuyo! Tenía que consumirte, el deseo de sangre, de destrucción, tu reacción irascible que siempre terminaba con una carnicería de inocentes ¡Mira en lo que te convertiste! ¡Un peligro para los que te aman![/b][/c][/i]

Y, frente al trio, una gota de sangre empapo la alfombra delante de ellos, luego, otra más, así, hasta formar un chorro y dejar caer, una figura quebrada, era la forma de un hombre bien conocido por las dos hermanas, un joven que de ser un gallardo y orgulloso ejemplo, se encontraba derruido, vestido con una armadura rota, portando unos grilletes pesados que lo ataban de pies y manos, sometiéndolo a un peso casi infinito, quedando este bulto casi inerte delante de Jennel y Brigit, era [b]Adler[/b], cuya pureza, cuya majestuosidad, estaban reducidas a un aire de humillación y vergüenza, un aura de pesar que exudaba, la de un hombre derrotado, las cadenas que lo tenían sujeto, eran imposibles de quitar, las debía llevar como una muestra de su presunción, de su búsqueda de perfección de su derrota inminente.

—[i][c=#2D2D80][b]Y su pobre hermano ¿Qué diré de Él? ¡Solo quería protegerlas y mírenlo ahora! ¡El que buscó perfección y solo hallo vergüenza! ¡Atado por su propia e imposible soberbia! [/b][/c][/i]

La mujer extendió sus manos, palmas hacia arriba, su figura se llenó de una bruma suave y platinada.

—[i][c=#2D2D80][b]Pero no es su culpa, no lo es, por eso he venido a salvarlos, los he elegido de entre sus hermanos y los salve de lo que se avecina, afuera, un cruel cataclismo se avecina, afuera hay una tormenta que sacudirá las entrañas de su mundo, ustedes están a salvo aquí, no intenten salir, no intenten ayudar, no pueden, no en el estado en el que se encuentran, permítanme curarlos y liberarlos de todo lo que les carcome, permítanme darles la verdadera libertad.[/b][/c][/i]


Y se quedó en silencio, como si esperara la respuesta del trio de hermanos, respirando suavemente, exudando esa neblina brillosa alrededor de ella.

[sep]

[i][quote]Adler se une a la trama, los turnos quedan

GM/Narrador
Jennel
Brigit
Adler

[med][center][b]HINT:[/b][/center][/med]

[b]Adler[/b], tu personaje porta unos grilletes irrompibles, atan entre si las manos, y los talones, puede caminar pero no liberarse de ellos, son pesados y hacen lentos tus movimientos, aunado exudas un aura de vergüenza, de fracaso, de pena, así mismo, tu personaje ve a Jennel como una forma raquítica y penosa, casi una momia viviente de piel pegada al hueso, opaca, y derruida, a Brigit, la ves como un monstro, su cabeza parece la de una piraña, de dientes pronunciados y ojos anchos, exudando un aire de muerte y repulsión, está cubierta de sangre y esta no se puede limpiar, extrañamente, pese a los estados de sus hermanas, ellas pueden hablar y moverse con normalidad.[/quote][/i]
 
 
Una raza que se por siglos había estado por encima de cualquier especie. Los wurm eran justamente aquellos seres majestuosos en belleza y poder, su "perfección" bien podría opacar la de las mismísimas estrellas. Probablemente eso les había llevado a cometer errores, producto de la propia egolatría que conllevaba ser un wurm. Cada uno a su manera, se había dejado llevar por el pecado que los marcó desde su nacimiento. Al menos esa era la visión que Jennel tenía sobre su especie, familia y ella misma. En una auto reflexión anterior a la escena actual, la albina había llorado por muchas horas. Se había dado cuenta, que sin importar cuánto se esforzara nunca era suficiente, siempre quedaba opacada, por la magnificencia de sus hermanos o la belleza y porte de sus hermanas. El dolor se apoderó de ella, al percatarse que ese rasgo que la devoraba internamente, era la maldición de su pecado. No soportaba llevar tantos años de esfuerzo y verse a un espejo, inconclusa, un wurm fallido, sin carácter, sin amor propio. Ese día se sintió completamente destrozada, pues parecía que por fin había asumido su realidad, su imperfección y notó que había comenzado a labrar su auto destrucción.

[u][c=#E50073]¿Tan rápido? [/c][/u]Fue lo que pensó al escuchar las palabras de la misteriosa dama, quien le confirmó a la joven Schwarzer la razón de su estado. Si bien ella había entendido que su caída era inminente, nunca imaginó que llegaría tan pronto, sus latidos se aceleraron y poco faltó para que ella dudara en continuar. El rostro y la voz de Brigit fueron motivación suficiente para que ella buscara ayuda. Escuchó la casi súplica de su pequeña hermana y entonces, detuvo su andar para dirigir una corta mirada, buscando consolarla mediante ese pequeño gesto.

[i][c=#E50073]— Hermanita, te prometo que todo estará bien-[/c][/i] justo al terminar esas palabras, notó la presencia del albino. Adler el varón orgulloso y soberbio de la familia, era ahora un despojo de hombre. Su corazón se llenó de dolor ante la escena, no podía seguir siendo un testigo pasivo de la desgracia de su familia.

Sus pensamientos perdidos se interrumpieron una vez más. La voz femenina y misteriosa exclamó lo que terminaría por acabar internamente a Jennel. Entendió su situación y estaba dispuesta a aceptar la ayuda, pero no podía creer que sería solo una espectadora de aquel cataclismo que a las fueras estaba por ocurrir.

En ese momento, casi con su voluntad extinguida por completo, cayó de rodillas, cubriendo su rostro con ambas manos, estallando en un silencioso llanto, lágrimas que no dedicaba a sus presentes hermanos, sino a aquellos ausentes que amaba con todo su ser.

[i][c=#E50073]—Mamá, Indra, Siegfried, Sigrid, Tío...lo siento tanto, he fallado de nuevo... -[/c][/i] Para esos momentos, estaba por perder la voluntad de continuar, el sentido de su vida era dado por los que la rodeaban y ellos estaban por perderlo todo.

[i][b][c=#660066]—¿Acaso estás cansada? ¿ Este desafío es suficiente para vencerte? Siempre supe que eras débil y patética, pero me negaba a aceptar que fueras tan desgraciada. ¿Acaso no la has escuchado? Te han ofrecido curarte, levanta ese rostro y obtén a cualquier precio tu grandeza y todo lo que puedas.-[/c][/b][/i] Aquella maldita voz que mantenía atada en su interior, se revelaba aún en la derrota, buscando imponerse sobre ella y esta vez parecía querer animarla a continuar. Jennel sabía que solo era una treta de su mente, buscando aprovechar la situación, pero también entendió que era la única forma que tenía para demostrar una vez más el amor por su familia y que era digna de portar aquel apellido. Entonces seco sus lágrimas y se puso de pie añadiendo en dirección de la mujer:

[i][c=#E50073]— Estoy dispuesta a ser sanada por ti, no importa lo que me cueste, solo hazlo por favor-. [/c][/i]era totalmente irónico, que aquella parte de su ser que despreciaba y escondía, fuera la que hoy la alentaba a continuar, su conflicto existencial hoy era su esperanza.
 
 
Era tan cierto, para ella era muy difícil controlar su impulso, muchas veces pensó que era más una bestia que un ser racional y siempre quiso combatir eso de ella. Lejos de horrorizarse por la imagen que veía e el espejo de si misma creía que es la forma que merecía, desconocía su forma wurm, jamás vio su reflejo o por lo menos no tenía registro de él pero la forma que ahora tenía era lo más aproximado a lo que ella suponía debía ser cuando recordaba los siniestros que causo. Pero entonces miró a Jennel ¿por qué ella tenía aquella apariencia? ¿Qué tenía de malo amar a los demás? ¿De qué manera estaba pagando por su pecado si siempre demostró preocuparse por todos? En verdad quería creer en las palabras de Jenn, de momento le provocó cierta calma pero ¿Qué podía volver más incomoda la situación? Claro esto.... la aparición de otro hermano más.

-[i]" ¿Indrá?"[/i]- Pensó de inmediato al juzgar la apariencia peliblanco y decadente, sabía que su hermano se dejaba llevar por su pecado, tenía que ser él hasta que notó aquel característico parche.
- [c=#660033]No.... no puede ser...[/c] - llevo ambas manos a la altura de su deforme dentadura, se quedo sin habla. Con total sinceridad podía imaginar a Indra en semejante situación decadente que a Adler.

¿Y esto por qué? Siempre las expectativas de Brigit para crecer como alguien respetable y digna de admiración recaían en ambos albinos, ahora presentes, a pesar de que Adler se creyera superior como raza y la humildad fuese prácticamente nula en su ser la cualidad que le admiraba es que buscara la excelencia en uno mismo, hasta ahora creía que explotaba su potencial sin corromperse del todo y ahora lo veía ahí, abatido con un semblante irreconocible , no correspondía a lo que para ella representaba. Miro de inmediato a Jennel, no soportaba verla romperse, no quería sentirse perdida y no lograba confiar en aquella mujer.

¿Y si todo esto es una trampa? No dejaba de pensar en eso, quizá estaba totalmente equivocada pero ¿Qué pasaba con el resto de sus hermanos?

- [c=#802D56]¿Por qué? ¿Por qué haces esto? ¿Qué hemos hecho para ganarnos tu ayuda si somos decadentes?[/c] - Podía escucharte inseguridad en su voz, totalmente diferente al encuentro que tuvo con su copia. Creía que podía afrontar cualquier cosa que supusiera un peligro pero esto..... esto era una situación demasiado fatalista, no soportaba ver a los mayores en dichas condiciones. Se dirigió a la mujer con cierta determinación, quería ver a sus hermanos en su mejor estado, definitivamente pero ¿era bueno hacerlo de esta manera?- [c=#802D56]¿Qué hay qué darte a cambio para que nos ayudes?[/c]- se escuchaba desesperada por tener respuesta a esta pregunta en especifico y a decir verdad temía escuchar el precio a pagar.-

Dio un paso a dirección de sus hermanos para levantar a uno o al otro pero miro sus manos, llenas de sangre, sangre de quien sabe qué pobres seres, y se sentía indigna de tocarlos, de ayudarlos, nuevamente unas lagrimas salieron de sus ojos mientras miraba sus manos

-[c=#802D56] Yo no quiero esto...[/c] - dijo para si misma.
 
 
La conciencia es algo que uno da por sentado en todo momento. Uno está consciente del momento. Uno está consciente de su situación. Uno está consciente de su entorno. Uno está consciente de quién es… Pero ¿realmente se tiene consciencia? ¿O quizás vivimos bajo la ilusión de que somos conscientes de nuestra realidad? ¿Acaso la consciencia no es algo subjetivo y sujeto a interpretación? Resulta imposible determinar un concepto tan abstracto cuando cada quien ve las cosas según su forma de pensar, según sus vivencias del pasado… Adler creía tener consciencia de quien era, y ahora, parecía haber sido aprisionado en una pesadilla que se sentía demasiado vívida. No existe nada más desgarrador que la realidad cuando nos refleja nuestras desgracias, cuando nos toca vivirlas en carne propia.

Cuando el albino despertó, su cuerpo había perdido todas sus fuerzas. Sentía sus músculos cansados, sus extremidades tan pesadas como las cadenas que las unían. Sentía la humedad de la sangre empapando su maltrecha piel mientras su tez perlada contrarrestaba con la coloración carmesí apagada que llegaba a tonos oscuros de marrón. Aquella, su sangre, comenzaba a secarse, adhiriéndose a su cuerpo para evidenciar su derrota. Su figura, era la de un caballero caído en combate. Adler solía portar atavíos ligeros que le permitieran la libertad de movimiento que su estilo de pelea requería y en cambio ahora se encontraba protegido por los despojos de una armadura que empobrecía su aspecto. El albino no estaba acostumbrado a llevar protección de ese tipo por lo cual sentía gran incomodidad al permanecer en el suelo sintiendo el peso adicional de la coraza hecha pedazos que pertenecía a aquella armadura.

Con gran esfuerzo, ladeó su cuerpo para emplear gran parte de sus fuerzas en empujarse hacia arriba en un vano intento de erguirse. Sucumbiendo al cansancio, permaneció arrodillado y con la mirada caída mientras sus hombros, que sostenían el peso de la pechera metalizada, se sentían adoloridos. Sus cabellos cubrían parte de su figura y parecían tan desprovistos de vida como el rostro del guerrero cuya mirada estaba perdida en el vacío. Aquel no era Adler; aquel era un fantasma del wurm de la soberbia que más parecía espectro que humano. Sin emitir vocablo alguno, alzó alicaído su mirada para observar las figuras femeninas que frente a él se encontraban.

Su ojo se abrió más de lo normal ante su sorpresa pues reconocía en aquella criatura inválida y de aspecto quebradizo a su dulce hermana Jennel. Aquella visión le partió el corazón causando que una lágrima rodara por su mejilla sintiendo una honda amargura al haberle fallado. ¿Cómo es que su hermosa hermana menor había terminado así? ¿A qué clase de maltrato la habían sometido para causar tan brutal deterioro? ¿Cómo es que una flor tan sublime se había marchitado de esa forma? Adler se preguntó qué clase de brutal castigo había sido empleado con su hermana para dejarla en aquel estado y no pudo evitar sentirse culpable pues era su deber el estar en el castillo para protegerla. Una causa más para sucumbir a la congoja.

Entonces miró al otro ser y fue incapaz de reconocer a la menor de sus hermanas en aquella criatura. Un ligero desconcierto azotó al albino que entrecerró su ojo, extenuado, para intentar descifrar la razón de ser de aquel ser horripilante. Su capacidad de raciocinio había sido mutilada junto con su cuerpo mientras intentaba en vano comprender lo que sucedía. Aquella era la primera vez que el orgulloso guerrero se veía en tan deplorable condición. Su mutismo se negaba a abandonarlo mientras luchaba por conservar la cordura en aquel dantesco escenario.

Finalmente, su mirada se dirigió hacia la tercera presencia del lugar quien en contraste con sus hermanas resplandecía con una candidez velada que no inspiraba confianza en el albino, pero que tampoco inspiraba desconfianza. Aquella desconocida no encajaba en la infernal pintura que frente a su ojo se desvelaba, más el sentido común era incapaz de penetrar aquella quebradiza armadura para entrar en la abatida mente del usualmente firme y estoico wurm.

Sin decir palabra alguna, llevó ambas manos hacia el frente y dejó que su torso cediera ante el peso de sus hombros mientras encorvaba su derrotista figura haciendo caso omiso de las palabras que se dirigían las presentes. El albino aún estaba intentando procesar lo ocurrido y si bien los grilletes eran de lo más pesados, su ánimo le resultaba mucho más fatigoso aún. Aquel era un guerrero roto en todo el sentido de la palabra y su vanidad y confianza ahora le parecían ilusiones lejanas que le pertenecían a otro individuo. Adler no era el gran wurm de la soberbia, en esos momentos solo era una piltrafa de cabellos plateados que era incapaz de hacerle frente a la situación. Aún no comprendía lo que estaba pasando y su mente no parecía aclararse en absoluto. Había perdido la perspectiva de las cosas y parte de su persona aún se encontraba en un lugar recóndito, atrapado por las tinieblas del pesimismo y la melancolía, desprovisto de algo que pensó que siempre tendría consigo mismo: la conciencia del momento, la consciencia de cuál era su situación, la conciencia de su entorno y la conciencia de quién era. Siempre había pensado que la consciencia era un don que se le había otorgado desde su nacimiento. Había dado por sentado la consciencia.
 
 
Una pequeña y suave sonrisa, se dibujó en los labios de la misteriosa mujer que abordo a la tercia, cuando [b]Jennel[/b], aceptaba ser ayudada por ella, se acercó pues hacia la figura marchita de la joven princesa, para susurrarle al oído con ligereza maternal, discreta y sencilla.

—[b][i][c=#000066]Sí, yo también escucho como esa voz te atormenta, no debes temer, tus hermanos no sabrán de ese demonio que te persigue y te ata a lo vano, te prometo que no la escucharas más, si en esta ocasión, le das la razón y pagas el precio[/c][/i][/b]

Seguido, le pasó los dedos por sobre el contorno delineado del rostro seco, no le tocó, fue una caricia insípida y sin tacto, como si el siquiera percibirle, fuese a quebrarla por completo.

Se giró hacia [b]Brigit[/b], cuando ella le cuestiono sobre la naturaleza de la dadivosidad de la fémina encapuchada, lo que le hizo ampliar un poco más, la curva que habitaba de apoco el escarlata oscuro de los labios de la doncella oculta.

—[b][i][c=#000066]Conozco a vuestra casta desde los albores de la especie, conozco el pecado que los asola, el hambre atroz que los encadena, esto no es culpa suya, no es un peso que ustedes, jóvenes lotos, deban llevar a cuestas ¡Si ya de por si el destino es cruel y caprichoso! ¡Llevar ahora los pecados de la sangre es insoldable![/c][/i][/b]

La doncella entonces, se colocó frente a la pelirroja Schwarzer, pasando sus manos blancas, tal como alargadas, por los contornos de las manos ensangrentadas de la pequeña pelirroja, sin temerle a su faz deforme y a su pasado tortuoso, hablándole de una forma queda, al oído derecho, con ese tono encantador que la enigmática mujer presentó desde el principio.

—[b][i][c=#000066]No, no lo quieres, yo se que no deseas esto, pero hay mucha sangre, mucha sangre en tu pasado, ríos completos que te ahogan, solo tienes este repiro, solo este momento, de ahí, te ahogaras, y no solo a ti, a quienes amas ¿Merecen perderse en la marea roja que tu misma creaste? ¿Merecen ahogarse como tus incontables víctimas?[/c][/i][/b]

Luego, la mujer, alejándose de Brigit, se posó inclinada, a lado del albino [b]Adler[/b], tomándole del pecho, con una suavidad maternal y cuidadosa, lo ayudo a levantarse, a quedar erguido, una cuestión increíble a sabiendas del enorme e insoportable peso de sus grilletes, como si estos fuesen livianos, al simple toque de la dama de negro, ella, que le susurró al oído del peliblanco, con un tono ligero:

—[b][i][c=#000066]Esta realidad ¡Horrible realidad! Es absoluta, has perdido todo rastro de francequeza y de certeza, no te culpo ¡No te culpes! Has dado todo y sin embargo, aun te falta mucho por lograr, tu, invencible guerrero, orgulloso conquistador, no puedes rendirte aunque sabes que nada más puede haber, no, no es tu culpa, el cuerpo te ha limitado, tu hambre te ha atado a algo terrenal y vacuo, es tu cuerpo el que te impide crecer, obtener tu potencial para que tus seres amados, vivan felices bajo tu mano protectora.[/c][/i][/b]

La mujer desaprecio dejando a Adler con el peso de su propia prisión, ahora, se encontró en frente del trio, elevo sus brazos como si de una sacerdotisa oficiando la más cruda adoración, se tratara.

—[b][i][c=#000066]¡Basta ya de esto! ¡Ya no sufrirán más! ¡Yo los liberare![/c][/i][/b]

Señaló a [b]Jennel[/b].

—[b][i][c=#000066]Te daré el don de las estrellas, de iluminar y cuidar a cientos de mundos con su calor, con su abrazo afable de luz, te daré lo que necesitas, el poder de sanar cualquier herida, y cualquier pesar, y tu poder ¡Sera inagotable! ¡Serás el sol de la casa Schwarzer que los protegerá siempre más nunca te extinguirás![/c][/i][/b]

Luego, le habló a [b]Brigit[/b].

—[b][i][c=#000066]Te daré el don del amanecer, el que llega y disipa las tinieblas, borrare tu pasado y toda la sangre que inunda tu conciencia, arrancare la bestia de ti, esa hambre por destruir que te consume, y, como la llegada del alba, podrás dar calma a ti y a tus hermanos, tu sola presencia bastara para dominar, en un arrullo, a las crueles voces que azotan sus pesadillas, le darás la paz de un nuevo día.[/c][/i][/b]

Por último, espetó al joven [b]Adler[/b].

—[b][i][c=#000066]Liberare tu forma perfecta, serás el más poderoso e idóneo de tu casta, te quitare esto que te somete, el don del cielo, pues es vasto e interminable, perfecto aun en su mar caótico, con este don, al transformarte, dominaras conscientemente tu forma Wurm, que no será traída por rabia o ansiedad, sino por tu voluntad inquebrantable, serás el guardián de tu noble clan, su protector.[/c][/i][/b]

La sombra de la extraña, pero admirable mujer, creció a sus espaldas.

—[b][i][c=#000066]¡Yo puedo darles todo esto! ¡Yo guardo los secretos de la creación, del tiempo, de la vida y la muerte![/c][/i][/b]

Bajo su ominoso tono y les dijo en una voz que bien pudo ser un susurro, aunque audible.

—[b][i][c=#000066]A cambio de algo de ustedes…[/c][/i][/b]

Para este punto, la sonrisa de la doncella, era plena.

—[b][i][c=#000066]Jennel, me debes dar tu luz interior ¿Para que la necesitas si irradiaras una luz más hermosa a todos los que amas?[/c][/i][/b]

—[b][i][c=#000066]Brigit, me debes dar tu pasado ¿Qué importa lo que pasó ayer en tu vida, si tu futuro es prometedor con tu familia?[/c][/i][/b]

—[b][i][c=#000066]Adler, entrégame tu corazón ¿Por qué tenerlo aun si ya tendrás todo lo que buscabas? ¡La perfecciona![/c][/i][/b]

Cada una de las peticiones, fueron habladas al unísono y cada uno de los presentes, solo pudo escuchar el requerimiento que les correspondía, como si la voz sonara, de forma familiar, en su cabeza y no en la amplia sala del palacio.

—¿Aceptan?[/c][/i][/b]
 
 
[quote][center][big]A menudo la espina produce tiernas rosas.

-Ovidio.[/big][/center][/quote]

Una luz, un dejo de esperanza era lo que significaron las palabras de la misteriosa mujer frente a Jennel. El precio era le menor de los problemas ahora, en realidad la mente de la albina no veía más opción que aceptar el trato ofrecido. La voz en su interior, esa parte fría y racional de su ser había insistido para que aceptara lo ofrecido. Además el ofrecimiento prometía ayudarla a dejar ir de su interior, es macabra voz que la atormentaba día tras día de su vida.

[i][b][c=#660033]— ¿Las has escuchado? parece que puede oírme, no temo desaparecer de tu interior, porque a estas alturas eres consciente de mí, de mis deseos, de mis ambiciones. Y justamente esa es la mejor parte, porque eso que detestas de mí es lo que realmente somos. Siempre nos hemos visto como dos seres diferentes, pero solo soy un fragmento de tu personalidad, la parte que te hace lucir, ligeramente como una Schwarzer. - [/c][/b][/i]La voz resonó una vez más en su cabeza, al punto de llevar su frágil y desgastada diestra a su cabeza, golpeando ligeramente esta, la albina se sacudió con suavidad y negó su realidad unos instantes, esas palabras la confundieron un poco más.

Fue entonces que escuchó a Brigit y la mujer hablar, mientras el mutismo de Adler permanecía en el lugar, la aflicción que la escena daba a la albina, iba más allá de lo que en palabras se pudiera expresar. Sus ojos celestes, parecían marchitos por el dolor, hasta ahora nunca había hecho algo importante por su familia, tan solo tenía buenos deseos para ellos. Sus acciones y proezas no existían, no destacaba en nada, era débil. Sus deseos por defender a su familia, habían quedado en meros sueños irrealizados, ahora sus hermanos estaban en peligro y ella no podía ayudar. Adler y Brigit también eran víctimas de sus pecados, pero la menor parecía desconfiar de la ayuda, mientras que el mayor seguía en un completo estado de schock.

"[i][c=#E50073] ¿Acaso debería desconfiar?" [/c][/i]pensó para si, había duda en su corazón, pero el poder de sanar cualquier herida y llevar calor entre los mundos, era semejante al deseo que no había podido cumplir. Esos mundos eran sus hermanos, tíos y madre, esas heridas serían las aflicciones y peligros en los que ellos pudieran estar. No había más para Jennel, al menos no en ese momento, quería ser la estrella que guiara a su familia, aquella que pudiera llenarlos de calidez cuando el frío del dolor pudiera alcanzarlos. Y el precio era lo de menos, caso omiso hizo a la desconfianza que claramente mostró su hermana, y su hermano no se había pronunciado, así que esta vez no pudo tener una voz fría y serena que la aconsejara.

[b][i][c=#660033]—Acepta, yo te encontraré y juntas doblegaremos mundos, que caerán sin darse cuenta...-[/c][/i][/b] esa voz resonó por última vez, débil y resignada se escuchó, pero cargada de un fuego interno que ella jamás había sentido, estaba renunciando a la única parte que parecía hacerla fuerte, sin embargo, también ganaba libertad y la posibilidad de cumplir sus verdaderos ideales.

Jennel avanzó ante sus hermanos y observó a su hermana,clavando en el rostro ajeno sus orbes celestes, que parecían brillar, esa mirada marchita había cobrado esperanza y por ende vida. Esbozó un tenue y apacible sonrisa, se arrodilló ante ella y tomó aquellas manos manchadas con sangre, las acarició con suavidad, luego su diestra dedicó suaves toques al rostro deformado de su bella hermana.

[i][c=#E50073]—¿Sabes, Brigit? todo estará bien, no temas solo aguarda, toma tu decisión con calma, en la que tomes te acompañaré.[/c][/i]

Se puso de pie y camino hacia Adler, y lo abrazó con fuerza o al menos eso sentía ella. Besó la frente del albino, que permanecía perdido en sus propios pensamientos, aquel que no había pronunciado palabra alguna desde su aparición. Sonrió tranquila, sin decir más se alejo hasta quedar frente a la luz de esperanza, a la mujer de los milagros que hoy, había prometido restaurar su cuerpo y alma.

[i][c=#E50073]—Acepto el trato y el precio-[/c][/i] Fue lo único que Jennel dijo al estar frente a ella, se quedó en silencio a esperar aquella magia, que no entendía, pero que deseaba tener con todo su corazón.
 
 
Sin duda esa promesa eran difícil de creer , ¿borrar su pasado? A la pelirroja le parecía tan imposible aquello, tan imposible como borrar los estragos que deja una guerra, sabía lo que había hecho y sabía que era imposible regresar a la vida a aquellas almas que consumió con su pecado. ¿Y de qué serviría borrar su memoria? Los hechos ahí estarían, incluso sería peor, sería ignorante de las atrocidades que llegó a cometer, ella quería usar aquella horrible experiencia y aprender, saber superarlo no evadirlo, creía con convicción que ese era un principio para no dañar a su familia, aun que por lo general siempre temía ser una amenaza y a decir verdad la apariencia que veía en el espejo justo ahora, era la apariencia que ella creía justo portar, siempre se había considerado un lobo disfrazado de oveja, luciendo tan agraciada como su madre y sus hermanas peor por dentro era la más horribles de las bestias. Pensar en ello incluso le hacía pensar que no era digna de merecer tal ayuda y además carecía de total confianza.

- [c=#802D56]No puedo.... no puedo....[/c] - musito para si misma moviendo su cabeza de un lado a otro apretando sus puños eso hasta que aquellas manos ajenas que habían perdido su belleza y juventud le tocaban con tanta ternura, se apeno demasiado en ensuciarla con su sangre, no importaba qué, Jennel seguía caracterizándose con aquella pureza y bondad, para la menor fue inevitable sacar mas lagrimas con tal gesto.

- [c=#802D56]No, Jennel. No....[/c] - se arrodillo con ella y le abrazo con todas sus fuerzas lamentando ensuciarla aún más. - [c=#802D56]Tú conoces mis reales atrocidades y sabes que eso no se puede cambiar....[/c] - Si bien no podía tapar el sol con un dedo tampoco quería perder su memoria, temía que los recuerdos buenos también se fueran y jamás volvieran, justo como el de ahora, el trato que le brindaba la albina, no quería que se perdiera eso que la unía con la mayor. Aun que fuera atormentador no quería que ese vinculo desapareciera de sus recuerdos.

Le soltó cuando tuvo que seguir, realmente no quería, la mayor lograba brindarle un poco de calma en medio de esta situación. La observo en todo momento, Y le sorprendió bastante lo que le contesto a la mujer, aun que era de esperarse, aun así no dejaba de temer lo que le pudiera pasar a su hermana, las consecuencias, en verdad la consideraba alguien valiente cosa que ella nunca podría.

La menor se ergio y miro a la mujer, estaba totalmente decidida ella...

-[c=#802D56]Yo no..... yo no acepto ayuda de alguien que permitió que me volviera en esto...[/c].- estaba casi segura que aquella persona había tenido que ver con la apariencia actual de los tres - [c=#802D56]No puedo negar mi naturaleza, no importa cuanta sangre se derramé, no puedo negar parte de mi, no puedo negar y ocultar lo que soy. No voy a tomar la salida fácil.-
[/c]
Se escuchaba totalmente firme en sus palabras, no le importaba quedar con esta apariencia, incluso si esto era el inca pie a deformarse aun peor, si ese era el precio a pagar por no borrar lo que ahora la formaba prefería aquello.

Miro a Adler, estaba totalmente atenta a lo que él decidiría, creía que de los tres es el que más caro pagaría por el don que se le ofrecía. Caminó hasta él y se arrodillo tras de él sin ponerse a su vista, toco con sus manos aquellos grilletes, aferró sus dedos a las cadenas y con una voz quebradiza comenzó a dirigir la palabra por fin.


- [c=#802D56]Te diré lo mismo que Jennel me dijo a mi..... en la decisión que tomes voy a acompañarte, yo voy a estar para ustedes dos. Pero piensa lo bien... esto puede ser un engaño y de ser así nuestra hermana necesitara a más de una persona.[/c]- Apreto más las cadenas con sus manos y soltó en llanto- [c=#802D56]Adler, tengo mucho miedo de no ser suficiente, si esto no es en engaño entonces esta bien pero.... pero....-[/c] en realidad temía demasiado quedar sola en esos momentos, en medio de la incertidumbre. Estaba convencida de que no había tomado la decisión incorrecta y aun así temía lo que fuera a pasar de una u otra manera - [c=#802D56]No sé que voy a hacer sin ninguno de ustedes.[/c] -
 
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CAPITULO 2.5: EL DEMONIO EN EL EDEN. (CERRADO) | Eιʀɯᴇᴇɴ | iOrbix
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