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[center][image=https://i.imgur.com/Zig4Ayk.jpg]

[med][Timewalkers] Samyel, the Black Light - Shadows of the Future.[/med]

[code][i][c=#660000]La hora sonada de los pueblos olvidados está por llegar. Todos seremos Uno; la disidencia no tendrá lugar, Armonía reinará en lugar de las disputas pueriles de los hombres. Ven y ríndete, entrégate, cede. En mí está la salvación. En la tecnología encontrarás descanso.[/c][/i][/code][/center]

[code][b]Jugadores:[/b] Bienvenidos a esta saga perteneciente a la línea argumental de [c=#E50000]Elite Army[/c], que se desarrollará en un futuro distópico al que el planeta Tierra se enfrenta después de una serie de eventos inesperados. Tanto en las tramas ya existentes dentro del foro, como en las colaboraciones donde se nos ha permitido participar, ya se han dado inicios respecto a lo que pueden encontrar en esta historia; si requieren mayor información o sencillamente ponerse al corriente con los hechos, sugerimos visiten el foro de EA (particularmente los eventos de Wounded Lions), y la aclamada "Caminos Cruzados - Una Guerra del Pasado" en el foro hermano de [b]Nova Terra[/b], lugares donde podrán informarse mejor al respecto de este esfuerzo en conjunto. Cabe especificar que el mundo donde se desarrolla Shadows of the Future y Nova Terra son dos dimensiones completamente diferentes, que se vieron momentáneamente enlazadas por las habilidades de Rao y sus consecuencias. Para todos los efectos, el ambiente en el que se desarrollará esta historia corresponde a un futuro hipotético y desastroso de la Tierra como la conocemos.

El GM para esta saga será [b]Jules Clairt[/b], su servidor, a quien pueden dirigirse en caso de duda, aclaración o sugerencia referente a la historia, su contexto y desarrollo. Exhortamos a los jugadores a acercarse al GM antes de resolver por cuenta propia cualquier inconveniente o discusión que pudiera suscitarse durante el juego, de modo que podamos fomentar una convivencia sana y, a la vez, divertirnos al máximo con los sucesos planeados y su desarrollo. Pueden tener la seguridad de que las decisiones serán enteramente neutrales y cuidadosamente analizadas antes de dar un veredicto; por favor, tengan la confianza de externar sus inquietudes y cuestiones sin reparo. ¡Estamos para ayudar!

[b]A fin de llevar una sana convivencia y fijar lineamientos para ello, dejaremos un breve reglamento bajo el cual esperamos los jugadores actúen y ayuden al desarrollo de la historia.

[b]1.[/b] Todo cuanto se escriba en este tema sera estrictamente [c=#E50000]on rol[/c]. Rogamos cualquier asunto fuera de él se trate por medios externos (MP o chat) a fin de evitar confusiones. Por supuesto, esta restricción también implica que esperamos evitar por completo todo tipo de polémicas o dramas fuera de rol, mismos que serán sancionados in-game o podrían ameritar hasta expulsión. La intención es divertirse, por lo que agradeceríamos ceñirse a ella.

[b]2.[/b] Al tratarse de una saga completamente nueva, con referencias a sucesos ya descritos, es menester dejar un breve trasfondo para ubicar a los jugadores. Además de la "escena introductoria" con la que se abrirá el rol (misma que podrán encontrar más abajo, terminadas estas recomendaciones) se dejará un breve resumen de los eventos previos en el perfil de Samyel a fin de que los jugadores que no han seguido los acontecimientos de EA puedan ubicarse mejor dentro del universo y circunstancias. Se planea dar inicio el [b]sábado 4 de Noviembre[/b], por lo cual rogamos estén al pendiente y aclaren cualquier duda antes de empezar durante los días venideros y anteriores a tal fecha.

[b]3.[/b] El hecho de que Samyel no tenga aún una ficha, historia o habilidades definidas es completamente intencional; la idea de la saga es ir desvelando lentamente al personaje, sus motivaciones e ideales, así como el verdadero alcance de su poder. A medida que vaya siendo necesario, se hablará más sobre el trasfondo, sus herramientas, esbirros y facultades, para mantener el ambiente de incertidumbre y suspenso que, esperamos, sirva para mayor disfrute de la historia. Como pequeña aclaración, se pretende que este relato no se enfoque solamente a la batalla; la estrategia, el trabajo en equipo y la investigación serán componentes fundamentales del mismo.

[b]4.[/b] Se tienen contemplados seis participantes para esta saga, lo cual trae a colación distintas cuestiones. Primero, sería conveniente pensar en los demás jugadores como compañeros de equipo, puesto que, sin importar las disidencias on u off rol, todos persiguen el mismo objetivo: descubrir los misterios del futuro y sobrevivir, quizá volver al presente; por lo cual se recomienda tener en mente el bien común antes que la vanagloria personal, puesto que no estamos aquí para demostrar quién es mejor ni mucho menos. Como buena historia llevada por un GM y sus jugadores, todo detalle será aprovechado para aumentar tensión o dificultad a la historia, de modo que los fallos podrían bien ser una fuente de problemas para algún jugador o sus compañeros. Se trabaja sobre el supuesto de que todos los participantes saben de los riesgos que una saga formal puede tener para sus personajes, de modo que los exhortamos a disfrutar el juego, pero con cautela y sensatez.

[b]5.[/b] Derivándose directamente del punto anterior, merced a la cantidad de jugadores, la historia podría entorpecerse si no manejamos tiempos acordes; por lo cual, se permitirá un [b]máximo de tres días[/b] para responder el turno correspondiente. Por supuesto, en casos de urgencia mayor puede llegarse a un acuerdo entre el jugador y el GM, mas ese será un problema a tratar directamente con él para encontrar la mejor solución posible. El fallo en esta regla puede tener consecuencias sencillas (ser ignorado en la ronda, tomar repercusiones merced a ello o daños justificados por la omisión) e ir escalando hasta ameritar la expulsión completa. La comunicación es muy importante; si surge cualquier situación que pueda interferir con esta regla, repetimos, por favor consúltenla con el GM.

[b]6.[/b] Al tratarse de una saga enfocada a la narrativa y trama antes que las mecánicas del combate, se permitirá cierta flexibilidad en lo relativo a [i]casting[/i] y tiempos de preparación. El uso de armas mágicas, habilidades pasivas o activas básicas no requerirá [i]casting[/i] previo; podrán usarse naturalmente en la estructura del turno. Apelaremos al sentido común de los jugadores para definir "básico"; es obvio que no incluirá habilidades devastadoras o de largo alcance, masivas, o que por mera lógica requieran más allá de un poco de voluntad para activarse. Cuando se requiera hacer uso de facultades o técnicas más complejas y poderosas, se requerirá que el jugador interprete la preparación de la misma en dos o más turnos, acorde a las consecuencias que busca obtener con su estrategia; es bien sabido que, entre más tiempo de [i]casting[/i], el alcance y poderío de la habilidad serán mayores. Ahora bien, esta regla fundamental [b]NO[/b] asegura éxito automático; siempre se tomarán en cuenta las circunstancias, los alrededores, los personajes interviniendo en la escena, las habilidades de los mismos. Por otro lado, esto también amerita recordar que [i]nadie está exento[/i] de daños colaterales; por lo que, una vez más, sugerimos pensar en términos de equipo antes de querer fulminar al enemigo con un vasto (y peligroso) despliegue individual.

[center][b][c=#E50000]PARTICIPANTES:[/c]

Yui Katai
Khadrah Kwakrass
Grave Coldheart
Argosax the Despair
Abel Okasaki
Sólvєig Ásardóttir[/b]


[med]Bienvenidos al futuro...[/med][/center][/code]
 
 
[center][med]INTRODUCCIÓN.[/med][/center]

[code][quote]El tiempo no es inmutable, contrario a lo que varios creen. Se curva, vuelve sobre sus pasos, inclusive gira sobre sí mismo en una espiral inquieta sin final; sus inflexiones arrastran todo a su paso, creando historias nuevas, conflictos, sucesos que jamás debieron pasar. No siempre se avanza hacia adelante. Las acciones individuales pueden tener consecuencias que se prolongan hasta el infinito, contundentes e inesperadas; nadie podría jamás prever los resultados exactos de su proceder a futuro.[/quote]

[i]Una copa de brandy reposaba en su mano derecha, sostenida entre los dedos, con el fuste y base sobresaliendo entre ellos. El cáliz esperaba, mecido de cuando en cuando por la mano del varón; el licor despedía un aroma intenso con cada pequeño oleaje, incluso creando un sonido apenas perceptible, aunque melodioso, cada que chocaba con las paredes de cristal. Una pierna cruzada sobre la otra, ambas cubiertas por un pantalón de lino negro; los calcetines grises se dejaban entrever merced a la tirantez de la pernera, desapareciendo poco después en los mocasines negros de charol. Más arriba, un saco confeccionado a la medida cubría la camisa blanca de seda que aquel hombre portaba; la prenda hacía perfecto juego con el resto de la vestimenta, aunque ciertos detalles resaltaban sobre la tela oscura, como los gemelos de diamante o los botones de oro que la mantenían en su sitio. Todo en él daba la idea de un caballero elegante, de buena posición y mejor educación; y, claro, estaba en sus mejores intereses mantener esa imagen. Dio un sorbo al líquido, y después regresó la copa a su escritorio, renovado apenas; el tintineo del vidrio soplado se ocultó bajo la protesta del sillón de piel, que crujió ligeramente cuando aquel hombre se levantó de su asiento.

El rumor de sus pasos sobre la madera fue lo único que se escuchó durante breves segundos. Pronto, ese ruido fue reemplazado por el deslizar forzado de la ventana, evidenciando la fricción ocasionada contra el marco; un pequeño golpe sordo le hizo saber que ya no podía abrirse más, aunque el boquete en la pared bastaría para sus propósitos. Sacó el torso al aire de media tarde, contemplando la animación de las calles; unos pisos más abajo, los transeúntes circulaban en sus trajines cotidianos, a la par de los automóviles incesantes que recorrían la avenida; era una ciudad viva, pulsante, cuyas arterias rebosaban con los sueños de sus habitantes y las promesas de bonanza y tranquilidad. Sería imposible no sonreír al contemplar el espectáculo de una tarde plácida, con los viandantes siguiendo su camino, ajenos a todo lo que estuviera fuera de su limitado alcance.

[b]Sería imposible no sonreír al pensar que, poco a poco, lograría destruir esa paz, y hacerse con todo lo existente.[/b][/i]

[sep]
Esa escena había quedada grabado a fuego en su memoria. Tantos años después, y aún podía recordar la visión que las calles le ofrecieron, previas al cataclismo que con tanto esmero y sangre fría había planeado; como una premonición a sus logros infames. Ahora, el panorama que lo saludaba era completamente distinto, acorde a su amada distopía: la venganza perfecta y calculada por largo tiempo, al fin materializada. Ahora, el mundo era completamente distinto.

Los edificios derruidos, afectados por bombardeos, enfrentamientos y los vientos de la catástrofe, servían como refugio para la gente subyugada bajo la férrea vigilancia de [b][c=#E50000]D. E. U. S.[/c] (Definitive Eternal Unifying System)[/b], su principal herramienta: ojos y oídos para el más alejado rincón del globo. La superconsciencia otorgada por tan avanzada máquina servía para amplificar y encauzar sus facultades a grados inimaginables; nada, ni nadie, podría escapar a él. La construcción de D. E. U. S. había sido el principal objetivo detrás de sus maquinaciones y planes, siendo poseedor de conocimientos que nunca debió tener; un accidente en el tiempo había provocado esta era gris, falta de esperanza, donde la humanidad debía bajar la frente ante él y sus secuaces o sufrir las consecuencias. La tecnología permeaba en cada aspecto de la vida diaria, pero siempre bajo el control de la tiranía; la sumisión era el primer y más grande precio a pagar a cambio de la supervivencia.

Una vez más, estaba frente a una ventana; pero esta vez se trataba del piso más alto dentro de aquel edificio ultramoderno, el sancta sanctórum de su reino: un espacio al que nadie más que él tenía acceso. Sus ojos amplificados por los implantes neuronales lograban distinguir, más abajo, el triste avanzar de las hordas esclavizadas, mantenidas en fila por los droides de vigilancia; nadie estaba a salvo del escrutinio, la privacidad era casi un mito prediluviano. ¿Libertad? Ni siquiera dentro de las propias mentes de los ciudadanos; las purgas estaban a la orden del día, erradicando a los disidentes o forzándolos a integrarse al sistema, mediante la implantación de un chip en la corteza cerebral. Era el apocalipsis del libre albedrío: el mundo perfecto, ordenado, para una mente afinada por el caos. Satisfecho, dejó el alféizar, para dirigirse al centro de la habitación. Los cielos perpetuamente nublados refulgían de vez en cuando al ser cruzados por relámpagos de distintos matices, producto de la energía que saturaba perpetuamente el ambiente. Incluso la luz del Sol era racionada, como un recurso más a su disposición.

Todo estaba en penumbra; y, sin embargo, las múltiples pantallas daban suficiente iluminación al recinto, con su parpadeo frío, electrónico, refulgiendo entre las tinieblas intencionales. Los cables, cuidadosamente trazados sobre las paredes y desniveles de las máquinas, se abrían paso cuales túneles de hormiguero, alimentando la red interconectada con cada rincón del mundo; y todo aquello convergía en un trono profano, moderno, cuyas aristas estaban talladas en acero y silicio, en vez de cráneos o mármol. Las terminales neuronales sobresalían del respaldo, esperando la espina dorsal de su amo y señor; los descansos para los brazos estaban repletos de cables y botones, capaces de activar tanto cámaras espías como armamento nuclear; en aquel asiento estaba concentrado el poder más terrorífico del déspota, erigiéndose como el símbolo de su victoria absoluta. Por mera casualidad del destino, llevaba la misma vestimenta que aquel fatídico día, tan lejano ahora: la elegancia seguía siendo un punto clave en su apariencia. Avanzó a través de la estancia, perdiéndose entre los destellos computarizados, presto a iniciar una jornada más que perpetuara su dominio absoluto.[/code]
 
 
[code][b]Incertidumbre.[/b] Desde los sucesos acontecidos hacía un mes atrás en la [i]Gray House[/i] (o lo que restaba de ella tras el ataque inesperado que sufrió, "[i]una bienvenida ideal tras la aventura que casi me cuesta la vida[/i]", pensó con divertida ironía), y posteriormente tras su intervención en la batalla épica contra el titán [b]Rao[/b], Jules solo había conocido un sentimiento fijo: la incertidumbre. Todo había cambiado de manera vertiginosa, imposible de predecir; en los últimos días se había devanado los sesos, a solas en su improvisado laboratorio arcano, emplazado dentro de las catacumbas que, para su suerte, aún seguían en pie; al contrario del resto de su residencia en Piccadilly. Todo aquello escapaba a su comprensión. Desde el primer gran evento - la llegada del "Salvador", [b]Deus Lux[/b] - Jules había sentido una conexión inusual con todo aquello, hecho que lo empujó a enfrentar y posteriormente subyugar los restos de oscuridad que él mismo había encerrado hacía más de trescientos años; confiaba en que tan arriesgado plan serviría para ayudarlo a entender los motivos detrás de aquella máquina sentiente, cuya mera llegada desató oleadas de caos que trascendieron las dimensiones y liberaron tanto antiguos como nuevos peligros en los distintos planos. Sin embargo, sus expectativas se vieron defraudadas en gran medida.

La prácticamente nueva Elite Army se había visto arrinconada y posteriormente desbandada en aras de cubrir un mayor rango de objetivos; sabía que los dominios o protectorados de varios miembros se habían visto directamente afectados por la locura generada tras el arribo de Deus Lux y su posterior declaración de intenciones, erigiéndose en un Mesías profano al grado de lograr manipular a las masas y convertir, prácticamente, a cualquier ser humano en un enemigo potencial para los afiliados a EA. Los acontecimientos de Nova Terra fueron prueba fehaciente de ello, en donde uno de los males más antiguos segó vidas al por mayor y ocasionó estragos irreparables en aquellas tierras tranquilas; Jules se había visto obligado a participar merced a un añejo sentido del honor y compañerismo, sumado a la responsabilidad que sentía para con la Tierra, lugar donde había vivido los puntos más bajos y altos de su historia. La defendería hasta las últimas consecuencias, pues en ella se encontraban todas las personas que amaba.

[quote][b][center]FLASHBACK[/center][/b]

Los esbirros de Deus Lux habían logrado destruir la Gray House; pero no así lo más importante del edificio: los salones secretos bajo el sótano, la cuna de su Casa mágica. Todo había quedado intacto, por descuido del enemigo o por las protecciones erigidas; pero las habitaciones estaban incólumes, y volver a ellas tras su odisea había sido reconfortante en grado sumo, razón por la que se encerró a sí mismo en la habitación que había sido testigo de su llegada a la Tierra: la misma que albergaba la puerta dimensional reactivada por Yui Katai, sirviendo a su vez como portal para atravesar las realidades e incluso el mismo tejio del espacio-tiempo, si bien no era capaz de lograr esa amplificación de habilidades por él mismo. Lo notó en su gesta anterior: Samyel no estaba aún bajo su control entero; se revolvía, feroz e incómodo, en los peores momentos, despertando apetitos y pensamientos que Jules jamás se habría permitido tener. Por ello, el retiro y la meditación serían cruciales para lograr dominar ese poder tan inmenso, nuevo para él.

Dos eventos, inolvidables para cualquier conocedor de las viejas leyendas, habían marcado el flujo eterno, traspasando incluso las coyunturas de las realidades: la caída de Frost Amakusa, un guerrero singular de su pasado; y la plegaria masiva que trascendió las fronteras y planos - a la cual él se había sumado -, en apoyo de Matt Valthanders. Lo primero llegó como una descarga eléctrica, una premonición; Jules no podría presumir de una memoria eidética, pero sí de un talento particular: podía recordar a todo aquel ser con el que había tenido algún contacto, o al menos, la huella de su espíritu. Aquello no era más que un refinamiento de sus dones innatos en el manejo de la energía. Fue así como supo que Frost había fenecido, noción que lo sacó de su ensimismamiento, devolviéndole el interés por el mundo exterior; mismo que se había potenciado cuando las oraciones en favor a Matt fueron lanzadas. No bien se hubo levantado de esa postura suplicante con la que envió sus deseos de victoria a aquel combatiente, dio un par de pasos hacia el portal, pasando los dedos por encima de la piedra grabada. Las runas se iluminaron, y donde antes había granito, la superficie se volvió cristalina, translúcida.

De esa manera había contemplado las últimas evoluciones de la guerra sin cuartel, a manera de espectador imparcial y ajeno, incapaz de ayudar; todos los actores de esa obra funesta desfilaron ante sus ojos, cada uno en su tragedia personal, pero unidos por un solo objetivo: la erradicación de ese monstruo atemporal que amenazaba con destruir todo lo existente. Detenerlo, y evitar que la realidad misma fuera rasgada por tan terrorífica fuerza, era el mejor de los motivos para actuar. Después de todo, se había jurado no volver a perder a nadie que estuviera en sus manos salvar. Quería que Milaia se sintiera orgulloso de él, sin importar dónde estuviera. Además, así nunca llegara a ver el fruto de sus amores con ella, sabía que ellos vivirían en ese mundo, que debía protegerlos así fuera a la distancia. No había una razón más poderosa que esa para entrar en la lid.[/quote]

En aquel escenario fatídico, tras una breve participación que ayudó a la terminante derrota del titán, Jules se había encontrado con un nuevo misterio: entre los múltiples apoyos llegados desde rincones dispares del Multiverso, hubo uno capaz de helarle la sangre, haciéndolo elaborar mil conjeturas, a cual más disparatada que la anterior. Había reconocido, en el suelo sobre el cual Rao había estado de pie, el símbolo arcano de su Casa, teñido de energía oscura; similar a la que él ahora manejaba. Merced a ello, su partida de Nova Terra había sido poco menos que apresurada; regresó cuan rápido pudo a sus dominios, con la muestra de tierra corrupta que recogió de la escena, dispuesto a practicar cuantos exámenes fueran necesarios para lograr desentrañar ese enigma. Sus descubrimientos fueron escalofriantes, aunque todavía inciertos; tan solo había algo innegable en ellos: [b]la afinidad entre el miasma y él era completa[/b], parecía como si él mismo lo hubiera conjurado. Las cavilaciones producto de tales resultados lo llevaron a una conclusión definitiva: era menester emprender un periplo al origen de todo aquello, pues estaba seguro de que Deus Lux, Rao, el efluvio tenebroso y la nueva intriga estaban relacionados por completo. [b]Era necesario viajar al futuro.[/b]

Una odisea como esa sería imposible de llevar a buen término en soledad; por ello, Jules se había dado a la tarea de reunir un equipo a la altura, eligiendo entre sus aliados. Dado que [b]Yui[/b] fue capaz de reactivar el antiguo portal, ella sería indispensable en sus planes; había sido la primera de su lista. [b]Khadrah[/b], su inesperada salvadora, también fue incluida en ese grupo, razonando que ella sería el mejor soporte en el dado caso de que perdiera el control de su oscuridad interna y necesitara restringirla una vez más. Por otra parte, supuso que llevarla terminaría involucrando a [b]Argosax[/b], de quien no sabía gran cosa pero, esperaba, sería una adición valiosa a la expedición. Ahora bien, necesitaba un poco de músculo y, sobre todo, alguien cercano con quien pudiera contar incondicionalmente, una persona a quien pudiera confiar su propia vida; para su suerte, tenía la persona idónea para el puesto. [b]Grave[/b], su viejo compañero de batalla, prácticamente un "hermano" para él, fue el escogido para tal papel. Había contactado con todos y cada uno de ellos para hacerles saber sus intenciones y, si bien no recibió respuesta inmediata de todos, confiaba en que, al menos, el mensaje había sido transmitido. Así pues, pasó los siguientes días en preparativos con vistas a la jornada.

Llegó el día señalado. El Sol despuntó entre los escombros, pues había citado a los involucrados en las ruinas de su antigua fortaleza; todos ellos habían recibido instrucciones explícitas para llegar y sortear los nuevos encantamientos e ilusiones levantados para evitar nuevas intrusiones. Jules había elegido su vestimenta más clásica para este viaje de tan grande importancia: la fiel gabardina de piel ondeaba al viento matutino, sus faldones color madera desafiando el impulso de los céfiros londinenses; unos pantalones de lino negros y un [i]sweater[/i] cuello de tortuga verde oscuro completaban el atuendo, acompañados de botas estilo militar, también en tono café oscuro, a juego con su más vieja y amada prenda. Llevaba al hombro una mochila de viaje, confeccionada en lona, resistente y manejable a la vez; dentro, toda clase de pertrechos se daban cita, tanto de naturaleza mundana como mágica. El hechicero alzó la vista hacia la luz que ya rompía la bruma de madrugada, permitiéndose un momento de calma antes de emprender la que, quizá, sería la aventura más importante y peligrosa de su vida. Llevaba gafas, innecesarias, pero reconfortantes al ser un memento de su pasado; los cristales se oscurecieron bajo los rayos áureos, como intentando proteger la vista del mago. Esbozó una sonrisa confiada. En realidad, todo dentro suyo seguía siendo incertidumbre; pero debía disimular lo mejor posible y conservar el aplomo, puesto que quienes accedieran a acompañarlo confiarían en que él supiera lo que estaba haciendo.

Lanzó un suspiro, que se perdió sin más en el aire. Tras un rápido vistazo sobre lo que aún era una zona de desastre (ideal para disimular la entrada al [i]sancta sanctórum[/i] de la Casa LeClairt), eligió un trozo de concreto particularmente grande que aún se mantenía en pie; sobre él tomó asiento, dejando al lado de sus pies la mochila, y se dispuso a esperar, oteando el horizonte con la ilusión de ver llegar a alguno de los convocados. Ahora, más que nunca, necesitaría de sus amigos; no sabía quiénes responderían al llamado, pero así fuera uno solo de ellos quien hiciera acto de presencia, bastaría para hacerle sentir seguro una vez más, capaz de arrojarse a tan arriesgada empresa en pos de lo incierto.[/code]
 
 
[ [b]OFF: [/b]

[b]Turnos:[/b] Khadrah Kwakrass, Argosax the Despair, Abel Okasaki, Sólvєig Ásardóttir, Yui Katai y Grave Colheart

[quote][b]5.[/b] Derivándose directamente del punto anterior, merced a la cantidad de jugadores, la historia podría entorpecerse si no manejamos tiempos acordes; por lo cual, se permitirá un máximo de tres días para responder el turno correspondiente. Por supuesto, en casos de urgencia mayor puede llegarse a un acuerdo entre el jugador y el GM, mas ese será un problema a tratar directamente con él para encontrar la mejor solución posible. El fallo en esta regla puede tener consecuencias sencillas (ser ignorado en la ronda, tomar repercusiones merced a ello o daños justificados por la omisión) e ir escalando hasta ameritar la expulsión completa. La comunicación es muy importante; si surge cualquier situación que pueda interferir con esta regla, repetimos, por favor consúltenla con el GM.[/quote]

[b][u]Si[/u][/b] las ausencias siguen siendo constantes, nos veremos en la obligación de cambiar a los jugadores.

Buen juego y diviértanse. ]
 
 
[center][image=http://i205.photobucket.com/albums/bb43/ZtarrOozitha/TemKaled_zpsoivpfmg3.png]
[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/56/51/37/Khadrah-Kwakrass-cusZsIRLP-b.jpg]

[i]Había pasado aproximadamente un mes desde su inusitado encuentro con Jules, desde aquel episodio donde estuvo a punto de perder la vida a cambio de salvar la de él.
No habían respuestas claras para todo lo que había sucedido, desde su inexplicable encierro en una dimensión desconocida tras tratar de huir de Argosax, hasta el intenso momento vivido con Jules y ese otro ser a quien ella misma había hecho frente; sin mencionar el acuerdo al que había llegado con Argosax finalmente, un acuerdo que les beneficiaría mutuamente en la nueva travesía.

Desde aquel día había sido recluida al templo de Kaled, un mercenario que la había mantenido a salvo, o al menos... viva, pues su estadía en primeros días junto a él no había sido del todo amistosa. Junto a Kaled pudo aprender más sobre Terra y un sinfín de cosas más, menos sobre aquel caótico evento, mucho menos algo más acerca de [b]Jules Clairt[/b], pues al parecer siquiera Kaled sabía mucho de él.

Largos fueron los días, aislada de ese mundo que tanto anhelaba conocer y descubrir, resignada a momentos a simplemente pasar los días ahí hasta que Kaled decidiera echarla o llegara a la conclusión de no recibir el pago suficiente por soportarla. Pensar en huir era hasta risible, de hacerlo, no sabría si podría valerse por si misma, considerando que a recomendación de Jules, usar sus poderes sería imprudente y sería mejor utilizarlos hasta que fuera necesario, pero... ¿Cuándo sería necesario? ¿Y para qué?

Comenzaba a dejar de lado sus esperanzas, seguramente pasaría mucho más tiempo antes de poder tener una idea clara, pues lo único que le había dicho Jules antes de despedirse, no era precisamente de ayuda, era información escasa sobre sus sospechas en torno a un gran problema que siquiera le había explicado mucho mejor, lo único que sabía era que posiblemente estarían frente a un riesgo inminente.
Al menos, hasta que cierto día un llamado a su puerta trajo más que un Kaled malencarado, era una carta de Jules, tan breve como clara, pues en un sólo renglón se leía:

[b] "Ha llegado la hora." [/b]


۰

[image=http://i205.photobucket.com/albums/bb43/ZtarrOozitha/Jules_zpssdoorfbr.png]
[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/56/69/81/Khadrah-Kwakrass-qCKvjDJPb-b.jpg]

Kaled fue el encargado de llevarle con las indicaciones que Jules había establecido para poder llegar hasta el punto de encuentro. Se habría imaginado otra clase de lugar... Pero a cambio de ello lo único que encontró fueron ruinas por donde mirara, un escenario fatídico bajo sus pies, pues a cada paso, tenía que sortear el terreno ante los escombros. Se había despedido de Kaled camino atrás con la promesa de volver a verlo, aún fuese más una promesa por si misma que por él, durante ese mes había aprendido a cogerle afecto al zorro.

Aquella lánguida figura se distinguía entre los nimios rayos solares que hacían presencia sobre el desastre, tiñendo los vestigios del caos en ese lugar nunca antes conocido por ella, pero que de alguna u otra manera, ya había pasado por su mente en aquel lapso donde escapó de la dimensión para llegar a Jules, no sabía si ésto era causa de su conexión con él, pero habían imágenes en su cabeza sin ninguna explicación.
Vestía un largo abrigo blanco que llegaba hasta sus rodillas, debajo un kimono blanco con vivos azules <cortesía de Kaled> con aberturas a los costados de sus muslos para otorgarle mayor libertad y movilidad de ser necesaria, un calzado cómodo, botines de tacón bajo a juego con las largas medias blancas que se extendían hasta la mitad de sus muslos, esto también por "orden" de Kaled. Aunado a ello, llevaba consigo la empuñadura sagrada de Phyron, causante de su estrepitosa llegada a Terra; la mantenía adosada a su cadera por el costado izquierdo bajo el abrigo.

Su larga cabellera azulada se ondeaba al viento matutino, a momentos frío por el lento arribo del sol mientras seguía el camino sin saber con exactitud a donde le llevaría ¿Y dónde estaba Jules o cualquier indicio de su presencia? Tal vez estaba yendo por el lado incorrecto; por ello, se detuvo un momento, escudriñando el terreno a ojos ligeramente entrecerrados, recordando el llamado a su discreción acerca de sus poderes que, según su criterio, en ese momento ya no era necesario mantener. Por ello, extrajo la empuñadura de su abrigo para así dar un hondo respiro al sujetarla en su diestra al frente de si misma, más diestra que en tiempo atrás al hacer nacer la hoja de ésta, una hoja formada a partir de la energía a su alrededor y de si misma, resplandeciendo en un tono azul cristalino que se intensificó al enterrar la ahora espada sobre el piso, marcándose debajo de si misma un círculo en la misma vibrante tonalidad con símbolos propios de su mundo, así como escrituras antiguas; la marca era profunda, calando la tierra hasta quedar marcada permanentemente al hacerla desaparecer en un parpadeo por teletransportación, distorsionando ese pequeño espacio donde momentos antes estaba, pues ésta vez había aparecido justo frente al hombre que la había llamado:

[c=#0073E5]— Jules Clairt. —[/c]emitió bajo un tono de voz rayando en lo terso y emocionado, no era para menos, al fin había dado con él y podía verlo luego de tanto; si bien, no era un amigo de años atrás, sí era una de sus mayores conexiones a Terra hasta ahora.

El mismo circulo se había formado en su nueva ubicación, encendido en el mismo tono azulado, cuales pequeñas llamas vibrantes de energía que eventualmente perecieron hasta dejar sólo la marca en bruto sobre el concreto destrozado y la tierra. Ahí, rindió una pequeña reverencia, un gesto adoptado por causa y obra de Kaled y el templo donde residió.
Guardó la empuñadura bajo su abrigo y así, miró a cada lado de si misma, no había nadie más que él ahí, cosa que llamó su atención al instante.

[c=#0073E5]— Veo que no hay nadie más, en la carta decía "Ha llegado la hora" ... ¿Cuál es el motivo de nuestra reunión, Jules Clairt?—[/c]curiosa y arrojada se mostró; tenía una duda latente dentro de si, una duda forjada en torno a Argosax, fuera del Templo su presencia sería fácil de detectar para éste, y según sus acuerdos previos, él debía acudir en cuanto ella estuviera fuera del Templo ¿Podría ser qué éste se hubiera retractado? No... No podía ser, habría que esperar y mucho más importante, ponerse al tanto de la situación que ahora le deparaba. [c=#0073E5]— ¿Qué es exactamente lo qué sucederá ahora? Este lugar... Sé que lo conozco por ti, dime ¿Era un lugar importante para ti? —[/c]observó al mayor con detenimiento, esos tirones de recuerdos en su mente eran una gran incógnita que no desaprovecharía con resolver ahí mismo, aunado el punzar en su pecho que iba de la mano con otros recuerdos de vivencias tangibles a partir de su lucha contra aquel ser que atentaba contra Jules hacía un mes, aún sentía dentro de si misma el escozor de esa energía torturando los recovecos de su espíritu, luchando contra la pureza nata de su naturaleza y también, contra la corrupta energía de Argosax que había absorbido mucho antes.

Definitivamente, había llegado la hora.
[/i][/center]
 
 
[center][b][big]Novaterra: Imperio Linklater[/big][/b][/center]

-El dia yacia tranquilo en las tierras del sur , tierras que formarian parte del pais conocido como imperio Linklater, lugar regido por quien seria conocida como Azheri, diosa del caos y regente absoluta del pais. Habian pasado a penas unas semanas desde que se habia librado y terminado una guerra en la cual varias aperturas dimensionales fueron abiertas, la batalla en contra del ser/arma conocida como "espada corrupta" y su portador ahora tomado como aliado por la fuerza Cross habia sido tal que aun luego de todo los efectos de esta podian sentirse por el lugar, degradaciones dimensionales, portales que se abrian y cerraban, en fin un caos total que podria asumirse como un peligro a futuro-

-En el que seria conocido como el palacio principal de aquel reino, lugar donde residían sus gobernantes ademas de los afiliados a la familia/clan de la cual decendian los regentes de esas tierras el cual siempre se mantenia con constante movimiento , mas aun con los acontecimientos que habian ocurrido en el pasado y que aun hoy siguen haciendo eco debido a los anteriormente mencionados efectos secundarios que habian quedado. En la parte mas profunda de aquella edificacion , se encontraba instalado una suerte de laboratorio, lugar construido por uno de los cientificos mas prominentes de ese territorio, Jackson. El lugar era muy pobremente usado, normalmente para casos de investigacion se utilizaba una base de operaciones exterior la cual estaba construida especialmente para no representar un peligro para sus habitantes si es que algun problema o complicacion llegaba a suceder pero estas no poseian un avance tecnologico tan grande como el perteneciente al anteriomente mencionado encontrado en la zona mas inferior del palacio, al menos no el suficiente para lo que el necesitaba. En medio de aquella casi desierta instalación, cuyas luces siempre yacían apagadas a causa de su muy pobre uso solo una luz se lograba divisar, esta no alumbraba todo el resinto pero al menos la parte que debia ser usada correctamente, en esa zona iluminada, se lograba observar a una persona quien al parecer estaba completamente sumido en una clase de trabajo con computadoras.-

[image=https://photos1.iorbix.com/00/00/00/00/02/57/39/30/Abel-Okasaki-sqHqH2asl-b.jpg]


-Su nombre, Abel Okasaki, uno de los lideres de las fuerzas de defensa del imperio ademas de un ser no humano con el cargo de dios portador de la fuerza del orden, normalmente este hombre no se encontraría en un lugar como el mencionado, esto a causa de su disgusto de estar encerrado en un lugar tan desinfectado y en cierta forma "muerto" pero en este caso era diferente, una ocasión especial? no , ni siquiera eso lo haría entrar tanto tiempo ahí, esta vez era lo que seria una necesidad, esto podia notarse pues el hombre no dejaba de teclear y de activar interruptores, como si estuviese en una clase de investigación. Nada alejado de la realidad, el hombre tenia su mirada clavada en algo que estaba reflejado en la pantalla, una espada. El arma afilada se encontraba conectada a varios cables, al parecer estaba siendo sometida a varias pruebas de parte del azabache, en la pantalla varias estadísticas eran mostradas-

[c=#E50000]No hay lectura...[/c]

-Fue lo único que menciono con un tono de voz notoriamente frustrado, era entendible, esa arma había aparecido de uno de los tantos agujeros dimensionales que el arma del ser corrupto conocido como Cross había abierto, normalmente esta hubiese sido destruida al instante, pero habia algo palpitante en ella que le llamaba la atención , fue imposible para el no dejarse llevar por la curiosidad, misma que lo hizo llevarse el arma hacia aquel recinto.-

[c=#E50000]Si no quema los aparatos los hace explotar, si no los hace explotar simplemente no la pueden leer.. que clase de cosa eres tu..[/c]

-Musito luego de haberse levantado de su asiento donde estaba llevando a cabo el experimento para poco a poco acercarse a la ubicación donde aquella arma se encontraba, teniendo sus ojos rojizos sobre el artefacto, como si este estuviese llamándole. Su concentración se rompió al momento de activarse unas alarmas , seguido de un cambio en la energia del lugar, esto era algo que ya había reconocido antes, ocurría cuando otra degradacion dimensional que terminaba con la apertura de un portal se daba. No tuvo tiempo de reaccionar para salir del lugar pues justo en frente suyo, una apertura se abrio, similar a un agujero negro esta empezaba a succionar en un vórtice todo lo que estaba en el laboratorio incluyendolo a el mismo-

[c=#E50000]Maldicion![/c]

-Tras exclamar esas palabras , como pudo el hombre activo lo que era conocido como armadura Hell Icaros, vestimenta para la guerra creada por manos de Robert, forjador que trabaja para el ejercito del cual forma parte, esta le había recubierto casi completamente el cuerpo ademas de dotarle de un visor en la zona de los ojos, tendría entonces la intención de activar la función arpón de las muñecas de la misma para asi lanzar una punta atada a una cuerda hecha de acero para tratar de evitar que el portal lo tragase. Lo que no se esperaba, o mas bien no pudo prevenir en el momento fue que también su objeto de investigación empezase a ser absorbido por aquel vórtice.-

[c=#E50000]Tch...[/c]

-Obviamente no podia dejar que su investigación se viese arruinada solo por la aparicion inoportuna de aquella apertura, asi que sin pensarlo mas el azabache despego su arpón de la pared para lanzarse a atrapar aquella arma la cual ya se encontraba en el aire, flotando hacia la apertura. Tardia fue su llegada pues , a pesar de haberla logrado atrapar entre sus brazos , no tuvo tiempo de volver a lanzar el arpon, terminando en su ser siendo absorvido por aquel agujero....-


[b][big][b][center]Locacion desconocida[/center][/b][/big][/b]

-El portal casi al instante termino por abrirse sobre una suerte de ..ruinas? si , al parecer las ruinas de alguna clase de fortaleza o algo parecido, alguna base quizá? esto era algo que por ahora era desconocido. Mas temprano que tarde el portal termino por "escupir" a aquel azabache, cayendo desde una distancia de 5 metros y estreyandose contra una pared ya casi destruida , terminando de tumbarla al suelo tras aquel impacto. Su armadura le habia protegido del impacto contra aquel pedazo de edificación destruida asi que no tardo mucho en levantarse con cuidado del suelo, teniendo aun la espada en sus manos-

[c=#E50000]Donde estoy?[/c]

-Fue lo que dijo mientras confundido miraba a su alrededor, era obvio que ya no estaba en los dominios conocidos por el, pero si era asi... donde estaba? No habia tiempo que perder en divagaciones , asi que guardando la espada en uno de los compartimientos traseros, exactamente en la zona de su espalda para tenerla con mas seguridad, este empezó a caminar de manera sigilosa por las ruinas, tratando de averiguar donde se encontraba, al menos no estaba desarmado, en el compartimiento de la pierna derecha poseia una funda para su Katana de mango negro, su arma principal para el combate, si bien no sabia donde estaba debia ser cuidadoso pues tampoco sabia si estaba en territorio hostil o pacifico-
 
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Samyel, the Black Light - Shadows of the Future. | Flawless Wings | iOrbix
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