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[image=https://i.imgur.com/FxS0VVG.png]

[quote][big]COSAS A TENER EN CUENTA[/big]Lo recomendable en la Primera Prueba es el tema de las acciones. Ya que muchos manifestaron el descontento del "me pueden golpear con miles de ataques", se pedirá 1 acción fundamental en cada turno, es decir [c=#E50000]Atacar, Defender o Esquivar[/c]. Fuera de eso pueden hacer lo que deseen. ¿Casteos? Eso queda a criterio de cada uno. Lo recomendable es que no hagan casteos así hacen más dinámica la cosa ¿Tiempos? ¿Distancias? ¿Medidas? A criterio de cada uno. Sobre los ataques super OP destruye galaxias y mundos, no mamen. No lo hagan, disfruten del desarrollo de la pelea, es recomendable no hacerlo pero como es Libre queda a criterio de ustedes.

[med]2 ÚNICAS REGLA[/med][b][c=#E50000]No manipulación negra[/c][/b]. Pueden rellenar cosas en blanco pero que no sea tan excesiva, como lo que es el hecho de agregar cosas al campo que el otro se olvidó, una distancia, pero en serio, no se pasen en verga.

[b][c=#E50000]No matar al oponente[/c][/b]. Traten de desarrollar lo más posible la batalla, hagan mierda a sus personajes, aprendan a detallar daños, no solo esquiven. Jueguen con la frustración de sus personajes en situaciones de riesgo. Interpreten y ponganse en el papel de lo que le pasa a su personaje. Es fundamental ese punto

[med]PLAZO DE FINALIZADO[/med]2 Semanas | 10 Turnos cada uno (con presentación). Pueden pedir 1 semana más si ven que no llegan.

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[b][c=#E50000]Hablen por privado para coordinar quien comienza. Campo e interpretación, libre en el primer turno.[/c][/b]

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[big]..:: [c=#E50000]ROL MODE ON[/c] ::..[/big][/quote]
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[center][code] Un suave silbido se percibía en el ambiente, fragmentos de tierra y de incluso mismo aire se manifestaban en un improvisado vendaval del día. Los rayos de Anukion anhelaban la aparición de su mas valiente campeón, de su mas brillante general y del verdadero Señor de las Arenas.

La tierra y la arena se unían, los livianos fragmentos del suelo se trazaban en el aire en una generosa espiral de aire, trazando en sus movimientos la aparición de finalmente tan morena figura en el lugar. De ápice triunfal la sonrisa ladina se hizo presente en aquel joven remolino de aire, se manifestó entre ella como una elemental aparición. El sol incluso parecía trazar y sonreír en al figura del moreno.

Orgulloso como pocos, sus pies armados en unas ligeras sandalias de cuero pisaban el suelo con tremenda firmeza, siendo abarcadas sus pantorrillas por una gruesa pero liviana porción de dorado metal en forma de armadura, esta se extendía ligeramente por sus muslos, trepando por su cintura hasta la altura del pecho, y donde mas bien, la elevada musculatura del guerrero se enmarcaba como una defensa natural tremenda, aun así se decoraban con ligeras piezas de aquel exótico metal las áreas del estomago y el pecho. Era una coraza de ligero peso, permitiendole una optima defensa así como un movimiento muy elevado, ideal para un combate en continuo asedio. Los largos brazos del egipcio rebosaban de ausencia de armadura, no llevaban extensiones de la coraza, pero si muñequeras y hombreras del mismo material, que bien se encaraban de brindar una mejor protección que la simple piel del guerrero.

El rostro yacía descubierto; una mirada cargada de egocentrismo, confianza y una casi felicidad infantil, trazada claro por el encanto de un desafió y una pelea justa. Ojos de un verde tan tremendo como las esmeraldas de su tierra, una sonrisa triunfal de dientes color marfil y una cabellera blanca trenzada detrás de su espalda, debajo de aquella nívea melena se escondía el pomo de un curvilíneo cuchillo enfundado, era difícil verlo a simple vista por estar escondido debajo de sus cabellos, de todas maneras, el arma estaba acomodada en un bolsillo de cuero trasero de la coraza.

El general yacía apoyado indudablemente en su elegida arma; un genuino estandarte que portaba con orgullo y poder. De por si, Rhaamael es un hombre que con facilidad escala los dos metros de alto, y la lanza elegida media con exactitud, apenas un poco mas que el; la punta de arma, casi tan grande como un propio cuchillo terminaba justo por encima de su cabeza. Del mismo acero que su armadura, el arma mantenía una resistencia tremenda, acompañada de un peso cómodo para su uso veloz e intrépido, la penetración y el filo de su punta de doble filo anhelaba trozar y destrozar la carne con singular ferocidad. El mástil del arma era símil a un tubo de acero flexible, y en toda su extensión extraños símbolos (muy similares a los tatuajes que llevaba el fiero general bajo su coraza), desde finas aberturas que permitían el flujo de energiza, hasta dos extraños hilos anudados al inicio de la punta del arma, donde colgaban dos inusuales sogas con dos pequeñas rocas o gemas equilibradas, utilizadas tal vez para distracción o decoración.

Impaciente, juvenil y para nada sigiloso, el africano bostezo en voz alta, fue un singular y burlón bramido. Su diestra acariciaba su arma con tranquilidad, aunque su mirada indicaba que jamas bajaba su guardia.

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/03/07/52/54/Rhaamael-Du-Kin-zX0ZgI9Vy-b.jpg]
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[/code][/center][center][b]- ¿Donde esta mi rival? Tengo una cita pendiente en un par de horas, así que debo terminar esto rápido. -[/b][/center]
 
 
[i]-A unos treinta metros de altura una linea de al menos cuatro metros se trazó de manera horizontal en el aire, seguido de esto, un ruido similar a tela desgarrándose se hizo presente junto a la abertura de aquella linea que terminó siendo un portal de tonalidades negro y gris, una silueta masculina se podía distinguir levemente, la cual poco a poco avanzaba hasta salir de aquel portal llamado "Garganta", al poco tiempo salió aquel sujeto, posando sus pies en el aire como si se tratase del mismo suelo, con sus manos en los bolsillos de su prenda inferior, observó el sitio y al ya presente, mantuvo un entrecejo fruncido y sin mas desciende rápidamente hasta encontrarse firmemente de pie en el suelo mientras a su vez el portal se cierra a espaldas del hombre.

Su semblante se mantuvo severo e incluso mostrándose algo despectivo, pero al poco tiempo una amplia sonrisa se dibujó en el rostro del peliazul, mostrando así su enorme y blanca dentadura, claramente estaba entusiasmado por luchar finalmente contra algún oponente que pueda presentar ser un reto. No portaba aparente armadura, su cuerpo era cubierto por simples vestimentas de tela blanca con bordes y detalles en color negro, la cual constaba de una especie de chaleco o chaqueta corta con mangas largas, las cuales usa arremangadas hasta la mitad del antebrazo, también la lleva abierta mostrando parte de su torso desnudo y además del agujero Hollow en su abdomen, Su vestimenta inferior es un hakama blanco atado a su cadera con una cinta negra, la cual también sujeta con firmeza su katana dentro de la funda, justamente del lado izquierdo, y su calzado era de color negro , algunos detalles a resaltar eran aquel trozo de mandíbula de hueso que lleva en su mejilla derecha, además del número 6 tatuado en su espalda baja muy cerca del agujero.

Su postura era simplemente manteniendo los pies separados y solo sacó su mano derecha, y eso era todo, con esa pose ya estaba mas que listo para comenzar a pelear, hizo un leve movimiento de cabeza de lado a lado, un simple estiramiento, sin mas solo mantuvo una sonrisa de medio labio.-[/i]

[c=#60BFBF]Espero que no seas una perdida de tiempo, mocoso.[/c]


[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/19/53/32/Grimmjow-Jaegerjaquez-ikk8FVcwL-b.jpg][/center]


(Disculpen la tardanza, no me había fijado que me tocaba acá.)
 
 
[b]-Un placer, fiero guerrero. - [/b] [code]Dijo, con un ápice de cortesía.[/code]

[center][code]Incluso podía percibirse un aire ceremonioso en su encuentro, la distancia entre ambos era prudente, el mismo guerrero había rasgado el aire como si de simple tela se tratase y Rhaamael fue consciente de eso. Desde el primer segundo el estudiaba con su mirada atenta y de apariencia tan despreocupada las condiciones de su rival, prestando atención no solo en su capacidad de "aparecer de la nada", sino mas bien de afectar la realidad como una mera ilusión. El moreno pudo concluir que no se trataba de una maniobra de índole elemental como su aparición, sino algo mas.

La apariencia del rival; altanera y burlona. Por su postura despreocupada señalaba una confianza muy alta (podría apostar por aquello). Al parecer no llevaba armadura mas que aquel atuendo de blanca chaqueta con el pecho desnudo, no llevaba blindaje alguno, al menos externo. Lo que quería decir que su piel era una armadura natural. Rhaamael aferro con fuerza su arma, triunfal al parecer de notar aquel desafió tan inusual...la espada del rival no estaba liberada aun.

No preciso mas charla ni ceremonia por ahora, su lenguaje por ahora seria puramente bélico. Sus rodillas se flexionarían en aquel instante, canalizando el poder físico que llevaba en su musculatura inferior, bastando tan solo un parpadeo para que sus pies propulsaran su avance, el general impartiría para mover toda su fisionomía al unisono, partículas de tierra mínimas se levantarían a su paso. Su musculatura inferior era tremenda, bastando para que avanzara a la distancia con tremenda fiereza y velocidad, sus pies apenas tocaron el suelo, dando la sensación de que prácticamente se elevo en una veloz brisa. Pero no era así, era una simple demostración de lo que consideraban en sus tierras la Dareme (Equilibrio mente/cuerpo) y la biología excepcional de los Señores de la Arena. El veloz moreno apenas era visible para el ojo entrenado, y tan solo la lanza se mantenía con firmeza sostenida por ambas manos, la diestra afianzaba la parte inferior de la misma, justo por encima del pomo, mientras que la zurda se aferraba justo 'por la mitad del tubo de acero del arma. El estandarte le permitía al Hijo del Viento ataques mortales, rápidos y asegurar una distancia propia.

Tan solo cinco metros separarían a ambos cuando sus manos rotarían la postura del arma, los ojos verdes, cual esmeraldas resonaban en su rostro, tiñiendose paulatinamente del amarillo de Djed, la porción energética que se estaba liberando de sus tatuajes, y que en lo que durara la contienda, suministraría al Señor de su poder ancestral...su velocidad natural era una virtud vencedora de legiones.


En el interior de su armadura se trazaban las blancas y estridentes lineas de su interior, las espirales de pálida tinta abrian sus caudales energéticos...tan solo menos de 3 metros les separaban, el avance del Señor de las Arenas frenaría en aquel instante, la fortaleza de sus piernas se aferraría al suelo, destrozando bajo sus pies, y hundiéndolo unos milímetros, dado la potencia de su "aterrizaje", las rodillas se flexionaron al compás que sus manos avanzarían con el ama de guerra frente a el, la lanza avanzaría con mortuoria velocidad y precisión, como la picadura de un insecto. Una estocada con mortal apariencia, el arma se estiro en su natural longitud de dos metros, acompañada por el impulso de sus brazos que le darían el largo suficiente para que la punta intentara dar el primer beso mortuorio en el medio de aquel desnudo pecho, la velocidad del movimiento fue tal, que tan solo las pequeñas esferas anudadas en la punta del arma giraron en casi una distracción por la inercia del movimiento, no impidiendo que la mortal punta buscara el estomago del rival, justo por encima de la cintura.

Su postura firme, su mano, precisamente la derecha aferraba con vigor el medio del arma, mientras que la izquierda se mantenía mas atenta a la espontaneidad. Al igual que sus rodillas separadas en la tierra, listas para impulsarse en caso de tener que avanzar o retroceder, la mirada de ahora amarillos ojos posaba con desdén ante su rival.[/code][/center]
 
 
[c=#60BFBF]Como sea, a lo que vinimos...[/c]

[i]-Esa fue la respuesta ante el cordial saludo de su rival, como siempre, poco cortes y hasta se podría decir salvaje, no se andaba con rodeos, llegó a "divertirse" y es lo primordial en ese momento, no viajaría desde su mundo hasta ese sitio solo para conversar y por suerte su oponente parecía pensar igual con su adelantado ataque.

Dio un paso al frente con su pie derecho, casi como un pisotón, esto al mismo tiempo en que aumentó su Reiatsu de golpe, emanando su poder espiritual de manera no visible pero si se puede sentir, como si la atmósfera cambiara, como si el aire de pronto se volviera pesado, es posible que al contrario no le cause nada, todavía es muy poco, pero era una presión espiritual lo suficientemente fuerte para hacer que cualquier humano vivo o muerto cayera arrodillado a los pies del Arrancar, esto es algo usual en los suyos, el Reiatsu habla antes que cualquier ataque, evidentemente no hará jamas desistir al moreno, pero si le permitirá a él ejecutar lo próximo.

Él también era de analizar a su rival, no dejaría pasar nada por alto, incluso su inmensa velocidad, la cual no seria difícil de seguir su paso ya que él es capaz de alcanzar velocidades muy altas y está acostumbrado a ello, tranquilamente se esperó y lo dejó´atacar, su mano libre solo se elevó un poco y esperó el momento, con su posición y dirección del arma ya podía intentar predecir dónde iba a atacar, se quedó quieto y al momento de recibir la punzada en la zona superior de su abdomen retrocedió a rastras por el impulso de la fuerza ejercida por su rival, sin embargo, no hubo un ruido de carne rasgada o quejido de dolor, mas bien retumbó un sonido de dos metales chocando con fiereza, no solo la piel del torso desnudo había hecho contacto con la afilada hoja de la lanza, sino que la mano del peliazul se encontraba sujetando la misma, la palma de lleno en el filo y sus dedos sujetando firme los lados de la hoja metálica.

Era mas que evidente que le impactó y posteriormente sujetó el arma ajena, pero no hubo rastro de sangre ni una herida visible mas que el daño de ser impactado por la fuerza contraria. Alzó la mirada para encontrar la ajena, quizá sorprendido o quizá lo esperaba, pero a como fue su pensamiento, su misma piel es una resistente armadura gracias a la habilidad llamada Hierro, por ello viste tan expuesto, por eso es tan relajado contra armas cortantes, sus oponentes no suelen usar todo su poder al cortar y es lo primero que deben hacer si quieren provocar heridas en su carne.-[/i]

[c=#60BFBF]Golpeas fuerte, mocoso...[/c]

[i]-Murmura sin soltar el arma ajena, ahora con un veloz movimiento sacó su mano izquierda de aquel bolsillo correspondiente y pasó tomando la empuñadura de su Zanpakuto para desenfundarla, hizo a un costado la punta de la lanza que yace contra su torso y jala de esta para atraer al moreno, a su vez sostuvo de manera firme su espada y le movió para hacer un corte de manera horizontal buscando herir sea el abdomen ajeno o sus rodillas debido a la posición con la que le atacó anteriormente , claro, esto si él decide no soltar el arma o intenta liberarse del agarre del Arrancar.-[/i]
 
 
- ... -
[code][center]
Casi pudo "oír" su sonrisa, el moreno se había emocionado de sobremanera al sentir el acero sagrado de su punta impactando contra la resistente piel ajena, no pudo tampoco evitar no sentir una genuina envidia, pues incluso en los naturales hombres del desierto, donde la piel podía soportar puntas de flechas sin herir órganos o nervios, no poseía la resistencia absoluta como para no usar un molesto traje de guerra por mas ligero y ceremonial que fuera, en esencia los Señores de la Arena eran famosos por pelear tan pocamente equipados para demostrar su natural fuerza y poder.

Rhaamael noto como incluso aquella resistencia abarco las manos del ajeno, pues fue capaz de sostener el afilada arma con sus propias yemas, una proeza energética tremenda, el africano no podía estar mas satisfecho al encontrar un rival de su talla. El brillo de su interior, conectados a su pecho las lineas blancas tatuadas sobre su piel, los trazos del viento y el Djed se abrían lentamente para dejar que su cuerpo se alimentara de el animo de una raza de miles de años en leyendas nomades.

- Vamos, anciano.-

Le reto, en voz alta, una vez que oyó el supuesto cumplido ante el y para el, ambos se estaban desafiando, pero para un ser tan tradicional, tan ceremonioso y noble, le era difícil tomar la ironía o el sarcasmo como una real burla o ofrenda mas concentrado estaba en ejecutar una defensa, y un ataque digno de su talla, para este desafió de un león y un...quien sabe.

Sus rodillas, estrategicamente habían garantizado un aterrizaje y una estabilidad aun mayor en su posición, sumado a que el agarre había ocurrido en la diferencia de mas de dos metros entre ambos, Rhaamael desconocía si su rival poseía una fuerza física igual o superior a la de el, pero con firmeza podría soportar aquel empujón, la cuestión era, que justamente fue lo que no hizo. La punta del arma seria inútil en manos de aquel guerrero, ya fácilmente la podría haber neutralizado, pero por otro lado, a Rhaamael le agradaría combatir con aun su arma de guerra por un rato mas.

Sus pies se levantaron del suelo, y doblaron con facilidad la distancia y la fuerza con la que el feroz guerrero le atraería, era menester acortar aun mas las distancias. Sus ojos brillaban de fulgor amarillo, y el Djed que había acumulado en su cuerpo trepo hasta su boca, no era demasiado, pero era suficiente.

Tal como pensó, en efecto el contraataque ocurriría con la enfundada espada y el campeón del desierto se lanzo directamente hasta aquel horizontal corte, a tan solo un metro de distancia, el africano daría un simple salto con ambos pies, facilitando así una rápida y defensiva postura al llevar casi sus rodillas hasta la altura de su pecho, ambas piernas y pantorrillas, reunidas bajo el fiero acero de la armadura, bien resguardarían el filo de la espada que buscaba aniquilarlo, el blindaje era en términos de resistencia, sublime y tremendo, ni una sola mella en su coraza se podría percibir, mas que el mero choque entre ambos aceros.

Tan solo una mano resguardaba el asta, la diestra, bien afirmada a la jalada arma, trepando la misma y levantando el angulo de la misma al levantar su cuerpo en el salto. La zurda se mantenía atenta en su posición, Rhaamael entraría definitivamente frente a frente con su rival, y lo que haría seria de antología, pues sus ojos posarían contra los contrarios, su sonrisa se cerraría y sus labios se volverían un circulo para así facilitar el apuntado, menos de medio metro necesito para que el Djed saldría expulsado de sus labios.

Una bala de aire puro, mezclado con la fina energía del Djed proveía los factores estándar de la manipulación energética, entre mas pequeña era la concentración en la que su usuario la moldeaba, mas efecto interno tendría, como por ejemplo un cuchillo de viento, en cambio, este rival de blindada piel, precisaba un ataque de su talla. Rhaamael estrategicamente daría la sensación de utilizar una lanza para evitar el contacto cercano, pero la mayor plenitud de sus habilidades ocurrian en el corto plazo. Ahora en los breves segundos que se encontraba en el aire, que sus rodillas y muslos contraídos hasta casi su pecho y estomago habían sido utilizados como escudo gracias a sus blindadas capas de protección. El moreno "disparo" aquella concentradisima pero minúscula esfera de Djed, del tamaño de un simple escupitajo. De sus labios se engendraría el rastro energético que apuntaría al amplio pecho del rival, dificultando así que dicha zona descubierta fuera repulsada por la espada que había sido bloqueada en el mismo momento por su armadura. La bala viajaría a una velocidad monstruosa, y daría la sensación de que su cometido era penetrar la piel, pero la verdad, es que si impactaba en alguna extremidad, el daño mas que inmediato, daría unos meros segundos de gracia, notando como la misma bala daba la sensación de que se comprimía aun mas al quedar adherida a su objetivo, pero en ese instante, la energía acumulada entraría en juego, creando una considerable onda expansiva interna que bastaría para golpear internamente a su rival, generando un efecto repulsor que podría generar un impacto muy duro en la zona afectada. Era curioso, como Rhaamael practicaba aquella técnica, los disparos generalmente en animales de caza generaban exteriormente tan solo una mera protuberancia, mientras que en el interior, los órganos simplemente quedaban aplastados contra sus meros huesos. Si el ataque era efectivo, los pies de Rhaamael finalmente tocarían el suelo.[/center][/code]
 
 
[i]-Ni siquiera mostró sorpresa cuando su ataque fue protegido por la armadura de su contrincante, era lo menos que esperaba, por ello atacó directo, quería comprobar si contra el que pelea vale la pena para esforzarse y por el momento parecía que si. Esto le emocionaba, su entusiasmo subía cada vez mas. Hubo algo extraño en todo eso, pese a que atacó, a que tiene el arma ajena atrapada, el sujeto no parece alejarse, no parece perder la ilusión de recuperar el arma y además, aquel gesto en su rostro, algo no iba bien, no iba a ser tan idiota como para quedarse ahí de pie esperando su ataque, además su posición ya no le favorece para contraatacar de nuevo en un mínimo tiempo, al momento del brote de chispas por el choque de ambos metales, el peliazul entrecerró sus parpados, soltó el arma ajena y simplemente se esfumó entre una cortina de polvo que se elevó al momento en el que ejecutó su movimiento.

Aunque parecía una especie de "teletransportación", no era mas que un movimiento sumamente rápido que supera en un instante la velocidad de la cual viene su nombre, la cual es: Sonido, se hizo presente un ruido similar a una vibración corta, justo cuando desaparece y otra igual cuando aparece ahora justo detrás del contrincante, separados por una distancia de apenas dos metros, no tuvo oportunidad de ver lo ejecutado por él por lo tanto sigue siendo ignorante a sus efectos o como lo ejecuta ya que se perdió de la mayor parte del procedimiento que él hizo para hacer su "disparo de viento", de todas formas no quería quedarse averiguando porque no desistía.

Tan pronto apareció en aquella posición, se lanzó a toda velocidad con el sujeto que en ese momento podría estar dando la espalda o buscando dónde él se había ido, aunque por el ruido que hace al desplazarse con esa habilidad siempre avisa a sus oponentes dónde se ubica luego de moverse, por ello decide atacar de inmediato, acorta aquellos dos metros en cuestión de un instante, no le dejó ni siquiera terminar de poner sus pies en la tierra, con su espada aun empuñada en su derecha podría dar la impresión de que la usaría, pero no, antes de alcanzarle da un pequeño para intentar propinar una fuerte patada con su pie izquierdo buscando la zona de la cabeza justamente el costado del mismo lado de esta, su apariencia no era solo para presumir, el Arrancar poseía una fuerza física muy grande, si le logra impactar, de no romperle el cuello, podría también enviarle a volar o arrastrado hasta unos 50 metros, confiaba plenamente en que si le daba, el sujeto lo resistiría, esa es la impresión que tiene por el momento, un rival que va valiendo la pena cada vez mas.
De impactar su golpe, simplemente volvería a caer al suelo con sus piernas flexionadas, listo para ir tras él o esquivar si fuese necesario.-[/i]
 
 
[code][center]- .... -

Mas que ver, oyó como el viento se cortaba. Rhaamael podía oír e intuir a su aclamado espíritu elemental crujir en la desaparición de su rival. De sus labios la mortal bala de viento no encontró destino alguno, valiéndose de simple apagamiento. Sus botas cayeron al suelo, y por inercia sus rodillas se comprimieron en el lugar, obligandole a estar comprimido en su lugar. Estaba de espaldas a su rival, pero fue gracias al sonido del viento manifestarse y a la silueta de la sombra de su enemigo, que le basto con llevar sus ojos de lado para intuir los movimientos del ajeno.

Se había manifestado a tal vez unos dos metros, y Rhaamael no podía estar mas hambriento de gloria y violencia. Tan orgulloso rival había tenido que desaparecer en el momento para evitar su ataque básico, tan común para la cacería, con eso el triunfal varón podría estar satisfecho, pero deseaba fervientemente llevarse la tremenda victoria prometida, de la cual tanto aspiraba conocer.

Su lanza yacía intacta y nuevamente lista para ser utilizada, siempre aferrada a su diestra, le basto segundos retomar su agarre con dureza, su posición en el lugar le permitió mantenerse en semicuclillas, la sombra de su rival dibujaba bajo el rabillo de sus ojos la poderosa patada que se encontraría buscando arrancarle la cabeza al moreno guerrero, no subestimaría su potencia, así como tampoco subestimaba su velocidad, necesitaba un impulso extra para acomodar su postura, y nada mejor para eso que una ligera contraofensiva.

Le bastaron que sus reflejos de guerrero notaran como la sombra se acercaba a la propia, sus rodillas en ese instante se hundieron mas en el suelo, contrayéndose para que todo su cuerpo se achicara grandes centímetros en segundos, una proeza sin dudas tremenda para sus músculos inferiores, llegando inclusos su coxis a tocar el suelo del terreno. Básicamente, la poderosa patada le despeinaría los mechones de su cabello, pero no seria capaz de tocarle un centimetro de piel, ni de provocarle daño alguno.

Acompañando el movimiento evasorio, fue primeramente la cintura la que le acompaño, rápidamente su fuerte cuerpo se manifestaría en la suma del ataque, cada musculo, cada célula y cada extremidad se unían al compás de una rápida mente diseñada para la mas cruenta guerra. Los ojos retomaban el amarillo mas brillante posible, rozando los balances del Djed siendo nuevamente alimentado y absorbido del ambiente como un reflejo particular acumulatorio, que nada tendría que ver con su contrataque, que era perfectamente físico y colosal.

La cintura se doblaría hacia la izquierda, mientras que ahora ambas manos rodeaban el estandarte de su lanza, dejando que las venas de sus brazos resaltaran por la magna fuerza que el moreno poseía, su mandíbula dibujo la rabia de su poder. El arma en aquel instante se movió con toda velocidad de manera circular, levantándose varios centímetros del suelo siendo sostenida por ambas manos, la inercia de aquel movimiento permitirá que todo su cuerpo girara para estar frente a frente nuevamente, con sus ojos como principal enfoque de rabia de su ataque.

- ¡Agh! - Gruño, con toda su fuerza mientras sus piernas se levantaban con pequeño impulso, acompañando el ataque de su arma, que apuntaría directamente hacia el rostro del ajeno, no buscaba apuñalarlo ni cortarlo, ya sabia que su piel era capaz de resistir el filo, pero su movimiento era mas bien, catapultorio y estridente, la punta de su lanza era una contundente arma, y sumada a la tremenda fuerza con la que ejerció el movimiento, era comparable a un martillo de guerra intentando asestar de manera lateral y letal, capaz de romper los huesos mas profundos, e internamente destrozar los órganos de quien se enfrentara ante tal golpe que sumaba no solo únicamente sus brazos, sino todo su aparato muscular concentrándose en dar aquel estallido.

Al ejecutar su maniobra, Rhaamael estaría nuevamente frente a frente, pero no solo eso, ni siquiera debería producirle un letal daño para sentir el extio de su ataque, ya que su ataque de ser efectivo o en todo caso bloqueado u evadido, serviría para que la onda energética impulse a Rhaamael varios metros hacia atrás, ganando una mejor posición para continuar con el enfrentamiento, siendo esa la primera razón por la cual ejerció aquella maniobra con tanta potencia. [/center][/code]
 
 
[i]-Era rápido, sin duda lo era, buenos reflejos, agilidad y flexible, ¿sería que por fin encontró un contrincante que le entretendría e incluso presentaría un reto a superar? Varias preguntas pasaron por la mente del Arrancar al momento de ver como aquel individuo esquivó tan ágil su patada, incluso podría decirse que se sorprendió o mas bien le causó sorpresa, cosa que se vería reflejada en un abrir de parpados mas de lo usual, ya llevaba rato de no encontrarse con alguien destacado, esto le hizo perderse por un instante, en el cual el ataque ajeno fue ejecutado, como único reflejo lo primero que hizo fue interponer su brazo del lado que proviene el ataque, creyendo que intentaría cortarle de nuevo, mas no esperó que era un golpe en lugar de un intento por cortarlo, por ello no opuso mas resistencia que para evitar un corte y parar el arma.

El golpe le dio de lleno, moviendo su brazo, golpeando este y también el costado de su rostro, si el mismo golpe hizo retroceder al que lo daba, ya se podría imaginar lo lejos que envió al peliazul al impactarlo, mas al no estar preparado completamente para pararlo, no solo fue lanzado, también dio varios rebotes por el suelo, por suerte la dureza de su piel redujo considerablemente el daño recibido, tras avanzar unos cien metros, paró, clavando la espada en el suelo y quedando postrado con la cabeza baja, respiró profundo y se puso de pie, miró al frente y mostró una sonrisa ladina que al poco tiempo se convirtió en una sonora carcajada.-[/i]

[center][image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/18/01/42/Grimmjow-Jaegerjaquez-m4SN7COBI-b.gif][/center]
[c=#60BFBF]¡Maldita sea, golpeas fuerte mocoso! ¡Ja, ja, ja! ¡Finalmente encuentro a alguien que me divierte! Prepárate...te haré pedazos...[/c]

[i]-Soltó la empuñadura de su espada y deslizó los dedos indice y centro por el filo de la misma para provocar un pequeño corte en el cual comenzaría a brotar leve alguna gotas de su sangre oscura, su Reiatsu volvió a aumentar de golpe, siendo visible ahora su poder espiritual en forma de aura con tonalidad azul claro, esto aumentaría la presión espiritual del lugar, quizá pueda ser ya perceptible para su rival, sea así o no, tampoco es algo que busque provocar. Cogió ahora su espada con la zurda, desenterrando su punta del mismo suelo y sin mas se lanzó contra la posición actual del moreno, nuevamente "Sonido" se hizo presente, logrando ver su ruta tomada debido a la tierra y polvo que se levantaban, parecía ir directo al sujeto pero de un momento a otro ya no se vio el rastro, paró de golpe, era lo mas evidente, ahora se encontraba en lo alto, a diez metros de altura, pero no solo eso, el sitio, a al menos doscientos metros cuadrados todo se tiñó de una tonalidad azul, lo que provoca aquello era el Arrancar, quién estaba boca abajo y apuntando con su diestra hacia el contrincante, con una esfera de energía formada en su palma, la cual en dos segundos creció, siendo mas notable debido a que desprendía grandes rayos de energía que se acumulaba rápidamente.-[/i]

[c=#60BFBF]¡GRAN REY CERO![/c]

[i]-Exclamó con potencia, la misma con la que su energía fue liberada en modo de un rayo, que en primer lugar podría verse sencillo, pero en medio trayecto se convirtió en una enorme esfera que podría igualar el tamaño de su contrincante, iba a una velocidad increíble, directa al contrario, de darle, seria un daño muy grave, de no ser así, el propio impacto contra el suelo podría crear una explosión considerablemente grande y además de ello la onda expansiva que arrastraría a ambos luchadores, esto ultimo no le importaba, ya que al estar en el aire solo se elevaría mas y bastaba con detenerse y quedar de pie en el mismo aire, aquella técnica posee un gran poder destructivo y además es capaz de dañar y distorsionar el espacio justo dónde hace explosión.-[/i]
 
 
[center][code]- Respiraba con fuerza, buscaba guardar resistencia, dejando que sea la grava del suelo la que acompañado por el impulso de su anterior golpe le permitió deslizarse hacia atrás, el rival había sido impactado por el moreno guerrero, un estridente y muy solido impacto que había mandado a volar al orgulloso espadachín. Rhaamael parecía entender, y haber "comprendido" como luchar contra el. Debía ganar a todo precio, debía ganar y destrozar a su rival, si es que el no quería ser destruido.

Se encontraba en una posición mas estratégica de su rival, puesto que el había quedado con sus rodillas bien fortalecidas en su lugar, flexionadas y amortiguadas, listas para ser utilizadas. Se había movido relativamente poco en la contienda y tan solo había utilizado una habilidad básica del Djed. Los ojos eran amarillos, dorados y tremendamente agresivos, se situaron ante el desafiador con tremenda rabia contenida. Ya nuevamente estaba pasando el umbral natural de recarga de energía, sus sellos/tatuajes se abrirían paulatinamente conforme el recibiera la energía disponible del ambiente, así como la propia, gestada en su sangre como Señor de las Arenas.

La lanza era sostenida como un tremendo estandarte de gloria, bien sujeto por ambas manos, bien preparado para su radiante trifulca. Su rival, se levanto. Los ojos del africano posaron con sorpresa, estaba seguro que aquel ataque podría o debería haber quebrado algunos huesos, causar derrames internos y quien sabe que otra cosa, pero al parecer, simplemente gano las burlas de su enemigo. Lucia interesado, jamas intranquilo el perseverante lancero, pero bien sabría que su rival se vengaría, conocía su velocidad, y conocía sobre todo su capacidad de teletransportante, no volvería a sorprenderle así.

- ¿No tuviste suficiente? Mi buen amigo...-


Guardaba la energía para sus movimientos, tan solo le devolvió su sonrisa, lejos de tan tremendamente burlona o furiosa, fue casi inocente. Por mas que muchos metros les separasen, Rhaamael sabia que su rival en un parpadeo podría alcanzarle, si es que se atrevía a nuevamente intentar burlar su famosa "guardia del desierto", su postura típica de rodillas flexionadas y el arma prepara para los movimientos, curiosamente, la punta de su lanza estaba al revés, es decir, apuntando el suelo, casi penetrando el suelo rocoso y terroso que tenia bajo sus pies.
Los ataques del rival carecían de según el moreno general de factor sorpresa, pues a tal distancia, a tal extraño ritual de manipulación energética, no necesito el uso de una percepción sobrehumana para saber que algo grande se avecinaba. La teletransportacion fue tan rápido como un parpadeo, aquello no sorprendió al nomade, sino por el contrario, ansiaba tal cercanía.

La energía que se gesto le pareció de tremenda bestialidad, de tremenda formación, pues aquella azulada fuerza se gesto en demasiados cortos segundos, mutando en aquel tremendo orbe. Rhaamael precisaría una excepcional medida contra aquello, o en todo caso, quedaría pulverizado, no era su intención probar aquello.

Los rayos energéticos se estaban uniendo, y atentos para ser enviados contra el, la esfera generada estaba alcanzando casi su estatura. Rhaamael mantuvo sus ojos frente a frente al ataque, pero su cuerpo, sus músculos y una porción de su Djed fueron directamente hacia la punta de su lanza, pasando por sus palmas, llegando hasta la precisa punta, dejando que esta se alimente y se convierta en aun mas, un tercer brazo del general por ser un conducto de su energía. El Djed era la energía que anexaba a Rhaamael con sus elementos estudiados y aprendidos en su corta experiencia, uno ya había sido conocido, pero el segundo era la mismísima tierra, la cual se hermanaba con el al ser pisada en el combate. Cuando el orbe alcanzo su tamaño, el moreno hundiría la punta completamente en el suelo, generando que de este, una corriente de grava y minúsculas proporciones de roca sobresalgan como hirviente agua, impidiendo ver que ocurría ahí. Como si de una pala clavada en la tierra, el musculoso guerrero jalaría el arma hacia arriba, creando que el mismo arma fuera levantada, pero arrastrando a su vez, levantando una solida pared de tierra y roca, condimentada con la energía fortalecida del guerrero. Era relativamente delgada, un poco mas que su señor en su altura. Pero tremendamente resistente. Como un timonel, la lanza continuaba siendo agarrada por Rhaamael, como si poseyera un escudo.

Indirectamente la invocación había generado una ráfaga de refugiador humo, sumado incluso a la tremenda explosión que ocurriría en el lugar. El africano seria levantado en el aire, y gruño con tremenda fuerza, esquirlas de energía y de roja rasgaron su armadura, que aun se mantenía estoica y resistente a pesar de las magulladuras y su rostro, su mejilla izquierda sangraba con parsimonia, nada serio, pero si una bofetada para el orgulloso titan.

La explosión fue tremenda, enmudeciendo el ambiente por momentos, el cráter generado apenas era visible por la cantidad de humo que ambos movimientos habían generado. El espadachín había sido levantado, pero de Rhamaael, nada se veía.

Su fuerza titanica se había manifestado en el momento que se aferro en la lanza, sus pies se había colocado apoyando sus talones en la pared de roca, casi trepándose a la lanza que penetraba la mitad de la pared. Habia sido levantado en el aire, y con la fuerza de sus brazos había conseguido utilizar la invocación como un colosal ascensor. Pues una vez que mantuvo la estabilidad, nada mas necesito que la onda expansiva de la explosión le llevara directamente hacia su rival. El guerrero alcanzaría una tragica velocidad, pues incluso a tan solo diez metros había observado a su enemigo, la pared de humo taparía factores importantes como aquella pared bajo sus pies, impiendo tal vez notar como Rhaamael se propulsaría con aquella misma porcion de roca, pero justo antes de que la distancia tomada por su salto le separara de su lanza, el peliblanco se aferraría con toda su fuerza posible, canalizando en ella sus músculos. Su cuerpo giraría como un veloz trompo, como un espiral endemoniado, la pared de roca que yacía en la punta del arma no dio otra sensación de haberse convertido en un gigante martillo unido a su palo. Armado con la inercia de la onda expansiva y el peso del arma, Rhaamaael comprimiria las rodillas sobre su pecho, ganando así una tremenda fuerza aerodinámica, su cuerpo giro con velocidad mientras se aproximaba a su rival en los metros que le faltaban, la punta de su arma (la pared) se encargaria de en cada giro proteger a su dueño, hasta que finalmente, cuando el angulo permitió que la punta de su "martillo" quedara detrás de su nuca...

-¡Agh! -

Utilizaría su titanica fuerza para dejar caer sobre su rival un ascendente golpe, un estridente martillazo hacia el clavo que sobresalia, la solida pared era una muy dura y aparentemente indestructible invocación, su peso y su porte energético eran capaces de aniquilar al rivl de tanta fuerza utilizada. Su cabeza, y muy difícilmente una defensa física podría soportar.-[/code][/center]
 
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Grimmjow Jaegerjaquez vs Rhaamael Du Kin {Prueba de Poder | Fase 1} | Space Battleship Magallanes (Modo Historia) | iOrbix
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